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Full text of "Instituciones prácticas: (1848. 688 p.)"

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Ull(^OU) 



GURSO ËLEHENTAL 

COMPIJBTO 

DE PBACTICA FORMSE: 



TOMO IL 



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niSTITDCIOllES PBiCnCAS, i^^j 

6 
CDRSO ELEMENTAL GOMPLETO . 

DE 

FMCf IM fMiiSi 

PORELDOCTOR 

D. JUAN lARIA RODRIGUEZ. 

ABOGADO D£ LOS TRIBUNALËS DE LA NAGION Y DEL ILUS- 
TRB GOLëGIO DE ESTA CIUDAD. 



corregidd y eonGiderablcmeiite aomentada. 



i 




ca\\t dt \o% Co\c\utos, tiumtTO Ib. 

1848. ,:^ 

{•} iiUailOTBCA' 




Esta obra es propiedad de su autor; y nadie 
puede reimprimirla sin su conseiiiimiento, 
eon arreglo & las leyes vigentes.— Todos los 
ejemplares llevan una contrasena particular, 
ademas de la n&brica. «» 



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PARTE 




B£ LOS iUICIOS EN PARTICULAR, SUS TRAMITfiS 
Y SUSTANGIAGION. 



TITULO ONCE. 






i . JHe creido coBveniente anteponer k los demas 
esta clase de juicios, porque los dë conciliacion han 
de preceder k loda demanda que dë origen k un li- 
tfgio formal: y los arhitraks, aunque toman el ca- 
r&cter de verdaderos pleitos, proceden de la avenen- 
cia de las partes, y son sustanciados y falladospor 
personas privadas; y tambien porque son actos que, 
si no pro^tucen el efecto apetecido [)or la ley, qae 
es el avenimtento y eonformidad de los intere^dos, ven- 
dran a parar en juicios propiamente dichos de que 
eonoce la autoridad piiblica, y son los que despues 
se ir^n espltcando por su orden. 

SECCION PRIMERA. 

De tos j»icios de e«B6iliaGion. 

• 2. El juicio de concUiacion se reduce 4 una com- 



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PRACTIGA FORENSE. 



parecencia que hacen los interesados ante el Juez de 
paz 6 conciiiadojr,,^ra >er si pi^as l^ reclamacio- 
nes del uno, y'^Jas escëpciOnos 6 respuëstas del otro, 
pueden avenirse y arregiar siis diferencias. Cuaiquie- 
ra que desee cele))rar este aclo, porque tenga algun 
derecho que solicitar de otro, acudir*\ al Alcaidecons- 
titucional del pueblo, 6 al que le pareciere de ellos 
si hay mas de uno, que segun la ley son los Jueces 
de paz 6 conciliadores, para que citando a la otra 
parte, se verifique: a cuyo efecto no es preciso pre- 
sentar instancia escritai, bfistaatjo Be'haga verbalmen- 
te {arts. 283 de lcf'Const. de ^842; 22 del Reglam. 
prov^; 2.' y 3.** de la ley de 3 de Jwn.,1824, m-- 
ta^ledifijn 30 d^ Ag. 4836.) En Jos juicios sobre mi- 
nas W celëbVar^ el de conciliacion ante el Inspector 
del rauM) de aauel dislrito; y donde no lo haya, an- 
Jte el Gefft Politico de la.provincia {Rl. ord. 5 de 
Nov. 4838.) El Alcalde mandar& se cite al demah- 
dado, para que comparezca ante si, seualando el dia, . 
hora y Jugar en quelohayade hacer; debiendo pre- 
sentarse este y el demandante acompauadoscada uno 
de un hombre bueno, que lo puede ser cualquier es- 
pailol de buena fama, aunqiie sea clërigo 6 aforado 
[Rl.drd. ^\ de 3Iarso 1839; y arts. ya citados.) 

.3. Yenidos a la presencia judicial,' el actor ma- 
pifestari su solicitud, a la que el reo conlestari lo 
que e^.time conducente k su derecho, todo de pala- 
bra; y.si desde iuego resulta qile las partes se avie- 
nçn, el Alcalde debe aprobar el convenio conden&n- 
dolas a estar y pasar por su contenido.- Sino le Jiay, 
dicha autoridad les ecsortar& & la avenencia, propo- 
niëndoles, ^ de acuerdo con los hombres buenos, &ch- 
yo intento les pedir^ su dictamen, varios medios con- 
ciliatorios; y si ni aun de este modo se consigue ave- 
nirlos, el Alcalde, oyendo previamente a dichos hom- 
bres buenos, pondra la providencia quë estime mas 
aproposito para lograr el convenio de los interesados, 
en visla de ^is respectivas manifestaciones. Esta de- 



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PRAGTICA FORENSE. 7 

terininacion se har& saber en el acto k las partes, las 
que deben espresar, si se conforman 6 bo con ella,' 
anot&ndose sus contestaciones: si de eslas resulta a\e- 
nencia, el mandato queda firme, y lo llevar& k efec- 
to el mismo Alcalde por rigoroso apremio, y sin es- 
cusa ni lergiversacion alguna, lo mismo que todo otro 
convenio que en esle juicio liagan los interesados: pe- 
ro si aquel contra quien* va k procederse en este ca- 
80 goza de fuero privilegiado, se egecutara lo conve- 
nido por su Juez competente, mediante certificacion 
de dicho juicio, que se le presentar& al intento por 
la parte interesad^. No estando conformes ambos 6 
alguno de ellos con la providencia, todavia el Juez 
les ecsortar& k que por oien de la paz, y por evitar 
los costos y molestias de un pleito, comprometan sus 
diferencias en arbitros; haciendose constar, si conyie- 
nen 6 no en dicha propuesta, y si la desechare al- 
guno de ellos, se dar& por terminadp el acto, man- 
dando se espida certificacion , de ^l & la parte quçla 
ecsigiere. Si el Juez conciliador no creye.re corive- 
niente dictar su providericia enelaçto, jpuede reser- 
varse hacerlo, para lo que le cbncede la ley cuatro 
€ias: Iiiego que la dë en este caso, debera hacerla 
saber h las partes, k cuyo intenlo las hari ^compa- 
recer nuevamente, para que ëspreseri, sj ostan 6 no 
conformes con ella, y se practique lo demas qiie se 
ha dicho antes {arts. 283 de ta C(mst.:deA%\%; 213, 
24, 25 y 30 del Reglam. |?ro«.; 8.\rf^* la ley de ^ 
de Jun. 4821; y 201 de la de 3,4e/i^6. 182?.)^ ' 

4. Toda persona, cualquiera que sea su fuero, y 
circunstancias, que fuere citadafpor elAlcalde del 
pueblo en que se hallare residiendo, aunque no sea 
veciua de ël, debe concurrir por si 6 pbr medio de 
Procurador con. poder bastante & la celebracion de 
dicho aclo, en el dia y hora que se le cile; y si- 
110 compareciere, se le citara nuevamente a su costa 

Eara otro dia, conminkndole con una multa que no 
aje de veinte, ni esceda de cien reales, segun las 



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8 PRACTiCA FORENSE. 

circunslanciaft del caso y la persona. Si ape^r de ello 
tampoco se presentare, sera declarado incurso en di- 
cha multa, y se dar& por intentado el acto, surlien- 
do el mismo efecto que si se hubiera celebrado sin 
avenimiento. Esta mulla se ecsigira por el mismo Al- 
caidë, si el condenado a su pago no disfrnta de ftie- 
ro: y si lo goza, porsu Juez competenle: & ciiyo in- 
tento se le pasarS, certificacion; y cobrada, la remi- 
tir& al Alcaide que la impuso, quien debe mandar el 
importe de todas a la recaudacion de penas de Ci- 
maraecsistentc en las Audiencias {arts. 26 del Beglam. 
provr, 9.* de la ley 3 de Jm. citada\ y Rl. ord. ^ de 
Oct. A8i8.) 

5. Siendo el demandante 6 demandado de conci- 
liacion el mismo Alcalde, se celebrari el acto ante 
otro igual, si le hubiere; y si n6, 6 fueren incompa- 
tibles los denras, ante el Regidor primero; a falta de 
este el segundo: y asi de los demas por su orden. Si 
tampoco estds est'uvieren en aptilud, 6 fuese aclor 6 
demandado todo el Ayuntamiento en cuerpo, se harfe 
la conciliacion anle el Alcakl^ del ano anterior; y 
cuando sean int<?resados en ^l negocio lodos los* \eci- 
nos, imcltisos los qfte forman el Ayuntamiento, 6 Vk 
corporacion misma, se egecutara ante el Alcalde del 
puebld mai inmediato, que no fuere incompatible {arls. 
28 dët JReglam: prof).; y 11 rfe dieha ley 3 de Jm.^ 

8. Estos lOictos deberan estenderse, con espresion 
dc todd la qwë o(5attra,,en un libro en papcl de ofi- 
cio fiie flevaran !bs Alcaldes al efecto: y al fin de 
cadsi rfnd frfmarSn ei Juez, las partes y los hombres 
buenfe, si supfercn, y tambien los Secretarios 6 escri- 
bientes de los Alcaldes, y portero que hiciera la ci- 
lacion; anotando bajo su firma cada uno de.dichos 
funcionarios los derechos que haya devengado por aquel 
juicio. Ademas se estendera un duplicado de ellos 
que firmar&n el Alcalde y su Secreiario en olro li- 
bro igual que se IlevarlSi al intento. No asistiran k ellos 
Escribanos, y las cerlificaciones que de los mismos se es- 



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PRAGTICA F0REN8E. 9 

pidieren, iran solo aotorizadas con la firma delAlcalde. 
Ël libro corriente se archivara, linalizado que sea, en la 
secretaria del Ayuntamientp; y coando se ofreciere algu- 
na certificacion de un juicio tenido ante un Alcalde del 
ano anterior, se soIicitar& dei actuaU quien decreta la 
e^pida el Secretario de dictia corporacion con referen- 
cia al libro en que se halle el juicio: el dupiicado se 
remitira, cerrado quc sea el 30 de Sctierabre de ca- 
da ano, en todo ei mes sig^iente al Juez de primera 
instancia dël parti^o, y ser& archivado en la Secre- 
taria del mismo juzgado. Ën la primera hoja de ca- 
da ono de estos libros pondran los alcaldes nota fir- 
mada dc sn puno espresiva del niimerp de folios de 

)ue constare {art. 23 del Reglam. dkho; y circular de 7 
ulio 4847.) 

7. Por estos actos no se Uevar&n derechos algunos: 
podiendo solamente ecsigir dos reales k cada parto pa- 
ra co&iOB de papel y escribiente, menos si acredita- 
ren ser pobres de solemnidad. Los derechos de las ci- 
taciones y certificaciones se»abonan separadamente a 
los funcionarios que las practican y estienden, por quien 
las solicitare; siondo ef iraporte de aquellas el mar- 
cado por araneel, y el de los certificados cuatro rea- 
les, si^gun costumbre {art$. 29 del Reglam. prov.; y 
42 de la ley citada 3 de Jun.) 

8. Estan esceptuados de la necesidad del juicio 
previo de conciliacion: 

t .•=Por razon de la entidad del negocio; los de que 
se conoce en juicio verbal. 

2."=Por no admitir la cosa litigiasa el convenio pri- 
vado de las partes; las causas criminales, escepto las 
de meras injurias, que se entienden estinguidas con 
la sola condonacion del ofendido; los asuntos sobre de- 
claracion y c^Iacion de capellanias, nulid^id del ma- 
trimonio, y demas^cosas espiriluales y sus anejas, me- 
nos sobre divorcio 6 esponsales en que es precisa la 
celebracion del juicio de paz. 

3.»=:Por no eslar los represenlantes de los rntere- 



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40 ' PRACTICA FOREISSE. 

sados facaltados para celebrar convenios parlfcuiarës; 
los negocios pertenecientes h menores de ëdad, heren- 
cias vacantes, aiisentes cuyo paradero se ignora, y tjue 
no han dejado apoderado que iegitimamenle ies re- 
presente, y & ios que esten privados de ia adminis- 
Iracion de sus bienes; ios en que se inlerese la Hacien- 
da Nacion^l; ios de propios y arbilrios de ios pueblos, 
y demas fondos y establecimientos piiblicos, como hos- 
pitaiçs,- casas de misericordia, &c.; y los sobre incor- 
poracion de senorios ii ia corona. 

4.''=Por- causa de la urgencia dei caso; ios inter- 
dictos posesorios; ia denuncia de obra nu^va 6 vieja 
y ia de danos; ia interposicion de un retrapto, lan- 
teo 6 retencion de aiguna gracia; la fornaacion de in- 
ventario 6 particion de bienes; ios juicios universa- 
ies de concurso, y otros de semejante urgencia: pero 
en cuaiquiera de estos easos uitimos, sera necesario el 
requisito de ia conciiiacion^ siempre qtie actuadas ias 
diiigencias que no admiten diiacion, haya de enta- 
biarse despues demanda •formal que produzca juicio 
contencioso {arts. 4.% 6.'% 6.'' y l,rde la ley 3 de 
Jiin. A 82f ; 21 del Reglaniento prov.; \Z de la ley 26 
de Ag. 1837; y Bravo Murillo, Boletin de furtsprud, 
tom.A.'' pdg. i9§.) 

9. Sin erabargo de que en ios casos de escepcion 
referidos, no es necesaria ia celeliracion dei requisito 
conciliatorio, para deducir ias c^mpetenles demandas 
judiciaies, puede en ia, mayor parte de eiios tener in- 
gar dicho juicio siempre qoe ios interesados quieran; 
con tai que ios convenios que en ellos resuitaren, 
s?an conformes 'k io que cada uno esjl6 aulorizado 
para hacer en aquel asunto; porque las leyes citadas 
no prohiben en ios casos dichos la celebracion dei ac- 
to de conciliacion; sino soio los esciuye de ia nece- 
sidad de que preceda tal requisilo a ia promocion 
de estos iitigios, con ei laudable y benëficoobjelo de 
evitar todos ios mas posibies. Asi pues, en materias 
pertenecientes a la Hacienda piiblica, a menores de 



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PAAGTIGA FOREMSË. U . 

edad, k corporacioDesoestablecimienlos de beueflceu- 
cia, &c., el recaudador de coulribucioues v. g., ei tu- 
tor 6 curador, el adniinistrador, pueden concurrir k 
juicios de paz, no para transijir, dimitiemlo el todo 
6 .par*te de los dorechos propios de sus representados, 
Bi para admitir y reconocof c^ntra ellos gravamenes 
y omigaciones} sino para ajustar y convenir eii el rao- 
do mas f&cii y venlajoso del pago: y para ver si lo- 
gran quc sus deudoi'es se presten a la solucion bue- 
namente srn mas estrëpito de juicio; 6 quesusacreo- 
dores legitiraos les aguarden 6 aplacen cl pago de 
sus crëdilos vencidos, 6 les rebajen alguna parle do 
sa lotal importe en beneficio de aquellos cuyos in^ 
lereses representan (Feb. por Goyena, tom. 5.** niims. 
del 4358 al 4363.) 

iO. Mascomo ni en las causas criminales gravos, 
ni en los negocios espirituales cabe avcnencia priva- 
da de ninguna espeore; porque el 4}ien piiblico y de 
la Iglesia lienen un iuteres imprescindiblo de que se 
. lerminen lales ocurrencias segun justicia, y no por con- 
venios 6 aiustes privados de las partes, en estos casos 
no es posible la celebracion del juicio conciliatorio. 
En las demandas de divorcio tiene no obstante lugai* 
la regla geneial de la loy, porque los interesados puo- 
den remitirse las causas de disgusto y dosunion que 
tengan, 6 demostrar su inocsistoncia, y convenir eu 
continuar viviendo juntos como liasta ontonces, que 
es lo que interesa a la Iglosia y a la sociedad, y cuya 
avenencia es la linica que puede tenor cabida'en es- 
le casoj y qae podr& aprobar el Alcaldc conciliador: 
pues si Ids c6nyages convinieran en la certoza de las 
cansas y en vivir divorciados, tal avenimiento no ten- 
dra efecto, ni el Juez de paz podria aprobarlo, por 
que lo resisle ol bien de la spciedad y de la Iglesia 
interesados en la union de los matrimonios. En los 
asuntos sobre esponsales como las partes pueden li- 
jbremente conlraerlos e invalidarlos por el miituo con- 
seDlimientQ, estan faculladas imra celebrar cualesquie- 



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12 PRACTICA FORENSE. 

ra convonios licilos en los juicio^; de conciliacion, 
(fue han de tenerse anles de entablar las demandas 
judiciales sobre ellos {Goyena luaar citado.) 

11. Si la demanda versaresobre retencion dpefec- 
tos de un deudor, que se sospeche intenla sustraer- 
los, 6 sobre otro punto de igual urgencia; puede el 
actor pedir ante todo que se provea provisionalmen - 
te aquella retencion, para evitarlos fraudes y perjui- 
cios que pudiera ocaaionar la dilacion: k lo (jue de- 
be el Alcalde aoceder, procediëndose en seguida h la 
celebracion del juicio de paz, a cuyo intento se ci- 
tar&n las partes en el momento en que se verifique ^ 
la intervencion. Tambien puiede cualquier ciudadano 
que v4 k pedir judicialmente el pago de una deuda, so- 
licitar elertibargo delos bienesdel deudor, luego queen 
el juicio de conciliacion no haya resultado avenencia, 
conel finde irapedir ocultaciones maliciosasy todo per- 
juicio a su derecho (ar^. 27 del Reglam. prov.; y 7;**/^^ 
la ley 3 de Jun. de 1 821 .) Las reclamaciones que se hicie- 
ren sobre alzamienlo dedicha retencion 6 escesos come- 
tidos al verificarla, si el Alcaldc no las atendiere en 
el acto de celebrarse el juicio de conciliacion, 6 al— 
guno de los interesados no se conformare con su re- 
solucion, se dirigiran al Juez de primera instancia. 

12. Si se suscitare competencia sobre k quien cor-- 
responde cl conocimiento de un negocio entre dos Jue- 
ces conciliadores, o uno ordinario y olro de aque— 
Ilos, como quc con tal inveslidura los Alcaldes no son 
siibdilos de las Audi«ncias, se cree que deben diri- 
jir sus acluadps pjira la decision alTribunal Supre— 
mo de Juslicia, segun unos, 6 al Gobierno direcla— 
mente, segun otros, por considerar este caso como 
conflicto de jurisdiccion, y no verdadera competencia; 
pues por las leyes nada hay determinado sobre esla 
materia {Feb. vor Goyena, tom. 5.% n^s. 4356 y 4357.) 
Mas en virliul de lo dispuesto en- el reglamento de 
Juzgados(rf^ l.^rf^ Mayo de 1844, arf. 107.) parece que 
hoy tales competcncias se debeii decidir por la Au^ 
dieacia del territorio. * 



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PRACTICA FOIENSE. 13 

SECCION SEGLNDA, 



De, los jnicios sirbitrales. 



43. Cuando se trato de los lueces de (a^euencia y 
«e marcaron las atribuciones y deberes dc los arbi- 
tros y arbUradores, se notaron las diferencias capi- 
4ales que ecsisten entre unos y otros en cuanto al 
conocimiento y sustanciacion de los negocios someti- 
dos k stt jurisdiccion, AUi se dijo, que los Jueces ar- 
bitros turi^ deben ejercer su potestad con sujecion en 
un todo k los requisitos y tramites que marcan las • 
leyesj para los juicios de que se conoce por los Juo- 
^es orainarios; y los arbitradores de una m«inera ins- 
tructiva dependiente de su \oluntad segun las circuns- 
tancias de cada caso; pues su objeto no es otro que 
el de conocer la verdad del modo mas sencillo y ace- 

3uible, para poder dictar un fallo conforme a la .equi- 
ad y buena fë. De lo que se deduce que, segun 
la naturalezB del juicio sometido al conocimiento del 
irbitro, asi ser&n los tramites y formalidades que si- 
ga, como lo bace el Juez ordinario; de modo que si 
se entabla una ejecucion, seguiri un juicio ejecuti- 
vo; si la cantidiad obieto del pleito no liega a quinien- 
tos reales, uno\erbai; si escedey no pasa dedosmil, 
uoo de menor cuantia &c. Nada pues, hay que de- 
<5ir respecto k los procedimientos de estos juecës ave- 
nidores, porque k sus juicios tienen aplicacion todas 
las reglas de' sustanciacion que se estaoleceu para los 
'Comunes: k no ser que las partes en el compromisp 
les bayan agrcffado algunos requisitos, que haffan \a- 
riar la regla dada; pues entonces deben los arbitros 



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14 PRXCTICA FORENSE. 

obrar con sujccion a las condiciones impuestas, aun- 
quo para ello lengan que alterar el 6rden y formas 
del procedimiento \leye^ 23, 26, y 32, tit. 4/, P. 3.") 

14. Sin embargo como su jiirisdiccion es privada, 
a ella estan ^somelidos linicamente los inleresados, y 
carecen de iraperio 6 fuerza publica para hacerse obe- 
decer; no podrSn por si mismos compeler k los les- 
tigos renuentes a que se prësenlen ante ellos a de- 
^larar, ni mullarlos 6 castigarlos porque se perju- 
ren 6 falten de cualauier otro modo k su de:ber. Tam- 
poco podVan por identiça razon mullar ni correjir k 
los compromitenles bajo n^ingun concepto, ni poner 
en ejecucion sus providencias, si las parles no se pres- 
tan buenamenle a su cumplimienlO; Cuando pues, 
ocurra cualquiera de los casos dichos, acudiri. el in- 
leresado al Juez ordinario de los testigos 6 del co- 
litigante, para que usando dc la jurisdiccion piiblica 
que tiëne, proceda contra çllos, 6 en la ejecucion-dc 
lo laudado conforme a derecho (leyes 23 y 35, tit: 4.*, 

15. Los arbitradores que son raas biei: araigosque 
Jueces, y que por lo tanto no estah en el caso de co- 
Jiocer y suslanciar los negocips, que se les encomien- 
den con arreglo a los tramites legales, debeu no obs- 
tante lomar un conocimiento inslructivo del negocio, 
i\ cuyo intento baran comparecer las partes anle si, 
cllandolas -previnmenlë como los Jueces, \ley 27^ tit. 
4.", P, 3.") pura oirles las razones y datos en que 
funden sus respectivos derechos, admitiendoles, y eva- - 
cuarido, aunque siii sujecion i formulas ni solemni- 
dades legales, loda la prueba que cada una articule, 
para por tal medlo dictar sn laudoatiriadamente: to- 
do lo que estenderan por escrito en un acla qne de- 
berin formar al intento, k fin de que consle siem- 
pre la equidad y justicia con que se han conducido 
{ley 23, tit, 4,^ P. 3.'') Lo mlsmo que los arbitros 
los ai'bitradores no pueden determinar cosa alguna par- 
ra la que sea precisa autorizacion piiblica, debiendo 



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PftACTICA FORENSE. 15 

en los casos que ocurran acudir al Juez ordinarlo, co- 
mo se dijo antes. 

<6. Si son mu.chos los puntos 6 cuestiones somç- 
iidas al conocimiento de los avenidores, pueden y aun 
deben, si el caso rechaza la acumulacion, formar ac- 
loaciones separadas, y dictar en- cada una su respec- 
tlYo laudo; mas si pueden acumularse, deberAn sus- 
tanciarlos y decidirlos unidos, especialmente cuando 
ocurra alguno de los casos en que la acumulacion es 
necesaria; salvo siempre si en el compromiso se esta- 
Meci6 otra cosa por las partes Uey 32 a//itt, tit, 4.% 
P. 3.*) Pueden los irbitros y airbilradores fijar a las 
partes el tërmino en que han de dar cumplimiento k 
-to laudado, apesar de que no se les concediera tal 
facultad espresamente en el compromiso; y sino lo hi- 
cieren, estas tienen por la ley el plazo dë cuatrome- 
ses para llevarlo k cabo {ley 33, tit. 4.% P. 3.'*) 

41. El laudo arbitral puede consentirse por los in- 

teresados, como las providencias delosJueces, espre-- 

' sa 6 ticitamente; es decir, manifestando su confor- 

midad y firmandola; 6 no reclamando»contra el on el 

' termino preciso de diez dias; el cual queda lirme y 

valedero en uno y otro caso(%e^ 23| y 35, tit. 4.", 

P. 3.*) Esta providencia consentida 6 aprobada taci- 

tamente por las partes se llama laudo omologado; el que 

debe ejecutarse desde luego por el Jucz ordinario, pre- 

sentindose ante ël con el compromiso autorizado por Es- 

cribano publico. Tambien es ejecutivo el laudo no con- 

sentido, si la parte vencedora pa'ra pedir su ejecucion, 

presta k favor de su eolitigante una fianza a respon- 

derle de lo que recibiere y sus frulos, caso dov sër 

reformado Ji virtud de la reclamacion que contra ël 

se hiciere; cuya fiajiza se uombra en praclica de la 

% de Madrid, pOr haber sido dictada alli la que la 

pretiene {ley k.\ Ut. 17, lib. \\, J\. B.) 

18. Contra las sentencias compromisarias que se. 
estimen iniustas, pueden entaljarse estos recursos: 1.* 
el de nulidad: 2.** el de apelacion: 3.° el de reduc- 



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16 PRACTICA FORENSE. 

cioii k alyedrio de buen \a^ron. El primero procede 
euando los que diclaron la providencia no podian ser 
arbitros 6 arbitradores; cuando el negocio no admite 
eomprpmiso, 6 las partes no tienen aptitud y capa- 
eidad para comprometerlo; si se fallo sin concun-en- 
cia de todos los avenidores, 6 asisliendo alguho oal- 
gunos que se hubieren recusado; si cuando estendie- 
ron la sentencia habia acabado su poder; si no se su* 
jetaron en ella, 6 en la sus,tanciacion del negocio k las 
condiciones y facultades contenidas en el compromiso; 
y si se dio contra las leyes y buenas costumbres; 6 
por soborno, engano, 'miedo, fuerza 6 falsas pruebas 
[leyes 34, tii. L\ P. 3."; y i.% tit. Jl eitada.) Es- 
te recurso de nulidad se ha de instruir en el tërmi- 
no de sesenta dias precisos, cohtadosdesde el siguien- 
te al de- h notificacion del laudo, por la parte que 
se sienta agraviada, ante el Juez ordinario del parti- 
do en que se siguiera el juicio arbilral (Jey i.\ tit. 
18, lib. M, .A. R.) 

19. Kl de apelacion tiene lugar contra la senten- 
cia de los &rbitros /fim, que se estime injusta; y ba 
de Instruirse en.el perentorio plazo de cinco dias, co- 
mo las demas apelaciones, pero ante el Juez de pri- 
mera instancia {leyes 4/, tit. 17; y 1.*, tit. 20, lib. 
\\, Pi.' R.) Este recurso se sustancia, segun los ca- 
sos, por los mismos tramites de las apelaciones ordi- 
narias, pudiendo volversc i apelar de la sentencia que 
en el se dicte para la Audiencia del terrilorio, cuyo 
fallo, si es confirmatorio de las providencias auterio- 
res, causa ejecutoria; mas si es cevocatorio de la del 
Juez inferior, se puede suplicar de ël ante el mismo 
Tribunal, en el tiempo y forma que las sentencias 
de vista, causando ejecutoria en todo caso la que re- 
caiga eu dicha siiplica (ley 4.* tit. 17 citada^ 

20. La reduccion k alvedrio de buen varon pro- 
cede unicamente contra los laudos de los arbiiradores, 
y puede interponerse en el termino de diez dias pre- 
cisosporla parte que se sienta agraviada con la sen- 



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PRACTICA FORENSE., 17 

l^ncia, por malieia 6 engano de los Jiieces que la dic- 
laron. Por este buen varon se entiende el Juez ordi- 
nario del partido, y asi es que anle el ha de inter- 
ponerse v sustanciarse dlcho recurso [leyes 23 y 35. 
ti'L 4/, P, 3.'^; regla 31, W. 34, P. 7/; y 4.^ tit. 
17, /ib: '\'\y N. R.) La manera de inslruirlo y sus- 
tanciarlo consiste en presentar un escrilo A dicho Juez, 
en el que so cpntengan. las razones que asisten para 
sentirse agraviado del laudo, y se concluye suplican- 
do sa admita el recurso, y se modere y reduzca k lo 
justo lo laudado; el Juez observando iguales trami- 
tes qile Iqs arbitradores en la anterior instancia, fa- 
llara lo que creaen justicia. De esta sentencia se pue- 
de apelar para la Audiencia del territorio; teniendo 
higar igual doctrina respecto a la admision de la su- 
plica y ejeculoria de la sentencia de vista, que se 
dijo en cuanto a los arbitros juris {leyes 23, 35 y 4.* 
citadas antes.) 

21 . Estos tres dichos recursos son admisibles, aun- 
que en ,el compromiso las parles hubieren renuncia- 
do su uso, siempre que la providencia arbitral con- 
tenga injuslicia notoria; pues se supone que la renun- 
cia se liizo en la confianza de que los avenidores fa- 
Uarian con moderacion y equidad, y no faltando ma- 
nifiesta y directamenle k la justicia {Ctiria filip. lib. 
^.\ ,cap. ii^ mim. 87; y Escriche, Dicc. de jurisprud. 
y legisl. palabra XYh'iiro.) A lo dicho no so opone el 
contenido del articulo 281 de la Constitucipn de 4812; 
pues en ë\ no se manda, que la sentencia de los ir- 
bitros cause ejecutoria; sino solo que se ejecute, si 
las partes no se han reservado en el corapromiso el 
derecho de apelar. Por tanto, cualquiera dë los tres. 
referidos recursos produce unicamente el efecto de- 
volutivo, y no el suspensivo, Uevandose apesar de su 
inlerposicion, a cabo lo laudado, si lo pidiere la par- 
te que ha obtenido, dando prëviamente la lianza de 
la ley de Madrid de que se hablo antes; k no ser que 
se hiciera aquella reserva en el compromiso,- pues en- 

TOMO II. 2 



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iK PRACTICA FORENSE. 

loneos no seri necosaria dicha fianza para la ejeou- 
cion del laudo. Esla es la inleligencia a mi \er mas 
genuina, aunque otros le* dan rla contraria, de hv re- 
ferida disposicion de la conslitucion, ya se atienda a 
su liieral contesto, ya a las demas leyes no derogadas 
acercadeesla materia, y la doclrina corrienle sobre 
apelaciones {art. citado de la Const. de 4812; y ley 4 % 
tit. 47. lib. 11, N. R.) , 

22. En losasunlos de coraercio liene lugar en lo 
general la misraa doctrina sentada respectoa los ar- 
bilros y arbilradores, y en cuanlo a los recursos que 
proceden conlra sus pVovidencias, y efectos que es- 

'tas producen (ar/^. 252 a 281 delaley de enjuiciam .):' 
pero en orden k sus procedimienlos, deberan obrar los 
arbitros7«;2> del modo siguiente. Desde luego que acep- 
ten y juren el cargo, mandaran notificar a los iulere- 
sados, que les presenten sus respeclivas soliciludes con 
los documeatos en que las funden, en un plazo fijo, 
que no debe esceder de quince dias. El que no cum- 
pliere con este preceplo, es lenido por coiilumaz, pa- 
randole pefjuicio cuanto se hiciere y fallare; y seri 
declarado incurso en la pena del compromiso [art. 282 
de dichd ley.) De la pretension que deduzca el uno 
de ellos, se da Irasladoul otro' por termino de seis dias 
precisos, admiliendosele el escrilo y documentos qno 
jiresenle; y evacuado o en rebeldia sin mas Iramilrs, 
se recibe a prueba el punlo en cueslion, por un ler- 
mino propotQionado i^ las circunslancias del negocio 
y plazo deJ compromiso; en ël cual se podran articu- 
lar todas las pruebas que en eslos negocios son ad- 
misibles , cuando se conocen en los Tribunales de 
Comercio, observiindose en su praclica las mismas 
formalidades [arts. 283, 284 y 285, de la ley ci- 
tada.) 

23. Concluso el tërmino concedido, ëcsaminan los 
&rbitr0s las pruebas, y si observaren que una de las 
parles ha reservado algun documenlo, cuya presenta- 
cion es inleresante a la cuestiori del liligio, pueden 



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PRACTICA FORENSE. <9 

decrelar de oficio se presenle, 6 proceder k sii teco- 
nocimiento, si fuëre de los que por su calidad no 
puedeu traers^ a los actuados: tambien pueden man- 
dar que las partes declaren sobre algunos hechos que 
resuUen dudosos y sean pertenecientes al punto con- 
Iro^ertido {art. 286 de la misma ley.) £n este estado 
se lienen Ibs autos por conclusos, y haciëndose saber 
a]Ios interesados^ se citan para sentencia; la que de* 
beri dictarse segun derecho, y conforme k lo que re- 
solte alegado y probado, dandose y firm&ndose por 
lodos los &rbitros en el lugar donde se siguiera el jui- 
cio, y notific&ndose a las partes antes de espirar el 
plazo del compromiso: mas si alguna de estas se ha- 
llare k la ^zon ausento, aunque la ley nada dice so* 
bre ello, parece lo mas justo, se le haga dicha no- 
lificacion por ecsorlo librado por medio del Juez or- 
dinario del lugar donde se conocio del negocio, no cau- 
sando nnlidad del laudo, el que por razon de la dis- 
taDcia no se notifique en este caso hasta despues de 
pasado el tërmino dicho, con tal quela sentescia se 
estendiera y firmara antes de espirar el compromiso 
[arts. 287 y 288 de la ley refer.; y Ztiniga Ëlem. de 
prdet., tom. A.% pdg, 226 y 227.) 

24. Si los compromisarios * estan discordes, hara 
sentencia lo en que convenga la mayoria; y no resul- 
tando esta, estenderi cada fraccion ta decision qne 
eslime arreglada, remitiendd los autos al tercero 6 al 
Juez avenidor, segun los casos, para que se dirima, . 
la discordia en el tërmino de la ley: formando pro- 
^idencia la resolucion del terCero 6 avenidor, que uni- 
da k la de una de las fracciones forme mayoria; remi- 
(iëodose los autos para su decision al Tribunal de Co- 
mercio, si los dichos estuvieren discordes con el pa- 
recer de los compromisarios, en el que se determina- 
r4 definitivamente por lo que resulte sin nuevas alega- 
ciones. Si tampoco el Tribunal se acordare en la deci- 
sion, se computariin individualmente los votos de sus 
Joeces eon los de los Arbilros y tercero, y formari pro- 



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20 PRACTICA FORENSE. 

\idencia lo en que convenga la mayorisi {(frts, 289, 
290 y 291 de la. record, ley,) 

25. Conlra eslas sentencias arbilrales solo pneden 
intenlarse el recurso de nulidad y el de apelacion: 
mas este liltimo no proceder^, si por las partes se 
hubiere convenido en que el laudo cause ejecutoria; 
aunque si el primero, cuando los ^rbitros se hubie- 
ren escedido de las facultades que se les concedieran 
en el çompromiso. Del de nulidad se conoce en el 
Tribunal de Comercio de aquel lugar; y del de a|)e- 
lacion en la Audiencia del lerritorio, la que se sus- 
tanciarS, como las que se Uevan contra providenclas de 
aquellos Tribunales. Habiëndose celebrado el compro^ 
miso pendiente ya la segunda insta^cia, los arbitros 
nombrados deberin continuarla segun su estado por" 
los trimites de derecho, y su clecision confirmando 6 
revocando, causa ejecutoria, salvo el recurso de in- 
justicia notoria, en los casos en que proceda [arts. 
262, 292, 293, 29i y 295 de la dicha ley de enjui" 
ciam.) El de nulidad no impediri la ejecucion de la 
providencia; debiendo para llevarse k efecto, darse prë- 
viamente fianza por la parte vencedora bastante k ase- 
gurar las resultas del recurso inslruido. 

26. El procedimientO de los arbitradores en esta 
clase de negocios se reduce, k recibir de las parles 
losoportunos conocimienlos y losdocumentosqueaduz- 
can relativos al punto cuestionable, diclando en se- 
guida, y sin guardar los tramites Judiciales, el laudo 
que corresponda, el que fundar^ny firmaran entregando 
de el copia autorizada ^i cada interesado; y resultando 
discordia se uniri k ellos-i^ tercero norubraido, es- 
lindose 4 Jo en que convenga la mayoria; cuando 
esla no pueda obtenerse, quedar^ sin efeclo, el coni- 
promiso (ar/*. 296, 298 y 299 rf^ la misma ley.) Si 
en el tërmino de trës dias quisiere alguno de estos 
dejarle sin efeclo, podra hacerlo, pagando la multa 
convenida en el compromiso, cuya canlidad se cor- 
signara en poder de^ Jos arbitradores 6 delEscriba- 



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PRACTICA FORENSE. i\ 

no (lel Tribunal: si pasadicho lërmiao y no la con- 
signan, 6 desde luego se conforman con lo laudado, 
la senlencia queda firme, y debe sin delencion lle- 
varse k efeclo {arts, 302 y 303 de la referida ley,) 
La ejecucion de las providencias dç los krbitros o 
aibitradores se hara por el Tribunal de Comercio del 
lugar, 6 el Juez de primera inslancia, si en ël no ec- 
sisteaquel Juzgado especial {art. 304 de la ley ci~ 
tada,) 




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22 PRAGTICA FORENSE. 



TITULO DOGE. 



27. He comprendido bajo esta donominacion de or- 
dinarios k los juiciosr verbales y de menor cuantia, 
porque apesar de que, alendidos* sus cortos trimiles, 
puedan considerarse como sumarios, la sentencia que 
en ellqs recae causa instancia, lo mismo que en los 
de mayor cuantia 6 civiles ordinarios, y estin esta- 
blecidos para la generalidad de los negocios que no 
pasan de las cantidades, que k cada uno de ellos mar- 
can las leyes; que es la diferencia capital entre los 
litigios ordinarios, estraordinarips y sumarios, y la acep- 
cion en que he tomado en esie lugar la palabra or- 
dindrio. 



SECCION PRIMERA. 

De los Jaicios verbales. 

28. Este juicio, en que la demanda y su sustan- 



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PRACTICA FORENSE. 23 

ciaci on, que si bien breve, debe lener Iouhs las par- 
lcs esenciales en los liligios, se \erifica de palabra y 
Soneralmenle en un solp aclo, aunque lodo deberi ir- 
se senlando en resunien por el Escribano acluarioen 
un libro que llevaran los Jueccs al inlenlo. Tienen so- 
lo lugar en la demandas civiles, cuya eniidad no 
escoda de quinientos reales eu la Peniusula e Islasad- 
yacenles, y cien duros en L'ltramar; y en las cri- 
minales por injurias lcves, quc no merezcan olra pe- 
na que una ligera reprension 6 correccion. 

29. Para conocer de dichas demandas, euando el 
valor de la cosa jitigiosa no esceda de doscienlos rea- 
les eu la Peninsula e Islas adyacenles, y seiscientos 
en Ullramar, y de las injuri^s verbales de que se ha 
habhido, son Jueces competentes privativos los Alcal- 
des en los pueblos donde no ecsislan los de prime- 
ra inslancia: mas en los lugares cabezas de partido 
lo seran eslos esclusivamenle. Si el imporle de la co- 
sa objeto del juicio escede de doscientos reales, se- 
ni Juez compelentc en uno y otro caso el de primc- 
ra inslancja dM partido; pefo si el demandado go- 
za de fuero pri\iiegiado, siempre sera Juez bastante 
el ordinario de la jurisdiccion especial ^ queestesu- 
jeto. Cuando ocurra duda sobre el valor de la cosa 
que va a liligarso, debera este ser graduado por po- 
rilos nombrados por las partes; y si escediendo de las 
sumas dichas, apesar de ello conoçiere el Alcalde 6 
el Juez en juicio verbal, este ser& nulo en todas sus 
partes (leyes 6.", iU. 22, P. 3."; 8.* y woto1."y 2.% 
///. 3.\ lib. H, A R.\ Hrts. 31 y 40, del RegUim. 
])rov. de just.\ y \.'' dil dc Juzg.) 

30. La mauera de enlablar y suslanciar el juicio 
verbal es esta. La parle actora se presenta al Juez 
solicitando se cite al queva k demandar a juicio \orr. 
bal; lo que puede hacer de palabra 6 por modio de 
un memorial que forme al intento, sin firma de lelra- 
do, y solo suscrilo |:or el mismo. EI Juez acordara 
la citacion, designando el dia y hora en que ha de 



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s 



24 PUACTICA FORENSË. 

Terificarse el juicio, para qae puedan coraparecer las 
partes; las que deberan hacerlo acompanadas cada una 
de un hombre bueno. Ya en la presencia judicial, el 
actor manifestarii su demanda, a la que contestarci el 
reo alegando sus escepciones; y si resuUaren heclVos 
dudosos, se propondr^ti y practicaran por ambos in- 
teresados las pruebas que sean conducentes; pudien- 
do consistir eu cualquierade las especies conocidas en 
dereoho: todo lo que se" pedira y evacuara verbalmen- 
te y en el acto, si es posible; mas siuo pudiere ha- 
cerse entonces, la parte k quien interese pedir^ que 
se suspenda el acto, y se practique aquella diligen- 
cia que sea convenienle k, su derecho, a lo que acce- 
derk el Juzgador, designando el dia y hora en que ha- 
i^a de continuarse eljuicio. Cuando los testigos se ha- 
len ausentes, 6 los documentos ecsistan en alguna es- 
cribanja, pediri el litigante k qnien interese, se li- 
bre ecsorto en e\ primer caso para su ecsamen al Juez 
del pueblo en donde se encuentren, y mandamiento 
dompulsorio en el segundo para qne se facilite copia 
de ellos, y puedan presentarse en el juicio {ley S^, 
tit. 3/, lib. 41, 7V. R.; y arts. 31 y 40 del Reglm. 
prdv.) 

31. Oidas las partes cuando cl [xunto en cueslion 
co^sista en derecho, 6 Ifeehas las pruebas en el ca- 
so de ser necesarias, ecsijira el Juez a los hombres 
buenos su dict&men, y con presencia de lo que espon- 
gan, dictari su pro\idencia, que en el actp se noli- . 
ncari k los interesados, contra la que no procede ape- 
lacion, nulidad, restitucion ni otro recurso alguno; 
debiendo, como si fuera ejecutoi-ia, Ilevarse k efecto 
desde luego (% 8.* citadq,', y los mismos arts. del Re- 
glam.) Apesar de esto, si el Juez hubiere conocid5 
en juicio verbal de una cosa de mas cuantia que la 
marcada para esta clase de procedimientos, 6 el AI- 
calde de alguna que esceda de doscientos rs.; si se 
ha fallado sin citacion y audiencia del demandadd; 
6 se ha procedido en fm con injusticia notoria contra 



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i^ PRACTICA FORENSE. 20 

las leyes que marcan la sustanciucion esencial, y el 
caso de eslos juicios, pnede admilirse conlra ellos un 
recurso de queja para que se remedie la grave arbi- 
Irariedad ë injusticia comeiidas. 

32. Si citado el demandado no comparoce, debe- 

ra a instancia del aclor emplazarse de nuevo para 

olro dia, bajo apercibimiento de que se celebrara el 

juicio en su rebeldia sino se presenta a conlestar y 

defenderse:. y si tampoco compareciere, se procedera' 

a la celebracion del juicio como si estuviera presen- 

te, dandose por conlestada la demauda, y condenan- 

dole en deftnitiva, 'si el actor justificare su accion, 

surliendo la sentencia los mismos efectos quesi se hu- 

biera hallado presente y defendido. Cuando el que no 

4!omparece' el dia seilalado es el actor, puede a peti- 

ciori del demandado ser citado nuevamente para ter- 

minar el asunto; y si ya se habia propuesto la de- 

manda, puede tambien agregarse, que si no compa- 

reciere se eslimari injusta su prelension, sobre la quc 

se le impondr^ perpëtuo silencio; lo que tendra efecto, 

siDO se presentare k pesar de esla iutiraacion, cesi\n- 

te justo impedimento. La demanda, conteslacion, prue- 

bas y sentencia se estender&n breve y corapendiosa- 

mente por el Escribano, que asislira precisamente a 

eslos juicios, en un libro que se llevarfi al inlenlo, 

compaesto de papel sellado, al final de cuya acla fir- 

maran el Juez, los hombres buenos, el Escribano y el 

Alguacil, anolando al pië de las firmas k)s dercohos 

que por aquel aclo devengaren. Llevaran ios Alcaldes 

y Jueces un duplicado de dicho libro, con los mis- 

mos requlsitos que se dijo respeclo a los juicioci dc 

conciliacion. {leyes yarfs. refertdos; y circularl'de Jut. 

1847.) Si no hubiere Escribano en aquel puoblo, asis- 

tiran en su lugar dos vecinosdel mismo, para que con ' 

'el can^cter de hombres buenos suplan su falla:. y si 

fnere el Alcalde quien v& 6. conocer de esle juicio, 

podri .valcrse, en vez de dichos vecinos, dol Secrelario 

de Avuntamiento {segun la ley 3 deFeb. 1823.) 



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26 PRACTICA FORtlSSE. 

33. La provideneia eu los juicios verbales se eje- 
culara por apreniio: y si al procoder conlra los bie- 
nes del condenado por ella, se inlerpusiese alguna ler- 
ceria, se sustanciari y deçidir^ por q\ mismo Juez en 
juicio verbal tambipn, si el iraporte de ella no esce- 
de de las cantidades de que puede conocor el Juzga- 
dor ante .quien paso el juicio, ni del macsimum raar- 
cado para que lenga lugar tal procedimienlo; pues si 

.escediere, pasar^ el Alcalde su conocimienlo cn el pri— 
mer caso, al Juez de priraera instancia; y en el sot 
gundo, antë este tendra lugar un juicio escrilo. En 
el entretanto debera por lo general suspenderse la eje- 
cucion de la. providencia [Feb, por Goyena tom, 5.^, 
mims. 4434 al 4436.) 

34. Tambien en los asuntos mercantiles tienen lu— 
gar los juicios verbales, que dcberan celebrarse don- 
de no haya Tribunal de Comercio ante los Alcaldes 
6 Juez de primoia instancia en su respectivo caso, se— 
gun las canlidades, guardando igual distincion que 
en los negocios comunes {arts. HlQ^y 1209 del cod. 
mercant,; kh:& y 462 de.la ley de enjuiciam.) 

35. ta demanda se propondrii en un memorial, en 
que se esprese la accion y titulo en que se funde, 
acompafiando los documenios que la juslifiquen. El 
Juez provcera la citacion para que las partes compa- 
rezcan el dia y hora que se designe, cuyo auto se ha- 
ra saber al actor; debiendo verificarse la'^cita^al de- 
mandado por cedula firmada por el Juez," en 'que se 
comprenda la solicitud deducida y sus fundaraentos, 
la que entregara el Aiguacil k la persona i quien va 
dirijida; y si no la hallare, a su raujer, hijos, parien- 
les, criados 6 vëcinos, eslcndiendose diligencia al pië 
del memori^l presentado espresiva deli norabre y,Iape— 
Jlido de la persona a quien 9e hubiere enlregado ia 
cëdula. Entrc el dia que sc haga dicha citacion, y 
el en que ha de celebrarse el juiçio, deb'en raediar 
lo raenos Ires, para que el deraandado pueda prepa- 
rar sus escepciones y pruebas: por juslas causas de 



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PRACTICA FORENSE. 2? 

urgencia, puede el Juez reducir este tërmino, p^ro 
siempre ha de ser hecha la* cilacion al menos ante 
dkm, Si llegado el dia seiialado no comparece el reo, 
se le citat*^ nuevamente para la audiencia del dia proc- 
simo, bajo apercibimienlo de proceder en su rebeldia 
a lo que hutiere lugar si no se presentare, conden&n- 
dole #n lascostasdel auto, su notificacion y ntievas 
cilaciones (arts.m y 44-6 al 450 de la ley de en- 
juiciam,) 

36. Reunidas las partes 6 sus apoderados, e! Es- 

cribano leeri la instancia y 'documentos presentados 

por el actor; y el demandado espondra en seguida lo 

iftte luviese por convcniente, pudiendo el primero con- 

Iradecir con razones y pruebas Jas que este intente. 

Pueden admitirse en esloi juicios la de instrumentos 

publico§ 6 privados de cualquiera especie, confesion 

judicial, deposiciones ds tesligos que voluntariamen- 

le se presenten a declarar, y el juramento decisorio; 

pudiendo el Juez hacer las preguntas que estirae con- 

ducentes sobre la cuesliou del pleito, cuando no apa- 

rezca bien dilucidada, y tambien mandar que decla- 

reo bajo de juramento. El acta* se redaclara como. las 

de los negocios comunes, con la diferencia que antes 

de fallar, firmar&n el Juez, las parted, los tesligos y el 

Escribano, y despues se estenderi la sentencia, que sus- 

cribiran solamente el Juez y el cartulario. Si hecho esto 

pu la primera audiencia, no hallare el Tribunal 6 Juez 

cl Degocio esclarecido suficienlemente, y las partes 

propusiereu la presentacion de nuevos documentos 6 

de otros testigos, se prorogara el juicio para olro dia, 

que se designara en el acto, quedando emplazados pa- 

fa ello los litigantes sin nueva citacion; pero podr^, 

3 iostancia de cualquiera de ellos, acordarse sean ci- 

^os para ese dia los testigos que rehnsen presen- 

larse voluntariamente {arts. 451 y 452 de la ley ci" 

tuda.) 

37. La provtdencia que el Juez estime proceden- 
t« la dictar^ en el acto, 6 k mas tardar en la au- 



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28 PRACTICA FOUENSE. 

diencia inmediata, condenando en coslas al aclor, si 
fuere absolutoria; .y al rço, si condenaloria por deu* 
da liquida y reconocida. En amboa easos se nolilica- 
ra k las partes, y conlra ella no procede recurso al- 
guno, siendo ejeculiva desde luego {arts. 453, 454 y 

455 de dicha ley) 

38. Cuando el reo no comparece a la segunda ci- 
tacion, se seguira el juicio en su rebeldia del mis- 
mo modo, y causando iguales efeclos 'que en los asun- 
tos comunes. De las providencias dictadas en ausen- 
cia del demandado podr^ la parte condenada pedir 
reposicion en el tërmino de ocho dias, contados des- 
de su fecha, si la entidad del negocio esciediere de 
250 rs. en los Juzgados ordinarios, y si Uega a 500 en 
los Tribuuales de Comercio: k este'intento se abrira 
nuevanaente el juicio; y si oyendo otra vez ii las par- 
tes, se diclare proVidencia conforme con la anterior, 
debera ser condenado en coslas el demandado {arts, 

456 y 457 de ia referida ley.) En los Tribunales de 
Comercio asislira el Letrado Consultor k los juicios 
verbales, para conlestar de palabra eu el aclo a cual- 
quiera duda de derecho que ocurra {art. 458 de la 
misma,) 



SECCION SEGUNDA. 



De los juicios de mettor euautia. 

— ^ f — 



39. Cuando la entidad de la cosa objeto del li- 
tigio escede de quinientos rs. y no pasa de dos mil, 
tendr^ lugar el juicio que se llama de menor cuan- 



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PRACTI€A FORENSE. 29 

tia, euyos Irimites son espocialos {segun el art. 4.* de 
'la ley de iO de Ener. de 4838); pero esla clase de 
juicio solo liene lagar en los.negocios que han de co- 
nocerse por la juiisdiccion ordinaria: de modo que en 
los juzgados privilegiados, como los eclesiislicos, mi- 
litares &c. babr^n de suslanciarse con suiecion a las 
disposiciones vigentes anteriores k dicba ley [RL drd. 
30 de En. mo.) 

40. La ley citada ofreci6 desde luego la cuëstion, 
medianle no prë\enirse en ella espresamente nada so- 
bre el particalar, de si leniendo el actor un instru- 
mento ejecutivo de su deuda, cuando esta noescedie- 
ra de dos mil rs., podria entablar la ejecucion por sus 
Iramites ordinarios, 6 babria de seguir precisamentë 
el juicio especial de menor cuantia. Los Tribunales, al 
menos en Sevilla, con&iderando que la ley en su ar- 
liculo 4\*» habla generalmente y sin escluir caso algu- 
no, aunque al principio presentaron cierta discordan- 
cia, despues ban adoptado la opinion ultima; es de- 
cir,,Ia (le no despachar ejecucion ën el caso propues- 
lo, y sustanciarlo siempre como juicio de menor cuan- 
lia; siendo la *(\m se halla en pracflica actualmente, 
apesar de que a mi enlender es mas equitativay le- 
gal la contraria, porque la via ejocutiva asegura me- 
jor los d(^rechos del actor, y le haoe cobrar mas ft- 
cilmënte sus intereses; y.porque para entenderse de- 
logadas las disposiciones antiguas sobre los procedi- 
inienlos ejecutivos porla nueva ley do menor cuan- 
lia, era forzoso se hubiese hecho mërito de ellas 
general 6 especialmente, 6 que la liltima disposicion 
fuese enleraniente opuesla a las anteriores, lo que no 
sucede {Feb. por Goyenq, tom. 5.°, tit. 65; y Boletin 
de jurisprud. tom. 4.?*, pdgs. 402 y 404.) 

44. Los 4r&mites que se marcan en la ley eila- 
da y que se observan eslrictamente por los Jueces, son 
esios. Se presentari la demanda eslendida del modo 
ordinario acompanada de ta cortiticacion del juicio de 
paz y de los documontos en que se funde; de la que 



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l" 



30 PRACTICA FOREKSE. 

se confiere traslado al demandado por el lërmino pre- 
ciso de nueve dias, cil^ndole al inlenlo del mismo 
modo que se \erifica el primer emplazamienlo en los 
demas juicios. Dentro de dicbo plazo deber& el cila- 
do presenlar sii conteslacion tambien por escrito y 
en la forma comun; y si no lo biriei;^, el Escribano, 
sin prë\ia peticion de la parte ni auto.judicial, trans- 
currido aquel terroino, recojer^ los autos de poder del 
demandado con escrito 6 sin el, y los presentara al 
uzgado, 6 los traeri de su escribania, si el reo no se 

ubiere personado a tomarlos. Kingun otro pedimento 
se admitiri mas que la demanda y contestacion: de 
modo que si el demandado tuviere' que proponer al- 
guna escepcion dilaloria, de la que en los juicios or- 
dinarios producen un articuio de previasustanciacion' 
y pronunciamiento, la deducira en el mismo escrilo, 
en el que ademas contestar& siempre subsidiariamen- 
le a la demanda; lo que deber6, hacer«e por raedio de 
un otrosi estendido a conlinuacion de la solicilud he- 
eha en lo principal sobre la escepcion dilatoria (arts\ 
2.° 3.° y 4/ de la ley citada 40 de En. 4838.) 

42. llabiendo escepciones, como la de libelooscu- 
ro, la de no acompaiiar a la demanda los documen- 
tos en que se apoye^ y otras que imposibilitau la con- 
lestacion; porque no puede sabersesobre que haya de 
recaer, cuando se ignora que sea lo que pida el ac- 
tor, 6 en quë pretende fundar su derecho, aunque la 
ley Bada esceptua en este caso, parece lo mag atina- 
do, porqibie a Ips imposibles a nadie puede obligarse, 
ni tal debio ser el ^nimo de Ips legisladores, que eu 
dichas circunstancias no se çonteste subsidiariamenle 
a la demanda; sino que se presente la escepcion, y 
se aleguen las razones indicadas para conv.encer la im- 
posibilidad de dar la conlestacion, protestando hacer- 
lo luego que el actor aelare 6 manifieste lo que pi- 
de y el fundamento de su solicltud. Lo que considero^ 
tanto mas procedente, cuanto que semejante deman- 
da debio ser desechada desde luego por el Juez de 



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'PRACTICA FOnENSE. 34 

oficio, como impprfocla y falta de los requisilos le- 
gales. Si al admilir la demanda se ofreciere duda so- 
hre el importe de la cosa objeto del juicio, debera de- 
cretarsc que por peritos se valore^ sin perjuicio de que 
despues en eldiscurso del pleito, pueda alegarsey pro- 
barse loconlrario por el demandado, y de lenerse pre- 
sf»i>le por el Juez en definitiva lo mie sobre esto re- 
snlle, para fallar como previene la ley, cuando la co- 
sa litigiosa no escede de quinientos reales, 6 sube de 
dos mil {Feb, por Goyena, tom. o/. mlms. i462, 4463 

y mo.) ' . 

43. Los praclicos proraueven tambien las cuestio- 
nes de si en esta clase dejuicios tendran 6 no lugar 
la aeumulacion de acciones, la reconvencion o miilua 
peticion, la compensacion, las tachas, los embargos 
) pruebas antes de empezarsr^ el litigio, y olras peli- 
eiones y diligencias semejantes. Uospccto' a las cua- 
les creo puede resolverst?, quo siempre que de dichos 
incidenles so pueda eonocer sin alteiar la naturaleza 
y trimites prescritos en la ley de monor cuantia, de- 
bran admitirso, si son procedonlos alendidas las re- 
glascomunes del der^cho; y descslimarse, cuando no 
reunan las circunstancias dichas: v. g. si las acciones 
acuinuladas 6 las deducidas por reconvencion, no es- 
cndon de la cuantla marcada en la ley; y las tachas 
fuoron juslas, y so.propusieren y justificaren en el ter- 
ffiino probatorio, seran admilidas; y si no, denegadas 
Feb. por Goyena, tomo 5.% mims, 4467, 4469,4474, 
«81 ij 4520.) 

44. Dada la conteslacion osin ella, Iraidos los au- 
los al Jaoz, proveeri esle uno senalando el dia eu 
que haya de practicarse por las partes la prueba que 
corrospanda; el quo ha* do ser. postorior al quinto y 
anlerior al duod^cimo, contado desdc el de la focha 
rfe dicho auto. En los dias que medion hasta el de 
la prueba, estaran los acluados en la escribania dc 
roanifieslo, para quo las partos puodan ^erlos, y 
ooferados d'^ todo lo qiio resulto, preparar oportii- 



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32 1»RACTICA FORKNSE. 

iiamontp sus respectivas probanzas; por cuya mani- 
foslacion no llevar^ el Escribano derechos algunos 
{arts, 5.*^ tj 6/ de la ley de 10 de Enero referida) 
Si el pleilo versare solo sobre punlos de derecho 6 
de hechos convenidos. por los inlerosjidos, de mane- 
ra que no sca |)osiblo 6 necesaria la prueba, aunquo 
la ley nada previeiye on oste caso, os lo justo que 
en vez dc senalar ol Juoz dia para probar,' falle des- 
de lucgo los aulos on definitiva, como se verificaen 
los deraas juicios. ' \ . 

45. Llogado ol dia designado para la pracliça de 
las probanzas, se nrosentaran on el jnzgado las par- 
los sus Procuradoros con sus respectivos letrados, 
si quisieren asistir, y los testigos y documënlos con 
quo intonton justificar su derocho; y a prosoncia del 
Juez, ol Escribano abrir^ una diligoncia, en la quo 
se iran senlando lo mas breve y claramenle que sea 
posiblc las pruebas que se articulen y practiquen de 
prrguntas a los tesligos, posiciones k la parle adver- 
sa, reconocimientos, colejos, &c.; pues en eslos juicios 
son admisibles tqdas las especies de probanzas cono- 
cidas en derecho, y aun puede un liligante hacer in- 
terrogaciones a los testigos que aduzca su contrario 
relativas a los misraos hechos sobre que vaya decla- 
rando. En el misrao acto admitira el Juez las pregun- 
tas y demas que ^ean perlinenles y desecharci las que 
no lo sean; mandando unir i los^autos los documen- . 
tos que se presenten y fuoren admisibles, de lo que 
se hara espresion en la indicada diligencia; k cuyo 
final firmaran el Juez, las partes, sus defensores y pro- 
curadores, si hubieron.asistido, los testigosque supie- 
ren y el Escribano. Todos eslos actos se verifican a 
presencia de'los concurrentes {arts, 7.°, 8.*» y 40 de 
la misma. ley,) 

46. No pudiendo practicarse toda la prueba en el 
dia senalado para ella, se podra continuar a; peticion 
de una de las parles en los dos siguientcs, i cuyo 
intento prorogara el Juez cl plazo prefijado^. Si algu- 



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PRACTICA FORENSE. 33 

oos (1e los testigosde que uno de los litigantes inten- 
ta valerse, se hallaren ausentes 6 impedido^ de com- 
parecer en los tres ciias referidos, pedir^ en el'acto 
la parte k quien interese, se le conceda tërmino pa- 
ra su ecs^men, y se despachen en 'su caso ecsortos 
al intento dirigidos k las justicias del pueblo en que 
se hallen aquellos; debiendo designar el nombre y ape- 
llido de las personas que hayan de ser ecsaminadas; 
a lo que accedera el Juzgado coucediendo para ello^ 
el tërmino fatal de ocho dias, para solo el objeto del 
ecs&raen de los testigos designados: tambien podr&n 
declarar antes del dia de la prueba los que esten pa- 
ra ausentarse (tzr/. 9.<» de dicha ley.) 

47. Cuando los testigos 6 los documentos con que 
ha de verificarse el cotejo de los presentados en au— 
tos, se hallaren k tal distancia que no es posible se 
reciba, diligencie y devueha el ecsorto que se Ubre 
para ello en dicho plazo; la ley nada' pre\iene, ni 
alribuye al Juez facultad para ampliarlo ni conceder 
lerminos estraordinarios, por lo que ateniëhdose k su 
lileral conteslo, parece no debe accederse & di— 
cha concesion 6 proroga, aunque- por ello quëde la 
parte indefeiisa. Esta es la pr&ctica generalmente adop- 
tada por los juzgados; pero sin . embargo creo mas. 
equilaliva y conforme k principios de derecho la opi- 
Dion contraria, porque noestando en manos de losli- 
tigantes y del demandado con especialidad,'el que sus 
medios de prueba se puedan realizar en tan breve pla- 
20, por hallarse los testigos 6 protocolos de los docu- 
mentos k largas distancias 6 en Uitramar, lio puede 
eslimarse que la ' ley quisiera abandonar en la inde- 
fension k las partes que se encontrasen en tal caso 
so pretesto de la corta entidad de la cosa litigiosa, que 
siempre es de alguna consideracion, y para algunas 
personas pudiera importar la mayor parte 6 el total 
^alor de su fortuna (Feb. por Goyena, iom, 5,**, ««*m, 
i483.) 

48. Dentro de los cuatro dias siguientes al lilti-^ 

70M0 u, . 3 



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34 PRACTICA FORENSE. 

nio do h prueba dobonj el Jiiez diclar su proviçleii- 
cia definili\a, fallando k la vez en el mismo provei- 
(lo sobre las dilatorias y articulos, si se hubieren pro- 
pnesfo, y sobre lo principal: pero si aquellos fuesen 
. de los que acaban la accion 6 impiden su prpgreso, 
scnienciara solo sobre el arliculo. Cuando este se fun- 
de en que bi cosa litigiosa no es de la cuantia sena- 
lada en la ley, y se declare asi, porque no ascienda 
su valor k quiniëntos reales, se fallari sobre lo prin- 
cipal lo que corresponda: mas si fuere porque esce- 
de de cien duros, se mandara reponër el juicio al es- 
tado de contestacion, para que siga los tramites ordi- 
narios de los pleitos de mayor cuanlia; condenandose 
en anibos casos al actor en todas las costas en el pri- 
moro, y en las causadas desde ia contestacioti en el 
ultimo (orls. II y \t de la lcy referida.) 

49. Contra las providencias que recaigan en estos 
liligios, puede enlablarse el jecurso de apelacion en 
el tormino prociso de cinco dias, como en los demas 
juicios: el quo Iranscurrido sin haberse propuesto la 
alzada, la sentencia so estima flrme y consentida des- 
de luogo sin provia doclaracion y solo por ministe- 
rio do la loy, dcbiendo ponerse en ejecucion inme- 
diatamonlo. Si se inteipone en tërmino dicho recur- 
so, so admitira lisa y llanamente, y sin conferir tras- 
lado a la otra parto, mandando se cite k los intefe— 
sados pj^ira la romision de los autos i la Superiori- 
dad, qiie se hara k costa del apelante, con el obje-. 
to de quo se porsonen en la misma en el preciscr tër- 
mino (le qilince dias, contados desde el siguiente al 
de su roniision, a usar (le su dërecho por si 6 por 
trocurador con podor bastante. Tanto la apelacion co- 
mo la siiplica pueden proponerse en estos negocios poi:- 
escrito 6 in voce, anotandolo el Escribano en losau- 
tos por diligencia formal cuando se haga de palabra: 
y oomo en esta claso de litigios no se admiten mas 
escrilos que el dedemanda, contestac^ion y apelacion, 
iguales diligencias habrin de eslenderse para cual- 



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PRACTICA FORENSE. 35 

qmera olra peticion que luvieren que deducir las par- 
les; \erificindose por medio de comparecencias que se 
hagan al intento por los mismos litigantes 6 sus Pfo- 
curadores anle el cartulario, al que le harin verbal- 
mente la solicitud, para que la anote y dë cuenta 
al Juez, quien proveeri en su vista lo que estime pro- 
cedente {arts, 43, 44 y 25 rfe dicha ky.) Aunque la 
ley de menor cuantia no previene haya de admitirse 
alguna vez la apelacion en un efecto; creo deberi ser- 
lo siempre que el caso sea urgente, y por las reglas 
generales de derecho proceda su admision solo en el 
devolutivo. 

50. Luego que se reciban los autos en la Audlen- 
cia, y se hayan repartido, pasados losdiasdel empla- 
zamiento, se dari cuenta a la SalS &que hubiere to- 
cado; la que mandari pasen los actuados al ^elator, 
seiialando desde luego el dia de la vista, que ha de 
ser uno de ^os seis primeros siguientes. Llegado esle, 
dari cuenta el Relalor por dentro, y sin formar pa- 
ra ello estracto, leyendo literalmente lo que se esli- 
me necesario, con especialidad las pruebas. A esta vis- 
ta no asistir&n Abogados, pcro si pueden las partes 6 
S05 Procurad^es informar de palanra al Tribunal so- 
bre los hechos; concluida, se dictara la sentencia, pa- 
ra lo que bastan dos votos conformes de los tres Mi- 
nislros que compougan la Sala {arts. 15, 46 y il de 
la misma ley.) 

54 . Cuando la sentencia de vista sea confirmato- 
ria de la del Juez inferior, causari ejecutdria; y tani- 
bien la produciri, si fuere revocatoria por unanimi- 
dad: mas si fuë revocada solo por mayorla de vo- 
tos, habri lugar k la siiplica; cuyo recurso seri ad- 
mitido, si se iuterpone en el tërmino legal ordina- 
rio, sin conferir traslado k la otra parte, seiialin'dose 

Eara su vista el dia que haya de verificarse, que ha- 
rk de ser uno de los seis primeros siguientes; la que 
se realizara del mismo modo que en la ^jjelacion. Pa- 
ra que aparezca si tiene 6 no lugar la suplica indi- 



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:}G PIUCTICA FORENSE. 

xada, (lobora osprosaise en la senlencia de \ista,. cuan- 
(lo soa rovocaloria, si lo lia sido por unanimidad 6 
mayoria dc votos, A la revista asistir^n solaniente dbs 
Magislrados quo liau de ser diferentes de los que fa- 
llaron la apelacion; unos y otros, lerminada la \is- 
ta, se reuniran y votar^n lo que eslimen justo, for- 
mando sonloncia, que pi'oducirA ejeculoria, lo quo 
acuordo la mayoria {arts. 18, 19 y 20 de la Jey re- 
cord,) 

52. Fonoeido ol pleito en la Audiencia, el Escri- 
bano de camara aciuario de\olverc\ ios autos origina- 
los al Juoz inforior, sin prëvio mandalo de la Sala; 
acompanando una corlificacion lileral de la sentencia 
6 sonloneias quo os vista y revista hubieren recaido, 
y de la condonacion de costas, si la liubiese; a cu- 
yo intonlo on osto caso habra antes pasado los actua- 
dos al Tasador |>ara que se lasen y rogulen las doven- 
gadas. El Rolator, ol Escribano de camara y demas 
subaUornos no porcibiran sus derechos mientrasol ploi- 
lo esto pondionte en el Tribunal; pero si podran re- 
cibirlos despues do ejecutoriado, si las partes 6 sus 
Procuradores so los abonasen voluntariamenle: cuan- 
do no sc vorifiquo oste pago, el Escribano sin manda- 
to de la Audiencia los pasara al Tasador para que los 
tase y rogulo, y dospues sean ocsijidos por el Juoz do 
primera instancia {arts, 21 y 22 de la ley citada antes.) 

53. Recibidos los autos por dicho Juez, llevarti in- 
mediatamonte a puro y debido efecto la sentencia quc 
haya causado ojocutoria; ^csigiendo de quion sea res- 
ponsable ol importe do las costas comprendidas en la 
lasacion, las que remitira k ha escribania de camara 
para su distribuciou entre los parlicipes en ellAs. Pa— 
ra eftta ejocucion se procedcra de plano sin permitir 
gastos ni dilaciones indebidas, y por rigoroso apre— 
mio; a cuyo intenlo, si requerido eldeudoral cumpli— 
miento de lo mandado, no lo hiciere en el termino 
cle dos dias, se le embargaran y venderan en alnio— 
neda publica bienes ^uficienlos 'para cubrir su ros— ^ 



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rilACTlCA FORENSE. 37 

ponsabilidad y las. sobre-coslas^ que deben ser de su 
cargo: los pregomes para verificar dicho remale se da- 
ran eu Ires dias, si los embargos consislieren en bie- 
nes nmebres, y en nueve siendo raices, dando un pre- 
gon cada Ires. Caando se tema que el deudor eq los 
dias deJ requerimienlo pueda ocullar sns bienës y 
burlar la providencia, podri decretarse anle todo la 
retencion de ellos; pues aunque la ley nada dice res- 
pecto a este particular^ asi es pçocedente segun la doc- 
Irifla general del derecbo conform^^ con la equidad y 
lajusticia. Los Escribanos notiflcaran lodaslas provi- 
dendas en estos juicios el mismo dia en que se dic- 
len, 6 & mas lardaren el siguiente: las dilacionesque 
se marcan en ellos son perentorias y litiles, ylosJue- 
ces son responsables de su observancia, como de los 
demas tramites y requi^ilos que se previenen en la ley 
{arts. 23, 24, 26, 27 y 28 de lade iO de En. >1838,) 
54. Ën los juzgados especiales como que, segun 
se dijo antes, no rigen las disposiciones dë la ley ci- 
lada, deber^n los Jueces, en los negocios^en que, es- 
cediendo el valor de la cosa cuestionable de quinien- 
tos reales no pase de caarenta mil maravedis, 6 sean 
ffiil clento setenta y seis reales y diez y seis mara- 
>^edis en la Peninsula ë Islas adyacentes, y del cu4- 
draplo en Ultramar, conocer en juicio escrilo; pero 
abreviando y simplificandolos tramites ordinarios cuan- 
to lo permitan las leyes, y sea compatible con la de- 
fensade los litigantes, (% \Q,tit, \.\ lib. 11, iV. R.; 
y art. 41 del Beglam. prov.): mas ^ las apelacio- 
nes que- sc inslruyan contra sus sentencias, se ad- 
miliran para sus respectivos superiores, y no iran a 
los Ayuntamientos como se determino en la ley 11, 
tit. 20, lib. 11, N. U. y el citado art. 41; pues es- 
ta disposicion solo era poculiar a los juzgados civi- 
les ordiuarios 6 Jueces de primera instancia; y ade- 
mas hoy las Corporaciones municipales no lienen atri- 
buciones algunas judicialës, sino solo gubernalivas y 
Pconoraicas. 



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38 PRACTICA FORENSE. 

SECCION TERCERA. 

Del jaicio eivil ordinario 6 de mayor caaDtia. 



55. Esle juicio lieoe lugar, cuando la cantidad 6 
valor de la cosa demandada esceda de las cuotas di- 
chas de dos mil reales 6 cuarenta mil maravedis en 
su caso; siendo por lo general el de tr^miles masdi- 
lalados, en razon k los muchbs requisitos de su sus- 
tanciacion, y los articulos ë incidentes que piieden 
unirsele y casi siempre se le agregan {arts. 43 y 48 
del Begldm. prov.) Empiezan por regla general por 
la demanda, que se estender^ por escrito, y formula- 
rk como se dijo en ël tom. i.% tit. 8.% sec. 2.*; vi- 
niendo acompanada de los documentos en quese fun- 
de, la certificacion de haberse celebrado el juicio con- 
ciliatorio sin efecto, y las demas circunstancias que 
alli se esplicaron. De ella se manda por el Juez con- 
ferir traslado k la parte demandada por tërmino de 
nueve dias; es decir, que se le entreguen los autos 
para que conteste directamente k la demanda, 6 pro- 
ponga las escepciones dilatorias que le asistieren, to- 
ao en la forma que se esplic6 en las secciones i.* y 
5.* de dicho tit. 8.% k cuyo intento se le citarii de 
la manera legal que §e espreso en la seccion 3.* del 
mismo titufo. 

56. Presentada la contestacion desde luego, 6 des- 

Imes de negada la dilatoria, se m'anda dar otro tras- 
ado al actor, para que en vista de las alegaciones 
hechas por el demçindado, forme el escrito Ae rë- 

{)Iica, k cuyo fin la ley le coucëde seis dias; mias si 
a contestacion contuviere reconvencion, tendr^ nueve 



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PRACHCA FORENSE. 39 

paraevacuar dicho Iraslado, porquc ademas dejepli- 
car, lieiie que responder a la nueva demanda. Dado 
el escrito de rëplica, se confiere tainbien Irasladode 
el al demandado conel objelo de-que duplique, apo- 
yando sus escepçiones, y rebatiendo los nuevos argu- 
mcnlos del demandante en su segundo escrito, para lo 
que senala la ley seis dtas en todo caso {vëase la sec. 
6.- del mismo tit. 8/; y el çap. 2." dc la -^i.") 

57. Si en ios terminos, que se han nioncionado no 
presentan la partes los escrilos de conloslacion, repli- 
ca y diiplica; luegb que haya transcurrido cualquie- 
ra de ellos, se apremiara por el otro liligante y acu- 
sara la rebeldi'a, para q^e vuelva los autos, si los ha 
lomado, y se doclare por presenlado aquol oscrilo con 
cuyo objeto se le confiriera el traslado: accode el 
Juez al apremio y rebeldia, mandando so haga sabor 
a la parte que tiene tomados los aulos, los devuelva 
en el tërmino de uno, dos 6 tres dias sogun los ca- 
sos. Si no lo hiciere, volveri a apromiar ol olro li- 
ligante, y asi tendri lugar la corruptola do apiomios, 
peticiones y concesiones de tormino, que se refirieron 
en el tom. 4.° seccion 5.* del til. 8.** 

58. Cuando el reo citado para que se persone, no 
lo hace en el tiempo debido ni.toma los autos, acu- 
sada que le sea la rebeldia, declarara el Juoz la de- 
manda por contestada, mandando traer los autos con 
citacion para fallarlos en definitiva, si la demanda 
consiste en derecho; 6 recibirlos a prueba, si en he- 
chos que es forzoso justificari Si apesar de los anre- 
mios y concesiones de termiuo de que se ha habla- 
Jo„ tarapoco prosentare el domandado la conleslacion, 
lambien se doclarara por hecha, y se coulinuari ei 
pleilo en rebeldia, ya por la viadeprueba, que es la que 
56 halla en practica, ya por la de asentamiento, que pue- 
Je lambien adoptarse segun la ley; observandose los tra- 
miles y requisitos quc se esplicaron en el tom. I.* sec- 

'cion '6y del til. 8.« Por Talta de la presenlacion de 
lo^ escrilosdc replica y duplica, despuesde los apre- 



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40 PRACTICA FOREISSE. 

mios y rebeldias espresados, los declarari el Juez asi- 
mismo por heclios y coiitinuar&, el juicio su curso, co- 
jno si se hubieran realmenle evacuado. 

59. Dados los dichos cuatro escrilos, jorlogene- 
ral no se admiten mas, teniëndose los autos por con- 
clusos, y mandando el Juez se traigan a la\islacon 
citacion de las partes. Mas si en el liUimo, 6 sea la 
duplica, alegare el reo alguna escepcion 6 fundamen- 
to nuevo de su derecho, sobre el que antes nada se 
hubiera espuesto; ser^ preciso dar \ista de ël al de- 
mandante, para que enterado de su contenido, pueda 
si quisiere, impugnar por medio de otro^scrito aquellas 
nuevas especies y defenderse de ellas; pues de lo con- 
trario seria atacado alevosamente, y podria ser ven- 
cido por falla de defensa. Tambien por las mismas 
razones se confiere igual traslado k la otra parte de 
toda nueva escepcion 6 fundamentos liamados aiegatos 
mas en forma, que se presenten en cualquier eslido 
del pleito {mase la seccion 6.* deliit. 8.** en el tom. 1.°j 

60. Traidos los autos k la visla, provëe el Juez, si 
la cuestion del juicio estriba en hechos dudosos, su re- 
cibimientoa prueba del modo ordinario, y por el tër- 
mino que estime preciso, que nunca debera ser todo 
el macsimum legal; 6 bien los falla en definitiva^ si 
consistiere en derecho 6 en hechos conveftidos por las 
partes. Si alguna de estas vë que el plazo asignado . 
para la prueba no es suficiente, puede pedir se pro- 
rogue por los.dias mas que le pareciere se ban de ne- 
cesitar; a lo que acceder& el Juez, siempre que se so- 
licite autes de espirar la dilacion primeramente con- 
cedida, 6 con conocimiento de causa, si ya habia con- 
cluido esta. Las pruebas han de h'acerse del modo que 
se esplico en el tft. 9.° lom. 1 .°; y se admitir&n en 
estos juicios cuantas especies de, ellas se conocen por 
derecho, que sean conducentes a la cuestion del plei- 
to. CuandO hubiere que hacer prueba en Ultramar, 
ha de solicitarse por medio de un escrito la conce- 
sion dël tërmino ultramariiio ordinario 6 estraordi- 



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PRACTICA FORENSE. hi 

nario, segun los casos; y ol Juez con cilacion del olro 
inleresado y su audiencia, si se opusieir k dicha pre- 
(ension, concede 6 niega lo solicitado: si han de ha- 
cerse pruebas en la Peninsula y en Ullramar, se de- 
be solicitar ël nltramarifto desde luego para que 
corra unido con el oi'dinario desde su concesion {vh- 
se el tit. 9.° citado hasta la seccion 3.* inclusive), 

6L Si duraute la sustaticiacion de! juicio ocurrle- 
re algun arliculo 6 incidente de prëvio pronuncia- 
miento, corao el de reposicion de una providencis^, el 
de recusacion, sobre acreditar la personalidad de al- 
gona de las'partes 6 su Procurador &c., se prolesta- 
ri en el escrito en que se interpusiere evacuar el tras- 
lado, 6 çjecutar la diligencia que entonces esti pen- 
dienle, luego que se haya proveido sobre aquella pre- 
tension incidental, pues en el entretanto queda sus- 
penso el curso de lo principal: k no ser que el in- 
cidente sea dë los que ecsijen, 6 al menos admiten la 
fo'rmacion de ramo separado, porque enlonces se de- 
cretari su separacion, encabez^ndose dicho ramo con 
on testimonio de lo conducente que obre en autos, el 
escrito que lo ha motivado y el auto en que se man- 
da su segregacion, continu&ndose k la vez este y ol 
ramo principal con independencia el uno del olro [vea- 
se la seccion 3.* del tU. 7."*) 

62. Tfanscurrido el tërmino de pruëba en su tota- 
lidad 6 el concedido por el Juez, si las partes no han 
pedido su proroga hasta el m&esimum de la ley, de- 
mk el litigante k quien mas interese la brevedad, 
presentar un escrito pidiendo se haga publicacion de 
probanzas, uniendo las bechas k los autos A nota dc 
no haberse practicado algunas por ambas partes 6 una 
de ellas solamente: de esta peticion se confiere Iras- 
lado por tres dias al otro liligante, y evacuado 6 acu- 
sada la rebeldiia, si no lo hubiere contestado en dicho 
plazo, acceder& el Juez k la publicacion 6 la negari 
segun yea que el tërmino probalorio y sus prorogas 
eslin 6 no pasados. Cuando este dude', por causa de 



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42 PRACTICA FORfcNSE. 

las suspensiones y prorogas que hayan ocurrido, si di- 
cho ^lazo habra o no transcurrido en su tolalidad, pue- 
de anles mandar que el cartulario lo liquide; eslo es, 
que estienda una diligencia en los autos donde ma- 
tematicamente se haga vër cuantos (Jias han corrido, 
y si estan 6 no cumplidos los asignados en aquel'ue- 
gocio {viase la sec. 4.* del tit. ,9/) 

63. £n el mismo auto en que se manda hacer la 
publicacion de probanzas, se. previene que practicada 
se entreguen los au tos ;?or sudrden alos interesados; 
es decir, primero al actor y despues al reo, para que 
aleguen de bien probadp, 6 bien tachen los tëstigos 
presfentados en la prueba de su adversario, teniendo 
segun la ley seis dias para practicar cualquiera de di- 
chas dos cosas. Tambien podra el litigante qup sea 
menor 6 goce los pri\ilegios de tal, pedir restitucion 

'del tërmino de prueba en el plazo de quince diascon- 
tados desde el siguiente al de la pubHcacion; cuyas 
solicitudes todas se har&n y sustanci^r^n del modo que 
se esplico en las secciones 4.% 5.*, 6.* y 7.'* del tit. 
9,% produciendo los efectos que alli. se ihenciona- 
ron. Del escrito de alegato de bien probado que pre- 
sente el actor, se dari traslado al y^o, quieh debe 
evacuarlo formando su alegato en el espacio de otros 
seis dias; pudiendose aun dar otro escrito por aquel, 
y otro por este insistiendo en sus respectivas preten- 
siones, y desvirtuando los argumentos de su advçr- 
sario, hasta. que haya los dos pedimenlos por cada 
parle que permite la ley; aunque en los juzgados ci- 
viles esti en pr&ctica el que se dën solamente los dos 
primeros {vëase la sec. 7." del tlt. 9."* cit.) 

64. Luego que se han terminado los incidontesMe 
tachas y restitucion, si los ha habido, y que se han 
presentado los escritos de alegatos de bien probado, 
segun se ha dicho; se tienen los autos por conclusos 
para sentpncia a instancia de las partes, cuando es- 
tas lo pidieren, 6 de oficio si nada hubiereu solicita- 
do sobre este particular; para lo que el Juez dictara 



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PRACTICA FOHENSE. 43 

U1V aulo Yiabiëndolos por condusos, maDdjando se trai- 

gan a \a \ista con citacion de los liligantes. Lo 

que \er'ificado, pueden dictarse los autos para mejor 

proNeer que ël Juez estime necesarios, para decidir 

en jusUcia, si no aparece con claridad la proceden- 

cia 6 improcedencia de las solicitudës deducidas; 6 bien 

estenderse desde luego en el tiermino legal la senten- 

cia definiliva que corresponda {vëase la ref. sec. 7.», y 

la 1.* del Ut. 40.) 

65. Fallado el juicio defluitivamente, puede lapar- 
te que se considere gravada con la providencia, in- 
terponer contra ella el recurso de apelacion, que le 
sera admitido por regla general libremente y en am- 
bos efectos, remitiëndose los autos con citacion y em- 
plazamiento de las partes al S^perior para la sustan- 
ciacion y decision ae la alzada. Tisimbien en el ter- 
miDO de sesenta dias podr& intentarse el remedio de 
la nulidad contra dicho fallo, si hubiere sido dicta- 
do coD alguno de los defectos que lo invalidan. Estos ' 
recursosy el de siiplica que se entable contra la pro- 
videncia de vista en que se decida la apelacion, en 
el caso en que proceda; se inlerpondr&n, suslanciaran 
y decidir&tf del modo ordinario que se esplid6 en sus 
respectivos lifgares {vianse los caps. 2.**, 3."* y 4.** de 
la sec. 2.* del dicho tit. 40.) 

66. Si de, dicha sentencia no se interpusiere recur- 
so alguno, transcurridos que sean los tërminos que la 
ley asigna para ello, pedir^, la parte k quien intere- 
se, para que pueda ejecutarse, que se declare por 
consentida y pasada en autoridad ae cosa juzgada; lo 
que practioado debidamente, se esl^ ya en el caso de 
que se lleve k efecto to sentenciado, procediëndose al 
intento pof rigoroso apremio, y obseryandose en todas 
estas actuaciones las solemnidades y requisitos espues- 
tos en el cap. 2."* de la sec. 1.*; y la 3.* del tit. 10 
referido. 



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44 PBACTICA FORENSE. 



TITULOTRECE. 



m^ 



SECClON PRIMERA. 



Dei jnieio ejeeulivo. 



67. El juicio ejecutivo es un litigio breve y suma- 
rio establecido para que los acreedores puedan facil 
y pronlamente cobrai' los crëditos, cuya ecsistencia y 
legitimidad consten por^una prueba completa ë in- 
dubitada. Para. que proceda, pues, es preciso que el 
acreedor tenga un documënlo a su favor que produz- 
ca una prueba prohada, esto es, que desde luego 6 
mediantë alguna ligera diligencija judicial, convenza 
la certeza legal desu contenido (% 1/, tit. ^8, lib. 
H, iV. R.) Este juicio tiene dos estados, cuales soa 
el de ejecucion propiainente dicha, 6 sea desde que se 
entabla la accion ejecutiva, hasla que recae la sen- 
tencia de rema.te; v el de apremio que empieza des- 
de que se pide el despacho del mandamiento de apre- 

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PRACTICA FORENSE. 43 

mio al pago, 6 sQa con cargo para llevar k efecto lo 
'sentenciado, basta que se hace al acreodor pago'del 
credito que reclama. Se llama via ejecutiva k la reu- 
nion de los Iramites propios del primer estado; y tVa 
de apremio k los que compouen el segundo. 

68. Solamente en la coDranza de creditos tiene lu- 
gar el juicio ejecutivo, y no eu las acciones reales ni 
eu las personale-3 de otra espccie, pues el objeto de su 
establecimienlo fuë el de facilitar a los acreedores el 
reembolso de sus creditos, y que no se vieran veja- 
dos por sus deudores raaliciosos, si hubiesen de se- 
guir los dilatados y costosos tr^mites del juicio ordi-. 
nario. Por lo mismoque este fue el motivo dehaber- 
se marcado Iramiles mas breves y seucillos a los jui- 
cios eieculivos, y que es un. favor concedido a los 
acreedores con gra\&meu notable de Ips deudores, es 
preciso que al entablarlo, y en su seguiniiento se ten- 
ga el mayor cuidado en la obsGrvancia dc su sustan- 
ciacion especial; puessi se alterao equivoca consintien- 
do algunos tr&mites peculiares .de los pleitos ordinarios, 
pierde su fuerza la \ia ejecutiva y sc convierte en un 
jmcio comun como los demas {ley l/ citada\ y Feb. 
por Goyena, tom. 6.% mms, 3G0b y 5601.) 

69. Una vez empezada la via ejecutiva, pucde de- 
jarse y pasar a la ordinaria, raas no de esla h aque- 
lla, por ser nias favorable al demandado en el pri- 
mer caso, y rhas perjudicial en el segundo; y por es- 
limarse en el hj^cho de deducir demanda prdinaria 
compitiendo la ejeculiva, que el acreedor ha renun- 
ciado el beneficio que le pertenecia: pero si duraute 
la sustanciacion del juicio ordinario, confesare el reo 
en algun escrito 6 declaraciou la certeza-dc la ac- 
cion deducida contra el, 6 de una parte de ella, mos- 
trandose deudor de cantidad 6 cosa cierta; se pedira, 
precediendo la ralificacion, si se hubierc hechu la ma- 
nifestacioh en un escrilo, la ejecucion por la suma 
copfesada, siguiendose la via de apremio, sin per- 
juicio de conlinuar el pleito.ordinario por lo demas 



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40 PRACTICA FORENSE. 

que comprendiera la demanda, porsus Iramiles regu- 
lares hasla su final formindoseal intcnlo, para evi- 
lar dilaciones y entorpecimientos, ramo separado so- 
bre la ejecucion. Cuando la confesion dicha compren- 
da lodo lo reclamado en la demanda, terminaran los 
tramites del juicio ordinario en el estado en que se 
hallen^ y se seguirin linicamenle los de la ejecucion 
6 via de' apremio de la manefa dicha (Jeyes 7.', tit, 3.V 
y 2.*, tit. 13, P. 3.*; Conde de la Canada, Instituc. 
prdct.part, 1.*, cap. i.°, ntims, del 14 al 19; j/ Feb. 
por Goyena. tom. 6.*» ntims. 4736 y 5600.) 

70. Aunque se dice que esle juicio privilegiado no 
causa instancia^ ni escepcion de cosa juzgada; eslo de- 
be enlenderse respecto k la accion y escepciones pro- 
puestas, pues se puede tratar ptra vez de ellas en Jui- 
cio ordinario: mas no en cuanto a la misma via eje- 
culiva, porque en ella la causa, no obstante lo queen 
contrario sientan algunos pr^cticos. *De manera, que 
empezado el juieio ejecutivo en un juzgado, no podri 
enlablarse otro sobre lo mistno en olro diferente; ni 
terminado, es procedente que se principie de nuevo, 
aunque sea anie el mismo Jue?;: y es la razon porque 
de no ser asi, sepodria impune ë indeterminadamente 
vejar al deudor de una sola canlidad promoviëndole 
dos, tres 6 mas ejecuciones k la vez, o volviendo a 
hacer objeto de igual litigio la misma clase de ac- 
cion ya juzgada, lo que k mas de ser injusto, ha- 
ria k este juicio y k los inlereses del ejecutado ser 
el juguete de la malicia y temeridad desuacreedor 
{Ctiria filip., part. 2.\> § 1.^ ntims. 3 y 21; y Feb. 
por Goyena, tom. 6.% niim. 5828.) 

71. La accion ejeciitiva, 6 sea el derecho de eje- 
cutar por la accion que tenga esta cualidad, dura 
diez aiios; estimandose prescrita luego que han trans- 
currido, pudiendose por consiguiente solo pedir des- 
pues ^or via ordinaria hasta que corra todo el lër- 
mino de hi prescripcion comun dc las acciones. Pe- 
ro si este plazo orainario es menor que el delosdiez 



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PRACTICA FORENSE. ' 47 

aiiosdichos, cotno sucedc a la accion concedida para pc- 
dir los criados su salario que prescribe a los Ires afios, y . 
olras, durara tanto en ellas la cualidad ejeculiva, cuanto 
la misma accion ordiuaria. Los diez ailos referidos se 
empiezan k contar desde que la accion es ejecutable; 
eslo es, desde el \encimiento de la obligacion, que 
la produce y le alribuye la cualidad ejecutiva {leyes 
9.* y 10, tit. HJib: iO; y 5.*, tit. 8.«, ttb. H, ]\. R.; 
Cumfilip.,part. 2.% § 1 .°, nrim. 5.%* y Feb. por Goyena, 
tom. 5.% num. 4163.) 

72. Como los.vales no producen esla accion porsi 
solos, sino en virtud del reconocimiento que de ellos 
haga la parte obligada en los mismos, hay diferen- 
tes opiniones acerea de la epoca en que haya de em- 
pezarse k contar dicha prescripcion. Unos sostienen 
que debe principiar desde el dia de la fecha del va- 
le, 6 sea desde el vencimicnto de laobligacion, fun- 
dados en que desde enlonces hay accion, y sino es 
ejeculiva m actUj la es in hdbitu] pues que solo le 
falta el requisito del recohocimiento, que puede pedir 
el acreedor en el momento eil que haya vencidfo la 
obligacion. Olros cuentan desde el dia en que se hi- 
zo el reconocimiento, porque dicen que hasta enton- 
ces no ha adquirido lc accion ordinaria la cualidad 
ejecutiva, y por consiguiente no es posible que una 
co^ que no ecsiste pueda prescribirse. Otros opinan 
que desde el reconocimiento; pero^ton la condicion 
de que h'aya de podirse precisamente dontro de los 
diez 6 veinte aiios contados desde la fecha de^ valo, 
para no incurrir en el absurdo de haber accion eje- 
culiva aun.despues de pasados los veinte 6 treinta 
afios en que prescribe la ordinaria personal y mista. 
^ olros tamblen quieren soa desde el reconocimiento 
con lal que se pida antes de que prescriba la accion 
ordinaria, y contando solo los afios quo falton por 
correr, hasta los veinlo 6 treinta do -la prescripcion 
coraun. La practica en lo genoral ha adoptado la opi- 
"ion sogunda do las roforidas, considerandola como 



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48 . PRACTICA FOREKSE. 

mas, fa\orable al actor, que es laparte a quien laley 
quiso preferir en este caso (Cwm fdip. en el lugar 
citado; y Gogena, tom. 5/, nums, 41.63 a/ 4167.) 

73. En la confesiori parece podria lener lugar la 
misma cueslion de si debia conlarse dicho tërmino 
desde que se pres'to, 6 desde que tuvo principio la 
obligacion confesada; -i^ero estim&ndose la confesion co- 
mo una verdadera novacion del contrato sobre que 
recae, considero mas justo que deba coutarse desde 
que se confiesa; por cuyomedio se podra hacer ejecu- 
tiva cualquiera accion ya prescrita, siempre que se 
pida y obtenga la confesion de la deuda de donde pro- 
ceda (Gwft*<?rm, lih, Z."" Prdct., quest, 36.), 

74. Tione lugar tambien dicha prescripcion en los 
redilos de tributos 6 ceiisos, aunque nb respecto de 
su capital que, segun la mas recibida opinion, nun- 
ca prescribe. Por manera que podra pedirse ejecuti- 
vamente el pago de los diez liltimos aiios de las de- 
cqrsas vencidas, y soJo por via ordinaria el de los 
restantes hasta los Ireinta, porque es hipotecaria la 
accion de que proceden: l6 que se funda en que pa— 
ra prescribir cada ano de rëditos, se necesita que traris- 
curran diez 6 treinta; pues cada uno que se va vçn- 
ciendo constituye una obligacion nueva y separada de 
las demas. Pero como resultaria si se pidiesen inte— 
gros 'que ya se reclanjaba uno que estaba prescrito, 
se ha Jntroducido en practica el que se demanden eje- 
culivamente solo las decursas de los nueve anos ulti- 
mos y dos tercios del dëcimo; y despues en via or- 
dinaria veinte, que forman veiiite y liueve y dos ter- 
cios; no pudiëndose solicitar el pago de otros mas que 
estuviesen vencidos y en descubierlo,. por hallarse ya 
prescritos {Ciiria fiiip,, pait. 2.% § 10, num, 7; y An- 
tonio Gomez, tom. 2.° Varias, cap. 11, num, 45.) 

75. Para la prescripciou de que se trata, como las 
demas de acciones, no se necesita buena 1e; y pro- 
cede contra legos, personas eclesiasticas, iglesias y cor- 
poracionos. No c>orre sin embargo contra el hijo de 



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PRACTICA FORJ-^NiJE. 49 

famUas, ui la mu^er cas^a en los negociQs eo, que^ 

8on repi;esentados por sn padre 6 marido; porque es.. 

UD principio, legal que contra non valenlem agere pms- 

criptio non currity y en, los casos citados no pueden 

pedir ni obrar el hijo ni la mujer, paes por ellos lo 

han de hacer sus diclios representanles. Tarapoco em- 

pieza k rorrer conlra mjenores raientras lo sean; pe- 

ro si prin^cipio conlra niayores k quienes aquellos su- 

cedieroo, coatinoa hastii^ su fin; pudiendo los meuo- 

res pedir reslitocion conlra el lapso del llerapo que 

corrio desde que eutraron a represënlar aquellos de- 

rechos; la que se les concedi>ri, si la rcclaman eu, 

timpo y fornut. De igual restitucion gozan las igle- 

sias, comunidades^ concejos y deraas corporariones y 

pei-sonas aquiene^ por regla general compote dicho be- 

neficio (kyes 7/, 8/ y 28, tiL 29, P. 3.'; '9/y 10, 

tit. 19, A 6/; Ctiria filip. lugar diGho, nums. 8, 9 t/ 10; 

y Greg, Lopez^ glosa 1.* d la ley 22, tit. 29 citado.) 

76. No obstajite. lo dicho, no corre la referida pres- 
cripcion oontra el deudor <jiue trata de compensar la 
deuda; porque es un principio, que pod temporale 
est ad Qgendum, perpetimm esl ad exipiendum: de mo- 
do que deraandado uno ejecutivaraente por una can- 
lidad,' puede pedir que se compense eslo dobilo con. 
otrode que le sea responsable elacroedor, aunque ha- 
ya mas do diaz ano.^ desdw que nacio Cf^la ullima obliga- 
cion, y se hajle p^^' consiguiente presciila la cuali- 
dad eieci^Uva. de la accion que produjera; con tal de 
que el caso reuna los demas requisito.s que son pre- 
ci§o$ paraqae proceda la compensacion, y que se men- 
cionaron en el cap. 3.% sec. 5.% til. 8.' {Curia fiHp,, 
pari. 2/, §1." num. 11.) . 

77. Se interrurape esta prescripcion como las de- 
mas ordinarias, debiendo erapezarse k contar de nue- 
Yo los afio^ de ella, por pagar parte de la deuda, 
por pelicion judicial 6 estrajudicial que el acreedor 
haga al deudor, y por cualquier otro acto qae impor- 
te un reconoeimiento o renovacion de la obligacion 

TOMO II. 



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50 , PRACTICA FORENSE. 

{ky 19, tiL 29, P. 3.') Pero aanque el acreedor ccm- 
fiese haber rccibido una parte de la deuda, si el deu-, 
dor lo niega, y aquel no lo prueba, no surlirii efec- 
lo para que so entienda inlerrumpida la prescripcioji; 
porque dicha manifostacion se supone maliciosa y he- 
cha solo con el objoto do atribuir nue\amente la cua- 
lidad ejeculiva a la accion, que por la prescripcion 
habia ya» perdido {Curta, lugar citado, ntims. 12 y 15.) 
78. ' Para que proceda la ejecuciop es preciso apa- 
rezca que la deuda reclamada es liquida, de canti- 
dad cierta, y que haya Uegado el tiempo de su cum- 
plimienlo, ya por haber vencido el plazo, ya por ba- 
berse Uenado lci condicion &C.; y ademas quc la ac- 
, cion estë espediia, y que si algo tenia el actor que 
hacer por su parlo, consto haberlo asi practicado. Reu- 
niendo el caso los requisitos dichos y demas necesa- 
rios para qus leoga lugar la ejecucion, deberi des- 
pacharse no obstante que entable el actor denianda de 
nulidad, falsedad, u otro defecto quesuponga contiene 
el docuraento presenlado, 6 el contrato li obligacion 
misraa que en ël se coraprenda; porque de lo contrario^e 
daria lugar k que los deudores maliciosos evitarkn 
por tal modio la entrada y progreso de todas las ejecqcio- 
nes, obligando asiis acroedores k sostener en cualquier 
caso un juicio ordinario, contra el esplrilu y literal con- 
testo de ias leyes quo crearon el ejecutivo. Seguir^, 
pues, este su curso on ol caso dicho, y se estari des- 
pues ci lo que resuUe ejecutoriado en el pleito d6 na- 
lidad 6 falsedad; quedando sin efecto la ejecucion, si so. 
declarase que ecsistian en el documento contralo se- 
mejantes defectos {CMa en el inismo hgar, wfm. 4.*; 
y en el § 13, n4nis,, 3, 4 y 9.) 



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... I » 

CApfUitol. 

pe la^caiisa^ q«ie traon apare]ada ejecucion. 

79. So designan geueralmenle como titalos eje- 
cotivos: 

< .'^^rLos rescriplos del Principe v privilcgios reales 
{kyes 28 d la 52, tU. 18, P. 3.') 

2.«=La sentencia consenlida 6 ^eculoriada, i quc 
se Uama cosa juzgada (leves delUL 27, P. 3.*; <."y 
3.', tit. M; 3.*, tit. 28,7*. H, iV. R.\ y art. 352 rf^ 
la ley de enjuiciam.) 

3.*=Los laudos de los compromisarios (tey 4.^ W/. 
47; 3.\ /iV. 28, lib, H, N. B.; y art. citadode la tey 
'de enjuiciam.) 

4.**=Las providencias dicladas en los juicios de con- 
ciliacioD con que se conformen las partes {arts. 24 df/ 
Reglam. prov.; y 8.'' de la letf 3 de Jun. 1821, w- 
tab. en 30 de Ag. 1836.) 

5.«=Los juros^ y libranzas espedidos contra los te- 
soreros, admioistradores 6 recaudadores de las rentas 
publicas {leyes 44, tit. 7.**; y 9.\ tit. 16, lib. 9.* de 
la Recop.) 

6." — Las certificacioues espedidas por los Contado- 
res de la Hacienda nacional, u otros funcionarios §i 
quieoes corresponda el cobro de las conlribuciones y 
demas rentas publicas, inclusos los arbitrios y bienes 
de Amortizacion, contra los deudores k dichos foiidos 
{arU. 23 de la Rl. Jnstr. 6 de Jun. 1828; 216 de la 
ley ^de Feb. 1823; y i." de la Rt. &rd. 29 de Nov, 
4839.) 

^.'^^La transacion heclia por las parles, y el pa- 
recer oniforme de los contadores nombrados por es- 
tas, 6 de oficio en su rebeldia aprobados por el Juez 
{leyes 4.% 5." ynota^.% tit. 17, lib. 11, IS. R.) . 



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# l<KAGTICA FOHENSE. 

8/=Los honorarios y derechos de los Jueces, Abo- 
gados y curiales {aris. t»8^ *49 y 220 de las ordens. 
de las Auds.) 

9.«=La confesion judicial hecha por el obligado 6 
su legiliitio l'ëpresënlanle {leyesl^ tit. 3.*»; 2.* tit. 13, 
P. 3/; V k.\ tit. 28, lib. 11, A. R.) 

1Q.=L08 \ales reconocidos (leyes 119, tit. 18, P. 
3.*; i> y 1*, tit. 28, //6, 11, A: A.) 

11. — Los inslrumenlos piiblicosotorgados con lasso- 
lemnidades y requisilos dëbidos, ylos autënlicos con- 
traquien los^esoida (leyes 114, ftY/l8, P. 3."; 1.* t^ 3.*, 
tit.iS, lib. i\,N. R.) 
^ l2.=Los documenloi; illquidos liquidados del modo 
(lebido. 

13.— El saldo de cuentas liquidadas y aprobadas pon 
ras parte^ {Ciiriafiip., pdf*t 2.*, § 4.", ntim. 7.'; y § 8.\ 
fium. 1.'» 

Lqs miçmos titulos que son ejecutivos en los juz- 
cados civites (iehen igaal fuerza en los eclesi&slicos 
{Ciifia pHp.,part. 2.% § 1 .\ mim. 18.) 

80. Aunque las cailsas referidas traefl aparejada 
ejecueion, no lodas se llevan k efe^lo por los mismos 
tramites, pues las comprondldas en los ocho pridae- 
ros casos producen via de apremio y por los propios 
dë esla se ejoculfin; y las tres siguienles via eje- 
culiva, que habra de tener la Iramilacion propia de 
estos juicios. Las cuëntas, apuntes de libros 6 instru- 
menlos liquidados, pueden reducirse seguh los easos, 
k confpsion, reconocrmiento, instrumehto 6 cbsa jnz- 
gada; pues si el ajusle 6 liquidacion se efëclua es- 
Irajudicialmenle, y sobre su resultado ho se estien- 
de papel ni doGumento alguno, sera forzoso ecsijlr la 
confesidn para hacer el saldo ejecutivo; ttias ^i Se es- 
tendio sobre ello un papel simple, se necesitark sa 
reconocimiento; y si se redujo a instlrUTtiejnto piibli- 
co, bastar^ su presentacion: cuando no ^ &VlnTeron 
las partes a liquidar y aprobar la opëracion amist^^ 
saraerite, serA forzoso seguir un juirio sobreello, y la 



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senteDcia que eu ël recgi^^ y sea (|eclari*ad^ fl^W& P 
cause ejecuioria, ^ llevarji a efecto por la \ia de apre- 
mio C6QI0 las desnas jde su dase {Curia filip., parL 
2.% § 4.% nums. 1.^ a/ '5.^' y el § 8^; y Feh. por 
Goyena^ tom. 6.^jSecs.'6.^ y 7/ del tU. 90.) 

84 . Cuaiido la deudaconsista ei) efeetoi^ de coiUiercio ^ 
liquidar^ su equivalencia eo uumorario por los preci^s 
corrieDiesen el mercadode lat^^a, iif^u ^eri^^- 
eiou de los Sindicos del Colegio die .Çorre49r;e$,.^ ]/> 
hubiere en ella; y no babiëndolo, pof la 4^ 4os C^- 
redores Doiubrados de ofioio, quedando a saKo m f|e^ 
recfao al deudor para pedir la reducci^, cu^n^o cre- 
yere que ha babido esceso, sobre 1q qua podra h^c^ 
ia oporiUDa prueba en el ieroiino del eQQargj»()<> (o^f • 
309 de la ley de enjuiciam.) 

82. Para que el rescripto 6 privilegio real J^^ed^ 

^ eiecuiado, ha de haberse obtenidp sin los \\!^^ 

de obrepciony eslo es, do habiëDdose dicho Diefiiiras 

al Sobc^ano; 6 subrepqion q^ consi^le €;|i qçfiUfir Jlja 

yerdad: yAo ba de ser contra las buenas cosiumbr^, 

H derecho uatural 6 divioo, el bieu piibUcb, pi ^ 

perjbicio de tercero; porque si iiene alguuo 4e e^tps 

defecios, se cree que do puede ser ial la voluuiad ^f 1 

Priocipe, y que babra sido sorpren;iido para ^ ^ 

pedicion. En ocurrieodo pues, un caso de los refe^i- 

dos debeobedecersed rescriplp 6 jMrlvileçio, v.^^p^- 

der Bu c^mplimieato represeniando 6 supli,c^oap al &)p 

beraoo, hacieodole preseBte los niotivqs^ qqe ^p c^- 

sado la suspeusioD, para que est^mandolos )^^iau|tif8, 

deje sio efecto lo que antes mand^ra,^,Si ,apçs^i;. #e 

ello el Principe preceptua que se.ejecuie (io.^jiioui^- 

do en el privilegio 6 rescripto, a loqi^e ^Jlwaff- 

gunda yusion, debedarsele c.u^plimieato f|esd^ 1^^' 

ppes auoque algonos sostienctu que d^.be ^ievar^ A^a 

suplica, y esperar un tercer mandMP? P^ ^pjj^ 

to, por que pudiera estimarse conko rebe\di^^:4<^ P^f " 

ceptos superior^s, y airaer ^bre ^i el luez |ue jift h1- 

ciese uoa grave tesROUsabiiidia^i^iy .pof ;]|,o,iJ^^^lo 



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'54 ' . nicmtA r<m«wsi:. 

kl^dliii'^ V^ eta. circuKisianelas niuy alendibtes, y en 
castf ëStrçnla €s cuaudo podria jus'lificarse el observar 
semejaul^ cohducta (%«* 29^ 30, 31, 32, 36, 52, y 
'53, /i/.'18, i>. 3:-; 2.% 3/, 4/, 5/ y 6/, tii. k.\ 
lib. 3.% Pf. It.) cdp. 2.% De dolo et cont.; 7.^ Ih ^ 
de ifisiru^.:,' W, ve re judicat.; 44, De Apell.\ 6.% 
DeCdnc.Ptetb.', y Ckria fiHp., part. 2.% § 2;') 

83: Se llama cosa juzffada la definida por Joez 

conipet^iitë en contradictorio juicio seguidopor los tri- 

mites leçales, y contra la cual, por hallarse consen- 

tida 6 eiecutoriada la sentencia que, lo decidiera, ya 

no procede reclamacion ni recurso alguno, y es eje- 

cutable del modoque ^e esplico en la sec. 3.* del til. 

10; El mandato que da el Juez desde luego que se le 

hace una reclamacion, y que se dice precepto sol-- 

^^ndo, ho ser& ejecutivo sino cnando por no haberse 

^firesentado k rf>clamar coçtra su contenido el gravado 

con ël, le haya sido acusadala rebeldia, y se hubie- 

re dëclarado firme y eficaz. La sentencia que recai- 

ga ^ la liltima instancia de unjuicio, por la que se 

'^ondene k un Juez, Abogado, curial 6 testigo al abo- 

;ho .de fcostas, multas &c. por faltas cometidas ën aquel 

litigio, no ser^ ejecutiva en esta parte, como dictada 

§fn conocitAietito ni audiencia del condenado; pero si 

io ser&V ^i la consiente no reclamando contra ella opor- 

ttenamehte; 6 no intei-poniendo el recurso de stiplica 

ëh ël lërthinoiegal contra la providencia que decida 

tfesfavotablemente aqoella reclamacion; 6 si habiën- 

dose instruido, fuere confirmada por la providencia de- 

'''finitiva de dicho recurso. Impide tamnien la ejecu- 

dbii' Sde hriai sehtencia firme, la demanda de restitu- 

" Cion que cortlra ella se deduzca, hasta que se deoi- 

Hia si es* profeedente 6 improcedente esle beneficlo (fe- 

$/*y 2.% tit. 25; 9 las del tit. 27, P. 3."; 6.% tif. 4.% 

/«. 5.-, :i/ y 3'.^ Ht. 17; 3.% tit. 28, lib. 14, N. R.; 



tt'Crfna fliy.ypatt. 2'/, § 3.") 



ia de 'lds ^rbitros omoi<>gado 6 ejecuto^ 
mdd' tlrae aparejada viia de apteroio; y tambien es eje- 



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FRicncA Feiie!<(SE. 55 

catable del misfno modo, ^n no estaudo coosentido 
ui ejecQtoriado, si por el qae pide sa ejecacion se pres- 
la la fiaoza, que con este objeto previene la ley de 
Madrid de que se hablo en su lugar {leyes 35, tii. 4/, 
P. 3/; 4.', UL 17, lib. U, N. R.; y art 284 de la 
Cmst. de 4812.) Las sentencias de los Jueces concilia- 
dores con que las partes se conforman, seran ejecnta- 
das per apremio sin escusa ni tergiversacion alguna 
por el mismo Alcalde que las dicto, 6 por el Juez 
del condeoado en ellas, si goza de fuero privilegiado 
(arls. 24 del Reglam.prov.; y 8 de la ley 3 de Jun. de 
4824 , restablecida en 30 de Ag. 1836.) 

85. Los juros y libraozas e5p?>didos contra los te- 
soreros y administradores de las rentas piiblicas son 
ejecativo^ por rigoroso apremio, cuando se dan 4 fa- 
vor del Gobierno, para atender k los gastos del Es- 
tndo; mas siendo a favor de particulares, si el te- 
sorero 6 administrador se negare k hacer efectivo el 
pago, se podr4 acudir al Intendente 6 Superior inme- 
diato de aquellos funcionarios, para que les baga sa-^ 
ber lo veririqaen: pero si la negativa se apoya en qae 
carece de foodos para satisfacer el adeudo, por ba- 
liarse destioados a cubrir las cargas publicas, se esti 
eo el caso de qae el acreedor espere k que haya ec- 
sisteocias disponibles, pues antes que su interes pri- 
vado es el de ia Nacion en cubrir sus perentorias 
atenciooes {leyes 44, Jit. 7.«; 9.*, tit. 46, lib. 9.« de 
la Jtecap.; 40, tii. 9.\ lib. 4 .\ A. R.; Curia fiUp., part, 
2/, § 6.*, mim. 7.*; y Febrero por Goyena, tom, 6.*, 
Miii. 5645.) 

86. La cobranza dc las contribuciones y demas ga- 
belas k impoeslos publicos s"" verifica por los Inteo- 
dentes y los Ayuntamieotos de los pueblos, como sas 
deiegados, por apremio rigoroso, y a virtud de ana 
certificacion en qae conste el desçubierto, espedida con 
refereocia a los padrooes * y libros cobratorios, por el 
Cootador de provincia. 6 por el Secretario del Ayon- 

UmieBto coo el mto Imno del Alcalde 6 Regidor en-' 



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56 PRACTICA FaRElSSE. 

(Jatgado en ia cbbranza {BL Instrvc. 6 de Mio 1828.) 

87. Las transaciones con\enldas por las parles y 
aprobadas por el Jaëz, y el dictamen uniforme de los, 
conladorfes nombrados por los inleresados, 6 de ofi- 
cio eu rebeldia de alguno de ellos, tambieii aprobafdo 
jttdicialmentecomojusto en las liquidacionesy particio-\ 
nes que ocurran, producen asimisrao via de apremfio,- 
aunque la providencia aprobatoiia no estë aun con- 

• sentida 6 ejecutoriada, con tal que no cstindolo, se 
'dë prë'viamente por el que pida la ejecucion la fiama 
referidade la ley de Madrid {leyes i.^, ^^ynoid 4.% 

88. El cobro de los honorarios y derechos de los 
Juëfcës, Abogados ycuriales, devengados en el despacbo 
'de losasuntos judiciales, severifica jpor \iadeapre- 
ttiio: paraentaolarta basta presentar con el correspon- 
diente escrito una minuta 6 cuenta firmada por el 

' mismb interesado, en que consten los honorarios 6 de- 
rechos que esten por pagar, debiendo jurar que en 
efeiJto se hallan en descubiei*to., Si la parte deudora 

^ ëreyere escesivo su importfi, podr^ pedir al Juez que 
se tasen y regulen, k lo queeste accederi desde iue- 
go, siguiendose el apremio por lo que resulte de dicha 
operacion. Cuando ya est^n antes tasados y regulados, 
y ha sido aprobada la liqoidacion por el Juez, me- 

^ di^hte una audiencia prëvia que se d& i los intere- 
sados, bastar& para solicitar su cobro, refërirse i es- 
^ta diligencia, si se presenta la peticion en ios autos 

' iBn (jUe obra, 6 sind acompanar testimonio de la mis- 
ma al escrito en que se pretenda el apremio {arts. 192, 
249 y 220 de las ordenamas de las Auds.) 

89. La confesion de deber hecha en juicio con los 
'^^eqiiisitos y soliemnidadës de que se hablo en el cap. 

'4."*, sec. 2/, tit. 9.% siendo de cantidad liquidsi y 
' cierta, trae aparejada via ejecutiva; pero no tendries- 

la cualidad la prestaëa, en juicio de conciliacion, por 

Mtnie'BO puede decirse propiamente judicial, ni e&fae- 

'*cha'arite 'EsdHfeano que dë fë; debiendo por ko tanto 



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ser recTHiacido ante el Joez, la qae ëeinlauffest«ra«n 
«i actomnciliatorio pta que produzcaejeeucion. ¥ cof»o 
ia oonfesion no resulta lieclia coaudo trata de pedirse 
ejecuttvamente, 4 no serqveya autes bubierapleiito peri- 
dfenle, y en ël se preslara, es necesario pediria al 
deuder para preparar la ma ejecutiva\ k cuyo intien- 
to, se presentara un escrito. en qiie ^e reflera lo ocur- 
rido, y se coucluya suplicando, qi^ el tleudor ba)o dc 
joranento indeferido declare al tenor de lo e»pueslo 
clara y abiertamente, segun lo dispoup la ley y ba- 
jo sa pena; al que pro\eer& el Juez como se pide. £n 
esle escrito deberi espresarse, que se haoe tal solici- 
tod coH ël objeto de entablar la ejecucion; pues d^ lo 
cofltrario habr^ de negarse, 6 el preguntado j^vk r^- 
^tirse & contestar, en razon k que los juicios han 
deempezar por demanda y respuesta, y no por de^ 
daracioBes; k menos que no se pueda ir adelatUe 
por el pleito, si no practicando antes otra diligencia, 
como en el caso propuesto, pues sioo secenfiesaprë- 
viamente ladeuda, no se puedeentablar el juicio'eje- 
calivo. Verifieada la declaracion, se manda« entregar 
las actuaciones al dëmandante, como lo debera haber 
fiolicitado en su escrito, para que eo visla de su re- 
soltado pida el despacho de la ejecucton, si se ha con- 
fesado la deuda, 6 lo que corre^onda, si la oontes- 
tacion uo ha sido satisfactoria. Cuandd esta sea am- 
blgua 6 incomplela, podr& pretenderse una nueva de- 
claracion, marc&ndose los bechos con indivjduatidad, 
a ver si los confiesa el reo; y si negare desde luego, 
6/00 lo hiciere convenientemente la segunda vez, se- 
ra forzoso demandarle por la via ordinaria, para ob- 
tener el cobro de su dëbito (leyes 7.% tiL 3.**) 2."* y 
V, tit. la, P. 3.*; 4.% tit, 28, lib. «1, J\\ K; Cti- 
fia IUk>., part. %.\ § 5.< n^ms.L'' y 2.'; art. 343 
iela tey de enjuiciam,; y Febrero por Goysiia, tt^m 6*% 
mns. 5609, 5642. y 5613.) 

90. Para qiie la confesion sea ejeeutiva, basta^ue 
ae haga de creencia; v. g. (^o, 6 «e i^afeoebquo dt?- 



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58 PRMSTlCi FOREMS£. 

» 

bo tal caDttdad, paes se est^ por la eosisleoota del 
dëbito, en razoo a que si el deudor tuvie^, aunque 
no fuera mas qoe probabilidad de que uo era cierto, 
habria contestado creo 6 me parece que no debo. 
. Pero no produce ejecucLon la ficla 6 presunta, por- 
que realmente el deudor nada ha dicho; y asi sur- 
tiri sus efectos solo en la \'ia ordinariat en que al reo 
se le presta audiencia desde luego, y puede probar en 
coiUrario, sin que.mientras se le infiera ningun per- 
juicio, como se le causaria si se despachase en este 
caso la çjecucion. Tambicn ha de ser la confesion pa- 
ra estimarl9.ejecutable, pnra y simple, osi fuere cua- 
lificada,. que la cualidad que se le agregue sea <few- 
dua; pues si es individm, no Iraeri aparejada ejecu- 
cion, porque realmente no hay confesion de deber, nae- 
diante k que la desvirtua lacualidad que seleagre- 
ga k lo declarado. Quë sea confesjon dividua e indi- 
vidua se esplico en el cap. i.\ s?c. 2.*. del tit. 9.** 
{ley 4.*, tit. 28, /*• 44, N. R.; Curiafilip., part. l.\ 
§ 5.% niims. 2 j/ 3; y § 6.^ num. 3; Febrero por Gvr 
tierrez, mrt. 2.*, lib. 3.%€ap. ^.\num€. iO y i6; y 
Goyena hgar citado, ntms. 5611, 5614 y 5621.) 

91. Como el juramento decisorio es unaconfesion 
que bajo el deber qus este vinculo impone se ecsige 
al colitigante, para estar y p:\sar por lo. que declare, 
Irae asimismo preparada via ojecutiva por la cantidad 
que se manifiesle deber {leyes 2.% U, »15, tit. 44, 
P. 3.'; y Curia fUip.. en el dicho lu^gar, num. 4.*»): pe- 
ro no seri ejecutivo el necesario 6 suplelorio, porque 
se manda hacer en defecto de bastante prueba; y co- 
mo çuede invalidarse en virlod de nuevos documen- 
tos u otras juslificaciones que se encuentren, no tie- 
ne suficienle fuerza para prodocir ejecucion, k no ser 
que sobre ël haya recaido sentencia que produzca co- 
sa i uzgada(f ajM'a, Febrero nom. tom. 5.% pag. 46.) 
Si la confçsion se refiere4 algun instrumento, nose- 
r^ ejecutiva sin que se acompane el documentomeo- 
cionado, cuando la referencia sea esencial; v. g. dc- 



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NiACnCA PMfiKffi. 59 

bo lo qae aparezca de tal docaffle&to: pero u foere 
accidental, 6 solo hecba para flindar lo declarado, eo- 
mo debo mil real«» segan consia de eual escriiura, 
prodocirji lo confesado çjecncion, aunqne no se aduz- 
ca el docamenio referido. Lo mismo sucede cuando en 
el instramenio piiblico 6 privado que se presente, se 
kaga remision a otro esiendido anieriormenie (Curiay 
kgar citado, mm. 5.**; y § 7.% mm. 8/; y boyena, 
km. 6.% nums. 5645, 5706 y 5707.) 

92. L^ confesion de deber que uno biciere en ies- 
UmeDto, aunque algunos sostienen lo conirario, 8er4 
(jecaiiva despues de su muerie, como verificada en 
iiistrQmento ptt))lico, contra los berederos esiranos, y 
lo6 forzosos en cuaato por ella no se graven en sus 
legilimas; pues se considera como un legado, y de~ 
besortir los efectos de tal. Si por ella se disminu- 
ren en algo las porciones legtiimas, de nada servirjt, 
porque es hecba conira terceres, y no contra sl, y ieii- 
dri el acreedor, si ba de cobrar su crëdilo, que va- 
lerse de oiros mëdios legales de prueba para jusii- 
ficar sn certeza. Y para pedir la ejecucion no^ ne- 
cesario preseniar copia literal de todo el teslamenio, 
pp^ basia un tesiimoaio comprensivo de la cabeza y 
pië de ël, y la dausula en que se baga la confesion 
legado de la deuda {Curia, pm-t. 2.*, § 7.", num. 
2.*; y Febrero por Gouena. tom. 6.% numf. 56<0 y 
mi.) 

93. El vale, pagarë 6 conocmiento, como le llaman 
Im leyes de Pariida, produce via ejeculiva, si es re- 
coBocido por la parieque resulta obligada en el; sien- 
do suGciente que reconozca como suya la rtrma qoe 
lo auloriza, annque a la vez niegae su contenido. Pa- 
n obiener esie reconocimienio, sepresentaal Juez nn 
cscrito, ai que acompanar4 el vale, solicitando que 
para preparar la ejecocion, se reconozca pov el deu- 
dor bajo -de. juramento indeferido, espresando que la 
irna poesla h m final es suya y la misma qoe acos- 
lambra osar. Se manda q«e comparezca ^ prestar la 



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60 V^Cmik FOfiBKSK. 

decIamcicMi preteadida, y levaoitadjgt, m eiitfBgan ios 
a«U)sf al .demafidante para qu^ pida la ejeoarioDV si 
resulla hecfa/o ei recanoeimieiito, 6 entable.eu otto*ea- 
so la accion ardinark. Se dijo que basia para pro- 
ducir ejeotteion q^ sea rec^Hioclda la firoKa que aur 
torita el pagare, aunque se agregne qi^e sii oanlenido es 
folso, ponË|tte la presuiicion esl^ a favor de su oerte- 
za, por m ser feetible gue m\ hombre suscriba un cto- 
cumento sin ser nna vërdad lo que est^ escirto aiites 
y qde aprueba con sn firmn; mas aun cuaiido sedes- 
pache la ejeeucion, queëa siempre ^ salvo su dereotto 
al demaiidado para justific^r a su tiempo la supl^aiB- 
tacion 6 lalsediMl del {nismo documento 6 desn odn^ie- 
nido (%<?* 419, til. 18, P. 3.«; 4-* y 5.\ tii. 28, Hb. 
i4, iV. &.; aris. 310 y 313 rf« la hy de mjuieiam,\ 
jf Febr&ito por Goijena, tom. &.'' mnis. 5623, y i5&3A.) 
, 94. Aunqtte el vale no esië firmaido per el deu- 
dor, sino rpor otro k sus ruegog, porque no sepa 6 
Bo pueda bacerlo, si le recojioce, y e&fHresa en keo- 
lo ser la firma de fulano k quieii sAipli€6 la pusiese 
por ëi, serfi ejecutivo, porque importa lo mismoque 
^i dijese que era suya la firma; mas .si qniea pftes- 
ta el reconooimienlo es el que lo soscribio, y «0 el 
deudor por quien lo hizo, solo servita cooio m tes- 
tigo de pTueba para la via o.rdioaria; Lo mi&mo su- 
ced«r&, si hallandose ftrmado el vale por dos mas 
personas corao tesiigos, eslas reconocieren sus firmas 
y declararen la eerteia de lo en ël eontenido; pues 
ni pueden ^r emminados para empezar el juieio, 
ni sus deposiciones pr(Mlucen desde luego una prueba 
probada como la que se requiere paxa el despac*io de 
ia ejecucion. Iguales ineonvenientes y auft onayores^ 
pues solo forroa semipleoa prueba, liene el cotejo y 
reconocimiento de* letras qqe se hiciefan por f)e4-Ws^ 
para pcoducir ejecucion, en el qasoqueel deudoiNue- 
gase la cerlez^ de su firma. De manera qm solp el 
Y'eoonocimlento espvesro ilel vale 6 la firnia cfiie lo au- 
iortza hecho por el mismo doiMter termiBOTtom^nte o 



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riACTicA roRËNse. 64 



por so gucesor, es \o qite prodocë la >ia ejeeiriiva, 
tri siempre de qoepi^ el Bose perjudtqaea terceros, 
porqiie enUmces no causa tampoeo semejaiite efeclo 
[kjies H4, m y 449, UL 48, P 3 • 4/; tii. 28, Ub. 
«1, A'. il.; Curia filip., parL 2.*, § 6.% num. 2/. 
**!f9*; yF^brero por Goyem, tam. 6.\ nums. 5627 
a/5629, 9f/5636.) 

95. Si eo. el reoeiiocim^efito 6 confesiou se opnsie- 
re ia escepcion de non numerata pecuma 6 dei dine- 
10 Do entregado, haclëndose dentro de dos anoseon* 
tados desde el dia en que aparece contraida la obli- 
gaeio&, se considera ia declaracion indi^idua. y uo pro^ 
dBce Tia ejeeutiYa; a meuos que el caso \erse sobre 
atrega de dinero 6 cosa dopositada, pues entouces ce- 
sa la razon que hay para dar lanta fuerza k dicha es- 
cepcion, y se presome cierla la entrega. TampocoJm- 
pedira la ejecocion, si se opu^re pasado dieno bieo- 
Bio; y cuando attnque.se manifieste dentrode ë\, no 
se haga en el acto de prestar la confesion 6 reconoei- 
miento, sino con algun intërvak) de iiempo; pues se 
supone malieiosa, en razon 6 qne siendo cierta la no 
entrega del dinere, necesariamente lo debio manifes- 
tarenel momento mismo en que \iendose demaqda- 
do, eooocio la perfidia con qpe se condueia el supues- 
to m;reedor. La confesion y reconocimiento hechos por 
BB menor sin asistencia de su cnrador teniëndole, son 
BBlog; mas sino le tiene, valen y producen via eje-^ 
CBliva; aonque si por tales actos ha sido perjadiea--- 
do, puede contra ellos pedir reslitocion {lejfes 9.*, 
*. 4.*. P. 5.%- 47, tit. 4.% Ub. 40, A. R.; Curia fUip., 
part. 2.*, § 6.% wims. 4.* y 5.°; y Fehrero por Goyena, 
tm. 6.% mims. rf^/5634 al 5633.) 

96. Las'letras de cambio aceptadas y reconocidas 
por ht persena a quLen van giradas, son ejecutivas 
cmKra la misma, aaaque esprese y qui^ra piobar quc 
M tiene fpndos dei que ia ha giVado; mas para que 
tenga esfa caalidad ejeculiva, os indispensable quees^ 
et estendida en el papel limbrado quo al efecto sof 



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62 PBACTICA FOBEl^E. 

/"sp^ido pi>r (*l iiobiorno^ 6 que se reintegre coo el, 
si lo ha sidf> en papol blaaco, acteditandose eii eata 
liitimo caso baber abonado el lenedor 'de ella lamttl- 
ta conslstente en el 3 por 400 de la cantidad libra- 
da, con tal que nunca esceda de ires mil reales. Ël 
teuedor tendri deracho a reclaraar el importe dedi- 
cha multa del girador odel endosanle; pero siestepo- 
ne ia letraen circulacion sin subsaitar antesdichode- 
fecio, como aasiliador del fraude, ser^ condenado 
en otra multa igual k la mitad de la iropuesta 
al librador; siendo responsables al pugo de la pena 
de mil y cien rs. los Jueces y Escribanos que fu^ren 
omisos en ecsijir el cumpliraiento de dichos requisi- 
tos. Guando por falta de ac^ptaclon 6 pago fuere ia 
lelra prolestada con las solemnidades debidas ante Es- 
cribano por el tenedor de ella, sera ejecutiva acom- 
panando el testiraonio del protesto contra el quo la 
gir6, si esie reconociere su firma. Caso de haborse he- 
cho endosos de la lelra a favor d? difereates perso- 
nas, puede tambien repetirse ejecutivamenle conlra los 
endosantes por su 6rden, ecsigiëndoles antes el reco- 
nocimiento de sus firmas. Para entablar estas repe- 
tieiones no neeesita el tenedor de la letra hacer es- 
clusion en los bienes de los primeros obligados, si cs- 
los se han presenlado en concurso, 6 por otras cau- 
sasfuere dificnlloso lograr el cobro de los mismos {Or^ 
dmmzas de Bilbao, cap. iSV leyes 6.% 7.*, 8.*yno- 
ta 4.*, tit, 3.% /*. 9.° N. R.] la de 26 de ilayo de 
1835; Al. 6rd. 22 de Feb 4836; arts. del 426 al 567 
del Cddigd de Comrc%o\ 340 y313 de ladeenjuiciam.; 
y Febrero por Gutierrez\ part. 2.*, lib. 3.^ c(y>. 2."*, 
mim. 49.] 

97. Ei instrumento piiblieo y.el autëntico reco- 
nocido por el que lo da, en cuanto k esle perjodi- 
qoe, son ejecntivos, no siendo para ello necesario qoe 
contenga la cl^usula guarentigiay 6 sea el que en ël 
se d6 poder a las Jusiicias 6 Jueces para que ejeca- 
ten lo espresado en el mismo, como si tuviese fuer- 



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PRA€TICA FORENSË. i)t* 

zadecosa jozgada; porque la cualidad ejmitiva ^U 
d4 la ley, y no es por tanto neçesario que las partet^ 
se la alribuyan en dicha cl&usula. Para que los ins- 
(minentos dicbos traigan aparejada ejecuclon, es in- 
di^)ensable esten otorgados y eslendidos con lodas las 
^emnidadesy reqaisitos que se esplicaron enelcap. 
3.*, sec. 2.% tlt. 9."*; quesi no son lo#ori^inales, s« ba- 
yan obtenido los traslados con mandalo judicial y cita- 
cioncontraria; que si sou condicionaleso ^ciertodia, 
haya cumplidose aquella 6 llegado este; y que la obli- 
gacion qne comprenda no sea de las reprobadas por 
las leyes. Si en el documento a|tarece la deuda de una 
«pecie, y por baber esta perecido por colpa o mora 
del deudbr, sc quisiere ecsijir su oslrmacion; proce- 
deri ejecucion, si anles se practicare liquidacion del 
yalor de la cosa debida, y resullare una canlidad fi- 
ja convenida 6 designada por una sentencia firme e 
irreclamable {kyes 1 .*, 3.* y i2, tit. 28, lib, 41 , A'. R.; 
Cm'a fUip., parL 2.% § 7.°, mms. i.% 7.* y 9.% y 
Febrefo par. Gayenay tom. 6.°, nums. 5684, 5693 y 
57ft9.) . 

98. Cuando el instrumento fuere de pr^stamo ha 
de contener ademas de los requisitos ordinarlos, el 
jnramento qoe bara el deudor de no baber inter- 
venido usuras, 6 el cuanto si las bubo, del que habri 
de dar una fë espocial el Escribano; debiendo hacer 
igoal juramento el acreedor en el escrito en que pi- 
da la ejecucion, para que resulte que ambos intere- 
sados lo han preslado, que es lo que ecsije la ley. Los 
mismos juramentos deben intervenir, coando la deu-- 
da se consigne en un docoraento aut^ntico y privado, 
folCando solo la fë, qno de su prestacion dk en los pu- 
blicos el Escribano, porque el olorgamiento de aque- 
lios BO lo autoriza este funcionario. Si en el docu- 
mento se contienen censos 6 imposiciones que produ-. 
cen grav&menes reales sobre las fincas, es preciso que 
para la validez de estos se haya tomado razon en h 
-^ntadaria de hipotecas del partido, haci^ndo cons- 



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64 PRACTiCi FOBEN&e. 

tar haberlo lasi vei*ificado. Caaiido foet« d« veiita 
de gëneros, para qQe sea eficaz, debe contener la fac-- 
tura, 'sea la cantidad, calidad y preciode cada nno 
de log efeclos con toda espeoificacion [leye$ 22 y 2i, 
m. i .'-; 2.* tit. 12; t/ las del tit. 16, lib. 10, N: R,) El 
instmmento becho en pais estrangero, qne no sea ejectt- 
tivo, aunque en Etpana lo foera, no podra prodycir 
via ejeciitiva, porqne las partes cQaiido lo ot«Mrgaron 
no quisiei'on someterse ^ este procedimtenio privi^gia- 
do, puesto que no lo estendieron con los requiailos (|ue 
ea aquel pais sou necesaiios para hacerle ejecutivo {Fe-^ 
brero por Goy^na^ tom. 6.% num. 5698.) 

99. Los legados y demas mandas dejaëas en tes- 
tamento 6 oodicilo son ejecutivos, como que cojislan 
de inslrumento publico, por ser de esta eapecie el tea- 
tamento; siendo para ello suficiente que se pre^eale 
copia de la cabeza, pië y cl^usula del Legado que ha 
de solicilarss. Mas no podrit ser reclamado desde lue^ 
go que nauçra el testador, sino cuando se: bagan los 
inventarios y liquidacion del caadal mortuorio, para 
que consle qu? tienen cabida diohas disposiciones par- 
ciale^, y se esla por cofnsiguiente en el caso de su abo- 
m{Curia fitlp., part. 2.% § 7.% num. 2.^; y G&^ena 
lugar citado.num. 5701.) 

400. El intrumentonoliquidopuedeliquidarseamis- 
tosa 6 judiciaimente por medio de un pleito or^ina- 
rio de cuentas, segun se dijo antes; y sei'it ejecutivo, 
luego que quede firme la senlencia que se dictam^ 6 
sea reeonocida la liqnidacion. Mas si se quiere qne 
tenga tal fuerza ddsde que veuza la obligacion, pue- 
de ponersele la cl&usula euando S3 otorgue, de que se 
defiere en el juramento del acreedor 6 deudor para 
reclamar la suma que marque bajo ël camo liquiaa; 6 
fijando en el mismo una caatidad alzada para que se 
tenga por resultado de la liquidacion; ppes en tal ea- 
so, aunque la parte que se crea agraxiada pni^M re^ 
clamar contradioha designacion por escesiva 6 baja, 
procrden\ sin embargo la ejecucion, sin perjuicio de 



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|oqti6 mSHe de la reciainacion qne ^ entablare. Cuan- 

do nn docnnienlo es en parle liquido, yenparteno, 
se puede pedir y se despacbari ejecucion porlacan- 
tidad liquiffa, debiendo soHcirarse en via ordinaria la 
liquidacion de la otra, y el cobro del saldo que de 
ella resulte {drts, 308 y 309 rfe la ley de enjuiciam.; 
Cnriafil^.^part. 2.% § k.^ y 8.^; v Febrero por G^h- 
ym. tom, 6.% secs. 6.*y 1.^ del ttt;^.) 

<01. Puede ejecutarse al deudor de un hecho k que 
lepreste necesariamente, y no e\ guod interest qne ë\ 
ofrezca, cuando el becho sea no nuao, esto es, que pue- 
da ejecutarse por un tercero, como la entrega de una 
cosa que obi'e en «u poder; pues si apremrado el deu- 
dor a que la dë ne: lo verifica, se la tomar^ por el 
Alguacil 6 por quien deba, y se entregar^ al acre^- 
dor: mas si el hecho es nudo 6 personalisimo, 6 sea 
de los que no pueden practicarse por otra persona que 
la misma obligada, como pintar un cuadro, enlonces 
se le apremiara k que lo presle con todo rigor; pu- 
diendo caçtigarle hasta con penas personales pr su re- 
beldia y desobediencia h los piweptos judiciales: y si 
apesar de los apremios de que se ha hablado, se re- 
sisliere aun h ejecutar el becho, seri condenado 4 que 
abone el quod interest 6 lo que imporle al acree- 
dor la prestacion del hecho [ley 1.% tit, 1.«, lib. 10 
iV. n.; Cnria filip.,part. 2.", § 8% nums. 4 v 5; y § U, 
«w». 5.»; y Febrefo por Ooyena, tom. 6.°, num. 5702.) 

102. En los juzgados de comercio son titulos que 
frM aparejada ejecucion: 

<.*=La senfencia judicial ejeculoriada, que con- 
dena k la entrega de algunos efeclos de comercio, 6 al 
I»go 'de una cantidad determinada. 

2.*=Xa senteiicia arbitral que sea irrevocable segun 
el cmnpromiso. . 

. 3.»-zta confesion judicial del deudor. 

^.•zrLa escritura piiblica original, y las copias sa- 
cadas posteriornfente del protocolo, k virtnd de manda- 
to judicial y c^n citacion del detidor. 

TOMO II. 5 



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66 PRJiCTfCA .FQRfiNSE^ 

S.^=Utft letras de c^rpbio, Ul>r?iji?iui y valesapja- 
gares de comercio. 

6/==:Las poUzas originales de coiUralos celebrados 
coii iiileryencion do corredor publico, firmadas por eMe 
y. los inleresadoB. 

T.'^^Las faclui^as, cuenlas corriejnles y Uquidacioues 
aprobadas por el deudor, precediendo el reconociniien- 
lo que haga judieialmente de su firma. 

8/=;Las conlralas privadas suscrilas por los cou- 
Iratanles, y reconocidas en juicio como verdadcras y 
legiUraas. 

Kinguna de las dichas causas ]ti:ae aparejada eje- 
cucion en Espani, cuando las obligaciones de qijte pro- 
ccden han sido conlraidas en.terrilorio estrangero, si'* 
no con arreglo a las disposiciones' del C6digp de co- 
njercio y ley de enjuiciamiento {arts. 305; 306 y 34 1 
de esta ley.) 

103. Las lctras de cambio en estos negocios pro- 
ducen accion ejeculiva en sus respectivos casos cou- 
tra el Ubrador, aceptantes y ençlosantes para el pago, 
reerabolso, deposito y afianzamiento de su imporle; pe- 
ro es necesario preparar antes la ejecucion cou el pro- 
teslo, y el reconocimienlo judieial que haga desufir- 
ma el deudor. Mas si 'el aceptante nohubiere opues- 
to el vicio de falsedad k su aceptacion al tiempo de 
protestar la letra por faUa de pago, no se uecesita 
dicho reconocimienlo para que sea ejecutiva la obU- 
gacion, bastando solo presentar la letra aceptada y el 

f)rot^sto. Para que las referidas letras puedan surtir 
os efectos indicados, han de lener todos los requisi- 
tos que previene el Codigo mercanUl, y ban de estar 
eslendidas en el papel Umbrado de que antes se ha- 
bl6, 6 se ba de reintegrar con el abono de la muUa 
alU .mencionada. Las libranzas a la orden dc comer- 
ciante k comerciante, y los va)es 6 pagarës, tambien 
a la orden aue procedan de operacioues de çoraercio, 
y son estenftidos con los requigitos que ec^ije la ley 
mercantil, producen los mi^mos efectos que las letras 



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(le eambib; debieç^o reconocer su. firoaa ]a personade- . 
mandada para que procerfa Ja ^iecucioh {orts. 426, 
5i3, 5if, 558, 563 i^ 566 rfe/ Codigo de cofn.; 306,. 
§ 5.% de la ley d^ enmkiam.; y la de 26 de JHayo 



€a|iitalo 11. 



Del ejecutante y pjeciitado,. 



104. Se Uania ejecutmte ol actor que promueye la 
viaejecijliva; y ejecntado eldeniandado 6 reo enestc^ 
juicio. Puede ser ejeciitante no solo el que reune jos 
requisilos necesarios para ser aclor, y tiene un docu- 
meQlo ejecutivo, siuo tambien cualquiera a quien se 
baya traDsijfiitido .^ste derecho por lierencia, cesion,- 
venla li otro medio legal^ de modo que represente se- 
gan la ley k su causante: debiendo en este caso acom- 
pafiar k la demanda, adema^ del titulo ejecutivo, el 
docunvenlo en que conste la transmision indicada {ley 
<.% tit. ^^Jib. H, J\\ R.; Curia ^filip., />ar/. 2.*, § 
9."*, mm. 1.^; y Febrero por Goyena, iom, 6.^ mms. 
564Z y 6745.) . . 

405. \^ muger casada por su dote, milad dega-. 
nanciales,. y demas bienes que le pertenezcan, puede, 
disoelto el matrimonio, pedir ejecutivamente, luego 
que se ha.y«^^ hjsc^io la debida liquidaciori del caudfal ! 
ecsistente al tiempo dela muerte delmarido, 6 sepa- 
racion del niaJ,rinionio; porque hasta entonces no cons-. 
lacual sea el importe de estos derecUos, y los bienes 
con que se coenta para cn^riflos. Con todo ^i I4 dote es 
inestimada y consiste ep bien^s raices, puede recia- 
marse desde que.Qci^rrft U4isqWcioj^ referida, porque 



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08 fBACTrCA FORT,!<Sli:^ 

•pidf blenes qiie ^n de su p^rteneneld, que fej^uUan 
especificados en la carta dotal y que ban debldo con- 
senarse en poder del niarldo: mas si conslslio en ble- 
nes muebles no debe reclamarse su devolucion hasta 
pasado un afio desde que se dlsolviera el matrimonio 
{leyes 7/ y 31, ///. 11, P. 4.°; Curia fiHp., lugar ci- 
taao, nums. 3 y i; y Gbyenay tom. 6.'\nums. 5657, 
5755 y 5756.) 

106. El heredero, siendo linlco, puede ejocnlar a 
los deudores del difunto desde luego que aceple la he- 
rencia; pero si Hene coherederos, 6 hay viuda con quien 
dividir los bienes, no podri hacerlo por si, pues el 
solo no representa aquellos derechos; por lo que inte- 
rin el caudal perraanezca pro indiviso, para reclamar 
ejecutivameote cualquler adeudo k favor del mismo, es 
preciso se haga por dichos interesados unidos, 6 por 
uno k quien se faculte y apodere por los demas. Pe- 
ro hecha la particion, podri ejecutar para su cobro 
aquel particlpe a quien haya sido adjudicado el cre- 
ditoen su hijuela. La misma doctrina tiene lugar res- 
pectivamente en cada caso enlre los socios de una com- 
pafiia, coando esta «<ubsista, y cuand6 haya sido di- 
suelta, y se halle 6 no licfuids^da {Curia filip., dicho 
lugar, ntims. 2 y 6; jf Goyena en el mismo^ n^ms. 
5648, 5650, 5746 y 5747.) 

107. fil Albacea, siendo simplemente tal, jniede ejë- 
cutar al deudor de la testamentaria, en caso de no ba- 
ber met&lico, ni otros bienes disponibles, pai'a cnm- 

Elir las mandas piadosas del testador; pero si es nom- 
rado con facuUad de administrar, vënder, cobrar &c.; 
podr& ejecutar k cualquier deudor de la dependencia, 
mientras no se verlfique la divislon y adjudicacion 
d^ los bienes k los herederos. Tambien podra hacer lo 
mismo, si ëstos le dan facuUadës para ello {fey 2.* y 
4.', tit. 10, P. 6.') 

108. Cuando el testador debia algo a su herede- 
ro tinico, como que se apodera de todos los bienes de 
aquel, sc entiende esfinguido su credifo, porque cii- 



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imm es acreedar y ëeudor k la vez; h w mr f ue el 
lestador distribuyera una parte dë »u caudal en man*- 
das y legados, en lerniinos de no quedarle Ubreajl 
ieredero lo que impor4ara su crëdito; puc« en tal ca- 
80 podra, acreditaudo la legitimidad de este judicial- 
ineote, si los legatario§ y demas interesados np lo ro- 
cooocen c(mo cierto, descontarles k prorata lo.iiue(ja|- 
iepara satisfac^r integramente el importe de la deu- 
d^. Mas si fueren varios los herederos, deb^a el q,iie 
a la vez sea acreedor, pedir con<tra sus coherederos que 
M le sati^aga su credito atites de proced^ k la pai*ti- 
cioD, para que se tengala suma & que asciende por 
baja legitiina del caudai divisible. No habiendo l^erede- 
rog d otros representantes legales de la testamentaria, 
que defiendan los derechos de esta conlra las recla- 
Jftaciones del heretlero acreedor, o de otro tercero que 
pida coptra ella, se nombrara por el Juez ^a defea- 
w 4 los bienes, que haga las veces de aqoeUos. En 
oaalquiera de los easos propuestos podr& el acreed<)r 
repetir ajecutivamenlccontra la herencia, h tuviere 
m titulo suficiente para producir ejecucion {Çuria /S- 
%., pwri. 2.', § 9.**, num. 7; y Goyena, tom. 6.% num. 
8652.)' 

<09. El comprador de la hereacia pucde pedir por 
via ejecutiv^ el pago de los crëditos a favor de ia 
misma en los propios casos que lo haceu los herede- 
m, porque se subrog^ en su lugar. El cesionarlo del 
acreedor taaabien podri ejecutar al deudor de este; a 
menos quese probase habia sido la cesion fraudulenta, 
y hecba'soJo con animo de vejar al .deudor, como si 
^ verificase ^ favor de una persona poderosa o revoltosa; 
ej) euyo caso se considera como no hecha; m^s si se 
reaUza la cesion por liUima volunlad, se considera vMida, 
apesar dequese veriiique k favorde persona poderosa(% 
15, 16 2^ 17, Ut. 7.-, iP. 3,»; Curia lugar citado, nums. 7 
^^'»y Goyenam elmsmo, n4ms. 565fl, 5d63 0/5^66$, 
» 5763 ai 5766.) 

410. Puede asi mismo ei fiador reclamar ejeputi- 



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'70 ÇRA^CA F<mKlil^fi. 

'^meBte xonlm el dpudor, luego que haya satisfeelio 
el adeudo en viftud de la caHa de lasto, y cesion de 
acciones que le haga el acreedor. Se dice eartar de 
lasto al testitoonio 6 certificacion enf qtieconsta el pa- 
go de* }a dëuda: y cesion de (a^m»<»^, el ti*asp^so que 
hace' el acreedor al fiador de ias qne tiene para te- 
petir contra el deudor, para que en su r^rësenlacion 
pueda dirigirse contra ël 6 sus confiadores. Esta ce— 
sion ha de ejecularse antes de que së verifique el ps^ 
go; pues he<iho, se estinguen desde luego las acciones, 
y ya iio habria que ceder. Si foereh varios los fia- 
dores, pero n6 m sdhdtm, soioptieden serdemanda- 
dos por falta de pago del deudor principal k prora- 
ta; y tendran acci6n para reclamar contra aquel por 
la parte qije respectivamente abonaren, mediante.d 
lasto y cesion anledichog. Cuando la fianza essolida- 
ria, podr^ el acreedor repetir y cobrar de cualquiera 
dë los fiadores el todo de la deuda; pero tendra es- 
te accion para reclamar contra sus confiadores la par- 
te que, dislribuida la* deuda entre todos, correspon- 
da k cada uno; para lo que seran tambien necesaribs 
el lasto y la cesion de acciones. Y se ha sentado q«e 
en todo caso es precisa dicha cesion, porque aun cuan- 
do en l'o genefal procedan tambien otras, como la de 
Bfiandalo 6 de gestion de negocios, estas rio son eje— 
cutivas, como lo es la que cede el acreedor (fcy^ «.% 
«.% 10, 11, \^y 21, ttt. 12, P. 5.*; y 10, k 1.% 
iib, 40, iV. R.] Curia fiiip, en el ref, lugar^nmn, 9; 
y Goyena, tom. 6.\ nums. 5653 a/5656.) 

414. Para que al Procurador se le admita como 
representante legitimo delaclor en el juicio ej^nti— 
To, es indispensable que acompaiie a la demanda el 
poder bastante que acredite su persoiialidad, no sien- 
do suficiente la' protesta de presentarlo despnes, co- 
mosucede en el juicrio ordinario; pues cbmo aquelen-. 
tra gravando con los embargos, es forzoso consle des— 
de luego que hay facultad y derechopara causar es- 
t^ perjuicios. El poder basta sea general para plei- 



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PHACtfCA Fi)llfËT^SE. 71 

tOiT, pero Uëgido el caso de percibiV la deuda se ne- 
cesila especial, porque como el deudor queda Itbre de 
la obligacion con el pago, podria causai*sc un perjui- 
cio inmediato y direclo al acreedor, si su apoderado 
lomara el dinero, y lo malversase: aunque si estë ali- 
lorizado en lal caso para.pedir se consigne 6 deposi- 
le el importe de la deiidi, hasta qne el dueno se pre- 
sente k percibirla, 6 le d6 poder especial para ello. 
Del mismo modo se han de presentar con la demanda 
los documentos que tegitimen la personalidad del ac- 
tor, si este se presenta a reclaraar un derecho que 
antes perteneci6 k otro k quien ha herediido, de qiiien 
es cesionario &c. (% 7.*, tit. 14, P. 5.*; Cima fUip, 
m el lugar dicho, mms. 10, 11 !/ 12; y Goyena enel 
mismo, mms, 8658 y 5659.) 

112. Reo ejecutqdo puede serlo no solo el que apa- 
rece oMigado en el documento ejecutivo, sino tambien 
el que se haya subrogado en su lugar, como el hë- 
redero v. g.; debiendo responder en este caso solo 
con los bienes que recibiera de la herencia, gi la acep- 
io con beneflcio* de inventario; dirigiëndose la ac- 
cion, si aun esl^ el caudal pro indiviso, contra lo 
que se llama la testamentaria 6 ahinteslato: y si ya 
se hubiera practicado la division y adjudicacion de 
los bienesentre los herederos, se entablar^ contraes- 
tos en particular; k no- ser que alguno de estos ^ 
hubiese becho ' cargo del pago de las deudas, pues en- 
lonces se podra deducir ki accion contra esle solo, 
quien sei-a responsable a solventar, el cr(^dito reclama- 
do. Tambien ha lugar la ejecucion por las detidas he- 
rediiarias contra el que haga las veces de heredero, 
como el comprador de la herencia, el tideicomisario 
universal, el hijo mejorado en el lercio y quinto (}ue 
repudia la herencia y admite las mejoras, y otros: e 
igualmente contra la compaiiia disuelta, si aunnose 
ha liquidado y entregado su respectivo haber k los 
socios: ^ mas si se ha verificado la liquidacion y entre- 
ga^ podran ser ejecutados los que compu^ieron la so-^ 



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72 PHACTIGj^ I^UKIE. 

cifldad en m particular k prorata del taato qpie le 
eorrespondiera & cada uno de los bienes de aquëlla 
{kf/es 5/ y 7.% tit. 6.' P. 6/; y 5.% tit 6.\ lib. 10, 
N. R.\ CHria fiHp., part. 2/, § 48, mms. { al 8; 
y Goyena tom. 2.% nmts. 4465 o/ U77; y tom. 6.% 
«iim*. 5667 a/ 5673.) 

413. Guando la' deuda es hipotecaria puede diri- 
jirse la accion contra la flnca egpecialmentë gravada, 
y 8i la estuviere poseyendo un tercero, tambien podrii 
repetirse contra la misma, con tal que hecba es~ 
cusion de los bienes del deudor, resulte que no tie- 
ne para cubrir el crëdito que se reclama: mas si la 
bipoteca es nacida de un censo impuesto sobre la di- 
cha finca, no es necesario tal requisito, pudieudo des- 
de luego ro\)etir el pago de las decursas vencidas cou- 
tra cualquier teaedor de ella; y es la razon de esta 
diferencia, que en el primer caso )a cantidad con qo^ 
se grava k la heredad entra en poder del deudor, y 
la aplica k sus usos particulares, haciendo responsa- 
bles de ella k sus bienes- y con especialidad aauella 
finca; y en el segundo, el capital se impone soore la 
cosa misma, y & la segiiridad del pago de los rëdi-^ 
tos se a|eota especialmente; pudiendo decirse que el ceu- 
sualista se hace condueilo en la heredad gravada |>or 
)a parte que representa su capital> y por eso ecsije 
los rëditos de cualquiera en cuyo poder estë la finca 
sobre que tiene dicho condominio {leyes 44 y 38; ftV. 
43, P. 5."; Ctiria filip.,part.^.\% 11, nums. 11,13 
y i&\ Goyena, tom. 6.% n^ms. 5794 y 5795; j/ Sala 
Derecho RL, lih. 2.°, tit. 14, nAms. 25, 26 y 27.) 

144. Tambien ha lugar la ejecucion, paracobrar 
las deudas contraidas por lin Ayuntamiento, contra 
esta corporacion, que responder^ de ellas con los bie- 
3es del pueblo, si se acreditare competentemente que 
la suma 6 efectos de que. procede el adeudo se invir- 
ti^on en utilidad publica: y cuando no alcancen di- 
chos bienes 4 cubrir-aquella responsabilidad, deberA 
el Ayuntamiento reeiirrir ai tiefe poUtico^ para que 



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le aulorice a bacer oiia derraiDao ioHpiiesto Teetaa|» 
que se repartiri 4 proporcioD de lo que cada cual pa^ 

Ee por coDtribacioDes y segoD el capital que se le 
ya gradoado coo el flo de satisfacer aquel descu* 
bierto; co^a autoridad cooveDcidade lajusiiciadel pedi- 
do, debera acceder a ël, para que asi pueda reiuiegrarse 
el legitimo acreedor oue reclama el abooo de su crëdi- 
to: este reparto sera compreodido eo los presopoes- 
tos geoeral^ moDicipales que se bao de pasar a las 
Cortes para su aprobacioo. Si do apareciere oise jus* 
lificare que ei importe de este se lovirlio eb g^iot 
de utilidad publica, serao respoosables a so pago los 
capitnlares que coDtrajeroo la obligacioo coo sus bie- 
nes particulares, procedieodo cooira ellos la misma ao- 
ciou que tuviera lugar cootra el AyuoiamieDio y los 
propios del pueblo, si se hubieraacrediiadoaqoeles- 
iieoM) {arU. 30 y sigmenUs delaleuS de Feb. 1S23; 
dtes. 29 de JuL 1844; yl de AiriflSIS; Curia /Uip^ 
pari. 2.% § 10, mm. U; y § 16 num. 4: y Febreropor 
Goyaia^ tom. 6.% mms. 5787 y 5788.) 

115. CoDtra el deudor del deddor procede tambien 
la via ejeculiva, siel documenio eo qoe coDstç la deiH 
da la Irae aparejada; y para que teoga lugar dicbo 
juicio, es preciso que el acreedor baya repotido coo- 
tra sa deudor, al que por falta de oiros bieoes se te 
eod^argara uo credito que iuviera coDira ud tercero^ 
el coal le fuese adjudicado a aquel por falia de pago; 
|Hies eo este caso ya se ba subrogado eo lugar del 
acreedor a aquella obligacioo, y puede liacerla efec- 
tiva coDtra ei respoosable a su cumplimieDio {Curia 
ffy.^lugar citado, mim. 14; y Goyem en elmismOj nim. 

57810 

1 16. Puede igualmeoie repeiirse ejecutivameoie coo- 
tra el. fiador cuaodo hecba escustoo eo los bienes det 
deudor priocipal, aparezca que do iieoe para saii^ 
lacer el crëdilo 6 alguoa parie de ël; mas si la fian- 
za se bizo in soUdum, si hubo reouDcia del beoeticio 
de ordeo y escusioo, 6 si el priocipal obligado ha 



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71 , PlACTlltfA'FORmE. 

I\ëdh0 TPdlon de- biëri^s A sida deelal^o eii €<!rticiftisO, 
fid paede ser babldo por hallarse atasente ën partes 
remolas 6 igfioradas y no tener biehes conodidos en 
el lugar donde debie'rk ser demandado, piiede desde 
luego drrijii^^e la aeeion conlra el f\m}ov (kyes 9.*, tif. 
i'2, P. 5.«; y 10, «. 1-% /*; 10, N.R.vCuria filfpi., 
m dicho ktgnr^ mm. 45; j/ Go^ena, tom. 6.% nmiSi 
5782 a 5786.) 

117. El marido puede ser ejeciitadfo por las den- 
das eontraidas Yalidatiienle por su muger duranle sn 
matrimonio: pero si la obligacion.luvo efectoantes dçfl 
casamiento, solo respondera aquel con los bienes qiie 
lenga de du eonsorle hasta la cantidad k que ascien- 
dany nada mas, eomo su administrador y legltifno 
repre'sentante. Do las deudas que contraiga'^el niarido 
»0 es responsable 1a mugj^r, aunque s? conslituya su 
fiadora, pues eslii prohibida esta flanza por la ley: 
mus cuandb la deuda'se haya contraido de manconiiin 
por ambos, y conste que refluyo en utilidad de la 
segunda, ser4. tambi^n obligada <^ su pago en union 
del primero, si el beneficio reportado no es de al|ue- 
lllis eosasque el marido tiene'obiigacmn dedarh, ca- 
mo veslidos,\alimentos, &c.; aunque en cljuicio so- 
lo se p?rsonara este por su particular intei^es y como 
legrtimo repi-esentante de su consorte {letjcs 12, tit. \ ."*; 
2/ y 3.% tit. 11, lih. 10, iV. R.; Curia fihp, cn el 
ref. luqar, nmi. 6; y Goyena en dieho tom. nums. 3776 
a/ 5779.) 

118. Contra el tercer poseëdor de la cosa que por- 
tenecio al deudor, y (p^ie adquirio aquel validamente 
y sin fraude, no ha lugar ejecucion por deudas que 
tuviera contraidas este; pero si la cosa que posee el 
primero estaba hipotecada especialmente al pago do 
aquella deuda, podra ser ejecutado en lacosa iuisma, 
despues que hecha escusion en los bienes del deudor, 
resulte no tenerconque pagar; k menos que la deuda 
pt^oceda de censos, pties enlonces no es necesaria la 
escusion, como se dijo anles. Se llama escnsian a !a 



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PHiiCTlCA rOREf^SE. 75 

averigQacioii judicial qac se praclica de los bieiios del 
deudor, para si resulta insolvenle en lodo 6 parle, 
que poeda repelir el acr(*edor conlra los fiadores 6 ler- 
ceros poseedores en los casos dichos. por ei lodoo par- 
le de su credilo {Curia, jiart. 2.*, % \\\ y Febrero por 
Goyena, /om. 6.*, nnms. 5794 «1/ 5797.) 

H9. A.siraismo se puede proceder conlra ei lercer 
poseedor, cnando hubiere adquirido ia cosa fraudu- 
lentamente y con el &nimo de perjudicar ilosacree- 
dores iegitimos, no teniendo otros bienes el deudor, 
y ceando la enagenacion sea iuviiida por otro cual- 
qaier coneeplo: mas para eilo es necesario segoir un 
jaicio contra el lenedor de la cosa, y qoe en el se 
declare por sehtencia firme la noHdad de la adqui- 
sicion por el Traode cometido, 6 el defecto qoe la in- 
Talide; a menos qoe la nulidad fuese notoria, comosi 
se Teqde ona casa litigiosa sobre la que haya pleito 
pendiente, poes en tal caso ss pued« proceider desde 
loego conin e\ tercer po^edor de ella {Curia /Ift/)., y 
Geyena m los mismos hgares,.) 

420. Aanqoe el deo^or baya enagenado los bie- 
nes 6 alguBO dc^ ellos, si aun no los hubiese enlrega- 
do al comprador, puede dirigirse la ejecucion contra 
los mismos, porqce hasla que no se verifica la Iradi- 
cion permanece siendo dueno; y si los enagena dos- 
pues de embargados, se seguiria cbntra ellos el pro- 
cedimieoto, aunqoe hubiesen sido entregados, y estu- 
>iera ya posey6ndolos el tercero a qoien se vendieran 
6 traspasaran. En los easos dichos en qoe procede la 
ejecucion oontra los I)ienes enagenados, ha de conti- 
Baarse'el juicio, si ya se habia empezado, en el juz- 
gado mismo en que toviera principio, presciudiendo 
del foero qoe tenga el que posea enlonces los bieites; 
mas para i'eclamar desde loego contra este lercero, se- 
rik preciso demandarle aiite so Joez corapetente {Gre- 
yario Lopez, glosa a la ley H, tit. 13, P. 5.*; Curia en 
ellugar citado, nums. 3 y 17; yGoyena, tom. 6.'', num. 
2795, caso 5.") 



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76 PRAGTICA rOBC^SiE- 

Capitole llf. 

l^ los bieniBS ejecutivos. 



HL Despaehada la ejecacion se procede contra los 
biene$deldeador, comoresponsables al pago del crëdito, 
aunque no sehayan afectado aël especialmenie; podien- 
do. dirigirse no solo contra aquellos en que tienëple- 
Bo dominio, sino auu k^ en que lo tuviere menos ple- 
no 6 alguna participcion; entendiëndose unicameiite 
pn aquelia parte 6 aërecho que le pertenezca: de ma- 
nera, que si e$ usufructuario de una fioca, se p6dra 
repetir contra los frutos y rentas de 1a misma; si so- 
lo tiene la propiedad, en esta se bar^el. embargo; si 
los bienes son dotales, podr&n inlervenirse unicamen- 
te sus rendimientos constaute el m&trimonio por deu- 
das del marido, y asi en otros casos semejantes (fo- 
Ues 3/, tit. 27, P. 3.»; y 5." tit. 43, P. 5.«; Curm 



ip.,part. 2A § 16, nfims. 1, i3, U, <5, i6 y 47; y 
Febrero por Goyenay tom. 6.", nums. 5804 al 5804 y 
5848.) . 

422. Hay qo obstanle bieaes contra los que uo pro- 
cede la ejecucion,como son: 

4 .''=:Las cosas sagradas y religiosas, porque no es- 
tan en ej comercio de los hombres, ni puede decir- 
se que se tiene en ellas dominio, ni otro derecho pro- 
pio ni transferible por cierto precio (%^* 3/, tit. 43; 
45, tit. 5.% P. 5.% 4 .% 3.* y 4.% tit. 5.^ lib. 4 .% N. A.; 
Curia lugar citado, num. 2; y Goyena en el msmo, nums. 
5809 y 5840.) 

2.<>=rLos positos, alhondigas, casas capitulares, pla- 
zas, ejidos, carceles ydemas lugares destinados para 
el servicio del publico y usoiiecesariode todos losve- 



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PRACTtGA FOHeN&K. 77 

cinos de nn lugar {kyes 1.% tit. 47, P. «.*; 15, tit. 
V, P. 5/; 2.% tit. 20, Hb. 7.% 7V. /?.; Curia filip. 
melref. lugar, nAm. 4.*; y Ooyenaen el iicho^ ntms. 
5820y582<.) 

3.'=:Las arraas y caballos de los cabalieros y nii- 
IHares, y todos los lililes ë inslruraenlos precisos pa- 
ra ejercer cualqaiera profesion, afte li oftcio, eslaodo 
stis dDeik)s dedicados aclualmente k dichos ejercicios 
{leyes 23, tit. 21, P. 2.%- 3.*, tit. 27, P. 3.-; 5.*, tit'. 
43, P. 5.-; 1.% 9.-, 13 y 15, tit. 2.% lib. 6.»; 13, 18 
y 19, tit. 31, A*6. 11, iV. R.; Curia fiHp. en el lugetr 
ifcho, "ntims. 7, 8 »10; yGmjena, tom. 6.^ rnims. 5813 
y 5816.) 

4.'*=rLos bueyes y aperos de labor de los labrado- 
res, kis yeguas de vientre, sus crias, caballos y cien 
cabezas de ganadolanar que lengan ios criadores, esrep- 
lo por deudas a la hacienda publica; por renlas de 
las lierras que llev^ en arrendaraiento debidas al due- 
fio de eslas; y por credito del que preslo dinero 6 
grauos para la sienabra; y aun en eslos casbs ha de 
dejarse siempre al ejecutado tina yunta con sus cor- 
respondientes aparejos {leyes 3/, tit. 27, P. 3."; 4.', 
tit. 13, P. 5.-; 2.- y 5.*, tit. 29, lib. 7/; 6.\ tit. 11, 
lib. 1d; 12, 13, 14, 15, 16 y 17, tit. 31, lib. 11, N. B.; 
y Rl. decreto 1 7 de Feb. 1 834.) 

5.**=I^s bienes sujetos k restitucion, sinoes en sus 
frulos y renlas, mientras los posea ëi deudor {Çi(ria 
fdip., pari. %:^^ 8 f6, mim. 13; y Goyena, tom. &.\ 'nim: 
5818.) 

6.**=:La cama, \estido ordinario y demas lililes y 
rfectos indispensables al iiso colidiano {kye$ 3.% tii. 
27, P. 3.'; 5.*, tit. 13, P. 5.^- y 20, ttt. 38, /*. 12, 

A'./r.)- ■ ' 

7.^=z=EI derecho de alinaentos, porqne es persona- 
lisimo, y por razon del preferente objeto a, que se rfes-* 
tinan; auhque si pueden embargarse las cantidades que 
se adeuden por aVimentos pasados, pues c^sando ;la 
nrgencia del presente, cesan las ratzones antedich'as: 



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lA PIUCTIGA FORCN&E* 

lamWen procede ia ejecucion conlra la tefoera pArle 
(le Hu imporle diario en lo& acluales, con tal que 1« 
quedc al deudor para vivir, segun su clase, con laa^ 
dos terceras restantes {Curiafilip,, part. 2/, § 46, ntm* 
H\yGoyena, tom. 6.^' «mi». 5819.) 

8.!'=:Las columnas, marmoles, rejas &c. que forman 
parie de iin ediiicio, como.no se embargue lod^ el, 
pues de olro modo se arruinaria y cederia en peiv- 
juicio (lel piiblico; y por la misma razon. lampoco en 
las servidumbres reales separadamenle de las fipcas 
sobrequegra^an (/ej/€^ 42, tit. 31, P. 3.'; 46, «/. 5.% 
P. 5.*; Curia, lugar citado, nums. 47 y 48;y Goyena en 
el mismo, num. 5842.) 

9.°=Las naves eslranger^s (jue traen a Espala mer- 
caderias y bastimentos por creditos debidos^ vecinos 
del pueblo de donde proceden, a no ser que sus doe*^ 
nos las designen para pago de dicbas deudas (/^y 4.", 
tit. 34, lib. 44, A. R.\ y art. 605 del codigo nter-' 
cantil.) 

423. Los sucldos y rentas de losempleados civilm 
y militares, y los estipendios y asigflaciqnes que dis- 
frulen los ciërigos no pueden ser embargados sino so- 
lo. en la tercera parle, como antes se dijo eto cuanto 
a los alimentos presentes; quedando las dos restantes . 
para que no falte al deudor lo preciso a su decentC'. 
mjanutencion:. ci tio ser que estas porcionas sean tan 
considerables, que el ejecutado aun qon m^nos canli- 
dad tenga lo suftciente para \ivir conforme a su esla- 
do; pues entonces puede estenderse el embargo a mas 
que el importe de la terct^ra parte. En los oUcios pu- 
blicos enageuados de la corona, y <fue ya constitttyeii 
una propiedad particular, se puede hacer ejecucion co- 
mo en los demas bienes; mas no en los que se obtieneii 
por npmbramiento, pudiendo embargarse de estos so- 
lo la tercera parte de sus^ utiiidades 6 rendimientos fi- 
jos en la forma antedicha {leyas 3.\ tit. 27, P. 3 "; 
cc^. 3/, De sotution.; Curiajilip.^ part. 2.'', § 46, num^.^ 
3, 44 2/42; yGouem, tonu 6.% nums.^sm, ^06, 58j4 
y 5845.) ' 



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12i. Lo^ bienes sojidc Ireg eapçcies, a gaber: wi«/^- 
hhs.ij smovientes, raiees, y. drerechos 6 uccioms, Lo^ 
primeros spn los que pue>dep Hevarse. de \^\\ lugar. k ^ 
otro sin perder sii forma; llamandose simplemente m^- 
bles los que uecesilan. de una fuerza esrierior para io- 
mar ^moyimionlo, como una .siUa, un libro; y semo- 
vientes^ los qtie tionen una fuerxa molriz^ji ellos mis- 
fflos, como una \aca, . un caballo. Maices m\ los q«e 
,eslan unidos ai suelo en que ecsislen, y no pueden 
separarse dë ëi sin perder 6 destruir su forma, ^como 
nna casa, uurolivar. Y los lerceros son los,eredilos, . 
dereçlios' y acciones que corresponden sobrç algunat 
c^ 6 contra uwa persoua, que pueden preslai; uti-< 
•idad, como una servidumbre, uu co|ilra}o, un vale,' 
un inslrumeulo publico {leyes \\ HL il^ P. ^M ^,\\ 
tiL 27; 4.* y 18, UL 29, P. 3.^; 10,ftY. 33, P. 7.'; 
Curia, part. 2.^ § 15, wmww. 5 j/ 14; Goyemy tm, 
i.\ mms. 725 al 728'^ y jEscriche, Dic^ ras,, art. 
Bienes.) 

123* Todas las cosas que, .aunque mue^bles en si, 
S8 hallen unidas y formandd parte de una heredad 6 
fundo, como Jos.m&rmoles, puerjas, rej^s, <Sic. se cou- 
sideran bienes raices, mientras no sean separadas coft 
animo de no volver a unirlas a la finca; pues en este m-^ 
soseran ya tenidas por rauebles: mas si se quilarou 
coo el fin de colocarlas otra vez en la heredad mis- 
ma en que antes estaban, se reputaran todavia eomo 
bienes raices. Cuando dichos efectos sc compraroi) de 
nuevo pai;<t,unlrlos k una flnca, se tienen por bienes 
muebles, int,erin no se verifiquë la union y puedan 
coasiderai'se como parte del fondo. Los frutos de los 
arboli^ y.plant^s seran de esla uitima ,clase, si bau 
sido ya cojidos y separadoa d^la tierrft 6 arboi qttcv 
los produjo; y faices, mientra^ esten pendieules 0» 
ellos, u. arrçiigadoS:)ÇU la lierra. Los ofi<?ios publi-. 
cos que forman propiedad . particular.sp reputan bie- 
.nes raices: y. los. de, nombramiento en que no setitv 
ne mas que e) .derecUO' a pçrcibir sus ulili(|ade5^..cot* 



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t^> PRACTICA ItmENSE. 

mo renlas 6 acciones. Los /censos y demas derechos 
inherenles a fincasque estan impuestos sobre eilas, pue- 
. den repularse asimismo raices, aunque considerados 
como acciones que compelen para su cçbro, perlene- 
cen a la tercera especie de fiienes {lepes 28, 29, 30, 
y31,ft'/. 5.^ P. 5.*; Curiafilip., part. 2.*, §15, mim^. 
6 0/47; Febrero por Gutierrez.part. %.^, lih. 3.*, tap. 
2.% numL 86 al 89; y Goyena, tom. 1 .\ mims. 728, 729 
y nota al 725;) 

126. Cuanao el deudor tenga de todas tres espe- 
cies de bienes, se ha de proceder i su embargo k \ir- 
tod de la ejecuciou que contra ellos se despache, pre- 
cisamente observando este orden; primero los mue^ 
bles y semovientes, despues los raices, y por ultimo 
los derechos y acciones: de modo que no alcanzando 
los que posea el deudor de la primera claise para cu- 
brir el crëdito reclamado, se pasar&n a embargar los 
de ja segunda; y si tarapoco fueren suficienleç, sees- 
tenderan hasla ia tercera. Invirtiëndose dicho orden, se- 
ran nulos los embargos que se causeiii y l^is actuacio- 
nes subsiguientes, si por cualquiera de los interesa- 
dos se reciama este defecto antes de •consenlirse tlici- 
ta 6 espi-esamente lo hecho; pues si irtedia este con- 
sentimiento, convaiecë lo actuado, y se reputa subsisC- 
tente. Este orden no se puede renunciar porel actor 
6 demandado soparadamente, piies esti establecido en 
beneficio de amDos: del ejecutante, porque los bienes 
muebles tienen mejor y mas fkil salida, y los credi- 
tos suelpn ser fallidos, y por aquel medio lograr& mas 
pronta y seguramente el reihtegro de su credito: y del 
ejecutado, porqoe los muebles se pueden reponer me- 
nos coslosamente que las fineas, y porqoe la enage- 
nacion de los primeros prodoce menores dispendios que 
la de los segundos. Por acuerdo de ambos interesados 
puede renunciarse dicho orden, porque cualquiera es- 
ik facultado para hacerlo de lo que se ha estabiecidfo 
a su favor. Cuando hubiere algnna ftnca especlal- 
menle bipoteeada a la seguridad del creditoque se re- 



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PRAGTIGA FORENSE. 84 

clama, y la esluviere poseyendo el mismo ejëctitado, 
puede diiijirse desde luego] la ejecucion contra ella, 
apesar de ser raiz, y de que tenga aquel otros bie- 
nes muebles con que asegurar la deuda, invirtiëndo- 
se el orden referido {leyes 3.*, tit. 27, P. 3 •; 2.% tit. 
16,/jft. 10; y 12, tit. 28,/*. 11, ^. R.; Curia, lugar 
citado, nunis. 3, 4 j/ 18; yFebreropor Goyena, tofn. 6.", 
mm. 583G, t?a^o 3.°) 



Capttolo IV. 



De la demaiHla ejecutiva, despacbo de la ejecuckm, embargo, 
"^"~ y traba de los blenes \Jel deudor, y de los pregooes. 



127. El acreedor que liene un documeiito ejecu- 
tivo, y por falla de pago de su deudor se v6 en el 
caso de apelar k los medios judiciales pra lograr su 
6)bro, habiendo prëviamente celebrado juicio de con- 
ciliacion, y acompaiiando certificado de esle acto; pre- 
seDtar& un escrilo en que refiriendo los hechos, so- 
licile se despache raandamiento de ejecucion contra 
losbienes y rentas del deudor, cuya peticion demues- 
tra que qtiiero entablar la via ejecutiva. Al fin de 
t^teescrilodeber^, decirse, /uro la deuda; esto es, ju- 
ro que la d^uda que reclamo y aparece del docu- 
mento que he presentado, est& aun vigente por no 
haber sido eslinguida por algun medio legal deaca- 
barse las obligaciones; cuya clkusula es necesaria pa- 
ra alejar toda idea de malicia en la peticion, y que 
preceda en justicia contra el la condena de costas, 
si resulta no ser verdad su contenido. Seguidamen- 
te se agrega esta otra-, protesto recibir en cuenta jus- 
to* y kgitimos pagosy con el objelo de no incurrir en 

TOMQ" II. 6 



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82 PBACTICA FOBENSFy. 

}a plus peticion; porque si moslrare el deudor do- 
cumentos en que aparezca, 6 probare de otro mo- 
do que liene satisfechas algunas canlidades k cuen- 
ta de la que se le pide, se descontar6n del total 
imporle de la deuda, sin ser responsable a la pe- 
ua del duplo que la ley impone al que pide mas 
por la cosa 6 cantidad. Ademas en el cuerpo del 
escrito es preciso se ponga el juramenlo de no ha- 
ber iTitervenido usuras, 6 el ^uanto de ellas, si 
intervinieron, cuando la deuda proceda de prësta- 
mo 6 miituo {kyes 22, ^tY. 4.?, tib. 10; 6.% ///. 28, /*. 
41, N. R.; art. ^i^ de la de enjuiciam.\ Curia,parL 
2.°, § 13, mms. 3., 3 y 11; y Goyena, tom. 6,% 
^^m. -5831). 

128. Cuando. la causa que tenga el acreedor no 
sea por si ejecutiva, comp el vale simple, u otra se- 
mejante, es necesario que autes de pedir Ja ejecu- 
cion la prepare; es decir, que praclique aquel re- 
quisilo que la ley ecsije para que la obligacion ad- 
quiera fuerza ejecutiva, como el reconociuMento del 
vale, la confesion &c.; Iq que se efectua del modo 
que se sento antes, entregandose despues seguidamen- 
te las actuaciones al demandanle para que en \ista 
de su resultado, pida la ejacucion, si apareciere le- 

. galmente preparada [lëy 5.*, tit. 28, lib. 11, J\\ R.; 
y Goyena, tom. 6.°, mm. 5830; vëanse ademas los nums. 
89 y 93 de este tomo.) 

129. Luego que se da cuenta al Juez del escrito 
y docuraentos 6 antecedentes presentados, manda Iraer 
los autos k la vista para ecsaminarlos y conocer si 
procede 6 no la ejecucion; porque si radespachara 
sin deber, ël es responsable al abono de las costas y 
periuicios que se irrogaren a las partes, cuando se 
declate mal despachada aquella. Venidos.los autos, 
debe el Juzgador ecsaminar, si la parteque pide es le- 
gitima por tener acreditada su personalidad, y si es- 
Jk en aptitud para comparecer eu juicio; si debien- 
do esta curopljr ajguna cosa por si, para tener es- 



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PRACTICA FORENSE. 83 

pedita su accion, la ha practiçado; si el docamento 
ocaosaen qae se fand^ la accioo ejecativa tieae to- 
das las formalidades.qae la ley reqaiere para atri- 
boirle tal fuerza; si la accion est4 6 no prescrita por 
el Iranscarso de los diez anos quë senala aqaella pa- 
ra sa daracion; si se ha cumplido el plazo 6 condi- 
cion, cuando la obligacion sea k cierto dia6 condi- 
cioDal; y en fin, si estan llenos los demas reqaisitos 
indispensables para que proceda la ejecucion, de que 
seba tratado eu sus respectivos lugares (leues \^, 5.*, 
Vj\% tit, 28, lib. \\, N, R,; Curiafilip., part., 
?■, § 13, nums. hr y siginentes; y Goyena tom. 6.% 
mtms. 5830 y 5831 .) 

<30. Uech6 eslo, se provëe un anto en vista man- 
dando despachar la ejecucion, cnando del ecs&men 
anledicho resulte su procedeucia; 6 declarando no ha- 
. ber Ingar a ella, si apareciere lo conlrario. En este 
UHiffio caso pued^. el actor apelar de la providen- 
ria, como inlerloculoria que es con grav&men irre- 
parable; y para la admision y sustanciacion de es- 
te recurso no se ha de citar al reo, pues no se ha 
personado basta entonces, ni se le ha prestado au- 
diencia: si se confirmare dicho auto por el saperior, 
Do se interpasiere la alzada en el tërmino de la 
ley, no queda al ejecutante olro medio para reali- 
zar su derecho que deducirlo por via ordinaria. Si 
la providencia fuese mandando despachar la ejecu- 
rion, no puede ser apelada ni contradicha por el eje- 
cnlado, porqae esto se actiia k sus espaldas y sin su 
aadiencia ni citacion {leyes I.' y12, tit. 28, /*. 1«, 
^». H.; y Curia, Ittgar citado, § 14, nfifw^. 4,7 
f 9.) 

131. Saelen algunos Jueces cuamdo dudan si pro- 
<*de 6 no la ejecucion, 6 cuaudo el caso es taa sen- 
<^ilIo que parece como imposible deje'el deudor de 
pagar lo que se le pide, mandar se haga saber a es- 
te qoe en un termino breve y perenlorio satisfaga la 
^Dlidad demandada bajo apercibimiento de ejecucioa; 



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84 PltACTICA FORtNSE. 

y tambieD otras veces conferir traslado sin perjuicio 
al mismo: pero eslo no es legAl, como tampoco darle 
un traslado senciilo del escrilo de demanda, cuan- 
doesiimen improcedente ia\ia ejecutiva, lo queequi- 
Vale i denegarla; porque conforme k la ley solo de- 
be el Juzgador proveer k las solicitudes de ios litigan- 
les, concediëndolas 6 neg&ndolas, scgun las califlque 
de justas 6 improcedentes; y no escederse k mstndar 
lo que no le ha sido pedido, pues en los juicios 
civiles entre partes su oficio es puramentc mercenario 
{Goyena, tom. 6," miM. 5831 y 5833.) 

132. En el mismo auto en que se decrete laeje- 
cucion, se manda despachar mandamiento do ella, el 
que se estiendiS en pliego 'ssparado del sello corres- 
pondiente segun la cantidad demandada, 6 en el de 
pobres, si se hubiese acreditado que lo es el actor. 
£n ël se autoriza a cualquiera de los Alguaciles del 
Juzgado para. que k nombre del Juez requiera al dea- 
dor al pago de la deuda porque se procede; y en su 
defecto, que cause erabargo en sus Lienes en canti- 
dad suficiente & asegurar las resullas del juicio, es-- 
to es, k cubrir con su valor el principal y las cos- 
tas. Este mandamiento se debe entregar al acreedor, 
pena de nulidad, para que elija el Alguacil que ha 
de ir con ël k practicar las diligencias que en el 
mismo se ordenan; aunque en prictica' se 'acostum- 
bra entregarlo desde luego el Escribano al Alguacil 
que estubiere en turno, haciendo que el actor fir- 
me la diligenci^ de entrega; siendo v&Iida, aunque 
no la firme, sino la contradice, pues se supone se ha 
conformado con lo hechormas si este interesado re- 
clamare el mandamiento, debe d&rsele precisamenle 
para que ël lo entregue al Alguacil que le parecie- 
re {leyh 7.% 8/, 9.*, 10, 12, y notas 1.% 2.* yfii.\ 
tit. 28; 9.% y 10, tit. 29, /*. 11, ^. R.\ Curia //>., 
part. 2.% § 14, nums. 1 y 10.) 

433. Este funcionario \k con dicho mandamien- 
to acompanado del Escribano k las casas morada 



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PRAGTICA FORfiNl^fi. 85 

del deudor, y hallandole en ellas, le reqtiiere al pa- 
go de la suma pedida, mostr&ndole el mandamiento 
que lleva. Si en el acto salisface aquel el iraporte 
de la deuda^ lo recibira, poniëndolo por diligencia 
en los aulos, y se relirar& y dar^ cuenta al Juez de 
lo ocurrido; quien manda hacer pago con la suma 
enlregada al acreedor, y que se termine el Juicio, 
paeslo que ya se consiguio el lin porque se entabla- 
ra. Mas cuando no hace el pago porque no tenga me- 
l4lico disponible, 6 no croa que debe cosaaiguna, a 
cuyointento ^legue alguna escepcion, el Alguacil lo 
estampara asi por diligeucia; procediendo. seguida- 
mente a embargar los bienes al deudor (%^^ i3 y 
<6, ///. 30, lib. i1, iV. Rr, y Febrero por Goyena, 
tom. 6.% num. 5836, caso 2.^) , 

134. Si Ilegando h casa de este no se encuen- 
tra en ella, dejara por cedula ei requerimiento k 
cualquiera persona de su familia 6 vjecino, segun 
la liltima ley sobre notificaciones, i procedera k rea- 
lizar el embargo. Cuaudo al ojecularlo opusiere el 
deudor li otro tercero rosistoncia i quc se \erifiquc 
bajo cualquier pretesto, debera ol Alguacil acudir al 
Celador de proteccion y seguridad piiblica, 6 al Ai- 
calde dondo no haya Celadores, para que le aucsi- 
lie y haga que S3 le franquëc la' casa, y &e le per- 
raila curaplir con su mision: y si ni aun por este 
piedio se consiguiere, porque aquellos se valen de la 
fuerza y Ilogan hasta ol ostremo de insultar 6 mal- 
tratar al Alguacil y Escribano; este lo pondra todo 
por diligencia quë firmaran ambos, y d^rk cuenta' 
al Juoz de lo ocurrido, para que dicte las providen- 
cias oportunas. En vista de todo, se mandari repe- 
lir la diligoncia con el correspondiente aucsilio de 
fuerza armada; pudiendo, ^segun la mayor 6 menor 
gravedad de los (3isos, auu decretar lajfformacion de 
un^ramo criminal sobre tal ocurrencia para castigar 
los escesos, desobediencia e insultos hecnos a dichos 
funcionarios Goh la psna que en justicia correspon- 



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86 PRA€TICA FOREMSE. 

i^ileyes 2.% tit. 27, P. 3/; 1.% 2/, 3.% 4.«t/ 5.% ///. 
iOy lio. 12, J\, Rr, la de 4 de Jun. 1837; y Goyena, lugar 
citado, mkn. 5843.) 

135. Cuando ai presenlarse los dichos en casa del 
deudor la hallaren cerrada por no estar en ella, 6 
no querer franquearla, se pondrS. asi por diligencia, 
y se dar& cuenta al Juez; quien enterado, deberi man- 
dar que se violenle 6 descerraje por peritosqoe de- 
signari en el proveido, €uya diligencia la ha de pre~ 
senciar ël misnio, el Escribano y dos lesligos, es- 
lendiëndolo asi en los autos. Abiertas las puertas, se 
dejari el requerimiento por cedula, y se causar4 el 
embargo en los bienes que se hallaren dentro de la 
casa y se crean de la pertenencia del deudor (Jeye^ 
6." y 11, ft7. 29, lib. 11, iV. R.\ art. 1.'- de laConst. 
1837; y Goyena, lugar citado.) 

136. Si denlro de las veinte y cuatro horas si- 
guientes k la en ^que se hizo el requerimiento aboiia 
el ejecutado la deuda, se libra del pago de la dëci- 
ma y los derechos de ejecucion; mas si vesultare que 
se dei6 ejecutar maliciosamente, y solo por causar 
aquellos po^tos k su legitimo acreedor, aunque paguc 
en dicho 'plazo, debe hacersele responsable de todas 
las costas, porque la mala fë jaraas la proteje la ley 
(leyes 19, tit. 32, P. 3.'; 8.% 13, 14, 15t/ 16, tit. 30, 
/*. 11,iV. /^o 

137. En el caso ya de practicarse el embargo, de- 
be hacerse por el ordeu que se espreso en el capi- 
tulo anterior en los bienes que vaya seilalando el 
deudor, que es & quien compele este derecho; si no 
lo hiciere por no hallarse presehte, 6 no prestarse 
4 dicho seiialamiento, lo realizari el actor, caso de 
encontrarse alli, y si nd el Alguacil mismo. Esta opft- 
racion se ha de sentar por diligencia en los autos, 
en la que se iran especificando con individualidad y 
detenimiento los bienes que se embargan, k fin de 

ue en todo tiempo conste cuales fueran, y no pue- 
an cometerse fraudes en su niimero ni calidad , ocul- 



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PRAGTICA FOREMSt. 87 

tando algunos, 6 poniendo. otros de menos valor en 
Ingar de los embargados (Ctina filip,, part, 2.*, § 15, 
mms, 4, 2, 3 y 21; y Goyena, tom, 6.°, nums. 5841, 
5842, 5847 y 5850.) 

138. Estos bienes se depositan en una personalla- 
na y abonada vecina del lugar, que designe el dau- 
dor, y en su defecto el Alguacil; pudiendo compe- 
lerse a la nombrada k que acepte el encargo, caso 
de negarse a ello, porque estos dep6sitos son una car- 
ga piiblica 6 vecinal que pesa sobre todos. El de- 
posilo se inserta en la diligencia de embargo, es- 
presando la obligacion en que se conslituye el depo- 
silario k responder con sus bienes y rentas habiaos 
y por haber de los que se le entregan, y conservar- * 
los a disposicion del juzgado, no d^ndolos a perso- 
na alguna sin su mandato, cuya diligencia la nrman 
a su final el Alguacil, deudor, depositario y Escri- 
bano. Saele suceder cuando el que recibe el deposi- 
to tiene la suficiente confianza en el dueiio de los 
bienes, que los deja en su poder mientras el juz- 
gado no disponga de ellos:.mas si viere que aquel ■ 
abusa, y Irata de vender, ocultar 6 malparar algu- 
uos, recurrir&, al Juez pidiëndole le mande hacer 
formal enlrega del deposito, para custodiarlo debi- 
damente. Si el depositario no inspira confianza al acree- 
dor 6 deudor, puede cualquiera de ellos pedir la re- 
mocion del deposito y que se pasen los bienes ^ po- 
der de otra persona abonada y iiel, que en todo tiem- 
po responda de ellos; a lo que accederS, el Juez, sien- 
do procedenle {leyes 1,' al fin, tit, 9.% P. 3.^ 1.'^ 
tt'L 30, lib. 11, ]S. R.\ Ctiriafilip., part. 2.', §15, 
num, 19; y Gotjena tom. 6.°, nums. 5850 y 5851.) 

139. No hall&ndose un vecino capaz de confi^r- 
sele dicho encargo, se dejar^n los bienes en las mis- 
mas casas del ojecutado; pero colocindolos en una 
6 mas habitaciones, cuyas puertas se cerrariin y se- 
llaran para evitar todo fraude y sustraccion. Si fue- 
ren semovientes los que se han embargado, como qu^ 



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86 PR^CTIGA FOREMSE, , 

necesitan ser alimentados diariamente, es forzoso que 
siempre se deposilen 6 dejën k cargo de alguna per- 
sofia qtie los cuide; poniëndoles, si son beslias, aun- 
, que sea en una posada pubjica, cuando no haya quien 
se encargue de ellas. 

440,* Habiëndose de embargar bienes raices, si 
estan arrendados, se harA saber k los inquilinos 6 
colonos, para que entreguen al depositario, 6 re- 
tengan en su poder las rentas k disposicion del juz- 
gado, no pagandolas al dueno, pena de tener que 
abonarlas otra vez, si Id hiciesen. Tambien se les ha- 
rk presentar el ullirao recibo de pagos hechos, pa- 
ra testimoniarlos en los autos, y que'couste elesta- 
do de la cobranza, k fin de evilar los fraudes que çu- 
flieran cometerse, si se pusieran de acuerdo el propie- 
tario y el arrendador; dejando asimismo embargadas 
las rentas que resulten en descubierlo. No estando af-* 
rendadas las fincas, se causa el embargo en ellas, h'a- 
ciëndolo saber al dueno, k fin de que le conste, y 
no las enagene ni grave en mauera alguna {Fehrero 
por Goyena, tom. 6.%.w«/'w. 5852.) 

m. Para embargar sueldoso pensiones, se libra- 
ra oficio al gefe 6 autoridad k cuyo cargo estë el 
abono de ac^uellos, para que mande retener la ter- 
cera parte o la que debiere ser embargada, quedan- 
do & disposicion del juzgado sin entregarla al em- 
pleado 6 pensionista k quien corresponda, Si es un 
particular el encargado de su pago, se le notificara 
iffual retencion por medio del Escribano cnando es- 
te en el pueblo donde se sigUe el juicio; 6 por ecsor- 
tos, si es vecino de otro lugar. 

142. Cuando al hacer el embargo se presentare 
un tercero diciendo que aquellos bienes son de su pro- 
piedad, no debe dejar de practicarse la diligencla, 
sin penuicio de que despues use de su derecho, pro- 
poniendo la oportuna terceria; mas si desde luegb 
constase la certeza de su aserto, pueden dejarse ea 
libertad dichos blenes, ejecutandose 'el embargo so- 



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PIUiCTlCA FORBNSE. 89 

bre otros qoe se reconozcan como dc la perlcDencia 
del deudor (leyes 3.% tit. 27, P. 3/; 46, W. 28, lib. 
hh, A. R,\ Curiafilip., part. 2/, § 26, num. 5 y 10; 
j Goyena, tomo 6.". imm. 58i5.) 

U3. El 'embargo debe hacerse de tanlos bienes 
eoaDtos se crean t^tautes a juiciodel Alguacil, pa- 
ra cubrir con su valor y rentas el principal y cos- 
tas porqoe la accion se hubiere despacbado. Si eu 
esla calificacion se escediere embargando mnchos mas 
qae los debidos, podra el reo reclamar que se le de- 
sembargue la parte en que consista el esceso: asi co- 
mo por el contrario puede el ejecutante solicitar la 
ampliacion de embargos k otros bienes mas, cuan- 
do aparezca que los . secuestrados no alcanzan k cu- 
brir con su precio el importe de las responsabilida- 
des reclamadas. El fiador simple puede, viëndose 
ejeeatado por la deuda que fio, senalar para que se 
embarguen antes que los suyos caalesquiera bienes 
que conozca 6 haya podido descubrir de la propie- 
dad del deudor prinçipal, y que f or ignorar le per- 
teneciesen, no se tuvieron en cuenta al hacer la es- 
cosion que se practicara aotes: pero si la fianza se 
bizo de mancomun e in solidum, como obligado en 
Mion del deudor, no le compete dicho beneficio 
[leyes 47, tU. 48; y 3.*, tit. 27, P. 3.*; Curiafilip., part. 
2.*, § 45, nums. I, 2 y24; y Goyena, lugar citado, 
nums. 5836, caso 2.", 5839, 5845 y 5848.) 

444. Practicadbs el embargo y deposilo referidos, 
se hace la traba en diligencia separada, segun la 
praclica de Sevilla; pues en otros juzgados se acos- 
tambra verificarla a la vez, diciendo que se bizo em- 
bargo y traba en lales. bienes. Por la traba de eje- 
eacioD se entiende, la hipoteca judicial que se cau- 
sa en los bienes seeuestrados, quedando especialmeu-^ 
te afectos a responder de la deuda y costas qve 
han motivado aquellos procedimientos: asi es, que pa- 
ra dar mayor fuerza a dicho gravamen, se tonia ra- 
20Q en la contaduria de hipotecas de estadiligeucia, 



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90 PRAGTIGA FORBI^SE. 

ci^audo el embargo ba consisUdo en bienes raices. 
145. Despues de ejecutada la traba, se hace al 
reo la notiiicacion que se llama de estado\ y se re- 
duce 4 hacerle saber el estado que enlonces liene la 
ejecucion, para que ie conste qiie si en .el termi- 
no de setenta y dos horas, k cuyo intenlo del)e- 
ra espresarse en ia diligencia que se estampe en los 
autos la en que se verifique, paga la deuda y cosias, 
se librari del abono de la dkima 6 sea el diez por 
ciento 6 dëcima parte dë lo que monte el crëdilo re- 
clamado, que tiene derecho a percibir el Alguacil quc 
haee los embargos por la responsabilidad que coii- 
trae en su prictica y deposito de los bienes, solo en 
donde hubiere.coslumbre de Ilevarla; cuya suma la 
debe pagar el ejecutado, ademas de la deuda prin- 
cipal y las costas; k no ser que se declare despues 
improcedente la ejecucion, en cuyo caso abonara el 
€jecutante todas las costas y gastos, inclusa la deci- 
ma. En SevHIa y olros pueblos en que ho hay cos- 
tumbre de ecsijiri fe d^cima, pareçe inutil la noti- 
% fjcacion de estado; y asi soHan los Escribanos dejar 
de hacerla, aunque fue liempre eonveniente la \eri- 
ficasen, como requisito ocsijido por la ley, qui- 
l&ndose por tal medio cualquier pretesto de nulidad 
6 reclamacion que en conlrario se hiciese: mas hoy 
se estiraa necpsaria y siempre debe practicarse. La 
notifieacion de estado se ejecuta con iguales solemnida- 
des y requisitos que el emplazamiento 6 primera cita- 
cion en los juicios ordinarios(%f'si.*, 7. , 14 y 47, //f. 
30, //6.11, iV. R.\art, 3.'' dela de k deJm. 1837; jyfe- 
brero por Goyena, tomo 6.**, nums. 5856, 5857 y 
.5858.) 

14(5. Cuando se pedia la ejecucion, se solicitaba 
siempre antes de ahora, se despachase contra la per- 
sona y bienes del demandado; decretandose el emDar- 
go de aquellos, y la prision de este, en la que de- 
Bia permanecer interin no d iese fianza de ^an^amteii- 
to y cuantia; esto es, de que los bienes embargados 



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PRACTICA F0REN8E. 9! 

eran suyos y bastautos a cubrir la suiiia rocla- 
mada; y que no siendo asi, responderia el fiador 
con los de su propiedad. Dosde luego hubo \arias 
pei-sonas escepluadas de ser presas por deudas, y 
eslos privilegios se fueron eslendiendo tanto, que 
ya era la regla general que ninguno podia ser preso 
pov deudas civiles; pues solo los vagos que no tuvie- 
sen ocupacion ni oflcio conocido, quedaron escluidos 
de dicho beneficio. Hoy con mayor razon puede de- 
cirse que ningun ciudadano debe ser aprisionado por 
deadas, atendida la Constitucion del Estado y losde- 
cretos yigentes protectores de la libertad individual; 
y por tanto, el despacho de la ejecucion se pide 
en lodo caso solamente conlra los bienes y rentas del 
deudor, no ecsigiendose tampoco generalmente la in-- 
dicada fianza. Con todo, siempre que el deudor sea 
un vago, 6 careciendo de arraigo conocido \aya en- 
Iresacando los bienes en que ha de hacerse el em- 
bargo de otros muebles que posea; puede el aclor 
pedir al Juez que le ecsija la fiaiiza indicada, lo que 
asi se'decretari por la fundada sospecha de que los 
bieoes que haya designado- el deudor j y qie tenga 
en su 'poder no sean suyos, y presentandose despues 
el \erdadero dueiio reclamindolos, deie burlado al 
acreedor, porque ya hayan desaparecido los demas con 
qoe wSe quedara aquel (leyes A.% ^«Y. 15, P. 5.*; 5.'', 
tit, 8.\Ub. 3.°; 2.% tiL %.\ lib. 6.^ i.* y 4.% tit. 
<1, lib. 10; 8." yM.tit, 28; 19, /«V. 31, lib, 11; 20, 
21, 22, 23 y 25, tit. 38, lib, 12, ^. R.\ cap. 3.% 
De solution,] art. 287 de la Const.de 1812; ley de 
11 de Set. 1820, restab. en 30 de Ag. 1836; Curta 
filip., part. 2.*, § 17; Febrero por Gutierrez, part. 
1*, lib. 3,'', cap. ^,"", nota alnum. 152; j/ Febrero por 
Goyena, tom. 6.^, sec. k."" del tit. 101.) 

1i7. Evacuadas laS diligencias diçhas, a fin de 
que la \ia ejecutiva siga su curso como corresponde, 
se mandaran entregar los autos al ejecutante, para 
que como inleresado promueva las gesUones oportu- 



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92 FBACTICA FORENSE. 

nas, quien pedira iK)r mcdio de un escrito, que bas- 
la suscriba el Procurador, que los bienes embarga- 
dos anden al pregon por eJ . termino del derecho; a 
cuya solicilud accBde desde luego el Juez: aunque 
noso haya decrelado la entrega de aulos, puede el ac- 
tor hacer la pelicion indicada. Eslos pregones que 
se Ilaman del albald, son tr^s publicaciones que de- 
ben hacerse de que los bienes embargados van a 
venderse a su tiempo, para que llëgando a noticia 
del piiblico, se presenten i.hacer posturas aellosel 
dia del remate: mas como hoy se da olro que se lla- 
liia cuarto pregon con tal objelo en la via de apre- 
mio, que es cuando realmento se van a subaslar los 
bienes, ninguria utilidad producen los del albala; y 
asi rara vez se dan verbalmente, dejindo solo cor- 
rer su lormino, qiie sirvecomodc respiro 6 dilacion 
a favor del deudor, para que pueda buscar dinero y 
pagar, evitando los costos ulteriores de la ejecucion; 
6 vaya preparando las escepcionesy pruebasque ha- 
ya de proponer en el tërraino del en,cargado contra 
la accion deducida {ley 12, tit. 28, lib, 11, A\ /f.; 
Goyena, (pm. 6.^ mm. 5866; y Ztiniga, Elem. d^ prdh., 
toni, 2.*, pag. 73.) 

148. Dicho terraino, cuando los bienes embarga- 
dos soii raices, cs de treinta dias; porque.siendo tros 
los que han de darse, y debiendo mediar nneve de 
uno a olro, sin contar el en que se da cada uno, 
componen los treinla referidos: mas si los bienes 
m\ muebies 6 semovientes, sera el tërmino de'doce 
dias, mediando de un pregon k otro tres, y no con- 
iando tampoco el en que se den. Habiendose se~ 
^uestrrado bienos muebles y raices, sera el plazo 
para pregonar unos y otros de treinta dias,.porque 
en lo mas esta comprendido lo menos. Siempre quc 
los cmbargos se hicieren a inslancia de la Hacien- 
da piiblica, el termino de los pregpnes es de nueve 
dias, si los bienes son raices, dandose cada tres uno; 
y de solo Ires, si son muebles, publicandoseuno ca- 



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{ 



FRACTICA rOREMtE. 93 

da dia. Igaal es el piazo cuando se \an k subas- 
tar bienes para ejecutar sentencias dictadas en los 
joicios de menor cuantia. Estos pregones han de dar- 
se ono en el lugar dohde se, halla el reo, y los de- 
mas donde resida el juzgado Ueyes M, tit. 1.". Hh. 
V de la Recop.; 42 y 43, lit. 28, lib. .44, ^. R.; 
art. 24 de la de 40 de En. 4838; Curia filip.,part. 
2.*, § 48, num. 4 a/5; y Goyena^ tom. 6."; mms. o867 
y 5869 al 5872.) 

449. Generalmente se dice qne cuando ios em- 
bargos se hacen en dinero 6 en la misma especie de- 
bida y reclamada^ que uo deben darse los dichos 
pregones, porque no bay para que publicar lo que no 
se ha de vender: mas solo debe entenderse de los 
pregones y no de su termino, pues como ya se di- 
jo, es hoy nna dilacion a fa\or del ejecutado de 
a que no ha de privarsele ea ningun caso; a no ser 
que se apiique dicha doctrina al cuarlo pregon, que 
en efecto es innecesario lo mismo que su tërmino, 
porser su jinieo objelo el noliciar al publico la ven- 
la de los bienes, que en los casos referidos no ba de 
realizarse, pues se bara pago al deudor con el mis- 
mo dinero 6 especie que fueran embargados (Curia, 
fugar citado^ num. 8; y Goyena en el mismo^ nums. 5876 
y 5877.) 

450. Como los pregones del albala y sn termino 
estan establecidos, especialmente en laactualidad, en 
favor del dendor, pnede este renunciar aquellos so- 
lamente, y tambien su lermino. Se renuncian los pre- 
gones para que no se den, ni se ponga en los au- 
tos diligencia de haberse publieado, con el fin de 
evitar los costos que por ello se ocasionau; lo que 
se hara por' medio de un escrilo firmado solo por el 
Procorador: mas como en la actualidad no se dan 
realmente por su ninguna utilidad, seguu se espre- 
pres6 antes, no hay para que hacer semejante renun- 
cia, asi es que rarisima vez se efectua. Lo que si 
esta en pr&ctica y suele verse en muchas ejecuciones. 



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94 . PRACTICA FORENSE. 

os renunciar los pregones y sii lërmino, porque de 
GSte modo se gana liempo; lo que hace regularmen- 
te el reo que liene legitimas escepciones que opo- 
ner a b ejecucion despachada contra ël, para que 
mas prontamcnte Uegue el dia de la sentencia, y se 
declare la improcedencia de la accion entablada: 
por cuya razon a la renuncia dicha se iagrega por lo 
comun, que se dd por citado de remate y se opme 
desde luego d la ejëcucion, pidiendo se le entreguen los 
autos parn formalizarla; porqiie asi se ahorran aun 
mas tr^mites y dilaciones que con la simple renun- 
cia. Para dediicir esta pretension.^se ha de presen- 
tar.tambien un escrito d-e Procurador; mas al in- 
tenlo nec^sita poder. esp^cial, pu?.s acercandose el dia ^ 
(le la oposicion y pruebas. pudiera hallar k su parte . 
desprevenida, porquë confiabaen la duracion del tër- 
mino de los pregones,' y quedar vencida tal vez por 
falta de defensa. Si el mismo demandado firmare el 
escrito indicado, no ser<^ necesaria la presentaçion 
de poder especial. A las' peticionescontenidas en di- 
cho escrito acccedera el Juez desde luego, acordan- 
do la entrega de autos, precediendo h ella el encarr 
gamienlo de los diez dias de la ley k ambas par- 
les de que despues se tratara (% 13/ tit. 28, lib, H, 
N, 11,; Cfiria en dicho lugar, num: 8; y§19, n«m3; 
{ioyena,.en el mismo, nums, 5876, 5905 *y 5911; y 
Zuniga, Elem, de prdct., iom. 2.% pdgs, 72 y 73.) 



CapHiilo \. 



Ce la cilacion de n»male,-opos!cion del ejecutado, esccpciones qae se 
lc admilen, t^rmino deJ cncargad6, pruebas y senlencia: 



151. Nq haciendose por . el ejecutado las diclras^ 

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FRACTICA P0REN8B. 95 

renoncias, se deja correr el tërmiDO de lo» pregones; 
y pasado, pedira el actor para que la via ejeculi- 
\a continue su curso debido, que se eiie al reo de 
remaie, lo que hace por un escrilo firmado dePro- 
corador. El Juez manda se veritique dicha cilacion, 
previniendo se aperciba al demandado del termino del 
derecho; eslo es, que se le prevenga que la ley con- 
cede solo tres dias contados desde el siguiente al de 
esta citacion, para que se oponga k la ejecucion, si 
hobiere de hacerlo: eu*la inteligencia, que de no 
verificarlo en dicho plazo, se senteneiar^n los autos 
de remate {leyes i2 y 13, tit, 28, lib, 11, A. R.\ 
turia /Uip.,part. 2.*, § 19i nums. 1 y 2; y Goyena, 
tom. &.\ nums. 5896 al 5898.) 

152. Sobre si despues de este pls^zo se puede aun 
oponer el eiecutado bay opiniones: unos afirman que 
Bo, porque la ley lo fija como perehtorio. y no con- 
cede ampliacion alguna: otros opiuan que puede bar 
cerlo, con tal que verifique la oposicion aenlro de 
los diez dias siguientes a los tros dif hos; porque aque- 
lla dilacion la designa el derecbo para alegar y pro- 
bar las escepciones: y otros en fin que en cualquie- 
ra liempo mientras que el actor no haya pedido que 
se sentencien los autos de remate, mediante haber 
Iranscurrido los tres dias para la oposicion; pues si 
lo reclamare, el Juez debe acceder k ello, y ya nin- 
gona audiencia se puede dar al ejecutado. Esta ul- 
tima opinion parece la mas equitativa, y es la que 
esla Dias en prictica {cap. 2.% De prceh. in 6.°; Cti- 
ria en el lugar cttado, nota al ntim. 2; j/ § 20 mim. 
2; y Goyenaenel mismo, num. 5910.) 

153. La citacion de remate, como primera que 
se hace al demandado para que se persone en \o% 
aolos a defenderse, y equivalente al emplazamien- 
lo en los juicios ordinarios, ha de ser personal; dc- 
biendo evacuarse con los mismos requisitos qur se es- 
plicaron en el capitulo de la citacion, tom. 1.% por 
»er una de las tres designadas en la ley sobre noli- 



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96 PRACtlCi f OBRNMË. 

ficaciones {art. 3.*^ de la de i Jm. de 4^37; Cti- 
ria en dicho lugar, mim. 1; « Goyena, tom. 6/, ntims. 
5899 al 5902). 

154: Cuandojel reo lenga legilim.as escepciones 
para (lestruir 1a accion ejecutiva, se opondr^ k eila 
denlro de los tres dias mencionados, presentando al 
inlento un escrito firmadosoio por el Procurador. Se- 
gun la iey parece que en el mismo plazo debe mos- 
trar ias escepciones dictias; mas en pr^ctica se hace 
simplemente ia oposicion, diciendo soio que tiene jus- 
tas escepciones qiie alegar, y pidiendo k la vez se 
le entreguen ios autos para formalizarla presen- 
tandolas y fund^ndolas individuaimente. £1 Juzga- 
(lor accede a esta pelicion, habiëndole por opuesto, 
y agregando que se le dën los aulosprmo ^/e«car- 
(jamiento de los diez dias de la ley d ambaspartes\ es 
decir, que se ias intime tienen unicamente diez dias 

f)ara alegar, probar y haber probado las escepciones; 
oque asi se ejecula desde luego (%^^ 1.^, 2.', t/ 42 
///. 28, lib. 11, N. R.\ Curia filip., part. %\ § 2.% 
ntim. 1; y Goyena, tom. 6.% nums. 5908 y5912.) 

155. Desdeei siguiente dia al en que se hizoel 
encargamiento- al uitimo interesado, se empieza k con- 
tar dicho tërmino, en el cual debe el reo presentar 
un escrito firmado por letrado, que se liama de opo^t- 
cion en forma. En el se sienta la peticion que cor- 
responda segun el caso, fund&ndola en las escepcio- 
nes que le asistan contra ia ejecucion despachada, y 
conciuyendo con articular ia prueba conducente pa- 
ra justificar lo aiegado, puesto que toda ba de prac- 
ticarse denlro de los diez dias dichos. Para esta prue- 
ba puede valerse de cualquiera de las especies de ella 
que se conocen en derecho; siendo ia manera de ar— 
ticularla y hacerla, la misma que en ei juicio ordi- 
nario, con la soia diferencia de que como ei tërmi- 
no en el ejecutivo es tan corto, se verifica la pre- 
sentacion del interrogatorio, cuando se intente ia tes- 
tificai, ai final dei mismo escrito de oposicion en 



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FlUCnCA FOHBNSE. 97 

forma espresando, que lo alegado se entienda con la 
pruebay a cuyo mtento acompafla uiterrogatorio {leyes 
<.*, 2/ V <2, tit. 28, citado; Ctiria en el mismolu- 
gar; y Uoyena, tom. 6.% nums, 5975 al 5977 y 
5984.) 

m. Segun la ley (3.*, tit. 28, fi*. 11, iV. R.), 
parece (|ue solo deben 'alegarse seis escepciones con- 
tra la ejecucion, k saber: pagay pacto ae no pedir, 
ftdsedad, usura, fuerzay miedo: pero hay espositores 
qne sostienen, pueden proponerse todas las conoci- 
das por derecho que contrarien las intenciones del 
actor; y se fundan en que nose cbmprenden en ias 
seis dicnas otras \arias no menos atendibles y su* 
ficientes k eludir la abcion; y en que la misma ley des- 
poes de enumerarlas continua, y tal que de dereeho 
se deba retcibir, entendiendo que el tat hace referen- 
cia k oscepcion: lo aue tambien parece se confirma 
por olra ley (1 .* del mismo tit. y lib.) que dice, si 
mtraren tal paga d legitima escepciony sin alongamien- 
lo de malicia. Otros mas rigidos estan por el sentido 
literal de aquëlla disposicion que consideran esplicativa 
de esla liltima, y sostienen que el tal llace referen- 
cia al miedo y fuerza, pues solo el grave que cae en 
nm constante es el admisible por derecho; cuyo 
seotido es mas gramatical, segun la espresion de la 
ley. Y otros en fin, sosteniendo el fundamento de los 
segandos, aunque no tan estriclamente, no creen ad- 
misibles ademas de las seis, sino las que puedan re- 
dQcirse k algana de ellas, aun cuando lleven otro 
nombre; como la compeusacion, porque es una ma- 
nera de paga; la espera 6 plazo concedido para pa- 
gar, que e^ como un paclo de no pedir, y otras se- 
ffiejantes. Me parece esta ullima la opinion mas jus- 
ta y atendible, aunque en la priclica suele eslarse 
por la primera, crey^ndola mas equitativa. Las es- 
eepciones espresadas en la ley se Ilaman directds, y 
las demas que se admiten por interpretacion itiles 
[Ciria fdip., part. 2.% § 20, num. 4; Goyena, tom. 

TOMO II. 7 



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98 PIACTItlA FOREMSE. 

6.% num. 5913; y las secs, 2/, 3/ y 4.* del tit. 
402; y ZMiga, Elem. deprdct., tom. 2/, pdgs.l6 
y 77.) 

157. Puede el ejecutado solicilar en su oposicion 
una de eslas Ires cosas. 

i,''=:Que se declare nula la ejecucion: lo que pro- 
cede cuando en la suslanciacion del juicio se ha omi- 
tido alguna solemnidad 6 trimite necesario; como la 
notificacion de estado, los pregones &c*; debiendo ei 
raismo Juez condenars9 en las costas por haber au- 
torizado el defecto que causa la nulidad. 

2."i=0tt^ se declare no haber habido miritos para 
el despacho de la ejecU'Cion: la que tienë lugar cuan- 
do la prueba presentada por el actor no era ejecu- 
tiva, la parle no acredito su personalidad, 6 no se 
celebro prëviamente el juicio de conciliacion debien- 
do hacerlo, 6 la accion estaba prescripla &c.; de mo- 
do que el Juez no 'debio acceder al despacho de la 
ejecueion, en coyo caso tambien es este responsable 
a las costas, porque no ecsamino bien los actuados 
antes de decretar la ejecucion como le esl& encar- 
gado. • 

'i^^Que se deniëgue la sentencia de rem^te: lo que 
se hace siempre que por algunas escepciones de las que 
se habl6 antes, se destru-ya la accion deducida por 
ei ejecutante, pidiëndose contra este la condena de 
costas por haber usado de un derecho que no lecom- 
petia, no estaba espedito. Si en un mismo juicio 
ecsisten mëritos para deducir dos 6 las tres prelen- 
siones referidas, pueden acumularse en el mi&mo ^cri- 
to con tal que se propongan alternativamente, y la 
que cause mayor efecto antes que las otras, observan- 
do el orden y forma siguienles: que s*e declare nu- 
la la ejecucion; y si d esto lugar no hubierej que se rfe- 
crete no haber hahido meritos para su despacho; y si 
tampoco se estimareprocedentCy que se deniegue la sen^ 
tencia de remaie. 

458. , Del escrito de oposicion se mandadar tras- 



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FaACTiCA reuMSB. 99 

lado al ejecotante, para que $e entere de las escep- 
ciones propaestas por su contrario, y pueda rebatir- 
las en otro escrito que presentar^ al intento; pudien- 
do tambien, si^ le conviniere, articular prueba al fi- 
nal del mismo en la forma que lo hace el deman- 
dado. Gomo de consentir cualquier tr&mite propio del 
juicio ordinario, pierde el ojecutivo su fuerza y se 
ordinaria; siempre que por algon motivo haya de osar- 
se s^lguno, k fin de evitar que asi suceda, deber& 
agregarse que se entienda sin perjuicio del estado y 
naturakza de hs autos: habiendo de espiresarse asi en 
el proveido en qoe se decrete su admision; aunqne 
basta soio anadir, como se acostumbra en pr&ctica, 
la espresion sin perjuicio^ porque se sobreentiende lo 
demas ÇCurialUip., part. 2.*, § 20, num. 3; y Escri- 
che, Dic. raz., art. Juicioejecutivo.) 

459. Algunos en atencion a lo espuesto auieren 
qae en ei auto en que se confiera al actor el tras- 
lado dicho se agregue aquella cuaiidad, porque los 
traslados son tramites propios de la via ordinaria; pe- 
ro en este caso es innecesario, porque el referido tras- 
lado es eutonces peculiar del juicio ejecutivo, como 
prevenido por la ley que arregla la sustanciacion de 
este litigio; no pudiendo por tanto temerse que se or- 
diDarie; con toae si se agrega el sin perjuiciOj no se 
cometera defecto alguno. En los demas traslados qoe 
paedan conferirse a efecto de un incidente 6 articu- 
lo que se suscile, y al acordar otro cualquier tr&- 
mite ordinario no propio de, la via ejecutiva, debe- 
ra precisamente agregarse dicha cualidad, k fin de 
qae el juicio conserve '^u naturalçza y si el Juez 
la omitiere en su auto, no lo ha de consentir 
la parte actora, sino que pedir^ reposicion ape- 
lando en caso de no accederse k io solicitado. Si el 
ejecutante contestando al escrito de oposicion, alega- 
re algunos fundamentos 6 especies nuevas 6 intere- 
santes sobre lo que hasta entouces nada constaba en 
aalos, ser^ necesario oir acerea de ellos al demanda- 



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400 FHACTICA rORBNSR. 



f 



do, para qtie los impugne y se defienda, coti cuyo ob- 
feto se le conferiri un traslado al que sc agregar^ 
a cualidad de sinperjuicio porla razon antedicba. 

160. El tërmino de los diez dias del enoargado . 
de que se hablo arriba, es el mkcsimun que se con- 
cede k las parles para proponer, probar y contrade- 
cir las escepciones que al reo asistan contra la eje- 
cucion despachada: siendo por lo tanto un error ase- 
gurar que puede prorogarse h instancia del actor, 
porque la ley resiste loda ampliacion; »y asi como m 
se adraiten prorogas en la \ia ordinaria sobre los 
ochenta 6 ciento veinte dias que es el m4csimnm le- 
gal, tampoco pueden tener lugar sobre k)s diez del 
encargado, de manera que puede soslenerse como un 
principio, que esle termino es pei'enlorio e' impro- 
rogable, 

161. Lo que si es admisible en practica, acordar 
su suspension habiendo necesidad y justa causa para 
ello, k fln de que no quede indefenso alguno de los 
Utigantes, en cnyo caso se paraliza su curso, y na- 
da se actua relativo k las escepciones y pruebas has- 
taque se alce la suspension, fingiëndose que los dias 
que han mediado duranle ella, no han transcurrido 
legalmenie. Se suspender^ de hecho dicho t^rmino 
sin especial peticibn,'siempre que se suscite duran- 
te su curso algun articulo legal y no malicioso de 
los que ecsigen una sustanciacion y decision previa, 
mi' ulras esta recae; y asimisma k instancia de am- 
bas partes, cuando por estar Iratando de transacion, 
6 por otro motivo lo pidan como conveniente 4 su 
derecho; tambien puede acordarse k solicitud de una 
de'ellas, sf alegarejusia causa para ello {Febrëropm^ 
Goyena, tom. 6:\ nums. del 5992 al 5997.) 

462. Muchos autores conceden al actor lalibre fa— 
cuUad de pedir dicha suspension sieJnpre que se le 
antoje, fundados en que la brevedad de aqnella 
dilacion fue eslablecida en su favor, y por con- 
siguiente puede renunciarla cuando le acomode. Pe- 



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PRAGTIGI FORBMSE. 104 

ro es' mas legal y eqaitativa la opinion contraria, que 
ecsije justa causa, tanto si pide la suspension el eje- 
culado, cooM) el actor; porque es una notable equi- 
Yocacion afirmar que la brevedad de los tr^mites en 
el juicio ejecutivo fuë solamente acordada por favo- 
recer al ejecutante, sin tener en cuenla para nada 
los intereses del demandado; pues .si hay deudores 
morosos y de mala fe, que en via ordinaria vejarian 
hasta lo infinito a sus acreedores, en evitacion d^ lo 
coal fuë necesario crear el juicio ejecutivo con tr&mi- 
tes reducidos y precisos; tambien ecsisten acreedores 
maliciosos y temerarios, que entablan una ejecucion 
solo por molestar y causar perjuicios k los que su- 
ponen sus deudores, contra cuya conducla reprobada, 
y en favor de los injustamenleejecutados, permiti6 
la ley k estos la Oposicion, y mando que si proba- 
ban algona escepcion legitima que desvirtuase la ac- 
cion dedacida contra ellos, se denegase lo sentencia 
de remate, y fuese condenado en costas cl ejecutante 
[Goyenaf lugar citado.) 

163 En tal supuesto no se puede conceder a es- 
tesemejante facultad, porque aDusaria de ella siem- 
pre que, siendo mala su causa, temiese sqr vencido 
por las escepciones del reo, 6 cuando por resenlimien- 
t^ parliculares quisiera vejarlo mas de lo justo: pues 
pretendiendo la suspension por tiempo indelerminado, 
6 reproduciendo igual solicitud distintas veces', per- 
maneceria el juicio paralizado, originindose mieniras 
a su contrario los perjuicios consiguientes, tanto por 
que no puede disponer de los bienes embargados pa- 
ra sus atenciones particulares, cuanto por el deterio- 
ro que estos sufririan solo por hallarse encerrados 
sin uso, 6 por el abandono en que los tuviera el de- 
positario; . 

16i* Habra pues, justa causa para conceder la sus- 
pension indicada, siempre que la defensa de un?i par- 
le'eslribe en un hecho de la conlraria y no se pres- 
te k practicarlo; v. g., si s e le ecsije una declaracion, 



^'A 



102 PRACTICA /ORBNSB, 

y se oculta, 6 seniega maliciosamenle k evacuarla, pa- 
ra que mientraspasen los diez diasy su coliliganle que- 
de sin prueba: 6 cuando habiendo tomado ios aulos, 
los reliene sin devolverlos mas liempo del que cor- 
responde, y le impide al otro queentregandoselepue- 
da usar de su derecho: y tambien sierapre que el Juez 
no acuerde la proyidencia que corresponda, 6 no prac- 
tique las prueoas arliculadas, y el tërmino vaya pa- 
s&ndose infrucluosamente, de modo que la parte k quien 
interese la diligencia pedida venga a quedar indefen- 
sa. En estos casos puede solicitarse la suspension por 
medio de un escrito en que se alegue el fundameii- 
to que la motiva; la que debera concederse portantos 
dias cuantos dure el inconveniente que dio causa k 
que se pidiera [Goyena en el mismo lug.) 

465. Presentados los escritos de oposicion en for- 
ma y su conlestacion, no habiendo necesidad de otro 
Irasfado, como sucede generalmenle, 6 evacuado si la 
hubo, manda el Juez que ^su tiempo se traigan los 
autos k la vista con cilacion de las partes, para pro- 
veer defmitivaniente: y se dice d su tiempo, porque 
ha de verificarse esto luego que hayan transcurrido los 
diez dias del encargado; por lo que no se pondri es- 
ta espresion, si es ya pasado cuando se dicta di- 
cho auto. Algunos opinan que para aquella vista no 
es precisa la citacion de las parles, porque las su- 
ponen citadas anteriormente cuando se verifico la de 
remate: y otros que ser^ necesaria, si ha habido opo- 
sicion y tërmino del encargado, por causa del liem- 
po transcurriëo, y la novedad que las escepciones 
alegadas y sus pruëbas hayan inducido en ei juicio; 
pçro que no deherk hacerse", si por no haberse opues- 
to el reo, se ha de fallar desde luego. Mas como la 
citacion de remate se hace solo al ejecutado y no al 
actor, y como su objeto no es prevenir a ias par- 
tes quç se yk k dictar sentencia, sino i aquel pa- 
ra que se oponga ën el tërmino de la ley, si esik 
en el caso de realizarlo; parece lo raas seguro, ^ fin 



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PKACnCA FOBIMSB. 103 

de evitar reciamacioDes y nblidades, que se decrele 
dicha citacion especial como en los demas jnicios, con 
tanta mayor razon cnanto qae es un requisito sen- 
Cfllisimo que no produce dilaciones ni gastos atendi- 
hles {Curia filip., part. 2.*, §24,ittff»i. 1; y Goyena, 
lom.6.\ mms. 5999 y 6000.) 

466. Durante el tërmino del encargado han de 
hacer los litigantes toda la prueba que les compe- 
ta, porque pasado, ya no se les admitira, segun la 
opinion mas recibida* ni aun la de iustrumentos, k 
no ser que se hubiera pedido su venida k los autos 
en aquei plazo y no se recibieren hasta despues; pu- 
diendo linicamente pedir posiciones k su contrario * 
hasta la definitiva, y esto porque la confesion mejor 
qne prueba se considera como relevacion de ella. Pe- 
ro ^i los testigos fueron presentados y juramentados 
en termino, podran ser ecsaminados despues, siempce 
que ei no haberlo sido cuando su presentacion haya 
dependido del Juez 6 del Escribano, porque la parle 
cumplio con haberlos traido en tiempo legal, y no 
se ha de dejar indefensa por la omision de aquellos 
funcionarios, hija sin duda de sus muchas y prefe- 
rentes atencioneS.(%e^ 7.*, tii. i.% lib. 3.^ de la A. R.; 
<.-y 2/, tit. 28, /*. 11, iV. R.\ Curia filip.y part. 2.% 
§ 20, nums. 5 y 6; y Goyena lugar citado, nums. 5985 
aimi y5989 a/5991.) 

167. Si los testigos de que ha de valerse el reo 
se hallaren en otro lugar diferente del en que se si- 
gue el juicio, se pcdira el despacho de eesortos k las 
JQsticias de los pueblos donde residan para su ecs^- 
men; lo que se realizara del mismomodo que los iui- 
cios ordiiftarios. Mas cuaudo se encontraren 4 tal dis- 
taucia que no sean suficientes los diez dias del en- 
cargado para que se reciban sus declaraeioues en di- 
cho plazo; puede el interesado solicitar se le conce- 
da el tërmino que la ley senala como ordinario.pa- 
ra 1a pr^tica de esta prueba, que es de un mes, si 
los testigos estau dentro del arzobispado; dos si fue- 



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ra, pero en e1 rëino: y seis si en cuali|aiera punto 
fuera de ël. Para que ei Juez acceda k esla preten- 
sion, es preciso que la parte que pida dë la fianza 
que iH-eviene la ley llamada de Toledo en su segun- 
da parte, por la cual se asegura con el fiador, que 
si en dicho plazo no probare lo que propone,. abo- 
nar^ la deuda que es objeto de la ejecucion y el otro 
tanto {leyes i .% tit. 28; 7.* y 8.% tit. 29, lib. ii , A'. ^.; 
Ctkia filip., enel ref. lugar, num. 6; y Goyena en el 
mismoj num. 5988.) 

468. Prestada esta fianza, se concede la dilacion 
indicada, y como se practica en un juicio ordina- 
Wo, se artrcula y hace la prueba que convengacon 
los testigos ausentes, precediendo citacion del ejecu- 
tante: la que terminada y corrido el plazo seiiala- 
do se une k los autos, dict^ndose la sentencia que 
se crea justa con arreglo k sus mëritos. En este tër- 
mino, que es comtin como todos los probatorios, puede 
el actor probar lambien lo que le convenga contra 
las articulaciones hechas por su contrario. Mientras 
transcurren los dias concedidos con tal objeto, la eje- 
cucion debë continuar su curso segun su estado, diç- 
t&ndose la senlencia de remale y ejecutindose & su 
tiempo, si el actor otorga la fianza de la ley de To- 
ledo en su primera parte, de que despues se habla- 
vk. Cuando.haya que proponer tachas k los testigoa 
que las partes adujesen, na de hacerse y probarse 
lo conveniente sobre ellas en el mismo termino del 
encargado, 6 ën el que despues se conceda en el ca- 
so ante dicho, pues son dilaciones perentoirias que 
sirven para promr y haher prohado\ y despues no se 
concede plazo algono ni se admite la formacion de 
articulo especial sobre tal incidente (%i.*, Ut. 28, 
citado\ Ciina en el dicho lugar^ nums. 5 j/ 8; y Goye- 
na, tom. 7.% nums. 6023 a/6025 y 603i .) 

.i69. Finalizados los diez dias del encargadosin 
publicacion de probanzas ni alegatos de bien proba- 
do, se mandan unir las justificaciones hechas k los 



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aotos, y qme ^ traigan con cilacion para fallarlos 
en defiDiliva. Coando alguna de las partës qaisie- 
re instniirse antes del resultado de l^s .pruebas, 6 
que lo haga su letrado ë. informe al Juez verbaimen- 
le el dia de la vista;' puede pedir se le entreguen 
los autos por un breve tormino, lo que le concede- 
ra el Juez; y si. en vez del informe verbal prefirie- 
reel defensor presentar un escrito comprensivo de las 
razooes favorables k su clieiHte que habia de mani- 
festar de palabra, con el objeto de que se tenga. pre- 
sente su conteuido el dia de la vista, pued e tam- 
bien hacerlo, mandaqdo el Juez que se una k los 
aulos y se tenga presente.(%e* 12 y 15, tit. 28, lib. 
«,iV. R.] Ciiria filip.,part. ^.\ §21,»iii». 1; y Go- 
Hm, tofn. 6.% ntms, 5998 y 5999.) 

170. Cuatro gentencias diferentes pueden recaer eu 
el juicio ejecutivo segun los'casos, k saber: 

i.^=Declararmialaejecuçion^ condendndose elJuez 
asimimo en las co$tas\ cuandoasi io hubiere pedido 
elejecutado y proceda en Justicia. 

V=Que no hubo lugar al despacha de la ejecu- 
cim, haciendo igual condena de costas; en el mismo 
caso. 

i.''=zDenegar la sentencia de remate, condenando en 
ellas al actot; cuando la accion deducida se haya des- 
Iruido por las escepciones propuestas contra ella por 
el reo. 

4.*=:&nte»aar los autos de rernate, imponiendo el 
pago deias costas al ejecutado; en el caso de que es- 
te no se hubiere opuesto k la ejecucion, 6 las es- 
cepciones en que fundara la oposicion no fuesen bas- 
lantes para impedirla. En los tres primeros casos ha 
de espresarse tambien en la providencia, que se de- 
sembarguen los bienes secuestrados y se dejen k dis- 

ricion de su dueno (% 8.% tit. 28; 11, ///. 30, 
-11,iV. R.; Goyena, tomo 7.% nums. 6010 al 6012 
» 6022; y Zuniga, Elementos de pract.y tom. 2.% 
P«y. 81.) 



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4 06 PRACTIGl rORETftE. 

171. Sientan algunos pricticos que puede elJuez 
dictar ademas otra providencia y es, la de senalar ' 
un tërmino ordinario de prueba, siempre que de las 
hechas en ei tërmino del encargado resulte . uua 
oscuridad y confusion tales, que no sea posible de- 
terminar por ellas en juslicia cosa alguna; conociën- 
dose queestoes debidoala estrechezdel plazoen que 
se han practicado; y que^concediëndose mayor di^açion 
para daries la ampliacibn. y complemento necesafios, 
desaparecerin aquellos defectos, y se ver^ claramen- 
te el derecho que asiste k cada litigante. Puesta es- 
ta providencia, 'si la's partes convencidas de su opor- 
tunidad y de las razoues que el Juez tuviera para dic- 
tarla, la consienten se ordinaria el juicio y en ade- 
lante se continua por los tramites de los de esta clase: 
mas si por creerla gravosa piden de ella reposicion, 
debe el Juez acordarla, porque de lo contrario inler- 
poniëndose apelacion< el Tribunal superior la revoca- 
ria necesariamente, por no ser conforme it la natu- 
raleza del juicio ejeculivo, y podria quiz^ ha^er al 
Juez que la dicto responsable k las costas {Febrero 
por Goyena, tomo l.\nums. 601 3 a/ 601 5 y 602t.) 

172. La sentencia de remate ha de contener siem- 
pre la cualidad de que se dë por el actor prëviamen- 
te k su ejecucion la fianza de la ley de Toledo. Es- 
ta ha . de prestarse en escritura publica cuya copia 
se presentarii en los aiitos: por ella se obligan el acree- 
dor y fiador k devolver al ejeculado la ca^tidad qae 
percibiere. el primero por resultas de la sentencia, 

f^agando oiro lanto mas, si esta fuere revocada por 
a superioridad k virtud de la alzada que contra ella 
se inlerponga: de manera que consenlida 6 ejecuto- 
riada la providencia, acaba la responsabilidad con- 
traida por.dicha fianza. La pena del olro lanto no se 
impone ni ecsije en la pr^clica {leyes 1/, 2.*y 12, 
iit. 28, lib. 11, A. R.; CuHaypart. 2.*, § 21, num. 2; y 
Goyena, tom. l.\ .nums. 6026 al 6031 .) 

173. Algunos quieren que sea eslensiva esta ga- 



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rRACTlCl FORBNftE. 107 

raBlfa a las resultas de la via ordinaria, qpe despoe^ 
de la ejeculiva entablare ei reo, como puede hacer- 
lo: y se fundan en que de lo contrario no le queda 
al ëjecutado seguridad alguna de hacer efectivo su 
derecho, si obteniendo en dicho juicioordinario, de- 
biera el ejeculado devoherle lo que recibiesc por la 
ejecucion, ias costas y perjuiciof.; porque en el en- 
Iretauto podr& este haber venido a pobreza, 6 bien 
ocultar sus bienes, no hallindose con quë hacer di- 
cbo reintegro. Pero no obstanle, lo mas legal es que 
solo sirva la fianza dicha para el caso de que lasen- 
teDcia se revoque en la apelaeion que contra ella se 
ioslruya, porqoe la ley no le d&semejanteestension, 
y el fm con que la estableciA fuë el de hacer rye- 
culiva la providencia aun antes de estar consentida, 
dejando garantido el derecho del deudor; asi es que 
si el aclor no la otorga, y pidë se notifique al reo 
lasentencia, pasados, los cinco dias que hay para ape- 
lar desde que es notificada, 6 si se instruyo dicho re- 
curso y la superioridad confirma el aulo apelado; pue- 
de y debe ejecutarse este, sin que se de dicha fian- 
za, ni se compela k la otra parte a que ia preste; 
no obstante que despues podra entablarse la via or- 
dinaria, lo que no sucederia siendo el objeto de aque- 
lla garantia asegurar las resultas de esta nueva ins- 
tancia. Para evilar el caso de insolvencia que men- 
cionan dichos practicos en apoyo de su opinion, la 
ley tiene prevenido por punto general, que pueda el 
demandante, habiendo aquel justo temor, pedir la in- 
lervencion de los bienes del reo, 6 que asegure las 
resollas del juicio; a lo que se accedera, siendo esta 
fianza diversa de la que establece la ley dc Toledo 
[leyes 1.*, 2.*y 12, tit. 28, Ub. 11, A. R.\ Cuna fiHp,, 
lugar citado; y Goyena en elmismo, nums. 6029, 603Q, 
6040^6041.) 

474. Cuando se vi k pedir ejecucion por via de 
apremio de un laudo arbitral, que aun no eslaomo- 
(lo, de transacciones ajusladas por las parles y 



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108 PRACflGA FOBBSttS. 

aprobadas por el Juez, 6 del precer UDiforme de con- 
tador^ nombrados por las mismas 6 de oficio en re* 
beldia de alguna de ellas con igual aproteicion, no 
estando aun estas providencias declaradas por con- 
sentidas, debe darse prëviamenle en vez de la fian- 
za dicha, la de la ley de Madrid, que aun cuando 
sirve para el mismo caso que aqaella, se difereucia 
sin erabargo en que la obligacion contraida en esta " 
es a devolver lo que se percibiere coa los frutos, si 
la sentoncia fuere revocada; siendo la de la prime- 
ra 'k restituir lo cobrado y el otro tanto, como se es- 
plico antes {leyes i.'^y 5.% tii. 17, Ub. 11, N. R.; y 
Goyena en el mismo lagary nums. 6032 al 6036.) 

175. La senLencia de remale no s3 notifica al eje- 
cutado, y si al actor; quien prestad^ la referida fiari- ' 
za, puede pedir su cumplimiento, apesar de no estar 
declarada firme, y de cualquier recurso de apelacion 
6 nulidad que contra ella se interponga: llegandak 
noticia de aquel y surtiendo los efectos de notifica- 
cion, cuando se le requiera con el mandaTniento de 
apremio, de que despues se hablara, y desde cuyo 
tiempo empi^zan a correr los cinco dias que tiene pa— 
ra apelar de ella, si la creyere gravosa. Cuando el 
actor no quiera 6 no pueda prestar dicha fianza, co— 
mo no ha de ejecutarse la sentencia hasta que es- 
te consenlida 6 ejecutoriada, solicitara que so noli— 
iique desde luego al reo,. para que empezando a cor- 
rer el tërmino indicado, lleguë uno u otro caso, y 
pueda llevarse k cabo lo sentenciado (/w^ 2.* y 12, 
tit. 28, lib. 11, yy. ^.; y Goyena en dicho iugar, nums. 
6038 al 6045.) 

• 176. Si el ejecutante no pidiere que sehagadi- 
cha notificacion, ni tanotpoco dk la fianza de la ley 
de Toledo, y el reo vë por el liempo transcurrido que 
ya debe habei-se dictado la s'jnteucia; podri preten- 
der, si le conviniere terminar cuanto antes el jui— 
cio, qiie si aun no se h^ providenciado, se verifique 
mediante a ser pasada la dilacion que la ley conce- 



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fRACTIGA FORBKSE. 409 

de para elio; y si ya hnbiere sentencia, y es la de 
reinate, como se deja inferir caando no se le ha no- 
tiGcado, qne se intime al actor que en un bre\e tër- 
mifio preste la fianza de la ley de Toledo y conti- 
naen ias actuaciones, 6 de lo contrario se le notifique 
la sentencia, para en uno li otro caso poder apolar 
y evitar los perjdicios que con la dilacion se le rs- 
lAn origihando: k lo que deber4 acceder el Juez, por . 
(|De aun cuando la ley no concede espresamente al 
^ecatado esla facultad, tampoco la prohibe, y es el 
onico medio que dicta la equidad para que este in- 
teresado pneda evitar los males que se indicaron 
antes. 

07. Si por no dar el actor ia fianza se notifi- 
ca ai ejecutado la sentencia, y este apela de ella, le 
sera admitida la alzada libremente y en aml)os efec- 
(os; saspendiendose el despacho del apremio hasta qae 
en el Tribunal superior sea ejecutoriada dicha pro- 
videncia: mas si se ha prestado la fianza, la apela- 
cion procede solo en un efecto y el auto de remate 
debe cumplirse, no obstante el recurso, por la \ia de 
apremio. Tambien se ejecutara desde luego, si por no 
haber apelado el reo en el tërmino debido, ia sen- 
tencia se declara por consentida (Jeyes 4.* y o.', tit. 
17; 2.- ^^2, tit. 28, lib. 11, N. R.\ Ctiria, part. 
2.*, § 24, mm. 3; y Goyena, tom. 7.*, nums. 6039 
y 6040.) 

178. En las ejecuciones que tienen lugar en los 
Begocios mercantiles, se observa la misma doctrina 
sentada respecto k los comunes con las diferencias 
signientes: 

l.'znEI reauerimiento que ha de hacerse al deudor 
antes del embargo debe ser personal, a cuyo intento 
si no se halla en casa, debera repetirse la diligencia 
hasta tres veces con el intërvaio al menos de dos ho- 
ras de ana&t)tra; y no siendo habido se le dejara co- 
piadel mandamiento a su mujer, hijos, dependientes, 
B otras personas que habiten la misma casa. 



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440 PRAGTICA FOBBNSS. 

2.*=Para causar los embargos deben preferirse los 
efeclos de comercio que tenga el deudor, procediën- 
dose, si no son suficientes, contra los dema^ por el 
orden y con las reglas establecidas en las ejecueio- 
nes coinunes. 

3.*=Debe anotarse 6n el auto y mandamienlo de 
ejecucion, caso de haber fincas eapecialmente hipo- 
tecadas ai pago de ia deuda, que se cause el em- 
bargo precisamente en eilas, sin perjuicio de inter- 
venir ios demas bienes, sino fueren suQcientes aquellas. 

4.*z=AGto continuo de liaberse becho la traba, se 
ha de practicar lo notificacion de estado y la cita- 
cion de reraate, desde cuyo tiempo ss cuentan los 
tres dias naturaies que tiene ei deudor para pa^ar u 
oponcrse a la ejëcucion; y^ caso de abonar lo deman— 
dado, se tasan y regulan las coslas, que debe tam- 
hien satisfacer el ejecutado, y se sobresee en los 
autos. 

5.^=:No se debe ecsigir dëcima por el Alguacil en 
uingun caso. 

e.'zziSi se opone el reo, las escepciones de que pue- 
de valerse son: falsedad del titulo en virtud del cual 
se despacho la ejecucion; prescripcion 6 caducidad 
del mismo; fuerza 6 miedo grave que cae en varon 
constante; falta de personalidad en el actor, pagode 
la deuda; compensacion de la misma por credito li- 
quido; novacion dei contrato;* quitamiento 6 espera; 
transaccion 6 compromiso: ë tncompetencia de Juris- 
diccion fundada enjio ser mercantil el contrato de 
que proceda el titulo ejecutivo. 

7."=Si la ejecucion se despacho por una letra de 
cambio, solamente son admisibles estas escepciones: 
falsedad, pago, compensacion, prescripcion o cadu- 
cidad de la letra, y espera 6 quita probada por ins- 
trumento publico, o • por privado que se reconozca 
Jndicialmente por el acreedor. 

8.''=:Los autos se entregarin k este con traslado de 
la oposicion ppr el termino preciso de dos dias, los 



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PRACTIGA FORBN&li; 414 

qoe pasados, si no los ha deTuelto se sacar^n de su 
poder inmediatamente. 

9/=De la contestacion del actor se dar^ copia al 
ejecQtado, si la pidiere. 

lt)=€onclaido ei tërmino de^ encargadb pondra el 
Escribano nota de hat)er pasado, y en la andiençia 
iDmediata, bajo su responsabilidad, dara cuenta al 
Tribanal;. el que mandara unir las pru.ebas k los au- 
los y entregarlos k cada una de las partes por ter- 
mino de un dia improrogable, para que se instru- 
yan de sus mëritos. 

44.=Devueltos los autos por el ejecutado, se se- 
nala para la vista la audiencia vacante mas inme- 
diata, haciëndolo saber k las partes. 

42.=E1 Tfibunal, concluida la vista, 6 lo mas tar- 
de a la inmediata audiencia, pronunciar^ la sen- 
tencia que corresponda. 

43.=La senteocia de remate se notifica k ambas 
partes, y solo en el caso de no hallarse consentida, 
6 ejecntoriada cuando se pida su cumplimiento, de- 
be darse por el actor fianza bastante k responder 
de las resultas del recurso Uit. 7.° de la ley de 
enjmcum.j y art, 545 del Codigo de comerdo.) 



Capiinlo TI. 



De la \la de apremio. 



479. En el caso de haber dado el actor la fian- 
xa de la ley de Toledo, 6 de hallarse la sentencia 
deremaië conseutida oejecutoriada, aunque no la ha~ 
ya preaentado,' para llevarla a efecto se entabla la 
via de apremio, que es la segunda parte del juicio 



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112 FftiKlTfCl f 091B1K9B. 

ejeculivo; sieDdo el cumpHdor de esta provideociiei, 
como de las demas, aunqQe haya sido confirmada pr 
el Tribunal superior, el mismo Juez que la dicto [ley 
4.*, tit. 29,,/tfr. 11, N. R.) Para ello presenla eleje- 
cutante un escrilo fipmado solo de Procurador, en el 
que solicita se despache contra el deudor el mandor 
miento de apremio al pago; k lo que accede el Jm; 
y con este documento, que se estiende en pliego 
separado, ta el Alguacil con el Escribano y requie-- 
re al ejecutado para que abone el principal y las 
costas, en la inteligencia que se le conceden diez dias 
para verificarlo. Si pasado este plazo no Id realiza, 
no se le vuelve k requerir, sino desde Inego se pro- 
cede i Uevar el apremio adelante (fey^^l.*, tit. 17; 
15, tit. 28; y 18, tit. 30, /*. 11, N. 'R.) 

180. En Sevilla se despacban dos mandamien- 
tos, el primero que equivale al referido se Ilama d^ . 

Spremio con cargQ, con el cual se requiere'al deu- 
or al pago en la forma, y por el tërmino <iieho: el 
segundo se denomina de aprendo sin cargo, se espi- 
rie i peticion del ejecutante comoel anterior; sepre- 
tende su despacho pasadoslos diez dias referidos, y 
con ël se requiere nuevamente al reo para que en el 
acto abone el principal reclamado y las costas; en la 
inteligencia de que no haciëndolo, se proceder&. k la 
venta de los bienes. que tiene embargados. Se llama 
aquel con cargo^ porque el requerimiento se hace con 
cargo de que si paga en el tërmino de»diez diascon- 
tados desde enloncesi se paralizar&n los procedimien- 
los y no se le venderan los biejies; y el ultimo sin 
cargo, porque ya niuguno se le, hace, pues sino sa- 
tisface en el acto la responsabilidad que se le ecsi- 
je, se continua el apremio contra sus bienes sin mas 
demora: de modo, que este segundo mandamiento no 
es mas que otro aviso que se Ak al deudor para que 
si quiere pagar, evite los perjuicios y vejaciones pro- 
pios de que se le vendan los bienes judicialmente. 
481-. Como las costas en este caso debe afaonar- 



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PIUCTICA FOBKKSE. 443 

las el ejecutado, y pbr m importe y el principal se 
le reqniere al pago^ debe solicitarse se tasen y re* 
^leD, para que co.nstando su cuantia, se sepa lo qne 
hade ëcsigirsele por esle concepto. Unos dicen que es- 
'la tasacion debe pedirse en el escrito en que se so- 
licita el despacho del mandamiento de apremiç con 
cargo; otros en el que se pretenda el sin cargo; y otros 
despnes: pero la opinion que parece mas conforme, 
y que esta mas recibida en practica es la segunda, 
poes antes no precisa la tasacion, porque en caso de 
qoerer pagar el reo tiene diez dias para hacerlo, y 
en este plazo se puede pedir se practique dicha di- 
ligencia, que despues seria tardia; pnes si se qui- 
siere hacer el pago, que debe ser en el acto mismo 
del requerimiento, no se sabr^ k cuanto asciende lo 
qoe ha de abonar, y seria un entorpecimiento per- 
iudicial k los intereses del actor: por lo tanto, ser& 
io mas conveniente pedir dicha tasacion por nn otro- 
si onido al escrito en que se solicite el despacho del 
mandamiento sin cargo, k cuya pretension acceder& 
^i Juez desde Inego. £n los juzgados donde no se dë 
Bas que un mandamiento, debera pedirse la tasacion 
y reguiacion de las costas en el escrito en que se pre- 
teoda sa espedicion (ley 48, tit. 30, Ub. 44, iV. B.) 
182. Si hecho esto, el deudor no paga, para que 
la \ia de apremio continue su curso, presenta el de- 
mandaBte un escrito, que puede antorizar solo el Pro- 
corador, pidiendo se dë el cuarto pregon k los bienes 
<HBbargados, lo que se manda hacer. Este pregon se 
poblica efectivamente; su tërmino es igual, segun prjic- 
tiea, pues la ley. no lo seiiala, al de los tres dei al- 
baia reanidos, cou arreglo k la clase de bienes que 
hayan de rematarse; y en ël se hacen las oportunas 
poblicacioBes por edictos ë insercion en los perio- 
dicos oflciales de la provincia, anunciando la venta 
jodicial qoe se v^ & ceiebrar de aquellos bienes. Los 
edictos-y poblicaciones dichos nose deben hacer has- 
ta qoe se baya verificado el aprecio de los biçnes, 

TOMO 11. 8 



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114 ?!IACTI€A FORSN^f:. 

y el inei senale el dia, hora y liigar en que de- 
Da Ifener efeclo el remate; i fin d^ que el piiblico 
sepa no solo que se van k subaslar bienes, sinocua- 
les, en qu^ precio, cuando y donde; y que los que 

3uieran adquirirlos, vean si les tienecuenla, y pue- 
an presenlarse k hacer posturas en la subasta (f^ti- 
ria fllip,, part. 2.*, | 22, ntitn, 1; y Febrero por Go- 
yena, iom, l.\ nums, 6047 y 6048.) 

183. Por un otrosi unido k dicho escrilo se soli- 
citar^ el aprecio de los bienes embargados, a cuyo tn- 
tenfo se norabrariin los peritos que hayan de 'prac- 
licarlo, pidiendo se haga saber al deudor designe otro» 
por su parte, bajo apercibimiento que de no hacer- 
lo, severiflcar^ de oficio el nombramiento, para que 
unidos k los designados por d actor, ejeculen el jus- 
tipreeio pretendido; notificandose tambiën al depo- 
sitario ponga de manifiesto dichos bienes para que pue- 
dan ser reconocidos por los perilos, y vistos por los 
que traten de hacer k ellos postura el dia del rema- 
te. Igiialraente puedë solicilarse por un olrosi 6 un 
escrilo separado, que el Escribano forme liquidacion 
dc los productos quë hayan tenido los bienes duran- 
te el embargo, sus cargas y pensiones; k fin de sa- 
ber, si con su \alor hay suficienle para cubrir las 
responsabilidades del juicio, para si n6 pedir la am- 
pliacion de embargos; 6 si con enagenar solo los fru- 
tos, y aplicar las rentas percibidas al acreedor al- 
canza k dejarle satisfecho sin necesidad de subastar 
los bienes que fueran embargados, 6 al meuos algu- 
na parte de ellos. £1 Juez debe conceder est^s soli- 
citudes desde luego-, porque todas spu legales y pro- 
cedentes. Si sobre la \alldez de lo6 aprecios se sus- 
cita alguna cuestion, se sustanciar^ por mediodeun 
artlculo que se forma sin perjuicio del esiado y na— 
turaleza del litigio, esperindose k su decision para 
dar los pregones, a fin de que ya se sepa la canti- 
dad fija de su valor por las razones senladas antes. 
Pueijep asimismo bacerse caijla una de las preten— 



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FRACTICA rOHKIISE. f15 

sjones dichas en escritod separados, especialmente la 
liqoidacion, paes hasta que no conste el aprecio de los 
bienes, seria iniitil 6 Impertinente tal operacion (Goye- 
H, h$gar dtado.) 

484. En el termino del cuarto pregon tambien se 
poeden bacer postaras k los bienes que han de rema- 
tarse, en cuy^) caso las presentar&n los licitadores 
por un escrito espresivo de la cantidad que ofrez- 
can, las condiciones y los bienes ik que se dirige la 

CistQra, porque puede hacerse de todos, de uno so- 
, 6 de los que el postor elija. De este escrito da- 
ri el Juez traslado sin perjuicio al actor y reo, quie- 
les si no lo efacuan en tres dias, acusada que les 
here la rebeldia, se admite la postura siendo legal: 
si lo contestan oponiëndose k su admision funda- 
des en razones justas, sera desechada aquella, y de lo 
eontrario fe decretara su admision. Cuando aespues 
de admitida se presentare otro licitador poniendo lo^ 
misraos bienes k qne el primero hizo la oferta, se en- 
temlera tambien el traslado con este, porque de ad- 
nitirse la segnnda, queda sin efecto la suya, y ël sin 
derecho ni obligacion alguna k los bienes que pusie- 
ra {Goyena en dicho lugar, num. 6047 y 6054.) 

485. Cuando es interesada en la ejecucion la Ha- 
cienda publica, queda cierta responsabilidad al pri- 
nero y los postores intermedios auii despues de 
admitida la segunda, tere^era y demas posturas que 
se hicieren; pues el fisco goza de fos beneficios qae 
se llaman de torno y quiebra. Se entiende por el pjri- 
■ero, qae si ei postor en quien se remataron los bie- 
nes no paede satisfacer las condiciones delasubas- 
<a, tornara 6 pasara el derecho y la otiligacion de 
ciimplir su postura al que lo hizo aotes que ël; si 
tampoco esik en circunstancias de cumplirla, volve- 
ri al podtor que pujo antes; y asl succesivamente has- 
ta el primero, si los intermedios no pudieren llenar 
sis ofertas; pero en la inteligencia de que k nin-' 
giM se le ba de ecsigir mas de lo que ël ofreCio 



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i; 



m\ PRA€TiCA FOIHCK&E. 

y coij las mismas eondiciones. El de quiebrd consis- 
te en que se ecsija del poslor que no ha podido cumplir 
la subasla, la quiebra 6 baja que sufre el precio, 
)or, pasar al anlerior que liabia ofrecido uaenos, 6 sea 
ciue promelio de ipas sobre la poslura que esluvie- 
ra necba cuando ei pi'esento la suya: v. g., el pri- 
mero pnso los bienes en veinte, el segundo en vein- 
le y cinco; y el tercero en Ireinla; si este no pue- 
dë sostener el remate, se entenderacelebrado-con el 
segundo por veinte y.cinco que ofreciera, debiendo 
abonaf el ullimo los cincode quiebra hasl^los trein- 
ta; y si el sogundo tampoco se quedarecon los bie- 
nes, pagara el primero veinte, y aquel los cinco de 
la quiebi'a. Estos beneflcios tienen por objeto el qup 
los bienes queden rematados, y la Hacienda nacio- 
nal perciba siempre por ellos la cantidad mavor que 
se ofreciera (leyes 7.« a la i&, tit. \\\ 8.% 9.% 40 y 
H, Ut. 12, lib. 9.° de la Recop.; Cnria filip., parl. 
2.^, § 22, mm. 6; y Goyena, tom. 7.v rw/i. 6055.) 
186. Para que una postura sea legal y pueda ad- 
mitirse, es preciso que esceda el importe dç^ las dos 
tei'ceras partes del aprecio de los bienes a que se ha- 
ce; y que sus condiciones no sean tan ouerosas-que 
cedan en notorio perjuicio de ios litigantes, y aun tal 
vez resulte que realmente venga k ofrecer menos de 
las dos terceras partes dichas, no obstante que por 
la icantidad nominat de la postura aparezca lo cqjd- 
trario. £s asimismo necesario para que sea admitida 
una postura despues de hecha otra, que avenlaje k 
la anterior en cantidad 6 cualidad, pues por una igual 
que se presente no puede dejarse sin efecto lareci- 
bida antes {Curia, lugar citadë, mm. 5; y Goyena^ 
tom.1.% mm. 6053.) Est^ prohibido que en los re- 
mates se concedan prometidos; es decir, que se fije 
una cantidad por el Juez 6 el deudor, para que sir- 
va de norma k las posluras, y que no pueda admi^ 
tirse alguna sin que esceda de dicha cuota marcada: 
pero en las subastas de los abastos publicos y ptras 



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PRAqtiCA F0REH6E. 447 

renlas reales, *e usan unos como prometidos, pues 
deede luego se publican pij^as en cierta suma, k 
lo qoe se Uama el presupuesto de la renta, para que 
por ese tipo se riian las posturas que hagan ios li- 
citadores {Ctiria fiap. en el mismo lugar, mm, 3; no- 
ta a la cita que en ël se hace de la ley 22, tit. 43, lib. 
9.* de la Recop,; y Goyena, tom. 7.«, num. 6052.) 

487. Cuauao el instrumento en que consta la ac^ 
cion trae aparejada via de apremio, dësde luego se 
empiezan ias actuaciones por un escrito al que se 
acofflpana el documento y la certificacion del juicio 
de paz qqe se haya ^^elebrado, en el que se solicita 
se reqoiera al deudor para que pague, y no haciën* 
dolo en el acto, que se le erabarguen bienes suticien- 
tes a oubrir el principal y las costas, los que se apre- 
cien y vendan en la forraa debida; es decir, prece- 
diendo l6s correspondientcs pregones por el tërraino 
de la ley, y verificandose en subasta piiblica, como 
sacede en los otros juicios de apremio. A esta peti- 
eion se accede en todas sus partes, llamando antes 
el Jaez los antecedentes a la visla, para convencer- 
se desi procede 6 no; verilicindose lodo lo demas en 
los terminos que se va esplicando, para dar cumpli- 
miento k las sentencias de reraale hasla hacer el pa- 
go al acreedor. 

4SS. Si por la liquidacion de los bienes de que se 
l!abl6 anles, 6 porque aparezca de los aprecios, 6 
porque rcsulte de la subasta, se viere que el impor- 
le de los embargadbs 6 veudidos no es suficiente k 
cabrir la deuda y costas que moti\an la ejecucion 6 
el apremio; puede pedir el actor se amplien los em- 
kirgos a otros biieifes del deudor bastantes al abono 
dcl dëfictt que se nole. El Juez couociendo la jus- 
ticia de la pretension, la concede, y se ejecutar^el 
secoestro y deposito del mismo roodo qoo antes. Cuan- 
do hechos estos embargos, no se hubiere aun dado el 
eoarto pregoii, bastara se eomprendan todos en las 
poblicaciones que se hagan, auoque no se tuvieran 



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448 PRAeTlCA FO]iP.N«E. 

Eresentes para los pregones del albal^; pero si ya hu- 
iere pasado 6 esla corriendo dicho tërmino seri në- 
cesario pregonar de nuevo los bienes ultiTnamente era^ 
bargados por olro que se conceda al intento, que se- 
vk de docc 6 treinla dias, segun la clase & queper- 
tenezcan; apreciaDdose y subast&ndose despues como 
los primeros. Si a virtud de una terceria de domi- 
nio se hubiesen declarado algunos 6 todos los bienes 
emb^rgados de la pertenencia del tercero, ser4 nece- 
sario mejorar los embargos en otros que se reco- 
nozcan conio propios del deudor: lo que asi pedido 
se concedera çor cl Juez, procediëndose en lo demas 
<5omo se ha dicho cuando se amplian aquellos {Febre- 
ro por Goyena, tom. 6.% mms. 5848, 5873 y 5874.) 

489. En las ejecuciones seguidas por negocios mer- 
cantiles, despues de notificada la sentencia de re- 
mate k ambas partes, se ha de hacer desde luego 
«1 aprecio y subasta de los bienes; pero si ei r^o 
apela, no sera pagado el acreedor, como no dë fian- 
za & responder de lo que reciba: estandoya consen-^ 
lida 6 ejecutoriada aquella providencia, no es necesa- 
ria dicha garantia; por lo demas en la via de apre- 
mio tienen lugar las mismas formalidades que en los 
comunes (or/^. 340, 346, 347 y 348 de la ley de 
enfuiciam.) 

490. En estos mismos asuntos de comercio se co- 
noce otra via de apremio especial para ciertos ca- 
sos k saber: 

4.^=Procede contra los consignatarios a quienes 
se entregan las mercaderias que les viniesen con- 
signadas, 6 cualquiera otra persona que las hubie- 
se recibido con tftulo legitimo, por los fletes causa- 
dos en los transportes maritimos, y los portes eu las 
conduciones terrestres, con tal que se entable el apre- 
mio antes de transcurrir un mes desde el dia die ta 
entrega. 

2.*=Contra los aseguradores en los s^uros mari- 
timos^ por el importe de las përdidas o danos que 



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P1IACTICA rOAENSE. i49 

hubiereu snbreveuido a las casas aseguradas en los 
riesgos que corriesen k su cargo. 

3.*=Gontra los asegurados por los premios de los 
segaros marilimos. 

4/==Contra los cargadores y capitanes de las na- 
ves por las vitaallas saministradas para la provision 
de estas, y los consignatarios ' de las mismas, cuan- 
do se haya hecho de su 6rden çste suministro. 

5.*=Contra dichos cargadores para elpagode los' 
salarios \encidos de la tripulacion de la nave, ajus^ 
tados.por mesadas 6 viajes; y contra los capitanes cuan- 
do aquellos no se hallen en el lugar k donde deba 
hacerse el pago. 

6.*=Contra los que bayan contratado con interveu- 
clon de corredores por los corretajes devengados en la 
oegociacion. 

7.''=Contra los condenados por sentencia judicial 
6 de ^rbitros 6 arbitradores, que esten consentidas 6 
ejecatoriadas, y se pida su ejecucion en el tër- 
mino de tres meses coutados desde que adquieren la 
fuerzaejecutoria, pues si se reclama despues^ ya solo pro- 
cede la via ejecutiva. Mas para que tenga Ingar el 
apremio en los seis primeros casos, es indispensable 
que los acreedores justitiquen su derecho con alguno 
de los documentos ojecutivos que marca la ley, 6 que 
haya adquirido la fuerza de tal por reconocimiento, 
confesion, Hquidacion li otro medio legitimo {arts, 
350 al 355 de dicha ley.) 

494. Se pide este apremio por medio de un es- 
crito, al que acompaiiara el titulo en que funde el 
acreedor su derecho; y en su vista se determina des- 
pachar mandamiento con el que se requiere al deu- 
dor al pago, procediëndose, si no lo ejecuta en el ac- 
to, al embargo de sus bienes en los mismos termi- 
nos que se practica en la via ejecutiva. Hecho asi, 
se ciia al deudor para la venta de los bienes, si dentro 
delres dias n^ propone por escrito v prueba unaalme- 
nos de las escepciones siguientes: faisedad deltitulo, fal- 



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H6 FHACTIGA FORKIfSfi. 

ta de persoDalidad eu el |K)rtador, pago^ iransaccton 
y compromiso, çudiendo solo juslificarse por inistru- 
mentos 6 confesion judicial del deudpr. No haciën- 
dose la oposicion dentro de dichos tres dias, debe 
el Escribano poner nota de ello en losactuados, sin 
queyase admita escrito alguno. Seguidamente se ve- 
rifica la \ista, en la cual pueden las partes presen- 
. tar documentos interesantes y respectivos a su dere- 
cho; y se mandan vender les bienes embargados, si 
aparece justo el apremio, ose revoca el autoen que 
se despchara, si resulta que es improcedente, cbn- 
denandose en las costas al actor. Contra esta deci- 
sion no se concede recurso alguno, pudiendo uuica- 
mente reclamarse en via ordinaria por el que se crea 
agraviado; debiendo el acreedor, caso de Uevarse a 
efecto el apremio, prestar fianza, si el deudor la ec- 
sigiere, bastante a responder de las resultas de este 
juicio, la cual caduca, si dentro de seis meses no se 
promueve dicha instancia ordinaria {arts. 3f7, 318 y 
356 al 363 de laky citada) 



Capitolo ¥11. 



Del remale de los bienes embargados. 



192. Concluido el tërmino del cuarto pregon, y 

f)ractiçadas las diligencias referidas, se procede k oe- 
ebrar la subasta, remate 6 almonëda piibliea dë los 
bienes; que significa la venta solemne y iudicial que 
se hace de ellos k fayor del licitador que hubiere pre- 
sentado la mejor postura {leyes 6.*, tit. 27, P. 3/; 
y 52, tit. b.\ P. 5.*) EI dia, hora y lugar en qiie 
haya de verificarse estariti designados de antemano. 



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PRACTIGA FOitlblSK. 4^{ 

cmna se dijo: caidando de que aquel sea iio reriado, 
la hora Qtil y c6inoda, y el lagar si es posibie, don*- 
de esten sitos los bienes, aunque en pr&ctica sc acos- 
tambra hacerlo en (as casas morada del Juez, las 
coDsistoriales 6 !as del Escribanb cartulario. A ël de- 
be asistir el jozgado, las partes si quisiereu, los li- 
citadores y el pregonero; pudieudo tambieU presen- 
ciarle todas las personas que gusten concurrir por ser 
aclo publico {leyes 32, Ht. 26, P. 2/; y 52, ttL 5.^ 
P. 5.-, C^ria filip., part. 2.*, § 22, num. 1 » 4; y Go- 
yena, tom. l.\ nmi. 6050.) 

493. Liegada la hora del remate se, anuncia asi 
por el pregonero, y se publica la liitima postura ad- 
itiitida, si'antes se han hecho algunas, y si noel va- 
lor de los bienes segun sus aprecios, lo qoe se Uama 
abrir elremate. En los autos se estiende una diligen- 
cia nofflbrada de remate, eu la que se va sentando 
lodo lo que ocurra en este acto, y las posturas ver- 
bales que fueren haciendo los Ucitadoros: algunos Es- 
cribanos, para evitar confusiones, y tener tal vez que 
eDmendar 6 reformar la diligencia dicha, suelen sen-* 
tar las posturas y demas eu un borrador en pliego 
separado, que denominan plieao de posturas, para des- 
paes trasladarlo en iimpio a los autos. Cada una de 
las que se vayan haciendo la calificar& el Juez ver- 
balmente de admisible 6 no, siendo en el primer ca- 
80 publicada viva voce por el pregonero 6 voz publi- 
ca, que deber^ hallarse k las puertas del juzgado, 
para que todos se enteren de ella, y poeda mejorarla 
el que qnisiere. Las posturas jmeden hacerse por si 
por medio de encargado al inlento; deben admi- 
lirse todas cuantasse presenten, como sean legales; y 
se realizan acercindose& la mesadel juzgado y ma- 
nifestando la cantidad que se ofrece por los bienes y 
con qu6 condiciones. En las subastas que se hacen de 
bieoes nacionales y rentas pAblicas, y en algunas Dtras, 
se estiende antes una nota en que se comprenden los 
requisitos y bases de aquella subasta y cualidades que 

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#22 FRiCTIGA FORKNftE* 

ban de tener las postaras para que seafi admisibles, k Ja 

re se da el noooiDre depUego de condiciones; no pudieu- 
ser admitida ninguna que nolleneestos requisitos, 
y contrayendose por los que rëmaten bienes solamen- 
te las obiigaciones y derechos que consten en dicbo 
pHego, que sirve como de ley eu la materia {ley 33, 
tit. 26, P. 2.*; Goyena, tom. 7.% mw». 6051; y Zti- 
niga Element. de pract., tom. 2.% pag. 84.) l^ espe- 
cie de çugna que sostienen los postores aumentando 
alternativamente sus posturas para bbtener cada cuai 
aue el remate se declare k su favor, se dice puja 6 
iicitacion. 

194. Asi como debe designarse ia hora en que 
se dë princrpio a la almoaeda, tambien se ha do mar- 
car ia en que se baya de cerrar 6 terminar ei acto; 
debiendo durar regularmente una 6 dos horas abierto, 
para que en el interin vayan acudiendo los licitado- 
res, y se consiga hacer ia subasta en el mejor pre- 
cio posiUë. Ei momento de concluirse este acto se 
solia designar antiguamente en el en que se consu- 
miera y apagara una bujia 6 candelilla que s^ encen- 
dia ai intento: otros Jueces senalaban la primera cam- 
panada de ial reloj en la hora prevenida; pero co- 
mo estos medios ^oiian presentar el inconvenientc de 
que todos los postores, para evitar que subiese mu- 
cho la puja, se reservaban hacer sus proposiciones 
hasta el instante de irse ya 6 estinguir la luz 6 de 
dar la campanada, produciëndose entonces una con- 
fusion perjudicial a las partes, y aveces a los mis- 
mos licitadores; y como tambien se notaran algunos 
fr&udes que se cometian, adelantando 6 atrasando los 
relojes; han caido en desuso, acostumbrandose hoy ge- 
neralmente a que transcurrido el tërmino que se es- 
time bastante desde que se abrio el remate, se . de- 
clare finalizado a una palmada li otra cualquiera senal 
6 espresion del mi^mo Juez que preside el acto {Zmiga 
lugar citado.) 

193. Dada la senal, anuncia 6 apercibe el prego- 



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?ftAGTICA FO«fiK«C. . f23 

Bero por Ires vcees, qae va a termifiarse ël remale; 
y se eierra i faw del mejor po&tor, diciendo el miir 
mo per Ires veces tambien que bMeMy agregando jpn 
ia dltima, que hueMpro kkagaal que los tienepHeS' 
hs; desde cnyo momento no se admiten mas p|0stu- 
ras, aonqne se ofrecieran ventajosas, pues se tienen 

Cremalados los bienes. Esta declaracion debe s^ 
ha siempre a favor del mejor postor, no del ma- 
for; esto es, no del que haya ofrecido mayor suma, 
fliBO del que hubiere propne^to condiciones mas ven- 
tajosas, aunqne la cantidad sea algo menor {lej^s 33, 
a, 26, P. 2.'; y 52, tU. 5.% P. 5.V Curia /i/ip., 
purL 9.*, § 22, mms. 4 y 5; Goyena, tom. 7.% num. 
6055; y Zumqa, lugar dicko.) En igualdad de circuns- 
lancias debe ser preferido al postor estrangero el na- 
torai de estos reinos {ky 44, tit. 40, lib. 9.* de ia 
Becëp.) 

496. Tanto en las posturas que se hicieren co- 
Bio en la celebracion de la subasta ha de haber en- 
lera iibertad y buena fë enlre el jiugido, los pos- 
tores y las partes interesadas; en terminos que si me- 
diare coaccion, engaiio 6 fr^ude, debe declararse to- 
do nuio a instancia del perjudicado: en el mismo vi- 
cio de nulidad se incurre si se falta al orden y tra- 
mites necesarios en el remate. Si esle acto se veri- 
fica de la manera legal, ya queda firme ordiuaria- 
mente hablando, snrtieado los efectos consigoientes; 
padiendo ser apremiado por lodo rigor de derecho el 
postor a cuyo favor se cerro, k que cumpla la pos- 
lora que hizo: pero hay casos eii (lue por causa jus- 
}a puede voiverse a abrir, admiliendose nuevas pu- 
jas y licitacion, concediëndose entAnces al que por 
la anterior subasta se habia hecho duefio de los bie- 
nes, el privilegio de ser siempre preferido por el lan- 
to k cualquier otro postor que se presenle {lev 52, 
W. 5.", P. 5.'; 4.% tit. \.\ lih. 40, iV. R.\ Ctiriu, 
kgar citddo. nums. 2 y 26; y Goyena, lom. l.%nunis. 
«063 y 6058. 



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424* PRACTICA FORKN^. 

197. Eslos casos de escepcion ptieden ser; 

1.''==La puja del diezmo, medio diezmo 6 caariO 
qiie se haga en los remates de rentas reales y publi- 
cas: se entiende por puja del diezmo 6 meaio diez- 
mo ofrecer por los bienes rematados la dëcima 6 vi- 

Sësima parte, 6 sea el diez 6 cinco por ciento mas 
e la suma en que se subastaron; cuya puja, para 
que sea adtnisible, es necesario se haga en el termi- 
no preciso de quince dias contados desde el en que 
se efectuo la almoneda. La puja del cuarto 6 cuarteo 
consiste en prometer la cuarla parte, 6 un \einle y 
cinco por ciento mas del importe de la subasta, la 
qile ha de hacerse para que procedaen elplazope- 
rentorio de tres meses, que se cueiitan desde el mis- 
mo dia que los quince dichos antes {leyes del tit. 4-3, 
Hb, 9.° dela Recop.; Ctiria en dicho lugar, nums. 8 y 
9; y Goyena en elmismo, num. 6059.) 

2.^=:La restitucion in inlriguin pedida por el deu- 
dor qUe goce de este b^neficio, para lo que tiene si 
es menor, todo el tiempo de la minor^a y hasta cua- 
tro anos despues; y si es corporacion o mayor, en los 
casos que se les concede dicho privilegio, cualro anos 
contados desde la subasta (leyes del tit. 25, P. 3.^: 
47, tit. 43, P. 5."; y las del tit. 19, P. 6.") Para que 
proceda esta restitucion es indispensabie que haya im 
postor que ofrezca por los bienes mayor suma que ta 
eh que fuëron subastados, a fin de que aparezca el 
perjuicio que han sufrido, habiendosele vendido aque- 
Ilos por menos cantidad de la en ifue pudieron ser- 
lo; y que se subsane abriendo de nuevo el remate, y 
admitiendo la mëjor postura quc se ofrece entonces. 
Respeclo k la cantidad eu que ha de esceder la nue- 
va postura a la en que se efeclu6 el remate, nada 
establece la ley de fijo, dejandolo al prudejite ai4}i- 
trio del Juez, segun los casos; pues dice (/a 5.*, tit. 
J9, P. 6.*) se co)iceda la restitucion, si*se ofreciere 
mucho maSy y eniendiere el Juzgador que es granprd 
del mozo. No es necesario para que tenga lugaV e&- 



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PRACTIC4 FOlfiNSK. 425 

te privilegio que los bienes se en^geiieo por menos 
'caotidad de la qoe valgan segan sus aprecios: paes 
el perjoicio se considera cansado, en que habiendo 
qoien dë mas, perderian los menores v. g., la ma- 
yor suma ofrecida, si no se volviera k abrir rl re- 
male: asi los aalorës dicen que esU roslilucion piie- 
de ser meramente lucraiim (leifes 5.% 8.% 9.* y 10, 
W. 19, P. 6/; Curia en el Ivgar referidOj mms. 40, 
If 20; Conde de la Canada, Juicios civiles, ;>ar/. 4.*, 
eap.9.% nums, ky siguientes', Gutierrez, Pract.y euest. 
38, mm. 4: Covarrubias^, Yar., lib. \.% cap. 3.\ num. 
H; y Goyena, tom. 4.% num, 664 y su nota; y tom. 7.", 
nm. 6060.) 

3.''=:Cuando en la subasta ha habido lesion enor- 
me 6 enormisima, por haber remalado los bienes ea 
mas 6 en menos de la milad de su juslo valor; de- 
biendo reclamarse dicha lesion en el tërmino de cua- 
Iro anos contados desde la celebracion <lel remate 
iky^ 56, tit. 5.% P. 5.»; 2.- y 3.% ///. 4.% Ub. 40, 
A. R.) 

4.*=En elcaso de haberse comelido cualquiera nn- 
lidad de las que se mencionaron antes, como haber 
mediado coaccion 6 dolo en las posturas, haberse omi- 
tido alguna solemnidad esencial en la subasla, v otras 
sejnejantes {ley 52, tit. 5.°, P. 5.*; Gregorio Lapez, 
gb>$a a la misma; y Curia filip., en el citado lugar, 
mm. 7.) 

. 5.**=:Por ei retracto que por costumbre se.concede 
al deudor, para que si en el preciso tërmino de Ires 
dias, si ios bienes son muebles, y de nuevet si son 
raices, entrega el precio en que fueron rematados, 
y Ucna los demas requisitos necesarios para retraer , 
le sean devueltos aquellos, como si no se hubieran 
vendide {Curia, part. 2.*, § 22, neim. 48; y Goyena, 
tm. 7.^ num. 6085.) 

6.*=Por el retracto legai de aboleugo, de comu- 
oeros, 6 de saperficie, que entable el pariente ocou- 
daeoo, parahacer (|ue la heredad enagenada venga 



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426 PRACTICA r0EE?(SS. 

k su poder, con tal que se pida dentro de lo^ naeve 
dias y se cumplan los demas requisitos que la ley ec- 
slge como indispensables {leyes 55, tit. 5.% P. 5.'; 4 .' 
d la 9*, /iV. 13, lib. 10, A. R.\ y Goyena, tom. 7.^ num^. 
6056 y 6057.) 

198. La manera practica de proponer y sustan- 
ciar cualauiera de la$ solicitodes que se hagan en los 
casos dichos, es la de presentar un eserito en aue 
se deduzca, espresando los fundamentos de ella, din- 
dole la tramitacion propia de un articulo hasla que 
la senteilcia que recaiga se consienta 6 ejecutorie. 
Cuando se hace la puja del diezmo 6 cuarto suele ad- 
milirse sin dar traslado, y desde luego lisa y Ila- 
namente, si ve el Juez que se ha presentado en tiem- 
po. Pitede tambien ponerse como condicion de la su- 
basta en rentas reales, 6 venlas de bienes fiscales, 
que en el tërmino de tantos dias haya de celebrar- 
se nueva almoneda para la puja del diezmo 6 cuar- 
to; en cuyo caso, si abierto el remate se presentan 
licitadores que mejoren la subasta en aqueila canti-^ 
dad, se remalar&n los bienes 6 rentas k su favor; y si 
no, quedaran en el que antes los subastara. 

199. Si se accede en cualquiera de los cuatro 
primeros casos referidos antes k las soliciludes qiie 
se hicieren, volveran los bienes a la almoneda, y ba- 
hrk de celebrarse nueva sabasta con las mismas for- 
malidades que la anterior: mas no cuando se inter— 
pongan- los retraclos de costumbre 6 legales que se 
mencionaron en los dos liltimos, pues entonces el 
rëtraente se subroga en lugar del que habia rema- 
tado los bienes, y no hay para quë celerbrar nueva 
almoneda. Pero siempre que haya de efectuarse esta, 
tendran los que remataron los bienes en la subasta 
anterior el derecho de tanteo^ 6 sea de ser |)refe— 
ridos por el tanto que ofreciere cualquier otro pos— 
tor; menos cuando se hubiere anulado el remate por 
fr^ude, fuerza 6 colusion, qoe el mismo postor ha-* 
ya causado, 6 de que hubiese sido parlicipe. Si 



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FJIACTieA PORBMSB. 437 

por remalarse fos bienes k otro postor en la naeva 
sabasta, tuTiere el que antes tos rematara qoe dc- 
volverlos, no debera restitoir los fmtos consumidos, 
porqoe los hizo suyos como poseeder de buena f^, 
escepto en los casos de dolo antedichos, porqne no 
ha sido poseedor de aquella clase. (leijes 39 y 40, 
a, 28, P. 3.*; 40, tiL 5.»; 46 y 19 lil. 43, P. 5.*; 
Ciria fUip., part. 2.*, §22, num. 44, 48 a/23y 27; 
y Goyena, tom. 7.% mm. 6085.) 

200. Luego que se concluye el remate en la ma- 
. nera qm se ha esplicado antes, se dk vista de el 
primero al aclor y despues al ejecutado por termi- 
Do de tres dias precisos a cada uno; entregandose los 
aatos, para que instruidos de su resultado, pidan su 
aprobacion, si la creyeren procedente, 6 dedezcan 
caalquiera de las pretënsiones indicadas cuando ha- 
ya motivos para entablarla. Evacuada esta audien- 
cia, 6 despues de acusada la rebeldia, si pasado el 
plazo dicho no la hubiere contestado alguna de las 
partes, llama el Juez las actuaciones a la vista, y 
apraeba la subasta, 6 la declara inviilida senalando 
el dia en que haya de c-elebrarse nuevamente, segon 
lo qoe creyere procedente en justicia(Goyeiiff, tom. 7.*, 
nnm, 6062.) 

204. Si el remate recayere en uno qoe hizo la 
postora por encargo de olro, debera declarar antc el 
nismo Juez 6 por escritora publica que lo hizo con 
aqoella representacion, en el tërmino de veinte y 
caatro horas contadas desde la celebracion de la su- 
basla; porqoe si lo hace despoes, se entendera qoe 
es ona noeva enagenacion, y se devengari otra alr- 
eabala: hecha esta declaracion en dicho plazo, se ten- 
irk al mandaute por verdadero interesado, enten- 
diëfldose con ël todo lo qoe ocorra, pues el rematan- 
te solamente fuë un mandatario suyo {Curia filip., Kb. 
i.*, cap. 44, niim. 58.) 

202. Al qoe haya rematado bienes raices, se le 
haii 4e entregar los tttuht de pertenencia; esto es, los 



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428 PRiCflCA FORENS^. 

documeutos de las adquisicion^s y Irausmi^iones le- 
gitimas de dominio hecbas de uuos eu otros hasla el 
deudor, para que consle se han comprado de su ver- 
dadero dueiio. ^i ecsaminada la lilulacion, no eslu- 
viere completa, pedira al Juez que mande se haga 
saber al ejecutado presente los documentos que fa\- 
lan; y hecha la intimacion, caso de que no cumpla 
con ella, sesacar&n ii pedimentodel comprador y con 
mandato judicial de lasescribanias donde se encuen- 
tren archivados et instaircia del demandado. Puesta 
corriente la titulacion, debe ei rematante entregar 6 
consignar el precio de la subasta en la escribania, 
para que seguidamente se le olorgue por el ejecula- 
do, como dueno de los bienes, la correspondiente es- 
critura de venta; y si voluntaiiamente no quisiere 
prestarse a ello, se le apremiara, pudiendo, cuando 
se resistiere apesar del apremio, olorgarse dicha es- 
critura de oficio por el Juez, y surte los mismos efec- 
tos que si la hubieseheoho el deudor; quedandopor 
consiguiente el que remalo dueiio de los bienes que 
subastara, luego que se le dë la debida pose^ion de 
ellos. Si el remate consisti^ en bienes muebles ose- 
movienles, de los cuales generalmente no se conservan 
titulos de pertenencia, seran entregados judicialmen- 
le al rematante como -dueno, luego que consignc su 
precio. En todo caso queda el deudor responsable & 
la eviccion y saneamiento, a no ser que en la su- 
basla se estipule como condicion lo contrario {leyes 
33 y 52, tii. 5.V 43 y 50, tU. 13, P. 5.*; y Goyena, 
tom. 7.% nums, 6062, «063, 6071 y 6083.) 

203. Para que el remalanie sepa el dinero efec- 
tivo que ha de entregar, y conste la cantidad llqui- 
da que quedare para pago del principal reclamado 
en el juicio y las costas, pedira ël mismo 6 el acree- 
dor, y mandarael Juez, que con presencia de los ti- 
tulos y demas antecedentes que resulten, forme el car- 
tulario liquidacion de las cargas y graviimenes a que 
esten afectos los bienes; comprc^ndiendo en ella, no 



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bi 



PRACTICA rORENSE. ' 429 

solo los prlncipalos de censos u olras imposiciones, 
sino lambien los reditos 6 'ponsioiies vencidos que 
aparezcan no satisfechos. Al iutento deber&n haber- 
se sacado cortificaciones de la conladuria de hipote- 
cas del parlido y socretaria del P6sito Monte-pio del 
logar en que esten sitos los bienos, para ver si tie- 
nen estos algunas afecciones realos, cuya ecsistencia 
se ignore, y se puedan comprender en la liquida- 
cioD. Tambien ser&n bajas en la misma el importe 
de las sobre-costas causadas despues de la ta^cion 
heçha antos, gastos de poner corrionte la titulacion y 
de la escritura de venta, el importe de la alcabala, 
pnes se devonga en las enagenaciones judiciales lo 
mismo que en las parliculares, y olros semejantes {Go- 
yma, tom. 7.% mms, 6062 y 6063.) 

204. Con la cantidad consignada se ha de hacer 
lago al acroodor dol principal y las costas que hu- 
►iere impondido en ol litigio, y si sobrare algo, se 

debora ontrogar ai doraandado; poro si faltare, se pe- 
dirli por aquol !a ampliacion de ombargos k otros del 
deudor, a que se acceder^, procodiendo en este ca- 
so en los lorminos osplicados en los niims. 433 y si- 
guiontos de este lomo [leyes 6.% tit, 27, P. 3.*; 52, 
///. 5.% P. 5.-, y Curia fiHp., part. 2.% § 22, num. 
13.) 

205. Si aposar de haberse hecho las debidas pu- 
blicacionos antes y en ei momento del remate, no 
86 presentare poslor alguno, llogada la hora de su 
lerminacion, se pondr^ asi por diligencia, y së da- 
ra por concluido el acto: en esle caso puede pedir 
elejecutante se soiiale otro diapara repetir la misma 
operacion, notoriandosc asi, para que conste al piiblico, 
i ver si se consigue por taV medio que se presente 
algon posior; lo que concoderA desde luogo el Juez, 
y aun podr& repetirsc lo mismo olra tercera vez, si tam- 
poco se logra dicho objeto en la segunda. 

206. Roalizadas estas diligencias sin efecto, 6 bien 
desde la primëra, puede podirso, ciiando se creaquo 

TOMO 11. 9 



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.130 PRACTICA F0BEN8E. 

el no haber luibido licitadores depende de eslar 
los aprecios de los biones muy subidos, que se re^ 
iasen; eslo es, qiio se vuelvan a reconocer y \aluar 
por los peritos norabrados;, para que haciëudose car- 
go de su aclual eslado, y de la iniposibilidad de 
su venta, por no haber quien los quiera adquirir; 
los valoron en el precio menor que sea posible, sin 
que por eso deje do ser juslo. Se accede a esta soli- 
cilud, y ejecutada la retasa, se publica oporlunamen-. 
te, sefialindose el dia dc la nueva subasla, la que se 
efcctuara lo raismo que las demas. En los remales 
que se hagan por la Hacienda piiblica siempre que 
no haya poslor deben retasarse los bienes y sacarse 
nuevamente a subasla (Rls. ards, de ]0 de'Ag., y 12 de 
/>/c. 183i.) 

207. INo pueden presentarse ni ser admitidos co- 
mo postores por si ni por medio de otras personas, 
el Juez, Eseribano y Alguacil que intervengan en,la 
subasla; ni tarapoco el curador, administrador o al- 
bacea en los reniates de bienes de sus pupilos 6 ad- 
minislrados; ni el fiador deldeudor; ni el mismo acree- 
dor, a no ser cop consentimienlo del duefiode los bie- 
nes, porque en lodas estas personas se supone faci- 
lidad para cometer algun fraude, y oblener los bie- 
nes por nienos precio que el debido con perjuicio de 
los le^itimos inleresados (leyes 5.% tit. 5.°; 44, tit. 
.13, P. 5."; 4.% tit. 14, lib. o.% \.\tit. 12, /t6. 10; 
4.% tit. 29, lih. 11, i\. R.\ Curia filip., part. 2.% § 
22, nums. 14, 21, 22 y 23; y Goyena, tom. 7.% nims, 
6074 al 6078. 

208. Por el aclor y reo de comun acuerdo pue- 
de renunciarso la subasta, conviniëndose en que los 
bienes se vendan por ellos mismos 6 por un terce- 
ro privadamenle, en cuyo caso no debera practicar- 
se; aunque si los bienes pertenecen a raenores, au~ 
sentes, corporaciones y demas que esten privados do 
la adrainislracion de ellos, y sean representados por 
olros, no podra hqcerse semejanle renuncia, por razon 



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PRACTIGA FOIIENSE. 131 

del perjuicio que con ella puede causarse k los que . 
represenlau, y de la respQusabilidad que enlonces pu- 
diera pesar sobre los que la hubieran efecluado. Pe- 
ro no debera hacerse almoneda cuando los embargos 
hechos consisliesen en dinero del deudor, 6 en la niis- 
ma especie que es objelo de la a€cion, pues en estos ca- 
80S no hay que vender, sino solo enlregar al acreedor la 
cantidad 6 cosa misma embargada {Curia fUip. lugar ci- 
tarfo,wtifn5. 24 « 29; y Gregorio Lopez, glosa 2/ d la 
%31, rf/. 11, A 5.') • 

209. En los negocios mercanliles el remate se efec- 
Ida como en los comunes; y duranle las diligenclas del 
jasliprecio y subasta tiene el deudor facultad de re- 
dimir los biehes embargados, satisfaciendo para ello 
inlegramente el principal y las costas; pero despues 
de hecho el remate es irrevocablë la venla. A fal- 
la de postores se anuncia una segunda subasla, que 
se celebrard como la primera; y si lampoco se pre- 
senla comprador, queda en arbitrio dol acreedor de- 
jar abierta la almoneda hasla ver si se persona al- 
gnno, 6 pedir que se le adjudiquen ios bicnes en pa- 
go de su crëdilo. No se pucden rcmatar los bienes 
en.menos de las trescuarlas partes do la canlidad de 
sns aprecios, si fueren muebles 6 semoviontes; y de 
iasdos terceras, si raices: al acreedor a quien se ha- 
ga la adjudicacion, se ie deben hacor iguales bajas. 
Si los bienes consislen en valores de comorcio endo- 
sables, debe hacerse la venta al cambio corrienle ol 
dia en que se celebre; realiz&ndose por modio de cor- 
redor nombrado por el Tribunal, acreditandose por 
esle que se ha ejecutado la operacion al carabio cor- 
riente con certiflcacion puesta al pio de la nola de 
la negociacion por los Smdicos del cologio de corre- 
dores, 6 los dos mas antiguos, si no hubiere cole- 
gio, la que se uniri a los autos. De cualquier rao- 
do que se rëalice el imporle de los biones embarga- 
dos, no se harS, pago al deudor hasla pasados cin- 
co dias desde que se dio la sentencia do roraate [arts. 
341 al 348 dc la ley de enjuiciam.) 



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432 PRA€T1GA FORCI^E. 



Capltalo Vlll. 



De la adjudicacibn de los bienes embargadoe. 



240. Cuando .apesar de haberse praçticado ledas 
las diligencias que se han referidQ, np se hubiere 
presenlado posK)r alguno, y el eiec^tante quisiere 
ser reintegrado de su crëditp, puede pedir por me- 
dio de un escrito sencillo en ({ue refiers^ 16 ocurri-; 
do, que se le adjudiquen los bienes epibarg^^os, ha- 
ciëndole la rebaja de la sesta parte de la cantidad 
de sus aprecios. De esta solicitud se divista aleje- 
cutado por si tuviere alpn postor, 6 se presentare 
k pagar la cantidad reclamada; y caso de qiie no, 
ya evacuada la vista, ya acusada la rel)eldia, si no 
la contesta, el Juez accede k la adjudicacion^ por la 
que se enliende la entrega de los bienes seçueslra- 
dos al deudor, que se hace al acreedor para que con 
su valor 6 producto se reintegre de su crMito {le^es 
6.% tiL Tl, P. 3.-; 44, til. 13, P. 5/; CtiriafU^., 
part, 2.% § 22, mm. 44 y 23; y Gouena, tm. 7/, num. 
6079.) • , 

211. El reo puede tambien, caso.de que desee 
concluir de una vez las actuaciones, hacer igual so-7 
Hcitud para que se adjudiquen los bienes al actor; 
pero deberi espresar en el escrito que al iotenlo prer 
sente, quc no tiene metalico para hacer el pago, ni 
ha hallado quien se lo preste k un rëdito justo; que 
no encuentra comprador para los dichos biënes; que 
permile quc el acreedor escoja de enlre ellos losque 
mejor le acoraodaren; y que ël queda pbligado 4 la 
eviccion y saneamiento. U Juez manda dar vista al 
acreedor, qulen puede rechazar la pretension, ale- 



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' mCTICA FORENSK. 433 

gaiido que son falsos los fundamentos que' espbne ej 
reo para la adjudicacion, 6 bien convenir en ella: con 
presencia de lo cual se decide si ha 6 no lugar h que 
se adjudiquen los bienes, enlendiëndose sicmpre, ca- 
so de accederse k lo pedido, que hade hacorse la ad- 
jndicacion con la baja de la sesta parle del aprecio 
de los bienes. En las ejecuciones por asunlos mer- 
cantiles la adjudicacion se ha de hacer con la baja 
de una cuarta parte, si los bienesson nuiebles, y de 
una tercera si son raices {leyes 6.* y 44 citadas; Curia 
en dicho tugar; Goyena en el mismo, nim, 6068; y arts. 
343 y 344 de la ley de enjuiciam.) 

212. La adjudicacion se puede verilicar de tres 
maneras; en pretoria, en parte de pago y en pago 6 
insolutum, como se suele decir. En preloria es cuan- 
do 88 entregan al acreedor los bienes, para que con 
sus produclos se vaya haciendo pago del credilo y 
costas; en la inteligencia de que reintegrado, los de- 
beri devolver al deudor, que permanece siendo su 
dneno: ën esle caso llevar^ aquel una cuenla esacla 
de los rendimientos y gastos de los bienes para pro- 
docirla k este finalizada que sea la preloria. Esla cla- 
se de adjudicacion tiene solo* lugar en bienes raices 
6 muebles fructiferos; no esti prevenida por la ley, 
y Se introdujo su uso por equidad, en el caso de ser 
la deuda corta y el valor de la cosa muy conside- 
rable, k fin de no causar al deudor el grave perjui- 
cio de desposeerlo de. aquella propiedad, que le seria 
rooy dificil reponer, cuando el acreedor solo con su& 
fmtos puede ser. bien pronto reintegrado {Zmiga, Elem, 
d^prdct., tom, 2.', pd^. 85.) 

2<3. Se dice adjudicacion en parte de pago, cuan- 
db se pasa al ejecutante el dominio de los bienes eje- 
culados, cuyo total valor no cubre el importe de la 
snma debida; qued&ndole espedito su derecho, me- 
dianle manifestacion 6 reserva espresa que haga al 
intento, çara reclamar coiitra otros bienes del deii- 
dor el dëficit 6 parte que faite despues de la adju- 



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134 PRACTIGA FORENSE. 

dicacion hasta la completa soluciou de la deuda: es 
necesario en esle caso se haga aquella reserva, porque 
si se reciben los bienes sin espresar nada, se entieu- 
de que ha sido en pago y que se ha remitido la parte 
que no cubre el \alor de los adjudicados (Cwrm^/y»., 
part: 2/, § 22, mms, 14 i/ 23; Gregorio Lopez, 
glosa 6." d la ley 6.\ tit. 27, P. 3/; Goyena, 
tom, 7.% mm, 6080 j/ 6081; y Ziiniga en. dicho 
lugar.) 

214. Se llama adjudicacion in solutum 6 en pago 
la en que se transfiere el dominio de los bienes al 
acreedor, cuando estos son en cantidad suficiente k cubrir 
las responsabilidades del iuicio, debiendo devolver- 
se en efectivo al deudorel esceso, si lo hubiere. En 
este y el anterior caso, cuando los bienes adjudica- 
dos sean raices, debe otorgarse k favor del actor la 
correspondiente escrilura, entfegandosele corrienie la 
titulacion, haciëndose tambien la liquidacion de sus 
cargas y en fin practicandose todo hasta que pu^eda 
decirse verdadero dueno de aquellos, del modo que 
se esplico cuando se rematan por un particular en la 
subasta {kyes 6/, tit. 27, P. 3.*; 44, tit. 43, P. 5.*; 
C4ria en dicho luyar, Goyena en elmismo, nums: 6068 ,* 
6070 y 6079; y Z'Aniga en la pdg. cit. del tom. 2.*») 

215. Cuando por la apelacion 6 via ordinaria que 
se entable. contra la sentencia de remate, se reyoca- 
re esta, hall&ndose ya ejecutada y vendidos los bie- 
hes; hay opiniones kobre si deben devolverse eslos al 
deudor, sac&ndose de poder de los terceros que los 
hayan adquirido, 6 si bastark epn que el actor de- 
vueha su precio: pero creo es la mas alendible la 
que distinguiendo entre los poseedores de buena 6 
mala fë, sienta que si los terceros adqUirieron los bie- 
nes legalmente y sin vicio alguno, y estan en esa 
creencia, que no debe priv&rseles de ellos; cumpliën- 
dose con que el deudor reciba del supuesto acreedor 
su verdadero precio, indemniz^ndole ademas de to- 
dos los danos, periuicios y costas, y conden&ndose- 



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rRACTlCA FORËHSE. 135 

le al pago del otro larrto de lo que . recibiera. Mas 
si la adquisicion se hizo con algun \ixjio legal, sa- 
biendo el tercero su ecsistencia, debe devolyer los bie- 
nes; pudiendo en su caso repelir el precio que die- 
Fa por ellos del ejecutante que lo habia anles recibi- 
do: Cuando fueron Hdjudicados ir este, dobe devol- 
verlos en todo caso {Goyena, tom, 7.", num. 6085, ca- 
sosh^yb.') 



€a|iHiilo MKL. 



De los lerceros opositores y las tercerias. 



^16. Se Uama tercer opositor^ el que sale a H- 
ligar en un pleilo que otros estan siguiendo, y a la 
pretension que deduc^ y actuados que promueve tev' 
ceria. Pueden suscilarseestas oposiciones en cualquiera 
clase de los juicios conocidos; pero su uso mas fre- 
cuente cs en los ejecutivos, y en especial los de apre- 
mio, y por eso se trata de ellas en estc lugar {ley 
3.*, tit. 27, P. 3.'; y Ciiria filip., part. 2.% § 26, 
num. 1 .) 

217. Son las tercerias y terceros coadrjuvantes y 
escluyentes: se dicen coadyuvantes, los que salen a 
los autos ayudando 6 sosteniendo el derecho de uno 
(le los litiganles; y escluyentes los ^ue se pefrsonan 
en el juicio incoado k repetir un derecho peculiar su- 
Yo, prescindieiido del que asisla a ambas partes en 
las pretensiones que tienen pendientes. Los primeros 
pneden coadyuvar al actor 6 al reo, y sus deman- 
das se unen a la solicilud de la parte k quien ayu- 
den, sin formar ramo separado; continu&ndose, se- 
gun el estado en que se balle, la misma sustancia- 



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436 PBACTICA FOKKNSIC. 

cion que debiera llevar el juicio, si ellos no se hu- 
biesen personado;y produciendo las unicas diferencias 
de que en adelante habra dos personas con el caric- 
ler de actores 6 demaudados con quienes es necesa- 
rio entenderse, conio partes legilimas, en lodo Ip que 
vaya ocurriendo; y que presentado el escrito de ter- 
ceria, se confiere traslado a la parle contraria para 
que le consley pucda impugnar io que se aleguenue- 
Tameate, 6 la personalidad del tercero, siguiëndose 
en adelanle en los tërminos dichos, si fuere admiti- 
da la terceria. Mediante k que estos tei-ceros toman 
el pleito en el estadx) en ^ue se balla cuando se 
personan, no podr&n pedir ninguna cosa 6 diligencia 
cuyo plazo para ejecutarla estë ya vencido; v. g. 
articuiar prueba testifical despues de pasado el tër- 
mino probatorio, laçhar testigos transcurridos los seis 
dias desde la pifblicacion de probanzas &c. {leyil , 
tit. 2.% lib \\j JS. R.\ Ctiria filip.y lugar citado^ 
mms. 12, 44 j/ 15; y Goyena; tom. l.\ mms. 6088 
y 6089.) ^ 

218. Las torcerias escluyentes pueden ser de rfo- 
minio y de prelacion: por la primera se solicita que, 
siendo dueno de los bienesquese han secuestrado en 
el equi vocado concepto de perlenecer al deudor, se lë de-* 
sembarguen y enlreguen libres de aquella obligacion; 
y por la segunda, que se le pague con el importe de 
los bienes embargados y con preferencia al actor, un 
crëdito que tiene a su favor contra el misnao deman- 
dado mas privilegiado que el que aquel reclama. Pa- 
ra que la lerceria de mejor derecho tehga lugar, es 
necesario que el deudor no posea mas bienes que los 
embargados, 6 no sean. suficientes los que le ha- 
yan quedado libres para que se reintegre el lercero 
de su derecho; pues si son bastantes para cubrir los 
crëditos de ambos, cobraran los dos sin necesidad de 
terceria (feyc^ 3.% ftV. 27, P. 3.^; 11 y 12, tit. 14, 
P. 5.*; diiria en el dicho lugar, nums. 1 , 5 y 8; y Go- 
yena en el mismo, nums. 6087 y 6104.) 



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PEAI2XICA F0BBN8B.. Itf7 

U9. Im aatones coMceo adeoias ojUra claiie de 
(erceria escluyente cual es la dotal, que interpone U 
muger para la devolucion 6 reintcgro de la dole que de 
ella recibiera su marido: pero la be oiniiido por consi-> 
derar que no coustituye una uueva especie; pues si 
la dole fue estimada, y por consiguiente el marido 
esla soio obligado a devolver el precio de los bienes 
ea que consistiera, la terceria que se entabie para 
sa cobro ser4 de mejor derecho; y si se constituyo 
sId estimacion, siendo el marido responsable a con-^ 
seryar y restituir los mismos bienes que recibiera, 
sera de domioio, y tendra lugar cuando se hubieren 
comprendido en los embargos todos 6 algunos de los 
bienes dotales {Curia en el % ref., num. 7; y Gih- 
Hem Um, l.\ mm$. 609i y 6096.) 

220. Como las tercerias esçluyentes formao una 
oueva demanda que ha de producir un litigio dis- 
tinto del que se est4 sustanciando, es preciso pa- 
ra que sean admitidas, que antes se haya celebrado jui- 
cio de conciliacion con el actor y reo, para ver si 
reconociendo en este acto el derecho que reclama el 
lercero, 6 convencido este de su improcedeaciay se 
c^ita el jpleito de terceria. Todas en general se han 
de deducir precisamente en el juzgado donde se es- 
(&B sigoiendo los autos principalcs, por ser un ca- 
^ de acamulacion. necesaria; v puedea interponerse 
eo cualqaier estado. del juicio* aunque el lugar en 
qoe mas se acostumbra proponer las escluyentes es 
eu la via de apremio, que es cuando urgeverdade- 
rameate para impedir la venla de los bienes 6 el 
Pago al acreedor {ley 3.*, tii. 27, P. 3.-; art. 284 de 
fc Const. de 18^2; 24 y 47 Reglam. prov.\ Gre^ 
9orio Lopez, glosa i.* a la ley H, tit. U, P. 5."; 
Curia en el mismo §, nums. 2 y 4; y Goyenay tom. 7.", 
^ms. 6090 y 6094.) 

iH. Habiëndose ya satisfecho su crodito al de- 
mandante con el precio de los bienes vendidos, no 
procede la terceria de prelacion; ni la de dominio 



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13S PRAr.'TKlA FORBMIfi: 

csandty se'han enagenado aqueUos iy entregado al 
comprador , bail&ndose por consiguiente finali7.ados 
los autos: debiendo en el primer caso esperar el acree- 
dor nuevo k qti^/ el deudoradquiera bienes con que 
pagarle; y en el segundo entablar una accion reivin- 
dlcaloria contra el tenedor de losque leperlenecen, 
y fueron vendidossuponiëndolos del deudor (tfr^jrono 
Lopezj Curia y Goyena en los lugares eitados.) 

222. A fa demarida de terceria han de acompa- 
nar, como & toda otra, los documenlos que la jus- 
tiflquen; mas deberi adraitirse attnque sea sin ellos, 
si no los hay, 6 no se sab^ de su paradero al me- 
nos por 'Mitonces, porque en el lermlno de prueba 
podni acredilarse la verdad y justicia dc la deman- 
da. Puede legalmente deducir terceria el acreedor cu- 
yo plazo para pedir no este aun vencido; tanto por- 
que la prëlacidn no la produce el tiempo de la pa- 
ga, sino el en que so contrajo la obligacion; cuan- 
ixi poiHfue de no hacerse as!,^ el acreedor que habia 
pedido se reintegraria de su cr^dito no obslantë ser 
mcnos preforente; y cuando vencido el plazo se prc- 
sentara h reclamar el otro, ya no hallaria bienes con 
que ser pa^ado, debiendo haberlo sido con antelacion 
a aqael por la conocida preferencia de su 'crëdito 
{leyes i." y i.«, tit. 3/; ^6, tit, 28, //6.11, A': R.; 
disp. {^ del art, k% del Reglam..*prov.', y Goyena, 
iom. 7,», num. 6094.) 

233. Deducida la terci^ria escluyente, se suspen- 
der&el €arso de la ejecucion 6 apremio cuando sea 
dotal, y cuando si'endo dc dominio, se acompane a la 
demanda eii quese proponga un docuraenlo fehacieii- 
te y bastinte a creer fundcula la solicilud; pero si 
se apoya solo en sa dicho, 6 en documentos o jiistifi- 
caeiones que se protëstan presentar en el ternuno de 
prueba, debe continuar el juicio noobstante la ter- 
ceria que se sustanciara k la vez. Tampoco se sus^ 
pefnde el curso dol negocio cuando la terceria se pro- 
ponga ën una causa. crrminal; debiendo sierapre sus- 



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PRA€T10A rORBIfSE. 43« 

laitciarse en r^mo separado. Cuaido sea de pfelacion, 
pueslo que torcero y deraandanle dirigen sus instaii-* 
cias al cobro de sus crëdilos, se habrA de oontinuar el 
jtticio en lodo caso h la vez que la terceria, hasta 
que llegue el dia de haccr el pago al acreedor; de- 
biendo esperar k que se decida esta, para que 
se sepa h quien se ha de entregar el importe do 
losbienes quese hubieren subastado, el cual mientras 
tanto perraaneceri depositado en persona de respon;- 
sabilidad y confianza; 6 bien so procederk a la adjudi- 
cacion de aquellos, si no ha habido poslores que los rema* 
lasen {leyes 6.\ tU. 10, P. 3/; 16, tit. 28jib. 11, 
N. R.; art. 44 de la ley de 11 de Set. de 1820, restab^: 
en 30 de Ag. de 1836; Ctiria (ilip. § 26 citado,num. 
9, 40 y 11; y Goyena, twn. 7.% secckm 3/, del tii. 
95.) 

224. . Cuando la terceria suspende el curso del jui^ 
cio, se van uniendo los escritos y actuaciones rela- 
livas a ella al rarao pendiento; mas si esle ha de 
continuarse k la vez qiie aqtiella, es indispensa- 
ble, para evitar involucraciones y entorpecimientos, 
se forrae con ella ramo separado, al que se agrega- 
ri todo cuanlo haga relacion k la nitsraa, oomo igual- 
mente al otro rarao lo que sea referenle al punlo prin^ 
cipal. 

225. En, los escritos en que se interpongan las 
lercerias escluyentes se ha de espresar, que sobre stt 
admision se forma articulo de prëvio y especial pto^ 
nmciamiento; para que se entiend^ que han de sus- 
lanciarse estas pretensiones eon audiencia de lasotras 
parles, y decidirse por medio de un auto especial dic- 
lado con separacion del que recaiga sobre la cues- 
lion principal quese ventila> 

226. Propuesta la terceria dicha, se confiere tras- 
lado de ella al actor y al demandado con quienes 
ha de sustanciarse, aunque en prictica por lo gene-* 
ral quien lo contesta es solamente cl primero, y coo 
el sesigue hasta su final: mas sin embargo, si el 



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440 piucnoi roAEnsfi. 

reo quisiere ev^cuarlo y defenderse, se le oira como 
parle legilima. ë iiiteresado igualroente que ei actor 
*u la esctasion del tercero. Para evacuar dicho tras- 
lado se conceden iiueve dias, como para contestar cual- 
quiera otra nue\a dfemandaordinariaj k cuya clase per- 
ieoece la de terceria; continu&ndose en adelanle d&n- 
dole la suslanciacion propia de|un juieio ordinarid 
con todos sus tr&mites ë incidenles en primera, se- 
giinda y tercera instancia; porque tal es todo plei- 
lo dp terceria aunque se presente la demanda apo- 
yada en un documento ejecutivo, pues esla fuerza 6 
cnalidad la tendr^ solami^nte respecto del demanda- 
do, mas no del actor & quien no pueden perjudi- 
car las obligacionçs que aquel hubiera contraido. De 
manera que por i^gla general sin escepcion toda ler- 
ceria escluycnte se ha de sustanciar siemjire por la 
yia ordinaria; porque no son arliculos incidentes del 
juicio en que se interponen, sinoque se suscitan con 
oçasion de ël, y asi forman un nuevo pleito prin- 
cipal independiente del primero en cuanto h su tra- 
, mitacion y resolncion final {leyes 6.% tit. 10; 3.*, tit. 
27, P. 3/; ie, tU. m, lib. 11, iV. R.; Ciiria fiUp., 
part. 2.*, § 26, nurn. 12; y Goyena, tom 7.% s^ccion 
4.* deltiL 9& citada.) 

227. Cuando se propusieren dos 6 mas tercerias 
contra un mismo demandado, ya no se les Ak la sus- 
lanciacion dicha; pues desde luego que se personan 
pidiendo judicialmente tn?s acreedores c6ntra un deu- 
dor, dëbe ser esteideclarado en concurso; cuyo juicio 
universai se ■seguir& Ipor los tr^mites qUe le 6on peeu- 
lial'esjy que se esjplicar&n en Su lugar. 

228. En los juicios de ^omercio tienen tambien 
lugar Jas tercerias; pero el opositor debe fundar su 
derecho de dominio 6 prelacion eji inslrumentos fe- 
hacientes, fcuya linica pruebaes la que se puede ad- 
mitir para justificarlo. Propuesta la terceria, se sus- 
pende el juicio ejecutivo, en dos casos:1.°si la ac- 
cion deiuoida es de domin!o:?2.* si proviene de do- 



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to iDestimada. De la oposicioii se confiere Iraslaëë al 
ejecutanle y ejecuUiio por tërmino ëe tres dias; el 
que conle&tado, se recine el ineidente k priieba k 
peticion de cualquiera de ias paries, si se cfeyere ne- 
cesaria; y si no, se procede xion <;Uacion de ellas k 
la vista y decision de la terceria. £1 tërtniflio de prue-^ 
ba ea este caso es d^ veinte dias perentorio^; k su 
\encimiento se entregan los aulosr a los interesados 
por dos dias pmcisos k fiu de que se instruyan; lla- 
m^ndose en seguida k la vi»ta con citacion, para sen--^ 
tenciarlosen definitiva. Dictada esta, y deelarada flr-^ 
me, si obltuvQ en eUa el tercero, se le mandan restttuir 
los bienes embargados cuando fuë de dominio. Si ba 
sido de prelaciou ^ se formara* para ^ustanciarla 
ramo separado, y se coatinua el juicio ejecutivo has- 
ta la venta de los bieoes, cuyo prbducto se deposita 
para entregarlo en su dia al acreedor que ofaten^a 
la preferencia. Guando el deudor ienga mas bienes 
([ae los embargados, puede el ejeeulante desde lue- 
go que se enlable la terceria, pedir se ampllen los 
embargos a los demas; y si resultare ser suficientes 
para cubrir arabos crëditos, se continuan los proce- 
diniientos& iustancia del aeior^ segun su estado, y el 
tercero usaride su derecbo contra los comprendidos 
en su terceria {tit. iO de h lefde mjuiciam.) 



SECCION SEGUNDA. 

De los literdietos 

229. Los lutetdictos^ que tambien se nombran re- 

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442 PRAGTIGA FOHmtS. 

medhs posem'ios, ^n uiias aoeiones estraordinarias^ 
en que se dispnta breve y samariameBte sobre la ver- 
dadera 6 cuasi-posesion. {Sala Derecho real, tom. 2.% 
lib. 3/, tit. 44, nwm. 40 y 44; y Goyena, tom. 7.% 
ntm. 6284.) La posemn 6 tentncia, como se llama en 
las leyes de Partida, es la detencion de una cosa con 
anirao de conservarla; y es palabra formada de las 
lalinas posse esse poder estar, porque el que posee 
puede estar en la cosa poseida. Se divide la pose- 
' sion en legitima ë ilegitima, 6 usurpacion: es la pri- 
mei-a la que reconoce 1a ley 6 proviene de ëlla, y 
por consiguiente supone derecho en quien la disfru- 
la; y la seganda la reprobada por la ley, que nod& de- 
i^echo alguno a quien la ttene. £s tambien verdadera y 
cimi'poseston; entendiëndose por aquella la que recae 
sobre cosas corporales; y por esta la que se adquiere en 
las incorporales, como los derechos y acciones; pues en 
estosno se puede estar, ni se retienen materialraeule; y 
asi se dice que se cuasi-poseen por el que puede usar 
de ellos 6 ejercerlos {leyes 4/ y 2.*, tit. 30, P. 3."; 
Sala, Derecho real, tom. 4.% lib. 2.^ tit. 2.^ num^: 
6 y 43, y Goyena, tom. 4.*», nums. 795 y 796.) 
. 230. Asimismo es la posesion de hecho y de de- 
7wAo;aquella es la que consisle en la sola tenencia 
mateiial de la cosa, que por lo tantono produce de- 
recho alguno en el que la disfruta; y«stalaque se 
tiene conforme a la ley y atribuye derechos y ven- 
lajas a quion la goza. Puede ser, esta ultima civil, 
natural y mista: civil es la que tiëne el que es re- 
pntado sefior de la cosa por derecho civil,. aunque 
en si realmente no lo sea; como la que adquiere el 
que prescribe una cosa recibida de uno que no era 
su dueno verdadero: la natdral, aunque muchos auto- 
ros la confunden con la de mero hecho 6 sola deten- 
cion corporal, es la que se apoya en el derecho na— 
tural, pero no la asislen las leyes civiles para dar— 
le los efeclos del domiuio, no sirviendo por consiguen— 
le para prescribir; como la que goza el usufruclua— 



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pRAeifCA roRUfts. 443 

rio, el cofitëuld, &c.; y la misU e» la q«e sefuu-- 
da on el derecbo natural y eivil, surtiendo todos los 
efeclos consiguientes, como la que li^ne el \erdade- 
ro seilor en sus cosas, La posesion que Uaman real 
6 corporal, es la mera delentacion de la cosa, 6 sea 
la misD^a de beobo que se definio antes {leyes ct- 
tadas; Sah y Goyena en el msmo lugar.) 

231. Todo bombre sano de enlendimiento puode 
adquirir la. posesion legal por sj, por medio del bi- 
jo que esta bajo su potestai), 6 de otra pei-softa.por 
su maiMlado; y tambien la obtienen por las que ies 
representan legilimamente los menores, dementes y 
faluos, las ciudades, corporaciones, universidades y 
colegios. Para conseguirla, se requiere voluntad i 
intenpion, y la ejitrada 6 material aprebension \er- 
dadera 6 fingida de la cosa; y se conserva, aunqiie 
no se disfrule por si mismo, sino por medio de al- 
ganas personas en su nombre, como el arrendataria^ 
el defK>silario, &c. {kyes 22, tit. 29; 3.* hasta la 15, Uti 
3a, P. 3.^1.^ tit S.'lib, |1, A. B.; Sala en di^ 
cho iugar, nums. 14 y 15; y Goyena en d mismo, 
nums. 797, 803 y 80*.) 

232. Se pierde la posesion pm'desamparar laco- 
sa con c^nimo de no conservarla; por prescripcion 
qoe se efectiia porel Iranscurso de un ailo, tenien-j 
do el que ba de prescribirla buena fë y juslo tilu-» 
lo; por avenida del rio, mientras la cosa permanez^ 
ca cubierta por las aguas; por caer la cosa mueble. 
en el niar 6 rio, si no se puede estraer; porque se' 
pierda 6 estravie; por la fuga de la bestia fiera, ha- 
biendola perdido yade vista; y por lillimo, cttaudp. us 
arrendador dh a un tercero la posesion con inimo de que 
la pierda el dueno, y esle deja pasar sin reclamai' 
nada el afio de que se bablo anles. Taimbien se pue- 
de privar k uno de la posesion, perosolo de becho, 
por lanzarle violenlamenle de la cosa que eslaba po^ 
seyendo; por entrarse en la cosa agena sin autorizacion 
del dueno, y negarse a su eatrega cuando la recla-' 



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444 PRiUVMA FOIifilldK. 

me este ; y por apoderarse de la oosa mueble de olFo, 
eomolo hace el ladron {leyes 19 y 32, tit. 28; 14, 17 
y 18, /«. 30, P. 3.V 3.% tit.S.% lib. 11, N. R.; 5a- 
/<i, en el cit. tit., ntms. 16 y 17; y Goyena, tom. 1.% 
»wiw*. 805 a/ 808,) 

233. Puede reclamarse la posesion pknariay su-- 
mariamente: plenariamenie, cuando se sigue para ello 
un juicio ordinario por todos sns tritmites, causan- 
do instancia lo que de ^l resulte; y sumaria 6 inte- 
rinamente, por medio de un juicio breve y de redu- 
eidos tr^mites, cuya resolucion dura solo mientras en 

i'uicio plonario no se decida otra cosa. Nada, pues, 
►ay que decir respecto al primer caso, porque se re- 
duce k deducir una demanda ordinaria, ooservando 
en un todo las reglas y sustanciacion de los juicios 
civiles ordinarios de que se habl6 en. su lugar; mas 
cuando se trate de la posesion en el segundo, se efec- 
tua por medio de los interdictos, 6 juicios sumarios 
que esplicaremos por su orden (% 27, ///. 2.% P. 3.*, 
Sala, Derecho real, tom.2.''; lih. 3.®, ///. 11, mms.\{^ 
y 11; y Goyena, tom. 7.% mm. 7283.) 

234. Los interdiclos se di\ iden en prohihitorioSy res- 
tifutorios, y ecsibitorios: son prohibitorios, los por que 
se prohibe se haga alguna cosa que perjudica a la 
posesion en que se halta una persona, como la denun- 
cia de obra nueva: restitutorios se dicen, los que tien- 
den a volver 6 restituir la posesion que se ha qui- 
tado indebidamente, como el de despojo: y ecsibitorios, 
los que tienen por objeto la ecsibicion 6 manifesta- 
cion de cierta cosa que uno tiene en su poder, y en 
qae pretende el que los propone tener posesion, pa- 
ra que viëndola, se cerciore de si es o no la mis- 
ma en que le nerlenece aquel derecho {Sala, Derecho 
real, tom. ±%lih.d.% tit. 12; num. 10.) 

235. Tambien son los interdictos, y esta division 
es la mas comun yiittl por su frecuente uso en la 
prictica, de adquirir, retener, y recuperar la pose- 
»iont de cada iino de ellosse tratar^ con la debidat 



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aqparaMsiod {Sala en el mimi^ ktgaf, Ht.'A^] ntikn.'hi^ 
y Gojfena, tom, 1.% nim. 6282.) « ; 



Itel inUrdiçlo de adqujrir la posedion. 



236. Este interdicto, qoe en las leyes romaiiib se. 
nomlMra adijiiscendcB vel aafuirendee p&ssesioniSy es por 
el que se pide la posesioa de unacosa k que seicree 
teUer derecho, y qne no se halla poseSda por ptro (Go- 
ym, lotn. 7.% nrnn. 6282.) Tiene Iugar en varios ca- 
sos, 4 que ea aquellas leyes se dan nombrefi espe- 
ciales que han adoptado nuestros espositores, & saber: 
(fmmn bonornm^ qmd le^Uommy sakianoy cuasi'Salr' 
mm. Por el primero se solicita la posesion deunos 
bieaes que se nallan vacantes por.muerte 6 falta de 
su anterior poseedor, como los de una herencia. Es- 
te comprende varios (aisos, que son: cuando se recla- 
ma la posesion de bienes dejados por testamento, los 
qaedados abintestato, y los de un vinoulo h mavo-- 
nizgo, en los lerminos en que hoy pmA^ tener lu- 
gar este liltimo, atendidas las leyes vigentes sqbre 
desvineulacion. Por el seguAdo pretende el herede- 
ro se le ponga en posewon de los bienes legadoses- 
pecificamente, de que sin ^u conocimiento se han app- 
derado {)or ^ sola autoridad los legatarios, paraque 
Yuelyan a lamasa comuu, hasta queliquidada lahe- 
raficia, aparezea si tiënen 6 no cabimento los legados, y 
se entreguen k los q»e les pertenezcaa^ EI salviano com-^ 
p6te al dueno de un prëdio rustico, k quien se le 
ofrecio por el colono una prenda e» seguridad del pa- 
S^ d^Ia.Feuta^ para que se le.pongaen pc^sionde 

TOMO II. 40 



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H$ PMmCk fOABViS. 

laeoM^ ofrecida: y el cua^-salviauo H el qna m 
igual caso ouede ejërçitar el dueno de cualquier oira 
heredad uroana, 6 aquel k quien se bayan ofrecido 
prendas para garantir el cumplimiento de un con- 
iraio {leyes 2.% y 3.% tit. U, P. 6.-, 3.', tiL 34, 
lih. 41, A. R.; Ciria fUip:, part. 2.-, § 27, mms. 
2 y 3; Sala, Derecho reai, tom. 2.% lih. 3/, ftV. 11, 
fium^. 12 y 13; y tit. 12, ntim. 31; Ant.Gomz, en 
ia ley k6 de Toro, mHns. 115 y siguientes; Got/enaf 
tom. *7.*, secs. 1 .■ y 2.* del tit. 102; y Ëscriche, Diccion. 
ra%. , palabra Inlerdicto.) 

237. Unos y otros tienen igual sustanciacion, y 
prddtteen ios mismos resultados, porque en todos se 

{ude la posesion de ciertos bienes; diferencijiudose so- 
ëft el caso y en los distintos documentos ojosti- 
ficacion que han de presentarse para acreditar en cada 
uno el derecho de fos interesados: pues en los inter* 
dictos de adquirir la herencia por testamento, del)e- 
Ti acompanarse este documento y la partida de la de- 
funcion, ofreciendo justificacion de identidad de so 
persona con la nombrada como heredero, k no ser oue 
^a conocido notoriamente por tal. Si lo foere legiti- 
mo,, las partidas sacramentales qae muestren su pa-* 
rentesco cen el finado, la de entierro de este, y ofre-' 
cer informacion testifical, por la que se acredite el 
fallecimienlo abintestato del dueno anterior de los bie- 
nes, y la identidad de las personas comprendidas en 
las partidas. Si se reclamase ia posesion de nn vin* 
culo 6 su mitad, segun la ley vigente sobre la ma-- 
teria, una copia autorizada por Escribaiio de la fan- 
daQion, y demas documentos en que se acredite qne 
es en efecto el inmediato llamado segun aqoella, cxk 
mo partidas sac^amentales, reconocimienlo anterior, 
justificacion testifical, &c. En ei interdicto jpsod le^ 
gaiorum, el instromento en aoe conste qoe es here- 
dero y una informacron del hecho de hal)erse apo- 
derado los legatarios de los bienesiegados antes de 
tiempo, y por suj^a autoridad: y siendo el salvia— 



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lio 6^ coasi, el docQni^tito en que rëdalte la obli- 
^acion de entrëgar la prenda {leyes y mtortf citados 
mtes.) 

238. Los tr&mites qae tienen logar en el inter- 
dicto de adqutrir son los siguientes. Presentado el es- 
crito en que se entable eon los documentos de que 
se ha hablado antes, segun los casos, y habiendo ofre^ 
t;ido infonnacion sumaria, si fuese precisa; el Juez lo 
ha por presentado, y admite la justificacion cuando 
80 propusiere, mandando que despues se traigan los 
actuados k la \ista: lo que hecho, y ecsaminado su 
resultado, se concede 6 niega la posesion pedida, se- 
gun lo que en justicia corresponda. Gualquiera que 
sea el auto que recaiga es apelable por el que se sien- 
ia agra^iado con ël, cuyo recurso ser& solo admisi-* 
ble en el efecto de^olulive. A dicho proveido, cuan- 
do por ël se accede k la data de p<^sion, seagre* 
ga siempre, que se entienda sin permcto de otro de 
mjor dereeho\ mostr&ndose por tal declaracion, que 
no se perjudica por este auto el mejor derecho que 
tenga otro iuteresado, que no se hubiere personado 
aotes, qued^ndole reservado para que cuando quie- 
ra k) reclameen tiempo(% 27, tit. 2.**, P. 3.*; las 
mistnas citadas antes; hs arts. 49 y 66 deUteglam.prov.; 
y hs autores dichos en hs mismos lugares.) 

239. Si desde el principio, 6 al menos antes de 
fallar el interdicto, sc presentare otro ti otros solici- 
tando tambien la posesion de aquellos mismos bie- 
nes por considerar su derecho preferente, el Juei 
pre8tar& aadiencia k todos, admitiëndoles los escritos 
y documentos que aduzcan, y las justificaciones que 
ofrecieren; y ^spues en vista de lo que cada cual 
haya probaoo, dictar^ su providencia, mandando dar 
la posesion de los bienes k aquel que juz^ue ha acre- 
dilado tener mejor derecho. tuando vanos probasen 
que les asiste un derecho igual, 'como si justific^Van 
ser parientes eil segundo grado del difonto en un abin- 
testato, k (odos se les maudar^ dar la pose$ion de 



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•448 'IA^JCA ff>mm: 

los bienes proindmso; enc^^im^Qsei bo .?j|pini^lr»- 
cion a aquel de ellos que ofjçezea mayore^ garaolias, 
6 al en que se convengan los demas iuteresados(% 
3/, tiLji; P. fl.^; Curia fi(ip. part. 2.% 1 27, 
mm, 15; ij Goyena, tom. 7.% nww^. 62194 a/ 6296».) 

240. Este interdiclo ser& unjuicio symario, si.se 
personan dos 6 mas a prelender Ja posesion, pprque 
t lodos se les presta audiencia; y sumarisimo cuao- 
do no se presenle mas que uno, porque a. nadie,^ 
cita, y solo se suslancia y termiria con el q^e se ha 
presentado. Dura el derecha para entablarfo ^ taftto 
tiempo cuanto la iiccion real que compete sobre los 
ffiismos bienes, mienlras esten vacantes, y no popçi- 
dos vilidamente por otra persona; pues si lo'eslan con 
buena fë y juslo tilulo, la. duracion de aquel der^- 
cho es solo de aiio y dia, en razon.ique pasadoes- 
te plazo, ya ei que los posee ha pvescrilo ik su fe- 
Yor la posesion; quedando al que se crea con derfe- 
cho i tales bienes espedita unicameute la accion pa- 
ra enlablar ol juicio pelilorio (% 3.*, M. 8*% lib. 44, 
iV. y?.; y Curia lugar dicho, num. 13.) 

241. Cuando se hubieren personado varios i,re— 
clamar la posesion, pueden los que no la obtengai*, 
deducir contra aquel a cuyo favor se decidio el in- 
terdicto el juicio plenarip posesorio, y de^pues por 
el que. fuere vencido el pelilorio: y lo mismo habr& 
de hacer el que cuando se persone encuentre ya terr 
ihinado el interdicto, y conferida i olro la posesion. AI 
que se hubiere mandado dar esta, debe entregAr— 
sela en efecto el mismo Juez, 6 el Escribano ppr 
<;omision suya, poniëndoio por diligencia en los autos; 
en la que se espresar^, que todo se hizo quiela y pa-* 
cificamente sin contradiccion de përsond alguna, para 
que asi conste y pueda considerarse el que la reçibe co— 
mo poseedor de buena fe. 

242. Despues de dada la posesion, solicitari el 
que la ha obtënido por medio de un escrito se le 
ampare en ella; esto es, . que se confirme, y dë por 



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bfen d^Iarada k sa favor, k fln de pre^r nia-' 
yor TaKdacion y seçuridad a lohecho; lo *<|oepro-' 
cttfe y 'decrëta el Jaez, caando ya estëf ftrine ëF' 
aolo y Ik diligencia de posçdioii, por tfo habërBe re- 
clamifio por otro que se crevera cdn mejor de^cho 
[Anionid Qomez en h ley 45 ie T^ro^ num. 440 9 ^'-' 
gtdenfës.) • 

243. Siempre que se pedia la posesion de m ma- • 
yorazgo por ei sacesor inmediato, oomo por ministe-' 
rio de la ley pasaba k ëi la posx»sion civil y natoh-' 
ral, sole se solicitaba por el ioterdiclo la reai 6 c^r- 
poral y la cnasi poseslon, queora lo quelc faltaba;* 
y asi lo provfeia el Juez: mas hall^Ddose en la ac— 
taatidakl suprimidos todos los mayorazgos y vincula- ' 
ciones, no puede tener lugar ya lo dicho^ como no 
sea respeclo de la mitad resenada que ha de pasar 
al inmediato, consider&ndose que la adquiere loda- 
via por derecho de vmctilo nacido de ta misma fnn- 
d^ion (Jey I.-, tit. 24, Hb.U, ^. R.\ Antonio Gih 
mez en la 45^ de Toro;y Cnria filip.^parL 2.% § 27, 
nm. 5.) 



Capiialo II. 



Del interdicto de retener la posesioo. 



241. . Este interdicto, Ilamado en las leyes roraa- 
na$ retinendee pogsesionis, se dividia Dor ellas mismas 
en dos especies, a saber: uti possidetis^ que tenia hi- 
gar respecto de las cosas raices; y utrubi para las mue- 
Bies; pcro en Espana en ambos caso9 se nombra de 
retmer. Se concede solamente al poseedor legitimo, 
y iia «1 qtte posee vi^ clam vel preemo, 6 sea por 



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150. fiiAtriCA r^fttniK. 

faerza, a oeultasdel verdaderç due&o, d por raego6 
encargo de este: y es la razoi^ porqae la sehtencia 
que recae en este caso, declara el derecho de poseer 
en el qae lo intenta, y por consecaencia se le am- 
para ea Ja ()osesion como iegitimo tenedor > de aqae- 
ilos bienes; imponiendo ademas silencio al perlarba- 
dor, y condenandole en las costas, y el abono de da- 
nos y periaicios inferidos ai perturbado; lo que no 
puede declararse sino k peticion dei que posea vMida 
y legalmente {Antonio Gom% tn la ley 45 de Toro\ Sala^ 
Derechoreal, tom. 2.% /*. 3.^ lit. 11, mms. U » 13; 
y Goyena, tom. 7.«, mms. 6297 al 6301 .) 

245. Tiene li^;ar el interdicto de reten^r en do& 
casos; 1 .* cuando el qde se balla en posesion de una 
cosa es molestado sobre su tenencia estrajudicialmente 
con palabras 6 hechos por un tercero: 2.*" cuando el qoe 
ha obtenido judicialmente la posesion de unos bie- 
nes, 6 los ba adquirido por donacion, <^mpra, be* 
renpia 6 de otro modo, y se halla quieta y pacifi- 
camente disfrut^ndola, es demandado sobre ella ea 
juicio plenario posesorio 6 petitorio, para quese \e 
ampare y mantenga en ja posesion en que est&, has- 
ta que se decida el litiffio entablado {Antonio GomeZy 
en aicho lugar; Sala en elmismo, nums. 16 y 17; y Go-- 
yena, tom. 7.*, sec. 4.»cfe//*. 102.) 

246. Luego que c\ poseedor se vea inquietado en 
el primer caso por alguno que se di^a dueiio de la 
cosa, 6 c|ue sostenga no le pertenece a ël, y si & otra 
persona, o haça cualquier otro acto que indique per- 
turbacion de la posesion en que aquel se halla; pre- 
sentari un escrito al Juez en que lerefieralos he- 
cbes ocurridos^ le haga ver que es poseedor legi- 
timo, y le ofrezca sobre todo justificacion testific^I 
acompanando tambmi, si los tiene^ los documentos 
en que fonde su derecfaa, y concluiri suplicando, qae 
dada la tnformacioa. y aparectendo ctertos los estre- 
mos propuestes^ se le mantenga y ampare en la po- 
sesion eo que est&, se baga saber al pertturii^or q[ue 



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paiMiQA retttffi. 451 

00 h mi^t^y j se le condene al ri)ono de los 
perjoicios qae kaya caosado y en las costas. £1 Juez 
adfliite la iDformacion ofreciiia, laahdando qaeda- 
da se traigao los aotos k la vista; y si encaentra 
qae se han jostiflcado los dos estremos de ser posee^ 
dor legitimo, y haber sido molestado; accedera k la 
manaleDcion y demas pronunciamientos soltcitados, 6 
los negari en' caso contrario; caya providencia, co- 
mo las que deciden el intërdict6 de adquirir y los 
demas juicios snmarios. es apelable en un solo efec- 
te; viëndoseel recarso por espediente, y causando eje-^ 
tDtoria la sentencia de \ista {arts. 49 y 66 del Ae- 
jfam. prov.; Gomz y Sala en los mismos lugares; y 
Goyfnn tamo 7.% mifii^. 6034, 6306, 6345, 6316 f 
8333.) 

247. Poede el que se dice pertobador asi one Ile- 
gne & sa noticia, qoe d poseedor ha entablado con- 
tra ël el intordicto dë retener, personarse en los aa* 
(os ifnpagnando lo alegado por aquel, ofreciendo con- 
trajustificacion sobre los hechos sentados, y acompa- 
nando, si los hubiere, los documentos en que funde sn 
derecho. Seadmittr& esta opo^cion, y en vista del re- 
soltado de la contrapraeba ofrectda,' y de lo justifi* 
«mIo por el actor; elJoez fallara el interdicto, con- 
eediendo o negando la manatencion, segun h) que Jaz- 
gue ser conforme a jasticia. Coando se d& audien*- 
cia al demandado, si se presenta k defenderse de la 
manera dicha, esle interdicto es somario; mas si no 
se personare, como no se le cita para que comparez- 
ca, sera sara^trisimo [Los eUados mtores en dickos h^ 
gares; y Goyena en el msmo, nums. 6309 y 6310.) 

248. Ën el segondo caso, luego que al poseedor 
se le fonfiere traslado de ta demanda, como por ella 
se vë molestado en la posesion en que se halla; pue- 
de solicitar antes de conteslar directamente k ella, 
qoe se le mantenga y ampare on dicha posesion por 
el remedh sumarisimo del interin^ protestando despoes 
traciiar el traslado conferido, k cuyo intento forma 



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ai4i(HtIo .^fr^l^jo y t^poaial'ppQoupciamieftto, el qae 
se Jiama Aq mat^ejfci(m..$&, dh. tfa^lado: de .^te e^ 
crito al aotor; y e\acua^o^. ae maiMj^rb traep los attt^g 
ii4?t vlstoj.y se provëe so^re.k.miiiiuteacion laqiie 

{nroceda eu justiiçii8|: cnya providencia p«ede^^ afi*n . 
ada por la parte^pie se siutiere agraviada.mo elfet, 
aduiiii^dQge en),^te c^U apela^o^ on aaibo9:c;l^ 
i^ m^iante oa& se instraye contra vua ^to iqter-* 
locutorio dictado en jmcio. ordinario {Sahi Dete^ 
reçl, top. 2.% lib: d.% tU. H, num. 16; Govarmn 
bias, .Prdctica, iCuestim 47; ^y Goj/emi (m^ iy,,num 
6345.) ' : . ; .• 

,. 249 v, Como la molestia 6 perturbacion qoe «e caosa 
fin e^te segupdo casoes irremediable, porqueesf^^^ 
dente de gestiones judicialës; no se debe pedir en el 
esqri^to en que se interppnga el aitlculo, que se con- 
dëne el actor en cosbs y ^l abono 4e peijoicios, se? 
gun §e hace en el primero; ,ni el Juez lo d^cretariat 
aunquQ.se le pidiese, debieodo Hmitarse^ unicameatd 
h raandar la raanutencion y amparor si fuere proeen 
. deiite, Apesar-de que en pr&ctica sesuple liamar es^ 
te interdicto cuando se propone voomo ai'tieulo juici^ 
Yj.remedio sumarisim^ y asi m le nombra en la.misr« 
ma formula en que ,se InterpQdeg . se të^ ateadidasla 
SHstaqçiacvon que se ie dh, qiie e^ti mal apiicada'ial 
denominacioa; ppes en ël se .p^e^ta desd^ luego au-* 
diencia.4 ia ptra parte^ lo que no tiene liigar en Los 
iuicios sMmarisifflos. 

230. Auçque en este jiiterdiQta obtenga el que la 
interpone, no >se le atribuyepor w VP^ der^cbo del 
que tuviera antes; ni se le quita 6,entor[]^ el su* 
yo al que haya instruido la depanda: ,y asi es, que 
terminado que sea, se le vuelven & eatr^ar los au- 
tos al demandado para qiie conteste la d^andaprc^ 
jMiesla; y se cpntinua el juicio hasta -^u fin, cpmo 
si no hubiese oourridosemejante incidente: siendo pu«&- 
to en pos^ion de lacosaobjeto d^ jitigio el demaii- 
dant^ si: p(h: la sentencia ya firpie d;.^Mat<>ri9dA fu^ 



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de manuleo<;iw qae iiecjiyera i favpr ck sm coIUK 
fiante^ y qae siemppe fae. iiHerioo y d€|)eiidieiite.de. 
10 qae 'resullara en la definiliva del jaido; (lieAiUiio (% 
27, tit. 2.% P. 3.') 

251 . No obstanle lo dicho, obUene varias venlajas 
el {K^eedor que es amparado ën la posesion por aulo 
judicial, y son: ?i? -* . .,'^ : 

1.*z=Quesi es vencidoen definiliva, solo sera obli- 
gado a devolver los frutos consumidos desde la con- 
lesiacipn de |a deroanda, y no los anteriore^ p^rque 
deciarado que ha si^o poseedor legilimo hasla entonces 
88 le considera conio de buena fë. 

2.*=:Que en caso de duda por ser iguales las prue- 
bas hecte» por an>h»p, o porque ninguno las haya 
praoticado, meiior est cmdUio pomdeniis^ es siempre 
mas atendida Mi condibion, y te de fallarse i su 
favor. / <-■'.■' ■; • ' 

3i*3sQuc. la manutencion es per loregular nn pre- 
ced^iie favoiable par» obtener en el pleito plenaria 
po8es<Nrio. 

i.*=z;<^ por ella se libra en todo caso el posee- 
dor de ser Condeiiado en ^s costa» de dieho juictoy 
au^que fuere en ël venoido; porque nopuede ser te-s; 
udoieomolitigante temerario, mediante a que b^ apo^ 
yado sn oposieionry dereeho en un anto j^licialt * 
cuyo favor es^stempre la presuocion de que basi-i 
dodietado en jostici^, mientras no se aoredite lo 
Gontrario(% 28, tiL %.•■ 8.% tiL 22;39,<i<. 28, P. 3.«; 
jf%flfta,to«;7.*, «tt/». 6408.) .. 

252. El dereeho . para usar de este ioterdieto, du- 
ra tantocilanto suteista ia molestia en el primer car 
sa; pues si «e continua, aunqu^^ sea por muchos aiosi, 
co«o cada aclo de perturbaeion atrihuye un nttevo 
derecho, nunca puede presoribirse: y si se deja dc 
molestar ai poseedor, ya- no tieue de que quciar^ei 
En el caso segundo, medianle & ^ue ae prtpoufc co- 
mo escepcion dila^oria.,. solo paedeideduicirse. en.el 



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4»! r*:icn<^A miiM. 

lerinino ptw'm de iidëfe di^is cooiddbs desde ei si^ 
gtfietite lil de la iiolificaeioii de la defliaffda, que es 
el iMfoado por la ley para iisar de las escepciones 
de aqaellai^pecie. 



€«pii«lo Ul4 



Oel interdicto do recuperar la poseslon i6 de de^]6. 



253. Ës este iflterdicto el qiie se concede ai t€^- 

nedor de una cosa, para recuperar la posesion 6 1«^ 

nencia de ella de qfne ha sido privado por otro <de 

m propia aatoridad. El derecho civil estableci6 tto 

interdieto llamado unde vi, que aun cuando semejan- 

te al de despojo introducido por el canonico, sedi- 

ferencia sin embarço en varias cosas: 1/, enqueel 

de despojo es mas amplio y de consecuencias mas fa- 

vorables que e) ynde t»'; porque este solo tenii \n^ 

gar para recobrar las cosas raices, y aquel aon pa^ 

ra las muebles, derechos y acciones: 2.^ el primero 

«ra pei^Bonal, y no pimedia por taniosino cootra el 

Ibrzador de la cosa; y elsegundo.es real y se oon- 

€ede contra cualquiera ienedor de ella: 3.''en el mde ot, 

^ podia admitiral reo alguna escepcion; y en ei de 

despojo, ninguna absolutamente ^ te recibe, n^n-^ 

dosele toda audieneia, y de aqui el sabido princi- 

pio, spoUatm ante mma re^tiiuendm^. Estas >ei>*- 

taj^ nicieron sin duda, que en la pr^cltca se aban-- 

donase enteramente el interdicto undem^Y ^ osarji 

solo el de despojo, que es el que hoy se conoce eii 

Espana {leves 30, li/. 2.^ P. 3.*; 2.* jf 3.% Ht. 8*, 

iib: U, IS. R,; cinon 3.% causa 3/, cuest. i.*; y 

eap^ 48, De rest. spoli(U.\ Antonio Gomz tn la lef 



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tëi$ Tmroj mms. im y stgmentes; CAna/Ufy., patt 
i.\ § 28, »tim. 4; Saia, Dereeho real, tom. 2.% 7i*. 3.% 
Hm^mme. i%ysimimtes\ Goifenaytom.l.'*ynums.63%k; 
6325 y 6347; y jf^crtcfcf , Dic.ras., pa/afrra Despoio.y 

264. Gooipete osle inlerdiclo al que ha sido des^ 
pojado de nna cosa que tuirtera eii su poder, aun- 
qoe no sea verdadero sefior 6 poseedor de ella, y 
aanoue la retenga w, clam velprecario;6 sea por fuer- 
za, a ocaltas de su dueiio, 6 por ruego o encargo 
dei mismo; d&ndose dicha reclamacioii aun contra et 
propio senor, que por su sola autoridad se adminis- 
trase la justicia, despojando de la cosa violentamen- 
te^l tenedor. Y es la razon, porque en esle caso no 
6^ trata de atribuir ni quitar ningun derecho, ni se* 
declara que la cosa 6 su po^ion pertenezca k estei 
ni k aquel; sino que se manda unicamente hacër ta 
restitocion, para que las cosas vuehan a estar co- 
mo se encontraban antes del despojo; baciëndose las 
iDderanizacicnes correspondientes k favor del despdja- 
(te en 6dio del despojante, y como casti^o del aten- 
taëo que cometiera on administrarse la justicia por 
8U mano: la. posesion, pues, que es objeto de este^ 
ittterdicto es de mero hecho, y por eso se concede k 
todo teuedor de la cosa contra cualauier forzador de 
la misma, aanque sea dueno de ella. Cuando la 
eyeccion 6 lanzamiento fuese hecho por el senor k 
HDo que te arrojara de su heredad en el acto mt&-* 
m de recibir la fuerza, no proceder& este interdic- 
ta, porque m m repëlere licet, segun un .principio de 
derecho; y porque el primer despojante no lleg6 k 
estar en la cosa ni pudo adquirir su tenencia [An^ 
^mo' Gom^ez en el mismo hgar\ Sala alU, num. 20; 
Gt^ena, tom. 7.*, secs, 6.'' y 7.* del tit. 402; y Es^ 
cHcA^ eneldi^o art.) 

855. Contra las determiuaciones de las auto— 
ridades guberttativas en los negocios pertenecien-* 
tes & sus atribuciones, no procede el interdicia 
^ despojor Bi ^i de manutenciou; y los Jueces no 



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1 K6 1 piHunEiGA ;FaBiSNfifi;f 

d^bef^n aidimtir sea(i^]anie& deimlndM, padi^ndo.go^ 
lo recfiimarse conii*a ellas ^n m''ordiftaria'Cuan^o 
baya mëritos para' haeerlo {RL ^rd. deS^de Ma^dt^ 
1839.) 

'256. Segun una ley (2/, HL 3A, lib. .44, A, R.) 
se concede la aecion de despojo aon coAlra ^l Jues;- 
que dbusando de su autoridad, quita 4 alçuno la te^/ 
neneia de una cosa, sin qua antes bm^L' oido, YeocW. 
do y eondenado en juicio a m dBvolucion 6 enlre- 
ga; 6 que ojecuta eualqttlera reaLceëuIa en que- se 
mande clespojar a uno de los bienes, obtenida siii 
audteocla coutraria; cuya restitucion podia hacet- otro 
J«f z igual a quien se acudiera. Pero como ^to es re- 
)>ugnanie a los prineipios de derecbio, pues ub igual' 
RO tiene jurisdtccion para juzgar nicalificar los ao— 
te^ dc'otro igaal; de^qui la inierpretacion qae se 
hardadopor alguaos a dicha< ley, suponiendo que.eii 
ella se quiso hablar del Juez que despoja conio par- 
tieulafr, y no usa de su jurisdiccion como tal Juez; 
interpretacion sin duda violenta, pues el confestode:- 
efitfif dis|:K>sicion legal la resiste. £b practica no obs- 
tante^ conociendo la diflcultad de que se acuda ea el 
oaso dicbo k otro Juez igual para que restituya el 
dcispojo; lo que se hace es presentar un escrito ai 
mismo que lo causo, pidiëndole reposicion de su au^' 
te y haciiëndolp ver la viol^cia y arbitrariedad co* 
m^da, aunque siempre con ei decoro y moderacio» 
debidos k toda autoridad, apelando subsidiariameii- 
le, por si la negare: 6 bien recurfir en qoeja al 
Superior inmediato de dichoJuez, para que le cor- 
rija y haiga entrar en sus deberes, comoseeieoata 
slempre que caiisa vejaciones y molestias a tos ia- 
teresadosen la administracion dejusticia {Autfkres ep- 
tados en el mismo lugar; y Goijma en elnnm. *360.) 

'457. El modo de proponer y sustaociar el inter- 
dieto 4e despojo eseste.Luego que uno hasidodes^ 
p0}ado 4ie la cosa que tenia en su poder, presentar^ 
al Juez m eserito iie&rieBdole lo oeurrido ofnecieii^ 



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da idfomi^ioa samria gobrc &a cerieza, y aiin p^ef 
seiitando dooumentos^ si io6 bubiere, para loBdar el 
derecbo aiegado; y eonduira suplicando que, «i apan- 
lecen comprobados los heclios de ballarse en la po- 
sesion 6 lenencia de la cosa, y haber sido despnjë- 
do menos ba do afio y dia, que son ifidispensables 
para que proceda ei interdiclo, se le res^iiuya la co- 
sa coD stts frutos y rentas; reponiëndose tedo ai tfr^ 
tado que tenia an\fs de caosar^ la^ioleftciai y om- 
denando al que la ocasion6 en ias costaA, 0I abbtao de 
perjaicios y las demas penas en qm ha incarJHdot^ 
sepn la ley, como \iolento despojador. i £1 Juea.adf^ 
mite la justificacion, mandando . traer los autOHt: a Ja 
vista luego que sea dada: lo qjue hecho*, si resulia 
de ella aereditada la certesa de los estremo^ indica** 
dos, se falla el interdicto accedleudo k todp ht pedi* 
do por el despojado; 6< declarando no haber 'lugar^ 
si de ia vista ^pareciere lo cotttrario. £n cuaiqmera 
de estos casos puede apelarse de la pro^idencia^ oii'* 
yo recurso procedera solo en el efecto devoliitivo, oo*- 
m sncecie en los demas juicios sumarios y.«umarH- 
simos (Uifes 6.% m. 8.% P. a.*: 40, tiL 40, P., 
7/; L\ 2.% 3.*, yS.% tit. 34, lib. U,N. B.', arts. 
49 y 66 del Reglam prov.; y Goyena, tom. 1^^ m. 
\9del tit. iO^.) 

258. Aunque el reo quiera personarse en estetift4 
terdieto para justificar lo conti*ario cfue, el aotoi^,^ no 
se ie preslark audiencia, ni recbnocerii personalidad 
luBta que este hecba de un todo la re^tilucion, :y se 
hayan abonado las costas y perjuicios; lo qiae proce^ 
de, apesar de qm el despojante ale^ue que es* di^ftor 
de la cosa, queio hizo porque creyo que.eomotsenor 
podia disponer de sus menes y k nadie ofendia, ^uë 
(ue antes despojado de la misma cosa, y en fiu otra 
CDalquiera escepcion por proccdente y justa queapa- 
rezca; porque asi c<ymo ël privo, de.la'tenenoia* ai dles^ 
pojado sin oirle ni concederle defen«a algiina, asa Cam-* 
bien es j^usto se.obre con e^ para qu^ otra»vez;fe»^ 



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4SB f IMti^ FeUHIX. 

n\m leyes, y acada k la aaioridad para obteMr 
^ isticia que le asista; por cuya razon este iuter- 
4icto es siempre un juicio sumarisimo {leyes iS^tit. 
40, P. 7/; 3.% 5/ y 6/ del tit. 34 (;«V£wto; Anlomo 
fhmez en el lugar referidQ; Ctiria, j»ar/, 2.% § 28^ numg. 
4 j S; ySd/a en dichoM., num. 20,j 

250. Contra la regla ^eneral que se acaba de sefi^ 
4ar y que se observa constantemente en pr^cUca, opi"^ 
4iao algunos autores fundados en Jim ley (6/, tit. 34^ 
4ib. U, N\ R.)-, que por k) menos debera admitirse 
la escepeioA de baber tomado la posesion 4 virtod 
^te attto judicial, y no por su sola autoridad, aunqiie 
m efecto to resistiera el tenedor de la eosa, y hti^ 
biese sido preciso lanzarle violentamente de elia; por 
qae en este oaso, dicen, no ba habido despojo. Per« 
en priflier lugar juzgo imposible el caso propuesto, 
pues no se pnede concebir como habria hombre tan 
osado que se atreviera a quejarse de despojo en tal 
^iiirciinstancia; ni menos que pudiera hallar persona 
^ue se prestase k declarar que poseia la cosa y que 
habia sido despojado; mas si tal s'ucediera, es se-^ 
,guro que el Juez no decretaria la restttucion, si 
ios testigos le refiriesen, como no podrian dejar de 
hAcerlo, siquiera algo de loocurrido, mandando eu- 
tonces que acudiese aquella parte donde corres- 
pendiera; es decir, al juzgado de donde procedie- 
se el auto de lanzamiento. Pero dado caso que sn- 
eediera lo que figuran dichos autoi*es, deberi el que 
se supone despojador acudir al Juez que le mando dar 
la posesion para que le ampare en ella, proponien- 
do kt inhibicion al que haya empezado & conocerdel 
despojo; y no hacerlo ante este, cuando le est4 pro- 
btbtda toda audiencia en el interdicto. 

260. No obstanle lo dicho, puede prestarse audien* 
cia ai despojante antes de que se haya verificado la 
reslitucion, no para oponerse a eila, ni para alegar 
esoepdon al^una, sino sobre la manera con que ha 
de |)onerse aquella ea ejecueion: v. g. si el dea- 



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pijo coBsUti^ eo baberse i^ierto ona yeBUiia> 6 al- 
terado algo en la beredad ageiia; probado aquel, la 
restilucion 8er& lener que volver it cerrar )a v<^nla-- 
na, 6 reponer la co^ tl estado en qne se hallaba 
aotes: en cuyo easo puede proponer ël despojadc^r que^ 
habiei^ la alleracion becna dado mas valor 6 ber<» 
mosora i la cosa, pudiera dejarse asi^ 6 verifiearse 
la rei^lnoiptt en otra forma que prodojm el mis* 
iBo e£eclo y le fuera menos coalesa, £1 ]uez debe dar 
^fista de esie escrilo al actor, y si esle se convenee 
dela uUlidad i procedencia de lo que se propone> 
^Dvendri en ello, 4 lo resisUri de lo contrario; 
amdando ac^uel en vieia de lo espuesio lo que crea 
conforme k jnslicla. 

264. Laa penas k que se alude en el escrito en 
qse se iHlerpone el interdietOf cuando sedice,»yd^* 
mas. en que ha incurrido como vto^ento despojadoTy gon 
lap^dida de lodos los derecbos queen la cosatu- 
viera, 6 del tantoque valga si np tenia algunos, se^ 
gan dispone la ley en iuslo casligo dei atentado que 
oomele el que despoja a oiro. Ësia pena sin embar^ 
go,a|Hirece k primera visia violenta, y aun contr^ 
el derecho naiura), porque eomo se priva al reo de 
toda defensa,! puesto uue se le niega la audiencia 
es el interdiolo, vendra k ser impuesia k sus espal-^ 
da$, y sin que baya podido demosirar su derecbo coft* 
tnt la demanda quizas injiisia del acior. Pero n<^Io 
es, porque el no pr^tar audieneia en el inierdieiai 
8e fanda en que la providencia que lo decide esin- 
terina y despuesen juicto ordinario puede el reo ale- 
px y probar lo çontrario. Asi aunque bubiera dido 
eoodenado en el sumarisimo \ la përdida de sii de«^ 
reeho, este proveido quedaria sin efecio, y seria in- 
demnizado de todo, si en la via ordinaria demostra-* 
ba que no>huba tal despojo, ni së hizo por tanio acree- 
der & semejaoie pena: Baas no acredii&ndolo, y re- 
^itando que en efectQ fuë voluntario y violento des^ 
pojador, seria ya eon ^u audiencia confirmada^di- 



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4 66 ^mefiCA^ pmmL. 

c^a coridëri^^ tfefinUirslii&eftte y dë «nii^imli#ra firme 
m ^sligo d«l atettiado quei cometiera (leges 5.^ m: 
8.S P. 3/; 40, 4i, 45, 46 y 48, iii. 40, P. 7.'; 44, 
ftY. 34; y 4.\ «. 34, ff*. 44, A- /t) 
' • -202; Apmr de Ber ei esle caao muy jtista dtcha 
pftna, no esta en pr&ctica impoiierla Ai aoh iilteriaa- 
fiienle en el inierdioto; refittltando unicaQente vque^ 
si ^ el jnitfio oiidinario no praeba ei despojanle que 
lo^ bubb despojo, stAo sotamente qfae es duefto, se 
h maiidar& devolver la cosa, sin hacer prronuncia'- 
miënto algono contra ei qae entabio d int€A*diëto: 
asi^eofflo si justiRca qae este fu^ malicioso, puesque 
no hobo tal despojo, se decretara a mas de la entre^ 
ga de la cosa, que el colitigante le reintegre de io- 
dq cuanto se le ecsigiera por causa del iatërdidto, y 
que le abone los -danos y perjuicios qoe por ello m 
te hubieren oimsionado. 

263. La duracion de la accionpara pedirlares- 
tilncton del despojo no est& marcada porla ley; pe*- 
m por pr&cliea es su tërmino et de un ano. Algu^ 
nos quieren apoyar esta practica, en qqe ese es el 
pta^o I^gul para la preseripcion de la acck>A po^ 
s^soria; pefo este funqQmeOlo m puede aplicarse 41 
oaso presente, porque la ley ecsige para dicha' pre&^ 
ei^ipcion, qiie haya buena fe y justo tltulo, circuna- 
tmcias que oiert'amente no. concurren en el despoja- 
dor: y asi parece mas procedente el que sç haya asi^ 
nado el minimum de la prescnpcion de las accio- 
nes por lo odioso y \ioIento que ës esle/interdicto; y 
pqr la presuncion que nace desde luego contra la ybt^ 
dad del despojo, cuando ba dejado pasar . tanio Uem'- 
po el qoe se dice despojadosin reclamar cosa algu- 
na, siendo tan natural y consiguiente qoe, hahiia^ 
do sido cierto, lo hubiese inteiUado on el momenlo 
en que soc^iera. Puede tambien agregarse que el lër- 
mino ordinario porque preseiibian las acoiones pre^ 
toiias, de cuya clase es el intjBrdito untif^ ttr, era por 
Berecho Romano un aiio; y por tiltimo; qne tal es^la 



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PRACTIGA FORENSE. 461 

(faracion de la accion de injurias, a la que sease- 
meja la de despojo, porque en efeclo se ofende di- 
rectamente al tenedor de una cosa que se le arran- 
ca vioienianiente de su poder; y aunque en el inter- 
dicto se trata el negocio civilmente^ envuelve siem- 
pre aiguna parte de ^|^ni|£^|ub4j por la que se im- 
|)one la përdida del aerecno*l)ue el despojante tu- 
viera en la cosa inisma (Goy^na, tom. 7.«', fttim. 6332.) 
264. Tanto para interponer el interdicto de des- 
pojo, como el de retener u posesion, puede acudirse 
al Juez de primera instancia del territorio k que per- 
tenezca el reo, aunque este, 6 la cosa objeto del des- 
pojo, goce de fuero privilegiado, como si es clërigo 
militar, si la cosa es espiritual 6 beneficial &c.; 
ante cuya autoridad tambien se puede conocerdel jui- 
cio plenario de posesion que despues se entable con 
apelaciones en uno y otro caso & la Audiencia res- 
pectiva, reserv&ndose solo para el Juez coinpetente del 
hero k que corresponda el demandado 6 la cosa el 
litigio ptitorio que despues se promoviere. Masco-^ 
m la ley que esto dispone, no preceptua que ha- 
ya de pedirse precisamente en el juzgado de prime- 
ra instancia, sino solo I(\ permite cuando dice, que 
el interesado vueda acudir; es consiguiente que no por 
eso dejar&n ae ser Jueces competentes, para conocer 
de los despojos y de la manutencion de la posesion 
los de los fueros privilegiados a que esten sujetaç 
lag personas 6 cosas demandadas, como lo eran ah- 
tes de concederse k los de nrimera instancia seme- 
jante facultad (art. 44 det Realam. prov.) En los ne- 
^ios que corresponden al Tribunal de aguas de Ya- 
leacia, este era el Juez compet^nle para conocer de 
ios Temedios posesorios que sobre los mismos ocurrian 
eon apelaciones al Gefe politico de la provincia {6rd. 
de la Regenda de 2 de Mdyo 1841): mas en la ac- 
toalidad de toda cuestion sobre poseston 6 propiedad 
acerca de esta materia se conoce en los juzgados, de 
primera instancia; compitiendo solcf alTriminal de 

TOMO II; 11 



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aguas )a decisiou de las disputas de heclio qtie sm 
susciteo sobre sp disfrute, y ai Consejo de provincia 
Jas sobre administracion (rëal dec. de \0 de Jumo \ 847«) 



CajpH<flë Jir, 



n« to 4«Bunetft d« tobra iitt#vft. 



865, la demmcia de labor u obra nueva, es un lu- 
terdicto prohibitorio que compet^ k ciialquiera que 
sea perjudicado con una nueva obra que olro estë ejB- 
cutando, por ser poseedor de una heredad inmediata, 6 
por tener olro derecho en que sufra perjuicio, para 
impedir que se continiie dicha labor. Se llama 9bra 
jnueva h qiie se ejecuta de nuevo en algun lugar 6 
en una heredad ya labrada, cuya forma y direccioa 
esterior se altera 6 varia (ley 1/, tit. 32, P. 3.*) 

i!66. Puede hacerse la denuncia para eonservar el 
derccho que se tiene; para precaver el dano que se 
v& h inferlr; 'O para defender el derecbo de usar de 
las cosas piiblieas, como si se edificase en plaza, eji- 
do, calle &c.: por consiguiente para que preceda es- 
ie int^rdicto, es necesario que auien lo instruyaten- 
ga un derecho 6 interës en la denuncia; pero* como 
en el ultimo caso todos son interesados, lo puede inter^ 
poner cualquiera del pueblo, escepto la muger y el aie- 
norde calorce aiios, que solo pueden propQnerlo çuan- 
do el dano se causa en cosa que sea de su propie- 
dad; aunque siempre compete mas directamente dicba 
acciou al Sindico del Ayuntamiento> que es quien re- 
presenta al pueblo y debe defender sus derechos {/e-r 
yes L\citada; 3.% 4.% 5.% 13 tf 23 del mismo tit.; 
AHtonio Gomen en la /ey 46 de Toro, num. 28; y Sa^ 

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I»IIACTICA FOHE^Si:. 168 

?a, Dei^echo Bl. tom. i.\lib. 3.*, tit. 12, mm. 3.) 

267, Seguo la ley ha de hacerse la denuncia al 
dQeiio de la obra, 6 al que la estuviere dirigiendo a 
sa nombre; y podri verificarse, 6 haciendo saber k 
aqDellos 6 los oficiales que Irabajan en ella que no 
oonlinuen por ser contra derecho lo que eslan labran- 
do; 6 lomando uiia piedra y echAndola en la obra, 
fspresando lo mismo; 6 acudiendo desde luegoal Juez 
para que la mande detetier. Los dos medios prime- 
ros como ^tfajudiciales surtiran efecto> si el dneno 
86 convence de la justici^ de la reclamacion, y sus- 
pende la obra: mas sino hace caso y la continua, se- 
fa forzoso acudir al Juez, que es lo que generalmen- 
tese practica desde el principio. Ejeculada ladenun- 
da, el efecto que produce por el pronto es, aunqve 
realmente no haya derecho para hacerla, suspender 
la obra empezada hasta que se determine otra cosa; dc 
manera qoe, si apesar de tllala continuase el dueiio, se 
decrelaria inmediatamente a peticion del aclor y & cosla 
'de aqoel el derribo delo labradodespuesde interpnes- 
ta {leyes i .% 3.» y 8.% tit. 32, P. 3,'; Sak, Dere-^ 
cho Ml., tit. 42 citado^ num. 5; y GoyenQy tom. 7.*, 
WMn. 6254.) 

268. El modoprktico de interponer este interdic- 
(o judicialmenle es e! que sigue. Cualquiera que se 
crea perjudicado con una nueva labor que esta ha- 
ciendo un tercero, acude al Juez con un escrito en 
que refiere, que siendo poseedor de tin molino de agua 
^. g., siluadoen tal parte, fulano ha empezado &la- 
brar otro mas arriba, abrieudo yarias canales y efr- 
tableciendo presas para ks aguas; con lo que le cau- 
sa on notorio perjuicio en no diejarlas correr para ve- 
irificar su molienda; y concluye ofreciendo informa- 
cjon sumaria sobre los hechos espuestos, y suplican- 
<Jo que en \ista de su resultado, se man^e suspen- 
<ler inmediatamente la obra empezada, restituyendo 
las cosas al estado que tenian antes, condenando al 
dueno de la labor al abouo de las costas y perjuicios 



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161 PBKVVICA FORteT«SE. 

rqne le ha causado con lales hechos, y jurando que 
'en esta prelension no procede de malicia {leyes 1.* y 

l 269. Recibida la justificacion, y apareciendo- de * 

'jella que en efeclo al actor dueiio 6 poseedor de aque- 
lla heredad se le perjudica con la num labor que 
se esla haciendo sin derecho, el Juez admitira la de- 
nuncia y proveerd en los tërminos pedidos por aquel; 
negandola, si no resullasen acreditados dichos estre- 
mos. Cuando los hechos alegados fuesen tales, que 

'no se puedan juslificar bien por la inforraacion testi- 
fical; y solo practicando un reconocimiento ocular y 
pericial se comprenderan debidamente; puede cual- 
quiera de las partes pretender se ejecule dicha dili- 
gencia, y aun el Juez esti facultado para decretarla 
de oficio por un auto para inejor proveer: lo que eva- 

" cuado, se llamaran las actuaciones & la vista y se fa- 
llara la denuncia en la manera antedicha; 'de cuyo 
proveido se puede apelar, procediendo el recurso so- 
lo en un efecto (% L\ tit. 32, P. a.*; Salay Dere- 
cho lil., tonh 2/, iib. 3.% tit. 12, num. 6; Goyena, 
tom. 7.% num, 6255 al 625«; y Escriche, Dic., ari. 
Denuncia de obra nueva.) 

' 270. EI quese halla baciendo la obra, tiene facul- 
tad para personarse en el interdicto, cuando sepa aue 
se eslh sus;lanciando, con el fin de oponerse a las soli- 

• citudes dël actor haciendo ver su improcedencia; y 
se )e oir^ sumariamente, admitiëndole las contra- 
lustiflcaciones que ofreciere. Despues de terminada 
la tJenuncia, puede feclamarse en via ordinaria •con- 

'trk' lo determinado en ella; y si estë Iiligio.no se 
finalizare en el plazo de tres meses conlados' des- 
4e que se admiti6 la denuncia, puede el denun- 
ciado pedir se le permita ta continuacion de la 
obra, dando fianzas suficientes de que, si fuere ven- 
cido en el juicio pendiente, derribar& lodo lo hecho 
y subsanai:^ los perjuicios que por la continuacion de 
la obra se hul)ieren ocasionado. Si esto lo pretendie- 



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FRACTICA rOREKSC. 465 

re antcs* de ser pasado dicho plazo^ podra tener efec- 
lo, si el denauciador se aviene valuntariamente a 
admitir la referida fianza; mas no si la contradice 
{leyes 4/ y 9.% del tit. citado; Sala y Escriche en los 
dichos lugares; y Gotfena en el mismo^ mms. 6299 y 
6260.) 

27'1. No tiene lugar este interdicto euanda una 
labre molino, batan, horno u otra cosa semejante en^ 
rio, arroyo 6 lugar donde olro tenga un estableci- 
miento igual, si por ello no le impide el curso de* 
las acuas y el liore uso de su derecho, solo porque 
aquella nueva labor hara menguar las utilidades 
de la antigua; porque toda indnstria se puede e^er- 
cer libremente, y el que usa de su derecho k na- 
die ofende. Asimismo no procede eonlra el que hi- 
ciere zanjas, pozos li olras cosas para limpiar 6 cons- 
truir canerias, acequias 6 cloacas para dar saiida ^ 
las iomundicias y a las aguas de las beredades, 6 
conducirlas k las mismas, pues son obras de necesi- 
sidad y aun de interës publico: pero siempre se cui- 
Aavk de hacerlo, evitando en lo posible las molestiai 
que puedan ocasionarse con ellas k los veciuos. Tam-- 
poco se concede contra el que labre un pozo en sa 
heredad, aunque por ello mengiie 6 escasee el agua 
del vecine: & no ser qoe lo haya ejecutado malicio- 
samenle y solo eon el objeto cle causaraquei daiio^ 
poes entonces debe mandarse que lo cierre. Este in- 
terdicto se di k los sucesores en la finca per}ud3ca— 
da, y contrd los sucesores del dueno de la obra, aun- 
qae sean singulares, {leyes 6.% 7.', 16, 18 y 19, /ff. 
32, P. 3.*; Sala, Derecho RLyenël mismotit.,nums. 
7, 8 y 9; Gogena, tom. l.'^ynum. 6261; y^Escriche en 
el dicho art.) 



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460 PRAdTICA FORENSr. 



Capitalo If. 



ht: la deauncia de obra vieja. 



,272. Se diferencia este ittterdicto del anlenor, so^ 
lamente m que por ël se denuncia una obra ya be- 
cba^ que por sa mala construccion 6 antigiiedaa ame* 
naza ruina, y puede cayendo ocasionar daiio a las 
heredades contiguas 6 al publico, para que denribin- 
dola 6 repar4ndoIa^ se e\ite el mal qoe se teme: 
en ei derecho .civil se di6 4 esta accion ei nom-- 
bre de damno infecto 6 dano no hecho. La roanera 
con que se entabla, sustancia y decidë es la mis- 
ma que en el de obra nueva; pues todo se reduce k 

Sresentar al Juez un escrito el que tema el dano in- 
icado en que, refiriendo el caso, ofrece informacion 
testifical y pericial sobre la certeza de los hëchos es- 
puestos, y suplica se haga saber al diieno de la fin- 
ca que amenaza ruina, la derribe 6 reforme. Se ad- 
mite la informacion y decreta el reconocimienlov ha- 
biendo por nombrados los peritos que la parte hubie-i 
re designado: lo que hecho se accedadi a lo pedido, 
si resuUa cierto lo alegado por el actor, 6 se dene- 
gar&en çaso contrario. Si se determina la reparacion ^ 
debe hacerla inmediatamente el dueno,. dandd fian— 
zag en favor del que ^ntablo la demmcia de que le 
abonar& los daiios y perjuicios que se le causen, si: 
cae el edificio 6 su parte ruinosa antes de que lo ha— 
ya reparado; con tal de que la caid^ no provenga de 
terreraoto, temporal li otro caso fortuito semejanle, 
pnes entonces 4 nada sera responsable. £1 auto de- 
cisorio de la dcnuncia es apelabi*, y procederi la al- 
xada solo en el efecto devolutivo; quedando siempre- 



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este fatlo, como decisorio deun iuicio sumartc, de- 
peodiente de lo que resoite çn el ordinario que pue- 
de entablar despues la parle que se crea perjudica- 
da con la providericia del interdicto (%f^ lOy 42, tiL 
32, P. 3.*; Sala, Derecho real, tom. 2,% lib. 3.% tit. 42, 
nums. 10 2^ 41; 1/ Escrichej Dic, art. Deuuncia d& 
obra vieja.) * ' 

273. Guando la parte ruinosa del edificio dë k la 
Cjalle, pJaiia, caminoji otro paraJepublico,puede ha- 
cerse ladennncia por cualqniera dol pueblo, puescom- 
pelB para ello accion popular; y aun puede decretar- 
se de oficio por el inleres comun del vecihdario: en 
cttyo raso la repai-acion 6 reedificacion debe ser di- 
rigida por un arquitecto, para que la obra se eje^ 
cate con solidez y sujecion k las re^las de\ arte, j 
que no SQ afee el aspecto piiblico. Decretado el der- 
ribo de una heredad urbana y Mevado a efecto, no 
debera perraitirse que permanezca asi,. ya por losma- 
les que los solares y ruinas acarrean al vecindario; ya 
porqu3 no estë desfigurado el aspeclo publico; ya cn 
fin porque no se destruya la poblacion, si de^jan de 
repararse los edificios. Lo que se ejecuta pues, en 
este caso es apremiar al dueiio para c|ue reedifique 
en cierto plazo, y si no puede 6 no quiere, queven- 
dao dë a censo ol solar para que otro lo labre {leyes IJ^' 
y nota A.% tit. 19, lib. 3.'; 2.V tit. 32, «&.' I.*; y l.\ 
tit. 22, Ub. 8.0 N. R.) 

274. Es tambien procedenle esla denuncia coan^ 
do on arbol nacido en la estreoiidad d^ una fluca, 
amenaza caer sobre |a de otro que est^ colindante, y 
se quiera evitar el dano q«e habr& de causar co^ 
su oaida: y asimismo tendrd lugar para que se cier- 
ren 6 cubran las zaojas, pozos" 6 acequias que esten 
abiertas de las que puede sobrevenir dafioi lasper- 
sonas 6 ganadosque eaigan en ellas y^un k las mis- 
mas heredades; corao si se dejan las aguas remansa- 
das sobre la pared 6 valtadar del vecino, piwsse des- 
trairan los cimientos 6 podririn las^maderas, | otraa^ 
^mejantcs {leyes\ty 13, ftY..32, P. 3/) 



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^ \ Ç8 PRACTIÇ^. FOHEK^C. 



De la denuncia de danos. 



S7$. Este intendicta es conocido eo el derecboc4- 
>il coD el Dombre de quod m mt clam, por ser estas 
palabras las con que el Pretor priDcipiaba su decre- 
to restitutorio: tiene lugar cuando uno ba hecho por 
ftterza6 clandestinamente alguu dano en cosa deotro 
6 le ha perjudicado en su derecho por si mtsrooo 
por medio de sus ganados, para que se repare el mal 
causado, restituyendo la cosa al estado aue tenia an- 
tes si es posible, y si no abone el quoa interest. Es 
puesy materia de este interdicto todo daiio que se cau- 
se en heredad agena^ ya cortando arboles 6 arran- 
cando 6 maltratando los sembrados, ya deri ibando 
el todo 6 parte de un edificio, destruyendo 6 cegan- 
do acequias 6 canerias, quitando las cercas. de las 
Jincas, 6 dejando que los ganados se coman los pas- 
tos agenos, 6 de otro territorio transterminando con 
ellos {leyes del tit. 45 y en especial las 2l y 28, P. 
7."; Sala, Derecho real, tom 2.®, lih. 3.**, til. 42, tmms. 
26, 27 y 28; Escriche Dic. raz. palabras Animales, 
Arbol^ Danoy Pastos; y Goyenaj tom. 7.*», nums. 71^9 
y siguientes.) 

276. £s muy semejante esta denuncia al interdic- 
to de despojo, del que se diferencia esencialmente en 
aue en este se quita la posesion permanecieudo el 
qespojador en ia cosa; y en aquella, aunque en el 
acto oe causarse el dafio aparezca como uua usarpa- 
eion, no se sostiene, pues ejecutado el hecho, aue- 
da la cosa espedita y el dueno ett pc^sion de ella: 

Eero siemprç se asemejan ambos en ique en uno y otro 
. 9y violencia ë inlromision ilegal^n la cosa ageoa; 



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per lo qttc la su^riciacioA de la ilenuiicia de danoi 
es eu to(io iguai d la dei inierdicto de dc^jo. Tam- 
poco S3 presta aQdi^ncia ai danador basta que se ha- 
ya Yerificado la reparaciou del dano y abonado las 
costas; debiëndose, para graduar el im()orte de aqueU 
Dombrar peritos que lo reconozcan y valuen: pero eje- 
catado, se le podra oir en via ordinaria, ya sobre 
qoe no se causara tal dauO) ya sobreque no faë taii^ 
la 8u entidad como se supuso, ya porque se leecsir 
giera mayor suma que. la que importara su repara^ 
cioB. Si se iaterpone apeiacion del failo deoisorio>de 
este interdicto/ ser^ solo admitida en el efecto. devo^ 
lotivo, como todaslasque se instmyen. en los demas 
joieios de esta claBe. 

277. El caso mas frecuerite y praclico de la 4e- 
nttnciade danos es cuando se inlerpone del que can- 
sat los ganados de uno en los sembrados, pastos 6 
iitolesde otro, siempreqde sin autoi*izacion del due-* 
»0 y clandestinamenle entrau en las beredad^, ,6 
coodueidos porlos mismos ganaderos, 6 ellos soios.p^r 
descaido de estos. Gomo entonces ademas de cau*- 
sarse dailo al propielario de las flncas invadidas, se 
iofringen los bandos de buen gobierno, puede enla- 
Uarge la denunciaanteel Alcalde del puebloen que 
ocurra, y tambien ante el Juez de primera instani' 
cia dei partido: pero en el primer caso, si el reo tra- 
tare de oponerse y hacer reclamaciones por la viaor-4- 
dioaria, euando ya puede prestiirsele audiencia, que 
^ luego que fallado el interdicto se haya hecho efec^ 
iiva la multa impuesta en el bando; deber^ el Alcal- 
de remitir ël espediente a dicho Jaez, si la entidad 
de las reclc'unaciones escediere de doscientos reales, 
para que oiga a las paries en justicia, y decida lo 
Vte corresponda, segun lo que respeetivamente>alega^ 
rea y probaren: 6 idet6rmin4ndolo ël mismo en jui*^ 
cio verWU si no escediere de dicha suma, en los pue- 
Mos donde no resida el Juez de primera iiislaipiia 
(%ci 24, tit. 45, P. 7.*; yjade A ytmlamienlos de 8 i*r 



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170 i^RAditciA roRËK«. 

J&^. <84&; €i^t i :• dil reglam. de juzgador, y Goyena^ 
ibm. fi.% nnm. 8906 al 8905.) 

278. ' La raanera prkclica dein&trair y s^stanciar 
la dennncia eii e{ caso pmfmestd ed eista. Cnandoel 
duefio dft uiia finca, 6 ei guarda puesto para su eus-- 
todia encuefiire al^unos ganados de agena pertenen- 
cia pastando ^n etla r causando daiios, los liarlt sa— 
lir inmedialamenle, ecVigijmdo al pastor' 6 ganadera 
una prenda, corao pafiuelo, navaja ti olra ^emejan- 
te: y sl hallare algunas res^^ soias y «in cnstodia, 
podr^ delenerlaft y conducirlas al pu^bio present&n-^ 
dolas al Juez, qufen manda 's^? custodien hasla que 
aparezca su^ueiio reclam&ndotas; al cual ^ hara re&' 
ponsable del imporle de los danos causados por di- 
chos auimales en la hcredad donde fu^on hallados. 
Si annque se encnentre^ denlro de ta finca uoa pia- 
ra, no prece ganadero iii otra persona qvte la cus- 
toditt, (lebefA urrojnrse fuera, buscando" tesiigos del 
hechov |>2ifa que despn^s depongan la verdad de lo 
ocorrido; los que podran ser otros pastores, guardad 
o Irabajadbres que se hallen por aqui^las inmëdia- 
eioHos; pudiendo retener algunas cate^zas paracom- 
probar la verdad de la demanda, si en aquel para- 
ge ni en sus cercanias se cncuehtra persona algana hiibil 
para ser testigfi. 

279. Con ol esCrito de denuncla ha de presen- 
iarse al Jucz la prenda que se haya obtenido del ga- 
nadero; y si no la hublere, se ofrec^ra informaoioti 
sumaria.En el prim^r caso d9bnfr& raandarse compa- 
rccer al dueflo de la pi^cnda, para que la i»econozcA 
y declare lo ocurrido: lo qu3 verificado; si contestu 
qm es suya; y que la dio por habgrBe ballado su gal* 
Yiado en la finea del denunciante, bastar& cmio su-^ 
lietente prueba de la denuncia, y se condeoftr&aldue- 
ftodol raism() en las pma^ ref«ridas, medianle afMre- 
€to del rmporl# del dantf, qoe se hara por peritoft 
iM»brados a.1 inteoto |W el Juez. Cuando negare^tte 
wa suya la prendd> 6 al<^^re qae le fue sustratda 



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f R1«TICA FORC74SE. 1 74 

fraaduleDtauiente 6 coa violencia, y uo por causa de, 
dafio que el ganado hiciera, sera preciso valorse dej 
la Jnslificacion lesliftcal, lo mismo quc cuando no io. 
hubierc ecsigido prenda alguna, Ilabiendo sido aprcn* 
didos los mismos animales, su sohi presenlacion al 
Jucz, de que se estendera diligencia en el espedien- 
le, servira de suficienle prueba; y lambien bastara 
la deposicion del guarda de carapo quc aprendiera. 
el ganado 6 lo encontrara causando el dano, cuando 
eslo lo hace por razon de oficio {Goyeua tugar ciLy, 
num, 8905,) 

280. La accion para proponer esle interdiclo por. 
m semejanza con la de despojo y por las misroa& 
razones que en ël, dura solo un ano, pasado el cual, 

ira solo se puede pedir en via ordinaria el abono de 
os danos que se causaren en laheredad agena. (Sa- 
/a, Derecho Rl., tom. 2.% lib. 3.% liL 12, num, 30,), 



SECCION TERCERA. 
De oiros jiiicios suQiarios. 

Capitolo 1. 

Del juicio de aHnicnlos. 



. 281 . Por alinientos se cntiende no solq lo que se 
neeesita para comer, beber y veslir; sino lodo lo que 
es indispensable para cubrir las demas necesidades 
dc la vida, como la babilacion, lo que se consume 



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472 PRAGTICA mEKSE. 

en modieinas para curar las enfermedades, y en cos- 
lear la ediicacion: entendiëndose que lodo Iia de ser 
proporcionado al eslado y circunslancias del que ha 
dc preslarlos y del que *ha de ser alimentado, & no 
ser que se liaya pactado olra cosa. Los aiimentos se 
dividen en natnrales \ civilesy enlendiëndose poraquc- 
llos los que se apHcan «i cubrir las necesidades na- 
turales, como comer, beber, &c.; y por estos los que 
sirven para atender a las de la sociedad en que \i- 
\imos, como los del vestido segun la posicion del ali- 
menlista, educacion, &c. Son tarabien debidos unos 
por opcio del Jucz, por dictarlo asi la equidad fun- 
dada en la piedad y relaciones de la sangre, como los 
qne dan los padres a sus hijos; olros por costumbre, 
eomo los que se prestan a los inmediatos sucesores 
de los mayorazgos; y otros por derecho, que dinMt- 
nan de una accion' verdadera, como los debidos por 
un contrato que se celebrara al intento, por testa- 
mento, &c. {leyes 2.% iit. 19,?. 4.«; xj 5.*, tit: 33, 
P. 7.«; Sala, Derecho Rl., tom. 2.% lib. 3.% /tV. 44, 
mm. 1; y Escriclie, Dic. raz.,patabra Alimentos.) 

282. Tienen obligacion de prestar aliraentos eii ei 
primer caso ios padresasus hijos pobres, aunque seau 
uaturales, con tal de que esten reconooidos, y a fal- 
ta de los padres, los abuelos; y tambien los'hjjos y 
nietos a sus padres y ascendientes, cuando estos no 
tengan de que \ivir y los hijos sean ricos, 6 disfru- 
ten bienes suticientes para hacer dicha prestacion. 
Igualmente reconocen nneslras leyes dicha obligacioii 
respecto a los hermanos entre si; pero uoen cuanto a los 
demas colaterales, aunque hay autores que sostienen 
ecsiste dicho debcr; cuya opinion, si bien muy equi- 
tativa y piadosa, carece de todo apoyo legal. Cesa 
esta obligacion entre^ las personas dichas, cuando el 
que ha de recibirlos comela contra el quetos presta 
una iugralitud doble, 6 sea una de aquellas eausas bas- 
iautes pa^ra la desheredacion segun ia ley; auuque al-r- 
guiios Hmitan eslo a solo los alimentos civiles, pero 



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FBAeriCA FOBENSE. 173 

no a les natorales, espeGtalmente si el alimentado car- 
rece absolularaente de medios para snbsislir {leyes 2.% 
iA 5/ y 6.% tit. 49, P. k.\ \.\ tit. 8.% lib. 3.% 
del F. H.; Sala, lugar citado, mms. 4 y 2; y Escri- 
che, pa/d^ra Aliroentos.) 

283. Los maridos tienen asimismo obligacion de 
alimentar k sus mugeres, ya porque ellos adminis- 
tran los bienes de la sociedad conyogal, ya porque 
estan en la necesidad de soslener las ([^argas dei ma- 
trifflonio, entre las quë se cuenta el mantenimiento 
de aqnellas: y asi cuando se separen los conyuges 

Eor divorcio u otra causa, debera el marido contri- 
oir i su consorte con la cuota alimenticia en que 
ambo4 convengan, o la que el Juez senale, si ellos 
00 se avinieren. Tambien las mugeres tienen igual 
obligaeion, cuando el marido se imposibilite de ga- 
narlo, v ellas tengan con que cubrir dicho deber (% 
7/, tU.'2.\ P. 4.-; y 20, tit. 4.% /*. 2.% N. R.\ Eti- 
xondo, Um.l.''. cap. 43, mm. ^0\y Escriche, Dtic, pa- 
/a(ra AUmentos.) 

284. Los alimentos que por costumbre debe pres- 
tar el pose^dor de un mayorazgo al inmediato soce- 
sor, pertenecen tambien a la primera clase, es dë- 
cir, Bacep del oGcio.del Juez fundado en la equi- 
dad natural; porque mas \ale que se hagan estos gas- 
tos en valde, si aquella persoua por muerte ii otra 
caasa no Uega a poseer el mayorazgo, que negar los 
alimentos al que puede ser dueiio un dia de lo$ bië- 
nes de que se compone la \incuIacion: aunque tam- 
bien parece que participan algo de la tercera espe- 
cie, por cuanto se conceden aun a los ricos, cuando 
loB (te la primera unicimente se deben a los i)obres 
que no tienen de que subsistir seguu su clase. 1.1 tan^ 
to dc los alimentos en este caso depende del prnden^ 
te arbitrio de los Jueces, atendidas ias Qircunstancias 
de las persooas, y entidad del mayorazgo; aunque 
ittHchos autores sostienen debe ser la octavaparte de 
Usrentas liquidas.de este {Sala, Derccho RL;, tom. 



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474 PRAÇTICA FORENSE. 

It^jlib, 3.% tit. 11, num, 7; y Escriche, Dic. rdz., 
art. Alimenlos.) 

285. Los que se deb»*n por derecho de verdade- 
ra accion provienen 6 de <!ontralo, 6 de ultimia vo- 
luntad; y por consiguienle han de darse por el gra- 
^ado con su prestacion al que liene esle derecho 
k su favor, aunqne sea aqnel pobre, y esie muy ri- 
co y |)ara nada los necesite, porque provienën de ona 
obligacion elicaz: a diferencia de los de la primera 
rspecio, qiie aun cuando hoy Islmbien se ecsigen por 
justicia, on su origen proced'en de una obligacion sim- 
plemenlo natnral, y por consecuencia solo se deben 
a los pobros quo necesiten ser alitnentados. La cuo- 
la allmenlicia sorien este caso la marcada en el con- 
trato 6 lillima volunlad; ystnose hubiere fijado, de- 
bera graduarse teniendo en consideracion el estado y 
circunslauciiis del alimentisla, y los bienes de la he- 
rencia, 6 del que ha de prestar los alimentos (Sa/a, 
titg. cit,, 7inm. 5.) 

286. Como los alimentos se destinan almantetii- 
mienlo de los que tienen estederecho, todoslos os- 
jiDsitores convienen en que deben satisfacerse con an- 
ticipacion sea por anos, tercios, meses 6 dias; porque 
slendo la necesfdad qoe ha de cubrirse con ellos dia- 
ria, y tan jjerentoria que no puede dejar de alen- 
derse inmediatamente, puesto que el \ientre no su- 
fre dilacion; es indispensable que ei alimentista ten- 
ia cn su poder siempre ^ecsislencias con que aba- 
nar los ^astos precisos de dichas necesidades, k ibç- 
dida que estas se vayan renovando (So/a, en dicko lug., 
num. 8; y Escriche en la pojlahfa ref.) 

287. Los juicios que lienen lugar cuando se re- 
cilamen alimentos son segan la clase k que pertenez- 
can; pues si proceden de la primera y segunda, cuando 
no se dudadel derecho porque se deDen;cslo es, cuan- 
do consla que el aclor es hijo, padre &c. del dem^n- 
dado, 6 esti reconocido por inmediato sucesor del ma- 
yofazgo, oestas cualidades se acreditan mediante in- 



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»iCtl€A IMB^. 47( 

formacion sumaria, 6 dQCttmeDtoft febackntts^ se co- 
nocer& de ellos en un juicio ^mario: y si son de 
la leroera, lendra lagar el ejecQtivo, coando el ins* 
tmmento en que funde el alimentisla su dereebo trai^ 
ga aparejada ejecDcion; y el civil ordinario, si no tu*>. 
viere ni pudiere darse a la accion aquella eualidad 
(leyes 7.% til. 22, P. 3,'; 7.% ///. 49, P. 4.«; ft 20, 
iit. i.% lib. 2.% iV. R.; Sala m H cUudo UL, mm. 6; 
y Escriche, Dic, pahbra Mimentos, tmo 5.**) 

288. £1 que se halla pues, en uno de los dos pri^ 
meros casos acudira al Juez competente, deduciendo 
sa demanda acompanada de la^ceriificacion del jui- 
cio de paz y los documentod en que la funde, y ofre^ 
ciendo justificacioa testifical para acreditar la iden^ 
tidad de la persona, y suplir It^ que k los instru^ 
mentos felle. Se manda dar la informacioo, y eva^ 
coada, se provee auto para que se traigan las actua^ 
cioaes a la vista^ y si de oHas resulta comprobado 
el derecho que seejefcita, se decretaque el deman-* 
dado dë provisionalmente al ac4or tanta 6 cuanta ean^ 
tidad por alimentos, pagada por niesadas 6 quinc^ 
nas anticipadas; 6 se niega lo pedido en caso con- 
trarie: de cuyo auto puede apeliii^e por el que se sien^ 
ta agraviado, admitiëndose la alzciaa solo en el efec->^ 
to devolutivo. La cuola alimenticia podri haberse fi- 
jado por el actor en la dcroanda, y si el Juez la es- 
tima arreglada, la adoptar^ en su auto; 6 !a modi- 
flcard si la creycre escesiva: cuando uo se hubiere 
becho tal designacion en el escrilo, el Juzgador la tse-^ 
nala, cuidando en todo caso que sea proporcionada k 
Ii» facultades del gravado con dicba preslacion y lat 
necesidades d'el alimenclsta. 

289. Si tan perentorla fuese la necesidad de es- 
le, qoe no pudiere esperar ni un solo dia sin ser ali- 
mentado, recurrir^ al mismo Alcalde para que eh el 
acto ck celebrar el jaicio de conciliacion, deorete in^ 
terinamente, y hasta qne ei Juez ordinario lo deter* 
^m sigoiendo su» Iramites debido^, la prestacion 



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475 MiA€tieA* roi^ME. 

(te ftliiii«nto6^ A lo qtie ^tobëra^ accederse: padiefidd 
Umbien^ cooio caso rte iirgencia infrprescindible, re- 
carrir desde tuego ffl Juez de priiiiera Instancia con 
ijçnal solicitud; celebr&ndose despttes el jaicldconci- 
liatorio coando haya de entabtarsef aecion fortnal se- 
bre lo mismo. 

290. Cualqutera que sea lii provideneia que en es- 
te juicio sumario dicte el Jnez o el Tribunal sdpe- 
rior en ia apelacion qiie contra ella se instraya, no 
causa inslaneia como todas las de su clase: de mane- 
ra qne puede en via ordinaria reclamarse lo contra- 
rio por el que hubiere sido gravado con dicha sen- 
tencia, ya porque se deban d no preslar losalimen- 
tos, ya porqoe la cuota asignada la considere de- 
masiado corta el aliAientista, d escesiva el que haya 
dc abonarla. loterin së sustancia este juicio ordinario 
y se decide en dpfinitiva de una manera firme lo que 
proceda en juslicia, segun los alegatos y pruebas de 
las paj'tes, ha de contiiiuarse abonando religiosamei^- 
te.la cuota senalada en el juicio somario como ali- 
menlos provisionales, y si dejare de hacerlo el grava- 
do con la prestacion, reclamar& su abono el alimen- 
tista, y se le ecsigirin los debidos hasta entonces por 
rigoroso apremio. 



Capitiila II. 

Del juicio sobre recoleccion de frutq^. 



291. Puede ocurrir, hallandose ya en tiempo de 
recolectar los frutos sazonados pendientes en las he- 
redades, cuestion sobre i quien competa este derecho, 
y que sobre ella sea necesario acadir al J^iez, para 



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FRAimCA FORBNftE. 477 

qiie con conocimieiito de cau^, deeida^ qniencor- 
responde haeer la recoleccion: y como si hnbiera de 
qpedar esta sin efecinarse hasta qne, segnido nn jui- 
cio formal por todos sus trlimites 6 instancias, r^^ 
yera sentencia firme k favor de uno de los litigan- 
tes, ya los frutos babrian desaparecido, 6 al menos 
86 tiallarian redncidos k un eslado de deterioro con- 
siderabliisiAio; es indispensable que sin perjuicio del 
derecbo que en jnicio ordinario puedan despues aofer- 
ditar las partes, se prorea sobre su reeoleccion in- 
mediatafflente y solo tomando un conocimiento su- 
mario k fin de evitar los danos irreparables que en 
wo contrario se origiaarian {ley 4/, tit. 25, lA. U^ 

292. Gnalquiera pues, que se Tea entorpecido por 
otre estrajudicialmente, cuando va k bacer 6 e$ik 
ejecntando la recoleccion de frntos por ballarse en la 
epoca oportuna, deberi acndir al Juez con un escri- 
to en ^ue refiriendole los hechos, y ofrecieiido in- 
foraiacion sumaria sobre su certeza, soliciia se le gtur 
lerice para iFerificar 6 continuar recdlectJtndolos, k 
fin de evitar los males indicados. El Juzgador le ad- 
iDitir& la justificacion, y st de ella resuUa pr(d)ado 
que en efecto hay aquellos frutos que recoger, y 

Jue por otro no se permite que lo haga, porque se 
ice dueno de ellos o por otra causa, proveeri auto- 
rizandolo para la recolcccion sin perjuicio del dere- 
cho qoe pueda alegar y probar aquel interesado. 
Caando la oposicion sea judicial, se suscitari un ar- 
licolo apoyado en 'Ios fundamentQs dichos, y sustan- 
ciado legalmente, lo fallari el Juez autbrizando al 
DDo u otro de los litigantes para que ejecute inme- 
diatamente la recoleccion (% 1 .• citada.) 

293« Si el que se dice quë la resiste estrajudicial- 
nente, sabedor de las gestiones judiciales que ha in- 
tentado el que trataba de haçer 6 estaba practican- 
do la recoleccion de los frutos, acudiere al Juez pa- 
ra demostrarle que no ha hecho tal oposicioii> 6 bien 

TOMO II. 12 . 



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T78 PRAflTlGA JFOHiNSE. 

que k ël le co.mpeie el derecho de recogerlos, ejecu- 
tandolo por medio de un escrilo; se Je preslar^ au- 
diencia, y se le admilir&n sunaariamente las justi- 
ficaciones y documenlos que presentare; fallando esl 
Juez con visla de lo alegado y probado por ambos lo 
que estime en ju&ticia. 

294. Cuando ni uno ni otro de los litigantes ofrez- 
ca garantias bastantes k su adversario 6 al Juez, pa- 
ra confiarle la recoleccion, pueden estos 6 el mismo 
Jucz nombrar un tercero abonado y de probidad, que 
se encargue de ella, custodiando los frutos produci- 
dos hasta que se determine lo conveniente, y dando 
cuenta al juzgadode lo que resultare dela operacion. 
Cualquiera que sea la providencia que se dicte 
on este juicio sumario es apelable; pero la alza- 
da solamente se adiqite en el efecto devolutivo, y se 
ve por espcdiente, como las demas de su clase. Ter- 
ininadoel Htigio 6 incidente, pueden las partes em- 
l>ezar 6 seguir sus reclamaciones sobre el derecho k 
aquellos frutos en via ordinaria, sin que se les alri- 
'buya ni quite el que tengan sobre ellos, porque k e&- 
te 6 ei otro se concediese la fiacultad para recolectar- 
Jos (ley l / citada.) 



Capiialo III. 



Del juicio de retraclo. 



295. El r^racto es la redencion 6 nueva com- 
pra de una cosa vendida por ei mismo precio que 
fuë enagenada, hecha por quien tiene concedido esie 
derecho por ley, costumbre 6 pacto. Es de varias es- 
'pecies, k saber; legal^ 6 sea el que auioriza ta ley; 



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HiAGTi€A FORENM. 479 

cdnmkHonat 6 de relroventa, que procede de pactos 6 
conlratos ajustados por las partes; y de cosinmhre^ 6 
sea el que se concede al' dueno de los bienes ven- 
didos en almoneda publica, que no se establece por 
ley alguna y sin embargo esta en pr&ctica por una 
costumbre fundada en la equidad natural. Ël legal 
es de abolengo, gentUicio 6 de sangre, que compete 4 
los mas procsimos parientes del vendedor constitui'- 
dos deotro del cuarto grado, para retraer la heredad 
procedente de los abuelos comunes que este haya ena- 
genado: de conmneros, qfte corresponde k los condue- 
nos para retraer la parte de la cosa comun que ha*- 
ya vendido el uno de ellos a un eslrauo: y de su^ 
perpcie, de que puede usar el senor del dominio di- 
recto, si se vende a un tercero la superficie 6 ter- 
reno;.v k el superficiario, si se enagena el dominio 
dicho \leyes 40, 42 y 55, iit. 5.% P. 5.'; 1.' 4 fo 
9.*, lit, 43, /*. 10, N. R.\ y Ctiriafilip. parte 2.% 
§ 22, num. 18.) 

296. EI que por halla'rse en alguno de los casos 
dicbos quisiere* retraer la cosa vendida, deber^ den- 
Iro de los nueve dias uue concede la ley, 6 de los 
Ires si son bienes muebles los que vaya a retraer el deu- 
dor k quien se le vendieran en almoneda piiblica; 
acudir al Juez ordinario del lugar que sea compe- 
tente del comprador, present^ndole un escrito en que le 
refiera los hechos, y consignando el precio en que 
la venla consistiera, pida que esla se entienda veri- 
ficada k su favor, haciendo entender al comprador que 
se presente k recoçer dicho precio, y al vendedor pa- 
ra que le otorgue la correspondiente escritura de ena- 
genacion, chanceliindose la que se hubiere hecho al 
que le fuë antes vendida; ofreciendo ademas sumaria 
informacion sobre la ecsistencia de las circunstancias 
necesarias para la procedencia del retracto. El Juez 
habr^ por presentado el escrilo y por hecha lacon- 
feignacion del precio y admitirii la justificacion; la que 
daUa, si de eUa resulla que proçede el retraclo, ac-^ 



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teAëtk a lo dema^ pedido en el ëscrito; y si no lo 
deniega: caya providencia m hace s^ber k las partes, 
y siel comprador se considefase agra\iado con ella. 
pofqtie crëa fto se esl^ en el caso de qne tenga lugar el 
retracM, podii reclamAria, entablindose entonces de- 
tnftnda tormal que m dustanciaf& 6n juicio ordina- 
rio, y para cuya atimisit^n deber& previamente ce- 
lebhtrse juicio de conciliaci6n: cnando el Juez denie- 
^ne la admision del retracto, podr^ apelaf de esta 
proi/ideiicia el que lo itjtërpuso, ctiya alzada se ve- 
ri por BSpediente. Sl por el contrafio se consintie- 
re, sft Hevaf& k efecto enti-eg&ndose la cosa vendida 
al retraente y el precio Cbnsignado al compradof; 
qHediindo aqttel sobrogado m lugar de est^, y obli- 
gado al vëndedor bajo las mismas condiciones coft 
que se celebfo el eonlrato, y con los propios derechos 
que pof ël atiqttiriera el comi^ratior {lef/es citadas) art. 
24 ml fieglarn. prov*; C4riti en el mkmo hgar\ p Saia^ 
Derecho real, tom. 1.°, lib. -2.^ tit. iL) 

297. Este juicio, segun ^6 noia por stt tramita- 
€fOn esplicada, perti^nece k los sttmatisimos, y pof lo 
iant^ la providencia qae lo decidë es interifla y de- 
pendienle de la resolucion que se dicte en el juicio 
ordisario (tne despues se cntaMe. El escrito en que 
se iMerpoftey de qtie *ë habl6 en el paJrafo anie^ 
dor, fra de conienef pfecisamente mm teqttisittts: 

4.»=:Que se haga ver hallarse ht Cdsa enagenft-^ 
da en fel caso de ser retraida, pof concttffir eii ëllai 
laB ci!^cunstaftcias que la tey ecsije. 

2.*^^=:::Qtte en ël ^ h^ga la consignacton del pre*- 
^io, 6 de la parte entregada pbr el com^t*ad{)r, isi lit 
^entia ëe ^fectu^ k ptazos. 

3.*iii:Qtte jure q^iëte la cojia pai-a sf, y qtie lio ptt>*- 
pone el retfacto fnaliciofeamente y pdr perjittlioar k 
Idfe contraytfentefe. 

4.^i=:Q«e se ^resentë el escrrto «n ei lëfftHin^ fti- 
i^l c<^6^do pdf lA l^y para usar del derechd dfs 
tisiraset^, pii^ haciëndose fa^a d^ ël ya no es ^ 



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mirible (to tm$msi$(jes] y Ga^na tom. 7.\ wc. 3-* 
del tit. 101.) 



Capitpilo IV. 



Bel juicio sobre desihucio y lanzamiento. 



SI9S. Segun la ulttmaley sobre arrendamieDtos de 
casas y los decrelos viçentes relativos a los de prë- 
dios rusticos, derogatorios en su mayor parte de lo 
establecido por las leyes recopiladas; cuando el con^ 
Irato se ha celebraçlo por tiempo determifiadQ, fina'- 
lizado este, quedan arrendador y arrendatario en li^ 
bertad de ejecutar otro nuevo con el mismo con quien 
antes lo hicieron, 6 con otro tercero cualquierar siE 
que aquel pueda alegar derecho alguuo de preferen- 
cia 6 lauleo: debiendo el colono 6 inquilino dejar li- 
hrç y desocupada la finca arrendada como la reci-^ 
biera k drsposicion de su dueno {ley de 8 ^e Jm^ 
IS13, restableçida en 6 de Set. #483^; y ladei^ 
ie Ab. 4842.) 

SI99. Pero si en los arrtendos de fincas rustica» 
ae dejaren pasar tres dias desde que se cumpli^i el 
t^rmino del contrato sin desahuciar 8^1 colono o vicQ- 
versa, habr^ (|e continuarse el arriendo por un ano 
ipas bajo I^s raismas bases y condieiones con que se 
celebrara, k cuyo ftnal deberi hacerse dentro de di- 
chos tres diçi& aq^ella intimacion; en la ioteligencia 
qoe si no se verifiiça, se proroga por otro mas en les^ 
mismos tërrainos y ^^i succeipivamente. En los arreia- 
damiento^ de ças^s, ^i leriftinadQ el tiempode sudu- 
ra^ion pada se ^ice por ^l dnenp 6 inquilino, sçeni- 
l^PtJeFa qjie subi^isto cQn lap propias condiçioaes po 



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482 FRAC9IGA FORENSE. 

la tjicita recondaccion tantos dias cuantos permanez- 
can sin manifestar otra cosa: de modo, que cuando 
quiexa que el uno li otro deseen celebrar nuevo tra- 
to, pueden hacerlo debiendo desahuciar, 6 sea preve- 
nir el que no quiera continuar al olro que ha de que- 
dar la casa desocupada para tal dia; el inquilino pa- 
ra que el dueiio disponga de ella & favor de quien le 
parezca yeste para que aquel busque otra habitacion 
donde acomodarse {leyes cits.) 

300. Cuando dichos conlratos se hayan verificado 
por tiempo indeterminado, si consisten en fincas riis- 
ticas, es preciso para despedirse, que el colono avi- 
se al dueno 6 este k aquel con un ano de anticipa- 
cion^ para que respectivamente puedan buscar el uno 
otras tierras 6 heredades que labrar, y el otro nue- 
vo colono que las arriende, y se eviten danos en ra- 
zon k las labores anticipadas, como barbechos &c., 
que es forzoso dar d esla clase de fincas: pero de-r 
berin haceise estos desahucios en las ëpocas en que 
cuando cunipla el aiio se halle alzada ia cosecha, k 
fin de evitar perjuicios y reclamaciones. Como res- 
pecto de las heredades urbanas no ecsisten las cau- 
sas espresadas para dejarlas 6 tomarlas en arriendo, 
siempre que este contralo se haga sin fijar tiempo 
a su duracion, pueden los contrayentes terminarlo 
ciiando el uao li otro lo tenga por conveniente, con 
tal solo de que se verifique, espccialmenle porel 
dueno al inquilino, con alguna anticipacion para qiie 
puedan respectrvamente buscar su acomodo, y no se 

'musen lo^ males que con la cesacion intempestiva 
del arriendo se originarian necesariamente h alguno 
de los contrayentes {las refs. leyts.) 

301. El Auen6 que hall&ndose en uno de los ca- 
sos dichos quiera desahuciar k su rnquflino 6 colo- 
no, puede intim&rselo particularmente de palabra 6 
por escrito; pero si este medio no le inspirase con- 
.fianza, porque tema pueda negar el desahuciado que 
se verificara este, acudiri al Juez del lugar con un 



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PRACTICA F0REN8E. 183 

escrito refiriëndole los hechos y •solicitaBdo se noti- 
fique al arrendador el des&hucio que se le hace: se 
accede k esta pretension, senalando el dia 6 ëpocaen 
que ha de.dejarse desocupada la finca bajo aperci- 
bimiento de ser lanzadode ella, si ^e vence ei pla- 
zo y no cumple con lo raandado. Y si hecho sa- 
ber, el inquilino 6 colono no se cree en el caso de 
ser desahuciado, puede reclamar contra ël y ^e for-r- 
mara entoncçs un verdadero juicio, aunque siempfe^ 
sumafio, cuyos trimites deben reducirse, prestada la 
audiencia dicha k las parles, & admitirles las justi- 
ficaciones que intentaren para probar su respectivo 
derecho en un breve tërmino que al intento se l«s 
senale, decidi^ndose en definiliva seguidamente [art, 
12 de la ley 8.% tit, 40, hb. 10, A'. R,) 

302. El plazo que ha de concederse para que un 
inqQilino deje desocupada la casa que Ueve en ar- 
rendamiento, debe ser segun la ultima ley, el qu«, 
sea costumbi-e en aquel lugar, y si no la hubiere se 
senalaran cuarenta dias: si transcurridos nodejarelf- 
bre la fiuca, pedira eldueiio se haga saber al inqur- 
lino la desocupe en el acto, y de lo contrario que 
se le lance judicialmente, a lo que debe accederse; 
ejecutandose el lanzamiento si apesar de la intima- 
cion dicha permaneciese ocupando la easa. Por equi- 
dad, aun pasado el tërmino de la ley, puedë con- 
cederse otro corto, como de tres 6 seis dias, si el ar- 
rendador alegare alguna causa que se estime bastan- 
le, para creer que no le ha stdo posible ejecutar lu 
mudada cumpHendo con lo mandado: Del mismo mo- 
do se procedo respecto k las fincas nislicas cuandt) 
llegado el dia en que venza el ano del desahucio, 6 
cumplido el tiempo del arriendo, no las deje el co- 
louo desocupadas y a disposicion de su dueiio: nen- 
do en uno y otro caso las costas que por estas ac- 
tuaciones se originaren de cuenla del colono 6 in- 
quilino, porque uo ha cumplido k pesar de la obli- 
gacion en que se encuentra de bacerlo segun la ley; 



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k mBtm cpe ^creditare tener caasa jdsla pal*a no dar- 
se por desahuciado 6 no faaber dejado espedita la iiQ- 
ca (ky de 15 de AL 1842.) 



Capitato V. 



Pel iulcio de apeo y desUndv. 



303. Guando se hallen confundidos los limites 6 
linderos divisorios de fincas que afroatan unas con 
otras^ el dueiio de cualquiera de ellas que quiera des- 
lindarla^ presentar^ al Juez del lugar un escrito m 
que haciendo ecsibicion de ios titulos de pe^tenen- 
cia que tenga, solicite que con arreglo k lo qoe de 
ellos resulte, ae proceda i descubrir y senalar los U- 
mites de su heredad y los de las demas colindantes. 
Ël Juez mandar^ citar a losduefios, para que trayen^ 
do la titulacron de. sus respeciiva& Qncas concurran 
k presenciar la diligencia de apeo solicitada, bajo 
apercibimiento que de no hacerlo en el tërmino pru- 
dencial que al intenlo les senale, les parar^ el per- 
juicio que haya lugar. Si estuvieren estos ausentes 
en para^e conocido, se les bara la intimacion dicha 
por medio de ecsortos; y si se ignora su paradero, por 
edictos 6 pregones con termiuo de nueve dias en la 
foruia ordinaria {Escriche^ Dic. raz. art. Amojqna— 
miento; y Goyena enm Feb.^ tam. 7.*, numSy626S 
et 6273.1 

304. Para practicar dicbas diligencias es preci— 
so que las partes concurrentes nombren peritQs agri- 
men^res y conocedores de los terrenos que han 
de desliadarse, k fiu de que los reconozcan, y con 
prasencia de lo que resulte de los titulos de pra^ 



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FBAcncA FomiKSE. 485 

.piedad de las fincas, vayan designando los linftiles de 
cadannay fijandolasinojoneras 6 hitos divisorios en los 
parages convenientes, 6 bien descubriendo los q&e estu* 
viesen oscarecidos porel tiempo dmaliciosamente. Silos 
iBteresados 6 algnnos de ellos no quisieren nombrar di- 
chos peritos, el )uez los designara de oficio en sn re-* 
beldia. A esta diligencia deber4 asistir cl Juez, las 
partes si qnisieren, y el Escribano, quien lo ira sen- 
lando todo por diligencia qne firmar&n los concur- 
renles y autorizar^ ël. Guando en el acto dçlroco- 
Docimie'nto y deslinde crea aiguno de los interesados 
qoe se le infiere perjuicio en su derecho puede pro- 
testar, annque sea de palabra, contra aquel estremo 
de la diligencia; cuya protesta le ser^ admitida, pe- 
ro sin suspender aquella, pues apesar de esto se de~ 
bera cootinuar hasta su termiuacion {ley 40, tit. 45, 
P. 6.*; ordenanzas de montes de 23 de Dic. 4834; 
Etcriche lugar citado; y Goyena, tom. 7.*, nums. 6273 
fl/ 6275 y 6278.) 

.305. Finalizado el apeo, el actor pedir^ al Juez 
80 aprobacion por medio de un escrito, del cual se 
comanicar4. traslado k las demas partes interesadas, 
6 sean los duenos de los prëdios confinantes por el 
mismo orden y del propio modo con que fueron ci- 
tados. Si no lo contestan en el tërmino legal, se les 
acasar4 la rebeldia y se dictari el auto de aproba- 
cioD, mandando antes traer los actoados k la vista 
con citacioi: lo mismo se har& si lo evacuan con- 
fonnandose; mas si por el contrario lo ejecutan opo- 
BieDdose, se entablar& y seguiri un juicio ordina- 
rio por todos sus Irimiles; debiendo para empezar- 
lo celebrarse antes el juicio de conciliacion que pre- 
vieDen las leyes (ley 47, tit. 47, lib. \.\ N. R.\ Es^ 
^he,en el mismo lugar\ y Gouena, tom. citado. nums. 
6276 y 6277.) ^ ' \ ^ 

306. Cuando ocurra cuestion procedentc de una r^ 
solocion de la autoridad administrativa sobre deslin- 
^^ y amojonamiento de los tërminos correspondien- 



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4 86 PRACTICA FORKMIE. 

tesa pueblos 6 Ayuntaraienlos, y de los.moiite8 que 
'perlenecen al Estado, k los pueblos 6 establecimien- 
tos publicos, debe decidirse por el Consejo provtncial; 
quedando siempre reservadas h los Tribunales judi- 
ciales competenles las que se susciten sobre la pro- 
piedad de los terrenos mismos 6 de parte de ellos; 
{arL 8A casos G." y 7/ de la fej/ de % de A6. 1845 
sohre creacion de los Consejos provinciales.) 



Capiivlo VI. 



Del juicio de dep6silo de una muger casada. 



307. Cuando por el marido 6 muger se intenta la 
demanda de divoicio 6 de nulidad dej matrimonio, 
debe constituirse esta depositada en lugar seguro 
k satisfaccion del m'arido y del Juez que lo hace; y 
lo mismo sucede, a fin de quç pueda libremente ser 
esplorada y moslrar su volunlad can independeneia, 
siempre qiie desoosa unajoven de contraer matrimo- 
nio, el padre 6 lci persona de quien tiependa se io 
impida, negandole su licencia, y teniendo que im- 
plorarla delGefe superior politico de la provincia, que 
es k quieti le correspond^i suplir el disenso paterno 
segun la ley. Tambien puode solicitar ser depositado 
el hijo hija a quienes sus padres mallraten 6 per- 
viertan, faltando al sagrado deber de amarlos y edu- 
carlo^ que les impone la ley y la misma naturale- 
za {ley de U de Abril 1813, restablecida en 30 de Aff. 
1836; yart. o.% caso 9.'' de la ley de i de Ab. 18i5 
para el gobierno de las provincias.) 

308. El depoaito de. la muger casada en los ca- 



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FRACTICA FOREME. 187 

s(B antedichos, puede pedirse h la autoridad ecle- 
sl&6tica k la real, por reputarse de misto fuero: 
aanque algunos espositores lo consideran, especial- 
mente cuando ya se ha admilido la demanda de di- 
vorcio, como del conocimiento esclusivo de la juris- 
diccion eclesiiislica; porquedicen, que solo en esta con^- 
tan las causas y anlecedentes que motivan el divor- 
cio, y baJQ la responsabilidad de sus Jueces se Ak 
entrada k la demanda y se autoriza la separacion; lo 
que influye mucho en que para el deposito se elija 
t«il 6 cual .casa y no otra, para evitar los males que 
paedan seguirse, y que gravarian la conciencia det 
Joez que concediendo la separacion, no cuido de que 
el deposito S3 efectuara en parage seguro y conve- 
niente. Pero no obstante la opinion de estos, la doc- 
trina mas admitida es, que puede conocerse de di- 
chos depesitos por una li olra autoridad. 

309. Luego pues, que vaya a intentarse la de- 
manda de divorcio, puede la muger solicitar su de- 
pdeito para evitar los malos tratamientos, disgustos 
y demas perniciosos efectos, que tendria que sufrir 
de permanecer viviendcf en union con su marido: cu~ 
ya peticion, si el caso es demasiado urgente, tiene 
facoltad para instruirla aun ante el Alcalde consti- 
tBcional que autorice el juicio de conciliacion que ha 
de preceder a dicha demanda. Si en efecto se le hi- 
eiere esta solicitud^ deberi proveer k ella en el ac- 
lo, poniendo dlarauger depositadaen unacasadesa 
confianza, interin se entabla y admite la demanda de 
divorcio que va k proponerse: cuyo dep6sito confir- 
mara despues 6 variara el Juez eclesi6.stico 6 el de 
primera instancia, segun se acuda para ello i unr^ 
u otro. 

3<0. Cuando el caso no sea tan urgente, y haya 
de pedirse el deposito al Juez eclesr&stico, se podra 
verificar por medio de un otrosi unido al escrito en 
qae se interponga la demanda; al que se proveerides- 
de luego designando la casa en que haya de veri- 



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188 rRAeil6A F0RKN8K. 

frcarse: pero siempre interinamente, y s^gun 1o qae 
restilte sobre la admision 6 denegacion dela deman- 
da;.paes si no fuere admitida, se mandar^ qne el 
deposilo quede sin efecto, y que vuelva fa muger a 
reunirse cou su marido: lo mismo sucedera cuando 
se^uido el pleito por sus tr&mites, se declare ppr una 
^ntencia firmo no liaber lugar al divorcio solicila- 
do. Si se quisiere intentar dicha pretension ante el 
Juez de primera instancia, se acompafiarlm al escri- 
to en que se deduzca, como documentos que lajus- 
tifiquen, ia certifioacion del juicio de paz, yotrade 
hallarse admitida en el Juzgado eclesiastico la de- 
manda de divorcio, en cuya vista ei Juez deeretara 
se ejecute el deposito oon la misma cualidad de iu- 
terino que se dijo antes, pues solo por la causa re- 
ferida pueden ios Alcaldes y Jueces autorizar lase- 
paracion de los convuges, 

311. Decretado el deppsito por cualquiera de di- 
chos Jueces, si la muger puede salir buenamenle y 
sin ëstrëpito de la casa de su marido, se hara asi 
3iH mas formalidad, estendiëndose en los autos la di- 
ligenciade habsrie veriUcadcF el dep6sitQ que se prer 
viniera: mas si no fuere posible hacerlo de este i^odo 
iri el Jnez 6 un comisionado en su nombre ^.oompar 
nado del Escribana 6 Notario a la^ çasas dond6 se 
halle la nauger, y la saoar&n de una manera deco- 
rosa, trasladandola a la >desiçnada para el deposito, 
pudiendo en caso de resistencia basta usar do ia fuer-^ 
za para llevar k efecto lo mandado. Si el Juez ecler 
siastico es quiën ha de valerse de ella. debe imparrr 
tlr al intenlo el aucsilio' del brazo secular; estoTidiën-r 
dose todo lo que ocurra en la diligepclia de deposite 
que se estampa en los autos. 

312. Constituida la muger en la casa en qqe se 
mand6 fuera depositada, puedeel marido soliQitar su 
remocion, marqando la casa 4 oue doba ser traslada- 
da por no inspirarle confianza J^ w que se halla; 6 
feien que sea conducida a un cduvepto uotro lugar 



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FtAtnCA FOREKSC. 489 

recogidOy para impedir la continoacion de log vicios 
y escesos que haya atribuido a m ësposa. Si la ca- 
sa designada merece tambien buen concepto al Juez, 
y le haceu fuerza las razones del marido, accede a 
la motacion del deposito; de cuya providencia noti- 
ficada que sea h la muger, puede reclamar opouiën- 
dose a que se lleve k efecto, desvaneciendo los ar- 
gumentos en que su consorte ha apoyado la trasla- 
cion; form&ndose entonces un articulo que se sustan- 
ciara *y decidir& por los tramites ordinarios. La mis- 
ma reclamacion puede hacer la n^uger cuando no se 
balle bien en la casa en que fuera dcpositada por 
razoiies justas que puedan asistirla para ello; de ia 
caal ha de dars(; vista al marido, quien tambien k 
su vez puede oponerse, en cuyo caso se seguira otro 
incidente en los mismos tërminos que el promovido 
a su instancia. Estas pretensiones pueden reproducir- 
se lodas las veces que se xrean necesarias por apare- 
cer de iiuevo causas ba&tantes que lasjustifiquen. 

313. Habiëndose de pedir el deposito de una j6- 
>en que inlente casarse, puede hacerlo ella misma 6 
ei aspirante a su mano ante el Gefe politico, quien 
lo decretar^ desde luego, para que despues y ya en 
libertad la interesada, se pueda proceder k su esplo- 
ro, y al de su padre 6 persona de quien dependa, y 
conceder 6 negar segun proceda en virtud de todo, 
la licencia para contraer matrimonio q^ue se ha so- 
licitado. Del mismo modo se procedera, pero ofre- 
ciendo informacion sumaria sobre los hechos que mo- 
tivan el dep6sito, acudiendo para ello al Juez de 
primera instancia, siempre que se haga dicha solici- 
lud por un hijo, hija li otra persona que se vea mal- 
tratada moral 6 fisicamente por su padre 6 por aquel 
bajo cuya autoridad y dependencia se halle (ley 16, 
tit. 2.% lib. 10, JS. k; y las de U de Ab. de 1813, 
mtab. en 30 de Ag. 1836; ydeide Ab. 1845 sobre el 
gobierno de las provincias.) 

314. Pudieran tambien iconsiderarse como juicios 



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490 ' PRACTICA FORRKSe. 

sumarios el de abono de litis espensas a la muger ca- 
sada que litiga con su marido; los espedientes so~ 
bre enagenacion de bienes de menores; el de habi- 
litacion que se concede para litigar a una muger ca- 
sada, y olros semejantes; pero estos o son actos de 
jurisdiccion voluntaria, 6 negocios administralivos ju- 
diciales: de unos se ha Iratado ya en sus respecli-^ 
vos lugares, y se habiara de los demas en titulo se- 
parado. 




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TITULO CATORCE. 






315. ^^e MdLUidL juicio criminal el eslablecido pa- 
ra la averiçuacion de los delitos y sus autores, e 
imposicion a estos del debido casligo. Tiene dos es- 
lados, k saber: el de sumario, que es en el que se 
Irala de investigar la ecsistencia del crimen y su per- 
petrador, y asegurar las resullas del juicio en la per- 
sona y bienes del procesado: y de plenario^ en que 
se da audiencia a este para que se defienda, admi- 
tiendojas pruebas que se bicieren por ambas par- 
Mes, y diclandose lasenlencia condenatoria 6 absolu- 
toria que col-responda. 



SECCION PRIMERA. 

NMieies geierales sobre el jaieio eriminaL 
316. Como Dingun espafiol pucde ser procesado 



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492 fRiCTICA F0REN8E. 

ni sentenciado por comision alguna, sino por el Juez 
6 Tribunal competente con arreglo h las leyes ante- 
riores al delito y en la forma que eslas prescriben 
{arts. 247 de la Const. 1842; y 9.' de la de \m)\ 
claro es que los Jueces que-deben conocer de las 
causas criminales son los que fueren competentes, se* 
gun las reglas que se espresaron en ei tom. 4.'*tit. 
2." Pero las primeras y mas urgentes diligencias del 
sumario, pueden practtcarse jndistiutamente por los 
Jueces de primera instancia 6 por los Alcaldes cons- 
titucionales: debiendo estos pasarlas 4.aquelIos tan 
luego como se hayan aetuado Jas mas precisas y del 
momento, para que continue el proCeso por sus tra-: 
mites iegales. En este caso y en los demas en que 
conozcan como Jueces puedeu los Alcaldes actuar por 
ante los Secretarios de Ayuntamiento, i pesar de no 
ser Ëscribanos, si no bubiere uno de estos de quien 
\alerse en la poblaciou. Las causas que se formen 
))or injurias livianas que han de sustanciarse en jai- 
cio verbal, se deben seguir y terminar por los Al- 
caldes en los pueblos donde no. residan los Jueces 
de primera instancia {arts. 31 y 33 del Reglam. prov.\ 
61 y 221 de la ley de 3 de Feb. 1823; y 1 .^ del Reg. 
de juzgados.) ' 

317. Cuando se haya de seguir el proceso ante el 
TribunalSupremo por dirigirsecontra Oidoresque hu- 
bieren delinquido en el ejercicio de sus funciones 6 
como particulares se instruiri el sumario por el Mi- 
nistro mas antiguo de la Sala que corresponda, es- 
cepto el Presidente, si el reo se hallare en la Corte: 
mas si se encontrare fuera, se veriricar& porel Re- 
^ente de la Audiencia del territorio donde estë 
6 por el Gefe polilico de aquella provincia, segaii 
el que primero tuviere conocimiento de la perpetra- 
cion det crtmen, remitiendo en segoida las actua- 
ciones al Tribunal Supremo para la continuacion de 
la causa. Si 'el delito mereciere pena corporal, y no 
86 taallare en aquel lugar fiinguua de las autorida- 



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PRACTICA vonEiisc. 493 

des referidas, debera el Jaez ordinario del pueblo de- 
tener al reo, formando las mas precisas y urgentes 
diligencias del sumario, que remitira inmediatameD- 
ie con el detenido a iino de dichos funcionarios. Las 
demas actaaciones que ocurra practicar despues foe- 
ra de la Corte se cometeran necesariamente al Re- 
gente 6 al Gefe poUlico {arts. 93 y 9A del Reglam.. 
prov; y decreto de las Cirtes de^l de Marzo 1837.) 
3{8. Si el delincuente es Diputado a Cortes 6 Se- 
nador y estan abiertas las sesiones de estas, no po- 
dra cncausarse sin permiso del cuerpo colegislador 
a que pertenezca; pero si fuere cojido infraganti, 6 
se hallaren cerradas aquellas, podra ser procesado y 
arroslado, dando cuenla lo mas pronto posible ai res- 
peclivo cuerpo para su conocimiento y resolucion so- 
bre el seguimienlo de la causa iart. 42 de la Const. 
de 4837; y dec. de las Cdrtes de 22 de Marzo del 
mmo ano.) 

319. Apesar de la regla antes establecida sobre 
cual sea el Juez competente en asuntos criminales, 
si ocurrierc un delito de tales ramificaciones y cir- 
CQnstancias, que no permita se siga bien la causa si 
Do en la capital de la provincia 6 del reino, 6 ea 
olrojuzgado diferente del que debiera correspooder; 
paede el Soberano cometer su conocimiento al Juez 
de primera instancia que creyere mas aproposito; y 
lo roismo podran hacer las Audiencias en el dicho 
caso a peticion Fiscal, si no ha mediado interven- 
cion del Gobierno, -pero daudocuenta inmediatamen- 
te a este de lo ocurrido {art. 38 delReglam. prov.) 

320. Lascausas de complices en que convengaha- 
cer un pronto escarmiento, se deberan proseguir y ter- 
roinar con la mayor rapidez con respecto al reo o reos 
principales que se hallen convictos 6 confesos, sin per- 
jnicio de continuar el proceso por el orden y trami- 
^s ordinarios en pieza separada, para la averigua- 
cioD y castigo dc los demas culpados {art. 15 de la 
fey de 1 .0 de Oct. \ 820, rcstablecida en 30 de Ag. 1 836.) 

TOMO II. 43 



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494 PRAGTfCA FOREN^. 

^ai. Puedaprincipiar eljuicio criminal ainstan- 
cia 6 por querella de parte, 6 de oficio: sucede lo pri- 
mero, cuando se, presenta un acusador refiriendo el 
delito ocuirido, ofreciendo probarlo y solicitando se 
.proeeda contra su perpetrador; y lo segundo, siein- 
pre que por escitacion del Fiscal, 6 por denuncia o 
^elacion hecha por algun particular procede el luez 
4 la avertguacion del d.dito y delincuentes por ra- 
7on 'de.oficio y sin prëvia demanda de parle (Sialay 
Derechoredlyiom. ^^'.Uh. 3,% tit. 46, num. 2; i/ Goife^ 
m, tom. 8.° ntim. 7511.) 

322. Para dar principio del primer modo presen- 
ta el acusador, que .es el actor, un escrito en que 
debe contar los hechps ocurridps y solicitar se le re- 
ciba informacion suraaria k su tener, para q«e en vis- 
ta de su resuitado se le admita la accion que de- 
duce, y se decrete la prision y embargo de bienes del 
acusado; cuyo escrito se nombra querella. Cuan- 
do esta se dirija contra un Juez li olro funcionario 
piiblico, deberii dar^e prëviamente por el acusador la. 
fianza llamada de calumnia, por la que se asegura 
que la acusacion es verdadera y no calumniosa, y que 
continuara el juicio sin desampararlo hasta su final; 
obligandose de no ser asi k sufrir las penas que las 
leyes imp'onen k los calumniadores, Esta fianza pue- 
de tambien ecsigirla el Juei en cualquiera otra cau- 
sa que se dirija contra un parlicular, siempre que 
por algunos datos prudenciales que tenga, conozca 6 
sospeebe que aquella acusacion es maliclosa, y solo 
hija de algunos resenlimientos y de espiritu de ven- 
ganza: y puede ser fideyusoria, presentando un fia- 
dor abonado; hipotecaria^ que se impone sobre una fin— 
C2l; 6 en met&lico que se deposite en la persona de 
conocidp abono quc el juzgado designe: su cuautia en 
cualqniera de los casos dichos, la marcara el Juez de 
la causa, cuidaudo sea proporcionada k la'Cntidady 
responsabiiidades que puedan contraerse en aquel ca- 
fio (% 14, ftV. i.% P. 7.«; %\ 1.' y 8.% tit. 33, lib. 



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PKAGTICA FOREKSE. (95 

42, A. R.\ dispos. 1.* del art, 13 del Reglam. prov.; 
Sala en el hgar ciiado, mm. 4; Gutierrez, Pract. Cri- 
mmal, cap. 2.*, num. H ysu nota; y Goyena tom. 8.*, 
num. 7512.) 

323. Prestada dicha fianza en la caasa en que 
se ecsija como iiecesaria, 6 desde laego, si no se es- 
la en circunslancias de eslimarla procedente; el Juz- 
gador mandara se de la informacion ofrecida, y que 
se traigan los actaados para proveer en vista de su 
resultado lo que corresponda. Si de ellos aparece com- 
probada la ecsistencia del delito, se admitir& la qne- 
rella y procederi a lo deraas que haya lugar segun 
los casos; y si por el conlrario, se deniegasu admi- 
sion como imptoeedente. 

324. EI juicio criminal puede principiar de ofi- 
cio por delacion 6 denuncia, por escitacion del Fiscal, 
porque ei Juez sepa directamente 6 baya presencia- 
do la perpetracion del delito. Se entiendc pNor denun- 
cia^ la simple noticia que S3 da al Juzgador de ha- 
berse cometido un crimen, sin obligacion k probar 
qaien sea su autor, ni pedir contra ël cosa aiguna: 
y por delacion, igual nolicia dada por el mismo ofen- 
didoo por otro interesado, a fin de que se castigue 
debidamente al criminal; pero sin deducir contra ël 
acosacion verdadera, ni presentarse como parte liti- 
gante k centinuar 'el proceso k su instancia. La es-^ 
eitacion fiscal, es la peticion que hace al Juez el Pro^ 
motor, para que proceda contra los autores de tal 6 
coal delito cuya perpetracion ha llegado k su noticia; 
lo que esti obligado a ejecutar este funcionario por 
razon de su oficio. Por lo general, aun en las leyes re- 
copiladas y decrelos posleriores, y en casi todas las 
obras de los espositores se hallan confundidos^ los nom- 
bres de delator y dënunciador, usindose de ellos.in- 
distintamente. 

. 325. Aelator y denunciador pueden serlo cuales- 
quiera, y no ser&n responsables k las resultas de la 
causa que por razon de su denuncia 6 delacion se si- 



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196 PKAtTICA TORE^gE. 

^iere, sino en el caso en que apareciese que habian 
procedido falsa y maiiciosamente en hacer aquelia ma- 
nifestacion, enganando k la Autoridad, porque real- 
tnenle no hubiese ecsistido lo que ellos espresaron: de 
manera, que los ^ichos responcleran solo del engaiio 
y la calumnia verdaderasi hubiesen obrado por razon 
de oficio, como ej Al^uacil, 6 por ser el raismo in- 
juriado 6 sus parientes inmediatos; mas si fuere un par- 
ticular cualquiera, probada que sea la calumnia, de— 
beri tambien responder de la presunta, si en la de- 
Imion 6 denuncia nombro a alguna persona como cau- 
sante del delito {leyes L\ 5.% 26 y 27 tiL i.% P. 7/; 
6/ lit. 6.% y 3.' tit. Si3, lib 12, JS. R.;y Curiapip,part. 
3/, §8.%www^, 1,2, Uy45.) 

326. Sfe entiende por ca/timma, la imputacion falsa 
y maliciosa que se hace & alguno de un defecto que no 
tiene, 6 de uu crimen que no ha cometido, para ha— 
cerle perder su honor y reputacion. Puede ser evidente 
6 veraadera y pfesunla 6 supuesta: la primera es la que 
se comete declarando a un hombre como criminal, y 
resulta despues plenamenle probado 6 qiie no ecsistid 
tal delito, 6 que no fuë aquel quien lo perpetr^, apa- 
reçiendo demostrada su inocencia: y lasegundh, la que 
consisteen haberdesignado a uno como autor de un 
delito, yaunque resultare comprobado, no asi que el 
seiialado corao su causante lo cometiera, no habien- 
do ël tampoco podiflo juslificar que sea inocente; y se 
Uama presunta en este caso, porque se presumequeel 
nombradono es criminal, porque no ha resultado prue- 
ba de que !o sea: mas como no ha acreditadosuino- 
tjencia, tampoco hay certeza de que no fuera culpable, 
aunque' no se le haya podido justificar lo contrario,> 
t|uiza por falta de medios probatorios (leyes §." 6.* 21 , 
y26,>«7. 1.% P 7.*; Curia, part. 3.% § 8.\ ntim: 13; y 
Escrichej Dic. razonado, palabra Calumnia.) 

327. Es ademas la calumnia judicial, cuando se ha- 
ce la imputacion anle el Juez, para que se le persiga 
y castigue como criminal; y estrajudicial, cuando se re- 



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fiere k\m particulares con intento de (pie pietda sa re- 
putacion y buen nombrc eLcalumniado. Todas son deiitos 
de mucha gravedad por S4i perniciosa Iraseendencia; pero^ 
la evidente es mas grave que ta presunta, por la mayor 
malicia que supone en ei calumniador; y la ^diciai 
lo es masquela cslrajudrcial^ por los deseos que mues- 
Ira su auior deque el caiumnrado sea perseguido y pe- 
nadocomocrimrnal; poresoal calumniadorevidenteju- 
dicial le impusieron las leyes antiguaslapenadel ta- 
lion, 6 sea la misma que se habria aplicado al pro- 
ccsado, si hubiese sido cierta la acusacion y resuUado^ 
como verdadero delincuenle.. Iloy toda catamnia se cas- 
tiga con peua arbitraria mas 6 monos grave, segun 
su clase y circunstancias {[as mismss leyes y atdores^ 
cUados) Segun el codigo criminal mandado poner en 
praclica ullimamente, la calumnia,^ comalodos losde— 
mas delitos, se castigan con pena determinada coaar- 
regJQ a su clase. 

328. Cuando haya de empezarse la causa de oficiGf 
por delacion 6 denuncia, lo primero que debe mandar 
el Juez es que se ratifique el que la hubierc hecbo^ 
en su manifeslacion; pero si ia denuncia se hicrere 
por medio de un anonimo, lejos de formarse cansa al 
denunciado, debera diriiirse contra el autorde laco-^ 
municacion, para descubrirle ë imponerleel coudig- 
no casligo, por haber usado de aquel medio reprol»- 
do por dorecho {leyesl^y S.^y nota i.% ttt. 3a, lih. 
\% IS. R.; p lieal orden de^ de Julio de 182&,) Heeha 
la ratificacion se conlinua el procedimiento del mis* 
mo raodo que si el Juez hubiese empezado k conocer 
simplemente de oficio y sin teneren euenta parar na- 
dade 1a sustanciacion ^dichas personas; k no serde las 
quc tienen dorecho para acusar, pues entonces eva- 
cnadas las diligencias mas urgontes del sumario,. ser 
les debe ofrecer la causa para quc si quieren mos— 
trarse parte^ lo hagan personindose en d^ebida for- 
ma, y deduciendo las solicitudes^que correspondan, se— 
gun el estado de la sumaria. 



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<d8 PRACTICA FORENSE. 

329. AI procedimiento criminal de oficio se le Ila- 
ma pesquisa^^pov caasa do la inqaisicion diligente que 
hace ei Juez para averiguar la ecsistencia del delilo y 
su aator, ë imponer & este el condigno castigo. La pes- 
quisa puede ser de cuatro maneras, k saber: 

i^zizGmeral de delitos y personas, que es cuan- 
do se trata de investigar los crimenes que se hubiesen 
cometido porlos vecinos de un pueblo, v. g. 

%^=General de delilos y especial de personas, como si 
se trata de averiguar los delitos que haya perprela- 
do fal sujeto. 

3^=Especial de delitos y general depersonaSy cuan- 
do se quiera inquirir cuales personas han cometido un 
crimen determinado. 

k^=Especial de delitos y personas, como en el caso 
de que se trate de saber si fulano ha sido autoi* de 
tal delito. 

Lasdos primeras estan prohibidas por derecho, por- 
quesolo cuando conste la ecsistencia de un crimen, 
puedehaber accion para perseguir y castigar i sus per- 
petradores, si son descubiertos. {leyes 4/ y 3.', tit. il, 
F. 3.»; 1.^ ?.' y 3.%«/. 34, lib. 12, N. R.\ y Ctiria, 
part. Z.\ § 10, nims. 1 , 2, 3 y i.) 

330. No en todos los delitos puede el Juez formar 
de oficio la causa, aunque la antedicha sea una regla 
generat; pues siendo injurias livianas de las que se 
enlienden lerminadas con la sola condonacion del ofen- 
dido, solo iinstanciade este.podri el Juez prevenir 
lacausa^que se sustanciaFa y decidir^ en un juicio 
verbal,.y en la que deber^ sobreseerse inmedialanien- 
le, tan luego comoel ofendido se separe de la acusa- 
cion que propusiera. Sl la injuria aunquc verbal es 
grave por ser una de las marcadasen la ley, entonces 
aun cuando no puede empezarse & cotiocer de oficio, 
si se priHcipt6 por acusacion del agraviado,. se contj- 
Duar&hastasu final, apesar de que este despues se se^ 
pare de ella. Para conocer de estas injurias se forma 
proceso escrito, debiendo preceder la celebraciou del 



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prActica forbnse. 499 

iuicia de paz, cuya certiftcacion deberi acompaiar k 
la demaada. Tampoco se puecfie cofiocer de oficto s(k 
breei delilo de adailerio, a noserque el marido set 
consenlidor {leyes 28, tit. l.% P. 7.-, 3.*, tit. 25; 
4.% tit, 26; 2/ y 7.-, tit. 3*, /i6; 12, A'. A.; ar^ 
200, de la % <fe 3 de Feh. l»2a; y 33. del Regtam. 
prav.) La accion de injurras solo puede ejercilarse por 
querella de la parte ofendida 6 sus herederos, segun 
el eodiiço criminal sancionado uliimamente {arts. 37S< 
y 381 delmimo.) 

334. De las faltas se conoce en juicio verbal por 
los Alcaldes ysus Tenientes en su respecliva demar- 
cacion: ai inl'enlo llevaran u« libro foliado y rubri*- 
cado cn todas sus hojas en el que se esten'dera el 
acla de cada juicto^ que deheri coutener el dombre 
y domiçilio del reo, denunciador y lestigos, y el re-- 
sumen.de lo que cada uno hubiere espuesto odedar 
rado, firroindola todos los que intervinieren en el 
aclo que sopieren hacerlo {disp. 3.* de la ley prov. pa-- 
ra aplicar cl cddigo criminat pHblioado por S^ M. en h ft 
de MarzQ 48i8 j 



Capitalo I. 



Bel acusador y acusado. 



332. Para ser uno admitido como acusador en una 
causa criminal,! es preciso reuna los mismos requisU 
los que para ser actor; y que le eorresponda una 
accioD, ya por ser el mismo ofendido 6 parientede 
este, ya 'porque sea pubHca 6 popolac que pueda ejer- 
citaria cualquiera ciudadano. 



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^ PRACTICA FORRHSE- 

333. Estin prohibidos de ser acusadores, ademas 
de los que.no reunan los requisitos dichos para ser 
actor en juicio: 

4.^=La muger {ley 2.% UL i.% P. l.\) 

2."=E1 menor de 14 anos(/a misma ky.) 

3.**=E1 clërigo {cap. Sacerdotera, çpjtcBst. 7.*) 

4.*»=:E1 lego aeilisando a un eclesi&stico {cap^. Laico^ 
y 2.% qumt. 7.%- Cum de acusal*, y Omnib., ^cest,, 
4.*; y De ccBtero, De Test.) 

5.*=E1 Juezo Magistrado idichaley 2.^deltii. i."") 

6.*=E1 infame {ky 2.* referida.) 
' 7.«=E1 que conste dijo falso testimonio, 6 que re- 
cibio dineros por acusar o desamparar la aeusacion que 
propusiera {ley citada.) 

8.*=E1 que luviere pendientes dos aeusaciones, no 
puede intentar la tercera mientras no finalice lasanle- 
riores {la msmaley.) 

9.'*=E1 muy pobre^ que «on ha k mMa de cfncueuta 
m^aravedis, segun la espresion ,de la ley: aunque en 
la aetualidad debera graduarse mayor cantidad, en 
razon al aumento considerable que ha tenido el va- 
lor de las cosaS, y la abundancia. de metalico {dicha 
ley 2."; y Gutierrez^ Pract. crim., tonid i.'', ciip. 2.%. 
mta al mm. 5.) 

40.=E1 c6mplice cn el delito mismo que se va & 
acusar {ky 2.* citada.) 

41— El procesado criminalmente por delilo grave 
mientras lo eslë {leyes 4.% tit. 10, A 3.''; y 4.*, tit^ 
1.% P. 1.') 

12.=E1 padre, abuelo, hijo, nielo, hermano, cria- 
do 6 familiar que bubiere recibido beneficios del acu- 
sado; porque por la ley no merecen confianza 'al— 
guna los que de un raodo tan notorio violan los vin— 
culos de la sangre, 6 iucdrren en tan grave ingra- 
tilud {la ley 2.^ del^referido ftY. 1.°) 

334. Pero estas pronibiciones se limitan at uso 
de las acciones popufares, puës todos k)s compren— 
didos en ellc^s pueden acusar su propia ofensa y la 



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rBAGTICA FORENȣ. 204 

de ^us parientes dentro del cuarlo grado de consa- 
guinidad y el primero de afinidad, y aun el padras- 
lo, la del enlenado, y \ice-versa ; coii lal que el clë- 
rigo para no incurrir en la irrcgularidad (luc ie im- 
ponen los c&nones, protesle que de su acusacion no 
se siga pena de sangre contrat el acusado, ni la pi- 
da en sus eserilos, aunque despues el Juez se la ira-; 
pnga alendiendo al resultado dei proceso : lambiej> 
la muger casada puede acusar la muerte de su ma- 
rido y estc ta de aquella, srendo preferidos a k)s de- 
mas parientes {leyes i^ y a.\ tit. 1 .% 1/14, tit. 8.% P. 
7.*; cap.. Cnm sit genei'ale, De Foro eompet..; y 21." De 
Homicid. in 6,°) 

335. Asimismo pueden todos los prohrbidos acu— 
sar a los autores del delito de lesa-magestad< divina 
y tiumana, deduciendo par<K ello la accion populay 
qoe conceden las leyes {leij 2.% tit. \ .% P. 7.') Es- • 
la doctrina tiene muy |>oca aplicacion en la practi- 
ca, porque las acciones populares casi nunca se ejer- 
citau por particulares, sino por los Promotoies fisca- 
lesy que son los defensores de las leyes y de i» cau~ 
sa piiblica por razon de su ofi^cio {arts. 101 a/ 107 del 
Beglamprov.\ 5.*» de la RL ord. de 20 de Dic. 1838; ^ 
tade 9 de Mayo ^839.) 

336. Si muchos acusaren a una persona por uii 
mismo delilo,^ debe ser preferrdo el acusador propia 
al estraiio^ y si fueren todos* de aqueilos^ al parien- 
le mas .cercano; raas cuando sean varios estranoSy 
sera antepuesto e{ que el Juez crea lo hace con rae- 
jor inteftcion. Si se prescntaren acusando varros pa- 
rientes eii i^ual grado, seran tmlos admitidos, iiero 
babr^n deunirse para hacer sns solicitudes por medio 
de un nkisHM) Abogado y Procnrrador, porque todos 
deben considerarse corao un solo actor, raediante k 
que tieaeu igual derecho. Renunciada la accion por 
el psiriente mas procsirao, no puedeejercitarlael maS' 
remolo, porque es una, y diniitida no hay ya dere- 
cb que dedttcir; y asi soip^ffy^jtnijigis lejano usar 

* ' "^ ^^^giti^diyGoOgle 



202 praC'Mca forense. 

de la accion, cuando el riias procsimo no pueda 6 
no qiiiera proponeria; mas no, si iiubi(»se hecho re- 
mision dft eila ile\jes 12 y \Z, tit. 1.°; U, tit, S.\ 
P. 7.*; y Curia, part. 3/, § 8.^ mms. 7 y 8.) El deli- 
to de adullerio no lo puedeacusar sino el marido, 
y ba de dirigirse projisamenle conlra el adiiUero y 
fa adullera, aun cuando el uno de ellos estuviesi* 
ausenle; pudiendo dejar de liacerlo dej uno, solo cuan- 
do el olro hubiera fallecido anles {leyes 4.*, tit. 26; 
2.* ?/ 3/, tit. 28, //6. 12, N. R.; y arts. SoO y'ibi 
del codigo penal sancionado en 19 cfe J/arzo 1 848.) La 
accion de injurias no la puede ejercitar raas que el 
ofeudido, y no sus herederos ni parienles (% 23, W. . 
9.^ P. 7.*) Segun el arl. 378 del codigo criminal cilado; 
pueden ejercilarla tambien los ascendienles, descen- 
dienles, conyuges y hermanos del agraviado difun- 
to, si la ofensa trascendiere a ellos, y en todo caso 
el heredero. 

337. El acusador tiene obligacion de continuar 
la acusacion hasta fiiializrirla, bajo la pona de ^er 
castig:tdo como calumniadorsi li desamparase; pero 
puede separarso de ella con licencia del Juez, anles 
que al acusado se le haya seguido ningun grav^men 
por la acusacion, con tal (jue lo haga dentro de trein- 
ta dias, contados desde que la propuso {leyesM, <9, 
y %l, tlt. \.\ P. 7.') Muerlo el acusador, no estan 
oblrgados sus herederos a continuar la acusacion, pe~ 
ro si quisiereh' pueden hacerlo. Por fallecimiento del 
acusado acaba' la acusacion y el procedimiento cri- 
minal que conlra el a su virlud se siguiera; puillen- 
do solo continuarse las reclamaciones civiles sobre 
indemnixacion de daiios y perjuicios a que fuera res- 
ponsable el acusado; las que se dirigir&n contra sus 
herederos, y se haran efectivas en los bienesque de- 
jase & su fallecinoiiento. Antes habia alg^unos delitos, 
como el de perdaelion, heregia, desercion, &c., por 
los qiis s**. conlinjabi la causa conlra sus aulores aun 
despues de su muerte; lo que se verificaba con el ob- 



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PRACTICA FORKNSG. 20S 

jelo de decretar la confiscacion de sus bienes, y decla- 
rdrlos infam:^s, p:»na que Irascendia a siis hijos y des- 
cendiente.s; mas en la actualidad estin prohibidas ab- 
soliitamenle dichas confiscaciones, como igualmcnte 
que pena alguna sea trascendental a la familia de los^ 
delincuentes; y por lo lanto seria inutil continuar la 
causa despues'de muerlo el procesado {leyes 7/, 8.*, 
23y25, tit. h.% 23, tit, 9.«; 2.«, tit. 13, P. 7.*; 
QTts. 304 y 305 de la Const. de 4812; tj iO de la 
de t837.) 

838. A ninguno se le puede acusaf ni perseguir 
como crimioal, que no tenga laedad y capacidad ne- 
cesarias para considerarle susceptible de dolo, que es 
lo que constituye el delilo: asi es, que k los infan- 
les y procsimos'a la.infancia, los fatuos, mentecatos 
y dementes, a quienes falta el juicio y discernimien- 
to para distinguir el bien y el mal, no se lesimpo- 
ne pena alguna, ni se les repula como reos, a pmr 
de que cometan cualquior atentado, como una heri- 
da, un* robo &c. A los procsimos a la puberlad y los 
piiberos, se les puede considerar delincuentes, po'rque 
fa tienen bastante razon para conoccr y distiixguir 
as acclones. buenas y malas; y por consiguiente se 
le imponen penas cuando delinquen, si bien arbitra- 
rias, y nunca las ordinarias quo se marcan h cada 
delito, las que no se aplican sino cuando los reos haii' 
cmnpirdo diez y srete ailos, porque todavia su juicio- 
Do esla del lodo desarrolladb, y se supone en ellos 
menos capacidad y malicia que en 'aquellos que ya- 
han Ilegado a, dicha edad {leyes 9.*, tit. 1.^; 10, ttt. 
y; 3.% tit. 8.'; 17, tit. 14; y 8.\ tit. 31, P. 7/) 
En los arts. 8." y 9.? del Cikligo criminal se fija la- 
cdad de nueve aiios para considerar k m\ bombre res- 
popsable de un'becbo ilicito que cometa; y de quin- 
çe si no ha obrado con discernimiento: no pudienda 
nnponer la pena ordinaria del delito al menor de Ift 
anos, pors'ir circunslancia atenuantë no teuer dicha 
edad. 



h 



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tOk fnJLCnCk FORKNSE. 

33&. Por deliloë carnaleso de lujuria no se pue^ 
de imponer pena &los impuberos, por su falla.de ca- 
pacidad para perpetrar semejanles escesos; h no ser 
que la malicia supla la edad^ pueshay naturalezas 
que se adelantan a la epoca qfue se ha fijado por la 
ley para la pubertad. Los que delincan ball&ndose 
embriagados, deberan sufrir el debido castigo; pero 
al que no fnere ëbrio de costumbre, y se haya pues- 
lo en tal estado por casualidad, debe tenërsele al- 
guna consideracion, porque en efecto la embriaguez 
perturba los sentidos. Los ancianos decrepitos, cuyo 
estado mental no soa ëi de la fatuidad, deben ser cas- 
tigados segun las leyes, cuando cometieren algun de- 
lilo, a pesar de lo avanzado de su edad {leyes cita-^ 
das; y la 5.», ///. 8.^ P. 3/; ari. 9.'» del cdd. crim.;y 
Ctiriafilip., paxt. 3.% § 8.% mms. 2, 3 j/ 6.) 



Capitolo II. 



De las visitas de carceUs. 



3i0. Como que las carceles no son lugares de 
tormenlo, ni se han destinado para castigo de loscri- 
i^iinales, sino solamentc unos parages en que perma- 
nezcan con segaridad ios procesados mienlras se sus- 
tancian las causas que conlra los mismos se sigan; con 
el fin de evilar sean oprimidos y maltralados en ellas, 
y consolarles de algun modo en su desgracia, ali- 
\iando su situacion en lo posible, se han estableci- 
do por las leyes visilas de carceles, que han de ha- 
cer piiblicamente los Jueces y Tribunales en lasëpo- 
cas que las mismas marcan. Estas visitas sou sema- 
nales, que deben verificarse todos ios sabados; y ge- 



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c 



PRACTICA rORKNSE. 205 

nerales que se efecluan el s&bado de Ramos, la tiV 
")era de Penlccostës, cl dia anies de la Natividad de 
a .Virgen 8 de Seliembre, si no fuere feriado, y 
siëndolo, el anteripr hibil, y la vispera de Pascua 
de Navidad {leyes 1.*, 4.% 6/ y notas 6.' y 7.», tit. 
39, lib. 12, N. n.; y arts.iS, 46 y 17 del Reglam. 
fro\).) 

3i1. A las visitas semanales se presentar^n to- 
dos los presos y arrestados dependientes de la real 
jiirisdiccion ordinaria , eslën en la c&rcel publica 6 
en olro parage cualquiera.« En ellas se ecsaminar&el 
eslado de la causa de cgda preso; se oir& k eslos, 
si algo tuvieren que esponer; se reconocerin por los 
mismos Jueces personalmente las habitaciones en don- 
de estën los encarcelados; y se informaran puntual- 
mente del alimento, asistencia y trato que se les di 
cuidando sea todo con arreglo & lo prevenido en las 
leyes. Tambien averiguaran, si se les incomoda con 
prisiones que no sean necesarias para su seguridad, 
6 se les tiene incomunicados mas del tiempo debi- 
do; poniendo asimismo en libertad k los que, segun 
el estado y naturalezu de sus causas, no deban per- 
manecer presos: y tomando en fin las dlsposiciones 
oporlunas para remediar cualquier abuso 6 mal que 
notaren/ poniendolo en couocimiento de la autoridad 
coropetente para que lo remedie, si no estuviere al al- 
cance del Juez 6 Tribunal elevilarlo [arts. 15 del Re- 
glam. citado\ y 298 de la Const. de 1 812.^ 

342. Guando entre los presos se hallaren algunos 
dependientfts de otra jurisdiccion, se limitar^ lavi- 
sila respecto a ellos k ecsaminar como so les trdta, 
reprimir las faltas de los carceleros, y comunicar k 
los Jueces respectivos de los reos lo demas que ad- 
viertan, y en que estos deban entender {art. 15 re- 
ferido.) 

343. Para hacer estas visitas lo^ Tribunales co- 
legiados, bastara que asislan k ella dos Ministros y 
^n Fiscal: y en las capitalesdonde residan las Au- 



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200 . PHAGTIGA FOBBNSE. 

diencias, seran estas las que las ejecoten del niodo 
dicho; debiendo ademas asistir los Jueces de prime- 
ra inslancia, y los Aicaldes, si tuvieren reos presos 
dependienles de ellps; llevando las respeclivais cau- 
sas los Escribanos cartularios de las mismas, para in- . 
formar lo que se ofrezca. Para esle acto se destiua- 
rk k los dichos Jueces, sean 6 no togados honora- 
rios, un local en la misma carcel lo mas decente 
que pueda proporcionarse, 4 fui de que no eslen con- 
fundidos con los subalternos: los mjsraos Jueces re- 
cibiran y despediran a losMinistros del Tribunal que 
vayan a la visita al pie de dicho estrado, y presefi- 
ciaran sentados ia lectura publica de ias resolucio- 
nes que alli se acuerden; pero sin asistir a la deii- 
beracion secreta, cuando la haya, a no ser que sean 
llamados al intenlo por el Oidor preVidente (ar/^. 15 
y16, del Reglam. prov.\ y ly^ de las ordenanz. de las* 
Auds.; y RL ord. dQ iS de En. 4838.7 

3iA. Si en la capital hubiere dos 6 mas carce- 
les, podran nombrarse dos Oidores y un Fiscal, pa- 
ra que siraultaneamente y con menos trabajo, se vi- 
siten todas. Donde no haya Audiencia, y si solo Jue- 
ces de primera instancia', seran estos los que pracli- 
quen la visita, k ia que asistiran tambien los Alcal- 
des constitucionales en el mismo caso y con vel fin 
dichos antes. En los lugares donde no hubiere Jiiez 
letrado, haran la visita los AIcaldes(ar^ i&dellieg. 
prov.) 

345. Las \iBitas generales se ejecularan con igua- 
les Solemnidades y con los raismos objetos que las se- 
mauales. Los E^cribanos de Juzgado que tengan cau- 
sas pendientes de reos presos, que deben ser visita- 
dos por la Audiencia, pasaran a la secretaria de la 
misma dos dias antes de la visita una relacion esac^ 
ta de las que tenga cada uno, con espresion de los 
nombres y domicilio de los presos, tiempo de su pri- 
sion, si s3 hallan 6 no incomiHiicados, delitos que 
liayan molivado la formacion do las causas, y esta- 



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PRACTiCA FOftËNSE. 207 

do que las mismas tengan. Igoales relacionos for- 
maran los Escribanos de Cainara, y de lodas dara 
cuenta por medio de una lista esacta al Re^ente del 
TribQnal e1 Escribano mas antiguo del niismo un 
dia antes de la visita. Tambien los Alcaides de las 
carceles formaran lista.s semejantes a las de ios Es- 
cribanos de todos los presos que ecsistan en ellasa 
sa cargo, y las remitiran dos dias antes de la \isita 
al mismo Sr. Regenle {arls. 50, 51 y 52 de lasord. 
de las Auds.) 

346. A dichas \isitas deberan concurrir los Abo- 
gados y Procuradores de los presos, los Promotores 
iiscales, los Relatores y los Escribanos ante quienes 
pendan las causas; Ilevando unos y otros la prepa- 
racion necesaria para dar razon, si se les ecsigitre, 
del curso que hayan seguido y estado en que se ha- 
llen los procesos^. *AI reconocimlenlo que se haga de 
las babitaciones 6 encierros de los encarcelados, asis- 
liran tambien ios Jueces de primera instancia (ar/^. 
56 y 58 de dic. Ords.) 

347. Cuando eslas visilas se verifiquen por la Au- 
diencia, d^berau asistir a ellas, ademas de las per- 
«onas referidas anles, el Regente y todos los Minis- 
tros. En las capitalesde pro\incia' concurririn lam- 
bien dos individuos de la Diputacipu provincial, pe- 
ro siu voto, y con el solo objelo de tomar' los cono- 
cimientos eonvenientcs en cuanto al Irato.que se da 
a los presos, y eslado de las carceles, para que dan- 
do cuenta al Cuerpo provincial, desempene esteei en- 
cargo que sobre dichos objetos espresa la Constitu- 
cion de 4812. En las demas pobiaciones asistiran k 
fslos actos en lugar de los dichos Dipulados y con 
igual objelo, dos Regidores del Ayuntamiento que 
designara este; cuyos concejales lienen lugar y asien- 
to despues de Ics Jueces: los Diputados Provinciales 
se sentaran alterjialivamente con los Ministros de la 
Aadiencia despues del Dccano (arts. M dcl Reglam. 
Pm.\ ii'i de la ley de 3 de Feb. 1823; y reales ords. 
deidisAb.i 837; y 24 de Oct. 1839.) 



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P^ACnCA F0RSK9E* 

5i8. . Los presidiarios que tengan caiisa pendienlc, 
deben tambien ser visiUidos en las gcnerales por su 
Juez rcspcclivo, conduciëndoseles prëviamenle a la 
carcel con la debida seguridad por el Ayudanle del 
presidio, si este se halla en la raisma pdbkicion, a 
fin de que parlicipcn iguaimenle que los denias pre- 
sos de los benelicios de la v isi ta (ar/. S^^dela Ord. 
(jen. de presidios de it de Ab. 1 83i.) 

349. Ademas de las visitas semanales y genera- 
les de que se ha hablado, siempre que algun preso 
pidiere audiencia al Juez de su c\usa, debe este ir 
k la carQel con el Escribano, para oirle lo que ten- 
ga que manifestar, y estenderlo en el proccso, si fue- 
re cosa importantc al mismo {art 18 deJ Beglam.prov.) 

350. Debe llevai*se un libro de visitas de carcel, 
en que sc sienten las que se vayan haciendo, ei que 
estara acargo dcl Escribano mas antiguo del -Juzga- 
do, bien de todos por turno semanal, 6 corao se 
convenga; debiendo espresarse en ël todo lo que ocur- 
ra en las visitas, medidas y reformas que se hayan 
ado|)tado; y al empezarse cada una se leera el acla 
de la anterior, para ver si se han ejecutado las (Je- 
lerminaciones tomadas en ella, y si han surlido 6 no 
el resultado con cuyo objelo se dictaran, y en sii vis- 
ta decrelar lo conveniente {art. 58 de las Ords. de 
las Auds.\. y Ziiniga, Elem. de praet., tom. 2."". pdg. 
429.) ' * , ' ^ 

351. No esta prevenido en nuestras leyes que 4* 
ks visitas semanales asislan los Proraotores fiscales; 
pero aconsejan los practicos, y esta en uso en mu- 
chos juzgados la concurrencia de dichos funcionarios 4 
tales actos, porque cn efeclo es muy conveniente su 
presencia para reclamar en nombre (le la ley que re- 
presentan, conlra cualquicr abuso que noten en la 
^ustanciacion de las causas de. que se dë cuenta, 6 
en las carceles, ya sobre la seguridad y salubridad 
de las raismas, ya respecio al Irato que se de fii ella 
h los proçesados, y a la permanencia de eslcs cnlo 



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?iiAfmcA FORBtisi:. 209 

mierros, 6 su escarcelacion {Itlfltga, lugar citado, 
pdg. 125.) 



SECCION SEGCNDA, 



fiel joido erininal ordinnm. 



352, Por juicio crimimU ordmaria se entiende el que 
se sigue por delitos comunes hall^ndose el reopre-* 
^Dte. Ya se dijo antes, qoe podia principiar^ in»- 
tancia de parte por querella que esta presente, 6 
de oficio , para lo que el Juez dicta un auto que 
se llama cabeza de proceso. Este se estiende k con- 
secoencia de la noticia que Ilega alJuzgader deha- 
berse cometido un crimen; y en ël se previene la 
practica de las diligenciasconducentes 4la averigua- 
cioD del delito, sus autores y capiura de estos, que 
(lel)en ser los objetos preferentes en tales casos (Go- 
ma, rom. 8-**, num. 7633; y Escriche, Dic, raz., paia-- 
m Cabeza de' proceso.) 

353. £n dicho auto, lo mismo que en el en que 
se admita la querella, debe maudarse la irasladion 
del JQzg^ado al lugar en que se cometiera el crimen, 
cuaDdo esle sea de hecho permanente; ësto es, de aque- 
Hos qne dejan senales sensibles de su perpetracion, 
como una berida, una muerte: mas si es de hec^ 
trmeunte, 6 sea de aquellos que ho dejan vestigio 
drgQDo visible de su ieesistencia, como el robo del 
dinero que uoo Ilevara en el bolsillo, i)o debe de- 
ci^larse semejante reconoeimiento oçular. ¥ es la ra- 

TOMO M. ' itt 



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Ha PRACTICA FeHRMSfi. 

zon de esta diferencia, que en el priiner caso, vjen- 
do y observando el Juezel lugar de la conmisibn del 
crimen, y las sefiaies que haya en ël demoslrativas 
de su ecsistencia y circunstancias, adquiriri un con- 
vencimiento pleno, y una evidencia de los hechos ma- 
yor que la que pu^jlieran producir las deposiciones de 
los testigos, las mas veces incompletas e insuticien- 
tes, para surtir aquellos efectos; lo que no es posi- 
ble conseguir en el segundo caso, porque ningun ras- 
tro ha quedado de la ejecucion del delito. A dicha 
reconocimieuto ocular deben concurrir con el Juez, el 
Ëscribano de la causa, para que dë fë de todo, y dos 
peritos en la materia objeto de la inspeccion. como 
un mëdico y cirujaiio, si se trata de heridas 6 muer- 
te; un cerrajero y carpintero, si sobre fracturas de 

fmertas 6 cerraduras, &c., para que depongan sobre 
ocurrido segun los conocimientos de su cfencia 6 
arte {Goyena, tom. 8.% nums. 7622 y 7735.) 



Capiinlol. 



Del sumario. 



* 354. Ya se dijo anles, que* sin hacer constar an- 
te todo la.ecsistencia de un delito, no puedeel Juez 
proceder criminalmente contra persona alguna, y por 
lo.tanto, el primero y prindpal objeto del dumario, 

ik cuya consecucion han de dirigirse cpn especia— 
dad los conatos del juzgado, es la averiguacion de 
to que se liama el cuerpo dël detito, la gravedad y 
^ircunstancias de este; pero cuidando al mismo tiedi- 
po de descubrir quienes fueran su aptor y cdmpliceg^ 
y 4^ asegorar las resulla$ del juicio por medio de la 



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e^plora de e^los 6 de las oportu&as Ganzas, y dd 
lembargo de los bienes de su pertenencia, que se es- 
timen bastantes k cubrir las responsabilidades pe- 
Guniarias que les resulten en definitiva, que son los 
dos restantes y no menos atendibles obietos de todo 
sumario {E^criche, Dic, raz., articulo Cfuerpo delde- 
lilo: y Goyena, tom. 8.«, num, 7615 at 7617, y 
7623.) 

355. Se entiende por cnerpo del delilo, la perpe- 
tracion del mismo, y los \estigios 6 seiiales sensi- 
bles que quedan de su ecsistencia; siendo por tanto 
muy facil de averiguar, cuando sea de los que se han 
nombrado de hecho permanente, porqne la inspeccion 
ocnlar produce en general el convencimiento apeleci- 
do; y mas dificil casi siempre en los de hecho tran- 
seuoie, porque toda la prueba depende de lo ooede^ 
pongan los tesligos que hubieren presenciado los he- 
chos, y que se presten a declarar de buena fë y con 
nociones basla«les sobre lo ocorrido y sus circunstan* 
cias {Escriche, lugar cilado\ y Goyena, tojn. 8.*, nmns. 
7648 al 7624.) 

356. En cualquier sumario, para consegnir cum-- 
plidamente los indicados objetos, deben practicarse 
siempre estas diligencias. Ante todo prestar k la per- 
sona amenazada 6 perjudicada por el delito los so- 
corros y proteccion que poedan y deban d&rsele en 
aquel caso; y ademas, ya por reconocimilento ocu- 
lar y periciai, ya por niedio de testigos que presen- 
ciaran los hechos y se ecsaminen al intento, ya por 
lo uno y lo olro, que es lo general, 6 por coalquier 
otro medio que, se^uu los casos, le dicte al Juezsu 
pradencia, procurar la averiguacion del cuerpo del 
delito, 6 sea de la ecsislencia de este y sus oerpe- 
tradores, para que el proc^dimiento no sea baldio, y 
surta los efectos que se apetecen por ia ley, cuales 
soii el descubrimiento y castigo de los criminales, y 
el escarmiento saludable que debe producir en los de- 
mas, para que eviten el incurrir en semejantes es- 



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248 PRACTia FdMNHJS. 

jsesos {disp^. \^ }f ?.'* del art. 51 del R^glam. prov. 
y Goyena, tom, citadOj nmu. 7623 y 762k) 

357. Sin perjuicio de la practica de las diligeji- 
cias indicadas, denlro de ices dias desde quo tuvo 
principio la causa, debe darse cuenta de su preveu— 
cion k la Audiencia dei terrilorio, para lo titie se 
le remiliri la oporluna comunicacion por medio 
del Regente acompanada de un lestimonio espre- 
si\o de todo lo que constç acluado €n la suma- 
ria basta entonces, para enterarla de la indole, es- 
tado y circunstancias del proceso, y que acuerde so- 
bre eflo k) conveniente. Ademas continuara el Juez 
durante la sustanciacion de la cau$a dando avi^o at 
mismo Tribunal, en las ëpocas que esle le prevenga 
en la contestacion que le remita, de io que en ella 
se vaya adelantando, por medio de testimonios qye 
acompandr^ k dichas coinunicaciones (aW. 276 de la 
Con$t. 1842.) 

358. Tan luego como resulte de Jas primeras di- 
ligencias la perpetracion del crimen, y aunque sea 
solo indicados al menos con presunciones racionales 
y fundadas, quienes sean los ^elincuenles, decrela- 
ra su prision, si el delito fuere de los que bacen k 
su autor responsable k pena corporal; ysolamentesa 
detencion, cuando los indicios que hasla enlonces apa- 
rezcaa contra ellos sean leves y de poca consideracion 
aunque siempre atendibles (ley 25, tit. 38, lib. 42, 
N. R.; art. 281 de la Const: de 1812; 5.^ y ladis- 
posicion 1.'' del 51 del Reglam. prov.\ y ley de \\ de 
Set. 1820, rest. en 30 de Ag. 183Ç.) 

359. En uno y otro caso sc determinari tambien 
el embargo de sus bienes en cantidad bastante a cu- 
brir las responsabilidades pecuniarias que pnedan le- 
ner lugar contra los procesados en aquella causa {art. 
294 de la Const. de 1812; y Goyena, tom. 8.% tii. 
134.) Perb si el delilo fuere Ie\e, de los que no ha- 
ceu responsables k los que los comelen 4 pena corjjo- 
ral^ se Umitarë el l\m en los casos dichos a ecsijir 



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PR4GTIGA FOIUSN^E. 2(S 

a los procesados Us fianzas que ostime suficientes k 
prantir las resultas del juicio {arts. 293 y 296 de la 
ConsLde 4812.) 

360. Debera tambien el Juez bajo su responsabi* 
lidad incontinçnti, 6 k mas tardaf dentro dc las vein-^ 
le y cuatTo horas desde su prision 6 arresto, recibir 
deciaracion sobre lo ocurrido a los presunlos reos, eva- 
Cflando las citas perlinentes qiie estos hicieren al con- 
lestar& las pregunlas que se ies vayan dirigiendo. Se 
decretari asimismola celebracion de los careos y rue- 
das de presos que sean necesarios, y se practicari in- 
formacion de vida y co^tumbres de los encausados: 
haciondo ademas qae los Escribanos de niimero de 
aquei lugar p»ngan tesliraonio de ias causas pendien- 
les 6 conclusas que se hubiesen formado conlra los 
dichos, 6 remoti d^ no haberli^s; esto es, certilica- 
cion dc qiie no ecsislen algunas en sus escribania*- 
(% 10, tit. 32, lih, 12, N, ft.; art. 290 de la Const. 
de 1812; Goyena, tom. S.\ tils, 129 y 130;y Zmi" 
§a, Elem. de pract. for., tom. 2.% pag. 164.) 

361. Tambien se ofreceri la causa al ofendido 
6 sus parientt^s raas cercanos, por si quisieren per- 
sonarse y hacer uso de la accion criminal que les com- 
pete; oyëndoles en este caso, y accediendo k lo que 
soliciten, siendo arreglado y procedente; despues de lo 
c«al se lesvolverki entregarel proceso, para que eri 
\ista de las nuevas actuaciones, pidau lo que a 'su de- 
recho cjean conveniente. Igual audiencia debe dar- 
86 al Proraotor fiscal en todas las ,causas que afec^ 
len k la vindicta publica; porque son segun la ley los 
representantes de aquella, interesada en el castigo de 
lo8 autores de tales criraenes (rf/>p. 15 del art. 51 
del Reglam. prov.; Gutierrcz, Pract. crim., tom. 1.\ 
cap. 7.% num. '23; y Goyena en su FebrerOy tom. %.% 
sec. 1.» del tit. 138.) 

362. Por ultimo, luego que se hayan evacuado to- 
das las diligencias dichas y las demas no reprobadas 
por dereeho, que el Juez, segun su sagacidad y pru-- 



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iH PRAeiiCA FOAEKSC. 

deBCtat arbttrio, califique de conduceDtes en cada ca- 
so para llenar los importaDtes objetos del sumario^ 
mandarii se reciba k los procesados su respectrva con- 
fesion con cargos. No todas las referidas actuaciones 
wn precisas en el sumario, como sucedë con los ca- 
reos, ruedas de presos, evacuacion de cHas &c.; y 
por lo tanto solo se deeretar&su pr^ctica, cuandose- 
gun las eircunstanc4as de los casos que ocurran se 
estimen necesarias; pues de lo contrafio, cuando apa- 
rezca desde luego la verdad de los^ hechos, esti el Jueit 
en la precrsion de omitirlas para evitar dilaciones y 
entorpecimientos indebidos (dwp. 3.* del ari. 51 det 
Reglam. prov.; arts. 8."* y 40 de laletf dë 1.° de Oct^ 
i820, rest. en 30 de Ag. 1836.) 

363. Para couseguir la averiguacion disl delito,. 
que es el primer objeto del sumario, deberi el Juz— 
gador conducirse y obrar segon lo requiera ca— 
da caso quc ocurra. Si el hecho criminal es de he-^ 
ridas, se decrelara ante lodo, despues de la acusaeion 
6 denuncia, la traslaciou del juzgado en la forma es^ 
plicada al lugar en que jse cometio el crimen; proce- 
diendo desde luego q«e se verifiquela Uegada, al re— 
conocimiento del herido, para vef s*r se halla eqes- 
tado de declarar, y st su vida peligra 6 no^ en aquel 
momenta {Gulierrez, Practica crimihaly tom,. 1,*, ciç^. 
i.% num. 58; y G&yena,, tom. 8.% sec. 10 del tit^ 

m.) 

364. Si los facultativosdijeren lo^primero, seofi— 
ciar^: inmediatamente al Cura de la paiToquia mas 
cercana, paraf que^ con toda. premara venga k admi— 
Btstrar los Sacramentos al paciente, si ya avisado 
particularmente, no lo hdibtere 'verificado antes*; pro— 
cediëndose enti-etanto^ recibir al mismo su declam— 
cion sobre lo ocarrido., Cttando^ fues3 lal el estado del 
herido que no dë espera ni aun para que se le reci- 
ba dicha declaracion con la solemnidad y formaii- 
dades ordinarias, se le preguntara al menos, por si 
pudiere declararlo, quien' fue el autor de las ofea- 



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PftiCTICA FORKMSX. 2(S 

sas que- padece, que persooas k predeodaron, y por 
quë motiYo tuvo lugar aquella ocurrencia; haciëndo- 
se eslas preguntas por si no estuvtere capaz de con- 
testar a todas por el 6rden coa que estan sentadas; 
paes las primeras son aun mas interesantes qne las 
otras. Manifestando los facultaitvos que el herido no 
se balla en estado de gravedad, aunque siempre de« 
ber4 ser una de las mas inmediatas diligencias quo 
se practiquen el recibimiento de sudeclaracion, po^ 
irk dejarse hasta que se haya trasladado k su casa 
i al bospital; lo que debe mandarse desde luego 
qae haya sido recbnocido su estado, y socorrido pop 
ios facuUativos segon las reglas de ^u arte, ha— 
ci^ndole la que liaman cura de primra intencion [Gu^ 
tierrez m el lug. citadOj nums. 59 tj 6ft; y Goyettci^ 
^ el mistno,) 

365. Otra diligencia ha de eslenderse necesaria- 
mente en los primeros momentos dc la Uegada del 
juzgado al lugar donde se encuenVre el herido, y es 
poner ë\ Ëscribano la quc dicen fi de livores; 6 sea 
certiflcacion en que consle la situacion en que se en- 
contr6 el ofendi'do, la ropa que tenia puesta, las he- 
ridas y ofensas que se le adviertan, marcando la par- 
le del cucrpo en que se haUeu y su dlmension es- 
lerior; senlando si tiene roto el pantaton, chale- 
€0, camisa, &c., por ia entrada del arma que ca«- 
80 las heridas, y si estan mancbados de sangre; co- 
Mao tambien las armas y efectos que se hubieren ha- 
Ilado en aquel sitior y por ultimo, todas las parti- 
cularidades que puedan influir en ia avertguacion 
del delito, su autor y circunstancias, para que en to- 
do tiempo conste y no puedan hacerse desp^ies algo-* 
aas alteraciones. Cuando el delito sea de otra espe- 
cie, como v. g., un robo . ejecutado en una casa, la 
fë de livores sera comprensiva de la disposicion ert 
qae se encontraron las' puertas y cei-raëuras, si se 
hallaban 6 no fracturadas, como estaban les baules, c6- 
modas y demas efectos qjue.sii noien alterados, 6 mu- 



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U6 HueiRU FOftnu^. 

ëadot^ die estado, lagaro posieion: y asi en iosoCro» 
casos que oeurran se espresari todo lo eonducenle 
k los nnes indicados {Gutierrez en el cap. i."" ciL^ 
nmf. 3; Goyem, tom. 8.\ num. 7635y7T36 0/77*«; 
y Escriche, Bic. raz., pal. Herido-) 

366. Practicadas dicbas diiigencias prëvias, de— 
ber&a los facultativos prestar su deciaracion, que se 
Uama de esenciay. ^orque en elta iBediante kts co— 
jDOcimientos periciales qae poseeir^ manifiestflrn el re- 
sultado del recouocimieitto ^ue babr^n heclto de la& 
heridas 6 eontusiones, so numero, situacion^ dimen^ 
siones, quë partes han kiteresado, eon que instru— 
meoto aparec^n causadas , y cual es.el c&lcalo qu& 
han formado de ellas; caiifK^&ndolas de mortales por 
ineeesidfad, mortates por aceidente, graves> imes, 6 de 
pron6stico reservado, si por el ecsinien hecho y sin^ 
tomas que haii' observada, no se atrevieren a fijair 
^ certeza su optnion sobre*la verdadera ivaturalesa 
e impof tancia de las ofensas {Guiierrez en el dic. %^.^ 
num. 58 u siauientesy v Gouena en el mismOy^ num. 
7709 al 77l6i) • 

367. Todo recofioctmienlo periciat como el an*e— 
dicho y demas an4logos que se hicieren ea los pro— 
cesos criminaies^ esnesesario seejecuten por do^fa— 
cultativos al menos, porque sus dichos ban de ser- 
vir de prueba; de los que en el caso de heridas^ de- 
beri el uno ser mëdico y el otro cirujaoo. .Si en el 
pueblo no los hubiere, 6 no se hallasen con Eacili— 
dad, bastara uno solo para calificar el estado de) be-- 
rido; mas para declarar de esencia son indispeBsa^ 
btes dos; porque el dicho de un testigo no ha- 
ce ^ena prueba por a^lorizado qne sea, y entoncei 
su deposicion no podria producir el coRvencimientOi 
necesario, para cahficar por ël la vei*dadera impor- 
tancia y gravedad de las orensas y del delito: por 
lo que si hay unicamente un facultatrvo en aquet 
Ittgar^ debera hacerse venir al intento otro de( 
mas inmediato en que lo baya en apliitud de po- 



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der irasladar^ a dcMide se encuentra ri paciente, 
para que nntdos aubos practiquen segun derecho t^l 
reconocimiento y declaracion referidos {GHtierrfz en 
elmismo lugary num. 5; y Goyena, iom. 8."*, riums, 7639 
«/ 7642.) • • 

368. ' Si falleciere el herido en el parage en don- 

de foe ofendido, cnando es condacido a sa casa, 6 

bien ya en elia en caalquier estado de la causa, de-^ 

bera ^arse inmediatamente cnenta al iaez, si k es- 

te Doconstare tal ocurrencia; qnien proveeri auto man* 

daodose practtqueia autopsia, otnspeccion anatomi* 

ea det cad&ver. Esta operacion s3 ejecatara por dos 

profeseres, como la del reconocimiento de tas beri- 

das, por las mi^as razones qtte se sentaron par^ de- 

Boslrar no ser sotlcieote la asistencia de uno solo & 

tales aetos. Se realizara la aalopsia abriendo ë iits- 

pecdonando interiormente el* tugar y las parte? ofen- 

didas por la herida, y baciendo notar lo efectos qoe 

en caik una haya prodacido; deduciendo de estos da- 

loB, si ta moejte ha sido causada por aquella ofen- 

sa^ 6 por algon otro aecidente 6 afeccion particular; 

pses en el primer caso podra hacerse cargo de la 

moerte al causador de la herida, y no en el segun-- 

de. Se sopone qoe para hacer pesar dicho cargo so- 

bre aqoel, es iodispdnsable cuando la herida no sea 

flM>rtal por necesidal, s;? haga constar q:ie el herido 

observo constantemente el plan cur^tivo, qae el fa- 

eQllativo de^o asistencia le previniera; lo que se de* 

be desde el principio notiiicar ai pacientp, esten- 

<fiëiKlola asi por diligettcia en la causa, pues si apa^ 

recc que se ba separado de dicho mëtodo de cuni— 

eioB, ser&n de so coenta y cargo las resultas de^- 

gradables qoe le sobrevengan {Guiierrcz eu ëlref. cap^ 

5/^ nums. 5, 40, 61 y 62; y Goyena, tom. &'', tmmi. 

7630 fl/7648 y 7717.) 

369. Hecha la diseccion anatomica, se manda dar 
sepoliora al cadaver, oficiando • con tal objeto al Cti^ 
la parroco, a cuya diligcncia debera asrsttr el Joei^. 



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tiS rAAQtlCi FOREISSS. 

el Ëscribano y doi tesUgo^ al menos, auotdudo en U 
causa el Uaberse asi \erificado; espresandoen quë lu- 
gar se hizo el enlierrd, en cual posicion ^ colocfi el ca- 
diver, y deraas circunstancias necesarias, para que en 
todo tiempo conste llonde (|ueda sepUltado, y no pue- 
da confundirse eon otros si fuere preciso ecshumar- 
lo {Gutiërnz en el mismo cap. mm. 6; y Gayena en 
dic. tom.y num. 7649.) 

370. La ecshumacion puede decrelar$e cuando no 
*e praclico antes del entierro la inspeccion analo- 
mica, 6 se hizo de' un modo incompleto; ocuatidode 
las declaraciones del sumario resulte un hecho nue- 
vo importante en la causa, que ecsija un recosoci- 
miento pericial del oadiver, como si se trata de una 
herlda c contusion no ecsamioadaantes, &c. Manda-* 
da la eosbumadiod, que por lo general debera ser cor— 
to tiempo despues de hAberse sepuUado el cadiver, 

.pjtra que aun estë capaz de ser reconooido, deben asis- 
tir a elia fas mismas personas que al entierro; auo- 
.t4ndose en ei proceso cuanto resulte df e«ta diUgeD- 
cia. Apesar de que haya pasado mucho tiempo des^ 
de que se enterro el cadaver, puede maiidarse su 
ecshuraacion, siempre que la duda objeto del.reco'*- 
^ociffliento, pueda aclarai^se por ia inspeccioQ de las 
partes duras del cuerpo, como los huesos; pues aun- 
que la putrefaccion destruya las biandas, permane- 
cen-aqueUas en elmismo estado, y puede, auu cuan- 
do sea despues de un aiio, observarse v, g., si es- 
taba 6 no fracturado un hne^c^CGutierrez en el lug. 
cit.y nums. 8 at iO; y Goyena enetmismo^ nums. 7650 
a/ 7.652.) 

371. El facultativo que asista al paciente tiene 
obligacion de dar parte con frecuencia al juzgado del 
estado en que se cncuentre sn curacion; y si se des- 
cuidare en hacerlo, mandara el Juez se ie hagasa- 
ber qoe lo verifique, como esta prevenido. Tambien 
dari cuenta, luego que se consiga, ^e la cura com- 
pleia del herido, a que se Ilaroa fë 6 parte de ^o- 



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fHACriCA POtEHSC. 219 

mdad; ë igaalmenle de su falleciutienlo, si pordes- 
gracia ocarriere: espresando en el primercaso, si ha 
qaedado curado entcramente, 6 cou alguna afeccioR 
6 \estigio producido por la herida, que no haya po- 
dido destruir el arte, como falta de respiracion, co^ 
jera, &c.; cuyos datos deben constar en la causa, pa-* 
ra graduar en union con los demas aotecedentes del 
easo la gravedad v circunstancias del crimen come- 
tido. 

372. Aunqiie esliraar la gravedad del delito por 
sus resultados no parece juslo ni conforrae a razon, 
porqoe las leyes no dabin considerar criminosos lo» 
bechos en si, sino segun la inteneion dolosa y da- 
fiada de su autor, pues el dolo y la decision repro- 
bada delanirao es lo que constiluye el Ncrdadero de-^ 
Kto; con todo, se \ë constantemenie practicado ast^ 
eombinando con el i-esultado los demas antecedenies 
y circunstancias del caso, porqoe es eliinico me- 
dio de comprender y graduar cuales fneran las in- 
lenciones 6 determinaciones internas del delincucn- 
le, y por consecuencia su mayor 6 menor malicia, y 
la gravedad 6 levedad del crimen mismo; puesto qne 
los bombres solo por las acciones esternas suge— 
tas k los sentidos, pueden jozgar del interior de sus^ 
semejantes. 

37S. Si llegado el Joez al lugar donde se come- 
ttera eldelito, sehallare muerto alofendido, deberiet^ 
Escribano llamarlc por tres veces, a fin defasegu— 
rarsedesi en efecto esta ono cadaver, conviniendo la» 
demas senales esteriores con la falta absoluta de Is^ 
voz y movimienlos; todo lo que eslendera por dili- 
gencta en el proce^o. Cuando el difuuto fueKC des— 
eoQocido, se colocard en un parage piiblico antes de 
darle sepultura, pm- si alguno de los que te vean le^ 
reconoce; en ciiyo caso s?ra comparecido ante el Juez; 
por los Alguacilos, que deb^n hallarse con este fii> 
CQidadosainente en las inmediaciones, para que de- 
dare lo qu:^ le con^le sobrc quien s?a cl muerto, y. 



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220 PMACmX FOItENSE. 

demasquesepaac^rca de aquel •fun^taacoiUectiuienlo. 
Aunque, por las ofeusas rocibidas liiviere el cadaver 
desligurado el rostro, deberi tener efecto dicha es- 
posicion publica, por si alguno le conociere por !as 
ropas li olra sefial quo lenga. Si hecho asi, nadie le 
reconoce, debera mandarse sc le de sepuUura en la 
forma anledicha, pasado que sea el lierapo debido 
que habran de ser lo nias vçinte y cnatro horas (Gti- 
tierrez, Pract, crim,, tom. L"", cap. i.'',mms. 6yl; 
Goyena, tom. S.% mm, 7838; y Escriche, Dic.pal. 
Cadaver.) 

. 374. Siendo hallado el cadaver en el cainpo en 
parage solitario, y sin que constc por algun dato 6 
Gircunstancia como sucediera aquella muerte, ni quien 
fuera su autor; debera el Juez mandar sean ecsami*- 
nados los trabajadores, ganaderos, 6 guardas que se 
hallen en las cercania?, y los moradores de los cor- 
tijos 6 haciendas inmediatos, por si ,han podido vei% 
oir saber algo sobre aquella ocurrencia. Si ni dub 
asi se descubriere cosa alguna, se sustanciara la cau- 
sa con lo que resuUe hasta donde se pueda, conti- 
nuando siempre practicando las diligencias quese va- 
yan creyendo oportunas, a ver si en algun tiempo 6 
circunstancia puede descubrirse algo sobre aquel de- 
lito y su perpetrador. 

375. Si la muerte hubiere sido causcida con ve- 
Beno, debe decretarse desde luego el reconocimien-. 
lo de la casa y efeclos d^\ difunto, por si se halla- 
refl restos de la sustancia quo causara aquella, y 
que los facultativos puedan con raejores anteceden- 
les evacuar la inspeccion anatoraica del cad&ver. Di- 
chos pi^ofesores es necesario procedan en este caso con 
mucha madurez y cordura, porque los sintomas que 
demuestran el envenenamienlo suelen ser equivocos, 
pudipndo ser producidos por olras causas diferentes, 
como suele verse muchas veces; y asi es, que es in- 
di^pensable para hacer seraejante caliRcacion, tener 
tambien presentes las circunstancias y cualidades del 



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PRACTICA FOftBKSi:. 221 

mufrto, y (lo las pen*ona* que 1(^ rOiloaron; cl rsta- 
do (Ifi sii salutl, su melodo do \ida, &c.; porque4o^ 
do rslo iiifluyo mas 6 menos dirc^clamonlc on el des- 
cubrimiento do ia vordad. Halladas on casa dol iina* 
do, 6 del sospechoso de liabor causado el onvonena- 
mieiito, aigunas suslancias que se crean venenosas, de^ 
beran pasarse a dos peritos farmaceuticos, [mra que 
ias aualicon y rocoHozcan , declarando si la muerte 
ha podido ser causada por aquel veneno 6 no; todo 
lo caa] se hara constar por diligencia en la causa 
[Gutierrez^ lug. cil.y ntfms. i2 a/ 30; y Goyena, tom. 
V.sec. 6.- deltil. 427.) 

376. Cuando la tnuorte fuë ocasionada por ostran- 
golacion 6 sofocacioii, sera forzosoqueel ecsamen de 
los facttltativos sea. muy detenido y minucioso, para 
dislin^uir por las senales esternas e intemas que en- 
cuentren en el cuello del cadaver y demas partesdel 
caerpo, si en ofocto ha sido ostrangulado 6 sofoca- 
do, y si eslo ha podido ser obiadeël mismo suici- 
dandos?, 6 de violoncia ostrana;. tenieudo presento ol 
temperamento v afecciones del difunto, y sus circuns- 
tancias y ostado moral y fisico duranle su \ida;por- 
que todo ha de influir necesariamente en ia calili- 
cacion del delito, y aan a vecos en el doscubrimion- 
lo de lo8 criminales. En oslo ha de ser muy can- 
to y circunspeclo el Juez, ospedialmente cuando las 
pruebas que se hayan practicado sobre quienes sean 
io6 autores de la muerto, no produzcan sino presun- 
cionesmas 6 menos vehemenles, a lin de no dejar im- 
pone al delincuente, ni easligar a la inocencia, co- . 
Btto alguna vez ha sucedido {Gutierrez en el mima 
oap., nums. 34 a/56; y Goyena en dic. Uymo^ secs. 5:* 
y 7.« del tit. cit.) 

377. Uao de los delitos de mas diticil prueba os 
el infanticidio, y por eso es, el en que deben los Jue- 
ces conducirsecon mas cuidado y oscrupulosidad; por 
Que 08 preciso ([ue resulle probado, para qiie pueda 
tfecirse que ecsistië lai crimen, que la criatura na-^ 



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S2S PRJICTICA FOItBNSi:. 

cio viva , y que m failccio de muerte natural sino 
violeota: por tanto deberi. el Juez presenciar los re- 
conocimientos que sobre ello hicieren los facuUali\06 
V no fundarse solo en ellos y su resultado, para ca- 
iificar la ecsistencia del delito, porque todos lossig- 
nos que en el cadavec pueden hallarse por aquellos 
Do son seguros ni infaliDles, segun los aulores qui- 
nirgioos, y pueden proceder de otras causas; asi es 

f)reciso que procure por declaraciones de testigos, de 
a persona de quien se sospecbe,,y otros medios que le su- 
giera su prudencia en cada caso, completar el convenci- 
miento necesario para estimar probado el dicbo cri- 
men {Guiierrez en el hg. cH.; nmu 57; y Goxjena, sec. 
^^ddref. tit.) 

378. El estupro. y la violacion presentan tambien 
gravisimos inconvenientes para justificar su eçsisten- 
cia, solo por los si^nos que ios peritos puedan hallar 
en la persona que se dice ofendida; paes ningunos 
hay mas equivocos e insegnros, k pesar del vaior que 
4 algunos ha dado la ignofancia del vulgo. Ei Juz-- 
gador por lo tanto debe conducirse en tales casos con 
mucbo detenimiento; y no perder de vista para ca— 
Jificar la ecsistencia del crimen , especialmente el 
. de violacion, y.de designar sn autor, ademasdelos 
datos qoe pueda arrojar la causa y el reconocimien- 
to de los facultativos, la edad de la ofendida ydel 
que se supone agresor, ias fuerzas fisicas de ambos, 
las senales esteriores de la^ violencia, y la conducta 
anterior de los dos; piies todos estos antecedenles in- 
fluyen muy directamente en la posibilidad de quese 
cometiera t»l delito, y en su ecsistencia 6 falsedad 
{Gutierrez : en dic. cap. nrnns. 84 al 96; y Goyem 
sec. \\ del tit. 127 citado.) 

37§. Siendo el delito que trata de perseguirse un 
rrvbo 6 hnrto, cuando ha sido manitieslo, 6 hecho con 
violencia, es muy facil su justificacion, porque por 
las fracluras y demas senales esleriores que se ob- 
serven por los peritos designados at intento, qo© 



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FftAOmi FOMNSI. 2?3 

acorapafiaran al Juez h pracUcar dicho reëonocimieTH 
lo, y los lesligos que lo proseneiaron, puede compro- 
barse desde luego su ecsistencia: nias cuando seaen- 
cubierto y formando un delilo dc los quf se han lla- 
mado de'hecho Iranseunte, como si a uno le hur- 
■lanel reloj quelievaba en el bolsillo, es mas dificjl su 
praeba; y el Juez debe atender, ademas de otros da- 
tos (jue puedan adquirirse, a la buena 6 mala fama 
del que se dice robado y del ladron; pues produce 
la coniparacion de estas cualidades una piesuncion muy 
vehemente para creer la ecsislencia del hurto, si el 
robado fuere dë buena fama, y el que se designa 
como ladron de mala; 6 para creer lo contrario en 
eJ caso opueslo. Otra cosa que hn de procurarse a\e- 
rigaar en esta clase de causas , como necesaria 
para la justificacion del cuerpo del delito, es la 
preecsislencia en poder del robado 6 cn ellugarque 
se dice ejecutado el hurto de la cosa sustraida, pues 
para creer que a uno lc han quilado una sorlija, es 
ibrzoso qne conste la poseia anles. Si se sospechase 
que en cierta casa se ocultan lodos 6 parte de los efec- 
t08 robados, puede pedirse y dejcretarse por el Juez 
que prëvias las atenciones dcbidas, se ejecule un re- 
conocimiento escrupulpso en dicha casa, haci^ndose 
lodo constar por diligencia en los dnaXiys {Gvderres en 
rf nmin. cap,, mms. 99 a/ 115; y Goifena, secciones <8 
y ii dil tit.referido.) 

380. Los delitos de fabricacion y falsificacion dc 
monedas deben comprobarse, luego que se tenga no- 
licia de su ecsislencia, por medio de las defjosicio^ 
m que se reciban a las personas que sepan de %xk 
perpetraeion, y del reconocimiento judicial que se de- 
crele y practique en la casa o lugar donde. se se^ 
pa 6 baya s6specha de que se hace la fabrieacion : 
cuidando siempre el Juez antes de dicho reconoci- 
mienlo de que se Ilenen eii lo posible los requisi- 
tos legales para qne se pueda allanar la casa de cual- 
quier ciudadani^* Si en esta inspecciop que debera ha- 



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cerse con t<xla escrupulosidad, se ballaren moldes, 
cunos, metal, 6 cualesquiera olros utiles propios pa- 
ra la perpelracion de diclios crimenes, se recogera 
lodo y cons^rvara en el juzgado para presentarlo a 
los testigos y procesados cuando presten sus decla- 
raciones, y que los reconozcan y digan sobre su pro- 
cedencia: debiendo tambien declarar sobre lo mismo 
peritos ensayadores 6 plateros, para que sirva como 
mas comprobacion del cuerpo del delito. Este reco- 
nocimiento y todo lo que en ë\ ocurra se sentara por 
diligencia en la causa {Gutierrez^ dicko cap., mms. 
420 «/124; yGoyena, tom. %.% sec.Mk delUL A^l.) 

384. Ademas de las diligencias antedichas, y de 
otras semejantes que se eslimen procedentçs en los 
casos que ocurran, que \arian segun las circunstan-* 
eias de ci|da uno, yque por lo mismo sjb dejan a 
la piudencia y discernimiento del Juez; se recibira 
dectaracion como testigos sobre los becbos que deban 
resultar comprobados, a todas las personas que por 
cualquiera nlotivo puedan tener conocimienlo direc- 
to 6 indirecto de ellos, y de quienes los egecutaraii; 
haciëndoles comparecer al juzgado por medio de ct^ 
taciones practicadas por un Alguacil 6 Porlero del 
mismo, , 

382. Si estos lestigos, los procesadDs li ofeodidos 
bicieren en sus declaraciones algunas citas a otras per- 
iiojuis, mandara el Juez que se evacuen inmediiilamen^ 
te; eslo es, que coniparezcan adeclarar los nombra- 
ilos M tenor de la cita que se les baya becho, para 
ig^te aesulte demostrada la verdad 6 falsedad de lo que 
reliriera el cilante. Pero no deberan evacuarse todas las 
citos que se bicieren, sino solo aquellas que seesti— 
men necesarias para las averiguaciones que son coii— 
ducentes en la causa: y dei mismo modo se omijlira 
ja praelica de careos, meda de presos, reconocimien- 
tos. y demas diligencias de instruccion, siempreque 
para la consecucion de los objetos del sumario se crean 
sup^rfluosoiniililef, por hallarse ya probados plena- 



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FRACTfCA FORENSE. 225 



mpiUe los hoelios por otros niedios. Nunca seevacua- 
ran fas citas quo los procesados hicieren en su con- 
fesion; quienes, lo mismo que el acusador 6 fiscal, 
podrin en el plenario articular sobre ellas, si con- 
^iniere k su derecho 6 defensa, la prueba qne esli- 
men conducente. Para que declare el ciiado deberi 
antes leersele ia cita que se le hubiere; hecho, k <in . 
deqoe sepa los particulares sobre que hadecontes- 
tar {disp. 3.* del art. M del Reglam. prov.; art. 8/ 
de Ja letj de \\ de Set. de 1820, rest. en 30 de Ag. 
de 1836; Curia filip., part. 3.% § 10, mm. 9; y 
C^yena, tom. 8.% sec. 3.* del tit. 128.) 

383. Toda persona de cualquier clase, fuero 6 con- 
dicion que sea, que fuere cilada para que se presen- 
le a declarar como lestigo en una causa criminal, es- 
t4 obligada k comparecer ante eL Juez que conozca 
de ella, sin necesidad de prëvio permiso del gefe 6 
sQperior de quien dependa: entendiëndose que esta 
doctrina tiene igual aplicacion cuando la autoridad 
civil ordinaria cite a los cl^rigos y militares, y cuan- 
do la eclesi^stica 6 militar lo haga &iosIegos6 pai- 
sanos; pues en el mero hecho de manifeslar como 
tesligos lo que les consle sobre aquella ocurrencia, no 
deben considerarse perjudicados en su fuero y esen- 
ciones {art. 2.** de ta ley de \\ de Set. cit.) 

384. Tampoco puede ninguno en dichos casos, cual- 
qnim qiie sea sn categoria y dignidad, declarar por 
medio de certilicados 6 informes; sino que han de 
|)reslar todos sus deposiciones ante el Juez de la cau- 
sa, bajo el debido juramento y con las demas solem- 
nidades y formulas ordinarias '{art 3.^ de dicha ley.) 

385. El Juez debera juramentar y ecsaminar por 
si mismo y por ante Escribano de su juzgado k los 
testigos; y aunque sin juramento k los procesados, 
si estuvieren en el mismo pueblo; mas hallandose fue- 
ra se efectuar& por mcdio de la persona k quien el 
Jozgador comisione al intento; despach&ndole para ello 
la oporlana comunicacion con insercion de las pre- 

TOMO II. 15 



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226 PIIACTICA FOttENSE. 

guntas qne hayan de hacërseles. En esle caso debe co- 
meterse dicho'ecs&men, lo mismoque cualquieraotra 
diligencia judicial que sehubiere de praclicaren pueblo 
diferenle del en que se halle ël juzgado, al Juez de 
primera inslancia, si aUi lo hay, y si no al Al- 
calde coustilucional del mismo: pero si por razones 
y circunstancias parliculares no le parociere al dele- 
ganle convenienle para el bien piiblico, el encargav 
k los dichoa la evacuacicfu de alguna diligencia, de- 
be comeler sa praclica a otra persona de su confian- 
za {leyes 10 y 46, tiL 32, lib. 42, A'. B.; ar(s, 
8."^ y 34 del Reg. prot\; y el 9.'* de la ley de U de 
Set. citada.) 

386. Luego que de las actuaciones dichas resulte 
indicado, al menos por presunciones alendibles, quien 
sea el delincuente, ya fuere el delilo de los que le ba- 
cen responsable i pena corporal, y se haya decretado 
y llevado k efecto su prision; ya de los que merez- 
can una pena menor, y no deba ser preso por el; se 
mandar^ recibirle la declaracion que se llama inda- 
yatoria; porque en ella laspregunlas que se hacen son 
indirectas y dirijidas solo ii jnquirir 6 indagar lo 
ocurrido, sin- dar k enlender al que se le forman lo 
que ya eonste sobreaquellos hechos. Asies que se le 
pregunlari donde esluvo tal dia k lal hora,- con que 
p^rsonas se acompan6, quë conversacionesmediaron, 
si se suscil6 alguna disputa 6 cueslion, quien la pro- 
movio, y por quë causa, cual fue su resultado; y en 
fin, de esta manera todo lo que, segun las contesla- 
ciones que fuere dando, se Juzguc conveniente para 
aclarar mas los hechos interesantes en cad'a caso. Pe- 
ro minca podr&n hacerse preguntas capciosas ni sii- 
^estivas; siehdo responsable el Juez quo, para que 
los reos declaren como ë\ apetezca, usare dc alguna 
coaceion fisica 6 moral, 6 de didivas, promesas, en- 
gailos 6 artificios: cuya doctrina tiene igual aplica- 
•cion en las confesiones que se reciban & los procesa- 
^os, y deposiciones de los te8tigos.(«r/. 8." del Re- 



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TOACtTCA rOKENSE. 227 

'glam. prov,\ GttUmez^ Pracl. crim,,lonio i^, cap. l^ 
fmm. 1; y Goijena, tom. 8.** ///. 135.) 

387. Si 110 pudiere el Juez lomar at reo <licha 
<leclaracion indagatoria en el momento en ^ue fue- 
re aprehendido 6 se le presenlare , lo deberi ëge- 
cutar donlro de las veinte y cuatro horas siguientes, 
como tambien hacerle' saber ia causa de su prision 
y el uombre del acusador, si lo hubiere: caso de que 
no se \orifique asi, no habiendo justo impedimento pa- 
f a dejar de hacerlo, y del roismo moao siempre que 
rl Juez falte h lo prevenido en fas leyes acerca de 
los tramites y sustanciacion de los sumarios; sera re- 
pntado y peiiado como reo de detencion arbitraria 
[ley 40, tit. 32, lib. 12, A^ fi.; ar/*, 290, 299 ySOO 
de la Const. de 1812; 6.*' del Reglam. prov.; y 30, 
31, 32, g 33 de la kij de 17 de Ab. de 1821, m- 
iatl. en 30 de Ag. de 1836.) 

388. la declaracion indagatoria, y lasdemas^e 
«obre hechos propio? se reciban a los procesados, de* 
ben efectuarse sin ecsigirlcs pr^^vio juramento, sino 
solo promesa iormal de qoe dirau la verdad acerca 
<ie lo que fueren preguntados {art. 291 de ia Const. 
^e 1812.) Dicha declaracion se estiende por di- 
ligeaciaen la causa, y debe ser la primera inter- 
«)gacion que en ella se haga, pues es comun k todo 
<»so, cual es el nombre, estado, edad, ejercicio, y ve- 
<5indad del declaraiitc; para que consten eslos estre- 
mos en el proceso, porque antes legalmente se des- 
tonocen: y asi ës que al m&rgen de estas declara- 
ciones, y en su encabezamienlo se suele espresar que se. 
i'eciben h un hombre preso por aquella causa, espe- 
<5ialmente cuando no es persona conocida (Escriche, 
Dic. raz.y ar/. Declaracion indagaloria; y Goyenoj Um. 
8.*, mms. 8030 al 8033.) 

389. Despues se continuan baciendo en»la forma 
iJicha antes todas las preguntas que se estimen oon- 
^ocentes, siendo la ultima si ha sido preso 6 pro- 
tesado anteriormente alguna vez, y por ante que 



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228 PIIA€TI€A rORENSfi. 

Jueces y Escribanos; espresando al final que se de- 
ia abierta la diligencia para proseguiria 6 annpliar- 
la siempre que convenga. Cuando ocurriere alguna no- 
\edad en la causa por oti-os bcchos 6 dudas que apa- 
rezcan, se podr& decrelar dicha ainpliacion todaslas 
^ecestjue se creyere necesario. Tambien debe ser oido 
el procesado, sent&ndose por diligencia cuanlo ma- 
nifeslare, siempre que \p pida, para lo que pasara 
el Juez & la^&rcel lo mas pronlo que le sea posiblf^ 
dando cuenta al Tribunal de su resultado, si ei que 
fuë k oir dicha ifianifestacion era un ministro del 
m^ismo, por hallarse la causa pendiente en el {arl. 48 
del Reglam. prov.\ Escriche lugar ciiado\ y Goyena en 
dicho lomOySecs. 2.* y 4.'' del tit. 435.) 

390. Si al manifeslar el reo suëdad resultare que 
es menor, • deberi suspenderse la deelaracion, haciën- 
dole sabcr cuando sea mayor de catorce anos, 6 de 
doce si fuere hembra, que nombre curador ad lilem; 
verificando el Juez dicho nombramienlo, si nohubiere 
eumplido dicha edad, 6 no quisiere designarlo aunque 
la lenga. Se notifica seguidamente al nombrado pa- 
ra que aceple yjure el cargo, el que se le discier- 
ne despues en la forma del)ida, y se continiia la de- 
claracion principiada con citacion y conocimienlo del 
curador. Si eslo ocurre, porque antes se ignoraba U 
edad del procesado, al recibirle la confesion se pro- 
cederi del mismo modo; debiendo sierapre mandar- 
se oficio al Cura de la parroquia donde esprese faë 
bautizado, para que remita copki aulorizada de la 
partida de su bautismo, k fin de que conste cierla- 
raente que en efecto es menor y de que edad {GHtier-- 
res, Prict. crim., tom. 4 .% cap. 7.% mm. 13; y Goye- 
m, totn. 8.^ nums. 8053 a/8035,j/ 8078 fl/ 8082.) 

394. Si los reos incurrieren enire si en coutra- 
diccion en algunos estremos de sus declaraciones, 6 
la hubiere entre lo manifestado por estos y los tes- 
tigos, 6 entre los dichos de los ultimos; con el ob- 
jeto de apurar la verdad de los hechos, y de ver 



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si es posiMe averiguar qaien haya declarado con fal* 
sedad, se maDdan celebrar cnreos entre los que es- 
lubieren d.iscordes. Para evacaaresla diligencia se ha- 
ran conducir k la pres^ncia judicial los quevse hu- 
bieren conlradicho enlre sf, y leyëndoles sus respec- 
livas declaracionos, S'3 les invita a que manifiesten 
si se rati(ioiin en ellas; y contestiBindo afirmalivaraen- 
te, se lei hac3 nolar la contradiccion que ecsisle ea 
lo dicho por cada uno, & fin de que reconvini^ndo— 
se mutuamente y recordando con escrupulosidad los 
beebos, convengan en unamismacosa, reformandosus 
(leposiciones en esla parte, y desaparezcarlacontradic- 
cion. Si ni aun asi s3 avinieren, resuUando sosleneu 
cada uno lo que antes declarara, se da por tor- 
niinado el acto, que so estenderk on uno y otro 
caso |)or diligencia en la causa. Cuando lacontradie- 
cion consista oii uno de los hechos respecto k unas^ 
personas, y dediferentcs en cuanlo iotras, se haran 
(lisiiutos careos, reuniendo siompre en cada uno los^ 
que discordaren en los mism&s parliculares {arL 8.*^ de 
la ley de U cle Set. 4 820, resL en 30 de Ag, 1836; 
Escriche, Dic. raz,, palabra Carco; y Goxjena en su Fe- 
brero,tom. 8.°, tit. 429.) . 

392. Puede tambien snceder que el ofendido 6 
algun testigo manifieste en su declaracion ijue igno- 
r.a el nombre del delincuente, pero que lo conoCeria 
si le \ioso; ^u cuyo caso se decrelaol rcconociraien- 
lo en rtteda de presos cuando se hallore capturade 
alguno como reo de la causa. Esla diligencia se prac- 
lica reuniendo en rueda 6 fila varios presos de los 
quese hallen en la circel, li otras personas buscadas ai 
inlento, si no hubiere en elia mas que el procesado 
que se \a a roconocer, entre los que dobe colocarse 
csle: hecho asi, se introducir& a la parte 6 lestigos. 
que han de practicar el reconocimrento en parage don- 
de vea a los'que forman la ruoda y no sea visto 
\m ellos, para que pueda pfoceder on la diligencia 
con raenos lomor y mas libortad; y obsorvandolos, de- 



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230 PITACTICA FaRENMf. 

srgnara aV que coiiociere como reode Ja caiisa, 6 espre- 
sari que no se encHenira enlre ellos, 6 qm^nopue— 
de senalarle con tijeza per no tener muy presenle^ 
las faeciones y deraas senas det verdadero criminal. 
Cuando designe alguno, debera repetirse ki dritgen- 
cia hasla lercera vez; pero cuidanda de que en ca- 
da maa de etl^ se de distinla colocacion a los que 
forman la rueda, y arin que cambien entre si algu- 
nas prenda^de la ropa que Uevaren puesta, paracer- 
ciorarse de si en efecio al quebubiere desipado lo' 
ha reconocido- 6 no: pue& sr en la segonda o lerce— 
tk ocasion sefiala una persona rfistinta,. claro es que 
no esta seguro de la que hace,. aunqi^e tal vez guia— 
do poc una pequena semejanza,. 6 por h rgualdad 
^l ropage hiciera el primer senalamiento. Si por et 
contraria reeonoeiere stempre at mismo, eT resulia- 
do de eslie acla producira una semiplena •pruijba, y 
ik veces solo^ mm presuncion, aunque grave,. coiitra: 
el procesado; por lo que se bar4 todo conslaf en br 
eausa por diligencia, que firmar&n el Juez,. el que 
hiciere el reconocimienta y el Escribana {art: 8.*» de^ 
la lej/ de M de SeL cU.\ Goyena tom. 8.% tiL 130; i^ 
Zmiga, Flem. de prdcl.j tom\ ^.\ pag.. 163l) 

393. Practicada toda la drcho, evaciKida la infor- 
macion de k vida y eostumbres del encausado por 
niedio de testigos Odedignos que le conoecan, y se* 
hagan comparecer al rjjlento', y puesto pqr los Escri— 
hanos die aquelta poblaeion teslimonio dë his^ cacrsa& 
pendientes 6 coneLu!^ que se )e hayan seguidp ab 
mismo, a negativa porque no ecsistan algunas para^ 
quesirva.de pi-ecedentev y sepuedancalificarcon mas= 
acierto los mëritos quë arroje la causa contm clipro- 
cesadoi deber'i decretarse se reciba a este la confe- 
sion que se Ibma con^cargo& por losque se ie na— 
cen en ella:: la que es segun unos cl liltrmaacto del 
sumario, y el primera det plenario segun laopinion> 
de otros/La confesion ^lebera recibirse si fuere po— 
siblc en un solo aclo: y para evacuarla se hara conL- 



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FRACTIGA FOftBNSE. 234 

parecer al coufesante anle el Juez, y se cqDsliluira 
esle en la c&rcel y la sala de audiencias k dohde 
aquel ser& conducido, y ecsigiëndole promesa ^e que 
dira la \erdad, se le leerin lodas las declaraciones 
y demas acVuados del sumario, sin que se reserve co- 
sa alguna, pues desde entonces lodo ha do ser pii- 
blico en la causa; no pudiendo qiiedar ningun inci- 
,denle, pieza separada, 6 documenlo ocuHo, como an- 
lessolia hacerse en algunos casos; y dindole ademas 
al procesado el nombre de los lesligos, y cuantas no- 
licias ecsija sobre ellos para que conozca quienes 
^dinlkyes <1, tit. 47, /> 3.'; 1.',^//. 30; 'y i.\tit. 
3«, 7/6. 4 2, A. i?.; arts. 9.*»^ iO del Rcglam, prov.; 
301 y 302 de la Const,^ de 4812; Gutierreh, prdct. 
n*M»., iom. 4 .°, cap. 7 ''; Ëscriche en su dicc^ pal. Car- 
go; y Goyena^ tom. 8.°, tit. 436.) 

394. Kgeculado asi, se le erapezaran a hacer con 
la debida soparacion y claridad los cargos que re- 
suUen del snmjtrio y no olros, y eslos lales corao 
(le el aparezcan, sin agravarlos ni desfigurnrlos en 
lo mas minirao; a los que iri conlestando eJ confe- 
sante lo que luviere por- convenienle, eslendiendose 
en ladiligencia lodo lo queespresare, y en los mfs- 
meslerrainos. Srgun sea la conleslacion que dë ica- 
da cargo, asi se le haran las rcconvenciones a -q^ue su 
misma respuesta diere lugar anles de pasar a otro, 

. con el objeto de pouerle^n el caso de que manifies- 
te lo ocurrido, si S8 viere que segun los datos de I<]t 
causa no confiesa la verdad: por eso las reconvencio-^ 
nes han de ser lomadas dc los meritos del raisnK) su- 
mario, y no se har^n olras que las que se deduz- 
can racionaimente de las respuestas del confesanJ:e; 
debiendo en todo caso abslenerse el Juez de agravar- 
las Gon calificaciones arbilrarias (art. 0." dei neglam. 
prov. ; y los autores cits.) 

395. Se formar^ un cargo por cada uno de los he- 
ches dislintos, 6 delitos de que^ se le crea. aulor^ a 
fin de evitar involucraciones y entorpeetmiciitos; d&- 



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SS2 PR4GTICA rORENSE. 

l>iendo ser el ptiinero de ellos su nombr^, edad, es- 
lado, ejereicid y vecindad, segun Ja manifeslacioB 
que hieiera acerca de eslos parliculares en su de- 
, elaracion indagaloria. Formados los cargos y recou- 
venciones del modo indicado, se finalizav^ la con- 
fesion espresando se deja abierta para contiuuarla 
cuando convenga, por si aparecieren despues nuevo» 
hechos y fuere preciso ampliar k ellos los cargos. Al 
final de esta diligeneia rubricar& el Juez, y firmar&tt 
el confesante si supiere, y el Escribano; pndiendo 
tambien el procesado rubricar lodas las hojas queocu- 

J)are aqu^lla, si quisiere asegurarse mas de que no 
e suplantarin ninguna de dlas: lo mismo puedeba- 
cer en la declaraciori indagatoria {GuUerrez, Pracl. cri- 
minal, tom. \ ^, cap. 7.% ntms. 9, iO u 'H; U GoyenOy 
tom. 8.% sec. 4/ dd tit. 436.) 

396. Las armas y efectos que se hallaren eu el lu- 
gar donde se comelio el crimen^ y las que se en- 
çontrareB & los reps cuando fueren caplurados o eu 
siis casas, se disenarin en la causa, y se custodia- 
rin en el juzgadohasta la definiliva. Tambien se man- 
dari sean reconocidas las armas por peritos para que 
declaren y conste si son 6 no de las prohibidas: y del 
mismo modo ser4n ecsaminadas las ganzuas, Ilave& 
falsas, y demas instnimentos que se enconlraren, y 
puedan servir para la perpetracion de aquel u oiro 
delito. Guando declaren los reos y los testrgos, ^ lo 
presenlaran tambien drchas Srmas y efectos; para ver 
si losreconocen y maniflestan k quien pertenecep, sen-- 
lando en Ja diligencia lo que soUre ello contestaren: 
al hacer la presentacion et Escribano espresarjt que 
di fë de ser aquellas las mismas que fuerou apren- 
didas. Finalizada la causa, si son dichas armas de 
uso prohibido, se inultlizaran, para que nadie pue- 
da eon eTIas comeler esceso alguno; y no siëndolo, 
se venderan como los demas bienes de los reos, pa^ 
ra el pago de las costas y otra$ respousabilidades que 
se les hubleren impuesto (% 13, tit. a2, tib. 12, ]\\ 



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R/, Ciirm filip., part. 8.*, § H, uum. 10; Escriehe^ 
Dic. raz.y art. Ai'was prohibiilas; y Goyena^ lom. 8.", 
mms.im^, 7704, 7705, 7738, 7743 ?/ 77&1,) 

397. Como los uuicos objc.tos del saraario son la 
averiguacion (fe Ja ecsislencia dcl delilo y ^. quie- 
ttes sean los delincuentes, aseguiando en sus pei-so- 
Bas y bienes lasresullas del juicio; luego que cons- 
tea estoe e^remos por la comprobacion del cuerpo 
del delito, y por Fa confesion det reo, 6 por el di- 
cho conteste de lestigos presenciales, de modoquese 
pueda dar una sentencia cierta,. debe terminarse el 
stimario, y procederss al plcnaria himediatamente, 
sift que sea preciso sc evacucn todas las diligencias^ 
que se han mencionado: procuraiulo siempre bacerla 
con mucho detenimiento, no sea que se omitan algu- 
nas que puedan ser interesanles {arl. \0 de la letj. 
deU de Set. 1820, restah. en 30 de Ag. 1836; y Goye- 
««, tom. 8.\ nums. 7839 al 7847.) 

398. Todas las actuaciones del sumario deben prac- 
Ifcarse c*on la mayor reserva; porque si se les die- 
se publicidad no podria las mas veces averiguarse la. 
verdad de los hecbos, pues los reos tralarian de so- 
bornar los tesligos 6 atraerlos a su devocion, parat 

Iue desflgarasen lo ocurrido, poniëndose antesde acuer- 
los unos con los otros & fm de evitar contradic- 
cienes; y tomarian otras medidas que pudieran en— 
lorpecer 6 frustrar las diligenciasinquisitivas quee^ 
Juez decretase: ' asi es, que d los procesados uo se* 
tespresta audiencia sobre los parliculares referenles^. 
al londo de la causa, ni sobre aquellos que puedem 
compromcter el sccrelo del sumario. Esta reserva mp 
embargo no se entrende con el aeusador ni el Pko— 
Kolor Fiscal, porque eslos son desde luego parte en 
la causa, y todo se actiia con su conociimeuto, prac- 
licëndose las diligencias que sc soficitaren comocon- 
ducentes al descubrimiento de la >erdad: pero como^ 
interesados en ello, debe cuidar de quc ningunas otra^^ 
pcrsouas se enteren de lo que se esla acluando, a 



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1134 PRJVCtlCA FORENSE. 

cuyo inletuë, lo raismo qu<i el hiëz y EscribaBo, guar- 
daran el raayor sigilo soUre todo hasta la lermina-^ 
cion del sumario {arts. \Odel Reglam. prov.\y 30ide 
la CoHst. 1812; \j Gouena^ lugar citade, mms. 8068 al 
8074.) 

399. Si duranle el curso de dichas actuaciones 6 
despues se suscitaren algunas lercerias & los bienes 
embargados como perlenecienles a los procesados li 
otros incident^^s, como sobre la averiguacion de losi 
bienes (\m poseen losdichos, 6 si han ocultado 6 siis- 
traido algunos&c; so forniari sobreellos ramo sepa- 
rado, k Hn dc que no entorpezcan el curso rapido y 
desembarazado que debe llevar la causa, pues no ha 
de paralizarse por molivo alguno (or/. 44 delaleycUi 
de 11 deSet. 1820.) 



Capitulo 11. 

De la prision, sjUura y escarcelacion de los procciados. 



400. Lnego que do lasdiligencias del sumario re^ 
sulte quien s?a el delincuente^ al menos por indicios 
vehementes, debs decretarse su prision, si por el de- 
lito que motiva la causa fuëre acreedor a penacor-r 
poral. Al intento s?. estiendo \\\\ auto molivado, del 
qoe se entregara copia literal al Alcaide de la car- 
ce[, sin cuyo requisito no admilira este preso algu- 
no bajo su mas estrecha responsabilidad. Se entienr- 
den penas corporales para el objelo referido, ademas 
de la capital, la fle azoles, vergiienza, bombas, ga- 
leras, minas, arsenales, presidio, obras publicas, des- 
tierro del reino, v prision 6 reclusion por raas de 
seis meses(%e^ j.* g 8.% tit. 29, P. 7.»; 13 j/ 25, 



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'MucrrCA roRKXSE. 235 

6/. 38, rtb, \i, A\ «.; tf arts, 5." y M del Refjlam, 
prov.\ 287 9 20^ de la 'Const. de 4812; 1/ ?/ 2.°rf^. 
fo ley de 28 (/(? Se/. de 4820, m7rt6. er* 30 de Ag. 
4836.) 

40L Para Itevar itcfeclo la encarcelacion qiie stv 
decrele conlra uno, se eslendera un niandamienlo que 
se Ilama de prishn, el que se enlresa i un Algua- 
cil, para q\ii traloritaJo con el, busqu^. y caplure af 
reo, (Tando cucnta al Juez d'l r^sullado dc sus dili> 
gencias. Si le aprch^ndiere, h (jonducira inmediata- 
»enle a la presencii judicial para quc se le reci- 
ba su declaracion, si no hubiere entonces impedi- 
Biento le^çilimo; pues si le hay, debera evacuarse di~ 
Gbo requisita en las veinle y cuatro horas siguiontes 
i la captura del reo: lo que ejecutado sera condu- 
cido k la carcel publica, entregandole al Alcaide, de- 
ella, el que sentara su entradaen el libro dc presos. 
Cufflido solo S3 decrele la dekncion del procesado, no- 
debe colocarse en la misma prision de los que es- 
ien verdaderamenle presos, sino en lugar separado- 
(ley i.\ tit. 29, P. 7/; arts. 287 y 290 de la Const. de 
4842; y 4.» de la ley de 28 de Set. 4820 cit.) 

402. La delencion no es prision, y procedë cuan-- 
do las diligencias actuadas basta entonces no arrojam 
todavia mëritos suficietiles para que se decrete la pri- 
sion; pero producen sin embargo datos para presu- 
mir que aquella persona se.a el rea de la causa. So- 
lamente podra estar cualquiera en cfase de detenido^. 
>einte y cuatra horas, las que pasadas,. 6 sera pues-^ 
to en libertad, si los indicios (|ue molivaron la de- 
tencbn se desvanecieron can las diligencias quç des— 
pues se practic&ran; 6 se canverlLr^ en prisioTi, si 
por el contraiio se hubieren agi*avado; notificindose' 
dsi para q«a le canste, como lambien al Alcaide pa- 
n que le incluya en el libro de presos, y le pase 
al lugar donde se hallen. los demas de su clase (/^- 
yc*8.% ///. 29, P. 7."; y 43, ///: 38, lib. 42, N. //.; 
flr/5. 293 de la Const. (/e 4812; 3.^ y 4.° de laJey de 2^ 
ie Set. cii.) 



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236 f AA6TICi% FOABNSiS. 

403. Luego quc cl reo sea capturado , deberii uios- 
Irarsele ol mpdamienlo de prision espedido al in- 
lenlo por el Juez, la causa que ha molivado seme- 
jante delerminacion, y pI nombic del acusador, si lo 
hnbiero, para ([ne le conste. Toda resislencia queen 
esle caso se hiciere, sera repulada como delilo gra- 
\e. Infra^anti los Alguaciles y cualquiera olra per- 
sona pueden arrestar al delincuente sin prëvio mjtnda- 
lo; debiendo desde luego conducirle h la presencia 
del Juez, quien proceder«i a la formacion de causa, 
y practica de aquellas diligenciasqueestime mas ur- 
genteç segun los casos, para que aparezca compi'oba- 
da la ecsistencia del crimen, y al menos indicado' 
que aquella persona es en efeclo su perpetrador 6 coni- 
plice. Cuando al capturar al procesado hiciere resis- 
lencia, o se temiere su fuga, se podri para asegurar 
su persona hacer uso de la fuerza {leyes 2.', tit. 29, 
P. 7.; // .l.\ lit, 33 Jib, 5.', A. R.\ arts. 287, 288, 
281), 292 y 30D de la Const. ile 4812; y 3.' de la letj 
de 'iH de Setiemb. referida.) 

40i. Aunque sc hubiese diçtado auto de prision 
contra alguno, no deb^ra ser conducido a la carcej, 
si ofreciere fiador en los casos en que las leyes no 
probiban espresatnente la admision de dicha fianza^r 
y aparcciendo en cualquier estado de la causa que el 
reo no nrMocepena corporal, se le debera poner cn 
libertad bajo la inisnia garantia {arts. l\ dcl Reglam. 
prov.; 295 y 296 de la Consl. de 1812.) 

403. Todos sin dislincion alguna estan obIiga<Ios 
eu cuanlo puedan a ayudar a las auloridades, cuan- 
do sean interpelados por ellas para el.descubrimien- 
lo, persecucion y arreslo de los delincuenles. En los 
casos cn que el Juez eclesiaslico puede proceder con- 
Ira lego.s, cuando haya' de capturarlos, deberat para 
ello in^artir el aucsilio del brazo secular, habiendo 
de acrcdilar al Juzgado k quien se dirija, la jusli- 
licacion con que obra por medio de teslimonio, 
pues cuando a^i no lo hicicre, n^ esta obligado aquel 



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PRACTICA FOREKSR. 237 

u pfeslarl« dicbo aQCsilio^, |)or rl ronlrario, el Juet 
civil pnede prrnder 5^1 rln igo fin nccosidad de ser 
ausiliado por el eclesiaslico, en los casos en que por 
ilesafuero esle sujelo^ a Ta jurisdiccion rcal {leyes 4/, 
<2 y nota 6.», tiL {.% lib. 2.% A. R.; y art. t.^de 
la ley de M de Set. de 1820, restab. en 30 de Ag. 
i836.) 

406. Sl buscado ol reo para capturarlo, no fuerc 
hallado; 6 se hubiere fugado u ocultado, se despa- 
charan requisitorias que se nombran de guia, por la 
guia 6 ruta que para su direccion h los diferentes 
lagares donde se han de presentar suele niarcarse 
en el m&rgen de las mismas, k las justicias. de los 
pueblos mas inmediatos al en que se esta siguiendo 
la causa, para que hagan en su distrtto la busaue- 
da del reo; y procnren su captura, si fuere haliado 
en alguno de ellos: cuando se supiere 6 sospechare 
que se eneuentra oculto en alguna poblacion determinada, 
se despachar^ ccshorto al Juez 6 Alcalde de ella con 
igual objeto. Las autoridades requeridas con dichas 
comunicaciones, estan en la obligacion precisa de cum- 
piimeutarlas, y de\oIverIas diligenciadas con prefe- 
rencia a todo, y sin përdida de tiempo: debiendo ha- 
cer lo fflismo con cualquiera otro despaeho que rc- 
ciban, para la practica de otras diligencias proce- 
dentes de 4ina causa criminal. Los Tribunales supe-^ 
riores \1gilaran mucho sobi'e el cumplimiento de' es- 
(e deber por sus Jueces inferiores, y castigaran irre- 
misiblemente eualquiera falta 6 morosidad que nota- 
ren {ieyes 4.% tit. 29, P. 7.*; 1.*, tit. 36, lib. 42, IV. 
R.; y art. 1.^ de la leij de U de Set. de 4820 ci- 
tada antes.) 

407. Asimismo en el caso indicado, se dirigjr& 
oficio al Gefe PoUlicode la provincia, para oue dis- 
ponga que los agentes de seguridad publica Dusqueu 
al reo profugo, y lo capturen, si le hallan; remitiën- 
dole h la carccl del juzgadodonde se le sigue la cau- 
sa; y que ademas acuerdese inserle el op.oft«no avi- 



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238 PRACTJCA FORENSE. 

fto sobre la prision de aquel procesado on los bole- 
liiK^s y pf^riiklicos oficiales de la provincia, a fni de 
que llegue.i nolicia de todos, y- cualqui(M-a que lo se- 
pa pued i denunciar el paradero del reo, o prender- 
ley presenlarle k la auloridad que le reclauia {Zimga^ 
Ekm, de prdcL, tom. 2.% pag. 417.) 

408. Put^de lambien despacharse una sola roqui- 
«iloria para todos los pueblos i flue deba dirigir- 
se dicho aviso, en cuyo caso se marcara al mSr- 
gen la ruta que ha de seguirse, colocando por su 6r- 
den los lugares ii que \<i deslinada; pasa^ido del uno 
luego que cstë diligenciada al otro que sigue^ y asi 
succesivamenle hasta que en el ullimo se devuelva al 
Juez requirenle; en cuyo caso es cuando propiamen- 
le se llama esle despacho requmloria de guia. La ma- 
nera dc diligenciar el Juez requcrido dichacomuni- 
€acion es, poner a continuacion su aulo de cumpH- 
miento por ante Kscribano, ordenando en el k sus Ai- 
^çuaciles 6 porleros procedan k la husca y caplura 
del reo que se designa en el ecsorlo: lo verificaraa 
asi, y daran cuenta al juzgado del resuUado de si|s 
investigaciones, lo que se estendera por diligencia k 
conlinuacion clel mismo despacho. Caso de no ser ha- 
llado, se sacara un tanto de las seiias personales de( 
procesado, para. continuar investigando sobre su pa- 
radero, y se manda devolver la requisitoria al Juez 
de quien procede, 6 pasar al olro pueblo a que cor- 
responda, si Irajere marcada la ruta. Si fuere> apren- 
dido el reo, se remitir^ al Juez de ia causa cou la 
requisiloria por, iransUos^ 6 lo que es lo mismo, de 
justicia en juslicia hasla enlregado a la del lugar 
de su destino, Los costos de la aprehension y coiiduc- 
cion seran abonados por el mismo preso, si tuviere^ 
con que, y si node los fondos piiblicos ijey \ .% tii. 36, 
lib. 12, A. R.) 

409. Verificada la prision del procesado, se le cons- 
Uluira en la earcel publica con la compelenle se- 
guridad, pero sin molestarle con himos ni prisiones. 



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riUCTlCA FOBETiSE. • 239 

a no ser que se crean indispensablcs paia sp -cusla- 
(iia. Tampoco so lo vejara ni nialdalaru de ninguna 
olra manera, porque las carceles deben ser solo un lu- 
gar donde esten en scguro los prcsos, exitando que 
puedan bnrlar con la ocultacion 6 fuga las penas que 
en su dia se les impusieren; pero no parages de supii- 
cio 6 castigo, porque no todos los que se mandan pren- 
der son verdaderamentocriminal, pudiendo muy bien 
aparecer mas adelante en la causa su inocencia, y 
ser absueltos; ni aunque lo fuesen en realidad es lo^ 
lodavia tiempo de conoccrlo delinitivamenle y cas- 
ligarles. Igualmente esta probibido ei que se les de 
tormento, ni apremie de ningun otro modo para que 
declaren 6 confiesen y revelen algunos becbos quese 
crean interesantes; debierido bacerse dicbas declara- 
ciones libre y esponlaneamente, aunque si pueden 
compelërseles solamente h que eomparezcan a decla- 
rarante el Juez, y a que contesten lo que teugan por 
con\enienle sobre los becbos porque fueren pregun- 
lados. Deberan tambieu los presos ser puestos en 
la c&reel con separacion los bombres y mugeres, y 
aan los de cierta clase respecto a los de otra, a cuvo 
iotento babra cn ella dii^rentes departamentos (/^|^^ 
4.*, 5.* y 6.*, tit. 29; 4.% ///. 31, P 7.^ y 3.% HL 
38, Ub, 42, A. R.; aris. 7.° del Iteglam. piov.; 297 y 
mdelaConst.de m^.) 

440. Siempre que baya de prenderse a un milicia- 
lio naeional pordelito ageuo at serxicio de lasarmas, 
se colocara en pieza separada de la que sirva al comun 
de los demas presos, sin cc^igirle por ello retribucion 
alguna: pudiendo (ambiea lenerlo en el encierro del 
cuartel, cuando el dolito porque se le prccesa, 6 los 
cargos que lo resulteu en la causa sean de corta con- 
sideracion, y crea por lo tantoel Juezque puede per- 
roanecer en el sin riosgo del descubiimiento de la 
verdad, y de la seguridad del preso. Si este fuere cle- 
rigo, en los casos en que puede conoccr contra cclesias- 
licos la jorisdiccion civil, se colocara en el parage 



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240 . PBACiTI€A FORKNSr. 

mas ilecenle de la carcel, ?in perjiiicio de m segir- 
ridad', procurando se le Irale, especialmenle siendo 
presbilero, cOn la dislincion y decoro posibles {arts, 
112 de la ley de U de M. dc \9ii% resUtb. en 43 
de Ag. de 1836; %^ del Rl. dec. de M de Oclu^ 
bre de 1835: y nl. drd.de %6 de JEn. demi.) lloy 
no tiene aplicacion lo diclio respecto a tos guardias 
nacionaies, porqne no ecsisle tal institncion. 

411. Preso el procesado y constitnido en la c&r- 
cel, podra ser puesto en un lugar en que esle abso- 
lu(aroente incomunicado por orden especial del Jnez 
de la caosa; cuya incomunicacion debe solo decre- 
tarse cuando lo ecsiga la natnraleza de las averigua- 
ciones que se est^n haciendo en el sumario; pues en 
o^ro caso pudiera malograse el descnbrimiento de la 
verdad, st el procesado se ponia de acuerdo con los 
testigos 6 eorreos, 6 tomaba otras medidas, median- 
te las noticias que conversando con diferent^ per- 
sonas pudieran darse reciprocamente. Esta incomH- 
nicacion debe durar solo el tiempo absolutamente ne^ 
cesario para evacuar las diligencias referidas; pero 
para ello nunca debera colocarse al reo en calabo- 
zos subterraneos ni malsanos. En los demas casos e&- 
lara siempre el preso en comunicacion con otras per- 
sonas {arts. 7.** del citado Reglam.; 297 de la Const. 
de 1812; Goyena, tom. 8.% see. 4.» del tit 131; y 
Ëscriche^ Dic. raz., palabra Incomunicacion-) 

412. En cnalquier estado de la causa en quere- 
.«ille ser inocente el arrestado 6 preso, se le pon- 
drk inmediatamente en libertad sin costas algunas; 
debiendo tambien concedërsele, aunque bajo fianza6 
caucion suficiente, y quedando responsable al pago 
de las costas que puedan imponersele, en cualquier 
estado en que aparezca que no es reo dë pena cor- 
poral, aun cuando no se halle justificada su inocen- 
cia. Tumbien se pondra en iibertad al preso, desde 
luego que se decrete el sobreseimiento en 'Ja causa 
sea libremente 6 con <ilgun pronunciamiento gravoso; 



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PIU€Ti€A FOaBNSE. 244 

pero siempre bajo fianza 6 caucio& en ente uHimei 
easo, cuyas garantias duran basta que, termUiadala 
caosa, se pooga en egecucion la sentencia que en ella 
sedictare, y esluviere ya firme {ley 6/, tit. 42, lib 5.**, 
N, /?.; rtrte. H det Regiëim, prov.\ y 295 de la Const. 
<fe 4842; y Goyena, sec. b.^ del tit. cit.) 

443. Asimismo puede soUcitarse la soltura 6 escar- 
celacian por ei procesado. cuando debiendo ser puesto 
eo libertad, vea que el Juez no lo acuerda por si. Esta 
pretensioQ se hara por escrito, y de ella deberji darse 
viiia aL acusador, si le hay, y en todo caso al Promo- 
tor fiscah, para que espongan sobre eila lo que les pare- . 
ciere en justicia; accediendo aquel con presencia de las 
alegaciones de una y otra parle & la soltura, 6 negin- 
dolcs, segun crea que es procfidente 6 no con arreglo k 
las leyes y mëritosde la causa {Gutierrez, Pr&ck crim., 
tom. i.'^ycap. 7% mm. %8;uGoyena, sec. 6.^deldicho 
tit.m.) • - 

444.*' Cuando el delito sea de aquellos que por su 
natamleza no hacen a su autor responsable k pena cor- 
poral, podra solicitarse y el Juez acordar la soltura 
en cualquier estado del proceso: mas si es de los que 
llevan en sl la responsabilidad cof'poral, solo en el ca- 
so de que terminado el sumario no resulten pruebas^ 
l)astantes para imponer tal pena al procesado, 6 en el 
dequesu intervencion en la conmision del crimen foe- 
SB indirecta yde pequena culpabilidad, es cuando se 
poede pedir y conceder la soltura; pue^ durante la suma- 
riapueden agravarse los cargo&que en un principio re* 
soltaren contra elencausado, por las diligencias que se 
feeren practicando, y aparecer ya responsable k pena 
corporal {Gutierrez^ dicho tom., cap. 6.'', num. 2; y Go^ 
%ena, hg. ref.) 

445. Acordada la soltura, puede de nuevo vohrer a 
decre^rsc la prision del reo, siempre qoe de la sos*^ 
tanciacion ulterior dela causa resulte responsable a 
aquella pena; y por el contrario accederse 4 ella, aun- 
<lue4ntesJe.hubiesç sido denegada, cuando las actua- 

TOMOII. 46 



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2i2 FRA«iiCx\ feacNSiK. 

eioDes poiteriariue^Ue practtcadas bayao amiuorado lo% 
eargos, y ya do se k considere acreedor i casligo cor- 
pot^l. Siempre que en la definilixase impusiere al reo 
una peiia menor (jue esla, se le mandari poner eii liber- 
tad bajo fian^a, interin en el Tribunal superior so ter- 
minA d fnHtivamenle la causa. Hall&ndose el r<»o suet- 
10 m) Ciialq'.ii^ra de !os casos dicbos, J>i en la senleucia 
d.fjniii a 6 en ta que dicte la Audiencia en la seganda 
6 t Mc?ra insUancia, s? le aplicare una pena corporal* 
ibh'Hd anipade hacerlesaber la providencia prendër- 
selp dj nu9\o y coudiicirlei la 4JarceU donde, »e le 
r^iin^ai-a su condena, & tin de evitar que sabiendola 
autes pa?d:i fngarsi^ y eladir la ejecocion de la pena 
impnesla. El aato en qae se concoda 6 niegue la soltu* 
r|i, como uno de los qiie li^neu gravitraen irreparable 
por la definitiva, es reponible y apelable; pudiendo in- 
tenlar cualqriiera do e^ilos recursos el interesado que 
'Crea lie ie lia inferiuo agravio en el provpido. 

416. La fianza que para nonerles cn liberlad se ec- 
sige a lo.^ procesados, se nomora de la has^ y es de tres 
maneras: de cdrcel segura, earcekra^d comentariense; de 
esiar d derec1io\ y depagar juzaado y senlenciado^ Por 
la primera se obliga el fiador a pre^entar al reoen la 
c4rcel siempre quesea preciso, concediendole tërmino 
l^ra elio, y de lo coiUrario podri ser puesloeo prision , 
6 imponërsele otra pena arbilraria, pero no personal^ 
hasla que sea capturado aquel: por la segunda, que el 
fiado comparecer^ ajuicio y ante el Juez de la cauaa 
siempreque sea llamado k evacua^ cualqaiera diligen--> 
cia, oaetoque se decreleen el seguimienlp del proceso: 
y por la tercera, qoe pagari todas las cohdenas peco«-* 
niariasque se impongan al reo en definitiva casode Do 
tener este bienes con que satisfacerlas. Si pasa un ano 
despuesde haber incurrido el fiadoren dicba pena sio 
queselehaya reclamado, queda prescrila y ya no pue- 
de eesigii^ele {leyes 38 y 37, tit, 44; 17 j/ <d^ ttt. 42, 
P. b,\ 40, ///. 29, P. 1.'; 8,% tit. UJib. o.'; y4.\ tU. 
14, lib. 40, iV. fi.; Gjjtma.lom. k.% secs. '6.\ 6/y 7.* 



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rnAcTiCA FonBNftK. t43 

del tit, 52; y tm. %.\ sec. h.^ dd tit, 134; y B$^ 
criche, Biccion. raz., articuhs FiaDza de la baz, yloi 
tres siguientes.) 

i47. Çl uso de estas tres clases de fianza y casos 
fn que baya deecsigirse una u otra, no estau marca- 
dos en las leyes, y por lo tanto el Juez, segun la mayor 
6 menor importancia de la eaosa, la gravedad 6 debili* 
dad de foscargos quë al reo le resuUen, y el estado y 
circunstancias de este, asi niandar& se preste la que le 
parezca mas aprop6sito, dos de ëllas, 6 las tres unidas 
como k veces sucede. Si el procesado fuere pobre y no 
hailare quien le fie, siendo el caso de aqueilos en qoe 
manifiestaroente no deba permanecer en prision, po- 
irk llevarse k efecto la soltura solo'bajo caucionjura-- 
toria {ley 8.% tit. 24, lib. 6.*, N. R.; Escriche, lugar 
citado; y Gouena en hs mismoSj y los nums. 359i at 
3597.) 

448. Si hall^ndoseel reo en la c&rcel enfermare en 
timinos que peligre su vida de 3ubsistir en ella, 6 se te* 
ma que el mal pueda por dicba permanencia hacerse 
çr6nico» 6 producir o^fas consecuencias funestas seme- 
jantes, podr& pedirse por medio de un escrito que se 
h escarcele, 6 relay la carceteria^ y se le traslade k su 
tm, hospital, u otro paraje mas saludable y k prop6- 
sito para obtener su curacion; 6 bieo que se le amplie 
la prision, d&ndole el pueblo por c&rcel, si el remedio 
de sns padecimientos coosiste en bacer ejercicio, dis- 
traer la \ista, tomar banos corrientes, u otros seme- 
jaDles. 

449. Hecha la so1icitud,*mai!dar& el Juezque el pa- 
ciente sea reconocido por uno 6 dos facultativos que se- 
rJm los iitularestfe la<rArcel, si los huhiere, 6 bien el 
deso aslslencia y otro que se nombrar& al intento; loa 
<|Qe, verificado el reconocimiento, comparecerin k de- 
clarar sobre lo que hubieren notado acerca de la enfer- 
medad y estado del preso. Cuandode esta manife^tacion 
apareciere la necesidad dc la escarcelacion, porque (a 
gravedad do los males del paciente hagan temer con fuu- 



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ikk PftACmA FOfiEKSE. 

daffiento k)s resultados funestos iiidicados, accedeii el 
Juez^ 6u traslacion k otro lugar & prQposit^ para lacu- 
racion, con lal siempre de que la persona del procesa* 
do subsista asegurada por medio de guardas de \ista, 
de fianza &c., segnn los casos; porque estando las c&r- 
oeles unicanientedestinadas paraevitar ia fuga y ocul- 
tacion d€ los reos, seria injustisimo que pudiendo pro- 
^erse a su seguridad de otro* modo, se dejase perecer 
al iufeliz enfermo^ quiz^ inocente del delito porque se 
balia procesado. 

420. Al acordar pues, la relajacion 6 ampliacion 
de carceleria, ban de proceder siempre los Jueces coa 
detenimiento y cordura, cuidandode proveer jt la.se- 
guridad del procesado segun so^.circunstancias, lana- 
turaleza dei delito que se le atribnya^ y los car^os mas , 
6 menos graves que le resulten, sin perjuicio de qoeçe 
le concedan al mismo tiempo todoslos medios 6 aucsi- 
*lios que sean compatibles, para qoe obtenga su alivio 
y restablecimiento. El facultativo que asistaal presoefr- 
oarcelado, deber4 dar parte al jozgado en los plazos qoe 
este le preveuga del estado en qukse balle el paciente: 
y luego que por esta noticia resolie so sanidad, 6 al 
menos aue ya puede volver h la c&rcel sin peligro, se 
mandara sea trasladado otra \ez & etta, . porque ya de- 
sapareci6 la causa que motivara la relajacioo de la car- 
ceJieria. 



Capil«lo III. i 

Del iohrëflelBileiiU). ' ' 

m . Ën cualquier estado de la causa en que ajpa'- 

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PRAenCA FORSm. ËA 

mca )a iBocenoia del procesado, bien perque m tm 
proebe la ecsistencia del delito, bien porquese des\a^ 
nezcan )o8 indicios b datos qne impulsaron al Juez k 
procesarle, bien en fin porque resulte ser otro su ver* 
dadero y unico autor; deber^ el Juez sobreseer iume- 
diatamente en la causa, 6 del todo cuando no taya pruë-^ 
ba alguna de la eosistencia del dolito porque se formara, 
b con respecto al prooesado solaaienle, sientjpre que ann 
tuando haya crimen, no resulte que aquel tuviera parte 
alguna en su perpetracion. Ën esios easos debe ademad 
declararse en el mismo auto de sobreseimienlo, que 
aqueilos actuados no pai*arin periuicioal buen nombre 
y reputacion del proc^sado: bamendo en el ultiroa 
de coBtinoarse la causa contra los que resulten ver- 
daderamente eomplicados en ella {dtsp, 4.* delarL 54 
delHeglam prov.) 

422; Si terminado el somario viere el Juigador que 
00 hay mëritos para pasar mas adelante, 6 que e) re<y 
es acfeedor k una pena leve, que no pase de un ligero 
arreslo, reprension 6 multa; sobreseera asimismo, apli- 
(^iido dicba pena en el auto de sobreseimiento. Esta pro- 
videncia se consultari con la Audiencia del territorio, 
siempre qoe el delito porque se formaia la causa na 
seade meras injurias que se entienden estinguidas con 
la sola condo nacion del agraviado: para haeerlacon^ 
salta se reraitira el proceso original, cuando se haya 
sobreseidojsn todo ël, y no ecsislan otros reos para los 
qoe deba continuarse la causa; pero si los hay y 
solo së sobre8ey6 respccto k alguno de los prooesadoj^, 
se mandara un leslimonio compreiisivode todo lo refe- 
rente al contenido eu e) sobreseimienlo. Si la causa 
fuere muy voluminosa y ofrecierë gran trabajo y dila- 
cioues ia esteosion de dlcho testimonio, se suspenderft 
«1 hacer la cdnsuUa hasta que se remita el procefioende- 
finili^a sobre lo principal. Cuando la Audiencia revoca- 
se el auto de sobreseimiento, devuelve la causa al Juez 

{ara que la coutinue con arreglo k derecho, como si no 
«hiese oeurrido semejante incidente: si lo confinna^ 



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146 mCtlCA FORBI^ftE. 

le le bar& tgtial devoiacion para qoe Ueve k efeclo tl 
aoto consoltado {disp. l/ del art, &i,y el H del Reglam. 
eitado; y Goyena, tom. 5.% pdgs.Si y 401; y tom. 8.\ 
tit. 137.) 

423. Las providencias en qoe se sobresee en las cao- 
sas criminaies no se notifican a las partes coando sedic- 
tan, sioo qoe desde ioëgose remiten en consolta k la So- 
perioridad, qoien lasconKrmai revoca, oyendo tnvoe^, y 
algona vezpor escrito al Fiscal de S. M., siu prëvia cita- 
cion ni aodienciade los inleresados; devolviendo los ac- 
toados al Joez para so ejecocion, porqoe de lo resoelto 
en esta consolta no se admite sdplica {art. 71 del Reg. 
prov.) 

424. Este proceder, si poede sostenerse conao josto 

Jequitativo coando el sobreseimiento se haya acor— 
ado declarando libre de toda responsabilidad al proce- 
sado, y qoe no deben pararlë perjoicio los actoado:^ k 
so boena fama; es el mas absordo ë ilegal en el caso de 
qoe&estese le impongacoalqoiera pena, aonqoe peqoe- 
fia, porqoe se le condena sin airle sos defensas, y se le 
deja & merced de la arbitrariedad de on Joez, qoe por 
fiuessiniestros podiaforjar on sumario en qoe hieiese 
aparecer mëritos bastantes para justificar so prpnoucia- 
mieoto; 6de la malicia de un falso acosador, qoe cou les- 
tigos sobornados y amaiiados al intento, probase lo so- 
ficiente paraqoe al acosado, hombrede honor ë inocen- 
te» se le imposiese ona pena, poosto qoe ng oyëndole 
8QS defeusas, se poede k mansr.lva consomar tan re- 
probado iulento (Gouem. tom. 8.*, seccim 3.* del tit^ 
437.) 

42&. La levedad de la pena y poca importancia de 
la causa k qoe se apela para sostener eu el casQ propoos-- 
to la josUcia de qoe en los sobreseimieotds uo se preste 
aodieocia k los procesados, no es razon bastante para 
desvirioar las reflecsiones anteriores; porqoe siejnpre 
resolta qoe el encaosado ha sofrido vejaciones y moles-- 
tias personales de consideracion, qoe se le ha perjudica-^ 
doen S08 interesescon la paralizacion 6.entorpecimien- 



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ntACTicA FoncTssiç^ f47 

lo de sas negooios diiranle h prision 6 arrcsto qne sn- 
friera, y 'con la conde na de coBlas que fieniijre se le im- 
pone, qne son de mucba cuaniia, si el proceso es \ola- 
minoso: y sobre todo, que su honor y bu^n nombre, en 
lo quc no haiy parvedad de maleriaii quedan vulnera- 
dos, apareciendo k los ojos del publico corao un delin- 
cuente a quien se impuso una pena, cuando habi6ndo* 
leoido sus d'fensas babria demostrado su inocencia. 
Es verdod queii vecesel procesado st^rjSi realmente acroe- 
dor k lal pronunciamienlo; perootras muchas merece- 
ra la absolucion libre, corao la hisloria del foro nos 
lo ensena en tristes ejemplos {Goyena en el mismo 
kgar.) 

t?6. Tarapoco se contestan'las razones espuestas coo^ 
qoe no se decrete en lales casos el sobreseinilento, çtno^ 
despurs do recibida la confesion al procesado, sirvien- 
do los dcscargos que en ella diere de verdadera defen- 
8a; porque la inec^islencia de los cargos que se formen 
srgnn los merilos del sumario, ha de acreditarse con 
la prurl>a qae sf» hici'T^, y no con fas conteslaciones 
que se dan en la confesiftn; y porque si esla basta$'', 
inutilrssertan eu toda c;iusa los escrilos de defensaque 
cs'an autorizados por.las leyes, y que se esliman indis- 
p^nsiibles en l^rminoi^ de nom^brarse k los reos Abojra- 
dos de oticio para que los d<>fiendan, si ellos no los de— 
sijnan cuondo se les intrma qu? lo lu'Hjan. * 

427. 'Eslc'i, pu»s, dMHostradoquela faha d^ audlen- 
cia al procf»sado en easo desobres'^inilenloen qpe sele 
imponga alguna p:»ua, es ilegal corno contrarla, no-solo 
i las leyes natnr«les, pues la d^fensa esdn aiUoriiada 
por este dereclio, ) la mandan la razony laeqoidad, si- 
no tambien <^ h»s chiles, porqueen el arHculof2 del Re- 
glamenlo proNiMonal de justicia, se pre\iene que&nin- 
^an reo s'^ le pn^^ coartar, ni impedir'ntngufiO d^ sns 
Icgitimos medios de d^^fensa, wt t/wp(m(T »rr?a alguna sm 
qne^ mtcs sea oido y jnz^ofto con' arregto A derecko por 
H htz rofnpetefite, ToAm \o^ males indicados se evila- 
riaii faciln:? nle cor. <olo mn t!ar te rotilicasc n i los reos 



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-*|8 PRACtlCA F0REII9E. 

Ip^ autOB de sobrefieiriiiento, y S6 tes permilierat q&e*9i^ 
.Bose conformaseQ con eljios, biciesen sQs defensaft y 
pruebas, aunque \w tërminos breves y pereutorios, der- 
eidiëndose despues io que en vista de todo apaiceciera 
justo y procedente. 



Capitnlo IV. 



Del ptenario. 



I 128, El pleuario^es la segunda parte del iuicio cri- 
. minal: en ë\ se formalizan las pretensiones del actor, se 
oyen al reo sus defensas, se articulau y practican las 
proiebas convenientes, y se dicla la senlencia que eu 
vista de losmëritQs de lo actuado corresponda en jus- 
iicia. 

429. Unos prcicticos quieren que se entrenda princi- 
piado el plenario desde el moraento en que se \4 a re- 
cibir laconfesion ilos procesados^ y otros desde que fi- 
nalizadicba diligencia, que consideran como ultima del 
8ttmario;sobre loque promueven una acalorada cues- 
tion 4 ml ver de ninguna utilidad, porque nada influ- 
ye en la naturaleza y estado.de la causa, ni en la saer- 
tede los procesados el que se decida de uno u olro mo- 

,do{Goyena, hm. 8.% sec, 4 .* del ttt, 136.) 

430. Desde la confesion se oyen sus defensas a los 
.Feos, cesa el sigilo del sumario, y se practican todas la* 

alteriores diligencias en audiencia publica: de manera, 
que para evacuarlas debera ccmstituirse el juzgado en 
Hn loçal abierto y aprop6sito destinado ai intento, al que. 
poedian asistir y presenoiarlo todo, ademas de bsinte— 
jedados, sus representantes, defensores y testigos, cuaiv- 
.tsjs otras personas quierajn hacerlo. Si la causa versai;e 



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l»RACriCA FORE!SSE. 5t9 

sobre delilos caraaJes li otros sejnejanlps, debera lodo 
aciuarse a puerla cenada y con solo la asislencia de las 
partes y de los que tenfçan alguna inlerverjcion en ia 
causa, porqueasi lo ecsije la n)oral y la decencia pn- 
blica, y se evila lodo molivo doescanclalo {arls, 65 dela 
CimsL(UiS31\ dOtde ladem'i; y iO del Beglam, 
fm.) ' • 

43i. Siendo ona regla general que basla la confe* 
sioono se presta audiënciaal procesado, muchoii pric- 
licos sosUenen que'durante el sumario no debe oirsele 
escepcioh alguna, inclusiisaun la inhibicion y recusa- 
cion que quiera proponer cuando las crea procedenles, 
debiendo ^alerse de ellas en el plenario; a lio-ser que el 
iuez conociendo su incorapalibiUdad se separe el rats- 
ffio voluntartaraent^ del conocimiento del negocio, 6 se 
soscile la iuhibicion de oficio por olro Juez que se cre^i 
competente. En cuyo caso. y yempre que acuerde por 
81 la inhtbicion, debe poneiio en conocimieuto de la 
Audiencia, para que le conste, cuando el Jui^^ado k dmi- 
dese pase el conocimiento sea depeudiente de la misma 
iHiperioridad; pucssiendo de disiinta linea de jurisdic- 
cion 6 de diferente territorio, debera consuUarse el au- 
loen que se inhiba antesde llevaiio a efecto con la Aur 
diencia de quien dependa, remitiendole al intento el 
procesooriginal, por evitarse perjudiquecon tal provei- 
do la jurisdiccioQ que ya ha prevenido el Superior des-* 
de que se le dio cuonia de la formacion de la causa 
(Zmiga, Bibliol..jud.\ y Elementos de prict.j tom. 2,*, 
pag. 472s) 

432, Tiene efectivamenle aplicacion la regla gene- 
ral autedicha respeclo a lodas las escepciones qiië fca- 
gan referencia al fondo de la causa; pero no la juzgo^ 
procedente, apesar de la opinion de aquellos esposit(w 
f% eu la inhibioion y recusacion: porque al reo no se 
puede oir on sumurio respeclo a los.oargos que le resuU 
l^n, hasta que hechas las averigttaciones convenieu.teS' 
aparezcan coniprobados, y talescomo son eai si, e al mer 
Bosciiales-bava sido posiblo comfyMpndeilo?,- pa^a cvifcar 



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550 PRAr.TlCA FOliENSE. 

todo motivo de friude y prevencion, y lograr la averi- 
guacion de la verdad que tanto interesa en las causas 
criminales« M<»s si puede prest^rsele audieneia, y de he- 
cho se Iç da, porque no hay tal peligro, resj)ect'o k los 
demas incidentes qne ocurran separados,y sin ninguna 
relacioa con los hëchos que constituyen el fondodel pro- 
ceso, como son los arliculos sobre sollura 6 escarcela- 
cion, sobre prision, fianzas, embargode blenes, &c. 

433. La competencia es, como dosde luego se coiio- 
ce, de esta ultima clase, puesio quo en ella no se trala 
mas que de averiguar a cual de dos Jueces corresj^onde el 
conocimiento dnl negocio, y el reo solo aspira k ser pro- 
cegado pm* el qife sea competenle con arreglo a las le- 

* ye$. Ademas el juzgado que carece de jurisdiccion pa- 
ra conocer de un asunto judicial no puede, segun los 
principios d?der3cho, acluar en ël cosa algnna, y cuan- 
to hicii»re se repula nulo; luego para eviiar esle dcfec- 
to en las diligf^ncias que si^ pracliquen ante el, es for- 

' 20S0 solicitar d^sd^ el principio q le se inhiba de Su co- 
nociraiento:,Y por ullim'), si el reo consionte y nada 
reclama en el s imirio, preslandos? k declarar y demas 
ante. un Juez incompetenle, s:^ estimaria tacitaraente 
prorogada su jurisdiccioa, y ya nada podria reclamar 
en ad(*lanle; toilo lo qu3 convencs la necesidad dc que 
la escepcion de Incompelencia se admita en cualquipr 
estado del sumario en quc el reo la deduzca. 

434; Con lodo, si s^ propusiere lainhibicion cuan- 
do se estan aciuando las primerasdiligencias tfel suma- 
rio, pa(?dr^ po obHanle continuar el Juez pnMJlicindo- 
las, haslaeVaciiar lodas las mas urgenl^s y del momen- 
to; ifln de evitar qae la dilacion, hija tal'vezdela 
malicia, pueda malograrlo, sin perjulcio de oir despuea 
la escepcion propu?.sla, y en la inteligemsia de que el 
Juaz qjeen su di^) secl^clare coropetente, rktiricari y 
dara por vilido todo lo hecho. En este casd el proce- 
sado debar& en las declaraeioneti que se le reciban, y de- 
tnas actif^s que ocurran en que iotervenir con ei Juez qo# 
cree incomp^tente, pcovntarque p^rellos noseentiea- 



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, FHACTICA FOBBMS. tM 

da prorogada la }uri»diccioQ de eslc, t\\ie desdi^ laego 
d^clina, para euando se le predlc audiencia sobre la jn- 
bibicion. 

i35. La recusacion dobi* igualinenlc, y quiza con 
mayor razon, admiiirs? en.el sumario; porque ni es es- 
cepcioa, ni hace rerereucia al fondo de ia causa, ni la 
ley la escluye en*esle caso, ni en Qn es mas que ona 
garantia, y cierlamente la linica que tiene el proccsa* 
de (le que his acluacionos qut* se van formando Ron ar- 
regladas a la ley y consiguienlfM^ a los hechos, porque 
sepracticaç conimparcialidad, que es el objeto de lo- 
da recnsacion. ^Siestano, qiie otra seguridad qoeda- 
ria ul reo, ni que rMoedio conlra la sospecha qoe le in»- 
pirase, 6 parcialidacl que conociese en el Juex a| sus- 
tanciar una parte tan interesante del juicio criininah 
como es el sumario, y en que de hecho se k caui^h (an^ 
losraales corao la prision, el embargo de bienes, &c? 

436. El entorpecimionU) y dilaciones que e 1 incjden^ 
lede la recusacion produciria, cuando el suruario de- 
bellevar un curso lan rapido y deserabarazado, princi*- 
pal razon en que se apoyan loiespositores que niegao^ 
ia admision de dicho ramedio en lal eslado de la cau- 
sa, son frjvolos y de ninguna considoracion coroparados 
con los graves males que en ti\l caso se s?^uirian al 
procesado; porquc la r(^«sacioa por lo general tiene 
unos tramites nany bn^ves, y adihitida, s? continuan 
las actuaciones siil enlorpacimienlo alguno, y las di~ 
ligmciashechas por un Jupz pu-cial producirian funes- 
^eirreparablesresultaflos. Ademas, quft si todo loque 
pueda producir alguna dilacion no ha de admiiirse en 
^lsonvario, tampoco se podrian intentar los articulos de 
sollora/escarcelacion, prision, y otros semejantes; y srn 
wnbargo todos los consideran adjnisibles.. 

437. En vano los praclicos que sostienen la opi— 
Bjon que he impagnado, crcen salvados los ittconve- 
iientes referidos con atriboir al reo facultad para que 
^ el plenario pueda por medio de Jas ratilicacioncs dir 
lo6 lesligo* d/^lsuraanA*^ y hs pruebas y diligencia^que 



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§52 PRACTICA F0R6N«E. 

prodojere ya redasado el Joez en aqael, dara la eaasa 
sa .verdadero carkcter, y remediar los males que haya 
prodacido la parcialidad del Jaez origiuario; porque m 
toca desde laego io dificil 6 quiza imposible qae seria 
yariar lo actuado, y consegair qae los testigos se desdi- 
nisen 6aiterasen sus deposiciones primitivas; como taoi- 
bien el ningan crëdito que deberia darse k anos les- 
Ugos v&rios, si no es que se les reputaba y castigaba co- 
mo perjuros; y masen la actaalidad, ea que por lo ge-» 
nerai los tribunales est&n por el resoltado de los sama- 
rios, porque creen qae los testigosdëestos, cqjfto sin pre- 
vencion alguna, habran declarado la verdad, mejor qiie 
los del plenarro, qass3 pres3ntan a inslaricia del mismo 
reo y acasoinstruidps por 61. Tambien hay ciertos males^ 
como la prision, las dilacionesmaliciosas, los embargos 
jndebidos, las vejaciones que se hayan hecho sufrir jal 
'procesado y otros, que una vez causados, inutilmenlo 
86 querrian reraediar en el plenario: por cuyas razones 
parecalo mas legal, se biga la recusacion que propon- 
gan los encausados en el sumario, al menos mientra^ iio 
se imponga la respaasabiltddcl a los Jueces, conio lo 
practican mttcho? con aprobacioa ds los Tribunales su- 
periores. 

438. Recibida la confesion al reo debe entregarse el 
proceso al acasador, si le hay, y en todo caso el Pri)mo- 
tor fiscal, para qae formalicen la acusacion ën vista 
del resullado de lasamjiria, pidiendo la iniposicion de 
ia pena que consideren en aquel caso procedente ail au^ 
ior del delllo que e^ objelo de lacausa, marcandola de- 
terminadamenle, a cuyo inlento s3 presenlari un escri- 
to que S8 nombra acusaeion: debiendo al estenderlo 
tener present6 el Promolor que su oficio no es siempre 
el de acusar, sino el de pedir aunque sea la absolucien 
del proeesado, euando no haya mëritos para etra cosa; 

Krqm aun<5uando su cargo es severo, debe ser sin em- 
rgo lan imparcial y juslo como la ley misma h cuyo^ 
Rdmbre lo desempena {disps, i 5 del art, 51 ; el 70, 40<' 
y 407 d^l Reglam.prov.) 89 dejas ordens. dehs Auds,; 



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rBACTICA FOBENftE; S53 

Guikrrez, Prdct. crim.y tom. 4.*; cap. l.\ mms. 26, 
26 y 2W; y Goyena, tom. 8.% s^ccionesi^ y 3.' de< 
«. 438.) 

A39. Al Çnal de dicho escrito se debe ailicolar por 
medio de oirosies toda la prud^a que se intente kacer 
en el ptenario, ya ampliando la que del sumarid resul^ 
le, ya propoDieodo olra Due\a que se estime conve- 
Dtente: y se espresarjt tambien en un otrosi, si seesii 
iBoconforme con las declaraeiones de lof^ t<>stig08 del 
samario^ o con cuales së conforman, y con que otrai 
no; especificJd)dolas, con el fin de e\itar !a ralificaeioii 
de aquellos con cuyos dicbos esten con^enidas ias par- 
(ea, y decretar la de los con que no haya tal oonformi*- 
dtd {disp. &.''detart. 84 del Reglamprov.) 

440. Ën el caso de que se convenga con todas. las 
declaraciones, y de no tener qtie practicar prueba al- 
gQna, debe anadirse en dicbo otrosi que se renuncia. 
etsta; porqne si se conforman en esto el acusador, Promo- 
lor y acusado, nose recibe la causa k prueba; si'no que 
desde luego se tiene por conclosa y se falla en definr- 
im. Para baber de conformarse 6 no en las deposicio- 
nesdel sumario, ba de atendersë k si le son gravosas 4 
la parte qae bace la manifestacion, debiendo mostrar- 
se cmenidos con las favorables ë indiferentes, y re- 
chazar las adversas: y se puede tamtien admitir so^ 
to.Bna parie de alguna declaracion, cuando en un es-* ' 
tçemo favorezca y -en otro grave {disps, 6.* y 7/ dd 
«rAcKA> 64 citado;y Goyena, tm. 8..% ntm^. 8478a/ 

iM.' Be las acusaciones del aotor y Pi^motor fis^ 
<^al'<seliaidBConferir trasladoal reo, para que se de- 
^ea#£^lo qxtd 4andr& eiecto presentando un escrito que 
^Mced^defensa, m el ^ue se desvirluen tos cargos 
<|ie;8e le formen por aquellas partes; y haga ver su ioo* 
<)eittia 6 leve culpa, fundadoen cuanto morable k su 
<^9nt8a arroje el sumario, y en los hecbos nuevos y dat^ 
<iae alegue y haya de probar despnes. £n el auto en que 
8S ootifiere dicbo trasiado se agrega, que se baga sa-^ 



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254 ' PR\€TICA FOftKN&i:. 

ber ai reo nombre Procurador y Abogado que le defien- 
4a, en inteligencia dequesi D6lo.haee,8e ^>^rificara de 
oficio ilicho non)bramien(o: nbiificado este proveido, 
puede el proccsado designar sos defensores, 6 pedir des- 
de loego se le nombren por el juzgada en razon k ca- 
recer de medios para cosiear su defensa, y no conocer 
a^gunos que quieran \olantariamenieacepiarla, El Juez 
to^ ba por nombrados en el prlmer caso, mandando se 
I^ baga saber para que afeepieu el cargo, 6 muesiren al- 
guna causa jusia para dejar de admitirlo; y en *el se- 
gundo decreto que pase la eausa k los Decanos del nu- 
mero de Procuradores y colegio de Abogados, para qae. 
sefialen k aquel reo los que estuvieren en lurno. Lo 
mismo debe hacprse aunque el procesado manifiesie qo« 
no quiere nombrarlos ni det'enderse, pues la defensa, 
C4)mo de dei^echo natural, no se puede omitir ni renon- 
.clar. Al escrilD de defensa se deben agregar con el pro- 
plo objeto los mismos oiro&ies que se dijeron respecto' 
al de atjusacion {leyesii, tit. 17, P. 3.'; 4.% tU. 34, 
lib. 12, N. Ii.;disps. 5.*!/ 6.« del art. S< del Ikglam. 
prov ; Gutierrez, Proct. crim., tom. 4."*, cap. 7.% num. 
26; y Goyena, tom^. 8,"* sec. 6.* deltit. 138.) 

M%. Guando 'sean varios los procesados en una cau- 
sa^ pueden ser defendidos* por un mismo Letrado y Pro- 
corador en un solo escrito; 6. no ser que baya incompft- 
Ubilidad en susrespeetiv^as defensas, porque v. g. ladel 
ano estribe en acrirainar al otro, 6 'on cierios hecfaos 
que k este le conviene desvirtaar 6 presentar 1)ajo dt- 
ferenie aspecto. En esie caso deber6ti pombrarsete, si 
los reos Do lo hari hecho por si, ua Abogado y Proca- 
rador k cada ano de los en que ecsisia dioha mcompa- 
tibtlidad. Tanbien poeden defenderse separad^oieiile, 
aunaoe no baya ial iacon^enieoie, siempre qoe 1(» reos 
nombren las personas que hayan de hacerlo. El Letra- 
do ^ue deba iorn(iar la defensa de un peo, no sieiiipre 
pedira sti libre absolucion; sino solo coando la crea 
procedenie segun los mëriios de la causa; pues si aqoel 
esia çonfeso, 6 si resulia jttstifteada so C'Timtnalidad, 



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y DO hay Odedios de acreditar lo conlrario, ha ëe li- 
mitarsas peliciones v alogatos ii que se modiflque a 
aminore la pena que hayap pedido el acusador y Pro- 
fflolor, por no sor realmenle su culpa tau grave coroo 
eslos la calificaran (rfiVp. 5.* del art. 51 del Reglam. 
frov.', y Gouena tom. i.\ sec. 6." del liL <38.) 

U3. Tanta para la acusacion como para ia defensa* 
sefiaiarii elJuçza las partos el tormino breve que crea 
suOciente segun la entidad y compUcacion dei proceso, 
^OQ tal qoe uunca pase de nue\e dias a cada interesa- 
dd. Si.fuerendos6 mass los acnsados, y pudiosen hacer 
oiiidos sq defensa por no ser inçompatible, so docreta- 
riqne asi se verifiqne» concediendo para ello un t^rmi— 
ooque podr&, sogun los casos, estendorse basta quince 
dias. Cuaudo los procesados sean mucbog que no pue- 
dao defenderse jnntos, y la urgencia y circunstancias 
del caso ecsijan la pronta ierminacion del proceso, se 
iDandar4 qoe en vez de entrogar esle a los roapectivog^ 
defensores, se ponga de maniiiosto eo la escribania sin 
roserva algooa por lërmino de qoince dias; debiondo 
^'starlo & lo XQeim catorce horasen cada uno, k fiu de 
qQe los Letrados pn^an leerlo, sacar de ël (odas las 
ooiicias^ apontes nocesarios |:ara formar la defensa, 
y articttlar la proeba que compoia^ los procesados que 
respeciivamente- represenlen; pero el cartulario loma- 
rien oste caso las precauciones convenientos, para evi- 
tar losabusos que medianle dicha facuitad pudioran co- 
molerse {disp. 5.« del art. 51 cit.) 

444. Presontados los escrilos de defensa, provee el 
Juez aoto admitiëndolos, y accediendo & quese prac- 
Hque la prueba articulada, siendo portinente; man- 
dando iambien que se ratifiqueu aquellos iestigos del 
&umario con cuyas deposiciones no se bubiose conforma- 
doalguno de los interesados, y quese abonon los muer- 
tos y ausentes. En el inismo auio recibir& la causa a 
prueba precisamenie cou b cualidad de iodos cargos, y 
por nn iërmino breve, cuya duracion deberi ser de diez, 
>^eiQie, cuareBla, 6 sesenia dias, segun la gravedad y 



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356 , POiCXlCA FORENSE. 

circunsiancias del caëo, estensioh de las pruebas artieu- 
ladas, y lugar donde bayan de verificarse: eslos pla- 
20S por lo general nunca se conceden todoiftde uua ve?, 
sino menoreslosque se van prorogando&instaneia de ias^ 

Earles, si eslas los necesilantodos para Iracer sus çrue- 
as completamente; y aun se podran estender hasla los 
ochenla, ciento veinte dias y demas tërminos ordinarios 
y eslraordinarios que hs leyes seiiakn para los nego- 
cios comunes en los mismos' casos qm en estos, ecsis- 
tiendo justa eausa que se alegue y pruebe para que se 
considere procedente dicha ampliacion (dwp. 7.* del 
arl, 51 del Reglam, prov,\ arh\ 12 y 13 de la ley de 
11 de Set, 1820, m/c6. en 30 de Ag, 1836.) 

445. Reçibida lacausa k prueba, se hacen porlos 
intere.sadostodas^lasque hayanarticuladoen losotrosies 
de sus escritos, y que fueron admitidas por el Juez 
eomo pertinenies; pudiendo tambien ampiiarlas a otik>a 
estremos que hasta entonces no hubiesen llegado.&sa 
noticia. Toda la prueba que se articule ,en (as eausas 
criminales que direcla 6 indirectamente tienda 4 desvir- 
tuar los cargos quese hacen^ los procesados, debe sf^.ad- 
mitida, porque no se les puede rehusar, imp^ir ni coar- 
tar ninguiio de suslegitimosmedios de defen^r^pero no 
les ser&n recibidas las que giren sobreestremosque |Ht)- 
bados no afjrovechen; siendolos Juccesiresponsables de 
hs diiacipnes y costasquese originen poradmitir prue- 
bas que no tiendan k esclarecer los hechos dudosos del 
proceso referentes a los cargos y dëfensas de los reos. 
La manera de practicar las probianzas,.y lasolasesque 
se admiten en las causas criminales, son las mismas 
que en los negocios comuoes, segun loscasos, delasque 
se hablo en el tit. 9.*» del'tom. 1.'* {art. 1? del JRe- 
glam* prov,; y 11 de la ley de M de^Setiembre 4820 
cUada.) , 

4i6. Laspruebas en los juicios crimioales seeje- 
cuian pubiicamente, y k presencia de los interesados 
y sus defensores, si quisieren asislir k ellas; todas las 
q.ue se fueren haciendo se estenderan en una dili^Hr* 



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PRACTKSA PORfiNftE. 257 

ciaquesç e^tampa en la caasct, en la (]ae se inscrtar^n 
las contestaciones de los tesiigos, declaraciones y reco- 
Bocimienios'de perilos, cotejo 6 testimoniode documen- 
los, ratificaciones y demas, todo por su orden y con 
ladebida soparacion. En el misrao aclo puede cuaiquie' 
ra de las..paEtes o sus representaates hacer k los testi- 
g08, aunque con mwleracfwi y regularidad, las pregun* 
tas que creyere convenreirtes h su derecho; h Jas que 
deberk contestar el declarante, k no ser que el Juez las!. 
deseche como imperlinentes 6 impropia^; sent&ndose en- 
lamisma dilrgenoia las repreguntas y contestaciones,' 
como igualme*ntfc todo lo demas que ocurra parSi que 
&i€mpre (M^Bste. Tambien pueden ser repreguntados en 
igBal forma los testigos del sumario al tiempode rati-. 
ficarse, tedo lo que se habr^ de ejecutar precisamente' 
enel t^rmino de prueba (Gr/. 40, y disp. SMlet 51 del 
Heglm. prdv,; y 302 de la Const. de 1842.] 

447. Con el fin de qire puedan asistir las partes y 
sDs defensores i Ja pr&ctica delas pruebas articaladas, 
habra deseflahrse.y notoriarseles prëviamenie, con es- 
pecialidad si lo pidieren, el dia, hora y lugar en que 
baa de WDer efecto aquellas. Guando las pruebas se hu- 
bieren de hacer en otro pueblo por hallarse alli los 
testigos, podfan igualmenle asistir a ellas los interesa- 
dos 6 sus represejntantes, con el objeto mismo que cuan- 
dose efectiian en el lugar dondese esli siguiendo la 
oaos^ {Goyena, tom. 8.°, mms. 8248 a/8250.) 

448.. Si toda la prueba no pudiere hacerse en un dia, 
Q^nnn solo aoto 6 diligencia, se $uspender^ para con- 
UBuai'la despues, 6 el dia siguiente; firmando al final 
delo actuado hasta ent6nces el Juez, el Ëscribano, los 
testigos quë bubieren sido ecsaminados, los interesados 
y sus defiBBsores; y se voIverS, k abrir y eslender en 
i^uai forma una'nueva diligencia, cuando haya.de 
cofltinuarse la prkctica de la prueba que qued6 pen- 
dieBte. 

449* Los testigos del sumario con cuyas declaracio- 
n^ IK) se hubterQ confDrmAdo iilgujia. de la& patt^^ de- 
TOMon. 47 



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•2S8 PnACTIGA FOR«^««. 

beiran ser raiificado* en el tërraiRO de proeba eon cita- 
cion de estas, para que sus dichos hagan fë y puedan per- 
J4jdicarles; lo qne se vertlica del mismo modo que los 
demas actos de la pinieba. La ratificocion es la insislen- 
cia que hace el teSligo en ladeclaracion que antesprea- 
tAra; y para realizarla se le debe leer iBtef raraente e»- 
ta, ecsigiendole nuevo juramento dequediri la ver- 
dad^ pero puedeal ralificarse variar 6 feforraar lo que 
advirlipre que se senio antes con inesactilud 6equi\(>- 
cacion, estendieotlose todo de la manera que lo espresa- 
rë. Si apareciere queen lo manifestado nuevaraenle, 6 
enJaprimpra declaracion fall6^ la verdad, se le podra 
castiijar como perjur6, Al tierapo de la raliflcacion pi|e- 
deti las partos haccr at testigo las preguntas que esli- 
luen oportunas, del mianio modo que i los que se pre- 
senten de nuovoa declarar; lasque deber^ el juez admi- 
tir con tal que sraa justas v perlinentes (fei/ 17, tii, 32,. 
Jib, 12, A'. R,: disp. 8/ del art. 51 del Reglam, prov.\ 
"Çiiria f^Up.,part. 3.*, § 15, num. 5; Gatierrez, Prdct 
crim., fom. I .% cap^ 8,% nums. 29 </ 30; y Goijena, tom. 
8.', nums. 8246 0/8252.) 

45(X Cuando ei testigo quo *ha d^ ratiGcarse se ha- 
Ua ausente y sesabesii paradero, debe verificarse di- 
cho acto por medio de ecsorio: mas sl se rgnora el lo- 
gar donde se oucu^ntra, 6 hubieso ya falleeido, debe- 
rk abonarsem dicho. Para ello se presentarfin dos te&- 
tigos mayores de toda escepcion por cada uno quebade 
ser abonado, los que bajoel debido juramento dir^n le 
conocian, y lelenian por hombre honrado y de verdad* 
y que ciiando declaro lo que alii resuU'a, seria precisa— 
inente cierto; anadiendo, si ha lirmadoel testigo, y co- 
noceu su letra y rubriça, que tienen por suya la qiie se 
encuentra al final dc la declaracion; k cuyo inlenlo se 
les habr&puesto de manifiesto para que la'ecsaminen y 
reconozcan, Pueden presentarse unos mismos testigos 
para el abono de muchos, con tal que.conozcan k loa 
que ban de abonar {Realdrd. de 8 de Marzo iSiO; Fe-- 
breropor Çutieirez pqrL 2.% lib. 3.% cap. 1.% ^irmr. 



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VRACTIGA FORINAS. )59 

iOi y umentes; y Escrickey Dic, raz, art, Abono de 
lesligos.) 

451 . Tanto las declaraciones de los nuevos tesiigos^ 
como las ratiBcaciones y abonos de los del sumario, lot 

'cotejos, reconocimientos, y deraas diligencias deprue^ 
ba han de praclicarse necesariamente dentro dei tër* 
mino probatorio. Guando la prueba de cualquiera de los 
tnteresados consista en la deciaracion de la parle con«' 
traria, puede pedirsequejureposicionesj i]o que acce- 
derji desde luego el Juez, siendo perlinentes; como iguaK 
mente k la pr^ctica de otro cuafquiera medio de prue-^ 
ba que propongan los procesados para defenderse {art. 
42; y disp. 8.* del 51 del Reglam. prov.) 

452. Si alguna de las partes quisiere tacbar los tes* 
tigos que presente su colttigante en el plenario, deberi 
bacerlo precisamenle'ijentro de los tresdias que siguen 
al en que el testigo presl6 su declaracion. Propuestas las 
tachas cou toda especificacion, y admilidas por sër le- 
gitimas, se Justlficariin en el t^rraino de pmeba- que 
reste aun por correr: perosi ya hubiese transcurrido to- 
do, 6 estuviere para esplnr, de modo que no baste lo 
quequeda para bacer dicha prueba, podl^ el Juez se- 
oalar de liuevo el que estime suficienie, con tal qut en 
niognn caso esceda de la mitad del concedido para la 
prueba principal. Eo este nuevo plazo solo se ban de ha- 
cer pruebassobre las tachas, pudfendo practicarse cuan- 
ias con relacton k eils^ se estimen conducentes: lo que se 
verificai^ siempre con citacion contraria del modo re- 
ferido antes. Los otros interesados estan facultados para 
<iO dicbo tërmtno abonar los testigos tachados; pues es- 
tadilacion, como todaotra probatoria, es comun k las 
parles. Acerca de cuando y como se bayan de propQner 
tachas k los iestigos del sumario, ya«e diio eo el tomo 
4«*t seccbn 6.* ael lit. Q.*", aunque ik> em marcado.ep 
las leyes, lo que parecia mas arreglado ea vista de la^ 
muchas y diferenies opiniones de los pr^ticos {disp. 
9.*delart. 61 del Reg^prov.;y Goyena, tom. S.^.r^ms^ 
»26011/8263.) 



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*B3. Cuni|)lido el Ikraino de pnioba, como quo. la» 
herlias sp biui ido agrcgaiidoi lacausa al tipmpo mis- 
mo 0« que sc pracricaban; sin necç&idad do pabli- 
cacion. conclusion, alcgatos^ ni cUacion de. lai par-v 
Ips, y sin que se acuse la rebeldia,niespecial providen* 
cia del Juez; el escribaoo recogera lacausa, doodolef^l 
cursodpbido, y poniendolo en conocimiento dei Juzga^ 
dn, k donde la nasara inmediaitanienle para <joe pro-t- 
teaen ku visla loqoe corresponda (rftw. H jy 12 (lei 
<tr/; 81 cit.; y d 13 de la ley de \A de SeiA%2fi ruU 
en 30 flfe>t<y, 1«36.) • 



Capyliui# V. 



Superlor. 



45i. Denlro dc Ire* dias-de hallarseconclufia lacaiU'- 
m. si el Juez hallire en ella defectos snstanciales que 
soDsanar, 6 notare la falta de algunas diligenciascoR- 
dueëntes al cabal cohccimiento de la ^erdad; debe ttiau- 
dar para mejor pr6\eeri qne së lemedlen aquellos, y 
que deestasse practiqufiv !ia& qoe sean indispensablf*s, 
nabiendode responder de cualquiet'a dilacion indebrda 
i que oon lo dicho' diere lugaf {disp. 19 detart. 5f de4 
Reglath. prov,) ■ . ' • ... 

458. Si no frubferer^tre prafetimtdlligenda al^titta^ 
4 se hubftseh lejeCutadb^las qite' se dl^çretaroAict^ ei^^aso 
dicho, mandarii^Jiie:^ llevir^laëatria &la i?isla para 
«enlencia/' Comb' jjlie Siqtiena' se^ haf rfe vhifiis^t ^n 
audiencia ptibllca',' pata reali^arta së conslfjiult& el jui^ 
gado en f)aragfe k proposito para qtië aisistan fos inferf- 
Midos, sus defcnsores y representantes, y CoalquhJra otra 



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persoira^ue quiera pretenciarta. Si ia^ parlcs de^i^ 
qae sus leirados infot'a^en en etile acto \erbaliiaeQ(e a4 . 
Juez, io maQtfeçiar^n por esorito, ptdiendo se deai2ft« 
eldia, bora y lugar en que hayajde \erificarse; a l^ 
que seaccede de^e luego. Guaudo alguno de los inte^ 
resados qoiera ioforraar por si mismo, podri bacerb^; 
periQilieiiidole el Juez que esponga de palabra cuani)^^ 
sea conducenle k la defensa de su derecbo; si esto 1# 
solicitare un reo que se halle pi'eso* se le condueir^ pç^ 
ra eilo con ias seguridades necesarias al luaar dondë i^ 
veriGque la visla (% 4.% /iV. U, fib 44, iV. R.\ y Zt^ 
iiga, EHem. de prdct,, iom. 2.°, pag, 188.) 

456. Terminadaesta, dictar&el Juzgador la seoten^ 
eiaqueesUme justacon arreglo ^los meritos del pro-^ 
ceso ej) el tërmiao que la ley senala, cual es el de ooh<^ 
diu&, si k causa no pasa de quinientos^ folios, y doce, 
si eseede (rft^. 13 delarL 51 delRegiam.prov.) En cuau^ 
io k la imposicion de penas que en ella baya de haeer, 
debe alenerse a lo que re>iuUe de los actuados, y lo aue 
ea aquel caso esiahiezcan las leyes: k posar de que las) 
mas de las penales se hallan ç\\ desuso, por no ser y» 
SQs disposiciones conformes a los adelanios e iUisiracioa 
aclual; y por lo lanto la mayorparte de los castigos soa 
arbilrarios en los Jueces por falta de un codigo crimi- 
nai e4i que se marquen las penas debidas h los deliuH 
cuenles, segun los casos y circunstancias eu que se ba^ 
llen (Gulierrtz, PravL crim., cap. 9.% nums. 2, 8 y 
4; y Goyena^ tom. 8.% mms. 8288 al 8306.) Asi esçin- 
biames cuando hieimos la anterior edicion; pero manda-^ 
do ya publicar y observar {RL dec.de i9 de Marzo 
•848.) ei codigo penal formado ultioiamente en el 
qoe se establece laescala dedelitos y penas, losJue- 
ces ai calificar los mërilos de la causa y diclar senien- 
cia deberan arreglarsë enleramente iMla, fiindando su; 
fallo >' ciiando el articulo en que se encuentra compren- 
didocada caso^ue ocurra {regla t." de la ley prov. par$^ 
Uevar d efecto dicho cddigo.) 

457. Para imponer peiia en los negocios criminalea^ 



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962 rnikCTrcA mtHftg. 

<w;sige^ Boas teyes (42, rt^. U, P. 3.*; S», tit. ♦.•; 7.»f 
*9.*, ri/. 3<, P. 7.*) qae resoUeen lacausa conlra el reo, 
ma pnieba plena, clara, y en que no quepa duda algu- 
Ka: pero la prktica fundada en la necesidad, pues de 
lo eonirarto quedarian impunoscasi iodos los delincuen-' 
tes por no ser posible encontrar las mas \ece8 aquella 

Cueba, ba autorizado que cnandono resulte, pero si daios 
slanies para no creer inocenie al procesado, y forraar on 
canvencimienio moral de que.es criminal, se le impon- 
ga ana pena arbilraria, menor siempre que la que cor- 
respondiera, si se hubiese justificado plenamcnte que 
aquel habiasido elautordel cfimen que se persigue: 
csla pena deberi ser mas d menos grave, s?gun lo sean 
tes dalos y fundamentos* en que se apoye, y el grado 
de convencimiento que produzcan en el inimo del Juea 
{GnlierreZy lugarcitado,nums. 5, 6 y 7; y Goyena^ iom. 
8.\ num. S3M al 8306.) Segun la regla «•• de la loy 
provisional para Hevar i efecloel c6digo penal sancio- 
nadoultimamente, cnando por los mëritosde la causa ad- 
çuirieren los Jaec?s 6 Tribunales la cerieza de la cri- 
minalidad del acusado; psro fallare alguna circunsian- 
cla dolas queconstituyen plena prueb-i, segun la legis- 
lacion comun, se irapondra en su grado minimo la pe- 
na senalada en el codigo para aquel caso; k menos que 
"fuere la de rouerle 6 algana da las perpëtuas, pues en- 
tonces se impondra la inmedialamenle inferior. 

458. Pero no nose pueden aplicar en caso algu-* 
no penas por tierapoindeterminado, y dependiente de ia 
volunlad del Juez 6 Tribunal que conociera dft la cao^; 
sinoque ha de riiarse precisameniesuduracion; nopu- 
diendo esceder la de presrdio de diez anoscon la cualtdad 
Aereiencian] eslo es de que cumplidos, habr^ de pprma- 
necer el cmidenado eri el presidio hasla que el Soberano, 

3ae es k quieO' esl^ reservado este derecho, mande alzar 
icha cualidad, accediendoii h solicitud que el presi- 
diario le hubiere elevado alintenio por conduciodel Mi- 
nisierio de la Gobernacion, y prëvios los informes de 
buen comportamiento y demas qup se ee<(ijan para co— 



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aocer la procedeneta de la gracia pedida {leyes 7.*, 8.* 
yi&.tU 40, /*. 42, JS. R ; varls. 316 al 319 de la 
arden. gen. de presid.) 

159. ' Ën el oueva codigo criminal »e estableçe la 
escala de penas y »n duraeion segun )os delitos y 
sas ctrcunslancias atenuanies 6 agravantes; pudien- 
do'ser i mas de lade muerte, perpëluas y lempo- 
rales la de cadena, rciclusion, relegacion, estraoamien* 
to, inbabilitaciou; y solo temporales, la de presidio ma- 
yor 6 menor y correccional, prision, çonfinamrento, 
destierro, suspension y arresto. Las penas de cade- 
na, recUision, relegacion y estranamienlo tempora- 
les pqeden durar de doce.i veinte anos; lasde pre* 
sidio, prision, y confinamiento mayores de stete k doce; 
las de iohabiliticion tpmporal de tres k ocho; las do 
presidio, prision y continamiento menores de cuatro k 
seis; las de pi^idio y prision con*eccionales, de des^ 
tierro y sugeeioa k la vigilancia d^ la autoridadde sie- 
te meses k tres anos; la de suspensfon de nn mos k dos 
anos; la de arresto mayor de uno k seis mes?^s; h de 
arreslo menor de uno a qoince dias; y la de caucioo 
todoei tiempoqui^ determinen los tribunales. 

460. Soo tambien las penas, segun dichoc6digov 
aflrctivas, correccionales, leves y ac^esortas. Aflictioas 
wn la de muerle, cadena, reciusion, relegacion, estra- 
fiamiento, presidio mayor, presidio menor, conflna- 
miento mayor, inhabilitacion alfsolnta y especial per^ 
pëtoas, inhabilitaciontemporaiabsolutayespecial^ pre* 
sidio menor, prision menor, y confinamiento dienor: 
correceumaies, deslierro, sugecion k la vigilancia dft 
la auloridad, reprension publicay suspension: leve, el 
arresto menor: y accesonas, la argolla, degradacioo, 
ittterdiccion civil, përdida 6 comiso de los instrumen-*- 
tos y efectos del delilo, resarcimienlo de gaslos ocasio* 
nados por el juicio, pago de costas procesalcs y a ve- 
^ la de inhabilitacion perpëtua y suspension. Tam* 
bien bay dos penas que pueaen ser comunes 6 agregar- 
^ i cualquiera de las afiiclivas, correcciooales 6 leves^ 



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qoe son la: molta y la caacioD. Tal e» el nnmero y. m*- 
den marcados eit la esoala, de pciias meficion&da (arU, 
24, 25 y 20 de dicho cddigo.) 

i&f . Siempre qtte en la sentei»cia se imponga al reo 
alguaa pena, ha de condenarseletambien en lasooBtas 
oausadas en el proceso, k veces mancomunadameBte^ si 
6on varios los casligados, y otras por.parles proporcio^ 
nadas k la culpabilidad que le resulte a cada utio. Tam^ 
bien suele decrelarse dicha condena de coslas conlra el 

rirocesado que se absuelve de la inslancia, „por lo que 
laman el psio modo de proceder, es decir, porque el 
juzgado procedio con justicia a la forraacion de la cau- 
sa, en razon a los motivos de sospecha quc diera el pro- 
f^sado para ello; y motivos que si entonces nada pro^ 
ducen alendible contra el, se presume con fundamenti 
que otro dia puedan robustecerse, y dar un resullado 
fositivo que le perjudique, por lo quesolose le absuel- 
^e de la instancia v no de la demanda {Goyena, tomo 
«/, ^ec. 3^deltU.'liO.) 

462. Algunos sosiienen que es injusta siempre la 
Gondena de costas en el caso dicho, fuudados en que » 
no se hai probado de ninguna nianeaa que el enlcausa^ 
(lo seadelincuente, no puede tarapoco imponerse pena 
alguna, cQmo io es la condenacion de costas; y e.n que 
es repugnante que se ie ubsuelva y condene al mismo 
iiempo: opiuion que me parece muy iegal y conforme 
i razon; y asi solo en casos muy raros y marcados, en 
que. haya una causa espociai que ia justillque, podr^ 
cstimarse procedente dieha condena de coslas. Si iiu— 
biere acusador en ia causa, y resuila en delinitiva 
^ue se .quereii6 maliciosamente y sin iiislu motivo, ës- 
le debera ser penado con el pago de fas costas^ tanto 
procesalles como personales {avL dJ" del Heg. proi\: y 
4ioyena, hg, ref.) 

463. ij)s presidios a nue pueden ser dcslinados io6 
reos se dividen en Ires clases, a saber: 

i^=Dep6sttos correccionales, que no irrogan nola, y 
Aios4ue^e xlehen.apiicar aquellos deiincu^nles cuw- 



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ttimetk nd Qkere^ca nms de dos aftos de eond^na. E^- 
^ defi&stio& ha de haberlos en todas ias oapitalos de^ 
provincia. 

i^^Presidios ft^inifUarBt 6 memres, qiM> debon ec- 
sistiren Barcelona, Vatencia, Granada, Se\iHa, Valla^-' 
dolid, la Corufia y Zaragota; &eB(os sok) se han de. dps*^ 
liBar los reos q«e sean acreedores a una pna des^de dod 
li^asta ocho anos; cnidando los Jaeces y Tribiinalo^ d# 
qtieloS'CO»denados&*eUos lo sean en uno distlnto dt 
aquei en cuya demarcacion tengan su domicilio 6 fa- 
milia. 

Z^z:i:Pres%d%os de Africaimatjorei, que 6on los dO' 
€euta, Melilla, Alhue^mas, y Petion de Velez de ia Go-^ 
Jftera: k ellos se deben sentenciar los reos qoe merez-i 
ttn UKisde'ocho anos de condena, hastadiescon re- 
tfncion: estos y los peninsularos irrogan neta al qnë 
lofl sofre. (mts. A.^y %.'' de la ord. ifeneral de fresid.\ 
freales 6rds. de ^de Ab. g 1Ç de Oct. 1837; y 29 rfr 
Set. 1844.) Hoy segon el art. 23 del nuevo c6digo cri- 
mlfiai ninguna pena es infamante. 

464. A c^rcel 6 prii^ion solos3 condenaA los rexis 
que io son hasta un aiio; pues aunque estë nvandado que 
•ecundplan en iascareeles las penas que no lleguen k 
«k)s anos/ por no ser conveniente que estas »e (lenen 
de critninales, aderaas de los presos; se halla general-j^ 
menle en desuso dicho mandalb. A los presidios no de- 
ben desliuarse, especialraiente por los jaigadesde Ha^i 
nenda^ los joveiips qne ao hayan cumplido los diei y 
siete aiios {Rles. drdenes de 30 de Set. 4836; y 46 rf# 
(kt.de mi.) 

465.. Corao actualm?nte no ecsisten en: Espana los 
efelablecimientos penitenciarios que son precisos para 
la aplicadon de las pcnas marcadas en el nuevacodlgO' 
criminal; se ejecutar&n lasque se impongan en los qufe 
bay, segon las reglasquese estableaen en lasdisposi— 
^ones iransilorias que estin al final del mismo codigo. 

466. Los eCiesiAsticos que son jtrzgados por los Jue-*- 
•ttçivllefeen cartsas por delitos gmes, coBipliiin la» 



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coaflenasqiie se les impusieren en los bospHales, ca- 
sas de reclnsion, ^^dircelesde la peninsula; p»dieD- 
do soloser destiuados k Africa por crimenes atroces qm 
les hagan rësponsables & grandes penas, pero siempm 
con destino k los hospitales y lugares en dondë puedaa 
prestar algun servicio propio d^ su ministerio (leg 20^ 
iit. Ae, lib. 42, N. R.; arts. 299 y 300 de laordenan^ 
^neral de presidios; y Rle^. ordenes. de 25 de Dimen^. 
de i8\&\ HdeXkt. de \8\9;^Vde Ag. y i.'' de IHe. 
4836.) it^ 

467. Esta prohibido que se envien presos ni con- 
finados al alckar de Segovia {Rl. ord. ae \k de Mayo 
4837J: y tambien que delincuente alguno, faombre 6 mu* 
ger, seadestinado^ hospicio, ni casa de misericordia ^ 
caridad, para evitar la odiosidad consiguiente que se 
acarreria sobre dichos establecimieatos y sus indiyi^ 
duos; k no ser q;ne baya ën ellos algun departamento 
de correccion. Hoy est4 prohibido asimismo se impcMi- 
ffa como castigo a ningun reo el servicio de las armas 
[arL 6.« de laley \% iit. 31; la 49, iU. 40, /*. 12, 
iV. i?.; y m. 6rd.de 43 de Ag. 4839.) 

468. Di^tada la sentencia deKnitiva, debe notificar* 
te tnmediatamente a las partes, y si pasados cinco 
dias Qo se ba interpuesto. apelacion por atguno de \o% 
int^e^dos, antes de su ejecujion femitir^ el Juezla 
causa original en consulta a la Aadiencia del terri* 
torio. Mas si el delito porque se siguiera es de los li- 
vianos que no merecen la imposicion de pena corpo-* 
ral segun tas leyes, si los interesados no apelan an 
el lërmino preciso de dos dias, contados desde el si— 
guiente ai de la notificacion de la sentencia, la lle-* 
vara el Juez k efecto desdo luego sin prëvia consulta^ 
4 la superioridad. Cuando alguna de las partes ape- 
lare en el iermino debid^^ en cualquiera de los casos 
dichos, se admiiiri sierapre el rëcurso libremente y 
en ambos efectos, y se remitiri tambien el proceM 
original al Superior, pre cediendo ia ciiacion y empla-- 
zamietito prevanidos {disp. 44 dei ori. b\ del Rrt^an^. 
prov. ;y i,* de ta ky ie 4 d€ Nov, 4838.) 



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mcTfCA rouhic. • M7 

iC9* El Ëscribano al hacer dicha citacion y m~ 

Elazaniiento k ios procesados, dc^ibe preveuirlfft nom-- 
rea Procurador y Abogadoique los repres^nlen y de- 
fieadan en el Tribanal superior, apercibi<^ndoiea que 
de no nombrarlos, m les designaran de oflcio, en- 
iendi^udose con . el Procurador que les locare lo- 
das las actuaciones hasta que recaiga ejecutoria. El 
Ëseribano que omita estn formalidad en las diligen- 
cias dichas, incurre en la multa de doscientos & qui- 
Dientos reales, segun los casos {disp. 4 .• de la ky de 4 
ie JSm. cit.) 

470. Si los reos hacen en el acto dlcho norabrar* ^ 
miento, lo estenderaasi el Escribano por diligencia^ 
fue lirmar&n aquellos, si supieren, y si no un testi- 
go, y equivaldri & un poder apud acta que se d4 al 
designado. Si bo quisieren 6 no pudiereo hacer en— 
tonces dicho nombramienlo, purden verificarlo dcspues 
ante el mismo Juez inferior, 6 ante el Superior, n ya 
la causa le ha sido remitida pbr aquel: y cuando no 
conozcau los procesados k ninguno de dichos funcio- 
narios para hacer la designacion, 6 (^'arezcan de me- 
dios para costear su defensa, jodrSn raaiiifestarlo en 
el aclo, inserl^ndoseen la mismadiligencia, que estSn 
conformes con qu^ se les nombren de oflcio por la Su- 
perioridad (2.'' ;?ar^^ de iadi^p. !.■; y lu2.*d^ la iey 
citada.) 

471. El termino porque se ba de hacer el erapte- 
zamiento nolo designa la lëy; pero parece aceriado 
qoe el Juez lo flje at tiempo de decretar la i-emi- 
sion de la causa, debiendo- ser de mas 6 menos es- 
tensidh; segun las distanciasdiB los lugares y demas 

•circunstancias del caso. hV hacer la remision indica- 
da, debe procederse con mucha precaiicion, A fin de 
^^itar que el proceso se; oculle 6 eslravie maliciosa* 
roente; debiendo ponerlo en el correo el Kscribana 
mismo, y dejar bola del dia en que se remilio, y de 
los folios de que consta. Si alguna de las partes h«— 
biere apelado, se mandarA h su costa, y cuando fae— 



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re pobi-e, 6 se reniHiese en con^la, sec^tificaasi 
por el Escribane sobre la cubierta con el msfybueno 
del Jaer; para que en ias administraciones deet^r- 
reos Bo ecsijan los c(erecho8 de conduccion por eii-r 
ionces; cuyo cobro se har^ cuando se abonen las co&r* 
tas, si el condenado k su paga tuviere bienes en qu4 
realizarlas. Cual sea la sustanciacion que se Ak ki^ 
eausas criminales en el Tribunal superior en segunda 
y tercera instancia, b&yanse remitido en consulta .6 
por apelacion, se esplico en el tom. 4 .°, caps. 3.* y 
4.% sec. 2.* del tit. 10 {RL 6rd. de 8 de Octuhre d$ 
4838.) 



C«pU«lo Ifi. 

Dt la ejeoucion de las senlencia^ criminales. 

472. Devuelta Ja-caiisa por la Audiencia con la 
Real provision en que consta el fallo final que bu^ 
bi^re recaido en ella, pucs basta que estë ejecutoria- 
da la sentencia no puede llevarse a efeclo,(ar/. Sddti 
codigo penady, se debe esta pouer inniediatamente en 
ejecucion por el Juer qae la dicto. Si fuere conder- 
natoria de presidio, y no ecsistiere en aquel lugar» 
fil- 4 quefuere el reo &entenciado, se pondrA k dis- 
posicion del Gefe del pi*esidio mas iomedialo, *^ieDdo 
de^la misma clase del k que faera condenadodentro, 
de tercero dia de la notifica^^iion de la providencia 
que causo ejecutoria: mas si esiuviere el presidio ea 
^a misma poDlaeion, se.enlregari d^de luego el coo*- 
denadbal Coroandanle de ^l{(ey 5.% /«. 27, P, 3.*; y 
^. &rd,de'M de/W.4839.) 

473. Gon cada reo debe reroilifse por el condac— 



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piu«n€A fOftSNiir. ifB9 

lor QD testinmiiio qoe esleDdera el EscribaM por nian- 
dato dei Juez, conof)reiisi%X) ëe la- senteBcia^ei delito 
y sas circunstanciad priBcipiles, nombce y apeilidov 
edëd, estado y oficio det reo, el partido judtciai de 
(|ue procede, pueblo y provincia m que se coDftetid 
ddelito, y el de la Batoraleza y \eciudad delseo*^ 
teneiado, si es la primera \ez que' ha sido pmcesar^ 
do, 26 es reincidente y ciiautas veces \o boL jido; y 
fMH* ultimo cual haya sido su çobdacta ^autertor, par^ 
lëqae hitbiere tomado en la perpetraeion del crimen^ 
tlempo que ileve de prision, y si resiillaD de la cau- 
£a bienes embargados. con espresion decuales sean, 
6 » es pobre de solemnidad {arL 289 dela orden. d$ 
premdiar^ y Mles. ords. de 89 de SeL; y 28 de JXic, d$ 
4839.) 

i74. El Mayor del presidio k donde se entregare 
el reo, debe dar al conductop un recibo cëii el visto 
hueno del Comandante; tenieodo esie tambieti obliga^ 
eion de o&ciar al Juez de quien ditnana; avis^ndo^ 
1« la entrega delxoafi^aado^^ para que unido k la cau^ 
sa conste en todo liempo; y auede libre el Juez de 
toda responsabilidad {arl, 288 ae k orden. dicha^j Si el 
Comandante omiiiese el dar este aviso, ))Odr^ aqtiel 
ecsigirselo con el objeto indicado {Goyena, tom. 8.% 
mm. 8^9S,) Coaudo los reos ban de entregarfiaft «ii 
imeblo dislante del eu qnese balleu,' se ^ferificarfi gii 
traslacion po'r tv*Andios^ ode justicia en justicia, que* 
4aDdo la remision k cargo de los Alcatdes constitu^ 
oionales, to mimo qoe la de eualquier procesado que 
kaya de ser conducido deun lugar i oiro. Si el reo 
fflere^ presidtaTio que se ha deseilado; scremilir&eto 
igudl fprn^ al presidio mas inmediato, para qne de ^l 
wa Gonducido al'} de donde deserto {art, 342 .rf^ A» 
'^dv mketal 4ëpresidws) y RL ird.de ^k ie M. de 
♦839.^ ' J . : . . I. 

*75. Ba(]a sçnteneia que deba. ejeeutarsë m las 
<Saiisaft seguidas cmtraxlërigos por la aoloridad real 
«t^ la que se imponga al reo la pena ordinaria^. d^ 



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S70 piucTlCA roi^ttc. 

^elito; pasari elJuez un testimonio Ifteral de eilaai 
Prelado dioceaano solamente para que le conste, y 

groceda en su caso k la degradacion y entrega al 
razo secular del sentenctado; caya degradacion de- 
ber& bacerse en el preciso tërmioo de seis dias. Si 
no la ejecptare en dtcho plazo, >se llevari k efecld 
iasentencia sin mas dilacion cualquiera que sea la 
pena impuesta en ella: siendo couducido el reo al pa- 
tibolo, si fuere ia capital, en trage laical y eon la 
cabeza cubierta con ua gorro ncgro. St del ;*esoltado 
del procesD no apareeiesen mpsrilos bastaiites para Im- 
poner al encausado uinguna de las penas marcadas 
a los.delltos atroces, pero si otra inf^rior, se le apli- 
cara pnr ol mismo Juez h Tribuual que conozca de 
lacausa (arif, 5.', 6.« y 7.* del RL dec, de 17 de Oct. 
f835.) - 

476. Si ta senlencia fuere de muerte determinarji 
m ejecucion el Juez da ta oausa; d^biendb conslituir- 
se at reo tres dias antes en un lugar separado y k 
propdsilo que llaman la CapiUa, doade se ie admi- 
oistrar&n todos los aucsilios espirituales para ayudar- 
le a bien morir. Tambien se pondri de acuerdo por 
medio de oficios con el cura de la parroquia k que 
corresponda, para que dë los santos sacramentos al 
inismo; con la aoloridad militar, k fio de aue facili- 
te la fuerza armada necesaria para evitar des^rdenes 
en la ^ejecudon; con el Gefe de la Hacienda publica 
para que proporcione los fondos precisos para los cos- 
tos de aquella; con el Presidente del Ayuntamiento, 
oon el objeto de que haga dispouer el patibulo y avi- 
^ al ejeeutor de la justicia; y por nltimo con ia Jao- 
ta i'Hsrmandad de Gartdad 6 Beneficencia qiie liaya 
en aquel lugar, cuyo tnstituto sea prestar la asisten-^ 
cia y consuelos qua la bumanidad ecsije en favor dei 
desgraciado reo. La ejecucion ha de nacerseen gar- 
rote sobreun tablado, de dia y 'en iagar pdblico, T no 
en dia de fiesta rëliglosa 6 naoional {lewf^.*i tk. i7, 
P. 3.*; U.tit. 31, P. 7.»; 4.\ ftV. 4.%/A. f.% N. B.; 



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rKActfCA roRE* t7l 

«r^.88 df/ cddigo menal; y-Goufna, iem. 8.% «c. i.* 
ieltUAkk.) ' . 

477. Cuando debiendo egecutarse una senieneia 
de maerle, na hubiere verdugo 6 egeculor publico 
que lo veriOque por ballarse \acante la plaza, enfer- 
mo 6 impedido ei nombrado eu ella; se har^ \enir 
otro de la poblacion mas cercana donde lo haya: pues 
no' debe dejar de llevarse a efecto la sentencia, ni. 
paede condienarse por U autoridad civil k reo alguno & 
que sea pasado por las armas, que es pena purament^ 
militar (B/. 6rd. de 10 de En. 4839.) 

478. Dictada sentencia de muerle que haya de ejc-r 
cotarse contra una muger embarazada, aunque el po* 
Tjerse en tal eslado lo hiciera maliciosamenie para re* 
tardar la ejecucion del castigo, no se le notiftrari, 
nilievar4 &electo hasta que hayan transcurrido cua«- 
renta dias despues d^l parto: pues de lo contrario se 
castigaria & una criatura inocente por los delitos que 
sa>madre cometiera, y se espondria h esta a perecer 

, fuera de tiempo. No habiendo absolutamente quien 
*alimente al recien nacido, tampoco se egecutarii la 
seniencia contra la madre, hasta que aquel pueda sub- 
sistir sin el aucsilio, y cuidados inmediatos de esta. 
Si la seniencia es condenatoria k pena corporis Qflic-- 
tim, deber^ igualmente suspenderse su ejecucion en 
el caso dicho hasta qne se verifique el parto y se 
robastezca la condenada lo baslante, para que pfle- 
da sufrir el castigo impuesto sin peligro de su salud 
y vida. Cuando el sentenciado k muerte es presidia- 
rio debe asistir al acto de la justicia la bngada del 
presidio formada dentro del cuadro, para que presen- 
cie la ejecucion {tey 11 , tiL 31 , P, 7.'; arts, 349 de la 
ord. de presid.; y 93 del cddigo penal; y Ctiria /Uip., 
part. 3.', §17, nwm. 17.) 

479. Apareciendo que el reo contra quien se pro- 
cede 6 k quien va k iraponerse la pena se halla de- 
nicnte 6 filoo, deberi el Juez mandar sea re^onoci- 
da por doi facultativos que norobre a\ intento; y re- 



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87f piiACtxieA. frcaiMix. 

lUltaQdo por las maaifestaçioues ie eBlosel paded^ 
mientd, no se debe ejt^cutar la sentencia ni aan no— 
tificarsele, pues los qiie se encQentran en tal estado, 
fio sou capaces de obrar con dolo, ni puede decirse 
qjue sos aclos ilegales so» dclilos, porque les falta 
)a libre determioacion de la voluntad, y la razoaqwe 
es la guia' de las aGcio^n^s, hactendo disUngnlr las 
hnenai de las nialas. El que pei-diere la razon de»-. 
pues de diolarse la senlencta eij qne se le imponga pe-^ 
4ia aflictiya, ser^ constituido en pbs^rva&rop denitH^ 
de la misma carcel; y cuando definltLvaiftenle sëd'deiJ 
c!fi(r.ado clemeute, seri trasladado 4- un hospital do^— 
de se colocard eii una Uabitacion solitaria: si en 'to 
sentencia se le impusiere. una. peiia menor, ël Triba*- 
ual podri aoordar que sea entfegado km farailia, bar4 
]o fianza de custodia, y de lenerlo i dispo&icion de 
dicba autoridad; a que se lë recluya en un hospital 
w»gun lo estimare procedente. En cualquiëra tienipD 
çn que el demente recobre el jiiicio, se ejëcutar&.la 
jij&ntencia. io mismo se ohservar^ tambien cuandala 
locura 6 demcncia sobrevenga hall&udose &\ senten— - 
ciado cumpliendo la condena {articuh 88 dd cadiffa 



CapiiQlo VII. 



bt la cenmulack)it y reck^ncion de las i>enai imUiltus, y alzamieiv 
lo do reiQHciones. 



piSO. CqandjO se irapone pena de prision 6 preai- 
(Ij^o por delilos comunes que no sean de robo,.sa6le- 
s^ espresar en la misma sentencia que la condeBase 
enlienda con la cualidad de remdmey es decir, que 



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likd^^^el 'i^Ni^ {^[(nësto/ptfrctifie *ë ft cotiiritfta eh, 
(Hchtt- Jj^es^ad^tt *pecti«i«ria. fein ëttbargai la cofitnif- ' 
tacim pwp\m\^r\i9 dic^a consiste en ,la yariacion dfe 
U p^hat bial*cëdia por la leyen olrc^ inenor arbitraria, 
caya racaltad boy coitipeft^ soio a1 Soberano, porque los 
Jneces f ffrlblmales iio estan antorizadosmas que para 
aplkar las leyes, y no deben alterarl^s (%^^ <.*, 2:% 
».V6.* y nota 4 .\M. 40; y 21 , ftY. 44 , W. 44, ^. i?,; 
y^fr*.il42 y 2*6 efe /o Coii^f. de 4812; y 63 rfc fo rfe 
1837;)^Aunq«e por<JeTecbo pueden los Tribunales con- 
cederl los reos en los casos dicbos la facuUad de redi-^^ 
mir con dinero tus eondenas; les est& prevenido que 
uien de esta autëtizacion con )a mayor circunspeccion 
y^dara, dainlo ^adfii vez que la ^jerxan crtenta circuns- 
tmciada al Mintsterto deGracia y Juslida {Ord. de la 
Rig: ptoi>. de^de Mdrzp 4»44.) Elcuiatoto de la suraa 
enqiietaa decouii^tirla redeneion es arbitrarii, de^ 
biendo gtaduaV»e en mas d menbS segun lascirçuns- 
tanciais de.ios rëos y dë los detitos. En la Audiëncia de' 
Sevilla setija en 4a actualidad casi siempre k razon de 
cien rs. por mes de prision ^ presidio. 

484 . tatrioblener el reo en este caso la libertad, y. 
qnese le tenga por cumplido, entregar^ la cantidad' 
que corre^nda en la i^candacion de penas de cdma- 
ra, prësenlando al Juez 6Tribunal la carta de pago con^ 
us escrito e^ que asi lo sb^licite. Esta redencion esdl- 
ferente de laa penas pecuniarias 6 mullas que se im-* 
pongan, las que han deconsrstir siempre eri dihero; y ' 
81 el reo' noquiem pagarlas, se le ecsigen p^r apremio, ' 
teniendo bieneB.con que baCerlas efectivfits: y si carece 
deellos, nose ie persigue ni ëncarCëla pof esto, sino' 
que hadeesperarse & que venga k mejor fortuna, en 
Cttyocasose le^csigirftn irreinisiblcmënte. Alcontrario' 
cuandoes pena tedimible, quedae*>el arbitrlo del reo 
el OMii^ 6 no de este beneficio; no bastando el que sea 
pobrepara ecsimirlodel çastigo inipitesto, si no lo redi- 
Bae. Latedencibn no pnede hacerse por partes, sino' 
TOMOII. 48 ,,'^'^-^ 

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do hajyaiiempe^Bdij a^jumçlir/Jape^^ imf uefiU :|por »k^- 
baber Irai^aie.ve^imula.rCoaiQeftjftl ftae^xtodiigOipe^ 
n^i i\o,se, autorizan lasi eo&mujl^^iianed. 6 TO^eocioti^ 
de q^^ se Jja t^^blado, creo derpgada ppr ël la dcietrip*; 
qjue se bf sentado ^re ^l paj^tiçulav. - 

f 4i^2.,. Suel^i Gonçpdorse por el.Soberano, que.es r 
<iuien cqrresponde esclusiv^raeple, 6 nprl^s^ i^eirsje^ia^. 
que. esliB aulorice en debida forvfi:^,mchiltos: a los reo& 
ae.cierlosdelitos qiie tengan cauaas p^ndientes, oser 
hallen ya eslinguiendo su^ CQndeik$s, Por iiJchiUQ^se^ 
eptiendet el .perdon de lc^' pena a qu^ seaa (ier6eidQi»s».. 
6 solo de parte de^ella, copa^pt^ttdol^, e« OiU'a menQfv 
queotojrga el Oefe del.Estado;por e^t r«c^l,#tea»^ 
los deUpcuentes qjie juzga; dignQkS-de.6A.' Nq .debeniftift-y 
cederse 4 \os reos de deli|tQs atjfftc§^i ^.fopijadroft^^nii 
los (|ue seau cond-aijados por caui^iB pnriMUftolei ciyilfsiX 
& los quje. teugan parte 3grayiad%iq»p .pid/a c^iit^n^ljoa^ 
A no ^r.que les pevdQne k ofenga; a^ taai|>o(}p-eaQSten-. 
siyp en,.ningun casp4 las jpenas.pecuniArUs. ap)icadas.4 . 
pai'tiaulares^.aujjiquesi & l^as fiscalçs, ai ^ Is^s.postas del- 
proceso (%^^ /1 .• y 2,*, ltY..32, P, 7.^i, .f.% :2!.» 3;%iy; 
notaf \\i%^ y a.% tit.k%lib. 12, N. R.: ifML dei.de 

, Aj84. Lo8in4uUo^.son,^w<5rfl/tf^ y par4ffW^^ 
p^iqleK losipriaiefQS sQConcesdeaen ceiebridad de. al-n- , 
goo fausto. ^ontecirnlento k todos' los delinci^nteSf que - 
no se escluyan espresameate en el mismo decreto desu 
concesion; y los segundos 4 peticion de ui^ particu— 
lar, y solo en favor del mismo por alguna causa justa. 
Para que el indulto de cualquiera clase que sea çomr-:. 
OTeuda k un reo, es necesario, ademas de que bo se ba* 
lleeldelito que cometiera esceptuado de la real gra*- 
cjia, que su perpetracion ses^ anterior k laconcesion de . 
aqueUa, pprqae de lo contrario se daria mirgea k que 
se comeiiesen con la esperanza de no ser castigadosen 
razon al iuduUo {leyes i.\ tit. 32, P. 7.»; 4.« y mta^ 
3*% tit. 42, lib. i% J\. R.]y, Rl. d^. de 49 de iVof>. . 
1840.) . ' 



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^tlAGTICA rOH£NSR» ^75 

184. Para oDleuerlo, en el easo ae que se estime 
procedente, es necesario ([ue el reo' presente ua escrilo 
al Juez de su causa, aunque ya eslë en el presidio, cuan-- 
do a los presidiarios alcanceel ind'ullo, que sera si se 
conlienen especialnienle en el decrelo de su eonce- 
sion, solicilando se le declare comprendido en U real 
gracia, yselepongaen liberlad; esla prelensioii se man- 
da pasar con la causa al Fiscal, para que sobre ellaes-^ 
ponga su diclamen; y hecho, decide el Juez eii vista de 
todo; lo que creyere proeedente conçediendo 6 negando 
lo pedido {art. 355 de las Orden. depresid,\y Bles. drds^ 
de 2 de Ab. 1 839; y 1 8 de JuL \ 840.) • 

. 485. Si laaplicacion del indultose hubiese reservar 
clpeu el decreto de su concesion a los Tribunales su- 
p^rioriBs, como suoede regularmente, aestedeber^n rq- 
miiirsela^ causa^ co^ las instancias hecbas por los in* 
terQsados sobre quç se les kpmprenda en la real gracia» 
para quë deçida sobresu procedeacla 6 improce(fç;ncia. 
Cuandp po^s^e b.ubiere bechp tal reservacionj la podran 
apiic^r ip$ Jueces de primera. instaticia, pero siempre 
ëonsultando k dicba ^uperioridad, para que apruebe 6 
rëypique si|s dec]siones, pues equivaleD 4 uo verdadero 
sotreseinaiQnto. Los Jueces y Jribunales pueden tam- 
bieh aplibar çle odcio el indulto k los reos, cuando apa-f 
rezc^jdesde luefo que se ballan comprendidos en ël^ 
icuyo inlenlo celebraran una visita general de c&rce^ 
le?. &i la prpvidençia es denegatoria del indulto, por no 
haberse ëslimado procedente en algun caso, debera con- 
tipiuia|^aeia,,ç^^usa segun su estadp, coino. si no hubiera 
ociiFrjdp'ta^ Jncidente (R/. dec. de \^ de jNov. 1840.) La 
apliçacion d^ indultos generales cpncedidos h pi-esidia- 
rios cprresppnde a los Gefes politico^; j ^i. lo sou de al- 
gunos %|1q^, de Africa., al SupremoTrih^inal de Guer- 
rç^ y TMariDf!! {art. 3^56. de la Orden. de presidios dfi 
4834.).";.. ^ h': 

4S6*,^^iempre que jocurran conmociones politicasi 
çonspiraci.ones, ^sopadas p tuqiuUos, se conoede por 
ta ley induito general i todo conspirador 6 sedicioso, 



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f7Ç PKACTICA FORENSB. 

que oyendolos llainamienlos que le hioiere la.autoridad 
lëgitima,que deberi dlrigil'le por tinëdio de un bando 
qne harii publicar por cierto plazo luego que llegue 4 
su noticia lo ocurrido, së relire tranquilamente i su 
casa dentro del tërmino prefijado; esceptuandose solo 
las cabezas 6 princi^ales autores de la conmocion, y loi 
quë fueren reos deotros delilos distinlos del de rëbë- 
lion {arts. 7/ y 12 rfe la ley 5.', ttt. M , lib. \% N. Rr. 
i.% g.° y 6.° dela ley de 17 de Ah. 1821»mfa6. tii 30 
de A(j. 1836.) ' :' . - -- .^j - J 

'*^>487; Los Gefes militares suelen tambien conceder 
ift^lultos^ hallindose facultados para ello por el Sobe- 
rano, i las partidas de rebeldes o malhechores, 6 i al- 
guno de ellos en parlieular; pero cuidariri losJueces 
de no aplicarlos a los reos que se les presenten 6 eslu- ' 
\iereri encausados, cuando no conste la especial facul-^ . 
tad que se diera al GtM'e de qnien proceda pafa conce-{ 
derlos. Los induUos particulares se pueden sollcilat^ 
acudiendo directamcnlc al Soberano, quien para con-j 
ced^r 6 nega^r esta prctension, cuidade tomar antes los 
informes iieeeearios delJuez de la causa acerca deV 
estado y circunstancias de esta. Los pres\diarios Mra' 
0btën^r dicha gr,Sifeia ^ëspecial;'JdiHgirf$T[i stis ëdlfëlifHK^ 
P^r to^fodël Ccyma^yidante del presidio; iclfe (tut^n'ra^ 
t6<i(i;es se ecfsigMu los^ ihiformes, adëma's deijmi/pif^J 
rk que conste al Prfftcrpeftual haya sido su c^miicrt-fS^ 
mientoert ël (drt, 357 de la Orden. depresid:i'\y!f(lës^i 
df'ds, de 6 de m. 1836; » (/^ A6. 1839^^^ i^ 18 ,tf^ 
Jni.ASU.) ■' ' '•••■ •••^^ '.'^* '"'V" •'! 

488. La mlidad'd^ retencion quecohtefni^Tai^itelif^ 



lencia en qiie se corKlene k un reo en (^rei a^s'didti^;^^ 
sidio, solo puede alzAHa el Soberano; y^kiB Iri 'fie ëbnfct^; 
tar so alzamiehto por e) gravido cou ell^ tn ' yiia ei^ 



posicion fundada quc eleveal Ministerib rfife'lA'£ober-^ 
hacion por medio del Gefë del pfesidioen *|tië^Se ha^të.' 
al que se le ecsigiri informe acerca de la conducta auft 



ba observado en ël el interçsado; oVeiidd lambiërt el 
dict&ttten de ia Sala en que se l6 imptiso la bëha,' V'al 



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Fl^iaT'iie S.'M'/ flef mismo Tribunar(/'»y' 8>, iit. 40, 
//A.12, N, R.; y aris. 316 a/ 319 de la orden. depresid.^ 
rfe 1834.) En (bI codigo penal mandado observar actual- 
menlë lia se reconoce la cualidad de retencion en las 
seiitencias, limitindose las penas que se impongan at^ 
tiempo y forma prescrilos en el testo espreso de la ley;' 
enapezando li contarse la duracion de las penas tempora-* 
lesdesde el dia en que lasentenciacQndenatoria qued« 
ejecutoriada iaris. tS y ^l dedicho corf.) .. . :" .. ^.V, 

.<A ,^i\';njOA V :H^ \u ^ vA) ,\ -"■ ;.: •,• > /' i .'^^'^^ 

-ni 9!) ij'i^rfjoi! ri •?] >!'l'^'; .i'f : •< u ' .^ ^i. *-l ^: ;• .t i ' / .'*:{. 
-a>arjfnp ,:>/;bii;iM»;i:i^!j^^P^^i ■••- ^ • . .• -i «■»; .!.^^ 

-ii'nrr. ^ir'^4(Elid on ')IJp Il'i ^'»!'i:;'' ;,;; •'.1 u.: • :•;; ''/•.."'b 

489. Se enliënde por (7f«7o el derecho que corres-^ 
• pbnde^ ciertos delincuentes que se hau refugiado ai' 
' la iglesia que disfruta del beneficio de inmunidad, 6 k' 

Ittgareslrangero, para que se les imponga una pena mo-^ 
derada y menor que la ordinaria que corresponda al' 
delito cometido, 6 no se le persiga como criminal. Er 
asilo por consiguiente puede ser eelesidstico y eslran- 
^fem: es aquel el qiie compete por acogerse a las igle- 
sias; y este el que se disfruta rerngiindose k pais ^nq' 
fiiijeioi la dorainacion cspanola. r'M 

490. EI eclesiistico es antiquisimo, pues se conocio^ 
entre los gentiles, V se encuentra cbservado desde los 
primero^ tiempos de !a iglesia eal61ica. Entonces los; 
reos que se acogian bajo ia proteccion dc esta, eran in-*' 
dnllaaosde loda pena por la auloridad civil, y enlre^' 
gado-.& lif>s Obispos, por ruego y mediacion de los rais-'' 
raos, para que les hiciesen sufrir la penitencia publica^ 
quee^taba en uso ën aqnëlla epoca; pasandolos por to-:' 
dos l{^g gi*ados y pruebas consiguientes k tal casligo ecle^ 



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27S ^l|A^«ÇHÇAF()|E;^p. 

siastico, ë imponiendoles ademas una pena arbilraria 
inoderada, y conforrae a la gravedad y circunslancias 
del delilo que raotivara el asilo. Todos los tcmplos y lu- 
gares religiosos gozaban en un principio de dicha prero-^ 
gativa respecto 4 casi lodos los delincuentes, cualquie- 
ra que fuese la gravedad de sus escesos, aunque siem-t 
pre se esceptuaron algunos alroces: pero esla impuni- 
aad alonto ci los malliechores, especialmenle cuando 
con el transcursodel tiempo dosaparecio el uso de la pe- 
nilenciti piiblica, y se auraento considerablemente su 
numero; siendo forzoso que los Gefes de la Tglesia y del 
Estado adoptasen mtididas para reprimir tal des6rdeD, 
y evitarlos males coJiaiiffBiiwlS$tifi»Uerrez, PrdcL crim. 
tom. 1,% cap. 5.% mms. del "i al 18; y Escriche^ Die. 
raz., ari. Inmunidad eelesi&stica.) 

494 . Al intento acordaron reducir el niimero de lu« 
gareseclesiasticos que goSKisiseA dë inmunidad, quit^udo- 
lo prtmera i las igtesias rurales, capillas, hermitas y 
d^mas que no fuesen.templos eu que oo hubiese Saera- 
mento; y negando el asilo a los reos que presentaban 
iglesia friay 6 sea un certificado que solian obtener dCj 
los curas 6 rectores de las en que se acogian, cuandoj 
por no ser perseguidos por la autoridad civil se saliauj 
de ellas, y deseaban acreditar que habianestado asila-j 
dos. Despues viendo que aun estas liraitaciones no pro-i 
diician el efecto apetecido, se redujo el privilegio del. 
asilo k una 6 dos iglesias, segun el vecindario de ca-» 
dapoblacion, que designase elOrdinario Eclesiasticp, j 
denorainindose iglesias frias todas las escluidas de ki 
inmunidad; y es lo que esla aclualmenle en practica 
{kyes]6, tit. 5.% lib. 6.°; las del tit, 3.% Hb^ 9.** del , 
Fuero jusgo; 97 del Estilo; 4." y 5.% tit. 41, P. 1.'; ( 
L\ 2.% 3.% 4.% 6.'ysusnotas,tit.i.\lib. 1.% JS.R.; 
Bidas de Gregorio XIV de 215 de Jun. 1591; de Bene-, 
dicto XIIJ de 8 de Jun. 1725; de Clemente XII de \.\ 
deEn.,\lM\ Concordato rfei737; Enciclica de Bene-^ 
dicto JCIY deW de Febrero 1751; Brem de Clemente i 
XlVde {2 de Setietnlbre M12] GutierreZy tugar cifado. 



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. i»iil(rtifiAX)RiiT<<i!f. 579 

1© y sfgHiëfites) fj Eimchë; Dic: raz., pdldhra 
Asilov) ■ ' ^ ••■ •• ' ■ '• ■ 

492. Todavia fuë preciso ampliar dichas restric- 
eibrtes para cbnsegtiirel fin propueslo respecto & los de- 
lilos; y asi es que se nego el derecho de aailo k los 
arfl^res 'dë iodos los crimenesatrocea y estraordinarios, 
aeordando la aplicacioti de penas auu a los comprendi- 
dos en el asiio, si bien raas saaves y moderadas en 
proporcion al delit(y feoiAfetido; nio pudiendo imponorse 
nan^a 'la' ciipitai^ hl liillgvrna'de sangre u ofensiva di- 
Ti?et*ihei^'tfe'&v1a'iifemna;'iii<lfe'$^^ destinados a bombaë, 
y 'k presidi^o ptcrr'taas idfë dfiez ahos. De modo que en la 
actuaiidad soio los reos de escesos comunes que se re- 
ftigtptt 6 atguna 'de las içle^ias siM'ialadas, gozarin del 
iiSil^; y por ël arf<raieren dereëho k ser casligados por 
b^SilNices reales con 'p^nas arbilrarias menores que ias 
itoat'cad^ |iarS ca^ aëlito, y con lal sicmi)re que no 
sesi itg^na d^ lats escluidas [kges, hulas, concQrdatos u 
mi^m citddos!) '-'' ■•••»'• • "■'•'" •' ; *" 

i93. Segiin ' lo dfcho, se hallan escepttiados dël 
t)enrficid;deayil6: ' 

^^\m saltiiadoi^es; ladroneseti cuadrilla y asesinos. 

^.^'i^Los reos de le^a-niageslad, y los conspiradores 
cohlra elEstado, Su independcneia e tulegridad. 

^.•r=L0s homlcidas prbdttorios, y los que comelen 
hoffiicidio 6 mutifacion dc miembrd en lugar sagrado. 

4:^r=2L(]fs^qde 'talan 6 incëndiatt los campos y he- 
redades.^ VI 

5."±tLoshere^es''y ap6statas, ' 

6.*»=Los traidores. 

^.^•zdrLos fatsitica'dofes *de mohedas, 6* letrasnnposto- 
lim y 'frrtvilegfos r^al^^^^ los ban- 

cds pdblicos. " ; ; ' , ' 

8.*»4^Lt^dire^^i5tes*debatre.6s (Je piedad, 6 piiblicoi 

u 6troi*eS^blecimi)^htes^iadQs6& <^ue m.alversan susi 

fentf^tf.^^ '•' -•• '-■^>''-^' -:--• <-' '' ■•' ' • ••'■''' 

• 9/^L6s^e 8ë^ffhjei^ttiittis»r6ls;^(}ejusllci pata c6-* 

meter*obfes*A«'iatfteaSfey*ël^fif esfcë^ ' 



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llevan tombres por faerza para-quë les aen dineçQjpar 
su rescate. 

41.=Los envenenadores y.sus coujplices, aiuique no 
^esiga la muerlc al envenieuado. ■ 

- '^ 12.~Los comercianles quebrados fraudulentament^,. 

IS.^Los que cometen el delilo de pepulado, o sea.ra-' 
bo de los caudalos publicos. , , -^ ^ , ^ 

^ i4.=Losque bacen resislencia a la justicia./.'i.Hj ; : 

|o.=Los que eslraen q raandan estraer por fuerka. 4 
los refugiados en el asilo {leyes, bulas y concordato^ 
referidos; y Escriche, J)icçm. ^j^j^.^i'l^f^ A?iio*jl^ IPt 

mUHidad.^ , .,:^,. ." .. ; -,r\ ofr-. l r:,i'r;;jV..j; 

494. Cuando un reo se acoge & una iglesia que no 
goza de inmunidad,. el Juez de la causa olTctap al cu- 
Tk 6 rector de ella, solo con el objelo de que le conste y * 
.presencie, si quiere, la eslraccion del refugiado, que 
fiabra de verificarse con la moderacion y respeto debi- 
dos al lomplo del Senor; siguiëndose la sustanciacion 
del proceso como si tal cosa liubiese ocurrido. Pero si 
se refugia k una de las iglesias designadas que gozan 
de drcho privilegio, la comunicacion referida se dirigi- 
ra al Juez ordinario eclesiastico de aquclla poblacion, 
para que haga la consignacion 6 enlrega del reo, esprer 
simdole que se esta pronto a dar la competente caucion 
de non ofendeudo, por la que se obliga el Juez a no im- 
ppner,al refugiado las penasque sft escluyen del asilo; 
y ser4 verbal 6 por escrito, segun el reo la ecsi- . 
giere {ley 6.% //. noto |a,jt4:^t 4 S, iU.^.%^h. L\ 

^, 495.. E]. Jue:ç, ecjje^ii^ficoi esi^, |o|)) j^jaj^a M ;i^e(iejr 
desde l^çga,a I9 qiie Tieiif t(j[/; el j^ yoY«i'|fi.^4a 4a esrr 
tracciori del reo, se suslauciara ersumario„çoç; }?t roa-. 
yor. rapide? ppsitfle, . ^yendft^^?! ^ ( Pr.omptor : Eiscal y al 
apus^Qt,^ ai te hu,Viej-^^ . ;Jles^lJ^ttdp. 4çs.,§ç|3^. diligen-: 
cias que el delilo es de tos c6mprendidos en ël asU^^ ft^ 
cçnii^flafi la caqsahh^a^i^.j^M^Vçpn .loj^a ^ijevedad,. 
y se ' imt)ondri ;^^4#*UHW8^ .^i; dfifiiHAlyftjJi* j^ 



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glo.A l^çirleyea^de: intBmiiiditd;: c©insulliiittJ^«i seg(Wttii-r 
iif€«le;.<joh «lTmbiJjBiati&uperi«rv «wio se'''li»to* eii iJ)* 
m>s^ 0fd*nikrk«;.y.ifK>DiendoJpTC8r^^ ^hooittiiett- 

iftjdel )ecle»&fiti<8)rparti' qtto: .te cojiste. Anws iebHiiud'^ 
AqM Bttfnamo, se^ffeflJiiiaJaoacrsialaiTri'banat ^ra su 
jsotttinuaoroiiy faU(^vp*jro»haynno. \iA%ih, bawr^e^»^; por 
ert$rj prWbibidiO\^ iasvAodiiënciis^ Tiib«n!aik*s qoe 4vd*- 
Hfimiel cote)CwoSfefi to :de = ios^ rfGSpcios' eri prtiriera; i^isi^ 

j,i Afte^. Si pai! .kaa^iiaolHaciOBies^^ idtt-siiioario^ apa^ce 
que el .4eii4e;«oIg(aa^ dei /asilo? ^dcbera el J«ei5 ^("itrrti i- 
oiolaftl «oItei4stito>.«(rti^e^ oporlono testim<inio/neti- 
t)ix^im\b asif (^arajque baga^ IhUIm^ coi»%nai^ion ^l 
proc^Mi.rfmuogl&ndoae <U caociaai qri# tiene preSt^- 
dii^Jfecitokdaest&coiaflBicaoimi y:t^tiTifi^Mot^df el Juel 
hh i^siaj.dii^ista?;de4odfl afiuf^igieal,i!pafra (^ofe'ëa^ 
tjj^di^9i|i jdiiCjti«ileatidobPë si aqwi^ delibif^m^ >ky eoiif^ 
s^iej-a^o o6>0sdwdb;del ;afiHq;!atlDedi»do*en «0i«fit de toi- 
IJO ^taiU-brtieftlrega.diel irçov) oinegindosbielkrv^'sëi 
Hij. Jo %<iej*ia^e i>roce*eftte en juslieiaj SfcdeCfvitiTd 
Min[iei?o,t9e.tecejla.fCon8igaacicn> Hbre rfel proce^ado^ 
chai)(?fel4ndofie la (j^ion^aJdjrj y-^l J^i^ çontflifiua susi^ 
ipejiaudçhla!<e9(0^^ tia$te<Bii>rinai (XHHo^di ilo'hNlibief^e lë^ 
nii^iJagaf, ^alincijdentev iaai sipm-. el coiHrario dfe- 
iieg^ k)eatr^gaKlWanfiarBdettia3'>ri*[rar' G(fic<b cort**! 
(Jem^terrteltestitft0irfO)«l) J.ae2:civi4;;nMiciirtdo1e^a '^^ 
foJroipfti j ksomfti^e^'en'queige feaftindado Tbaraitt^ 
eiUiin.ar eld^lilafë^<^pU»d«) del? asite^y nfa p^t€lrfie^t^^ 
tanto &.la1ibre entrega que-ee (e \tA sollcitftdo^ -Ert tcu^r 
K6 ;C;i805i^>^iei)flo e9teii4e^j:etttorpecii#a ^sn ij^hsdl^on 
Bat^l^lesi^$tii5(t) «fc cree que eli ello!i^^i?fe6^, |iëV 8ft^ 
el,<^i%^ii de,losu'^'ftndadeDaH>ettte eseeptnifl^o^- «W(ifita^ 
r&i^Lrçe^lffto^ fuoTto^deoininiiinidadi ledal'^e^ q«ei6*i 

-:4!9i'^,r bai poj^adiidq ia*.'aadonfiefK!^^4*ilflBwdë'>y& 
'^tefi()&ifxmfiia^ dçit^ioirestiecii^o^tëi^ »^i 1# 



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Juecçs y Tribroaie*^ de »»fjaw wo puedën ^i€rc6^^aeiiyii|j- 
gpno de pod^r i^ jiiradiccion €?n lerreno esti*atiiero, ni 
j)or conseçttencia persejmr y ea^tigav k \os denmJo^ 
tes que, httyendo de sn pais, se r^iigian i ^lro esli^a* 
m. E3I03, pues, encaeBlraujep el cslrangero una hospi* 
*alidad y iieguHdad generalment^ conocida por todflls 
]m naciottes; y, 4 esta; kmnouidad ,es 4 lo x)ue &e llftntia 
asifo ^strmpro {Escriehe , Dk . ra%. , arts ; Asito ; ter ri-- 
toiial, EMradicion, y 'Estrangero;) Bay stn etnbirr^ 
nadones con ,tas que baoelebrado Espafia cierlo&tm^ 
tados, pamenti;egarse mutuan^iclosdelincuentes^qa^ 
^e ^qqjan al eslrangero buyendo la ^ersecuciou:^ la 
justicia, qtto sott Poriugal, Fraiicla, y Manwteb.>^ ^>«P 
niÇJS. .Porej priraëpo^e^aii abligaak)&ai®Bos Gobi^^ 
niQs 4 que:^)eMSiiestjr.atidos;y entiegi^ds i stis^ liiieees ks 
reos que se b ubierefit acogido k la ^tra^ 'jJkcidrfy ' |Wel 
d^lito !de homkidio becbo coniaraiaB^ dë- foëgo. aseei^ 
na,to^ robo ([?n 'euadrilla, lesa-niagestedv'at^tdild «i)ft- 
1^-^ Ia3egttridad:e8leiw,del Estado, fcwto Hie^iidioëc 
ias CQsas i-obadas al estrangero^ malJveysacion' dtf' 'dto*- 
dales ,public(^ por los empleAdsss^e' la Haeiendaj ^ii 
quf,^bra fraiidulenta 6 ^Jzaraiëttto dp bieMs *«cBo pW 
me^r^deres ! 6 comerciantes,^ amaiTcebamienito y •Wbft 
dfr sollera ^ casa4a li uy endo von ^ia & otrb pais; ' e^ 
calamiento de cancel ejecutado para propor^Sonar )a fd^ 
gcii a los presos en elia, falsifiçacion de^ morieda; estr^^ 
cion o inti-oduccion de efecios prohibidos, y deserolon 
del ejërcito 6 ma^in^, eon^ tal ^ue&'esto^ liltimoitto s6 
ks irppongala pena de muerle^ annqtieia merecierrt* 
<5(>omut&udo8e)a enetra due Bfosea oapital (/^tf^ a^A 4.* 
yA'\tiLmjih. \% A\ R.) .= : ■ ^ • ^ 
;i 499. Por el cetebrado*enlre Efepanay Franciattebett 
ser eslraidos^mutuamenfe lo^ reos dedelitos de roboseH 
dçspablado^iglesias y casas <30fti^iolencia h fi^tnra:^ 
los.d^ inpendi^ premeditado, asesit^atb, ëst«pro, ra|)to, 
tinverienamiento y falsifioaeiott dfe m<i5iBed», los'neoau-^ 
'dsdore^r 6 tesoreros de renlas pAbKcas A d^L Real patri* 
moi]ie que sa;babiereii t aizado«eonoaodales'que mafle^ 



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jen, los de quiebras frandulfinUs, y auii de. otros deli- 
tosfnas leves, esceplo el de deseriçiQii...]P(H';el' teiado w- 
tre niieslra corle y el rey de.Mai^ruecos, sçi oonvifloen 
la maluaestraccion V entrega ae todaclas^ de Miu-- 
cuenles {kyes 7/ y 9> rfe/ mismottt. y lib.\ y Rl. ord.d^ 
12 de Jw//b1838.) , 

500. El modo de hacer estas reclamaeiones cqando 
ocurran, es remitir el Juez de la causa k Ja Audienda 
del territorio 6 su superior, inmediato una ^plicaio^ 
na con testiraonioen que CQnsle la naluraleza-del d^U-^ 
to, ia gravedad de los cargos qne sa hacen al.procesailo; 
y todas las demascircunstaopias ç6nducenles;cuya su^ 
perioridad, estiraando prooiedentç lo queTeclama ej 
Jiiez, puessi no la deniega, remile cstos docuDQbeniloe al 
Mmisteno de quien dependa, con un Anfor^fioiire.^l: 
parlicular fundado en los tratados.referidos, yjei>J(W 
principios de derecho interftacioqalrel Minislerio;quft 
sea lo pasa lodo al de Estado,. quien ecsige del ge^ierM 
ae la Nacion aque sp hayaVefugisidoel reo sa eslrac- 
l^^'^n^^-''^^^^* ^'^y^ ini60lo.deberin,espedirse por 
?|f|(?rj^^^ Ms irdenesi çjK)rlunas a sus I u^es y aiH 

Wm^^ ^^^^^%^^H^^ deAade Sek im.) s 

/•:i o^ 0'] " :>.' «!,*»•;!/ • • • ' ...• ; • ■ . ■ . ^ 

• !->!:,'••' •• '3::' '-'V •■ M Mi \ M^ »i:'''-:;^^'';sii? .J«v< tii 
' 1 i.P;?'; i' ,■ , ■ : .^o^ ■■:*.; :; o;: s'.: :;i)ii"f nco 'ioq H*\i 
'-"■ '>^^'^ ^^' ^' '• ' -'^'«Aiii<iiloft.'^>"-> '--^^^^- ■rf-^'f.'.'^ii 

■''I ' • ' • ■'. <:l'!nr ••/•^ •:;^ '.!■ r^Tnso n!*-^ r^bi/Hij.'-: '-^ 
5Mv, lu^goqu^deiçce^adalË^ prisiuii^piieseiruciM 



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f, 



de uh prbcPfiadocrinYinalrtienlë^ nii^ fiifeV'ë hallado/Ape-; 
sar de las dlligencias qiie s'^, nianden y pracUquen eii' 
su busca, y de que se hablo en su lugar; debe çonti-^j 
iiuarse el sunnario par lodos sus iTcVmites sin dilacion rii 
novedad hasla su coric'losionr en cuyo caso «e maindW 
'pasar la causa al Proniotor fiscal, quien solicita se lla- 
nie al pr6fugo por ediclos y progones, ^fin de que com- 
)arezGa. El Juez lo decreta asi, y se fijan y dan aque- 
los por tres'veces con termino de nueve dias cada unp; 
publicindose y fijcvndose en los siiios de coslumbre, y 
naciendo se inscrten iosedictos en los periodicosoQcia- 
les de la provincia. En estas publicaciones se ba dc es- 
presarel nombre del reo, su delito, y la invitacion qtte 
se le hace para que se presente; bajo apercibimiento de' 
que no veriticandolo se le tendra por conturaaz, y con- 
tinuandose el proceso en su ausencia y rebëldia, sufri- 
rael përjuicio consiguiente. En la causa se estiendenj 
notasde.iiaberse todo asi ejecutado, para que sienipre' 
consle (% 1 .% Mt. 37, (fb. 4 2, N, R.) [ 

' 502.^ Si pusadi) el termino de eslos pregonos, no se 
huibiere prescntado-el feo, lo quc se har& constar estçn-| 
diendo el Escribano una diligencia de haber ido'&'la 
circel y haberle manifeslado el Alcalde qoe no se !ia 

Eresen tado aq uel , n i ^ se . b alla ea dla; sa le declara re-- 
elde, y se manda^KfiMffr erpiTOtM^ su ausencia, 
pasindolede nuevo aj Prmiroior y acusador, si le hay, 
para que pidan lo conventenle. Cuando de las actuacio- 
nes del sumario resulle que el reo no es acreçdpr. k pe-^ 

la poca juztificacion de I^x^argos que le result^n; y 
que por consigaiente no hay mëritos paracontinuar, de- 
ber& sobreseerse desdejl^j^pj^i^gg^uU&ndose esta deter- 
minacion con el Tribunaisuperior conoo las deinas de 
su clase. Si en la providencia de sobreseimiento se im- 
pone al reo algm ^asU^,^ deberltfigiip^eQrBëi^ln ella, qoe 
se entienda sin perjoicio de ser oido cuando sea capto- 
rado, porque en este caso para sobreseer es preciso io- 



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/km^f^^ Wtf 3^n M^^'-^^fr, ^?. iPrM^ r. ffiff^" %%: fi^8i 

503. Pero si'el delilQ fuero,gra\p, .(;l|Ç.j{B9dp,,que.4w 
bacontinuarse la siislanciacMin de li]i..çatti>?iiJ^,.parlq 
aclora formalizara su acnsapioi) ei). Ips jni^mpf . tev.PirT 
1105 que si esiu\iese el reA pre^enie;.dç cuyo escfijQ ,^b 
datraslado por el plazo de Bueve dias^l acuSiadOvqqUH 
ficindose esta providencia ei\.Ii)s.ys<r^d(>§i= del; Juzgadou 
como si fueran su Procurador;. lo^^ue se bdçeqop.'e} obrS 
jelo de qm se sepa de pul)l^cp-»,y ,pMëd% legaime»'^e snm 
poiierse que ha Ilegado^.ijAlicia dQl inlei:^6;ada,9Kmehr. 
iladeterrainacion. Ln lijji^^sifta, forn?La^j},pracM^^ 
demas notificaciones y cU^ci6Bi?^4ftc^'?i,yapi oc^F^^^ 
.senj^ndolo asi cn la causfij(/aj,f^/', (cyJ: ,•>);.,/,; 7 > /.,' - m 

50'4. Transcurridos Io^,hi)eve d,ii^S| (J.ijcHps^ f e .r/^çjliiiH*» 
ra en lodo çaso el prbceso.|(,arijp^ pp^^ t^cnj^nOipr^j 
porcioiiadOj en el que se i-^jiH<?ar4i;i!.lps.lesligQs d^.vSttV. 
mario con abono (le niuerip^sj auseivUs ^f^\ Ia.>,(9^m* 
^A^ft^Af'^MS.**^ flAise. &a.^ecb^ por çiireo 



KSK^ fe'^^^^'^i^^ifPi 5* jçaQsU-a4p Qftnfprioid^diflQfr. 

|.,«|Pëip4^^^ ei fpr^pspq^e.asj sjç. ve*;i|iq!We 

if fn P • S^ Çf^M^Mi '*^ l^i ^^W0 requisttQ iiidigp^O'fT. 
49|e'eni, Ipqa paqsa, ,Ei|.,(iip]jo /t^ : de pr^ç^bin :s6 

rodran hacer adeiuas todaslasq^e.^ifonyi^fftren'^ldRrj^^ 
# del acusador, lo misnio q^^.sl,^^.prp(lçfta^p§ej.iifiT: 
nara prescjntç; y pasado, se Ilania la .caiisa A l^ YiM*- 
yse dicta la sentencia definitiy^q^e fi^cp^ppndc)*;^! 
^ jos raëritos que resulten de l^ aci.uapioa^s; JTQniili^M 
im en consulta a la Audienci^.delrtecritonQ.eDfila fbr^^i 
m|i*prdinaria. En esta sent(?ncia,.(jpi^Q.ep laqvp enivisrr. 
6:dicte la Superioridad, se ha;de/a'greg?i^l.iRipoBiec) 
lyena, que se bace sin perjuiqp^deQir.^l.r^^QiÇ^ 
feMas luego que fnere habido (/a nif:Smjp^^.y^0fiyen(f^^^ 
%. 8.% nmh 8557.) ..V.. /. ../.;;;;.'. .. N|.,;. jq 

305. Devuelto el proceso al' juz«add infexipp ppn/Jai 
qecutoria que en ël ilubiere recaiaQ, ,se ^^.bQa.cpfltiTT' 
iWar practicando las oportunas diUgencia^ para.yeivsri^ 



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^ logra • ivëfiiçUat- et paridfei-^ def pT^firii'^/^' oapiui 
rarlfe; no padiendo llevarse a fefeoto 16 senlehciadp^ 
hasla que haya sido prëviamenle oido, haeiendo la dë- 
fensa convemënte, cuando se le aprenda 6 se prësen- 
te voluniariamente; Si corrido un ano desde que rec^i- 
yci la 0iecutoria, no ha comparëcido el reb, se pueden 
ilevara efeclo las condenaciones pecuniarias que se lë 
hubieren impuesto, mas nolas personales, sobre las qiie 
debe ser siempre oido anles, segun la ley (/a 1.* yacitd- 
da): pero alendida la doclrina del Rejglamenib provisio- 
nal (art. 12) parece qiie hoy no ppdran ejecularse penas 
algttnfaa, porque en ël se prohibe que se impongan i los 
prdc^sados sin su prëvia audiencia, tiabiendo de sër jiiz^ 
girfoscon arrëglo a derecho. Si en Id causahubier;p teç^^ 
pre^sentes y ausentes, se continiiat«i pbr sus Iramileisj'or- 
dtriii^ids regpecto a tos pritaeros; fbi-mando un radp se- 
paradd para seguii'Ia ërt rfebeldia britra los Vsëgijift^do^ 

de-mcr: t6fh:T.\ piy. >I93:) • ' , ' ; '. * ; 

^^ SO^. ^: Di/e^o que el rëo- ^a caphivado 6'|s(e^ d|:ie>ettre 
a4 Jui[i2,'feiB fë Teclbirli inmediata^ehle 1a (ieclaitjf^ciOtt 
ifidagat6riry fa confësfon, fo que su^le haçerse ën! udat 
mifima' di!igë.ftdia, parai e>^itar' ibda dilaicion, St lia^ (i% 
sfe Ikihjfai 'dechrticioh con ëdr^or^ se evaçuati la^, cUai 
pertiheiif^ë^ kjUe ei) la i hdagaicibn se iiiçiëreh, 'k së coa-' 
ttftda ia^ oaufea 'se^ah su estado, si a\ih se,haui|ia eçi. 
sMiia'rifi! mas M 'esJtaba ieil plenario, b se habia ya \k^, 
mittadb dttsus^tclacidfl,' se intima al Procesado noq-^' 
bi^e 'PfoCaradbr yAbbgado qiie le defiendan, haciënA<J- 
lo de^bficio si no sëpi-estafe aello; enlregandose la ciuily^ 
saAifls? dOBfibradod piarU'^tië presenten el escrito de iJë^! 
ffe'Bs&^i^n'el l^i^mlniDrle^iil,'^gu de alli adelf^ftl'^! 

lo^demas ti^a'miles y fbrMiilidades prescritos, para cuAti'f-! 
do se siistancian los (^robetlimienlos estando los rëpal 
presentes; aunque valdri siemprc la prueba que resiil— 
lare hecha en rebeldia; como si se hubiese ejecuiadc^' en 
juieib brdinario (tey 'lv^ dël fiV, y iH. citadosfy Giliëridi 



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8Ar distiDl«vde id que recayera en rebeldia, porcfiie Ita 
de «er arre^lada a los ifpvos mëritoR de la c^usa: y ha' 
deihajBem asl; aën ciK^ido el rt^ rftn'uhciai'e so de-* 
fimsa, dioiei>do:espresaii>eDt^que estri^ cohfdriue con la 
proi^idberieia jqiie se pusie^ra en su rebeldia; pues segun 
8edijo anles, la defensa como de derecbo liatural \\o 
puede omitirse; porque ninguna pued^ sei^ eiastigado sin, 
haber sido antes.oido y veftcido<e« joiciof; feii 4iD por 
qQoias viidhciones que los nuevos aeiaad?os h^yi^n 1i)^ 
docSdo.es losmeritosdel proo<^so^ tiacen indiHpensible 
la: aU^açioD de la senteDCiav qflo ya dejariade ser jiis^. 
ta y arreglada {ZHmia, Etem* de prdo4., toivL 2 A j^«S^^' 
495; Çojfa^a «w Fsbrero^ /ow. 8.%m(/?w. 8564 o/8567,' 
^nliene lo oonirdnh, ^rnnque espfimi haUdr^ ew prMfdd* 
laopmon smtadd.} ' ^ ; - • ' ' ' ' ' ^' ^* 
508. (klurrleDdO'la fpgd ; del procesadi; q«ite 'Se htf^' 
Uaba presentado.^ presd, durantë-el &imo de la ^usaf, 
adeoBids de'prafiticarselasidiligenolasconduQentels p&ra- 
lograr 6u captura; gecontiduiirra etv adelante pr lo^' 
trimrtesr.pfi&pi.o^tielav-que seslgue en r^beldjaVpro^ 
cediëqdose <^h((DdO' qo^ra quë fuei^ aprebendido W 
los. lermiiM» esplic«dos\tte8; Sobve ta fnga, como qfte* 
esiiir iiuev<t dcHto, debë em|{i«Karse otta causa, ft euyb 
iatento se forma ramo separado de la principal pai^a* 
evitar entorpecimientos e involucraciones, la que se di- 
rigira contra el fugado, sus aucsinadores y complices, 
para imponerles el debido castigo; que habr^ de ser 
Qua pena arbitraria, pfbporctonad^ a las circunslancias 
inas6 menos agravantes de la fuga. Cuando un fi^dL- 
dre facilita la de su hijo preso, 6 viceversa; el mari- 
do la dg su muger^ .6 esta la da aquel; y el sieno la de 
sn seuor, sin que acompanen k ella cualidades que la 
agraven, deben tenerse en consideracion aquellas cir- 
cunstancias para modificar la pena a los dichos reos. Si 
eslojs s^ fttgaren por descoido 6 dolo del Alcaiiie de 'la 
c^rcel, deberk ser tambien comprendido como d^liiV- 
cuente .eu erproceso (fo{/^ 9.V42, 43 y 4t,JfV: 29}* 



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^.^ casftirte fogaii^ef^ttf Ja»>mtTcadpsHe!Uiçl cMigbiePH 

{u909.' ; MnqM por rçgla gen^al ;Bt>*qe: ayë*iitsuS'ide*-{ 
%i^ial reo^aosetttë weatrs» lo esli^^ ni seiadinkeiPi'Oti 
çw?(}pr;<Hie l0>repfeseiUeien li caijsa; /piiederf ersobar^^ 
se, y se jleiOMoedeFJt audieuqiaU tivi estiumdo¥ faei^die^t 
Cttlfie Ji^ ausen^iadel piiQcesado, alegando lyipFeteiuJa! 
l^ çaimas jflslas fe impedime**DS;qfie4ënga;paraTio ha^ 
bersse j^resen tado. . AlgUBoa au l0i'e8\'^aira»avqii^>|mede! 
t^ip^ep ^adit^ii rae ën .^pf^esentfLt^ion, ikel rto aiiebBte\^ 
ra tacer su defensa k su padre, hijo u\)0lB0i paii«iitO)i 
mM ^m ategtte;yv,^cWditj^qitaefeali6a4tatdëlpre^ola- 
ciftn^ jM)jdepeRde^de| su:,fYdiimadv:7r^i ileiklg 
mçF^Q;in^pf^rab)e> eomo^ibiaillarrëepriMbiifirpiEin ^podë]?; 
4%;eiWfigQ$^ ; 0^fei?mo ;*^,grairalad fi(teu'(|feje^:?l2i> «J 

. /^. 4,% japM. i Amh sw.: 1 .*, ^»ims.> 30, -a/^ 88; «0^^ 
J^M^y tçm.:».\mms^^m<i8j^al mH)g}Zmif9yiMihtaL 

JJffifiKf ftW.^2»%,m 4i?).K.;/,.,,w. .-•:,.? '-:hV... ^-m:,1.= ,'i:r 
-: :■ '. ^:;;* ., ,■ ■■:'^'''i.r^i:'":>>'ii'i '*'%!»,.">;(.:. '-''1 . '■.!•. !i^;i"* 
,.' ' *i'i:.'' ' t ' -/ 1 -■.?;;.'; i. r ;'n -t '- o';'.".-'ii i * h'tLu' * j»ii>*n" 

-Mi jli/ '^,;^!;;?:..? ./;::,{*': ^;I >!-' ^>i,!^/f;*j::^, ., ,;'>fn r -Ui.! 
-/liifr i'i ;i>";'3V'?'t: ^ u o<iS*!q C;)i; n<: <^L :m ^JhjVtil *-'"ii' 

h', ::p '.'?h£:I'{:.> ■ • f;i!*; '^ ri'Ml/iq;!;')'.^: ^ij;) /u-. .'Mtil'*- it< 

.' r>'i çO>- ii. -* . li r.- ^o J>! T6Dli:i)ui[i t;ii-^ ;:rj."jfMjJ<;ii:-^ 

r;S% ' ,J^iSiQaiBa[$ qoe: s$ |<)it«ire» .sotee averij[iJa«4o0Y* 
<^^MgS dfliles cteUt/9ii p^W(5osi^^^fta*.epn8pijrftei)0*4^mar- 
qijiuacyion^^ii^eotii CQntra la Gqnitilueiottiy'lsa obscaiyan*'' 



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i^llACf ICA PDftEMdt. 289 

cto, cantra la seffuridad interior del Estado, 6 contra la' 
sagrada ë inviolable personadel Rey, se seguirin siem- 
jM^ poi' la jnrisdiccion civil ordinaria, cualqniera qae 
m el estado y calidad de los criminales; pues estos es^ • 
cesos causan desafuero en todo caso; sustanci&ndose con 
preferencia k loda otra por grave^ importante que fue- 
re, y coo arreglo i los trimites especiales prescriptos 
en la tey llamada marcial{deil de Ab. 1824, resL 
en 30 deAg. 4836, arte. 4 ." y 13.) 

544 . Si los perpetradores de estosdelitos y sus com- 
plices fueren aprehendidos por alguna partida de tropa 
destinada k su persecudon, si tiicieren resistencia ^ la 
fuerza armada, aunque vaya aucsiliando k la autoridad 
civil, 6 estuviero ei lugar en que se cometiere el cri- 
raen declarado en estado de sitio, se conoceri de lo?t 
procesos que se formen, para su persecucion y castigo, 
mirrlarmenle en Consejo de guerra: no pudiendo promo- 
verse competencia alguna sobre el oonocimiento de di- 
ehos crimenes, sinoenlre la jurisdiccion real ordinaria 
y la milit<ar, la que diriroiri el Tribunal Supremo de 
Jtisticia en el pmciso termino de 48 horas a lo mas con- 
tad^s desde el recibo de los actuados {arts: 2.% 5.^14 
y 34 de la citada leyA 

542. Todos los tramites del sumario en esta clase 
de causas ser4n los mismos y por el propio orden qu« 
en las seguidas por delitos comunes; pero d&ndolea 
siempre una esclusiva preferencia sobre las demas, en 
terminosde que si no pndiere el Juez atender k la sus-* 
tan'ciacion de unas y otras, debera mandar pasen las pen- 
dtentes de distintaclase k otro Juez que haya en el pue* 
blo para que las continue, dedic^ndose ël solamente al 
despacho de laspoliticas, pudiendo valen^paraactuar 
elsumario de cualquier Escribano reail^^ numerario del 
partido {arts, 45, \%yM delaley ref.) 
y JM3. Reeibida la confesion al reo, si hubiere mëri^ 
.t©s para continuar lacausa, debe esta pasarse al Promo- 
tor fiscd por el preciso tërmino de tres dias, para qnë 
foriualke la acusacion en dicho plazo; de ia que se cen^ 

TOMOII. 49 



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290 PRACmOA FORBMfti. 

fiere tra«lade k los pr^esados por igual teraiiao tam- 
bieo perentorio con el fin de que se defiendan^ reci— 
biendosa la causa a prueba en el mismo auto. Dentm 
4le las veinte y cuatro borassiguieQles a la notificaciofi 
de este proveido ban aquellos de nombrar Procurador 
y Abogado de los del parlido, 6 que por entonc«s resi- 
dan en ël, para quo k su nombre hagan la defensa quc 
corresponfda; y si nq verifican dicha designacion, la 
ejpculara el Juez de oficio, pasado el plazo referido. 
& fueren los reos dos 6 mas, y pudieren ser defendi- 
dosjuntos, se entregara la causa al Abogado de todos 
Bolaniente por tresdias; mas si hubierën de defenderse 
separadamente, seconcedera k cada letrado el indica- 
do tërmino {arts. <9 y 20 rf^ /a mmmnada- le^\ y Go- 
yena, tom. H.\ num, 8529.) 

614. En ias veinte y cuatro horassiguientesi la de- 
voJucLon de los autos, el Promotor y el Procurador de 
los procesado.^ deben respeclivamente presentar una lis- 
ta espresiva de los nombres, ejercicio, vecindad y es- 
lado de los testigosde que intenten valersë para la prue- 
ba; las que se comunican reeiprocamënte k las partes, 

Eara que les conste, y puedan tacbarlos eo el Juieio pu- 
lico, si tuvieren defectos que oponerles, 6 que bagao 
de tal noticia el uao que sea conveniente k su detecho: 
&irviendo tambien esias lisias para que puedan ser 
citadosoportnoamente los comprendidosen ellas, y eon- 
eurrai) para su ecs^men el dia en que se celebre dicho 
juicio {arts, %i y 22 de la citada ley.) 

645. Senalar^ el Juez para esteacto, con la mayor 
brevedad posible, el dia en que haya de verificarse, 
euidando de que se^n citados con la debida anticipa- 
eion los testigos designados en las referidas listas, pa- 
ra que comparezcan personalmente; haciendo vengao 
Josque sehallen fuera del puçblo en que se signe la 
cdosa, por medio de ecsortos que dirigir^ ilasjosii- 
ciastle los eu que residan^ para quese lo hagan saber. 
Pero esio se entiende oon los que se encuentren dentro 
de siete leguas de distancia de dicha poblacioo; pues^ 



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rftACTICA POA&Nëë. t9i 

si esluvieten eu lugar mad distante, declarar^n ante el 
Jaez de su domicilio 6 residencia, mediante ecsortos 
quese le librar&n al intento, y qiie s6rin devuellos 
diligenciados con loda premura y preferencia: escepto 
en el caso.de que pida alguna df* las partes que vengaA 
pei^oiialmente, y el Juez lo califique de indispensable 
para juslificar los cargos 6 descargos que se hlciereii 
en la causa; porqiie entonoes puçfden bacefse venir Ibs 
testigds, annque se hallen fuera del ridio de las siete 
leguas dlchas. Esia misma doctrina tiene lugar cuandt) 
hayan de ralificarse los lesligos del sumario {arts. 22 y 
23 c/? la misrm ley de il de Ab.; y K:" de Id de M di 
SeL 4820, resL enm de Ag. <836.) • * 

516. El acto de las pruebas ha de ser.publicta y i 
pnerla abierta, debiendo concurrir a ël el Juez de la 
causa qiie lo preside, el earlulario, d. Promdtor, ^l 
defensor 6 defensores de los reos, ë^tos, si lo ecsigie- 
ren, 6 sus Procuradores^ lo^ tcstigos,V^^^^ ^*"^^^^ 
noqui>quiera prtsenciarlo. Eii ël se ecsaminan los tes-*- 
ligos uno despues d^ otro; pudiendo enlonces mismo 
ser repreguntados* y hacei'seles las observacionesopor- 
lunas çor los reos6 sus defensores, y por el Protnotor, 
pero siempre por -medio del Juez que es quien dirigp 
el acto. Tambien se leeran publicamente las deposicip** 
nes y ratificaciones de.lbs testigos que nohayan podi- 
do 6 debido presentarse al juicio piibllco: y para evi-- 
tar enlorpecimienlos, y CQUsegttirque este acto se rea^ 
Hcecon la solëmnidad*y prbntitad debidas, cuidar&el 
Jiiez de que se hayan evaeuado prëvia y oportunametf' 
le aquellas diligencias; a cuyoflh marcara un tërmi- 
no breve y preciso en los mismos eçsortos, aue cumpH- 
rA anles del dia en que haya de celebrarse el julcio pii^ 
btieo* dentrodel diial los Jaeces k quienes sedirijan dë- 
ban devolverlos despachados. Todas las declaraciones y 
ratificaciones se estenderan por diligëncla en la ^ausa, 
firmindola el Juez, los lesligos, si supieren, y el Escri- 
bano {art 2S 'de laky de 17 de Ab. citada antes.) 

547. Goftoluida la pnjeba testifical, se pedri {ire- 



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|!^2 rB^GTICA FORKTi^ 



i4? 



jsentar por las partes 6 sas defeosores toda laiostruiDenT 
.4alque estiraeuconvenienie, y tambien esponer de pa*- 
^4abra c^anto crean favorable k su derecho, con lo cuai 
^ terminael juicio publico. En su ceiebracion pueden 
^nverlirse unoi^ mucbos dias, con tal de que nunca esr 
.cedan del macsimun que las leyes senalan al tërmino 

Jtrobatorio; debiendo al final decadauno suspenderse 
a diligencia para continuarla al siguiente. Hecbas las 
{H'uebas, sin mas tr&mites ni actuaciones fallar^ el Juez 
a causa en deGnitiva en el preçiso tërminodetres dias* 
la spntencia se notifica 4 las partes inmediatameotç, 
taci »ndo saber al mismo tiempo a los reos nombrea 
Frocurador y Abogado que les defiendan en el Tribunal 
superior, al que se remitira la causa en consulta 6 ape- 
JacJQn^ si los iuteresados bubleren inl^rpuesto este re- 
Ciuso en el tërmino ordinario, citandoles y emplazia- 
aples para que coinparezcan ante dicha Superioridad 
ppr ei tërmino preciso de ocho dias {arts. 24 y 25 de 
Iç recordadaley.) 

,348. Llegada la causa k la Audiencia se nombrara 
kU)s> reos Abogados y Procuradores, si no los hubiesen 
designado en el tërmino delemplazamienlo y dosdias 
.despue$, y ^e sustanciar& la apelacion 6 c^nsulla por 
los mismos tramites que las de los procesos comuues; 
çon la diferenciadeque se enlregar4n los actuados 4 
las partes para que presen.ten sus respectivos alegato^^ 
4 lo mas por termino de trescjias precisos, teniendo un 
iplazo jgual :el Uclaior para formar su apunte; y ad- 
ipiliendose las pruebas que se intentaren, caso de ^- 
prpcedentes, segun las reglas dadas para los negocios 
ordinarios, en el mismo tërmino de los tresdias refe- 
pido^, las que seaducir4n anle el Ministro semanero. 
.Seguidamente se realizarala^ista por la Sala en que 
^'adique ia causa, agreg4ndose 4 los Oidore^desudo- 
tacion de las demas hasta el. nu^erp de seis« incluso 
4 Regente 6 el que haga sus veces, qua c!eber4 concur^ 
rir necesariamenle. EITribui^al para el despacho de 
€i^ps,negociosno tendra nuiaero determinado de h^ras; 



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FHAGTICA FOISIfSt: . 29^ 

(M)ieiida actaarde dia y aun de ndeiie por todo el tiem- 
1» çue convenga segun h urgencia; y dictando su fa- 
Ik) definivo, que formari la roayoria absolula de voios, 
en el tërmino perentorio de tres dias. Si rcsullare eni- 
pate, formar& sentencia ei voto de* los que se confor- 
men con ei fallo del Juez !nfeftor;'y nohabiendo lam« 
poco absoluta conformidad con esle, se estari por la de- 
crgjon miis favorable al reo. La providencfa final que* 
recayere cn visla causa ejecutoria on lodo caso, y se 
Hf;vftr& & ^(«Jcio !a de liberlad inmidialamenle, la de 
maeirte en el lërmiaode .cuarenta y orho horas, y las 
de olra clase k la mayor brevedad (arts. 25 af 32 df la i 
ref.ley de 47 de Ab,) ' 

* 519. En el caso dicho anles de haber de ser los reo^i* 
juzgados por la autoridad militar, lo ser&n en ConsfjO' 
de guerra ordinario, que se compondra, cuando el pro-^' 
cesado haya sido apreberidido porsolo la miUtiia pro-*;' 
vincial 6 hacional, de oflcistles de dichos cuerpos con ' 
arregb k ordenanza: pero m hubiese tambicn concur-** 
ridoa la aprehcnsion tropadel ejercito, asistir^in al con- 
sejooflciales de una y oira clase eu igual numero, y el 
Presidente segui! la'mlsma ordenanza. Las sentencias^ 
qefrdicte el Consejo se ejecutarau inmediatamenle, ar^' 
lasapruebael Capitan general de la provincia con acuer-^ 
do de su Aurfrtor, a cuyo intento se le pasari elprooe^'^ 
so. Si no se c^nformare, se pemitirAn tes autos oçtona- > 
les por «i primer eorreo al Tribunal Supremo^de Guetr'^ 
ra y Marina, el que debera pronunbiar su senteiicla] 
dentro deJ prejekso tërmrno dc tres di«s^ la que se eje-"^ 
CBtari desde luegosin necesidad de consulta. En estas^ 
causas seguidas mili^aKmen.le seescusaran tndo lo mas ' 
posible los c'areos r»tro los reosy testigos {teyes iO, tttP 
10; S^ynota 16, tU.J\l^ lib. *2, IS. R.\ y arts. i^.% 3/;» 
9/ y il deta de 17 de Ab, Git:j -^ 

520v Si al* Fiscatcneargado de la formacion del prcM^' 
ceso le paceciere conveniente^ por haber vaiios reos, 'f"' 
ateudida lai gravedad y ciccuustancias del çaso, quesej 
formen pieitas separadas, puede* hacerlo del- modolfeas*'^ 



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coirforflie aJa breve^ad del procesa; y fttempre se deci5^' 
tai^ H^fommon de diobas ramos respecto h aquellK 
rçosquedesde luego resullen conviclos oçonfesos, pa- 
ra qiie no $e dçmore la seBteocia de estos, y se ejecute 
iDmedjatanieDte, CuaDdo se siga lacausa porlaaato* 
ridad civil, podr^ asimismo el Joez de primera isstao- 
cia acordar la formacioD de ramos separados eD igua- 
left ea$os que el Fiscal mililar (arts, ii y i8 de la misr 
maley de M de Ab.) 

524. Los salteadores de caminos, los iauirones ep 
cuadrilla de cuatro 6 mas, cuya circanstanciai es iudis*^ 
pensable, en despobladoo poblado, si fuei-en aprehen- 
didos por la tropa del ejërcilo përmanente, 6 de la mi-' 
lijoia proviociai y naeional en los mismos 'casos queios 
r^s de rebelion, ser^n tambien Jozgado^ miHlar- 
mente con arreglo k los tramites. marcados pai*a lo» 
delitos politicos {leyes iO, iit. 40; 8.% iii. 47, /lA. 
42, N, fl.; ar/. 8.* de ta rtcordada antes; y dr^ 
den d<^ las Cdrtes de 2 de Mayo 4822, rest. en igualfecha 
que aqiieUa.) * 

522. Antes de prooeder jadicialmente en los ca- 
SQft dicbos la jurisdiccron oivil 6 mililar que correspon- 
da, dehen las autoridades polilicas luego que Itegaei 
su noticia la ecsistencia de iina cuadrilla de facctosos 
contra la Constitucion, 6 de alguna rebelion o conmo- 
cion ^puiar, publicar tDmediatamente un bando con 
esf>resi©njde lahioraen que ,se bace, para qae se dis- 
p^rseu los^amoiioados^ y se restituyan.pacificos a sos ho- 
gares ^peclivos. En este bandose designarin las ho- 
ras que se conceden para la presenlacion 6 vneita k 
sus.casas, coy<^ numero serA proporcionado i las cir- 
cunçiarecias de eada caso; y se hara circular con la 
mayor rapidez por el distrito, a fin de aue llegue ino- 
ticia de todos los revoltosos; en la inteligeucia de que 
los que obedecieren el baildo j se retiraren antes de 
ser aprehendidos, serin indollados, escepto los princi- 

Eales autores de laconspiracion 6 motin, los que hu* 
i^r^/ cometido otrosdelitos, y.los reincidentes. Loi 



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^ degpreciaren el bando, dejando pasar el tiempo fi* 
jadoen ël para retirarse & sascasas, y no lo hicieren, 
seran reputados como que hacen resisiencia a )a tropa» 
para el efeclo de ser juzgados mililarmenle con arre- 

!!lo i la ley marcial; comprendiëndose tambien en ellos 
osque se encuenlren reunidos con los revollosos, auu- 
que no tengan armas, los qtie fueren aprebeudidos por 
la tropa huyendo \m hab^r eslado con los mismos, y 
ios que habiendose hallado con ellos, se encontraren 
ocnllos y faera de «ças ca^as. Siu perjuiçio de la fija- 
cion del bando dicbo, las autoridados locales adopta- 
rin cuantas medidas juzguen convenientes paradisper- 
sar ciialquiera reunion de sublevados, prender los de- 
lincuentes y atajar, si les fuer:*. posible, el mal en su 
origen {arts, li^.\ 5.% 6.° y 7/ de ta te\i cilada antes.) 

523. Los tërminos todos que se han designado pa- 
ra la sustanciaciou de las causas por delitos politicos, 
estan doclarados por la ley como fatalisimos, sin que 
por lo tanto puedan por 'causa alguna prorogarse, sus- 
penderse, ni aun concederse reslilucion contra su lap- 
so. En estos procesos tampoco se pueden admilir solici- 
tudes doindulto; aunque si deber^n aplicarse ^losreos 
los que se concedan por el Gobierno directamente, .6 
por alguu Gefe militar autorizado por aquel; pudien- 
dolosencaosados tambien dirijirse privadamente a S. M. 
para oblener el indulto, si lo cre^eren asequible {art^ 
33 dc la misma ley.) 



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Capftalolll. 

De las causas por defraudaclon ^ la Hacienda piibica. 



524. Tiene lugar esle procedimiënto especial en to- 
' da aprphension de efecios de contrabando, y en la de 

generos de ilicilo com^rcio en los que se comet^ defrdu- 
dacion de las rentas pliblicas, escediendb el \alor de 
los efcclos 6 fraude de 500. realës, y en el caso de ser 
acreedorel delincuente & pena corporal. De estascau- 
'Wsse conoce en el juzgado de Hacienda por los Sub- 
delegados de rentas en primera instancia, con apela- 
ciones k las Audiencias rëspectivas; dcbiendo aconse- 

i'arse aquellos con el Asesor que tienen de real nom- 
)ramiento {ley penal de 3 de Mayo de 1830; y PJs. 6rds. , 
de 27 de JSov. de 1835; y Idë Ënero d^ 1836.) Respecto 
de ellas no tiene aplicacion lo dispuestoen el nuevo c6- 
digo penal, quedandoen su fuerza lo establecido en las 
leyes y decretos especiales sobre la materia [art. 7.*» de 
dicho cod.) 

525. Las causas de contrabando pueden principiar 

Eor aprehension de los gëneros, parte oficial, denuncia 
echa legalm'enle y por notlcias adquiridas por la fa- 
ma piiblica. Las primeras indagaciones dirigidas k des- 
cubrir el delito dicho, pueden actuarse por los mismos 
Sobdelegados; pero lo mas frecuente es, cuando hay 
aprehension real de los efectos err que consista el de^ 
)ito, que las empiecen los agentes del resguardo desti- 
liados k la persecucion de esta clase de criminales; con 
cuyo objeto tieneu tambien autorizacion para recono- 
cer 6 registrar todas las casas, habitaciones, almacenes 
fjibrieas , buques, carruages y demas lugares doBde 
puedan ecsistir, i) ser conducidos gëneros de fraude, con 
tal siempre de que.haya algun niotivo fundado que in- 



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PlAeriCA FOMRftC. f9? 

'dnzca una radonal sospeebapara creer^fuealHseen-^ 
caeBtran tales efectos; y de (^ener antes eo todo oasë^ 
permiso de )a Antoridad 6 Gefe respectiTo en la M^ 
iegal. Si por ser descoaoddas las personas del resguat^ 
do qoe han de ejecular el registro, se re^istieren to^ 
interesados a que se practique, tendr&B aquellos qiie 
pedir aucsilio al Alcalde del pueblo, quien deberi pres^ 
Urselo iBraediatamente {aris, iOi al 124 de la hg pë^ 
nalde 1830: y Jils. ords. de ti de Feb.% y \9 de JuH& 
1838; y 45rfe OcL 4839.) 

526. Cnando bay aprebension de los efeclos de 
fraude, se principian los proce^mieBtos como en to- 
dos los sumartos- \m ias diligeiieias conducenies 4 1^ 
averiguacioii del cuerpo dcl delito y lo3 delrncueotës^ 
suslanci&ndose la sttmaria del misini^. siodO'' qoe en 
las causas comunes;. eon la^ diferenctas de no admif^ 
lirse coDto tesiigos, & no ser en el easa de no b^bëV 
otros, k los api*ebensores nr a«csitiadoi*e»; de que de^ 
ben ser anreslados fos reos, aunque no merezcan pe- 
na corporal, mientras que no presten tianiza qtie ase- 
gure las resultas del juicio; y que si coti los efoc-^ 
tos de Mude se bubieren apreh«ndidor las> cabanerias 
u otros objetos eu que eran transportados, se deben 
vendër estos eu publica almon^da, k noser que ia fiai^ 
za sea estensiva ii responder de su valor, en cuyo ca-i 
so ser&n entregados a sus dueiios. Los gëneros apre- 
bendidos se trasladaran k la oficiua de rentas del paf^ 
^ido, y se dispondra su inventario, reconoeimienta^^^ 
elasiflcacion, que practicar^n los vislas deia Aduana 
ila presencia judicial bajo el debido jjaramento (ai^. 
U2 a/ 153 de la ley peHolantedicha.) ' V 

527. Recibidas las confesiones i los procesados; se 
pasa la eausa al Fis<^l del juzgado paraque en el t4r~ 
ffiino de tercero di^ pidael sobreseimtento o losaeu~ 
se forraalmente, segun proceda: de cuya acusacion sfe . 
coufiere traslado k aqjuelios por igual piazO'a cada uno^ 
para que se defiendan; proponiëndose en estos escri-; 
tos mismos la respeotiva prueba q^ue convinlere k \oi 



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2f$ PIUCTICA rORERSE. 

ioleresados. Si esloi no impttgtian k aeosacion, 6 no 
articutan prueba alguna, se faitai*^ ta causa defini- 
tivamente denlrode los tres dias si^uientes al en qae 
cancluye el tërmino de los trastados dicbos. Cuando 
eu la (iefensa se hicieru algiina articulacion, serecil^ 
la causa k piueba por ocho dias iraprorogables; dindo-- 
•ecopia de! escritoal Fiscal, porsi en su vista tuvie- 
re que proponer alguna. Aunque no reouucien tos re^s 
la ralificacion de los t'^stigos del sumario^ no es pre- 
ciso hacorla, si no sf^ solicita espresamente que se \eri- 
fique {arfs, 454 fl/ 157 de dicha ley,) 

528. Gumplidos los ocho dias indicados, se unea 
las pruebas hechas al proceso, sin espre^a providen- 
cia para elto, y se enlrega al acusador y tos reos, pa- 
ra que se inslruyan solamente, por el tërmino pi'eci- 
80 de 24 horas. Despues de pasados, se senala uno 
delos tresdias siguienles para la vista, ataque.poe- 
deu asislir los acusados, y debe hacerlo ei Abogado 
Hiscal; dictiindose inmediatamente el fallo deftnitivo^ 
el cual se publicara en el Boletin oficial de ta pro- 
viftcia(ar/^. 158, iti9 y i60 de la le^jrefr, y RL dec^ 
de 27 de ]\ov. 1835, arL 3.^) 

529. En el caso de que la ejecucion del fraude 6 
CPi)trabando conste solo por notoriedad, denuncla, 6 
parte oficial, varia alguna cosa la doctrina sentada 
antesaeerca deeslos juiclos. En primer lugar no pue- 
4a priucipiars3 la causa, si el delito eoraetido no me- 
fëce imposicion de pena corporal: en segundo se re- 
çibe la causa k prueba por treinta dias, que poeden 
pforogai^e hasta sesenta, si se solicita aates de espi- 
rai* el primer plazo, para evacuar algunas diligeo- 
cias probatorias que sean oonducentes; y pueden ser 
repreguntados los testigos que se presenten por la par- 
le contra quien se adozcan: y por ultimo al tiemfK^ 
de ser citados tos testigos para su ecsamen, se entre- 
ga k las partes una nola de sus nombres, para que 
puedan, si procediere, tacharlos, y josrificar las que 
m propongan en el mismo i^rmiDO de prueba; pu*« 



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di«ffito ^mbi&A eocrourrir k presseniiiEr- el; juraiuemQP 
por si 6 por tnedio de sos procuradore^. Ëo todb kr 
dëmas se sustauGia del modo esplicado en ei.primefi 
caso: y tombiëii se cotilinuori por los propios- tp4- 
a4tes, si^ auDque al principio einp^6 ei juiciostn ba*^ 
l)er aprebensien real de losefectos de fratt^b, daraa^ 
tis^su M^ist:anci»eion se verifioa esta. Siel procedimieD- 
to es sobre defra(»dacioo- en lae contribocioDeB direc^- 
to», eny^ petm rmportemeuK de dOd rs., se priuctpia 
el 'procesor por demauda ftsoal, acompafiada de l»s fl#n 
(^menlos «oiiiproba»les, y se conlinua hasta su D-^ 
tfat'i^^mo^^ ha espHcado en el prinver caso {arts. H^€d 
t7» 4ë'h ley cilada', 44 ij \i de la Rl. inst. de 8 ë^Jun. 
4«05H y Rles. Ards. de i(>de JuUo 48*3; y 9 rfe Fiiran^ 

8^. feflafndo Id defraudacion e$ por rentas pFOftfi^ 
cf«les yde'COJHa ettltdatf, en terfflinos que la peoa 
qoe baya deimponers^ no e^esda de-BOO r&., «e ce- 
lebrar& uno como jtsiicio verbal, en e( que se aplica 
e{ieasHf(> correspondiente; eslëndi^ndose un acta de 
^^ »0 tibm que se llfeva al efëcto, y se nombra diam 
ie^rehenmones. En igual f6rma se procede coando im 
^efeëndo lëidefraudaclon dëfdrohacanlidad, esrebtiva 
i los impuestos directos, con la sola diferencia deflue i^ 
presta audienda verbalment^g aJ neuaudador de diebas 
««itri4«Giones^ 6 al Sindic^ del ' Ayontamie»to, y elac*4 
Itt se estiënfte en ellibro.de jniciosverbales(flfiiJ. 48* 
^43», 440, ty 4*4 de Id ^fePidatey penuli y sfl/. dr--: 
den it H de Jnlio (/0 4893.) ^ " 

S3I . Srempre qne en e&la clasë de delitds no merej*-.' 
c»n^8U8 atJtores mas q<3f^ penas pecuniarias, si se.^llanaR 
j^o i saiisfacert^s; deben rmponëi^elës '(fesde-luego,^ s^i 
J^eftteyëndose ei^ la'cansa, ctialqurera.que sei-etesta^ 
teett>que' se ballë; feonsultandose la pmideocusu coic 
^•tribtttftit superior del 'terrilorio (^t.iOi''dedieka^ 
fejf pen(^: y ^^^ de la Reg, pm: de 20 defehAm.)- 
^ sentençia rfëfinitiva q«e recayfej^^eli- tes- eatBjis r pofp. 
<l«lit(» de- dontraba^o, frattde , fiBilflifibsRjio*^ , infitteKdadi 



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3W rriAc«ci roRRHSE.f^ 

(Lctesfaico de ^audaleii pablii^os, debe nat.iflC[a4rae inm^^ 
iiatamente k las partes, y apeleu 6 no remHirse eu co»^^ 
nito&ili.A^diencia del territorio^ como se baoe en lai» 
oiusas pordelitoi eoinunes; pero no ser& cansultada la* 
eft;cjuernose imponga uim penamayor qiie sei^ i»ese§,de 
ptiëion {dpd, citada de latieg. pmt\) • 

5^82. Cuando re&ultare alguft delincqente profiigo em 
(Hcaiqtiiera de los easos dichos^ se circularan desdeluega 
ecBpirios y ofieios para su oaplufay yse lejembargarao sas 
Weii(58;i contintiaiidoselos procedimimlos liasta mp^* 
i>a1, aunque el reo permanezca fugado; E) tpaslado tfe? 
Ift^Usaçion en este ca^o ^e le eodaunica por medro} 
devtbdfel^s^ en ios.qpe se. le cita y empla?^ p^aFii qtm 
tmfiar^zim ^ dëliBiiderse;. baciëndose las notiricaeio^ 
nes en los estrados; a cuyo tin se fijaran carleles alU 
mnsmo. Si el ausente oomparece ant^S' delfallp, poe- 
dfi usar d« su der^obo en el estadocyuela çausa tnt- 
viere ent^jices; y si )% se haUare ^gecutoriado debe^ 
i^ ilevarge i efeclo, si el reo estuviere confornmeOB 
^ mas. auando quiera reclamar en eontra, puede, ha- 
oaida ^n , }U3licia, abriëndose Qljuicio, solo con res-t 
Hacto :a lanpena corporal, contiriuind^^e de ^auevodesrr 
(te:ilai)acus£<oion en adelante (m7*. 448, 195 si496 cfe 
biky petiai citada.) , ' . 

^3S3S. -AuBque^ para caiww5er en e&ta, clase de deli*^ 

109 tb juri^iccion compeiente es ia de Hacienda; coq> 
t»fl(>, en^^ Uemixy. de guerta, siendo algunos de los reos 
FmNvidUos d^ ^ercito o armada, se forma ia oaii6a< 

1)or su Juez militar, pero asesor^ndose con el Subde^ 
<>gtdo:dfi. rentas si es lelrado, 6 con su Asesor,- ca^ 
80: de que no lo fuere, y actua^ndose ante el Esci^ 
btno de la subdelegacion. Habiendo compUcidad de 
nHlitarescon reos paisjanos, conoceel Juzgadodie Ha-^ 
oienda, coDcaTriendo como conjuez el Gefe militard«l 
dJfcti*Tiov para recibir las confesiones y dictar el fa-< 

110 defiaitivo. En tiempo de paz conoce en todo ca- 
eo ia jttrtsdiccion de rentas; j^ro debe remitiral Jue^ 
d^.los aforadofi militar^^ para la imposicion y.egecii*- 



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rRACmCA FORIRSE. 901 

cton de las peiias corporales, un teslimonto de lo que 
€onlra ellos resuUe; imparUendo el auxilio de )a mis- 
iBa autoridad para recibir las declaraciones y confe- 
siooes. a los dichos, defoiendo aquella nombrar perso^ 
na que asisla a presenciar eslos aclos. Respecio de los 
4elincuentes eclesiLsticos, basta que su Juez acompa- 
ie al Subdelegado para recibiries. sus dfclaraciones * 
y cofifesiones (ley 18, tit. 1.^ lib, 2.% N. /?.; ft/. Cëd. 
de 8 de Junto 1805; RL resoL de %9de Mars. 1829; 
arts. i^O y \8ide la ley penal de iS30; y RL ord. de 
19 cte Hov. del mismo a^o,^ 

63i, De Jas condonaciones qne se impusjeren en 
los juicio^ verbales de que se hablo en el p&rrafo 539; 
solo se paede reclamar al Subdelegado de renta^^ qiiiw 
iBstruclivameDle, y tomaudo los inforrAes conv^ei^a-^ 
tes, rfecidira sff couflrmadion o revocacion sin ujtH 
rfor recurso. Mas de las que recaigan en las d#ipd» 
causds, siendo la condena k pena corporal 6 ptconia-^ 
r4a ^ue esceda de ciueo mil reales, se puedeapelar ki» 
Audiemcia del territorio, admiti^ndose la ahada^tf 
afiibos efecios, y sustanei^ndoee como las de los prcH' 
cesos comunes. La decision del Tribunal seri supli^ 
cable, cuando se impouga en ella pena corporal 41m 
reos, y cnando escediendo la condena pftcuniarta dd 
diez mil realeis, se reforme en todo 6 parie la seni^ 
iencia del'Joez inferior; pero no si se confirnia* Edl* 
teeurso se susiaucia por los tramites mismos qoëlos 
de las demas caosas {arts. 139, 444 , 493 y 494 <(^ 
ia teypeMlcitada anter.y ^d. de la Heg.prm: dt 41? 
de F*. 4844.. . : , :* 

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393 niA€'noA i?OR&Rsfi. 



Capitulo IV. 






Vfe las causas por delitoi ds imprenta. 



535. V Aimque seguii cl arl. 2^/ de la CousU de 4837 . 
paede td(Jo espanol emitir libremenie 'su pensapiien- 
t(K ,por medio de la prensa; debera ioipeterse en el 
ejefcicio de esia facullad a lo dispuesio.eii la ley 
vi^enle sobre Uberlad- de imprenla; quedandq res^ 
[>Qii^ble de io contrario 4 las.penas que la misma 
eaiabfece. > En ella despues d3 seniar las obligaciotoe* 
do lo? irnpresores, libreras; y-espendedores de impre- 
Ws, se enumeran las cjases de eslos y circunslancji^ 
qne 0e ecsigen para Su publicacion, i^egun fueren obr»% 
folletoSt hojas sueUas, o peri6dicos;y se raarcaa Us 
penas eo que incurren ios edilores respoo^able^, im- 
prtsores y autores cn el casq de fallar a k)s requi^i* 
tos que respeclivamente deben llenar en la publrca* 
cion del impreso {arls. del i.'' al 33 MJiL dec^ 4s 
i&iieAb. 1844.) 

536« Gon&tituyen doiito de imprenla. los escrito^ 
Mbversivosv sediclosos, obsoeiios, inmoralesi, injurio- 
ft>i^ y calumniosos. Son subwrsms.\ l.'^las (q0,ntrariw 
*k la religion cat6lica apostolica romana^ y io$ ^n 
<|ue se baga mofa de sus dogmas 6 culto: ^.^losque 
uendan k destruir la ley fundamental 6 constitacion 
^igenle del Ëstado: 3.*" los que ataqueu la sagrada 
persona del Monarca, su dignidad 6 sus prerogativas 
4^nstitocionales: 4/ los qiie ataquen la legitimidad 
•de lo9 cuefpos colegisladores 6 cualquiera de ellos, 
io&alten su decoro 6 propendan a coartar la liberiad 
-i^ aus delib?.raciones. Sedieiosos son: t," los en qae 



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PnACTfCA FdMB^. 303 

sep»bUquen macBifflasodoetrrnas qtie tiendan k tras^ 
tornar el 6rden 6 turbar la tranquiiidad [jubHca; %^ 
los qae inciten k la desiobodiencia k las leyes 6 i 
las auioridades. Obscmosmh los contrario^ k la d^ 
eeacla publica. lmmyi^ale$, los opuestos a las buenas co^ 
tombres. Injnriosos ^\x\: ^J" los que ofenden & lai; au-' 
giislas persoiias de los Monarcas 6 Gefes supremos de otra« 
naciones: 2.* los que contienen dicierios por revela^ 
cion de bechos privados, 6 acusacion de defecio& de 
alguna persona 6 corporacion que mancilleiv gQ re* 
ptttacion y buen oambre. Y calumniosos: losi que agra- 
m» k una persona o corporacion, imput^ndole al>- 
gun hecho © defeclo falso • y ofonsivo (arts, dd S* 
fl/ 38 y el 98 de dicho reat decreto,) 

537. No contienensiu embargo injuria: 4.'' los e$- 
critod en. qae se publica 6 censura la conducta oflcial, b 
](» acio^scomeiidos por algun fjncionario publico con 
relacion al ejercicio de su cargo; 5;" lo.^ que revelan al*' 
gona conspiracionconira la s<'guridad dei Estadouoiro 
ateniSMity conira el orden piiblico: mas en cnalquiera 
^de psios oasoft los responsables del impreso eslan obli- 
gados a probar la verdad de sus asortos. Pero codm- 
terin injoria siempre que mezclen en aqoellas reve- 
laciones o censaras imputacipnes of^nsivas acerca dë 
la condocia privada, 6 pabliquon delitos, que aunaue 
cferloSj no sean conira la Sf'guridad del Esiado. iNft 
son injoriosos, pero esiar&n sugetos sus anlores a Is 
responsabiiidad que hubiere lugar, los e^critog qM 
publiquen hechos privados no ofenslvos, relativos k fa 
cofi4«cta partieular de ctialquiei'a persona sin peroii- 
so de esla, y en caso de haber fallecido del de d^ 
pr6csiino parienie (arts. 99, 4Q0 ^ 101 dei dec^ ië 
♦ft de Ab. eitadQ.)^ .; 

59S. Se enii^Hie compreBdido en el caf^ BegotHto 
4e Jo6 impresos subversivos, todo escritb co^lrario al 
prioeipio y torma de gobierno esiablecido en la Cona^ 
tttacion del Ëstado, cuando iienen por objeto e^i<- 
iar i la deBlrucc^oa o mndanza de la forma de gd^ 



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Ofl^ PRACneA FORtKftE: 

bieroa. Y iambien los que coniengao manifesiaciofie& 
de adhesion k oira clase de gQbiemo difereoie del es^' 
tablecido; ya sea atribuyendQ derechos k ia coronade 
Espana k cualquiera persona que no sea la reina D.* 
Isabel 2.% y despues de ella k las personas y li- 
n^as llaiuadas p.or la constitucion; ya sea manifestan- 
40^ de cualquier manera el deseo, ia esperanza 6 la 
amienaza de destruir lamonarquia constitucional,* y 
llt iegitima autoridad de la Reina. Se comprendeB asi^ 
mi^me en la .caiitlcacion de impresos sediciosos, los 
q«e elogien 6 defiendan bechos puoibtes segan tas le- 
y^s; los que esciien de cualquier manera k comc-^ 
Vbt16s; los que traien dc hacer ilusorias las penas mn 
qne las leyes los castigan, ya aounciaDdo 6 promo*- 
Ariencto suscripciooes para salisfacer las multas, cos- 
tes y reBai*cimientos impnestos por sentencia judicial, 
ya ^ofreciendo o procerando cuaiquier otra elase de 

roteccion k los criminales; y los que con amenazas 
dicterios tralen de coartar la liberiad de los lne- 
Q^ '(} fOftcionarios publicos encargados de perseguir y 
castigar los delitos (arts. L"" y 2.'' det R/« dec, de % 

539. Los autores 6 espendedores de gravados, li- 
lOgrafias, estampas, caricaturas, medallas, o emble- 
mas que* por su natiiraleza produzcan los mismos da* 
n^ qontra la socicdad que los impresos punibles, se-* 
gpn la» dispoiiiciones esplicadas sobre libertad de iro- 
prentt, qnedan respon$abIes ^ las mismaf; penas que 
Idsile eieritos {arts. 94 y 95 del RL decreto de 40 de Ab. 
^^40 Ningun cartel manucristo, impreso 6 litografiado, 

Sdfi fljarse en los parages publlcos, ni espenderse 6 pir- 
icafse tibigan dibujo, gravado, iitografiaëo^ eslam^ 
pa , ni medalla de cuaiquier ciase y especie qw 
•0aa :ftiii "la prëvia aalorizacion dei Gefe poUlieo de 
h 4>roviQcia, bajo la multa de 4060 & 3000 rs. y h 
pëf(iida,.de los objetos publicados, k mas de la^ pe^ 
n^^^viç coiTespondanen aquel caso/segun la natanK 
I^dd^ ia pablicacioB (mis. 96 del dec, rf/i; y 3L'' tW 
dë6 d$ Jul. 4845.) 



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PRAGTICA FORSNSE; . S05 

540. La persona responsable por los delitos de im- 
prenta referidos, cnando se cometen en periodicos, b 
es siempre su editor; raas si el eacrilo es obra, fo- 
lleto, tt hoja suelta, responder^ en primer lugar el 
^Qtor, si reconoce su firma, 6 que en efecto lo es 
cuando no est^ iirmado: pero si niega que ia sus- 
cripcion sea suya, 6 que haya formado el escrito, la 
responsabilidad serk del impresor; qued&ndole el de- 
recho de reclamar por separado ante el tribuual ordi- 
nario la indemnizacion de perjuicios contra quien Bu- 
biere lugar. La misma repeticion compete al editor res- 
ponsable de un periodico conlra el autor de un arli- 
culo que se denunciay por el que se le imponga la 
pena pecuniaria correspondiente. Cuando no sea co- 
nocido el autor de la obra, folleto, u hoja suelta, 6 
seballare ausente ofugado, 6 fuere insolvente, 6 ten- 
ga cnalquiera otra incapacidad que impida aplicar- 
le la pena en que hubiere incurrido; resppndëra lam-^ 
bien deella el impresor, al que le ser^ impuesta des- 
de luego; quedandole k salvo la repeticion ordinaria 
de que ^ hablo anles. Si el. escrito no tubiere el nom- 
bre de la imprenta ni constare su autor, se diriffi- 
rin los procedinfiientos contra el espendedor, y los 
que se lo facilitaron para su circulacion: debiendo 
para evilar fraudes al fin del periodico 6 impreso po- 
nerse siemprecon todas sus letras el nombre del edi- 
tor responsable ë impresor, bajo Ja multa de quinien- 
tosrealessi dejare de hacerse. La penaspecuniarias que 
se apliquen k los editores responsables de peri6di- 
C08 se harSn efectivas del deposilo c^ue habran he- 
cho para que se les permita su publicacion: parael 
cnmplimiento de las penas que se impongan klos im- 
presores, estan siempre especialmente afectas las ti- 
pografias que sean de su propiedad, y la en que se 
nubiere hecho la impresion {arts. del H al 30, f/67 
y 68 del real dec. de iO de Ab. cit.) 

541 . £1 procedimiento por delitos de imprenta cuan- 
do el escrilosea subversivo, sedicioso, obsceno 6 in- 

.20 TOMOII. 



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S06 mCnCA FOREIfSE. 

moral, empezari k virtod de deDuncia qoe baga caal- 
qoier espaDol, pues <:ompete para ello accion nopa- 
lar, 6 el Fromolor fiscal que tiene obligacion airec- 
ta de proponerlabien aescitacion del Gobiorno 6 sus 
agentes, 6 del Miqisterro fiscal; bien de oficio por no- 
ticias que adquiera sobre la ecsistencia del impreso; 
pndiendd tambien denunciarlo la persona que al ia- 
tento nombre el Gobierno 6 sus ag?Qtes: cuando ha- 
ya denunoiador particular, la parte fiscal tomar& el 
car&cter de coadyuvante de la aC'Cion* Si el escrito 
fuese injurioso 6 calumniose solo podr^ denaac4arlo 
el ofendido 6 sas legitimes ropresentantes, y sos pa- 
rientes dentro deJ segundo grado inclusive o sns be- 
rederos, aunquesean estranos,si bubiere faUecido« En 
el case de que la ofensa sea hecha k las aogustaa 
p^'rsonas de los Monarcas 6 Gefes Supremos de otraa 
naciones* 6 seael impreso injurloso 6 calumniose oon* 
tra la familia real de Espaua 6 alguno de sus indU 
viduos, 6 contra los tribunales, cerporaclonea, 6 cla- 
ses del Kslado, podr^ tambien entablar la deBttncia 
el oficio fiscal h ecsitacion del Gobierno. La accioa 
para denunciar y perseguir los delitos publicos de 
imprenta dura seis meses contados desdela publica- 
cion del impreso, pasados los cuales ya, se entiende 
prescrila; y tres afios la que corapete k los particu- 
lares cuandoel eserito es injurioso 6 calamnioso, y la 
que a los editores ë impresores contra los autores en loi 
casos que se ban esplicado antes. No puede ser ob- 
jelo de denuncia el escrito oficial firmado por ana ao» 
toridad legUima; la que en el caso de cometer al- 
gun e>c?so queda sugeta k la respensabilidad ordina- 
ria d3 los ftjneionarios publicos, que se hark efec- 
tiya por el ordea comun {arts. 49, 51, 52, 97, 98, 
404 y 408 4et real decreto meneioAado; 24 y iH dil 
de Q de Jul m^.) 

542. £n la dennncia^ que se bar^ siempre por ea- 
critO) ha de espresarse la clase y nombre 6 distin- 
tivo espeoial del impreso sobre qae recae, la claM 



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PIUGTIGA rOREMSr 307 

deabaso 6 delilo que contiene, y ia pena & qae segan 
el articulo de la ley en que se halle comprendido, 
que se citar&, se considere merece la persona respon- 
sable. Se presentara la denuncia k uno de los Juie- 
ces de primera instancia de la capital de la provin- 
cia donde eslë impreso el escrilo objeto de elia: y 
admilida, dentrode las veintey cuatro horas sepro- 
ceder4 k averiguar la persona responsable del impre* 
so, en el caso de no ser periodico, pues ^i lo es, siem- 
pre se dirige el procedimiento desde luego. contra el 
editor, segun se oijo antes. La averiguacion indica- 
da se hace requiriendo al impresora que ponga de 
maniflesto el original manuscrito, que se le entrega- 
ra y^ deber^ conservar para su resguardo; el que es- 
tando firmado por el autor, si es que no se halla au- 
sente 6 fugado, en insolvencia, 6 incapacitado, se ha- 
ce comparecer para que reconozca su firma en la 
manera legal que corresgonde; y si no estubiese sus- 
crlto, 6 no fuese reconocida la firma, se dlrigi- 
ra p| procedimienlo contra el impresor (arts. 67 y 68 
del decreto de iO de Ab. 1844; y 5.* delde 6 de Julto 
1845.) 

543. Admilida la denuncia y hecha la averigua- 
•cion sumaria que sea precisa en su caso, el Juez ins- 
tructor romilira las actuaciones al Regente de la Au- 
diencin, cit^ndo y emplazando k las partes para ante 
el Tribunal que ha de conocer del negocio, y que 
aetualmente ha suslituido ai Jurado. Ëste Tribunal 
se compone de cineo Jueces de primera instancia que. 
serin los de la capital, esceplo el instruclor, com- 
pietjindose el niimero con los de los parlidos mas in- 
m^diatos; y de un Magistrado de la Audiencia, que 
sera el Presidente. Toaos los Oidores mehos el Re- 
gente y Presidentes de las Salas desempenar&n dicho 
cargo por turno rigoroso, empezando por el mas an- 
tigno. En caso de ausencia, enfermedad, u otro legl- 
timo impedimentode alguno de los Jueces, serin reem- 
I^azados por los de los partidos mas pr6csimos; y el 



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908 PRAGTIGA FOR£NSE. 

Presidente por el Magistrado que le siga en tar- 
Do. Esle Tribunal se reoniri en la capital de pro- 
vincia para el unico y esclnsivo objelo de ver y fa- 
llar la causa que se forme sobre delilos de inipren- 
Ja {arts. 4/ al 9.** y et H delrealdec. deGdeJulio 
citado.) * - 

544. El Presidente y los Jueces podrin ser recu- 
sados por las mismas causas, y en igual forma que 
los-Magislrados de las Audiencias. La recusacion se 
presenlaraal Regente dentro de losdos dias siguien- 
tes al eu que se hizo saber & ias partes el nombre de 
los Jueces; quien llamari las actuaciones k la Sala 
plena, y esla decidira sobre el incidente lo que cor- 
responda en juslicia en el t^rmino de tresdias: si 
hubiere necosidad de admitir pruebas sobre las cau- 
sas de la recusacion, eslas se harin y se dictari la 
ser.iencia en el dediez. Cuaodo con arreglo & ladoc- 
trina comun deba imponerse una pena al recusante, 
porque no fuera leg^l la causa espuesta, 6 porqu« 
no la haya juslificado, nunca podrfi esceder de 3000 
rs. ni bajar de mil {arts. 40 o/ 13 del decreio re- 
ferido.) 

S4d. Luego que el Regente reciba las actuaciones 
que le remita el Juez instructor, ias pasara al Ma- 
gistrado k quien loque por lurno ser Presidente, el 
cual mandara comunicar ^ las partes iista de los Jue- 
ces que ban de componer el Tribunal: y transcurri- 
dos dos dias, si durante ellos no se ha propuesto la 
recusacion, 6 terminado este- incidente, si se inter- 
.puso, el Presidente seiialari el dia en que se ha de 
verificar la \ista, citando k las partës <ion cuarenta 
y ocbo horas de anticipacion k lo menos. Conslitui- 
do el Tribunal se procederS k la y\%\z del proceso, que 
deberi ser siempre publica; k no ser que aquel de- 
cida k peticion de atguno de los interesados que sea 
k puerla cerrada, por ecsigirlo asi la moral 6 la de— 
cencia publica {arts. 14, 45 y 46 (fe/ citado reol de^ 
creto.) 



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PRAGTIGA FORSNSE. $09 

S4e. RenQido et TribuQal el dia de la yista, ha- 
rk relacion de las actuaciones el Escribano ante quien 
«e hayan practicado, leyendo k la letra la denoncia, 
%l impreso, k)s arliculos de la ley que fijen la ca- 
lidad de aqaella y lo demas que las partes ecsijan. 
Acabada la relacion, se ecsaminar&n los testigos que 
los inleresados pr^enten, cuando sea procedente es- 
la clase de prueba; los que lambien pueden ser re- 
ebazados como en los juicioscomunes. Uecho esto, el 
Presidente y cualquiera de los Jueces pueden hacer 
las preguntas que juzguen oportunas; compitiendo igual 
focallad k las partes y sus* defensores. Despues ha- 
hlara inmediatamente el denunciador 6 la persona 
que haya elegido para que lo haga pn su nombre 
sea 6 no letrado; en seguida informara tambien de 
palabra el denunciado 6 su defensor en los propios 
tërmittos; permitiëndose h cada ono que despues ha- 
ga las aclaracioiies 6 rectificaciones de los bechos 
que juzguen necesarias: ejecutado asi, el Presiden- 
te pondr4 fin at acto,^ pronunciando la palabra visto 
y mandar^ despejar [arts. 76, 77 y '^ d^l ^^f^l rf^- 
eretode iOdeAb, «844; y 16 del ile^ de M. 1845.) 

547. Inmediatamente despuesde terminada la vis- 
la, 6 4 raas tardar en el dia siguiente, si asi 4o 
acordare el TribunaI-6 dispusiere el Presidente, se 
pronunciar& el fallo que corresponda con arreglo k 
tos decretos vigentes sobre la materia. Para la cali- 
ficacion de culpable se necesitan cualro votos confor- 
mes k lo menos de los seis de (jue consta el Tri- 
bnnal: si no se reaniese dicho numero se declarar& 
absaelio el denunciado. Si habiendo cuatro votos con- 
forines en cuanto k la calificacion de culpable, no se 
reuniese igual raayoria respeclode las circunslancias 
atenuantes 6 agrayanlesdel delito, 6 acerca de la de- 
signacien de la pena, prevalecera el voto mas favo- 
rablë al denmiciado. A la visla y deliberacion podr& 
asislir aunque sin voto el Jo(*z inslruclor, con el ob- 
jeto de esponer y esclarecer los hechos, si fuere ne- 



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310 raiCTlGA FORETfSE. 

cesario {arts. 17, 18, 49 y 20 rf^/ realdec. de 6 dë M. 
mencionado.) 

548. £1 fallo que recaiga se estenderli por uno de 
los Jueces, se firmari por lodos, y lo aulorizara el 
Escribano que haya asistido al juicio, que deber&ser 
el cartulario, 6 por su falta el que designare el Pre- 
sidente. luoiediatamente despues quedara disuelto el 
Tribunal, pasando aquei los actuados aiJuez instruc^ 
tor para la ejecucion de la sentencia. LosJuecesque 
formen el Tribunal no devengan costas ni bonorarios 
algunos, aun^ue el fallo fuere condenatorio; abon^u- 
dose los gastos de viage de los de fuera de la capi- 
^tal dei fondo de penas de camara {arls. 21 y 22 del 
mismo dec. de 6 de Julio.) 

549. Cualquiera que sea la sentencia que se dic- 
tare, noproçedera contraella apelacion ni otro recur- 
so alguno que el de nulidad en los dos casos siguien- 
tes: l."" cuando se haya infringido terminantemente . 
la )ey en la sustanciacion del prpceso: 2." cuando se 
cometiere igual infraccjoa en laaplicacion de la pe- 
na. De este recurso conocer^ la Audiencia respecti- 
vaj y habra de interponerse eo el preeiso tërmino 
de cineo dias; remitiëndose la causa con citacion y 
emplazamiento de las pnrtes k dicba superioridad, 
quien proCeder^ en seguida k su \isla, sefialando prë- 
Tiamente el dia, en la que inforroaran de palabra 
los defensores, que en esle caso deber&n ser precisa— 
mente Letrados. El aulo que recaiga declarando pro— 
cedente el recurso, habr& de ser siempre molivado. 
Si se declara la nuUdad pretendida por defecto del 
Juez instructor, el Regente remilira la causa para 
sa uneva sustanciacion ' & otro de la provincia: maa 
si la nulidad la hubiese cometido el Tribunal, se pa* 
sari el proceso k otro Magistrado Presidente; y si hu- 
biese que practicar algunas nuevas diligencias al mis- 
mo Juez instructor. La suslanciacion de la instan* 
cia que se siga por haberse anulado la primera, se- 
rk en sus tr&mites igual k esta (arts, 85 y 86 del dec. 



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PBACTIGA FOBEI98B. S4( 

de 10 de Ab. 18(i; y 23 dei de 6 de M. 1845.) 

550. Aanqae cob poslerioridad k dicbos decretos se 
ba publicado el c6digo pnal, no se deroga por ël la doc^ 
trina sentada, porque los delitos de imprenta estan ea- 
presaroente esceptuados de sus disposiciones, quedan«* 
do sugetos k la legislacion especial sobre la materia 
(ari. ?.• de dicho c6d.) El delilo de imprenta pro- 
auce^ desafuero y por consiguienle todos sin distin«» , 
cion que lo cometan quedan sugetos al Juzgada^ pro- 
cedimiento y penas de la ley especial que faemos es- 
plicado {art. 91 deldecre lo de io de Ab.ref.) 

551. De las injurias 6 calumnias comëtidas con- 
tra individuos 6 corporacrones por la imprenta, lito- 
grafia, gravado, 6 cualquier otro medio de publica- 
cion, S9 conocen'i por losTribunales ordinarios & re- 
claraacion dp los ofeiididos, sustanci^hdose el proce^ 
so con arreglo al derecho comun. Los autores, edi- 
tores, impresores y espendedores die un escrilo cuya 
publicacion constiluya por si sola un delito comun 
y distinto del de imprenta, ser&n juzgados por los 
Jueces ofdinarios de su respeclivo fuero y con arre- 
glo k las leyes comunës (arts. 97 j/ 107 del cU. dec. de 
iOdeAb.) 

552. Las obras 6 escrilos sobre dogmas de nues- 
tra santa religion, sobre sagrada escritura y moral 
cristiana, no podr&n imprimirse sin prëvio ecsamen 
y aprobacron del Diocesano; los que se publiquen sin 
estë requisito, serin embargados por la auloridad ci- 
vil y sus autores 6 edilores, y los impresores en su 
caso, sufrir&n, ademasdelperdimientode la obra.,. ld& 
penas k que haya lugar. Las composieiones drama- 
ticas impresas 6" manusprilas no podran representar- 
se en los teatros sin permiso previo de la autoridad 
civil. Anles de proceder k la espendicion de cualquier 
impreso se enlregari un egemprar correeido y lirma- 
do por el editor responsable al Gefe-polilico, y si nc 
residiere en aquella poblacion al Alcalde, y olro al 
Promotor fiscal para su ecsimen. EI primero seri re- 



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342 PftAGTlCA F0RIK8Ë. 

mitido antes de un mes k la biblioteca nacioDal, y 
el segundo k la provincial, si la hubiere, y si d6 le 
scra devuelto al interesado. La omision de dicba for- 
malidad se castigar^ coa una multa que no baje de 
quinientos ni esceda de dos mil rs. {arU^ 5.% 405^ 406 
^409 deldec. cit.) 

553. EI Gobierno y los Gefes polilicos eu su ca- 
so podran suspender la yenta 6 distribucion de loa 
impresos^ sean 6 no peri6dicos, cuya circulacion com- 
prometa k su juicio la trauquilidad piiblica u ofen- 
da gravemente k la moral; baciendo qjie se depositen 
los ejemplares ecsislfenles, que cuidar^ de recoger^ 
en lugar seguro: pero en esle caso el escrilo debi?ra 
ser denunciado dentro de las veinte y cualro horas 
siguientes al acto de la siispension, y sometido k la 
calificacion que de ël hiciere el Tribunal en el tër- 
mino mas breve posible. Puede tambien el Gobierno, 
cuando lo estime necesario k la conservacion del 6r~ 
den publico, prohibir dtirante un tiempo determina- 
4o la publicacion por las calles de toda clase de im- 
presos [aris. 40 y 50 del mismo real decJ) 



CapftaloT. 



De Hs falta» y prooedimientos que se siguen sobre tae misma*. 



554. Entiëndese por falta, segun ef c6digo peual 
mandado publicar en 49deMai70 de 4848, toda ac* 
eion n omision voluntaria, que constituye una infrac-^ 
cioD de ley,^ k que por esta se seiiala una pena le- 



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PRACTICA rOREKSE. 34 S 

▼e {arU. 4.« y 6.^ de dicho e6d.) Se dividën las fal- 
tas en graves y menos graves 6 leves: las primeras se 
casligan con penas de arreslo de cinco k quince dias, y 
pecunianas que no bajaran de cinco duros ni subi- 
ran dequince, segunla clase a que perlenezcan y con 
sujecion al senalamienlo que^ se hace en los lilulos 
4." y 3.% lib. 3.° del mismo codigo: y las segundas 
se penan con arreslo de uuo ^ cuatro dias y repren- 
sion, 6 multas demedio& cuatro du^os, tambien se- 
gon los casos marcados en los litulos 2.° y 3.% da 
dicho libro. Las faltas que produzcan daiios en he- 
redades, arboiados li otros bienes de terceros por in- 
Iroduccion de ganados, corta, tala, &c.; se casligan 
con penas pecuffiaiias proporcionadas k la entidad del 
dano inferido, segun laescala quese establece en los ci- 
tados tilulos delcodigo. Tambien se decomisardn las ar- 
mas y efectos que hayan servido para la commision de las 
faltas {arts. 490 y 491 del cdd. meneionado.) Loscom- 
pHoes en estos defectos ser&n casligados con igual pe- 
Da que los autores en su grado minimo {art. 489 del 
mimo cod.) Cuando no puedan hacerse efeclivas las 
multas 6 pçnas pecuniarias por insolvencia de los cas- 
tigados con ellas, se commutar&n en .arreslo a razon 
de on dia por cada duro de que deban responder: si: 
la pena no Uega a veinte rs. se eommutar^ sin em- 
bargo en el caso dicho con un dia de arreslo. Ma& 
cuando la responsabilidad pecuniaria sea a favor de uii: 
leroero, sera castigado el reo insolvente con un dia 
de arre&to por cada medio duro {art. 492 del cddifo 
penal.) 

555. De las faltas se conocera en juicio verbal por 
los Alcaldes y sus Tenientesen su respectiva demar- 
cacinn 6 territorio; k cuyo fin llevar&n un libro fo— 
liado y rubricado en todas sus hojas en el que se es- 
lendera un açta de cada juicio que debera contener 
el nombre y domicilio dei reo, denunciador y-testi-^ 
gos, y en resunien lo que cada uno hubiere espues- 
to 6 d^ciarado: eate acta se firmara k su final ^^ 



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SU PBACTI6A rOREHSB. 

todnis los qae bubieren intervenido eo el juiclo oae 
pudieren haoerlo. Terminado asi el aclo, el Alcalde 
aictar& la ssntencia que corresponda dentro de las vein- 
te y cuatro horas siguientes; la que se notificar^ k 
]as parles, haciëndoia constar en el libro, asi como las, 
notificaciones {regla 3." de la ley prov. para llevar & 
efecto cl c&d. mencionado.) 

55^6. Contra la sentencia que recaiga en dicbos jui- 
cios no ha lugar k otro recurso que el de apeiacion 
para ante el Jue; d3 prind^n inslancia del parti* 
00. Dibsra iulerponers3 la alzada para que sea aJ* 
niitida en el preciso terniino de tres dias contados 
d:^sJ3 el sigiiente al d3 la notiricacion del fallo; eh 
cuyo caso la adinitir&ei AlcaUle sin raas formaiidad, 
remitiendo al Juez copia testimoniada del acta y la 
ssnl3ncia, prec3diendo la citacion y emplazamienlo ' 
de las partes para que en el terminode diez diasacu- 
dan al juzgado k usar desuderecho. A continuacion 
de dicha copla se pondr^ nota de haber sido admi- 
tida la apelacion, y se estenderi despues la diligen- 
cia de emplazamiento. Al siguiente dia de baber es- 

Eirado el termino de este, senalara el Juezel en que se 
aya de verificar la vista, acordapdo en el mismoau- 
to qud por el Bscribano se ponga de manifiesto porel 

1)Iazo decuarenta y ocho horas el espediente, para que 
as partes puedan enlerarse de su contenido. Inmedia- 
tamente despues de la visla el Juez dictari su senlen- 
cia que causar& ejeculoria {reglas 4.*, 5.* y 6.' de di- 
€ha ley provisional.) 

. 557. En Ips juicios sobre faltas ejercrr^n el mi- 
nislerio flscal: 1." los Promolores en todas las segun- 
das instancias, y en las primeras en los pueblos don- 
de residan: 2.'» los Procuradores sindicos en las pri- 
meras instancias en su respectiso pneblo, si en ël no 
residiere el Promotor fiscal. Estos cuidarin de que laa 
faltas se castiguen oportunamente y de que iio se" 
confondan con ellas los verdaderosdelitos; denuncian- 
do los abusos y morosidades que advirtieren. En los 



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FltACnCA FOltCHSE. 315 

primeros qQince dias de Enero de cada afio remiti^ 
r^B los Alcaldes al juzgado del partido, por conduc-* 
to de su Promotor, ios libros de aclas de los juicios 
Terbales de que se ha hablado: el Promolor los pa- 
mk cou el visto bueno n\ Juez, quien los mandari ar- 
cluvar, k oo ser que adNiriipre haberse comelido al- 
gui) abuso, en euyo caso bari anles la reclamacion 
conveniente {reglas 7/, 8/ y 9.* de la ley promio^ 
nal refertda.) ^ 

558. Con el fin de evilar las dudas que pudie- 
ran ocasionarse al aplicar lo dieho sobre el conod- 
miento de las faltas, se ha declarado: l.*' que aun 
coando el niimero de alcaldias y lenencias en un pue- 
blo sea mayor que el de los juzgados de prirhera 
inslancia; todos aquellos conocerin en sii caso en sus 
respectivas demarcaciones de las fallas que en las mis- 
mas se cometan: 2.** cuando la demarcacion de una 
alcaldia comprenda doso mas distritos judiciales, in- 
tervendra en el juicio sobre las fallas que ocurran 
cn dicha demarcacion el Promotor flscal del juzga- 
do en coyo dislrito se comelieran aquellas: 3.'' las 
apelaciones en el caso sentado se interpondr&n para 
el Juez de primera instancia en cuyo distrilo se co- 
melipra la falla que ha producido "el recurso, aun- 
qoe la mayor parte de la demarcacion del Alcalde 6 
Teniente çorresponda k olro distrilo judicial (rea/drrf. 
deL^de Julio mS.) 



OBEO 



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Si6 PRACTICA rORTBfHSE. 



C^pitalo iri. 



De las oausas de que se conoce en primera inslancia en las Au- 
diencias y Tribunales Supremos. 



559. Las Audiencia^ ademas de la potestad que les 
compete para conocer de los negocios en segunda y 
tercera insiancia, y de ios recursos de protecciou, tie- 
nen jurisdiccion para sustaociar en priraera las cao- 
sas criminales que se prevengan conlra ios Juecesor- 
dinarios de su teritorio por escesos cometidos en el 
desempeno de su ministerio; contra Iqs ejecutados 
por los Provisores y Vicarios generales eclesiasti- 
cos, cuando portales delitos quedan desaforados y su- 
getos k la jurisdiccion real; y contra los que come- 
tan los Subdelegados y Asesores de la hacienda pu- 
blica, como Jueces subordinados hoy a la potestad sii- 
perior de las Audiencias {regla 2." del art. 58 del Reg,. 
prov.) De los en que incurran los Alcaldes 6 sus Te- 
nientes, aunque sea en el ejercicio de las funciones 
judiciales que les competen, conocer&p los Jueces de 
piuinera instancia respectivoa: escepto cuando proce- 
da el ecseso de juicios verbales, 6 para Ilevar a efec- 

. to los de con.ciIiacion en que hubiera ayenencia ce- 
lebrados ante ellos {art. 107 del Reglam. de Juzgados 
demi.) 

560. Es asimismo atribucion del Tribunal Supre- 
mo de Justicia el conocer en primera instancia de las 
causas que se form^n sobi*e separacion 6 suspension 
de los Regentes, Minislros y Fiscales de las Audien- 
cias, y sobre delitos que cometan los mismos en el 
ejerciciode sus respectivos cargos, 6 como particulares, 



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rRAGTI€A FORBNSE. 347 

y de las demas que se mencionaron enel lom. 1.^, cap. 
4.^ del lit. \^ de eslgi obra {disp. 2.* del ari. 90 
del citado Reglainento\ y real drden de ii de jUayo 
4837.) - 

561. Los pfocedimientos dichos pueden p.rincipiar 
a instancia de parte, por escitacion fiscal y de ofi- 
cio; y se sustaneian en la Sala que corresponda con 
snjecion a las reglas generales que se han sentado pa- 
ra las demascausas seguidas por delitos comunes, con 
algunas cortas \ariacione8 que se van a çnumerar. 
Cuando se principia por querella de un particular, no 
puede admitirse esta sin que preceda la prestacion 
de fianza de ealumnia por la cantidad que el Tribu- 
nal senaiare, atehdido el caso y sus circunstancias: 

rr ella se obliga el acusador k probar su demanda^ 
responder en olro caso de las resultasdel juicio, no 
desamparandp la accion hasta que en el recaiga sen- 
tencia que cause ejecutoria. El miuisterio fiscai no es- 
ik obligado k ia prestacion de dicha fianza {disp. 1 ," del 
art. 73 del Reglam. prov. dejust.) 

562. La suspension del Juez 6 Magistrado proce- 
sado, solo podra decretarse, si estando senalada al de- 
lito pena de privacion de empleo u otra mayor, s^ 
estima necesaria despues de admitida en forma ia 
acusacion, 6 de resultar mëritos bastantes cuando el 
procedimiento es de oficio. Tambien pUede la Sala ha- 
cer que comparezca k su presencia el reo, y aun cons- 
tituirle en arresto 6 prision siempre que lo ecsijao 
la.gravedad ë importancia de los cargos que le re- 
sultën. La instrucçion del sumario, y las actuaciones 
del plenario que han de practicarse ante la presen- ^ 
cia judicial, se eucargan por la Sala al Ministro mas 
antiguo de la misma, escepto el Pre^dente; y las qoe 
hubieren de actuarse en lugar diferente del de la ne- 
sidencia del Tribunal, 6 que no se pudieren pracU- 
car por dicho Magistrado, se encomiendan por el Su- 
premo al Regeole 6 al Gefe polltico i^spectivo; y ^ 
por la Aadiencia al Juez de primera inMaocia del par- 



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348 ' PRACTICA FOREN&E. 

Udo que corresponda. Duranle la priclica dedicha§ 
diligencias no puede el reo permanecer en el pueblo 
donde se hayan dë aciuar; debiendo retirarse de 61 
k la dislancia lo m?nos de seis leguas en contorrio, 
para que su presencia no impidala liberlad ë inde- 
pendencia con que debe preceder el Juez ejecutor y 
los tesligos. Lns sentencias que recaigan en esta^cau- 
sas son siempre suplicables, produciendo ejeculoria la 
que dftcida el recuri^o de siiplica. Los reslanles tr&- 
'mites hasta la finalizacion del proceso son igualesen 
, todo k los coraunes, dlctindose el fallo definilivo por 
cinco Minislro5& lo ra'^nos (disps. 3.', 4.* y^.^del art. 
73; 1/. el *7d, 93 y 94 del Reglam. prov.) 

563. El Tribunal Sapremo conoce de )as rpsiden- 
•ias delos VireyeSs Capilanes generales y Gobernado- 
res de Ullraraar; es decir, de las causas que se les 
formen k consecuencia de los cargos que les resullen 
pr los actos de su administr<lcion; ericargindose la 
inslruccion del sumario y demas deligencias k un 
Maglstrado de aquellos dominios, y diclindose la pro- 
videncia por la Snlads Indias dej Tribunal (rf?>/). 4.* 
del art. 90 del Reglam. prov.\ Rl. cidula de 24 de Ag. 
4799; i instruc. de \0 de Aov. 1844.) 

564. El mismo Tribunal conoce tambien de las cau- 
sas quese promuevan contra los Magistrados y Jueces 
por infracciones de ley; cuyos procedimienios pueden 

tirjncipiar por datos que haya adquiridoaquel de las 
islas que se remiten, segun est^ mandado, 6 por do- 
camentos queledirija el Gobierno, por escitacion fls- 
«6al, per queja de cualqirier ciudadano, 6 por otro me- 
dio legaL Cuando el Tribunal tenga k virtad de es- 
tos procedimientds qae evacuar lasdiligeucias nece— 
sarias para la instruocion di^l sumario, las cometer& 
al Gefe Superior poIUico de la provincia en que ha^ 
yao de actuarge. Ëvacoada la sumaria, se mandar^ 
nasar al Fiseal para qtie emita su dictamen so- 
ore si ha 6 no lugar & la formacion de causa, y k 
la suspeasioD de los acusados; y despues se dar4 cuea.- 



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PEACTIGA rORENSB. 



349 



ta al Tribunal pleno, para que decida sobre dicho dic- 
t&men lo que estjme en justicia. Si resulta de esta 
decision que debe formarse la causa, se pasar&n los 
aotoados a la Sala que corresponda para su sustancia- 
cioD, poniendo lo resuelto en noticia del Gobiefno. 
Lo demasse actualomismo que eu las causascomunes 
[ord. de las Cdrtes de 29 de Jun. 4822; y arts. 4 .• o/ 
4/ delQleyde %2 de Marzo 1837.) 







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PARTE CDARTA. 



DE LOS JUICIOS UNIYERSALES. 



TITULO QUINCL 



^B 1Sa%® ^W3®1%® WltlT31l®J^" 



SECeiON PRIMERA.. 



De lofi jgicios de testamentaria. 






565. m uede ocurrir el fallecimiento de una per- 
ftona ohabiendoantesmaaifestadocaal fuera su volun- 
tad respecto k la aplicacion que haya de darse k sui 
bienes despues de su muerie por medio de teslamenlo 



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m^eapativa, {)or fflemoria 8eparacla» y solo de palabra 
aote testigos; 6 bien sin haber heçho disposicion alguna 
(^tameularia, k qiie se llama abiniestato. Cuaudo ocur- 
re lo primero, y el teslamento est^ otorgadd con las 
selemnidades y requisitos que la ley ecsije, tendr^n 
derecbo k disfrntar los bienes que aejare el finado 
los herederos, y demas participes entre quienes dis* 
tribuyera la herencia; bast&ndoles para justificar es- 
te derecbo presentar una copia del testamento 6 lil- 
tima disposicion, 6de la parte referenie k el que lo 
pide, con la eabeza y pië del roismo* 

566. Si aunque el difunto otorgara en vida tes- 
tamento, no design6 en ël heredero, 6 dejo de com- 
prender alguna otra disposicion, espresando que que- 
;ia se ejecutase sobre aquello lo que apareciera es- 
crito en un apuntei 6 memoria que se encontraria en- 
tre sus papeles 6 que habia de eslar en poder de es- 
la 6 la otra persona con tal 6 cual contrasena para 
evitar fuese suplantada; lo primero qoe debe hacer- 
se^ luego quelfallecido el testador se notoria ser es- 
ia su disposicion, es solicitar cualquiera de los inte- 
resados que se busque y presente la n^emoria que se 
jnenciona, si ya no la ba mostrado el que la tu- 
,viera en su* poder^ 6 supiera de su paradero; para 
qae reconocidapor legitima, se tenj^a como parte in- 
tegrante del testamento, y se archiye en la escribar- 
niadonde se bdbiere otorgado este {Feb.por Gutierrez, 
tom. i.\ cap. 5.% § ^7, fium. 236; y Goyëna, tom. 2.\, 
mm. 4606.) ; 

567. El Juez lo determina asi con prëvia cita- 
ciou de los interesados, qnienes pueden oponerse por 
que crean ser supuesta 6 alterada la memoria; ën cu- 
yo caso se seguira un ^uicio ordinario basta que por 
sentencia ejecutoriada o consentida y firme se decla- 
jreaquella vllida, 6 sin efecto. Apareciendo su validez, 
6 reconociëndola desde luego los interesados como le- 

Sitima, se declara que es parte del testamento del fina- 
y se protoeola^ para que cuando se ecsijan copi^as d^ 

21 * TOMOII. 



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32i 't^ctiik FomRst. 

dieho tfocumeiiio^ se franqaee de este y la memoria; 
corao lambien de* loscodicilos que hnbiere ade^maa olor- 
gado el teslador, porquetodosjuntos forman la uUitoa 
\oluniad del diftinto. 

568. Si el teslamentootorgado tnemncupatko, bas- 
tiar& para obiener su copia ecsigirla del Escribano an- 
te qaien se hiclera, 6 coando mas medianle manda- 
mienlo compulsOrio del Juez que se solicile y espida al 
interflo; pei'osi fuere wmVo i cerratfo, es necesario an- 
te todo que se abra, operacion que se h^ de pracrtcar 
judicialmentp y con cierlas formalidades. El pliego cer- 
rado que se dice ser el tesiamenlo dei finado, se presen- 
tariBl Juez aquien sehari constaranle todo el falle- 
cimiento del tesladdr; observindose en seguida, si tiene 
en la cubierta el otorgamiento estendido por Escribano 
publico, las firmasdel lesladory sietc testigos, la de 
^quel funcjonario y su-signo, en la mahera qoe la ley lo 
^csigepara estimarlo verdadero testamento. R^sultan- 
ilo asi, se tnandan comparecer los dichos testigos y el 
Escribano para que reconozcan susfirmas, y digah si 
^l otorgante les manifeSto queaqoel pliego cerrado con- 
tenia su iestnmento, y por eso ro flrmaiDn; espresando 
•Bi los nombres y rubrlcasf|oe se les muestran son su- 
703 y los misnros t|ne hicteron en^u cubierta; cuyos re- 
^onocrmientbs y declaracrones se evacuan en h forma 
ordinjatia. Cuando de estas'dUigenclas aparece fe legi- 
timidad del docttmento, y se nota almismo tiempo que 
DO se encuentra roto ni falsificado en cosa alguna de sn 
esterior, se dicta un auto mand&hdolo abrir; cuyaope- 
Tacion la egecuta el Juez por si mismo, public&ndose 
en seguida su contenido, y decldrindote como verdade- 
ro testamento del otorgante: tambien se acordara se 
protocole en una escribania pdblica, para que en tbdo 
tiempo conste, y se puedan dar a'loslnterësados tas co- 
/pias que pidieren. Las drligencias referidas se han de 
praclicar todas con citacion de los interesados y ^ ^ti 
•presencia, si quisieren asislir k ellas (teyes 1/, 2.* y 3.% 

«; ?.?, jP. 6.*; Febrero por iiulierrez, tom. «.% cag. 



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^*, § 46; nmhs, 222 y 923; Escricke.Dic, raz„ art 
. Aperlirra de te^tamento; y iioxjem, iom. 2>*, secs. 1.' y 
2.' del tU. 20.) 

569. Si el IfStedtyr prohibe en alguna de sus clausa- 
las que se pnblique una parte de su leslamenlo liasla 
cierlo tietnpo, se mandiirii asi port»l Juez, y qurda en 
efecto reservada en la escribania hasta que llcgue el 
diadcasode »u pnblicacioni y para saber si el testn-* 
menlo contiene A no dicha prohibicion, y cxilar 
qoe se publique enl6nces, debeel Juez 'en el acto de su 
aperlara leerio para si &igilosamenle; pre\iniendo al 
Escribanoalentreg&rselodespues la parieque ha de re- 
servarse, 6si &lodoseha d«^ dar publicidad, segun lo 
qne hallare dispuesto por el lestador (leye.ç 5.^ ij 6/, 
iit. 2.*, P. 6.'; f/ mtores cits, en los mismos litgares,) 

570. Puedesuceder qae al tiempode la aperlura 
del leslampnlo no Nivan lodos los tesligos de su olor- 
ganrfenlo, 6 se encuiMUren ausentes ignorandosesn pa- 
radero; en cuyo casose comparecerin los ecsislenles 
con elt)bjelo indicado, present^ndose dos testigos de 
abono para los demas; lo que se praclica lambien en el 
casode hat)er fallecido 6 ausent&dose todos siete. Si al 
tierapode pfoceder i la apertura del testamento se ba- 
llare rota la cubierla 6 abierto alguno de sus nemas; 
poiKlra el cartulario una diligencia espresiva del esta- 
do en que se encuentra, y si alguno de los interesados 
dudare por el resultado de ella de la legitimidad del 
documento, podraentablar sobreeste particularlaopor- 
(uua d^manda, qne se spguir^ por los tramites ordina- 
rios, hasta qt>ese acredite si aquella rotura fuë bas- 
tanle para eslraer el testamenlo verdadefo ë inlrodoclr 
uno suplantadb, 6 si fuë casual y no maliciosa, y por 
consiguiente debe tenerseo nopor validp y legitimolo 
que se contiene dentro de la eubierta (ley 3.*, tit. 2.*», 
P. 6.*; Gutierrez, lugar cit.^ nttms. 224 y 225; y Goye^ 
na en elmismo, nums\ 1887 y 4588.) 

o7i. Cuando el finado no olorgA testamettlo anto 
Escribano publico, y solo manifesto cual fuese su tillt-* 



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ma disposicion per un .escrilcprivado, 6 verfiahnenle 
anlesuticienle niimero de lestigos; el &C|t)ien inlerese . 
puede pedir al Juez que declare como leslamento 6 uJ- 
lima voluntad de aquelia persona el papel que pre- 
senta, 6 tal disposicion que hizo <le. palabra: se cil- 
laran los tesligos que intervinieran y presenciaran 
las manifeslaciones del lestador, los qm bajo de ju- 
raaienlo y con citacion prëvia de los inleresados de- 
,clarar6n al tenor de lo pretendido, reconociendo en 
iorma logal sus firmas, caso de que hubiesen aatori- 
^zado conellas el papel que se presenta. Resultando 
'acreditado por eslas declaraciones cual fuera la dispo- 
^sicion teslamenlaria del finado, se declara ast, sor*- 
tiendo los mismos efectos que si se ttubiera otorgado 
anle Escribano publico (fey 4.% iiL %% P. 6.»; Gut 
^en dkho l,mm. 229; y Ga|/««a, /o»i. 2.% sec, 3.* del 
'tiL 20.) 

572. Puede oponerse cualquiera de los interesados 

k la dectaracion de ser aquella k ulttma voluntad 

del difunto, en cuyo caso se ie oirii en \|a ordiira- 

ria, y se estara a lo que en sentencia ejecutorrada 

6 firraB resullare dpcididx), segun los raëritos que pro- 

dujeran las actuaciones. Lo quesucederi tambien asi 

siempre que se enlable cualquieija otra demanda coa*- 

tra el testamento 6 ultima voluntad por i>uliddd, i*es- 

cision, u olro vicio legal que se crea lener, para qtie 

se declare ineficpz, y que ba muerto abinlestato eo 

lodo 6 parte aquella pei^sona, pnes todos eslos iitl- 

gios se siguen siempre.ordinariamente; debiendopre- 

ceder juicio de conciliacion k cada una de estas'de- 

mandasque ya forman verdadera cootension {arU, 2< 

del reglam, prov. dejusL; y 6.° rf^ la ley de 3 de Junio 

d82i , reskib,. en 3a de Ag. 1836.) 

373. Ocurrido el fallecimienio del testadoren cual- 
quieradelos casos antedicbos, 6 bien sin haber moa- 
trado su ullima voluntad k lo que se Uama abmte^ 
tato\ los inleresados, que lo ser&n todos los que len- 
gan alguu derecho 6 participacion en los bienes qae 



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dej^ra el flnado, procedente de la diflposicion de es* 
teo de la ley, ya seaii herederos, 6 legatarios, fideicomi- 
sirios iic, piieden avenirse eslrajudicial yamislosa-* 
njente, formando de coraiin acnerdo los inventarios, 
Ikniidacion y dislribocion de la herencia en la fonna 
qttc convengan: y todo hecho, reducirlo k escritura 
pttKlica; presentando el convenio, inveiiiario y par- 
licion i un EscrilMino para que se prolocolize; 6es- 
tenderlo en un documento simple que llrmeu losmis-, 
i»os interesados y testigos; 6 bien acudir al Juez or-*^ 
dinario del pueblo, presenl&ndole todo lo praclicado;*^ 
para que lo apruebe, inl^erponiendo su auloridad para 
80 mayor firmeza, condenando & las parles i eslar' 
y pasar por lo convenido y mandando iirchivarloto- ■ 
d«), y que se franqueen k los interesados los oporla-^ 
nw teslimouios cuandolos pidieren. A todo loqueac-^ 
cedeelJuez, previa la ratificacion de las partes en 
U que aparezca practicado k su nombro, que decre- 
tari y verificarin al intento bajo ol jurameuto debi- 
do {le^es 1/, 2/ y 3.% /tV. 4.*, h'b. 10 del F. /.; 8/\ tit, 
k%M. 'i.'^del F. n.\ 80, tii. 18, />. 3/; 9.% 10 y 
44, tit. 84, lib. 40, N. R.\ Febrero por Gutierrez, 
tm. 3/, lib. 2.^, cap. 4.^ num. 1; t/ Goijena, tom. 
i.\mm. 2254.) 

.574. Puede tambien suceder que empezando las 
parles k hacer las diligencias autedichas privadamen- ' 
te en buena armonia, se disgusten y resulte desave- 
nencia en cualquier estado de la operacion; en cuyo * 
caso podr&n acudir al Juez para qnese continue has- ; 
ta su final, si ya sehubiere hechoalgo vilido; 6 se vç- [ 
rifiqne todo judicialmente, si nada hubieren aun prac- ' 
ticado. Y puede asimismo ocurrir que habiëndose em- 
pezado ante el Juez, se avëngan aquellas despues, y 
cofilinuen las diligenc^as hasta ta division y final en^ 
tregade los bienesa cada participe particuiar y ami^- . 
tosamenle; acudiendo solo al juzgado para obtener la ' 
aprobaçion de lo hecho, 6 protocolando la parlicion * 
anle Escribanopiiblico en la manera dicha antes.Poh 



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Qltimo acaece algaQa vez que convenidos losintere- 
sados en que todo se hiciese estrajudicialmente, y eje- 
CBtado asi, crea algano de ellos qiie la operacion 
eontiene agravios, y se niegoe a darle sii aprobacion; 
y entonces puedpn losqoe eslen conformescon ella acu- 
dir al Juez pidtondole que eondene 6 aquella parte a es- 
tar y pasar por lo hpcho; ball&ndose tambi^n racbltado 

f)ara hacer lo mismo el agra\iadoen reclamaeion de 
os perjuicios quesele bayan causado en la disision. 
Cualquiera de eslas solicitudes babri de sustanciar- 
se en juicio ordinario {leyes y aufores cits. antes.) 

375. Tanto las lestamenlat'ias como los abintesta- 
los puedf^n principiarse, spguir y tprminar, segun lo 
dicho, sin necpsidad de acudir al Jaez para cosa al.~ 
guna; pero hay casos sin embargo en que es preci- 
sa la iniervencionjudicial para obtener leg'limamen- 
te la dislributioa de los bienes de una herencia. Es- 
los son: 1/ Cuando los hereder.os 6 alguno de ellos 
son niënores, deraenles o raentecatos: 2." Cuando di-^ 
cbos kteresados se hallen ausentes, y no haya quien 
legalmcnte les represenle, ni se espere de procsimo 
811 yenida; 3/ Siempre que sea interesado el fisco 6 
lahacieudapublica: 4/ Cuandasea parlicipe en la he- 
rencia alguria corporacion, 6 una persona que est^ obll- 
gciida h dar cuentas a olrade loque p^rcibiere. Pues 
eri tates casos, como qur^ bs ilichos int^'resados no 
pueden presenciar ni sindlcar las operaciones de los 
demas, podrian cometerse impunemente rauchos fr&U'- 
des y ocultaciones en perj[uicio de sus |pgftimos de* 
recbos; y para evitartos se ecsige que todo se haga 
publicameoie con la intervencion judicial. Si no se 
ejecutase asi en los casos. pi'opoestos, pesariari inda-* 
dablemente cualesquiera responsabilidadë&que per U- 
les actos privados se contrageran sobre los que m^ 
^rvinierou; en ellos, y no les dieron la puhlicidad y 
autorizacion competentes por medio del Juez enlafor- 
Bia que las leyes establecen {Gojfena, tom. 2.*, $$€. 2.*,. 
4el tit.^8.) 



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mcna fqunbx. W 

576. Cnando la mayar parte de los bienes mor-^ 
tnerios consiste en dineros o alhajas, y los henede^ 
ros son mënores 6 estan ausentesv a Qn de evitar oeul'* 
(acioDes fraudulentas/debe^ el^ Juez .practicar por si 
mismo los tnventarios, los que deberiir concl^ir en el 
preciso ler^raina de dos dias; ecsigiendo por sus de- 
rechos sok treinta reales por cada maoaaa, y trein- 
ta por cada lard-*. En las denvas ocasiones en que ha- 
ya de hacers'^. el fnvenlarto judieralmente^ puede co- 
inisionar al Eseribano para que los forme, d&ndole 
cuenta de su resultado (cap. S.^ del Arancel de los 
Tenie/Ues de Qorregidor de ♦! de iifrnV^ 1768; y f>- 
hrero por G^iHerrez, iorn. 3.% b'b* i.'* cnp. ♦.*, num. 
<6.) En la aclualidad el Juezdeber^ ecsigir pordicho 
acio I()s derechos marcados en los avanceles \igentes. ' 

571. Poede el Juez de oficio, luego que llegue 4 
so noticia l^mueile de uiia p^rsona sin haber hecho- 
lestamento , ni dejado hei-ederos legales . coiiocidos^ 
pravenir por &i el juicio da abinleslalo, formarrdo lo^ 
.inventi^rios y deraas, tanlo i^araevilar asi las defraur 
dsciones ([m pudieran coinetei'se^ asegurando los bie- 
nes para cuando apanezcan lt>8 herederos leg'timos; 
çoanlo pofque si: estos^ no ecsisten, los heredaii e.l 
fisco, por cuyos tntereses debe siempre vigilar la au- 
loridad iudiclal. Pero en cualquier tiempo 6 estado 
de lo& aulos en que se personen los herederos,. acce- 
(li;aodo (^ue les asiste tal cualidad, dj^ra sospenr 
dër toda diligencia; pudiendo solo conlinuiirlas, cuan-r 
do^por desavenencia de las partes^ bayan de valer- 
se de la potestad judicial para los inventarios y dis- 
tribucion dë los bienes, y acudan k ël baciendo las 
soliciludes que conrespondan; 6 en los casos dichosdo 
ser menores, fatuos 6 demeuies los herederos; actuftn* 
dose ya todo con cltacion y audieucia de los inle- 
resados 6 sus legltimos representanles (/ey li, ///.20;* 
y caps, 7." y 8.° de la 6.% tiL 22, lik 40, A. R.) 



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Sf I PIIACTICi FMBMte. 



Capitato 1. 



\>e la formacioii de inveiitarios y m aprobacimi. 



S78. En eaak[uiera de las circuoslancias anted tebaes^ 
en qae sea precisa la iniervencion jodicial en esla 
dase de juicies, acudiran los interesados&alguned^ 
ellos al Juez, que debera ser el del dofnicitio del fina- 
docomocompetente, y le presentar&n On escrilo j»rotH>- 
cando losmcios unmrsnles dt inventario, aprecio y por- 
ticion de los bienes quedados por fhlteciniiento de aque- 
lla pe'rsona; al que acompanara la parlida de defuncion 
lie esta, y los documentos en que funde su persona- 
lidad yderecho el qne haga la provocacion. Se pre^ 
senta ademas copia del lestamenlo del finado, si lo hoK 
biere otorgado, 6 se pide el despacho de compulsorio 

Sara que el Escribano ante quien pas6 la facUite; 6 
ien se ofrece informacion sumaria sobre habef muer^ 
to abintestato, caso de que tio lo otorgara; acompa^ 
liandQ asimismo las partidas sacramentales, y deQtas 
Itocumentos con que se haga constar que es herederd 
legitimo del muerto, como su pariente mas, inmedtato, k 
euyo estremo deber^ ser tambien estensiva la jnstifi- 
eacion dicha. En el mencionado escrito se conduye 
suplicando, se tengan por prevenido& y provoeados aqoe* 
llos juicios universales, y que se coneeda tërmino so^ 
ficiente para formar y presentar el inventario de los 
'bienes mortuorios; 6 bien que se haga saberal here- 
dero, albacea 6 quien corresponda, que eo el plaai> 
que para etlo se le seiiale, haga la preseAtacion de 
inveotarios indicada^ si al que pide no le compete 



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eslii aMigarton (% 32, tit. 2.% P. 3/; y Goyeita, lom: 
V, nms. 202ft y 22S6.) 

579. El laez coD presencia del escrito referido y 
los docomentos que lo acompapan, hk por preventdos 
y proyo(ados dicbos joicios, que se llaman de Usta-^ 
nmtaria, si el finado hizo teslamento, y cn ellos se 
trata de su complimiento; y de abtntestalo, si no lo' 
otorgd, 6 el que otorgara se ba dei^larado invSlrdo; 
leDiendo entonces por objeto la liquidacion y distri-" 
bacion de^us bienes entre sus mas cercanos' parren-* 
tes. Se designar/i en el mismo auto & los l^erede- 
ros 6 albaceas el tërmino legal para la forma^* 
eioo y pi*esentacion de los in\eutario$: y st fuere 
el casoen que deb& practtcarse solemnemente, ya ba- 
eiëndolo por si mismo el Juez,ya el Ëgcribano por 
comision snya, se mandard trasiadar desde loego elf 
jQzgado k las casas mortuorias, para empezar inme'^ 
diitaftieDle dicba diii^eneta, y no dar ttëmpo a qbe 
68 comelan ocullaciones y fraudes. '-* 

580. ËI mventario es una deseripcion ordenada ^ 
los bienes muebles; semovientes, raices^ dereebos f 
aeciones que aparezcan como de la pertenenera de^ 
fiaado, ecsislentes en sas casas 6 en otro lugar cual- 
qniera; Puede ser solemne 6 mdiciaf, que es el quef 
le p^aetiea con asistencia del Juez y Eseribano, y con 
las sotemnidades^ y requisitos que las leyesprevieneu;*. 
y smple,. jmmdo 6 estrajudiciafy que se forma priva- 
da y particularmente por los inleresados en la ma-^ 
oera que nftejor les parecierel La cansa de ecsijtrse en 
este caso la formacion de inventarios es la de quë, 
stempre aparezea cuates y euantos fueron los brenea 
tfaie dejara k su fallecimiento aqueliapersona, y evitar 
ocultaciones n^Iiciosas; y tarobtenimpedir qne seeoHt^ 
famtan estos bienes con los del beredero, y no pueda 
baeërsele responsable, en el caso de qne las deudas 
del finaiTo tisciendan k mas que el \aIor de la beren^ 
eia, de otra cosa que de lo que resulte conteuido m 
bs inventarios. En estos debejt comprender^.no sol© 



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»s^ 



mcTtcA FoasGm. 



los bienes qae dt'jara el diftinto, sino sQdëendaSf pn- 
peles y deoias efeclos que se encuenlren en su po-^- 
aer, y aun los de la pertenencia de sh rauger ë hijos, 
si los tenia, para que todo conste y pueda tienerse 
pres'^nte al raismo liempo de egecutars? la particion 
{ieyes 99 y 100, tU. 18, P. 3.'; 5.', 7/ y .8.\ tit, 
6.", P. 6."; y Goyena, tom. 2/, tit. 28.) 

581. Los bienes qaa se coraprenden en el inven- 
tario, S3 han de ir s?ntandt) por clases y generos a 
fin de evitiir involucracioiis^s y enlorpecimienlOA, es^ 
pecialm^nle al li^rapo de sus aprecios: \mo cnando 
88 praclica judicbilm'^nte de oficlo, suele eslender»d 
eo la parte de loi bienes que ecsistan en las casas 
del difunto por habitaciones , inventariando por sa 
6rden los efeclos que se van enoonlrando en cada una, 
las que se cerraran recogiendosusllaves paraimpedir 
cdalquiera sustraccion maliciosa. 

382. El tarmino que la ley sefiala para que se pçin- 
cipiea formirel inventarioesf'l detreintadia^contados 
desde el fallecimiento del testador 6 dueno qqe fuë 
de ellos; debiendo ser concloidos y presentarse al Juei 
6 lo3 interesadoi en sesenta mas: pero si hay bienes 
fuera de la provincia, y S3 viere que noe&su6cien- 
ie dicbo plazo, se puede conceder hasia un ano, segun 
los casos. G^neralm^nte habiando siempre que baya 
ju.sia causa para no poderse finalizar el inventario 
en los sesei^la dias referidos, pue.den concederse algu- 
nos raas, cuando S3 haga constar alJuez la ecsisten- 
de la causa que ecsija la ampliacion {le\i &.% /iV. 6**, 
P. 6."; y Goyena tom. 2.\ mm. 2050*) 

583. Cuando pasado el tërmino concedido, oo pre- 
eentare el inventario el que deba hacerlo, puede cual- 

Juiera de los interesados acusarle la rebeldia, y pe- 
ir se le haga saber que inmediatamente lo presen- 
-4e, bajo apercibimiento que de lo contrario .se for* 
mara judicialmente a su cosla: k lo que accede 
t\ Jue^, quien suele mandar que cumpla con la 
presentacion en el lermlno de segundo o lercero 



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FRACTICA TOliETIftK. 33f 

(ha. $i tampoco ejbcuta lo mandado, se le bar^ igual 
inlfmacion k instanciadela otra parte; y si ni aun en- 
lonep* lo presenia, deberii Ilevarse k efecto el ape,r- 
cibifl^fenlo ëirho. El obligado k !a formacion del in- 
ventario, puede, cnando no lo hayaaun podido fina- 
iizar, y se vea apremiado por habVr concluidb el ler- 
mino que para ello se le asig^iiara, j>rdir al Juoz le 
coflcerfa al^gunos dias mas, haci'Mulo presonte las cau- 
Rasqae ban molivado su fc^lla de conclnslon, crmo on-' 
f'fmedad, ausencia, demasiada eslonsion d^ I caudal 
?tte ha rfe inNen1ari:rrs'^ &c.; k lo que [jodra accrder- 
B?, sr se estima bastante la causa ospuosla. Si ai^e- 
sar de esta nueva'concesion de termino, no cumplie- 
recon la pres'^ntacion dicha, procoderi el Juez &in- 
ventariar los biones ft cosla de aquel. 

584. Formados los invonlarios por ol qne tenga es- 
la obligçicion, los doborft prosontar con un oscriloea 
(|iie solit'ite los haya el Juoz por prrsentados, teniën- 
dole por cumplido, y quo se apruebon: se manda con- 
frrir trasladoa tos intoresados, quienos, si los oncuen- 
Iran arroglados, convondr^n on que se accoda k lo po- 
dido por aquol; y si por oKcotili'ario notaron on oilos 
algunas foUa.s po4ran reclamar para que se comple-, 
lt*n debidamonle. En ol primor caso el Juez los apro-* 
bara desde luogo; y en el sogundo la parte que in- 
teiUe la roclamacion doducira una domanda formal, 
qae se llama de ocnKacion cuaido se hajan dojrdo 
de inventariar maliciosamento alirunos bienos: en olla 
86 pide que se comprendan en el in\enlario, y se ten- 
gan como parte do ^l talos y cualos bionos que fal- 
tan de la peitotteneia del finad^o^ los que se espocifi-- 
caran con loda indiNidualid'ad. Para entablar esta do- 
manda, como que \k k piodncir uu vfidadoro jui-p 
rio conlencioso, os necesario que procrda la colobfa- 
ciDn del de paz que las leyos ocsigon (leycs 6.* y 9.», IfL 
6.% P. 6.^] art. 21 del Eegkm. jircv.; y 6.* de la 
fey de 3 de /untb 1821 ; y Goyemy iom, 2.% sec. 8.* del 
^^28.) , 



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585. D^ ella se coniiere traslado^al q^e Term^ f, 
pi^esento el inventario, y se sigue sustapciando comOi 
un juicio ordinario, hasta que recaiga seDtencla de-- 
finrliva que se declare firme; en la cqal se manda* 
vkn agregar al inventario los bienes que se bQbiere. 
acreditado deben fornaar parte de ël; 6 se deuegar^ 
su iAclttsion aprobando aquefl, cuando no resultare ser; 
naejahte prueba (Goyena, tom. 2.% num. 2091.)SieB) 
et juicio de conciliacton, 6 duranie la sustanciacioa:. 
del referido litis se aviniesen los interes^dos en caa- 
les sean los bienes que bayan 6 no de inçluir&e* se^ 
d^ todo por terminado, aprobindose el convenio cer 
lebrado. La demanda de ocultacion puede tambien ie^. 
ner lugar aun despues de aprobado el inventarto y 
becha ya la particious cuaado hasta ese liempo ao baya 
Ilegado a noticia del interesado la ocultacion mali- 
cibsa que se cometiera. Puede asimismo, para evitar 
los perjuicios consiguientes a la dilacion, proceder- 
se, duranle la sustanciacion de dicho juicio, k la 11- 
quidacion y division de los bienes qqe por entonces 
resullen inventariaclos; cuyas operaciones sufririn la 
modificacion oportrina, si por resultas del pleito At 
ocultacion, debicren tenerse algunos mas como bienes 
del finado. 



Capitolo II. 



Be los apredos de los hieoes inventariados. 



'586. Aprobado desde luego el inventario, 6 47if-. 
tud de la providencia final que recaiga 41a deman- 
da de ocultacion, se procede k la segundia parte de 
cstos juicios .universales, cual es el aprecio delosbie- 



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PRACTICA, F0IIE?(S«. 333 

06» •invenlariados; i cuyo intento se iiombfaii peri- 
los por los interesados en la forma que so esplico en 
el tomo i.% capitulo 2.°, seccion 3.', tit. 9?. Veri- 
licados los aprccios por los que resulten nombrados^ 
habiendo prëviamenle acepiado..y jurado su encargo, 
se da conocimiento de ellos a los iiiteresados, quie- 
nes si los consideran juslos, solicitan se Ungan por 
bien hechos; 6 reclaman conlrasu conterndo cuando 
los ^je^n iiujQsios por denvasido subid<)s 6 por bajos, 
porque en su pr&ciica bubiera fraude, colusion, bo- 
borno, &c.; siguiendose sobreestas reclamaciones un 
jnicio ordinario, precedido del de conciliaci<m, si 
•efi esie ni despues resultare avenencia de las par- 
*8. Y se eslarJi por los aprecios hechos ciiando par 
^a sentencia finat se declaran v&lidos y legales, 6 vol- 
mk k practicar de nuevo, caso de que se len^ 
gan por nulos ë insnbsistentos los becbos anles (Fi?- 
mropor Gutierre%, tdm. 3.% lib. 1.% cap. 1.% § 3.*'; y 
'Goyena, tom. 2.% Ht. 29.) 

. 587. Si »0 se han cbn\enido lcs perilos de ambas 

jMiftes, y cada cual ha fijado un preçio diferente a 

m bienes, se nombrara judicialmenle un tcrcero en 

-discordia, eomd sucede en los demas casos semejan- 

fcs, ei qne reconociendo los bienes que ha de tasar, 

^ Gtm presencia de los aprecios liechos por los dis- 

i?ordanies; ëstenderSi su dici&men, fljandoles el valor 

^m esiime aiTeglado. Caso de que se adhiëra al pa- 

ffecer de uno de los primeros periios, su opinion se 

considerarii que es el juslo valor de los bienes, co- 

'Bio tiimbfen si adopt^se nn tërmino modio onlre el 

dictimen^ de los que discordaron; poro si tes pusie- 

•se un 'precio mas allo 6 'mas bajo quc el de aquellos^ 

el Joez fijara como su verdadëro Valor, el que de los 

tres aprecios estimare mas arreglaclo con vista del 

fei(«rttado y coraparacion de todos. El nombramipnt^) 

de iepoero deberfe haceree sab^r a las partes, por ^s 

tieneii 'algutfa justacausa para no conforraavse cod et 

"iesignlide, y qnisieren recusarte plFira quc se nombre 



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39^ FfUCTlCA FOIISMC. 

otro en 8tt lugar iflutierrez, cap.- cU.; y Gi^ena 
dichotit., sec. 4.') 



empiuam uv 



He la Uqutdaclon, partleleB, y adjudlcaoioa de los lilenes. 



588. Fijado el valor de los bienes hereditarioft, 
se procede i la lerçera parl? de los juicios univer- 
•^ales de lesUinenlar'.a, cual es la Jiquidacion y par*^ 
lidon de los niismos enlre los legilimos inleresados. 
Para rllo norabran eslos contndore^ partidores del misr* 

.mo modo que s8 eJ3cala con los perilos; pudieudo ser 
nombrados uno, dos 6 mas, y cualosquiera personas 
s?an 6 no l^^lrados, segun a las parles les parectere; 
annqae cuando ss baga en la Corle dicho noml>ia- 
mienlo han de ser Abogados. Si alguna de eBtas no 
eligiere parlidor, lo hara el Juez de olicio, como su^ 
ced'c^ resp'^eto a los perilos; debiendo en esle caso, jCO- 
mo en todo el en que aquf^I haga ol nombiamient^, ser 
designado el conlador lilular, si ,le hay eu el puer 
blo, y si no una persoiia inleligenie que merezca la 
. confianza del juzgado: pero en los demai& que ociirrau no 
podrin bajo ningun prele^o inlervenir en la parlioion 
diehos conladoros, a co ser que. los inleresados los 
nonibren^ aunque onlre eslos haya menores 6 fatyos 
(ieijes2^ y iO, tit. Vo, P. 6,'; 9.' f/ 40, lit. 24, iib. 
10, N. li.; Feb.por Gut. tvm. d.\ iib. \.\ cap. 2/; 
g Goijenfly tom. 2.*, mms. 2265, d 2267.) 

589. Los conladores nombrados se pueden reco- 
sar con justa causa igualmente que los apreciadoreg: 
debiendo designarse olros en lugar de lo6 recusados, 
ii la solicilud se declaraprocedenle. Ejçcatado ql qoak- 



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bramiftiilo v<^Hdamente, se haee sab^r a los agracia^- 
dos con ël para qtie aeeptcn y j\ireii el encargo: lo 
qoe verificado» procederjn k la oppracion de eomud 
acu^rdo, y teDierdo pard ello las reunionesi y cnn*^ 
ler^icia* qpue ff^limen necesarias lanlo enlre si, co- 
mo <5on los inleresndos, a fin de orillar ioda diflcul- 
lad, y penetrarse bien de los respecliNOsderechosquc 
reoresentan aqiiellos en la herencia, y demas nece- 
«ario para qae la liquidacion y pariicion se \eriliqne 
ton lino y legaliilad en cada caso. Al intento debe- 
fkn pasi&rselc's los aulos de ta testamentaria y los de^ 
mas documentos, que se crean necesarios para enrn^ 
pllr debidaflirente su mision; como jion las ëscriluras 
Artales, la de capilalizacion de los hienes quë ol 
fflarido aportara al m^trimonio, de donaciones becbaft 
ilos hijo.>, y otros 'semejanles. El encar|ço de parti- 
dor es voluntario anles de acepiario; pero despups es 
obligatorio, k no s^r qii« mVdie iasla causa para dejar 
decumplirlo {tey t.\ tii. 21, lib. 10, iV. H.) 

590. Tomados estos conocinrienios prëvios, ypi^ 
flentados y reconocidos los iosirumentos indJcados, ein* 
pezarin h formar la pariicion por el orden y en la 
(orma que 4o ecsijan los derechos y obligaciones d^ 
los part-icipes en la b'^rpncia. La man^ra, poes, de 
ejecutar la paTticion ba d^) variar necesariamente se- 
guB ias diversas circanslancias qiie se presenten eo 
cada cas^ qae ocurra; pero con iodo, el orden qiie 
en logeneral ha.de obs'^rvarfte en ioiias ellas, y el rao*- 
do priciico de estenderias eselque vamosiespltcar. 

591. Df»spues d9 puesto el encabezamienlo, 6 fteft 
emfrafe de aquella operacion, se sientiin los qoe ^ 
ifaman presupuesios^ svpues4os 6 smposicmes\ que soi 
eiertas proposiclones que se tienen como verdadera^, 
segun ios daios ë iostrnmentos ecsaroinados, yen \m 

3ae se va tijando toda la hisiorra 6 relaeion de Im 
erecbos y ooUgaciones que taviera el finad«> de soir 
ttlliflias disposiciottes, M los i^rlicipes.en la Ik*^^ 
eia»y e& ^nde iodos aifuëllo^ bëchos^ue bM^ lo 



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servir de base aia parliciofi, {mra qae secdimci^^M 
/acilidad y k primera vista la juslicia y oportuni- 
dad de cada una de las aperacioneg uHeriores. Se^ 
skn, pues, presupiieslos que deberad seutarse eii la 
^mrticioii; que aquel cuyos biçnes van a dividirse, 
iailoci6 bajo el testamenio que olorgo anle tal Escrir 
-bano 6 abinleslalo; qup e^tu^o casado una, dos, 6 tres 
A'eces y con quien; <iue hubo de su primer matrimo- 
flio tantos bijos llama.cios lal y tal, y del segundo caan^ 
los; que la muger aporl6 lanto por su dote, y adqui* 
rio despues en su particularesto 6 loolro; queel tes- 
tador hizo mejoras de tercio y quinlo a favor de F.; 
que llevo al primer matiimonio lanto capilal ycua&- 
to al segundo; que hizo una donacion simple de taii- 
to a 3U hijo N., y otra de Cuanto a R., &c. (Goy^ 
««, iom, 2.\ num's, 2323 al 2325.) • . , 

592. Establecidas las suposiciohes que sean nece* 

farias segun los casos, se procedera ^ la liquidacioB 

del caudal invenlariado, paiu la que servira detipo 

la sftma total a que ascieadan los apreeios; opera- 

isijOh <|ue variar^; tambien cuando el finado sea ^^ 

,4ero, Qasado que dejase hijos y nauger a su falle- 

(Oimiento, que tuviera padres li otros ascendientes, 6 

r^lo berederos estraiios &c. Para formalizarla lo pri-- 

mero que debe ponerse es la suma que iioporleD Im 

,'bienes inventariados k que se Uama cuerpo geniral tk 

rhaçienda;de cuyo capital ^e deduciran por su ordeB 

Jas bajas comunes 6 generales^ es tlecir, aqaellascafi-^ 

lidades que no deben comprenderse en la divisieii-; 

ifKimbrandose asi, porque tienen lugar en casi todos 

^s easos, y por lo general soa las deudas 'Contrai4K 

^ co#[iun por, ambtis conyuges, siera casado'el di«- 

ifan4o, o las( que resul-ten contra ël en particular; el 

!^apitai que cada uno de ellos apo^ara al matrima^ 

/*»lo; Id qjue adquirieran respectivamente durante- ël; 

%'%\(^% oostQS:;d.e los inventarios,. leiprecios, particion y 

^^^ jpdiciale$ bi^ta I^ terminacion de la lesia- 

tHeqiiMia 6 abiiitestato. EL f esidUa iiml despu0» (|e,b^ 



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riuCTiGA poRiNStt. 33t 

ehas eslas dëducciones resalte) cuando el muerto es 
DD casado, se llama gananciaks^ por(]ue es lo ipu^ 
tiplicado 6 ganado por los esposos mientras vivieron 
en la sociedadconyugal; los que perteneccn por mi-* 
tad k ambos s6cios. Las bajas comunes se redacir&n 
k los creditos legitimos que resulten contrael difun* 
to, cuando este no fue casado, y i los bienes que apa-^ 
rezca nole pertenecen (%f* <.• d h&.*,lit. 4/ lib. 
40, N. It; Febrero por Gutierrez lugar cilado^ caps. 
3.% 4.% 5.* y 6.**; y Goyena^ tomo ^.% tit. Z% y tom. 
3.% tits. 33 al 35.) 

593. Hechas las bajas referidas en el primer ca* 
60, SQ^ reuniran las partidas de los blenes que pçr- 
tenezean al tinado, forroando con ellas el total que 
ha de dislribuirse entre los herederos: de raanera que 
si fallecio la muger, formari dicho tolal el imporle 
de su dole y bienes parafernales, el de alguna heren- 
cia p donacion que bubiera adquirido, de su mitad 
de gananciales &c.; y si el marido, el del capilalque 
aportara al roatrimonio, de sus adquisiciones particula^ 
res, de la mitad de gananeiales, &c. De esta suma 
se bajaran ante todo las deudas pecuiiares del difuu'- 
to, si las hubiere; y de la que sobrare se deducir^ 
el quinto^ caiso de que dejara descendientes que le he- 
redasen, 6 ol fercib, si tenia solo ascendientes* Por el 
qDinlo se entiende la quinta parle del importe de di- 
cho capit^, y por el lercio la lercera, que es de lo 
qoe puede el'testador dtsponer libremente en uno li 
otro caso; piTes las cuatro quintas 6 dos tercioa res- 
iantes son la legitima .de los descendientes 6 aicen- 
dientes, que han de percibir, segun la ley, integra y 
sin baja ni gr^vamen alguno. Guando no haya he« 
rederos forzosos es inutil la deduccion del quinlo 6 
tercio, por lo que debe omitirse, sacindose en gene- 
ral las deudas teslamentarias y heredilarias del to- 
tal de bienes correspondientes al finado {leyes i^ y 
V, tit. 20, //6. <0, IS. R.\ Gut.ensuFeb.tom.^.% 
W. 2.%' y Goyena tom. 3.*, tit. 32 y siguientes.) 
TOMO it. 22 



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338 PAACXICA msMSK.^ 

594. Deducido el quinlo 6 lercio en su caso, se 
formarii la liquidacion de ël, esto es, se iran bajan- 
do los gaslosque han decubrirse con su importe, pa- 
ra que result^ la cantidad k que estos ascienden, y 
si no alcanza a cubrirlos en su totalidad, 6 si queda 
algun residuo 6 remanenie, para darle la aplicacion 
que corresponda. Los gastos que ban de satisfacerse 
con el quinto 6 lerçio, sori los de la liltima enfer- 
medad, del entierro, funeral, misas, y lutos; y los 
legados, mandas, 6 donaciones que hiciera el lesta- 
dor en su liltima disposicion. Si estos gastos impor— 
tan mas que el quintt) 6 tercio, se bajara de los le- 
gados y mandas a prorata la cantidad que escedie- 
re; reduciendo tambien en su caso el importe. delos 
d,emas gaslos, haciendo un funeral menos costqso, apli- 
cando menor niimero de misas, 6 por una'limosha 
mas moderada &c. {ley 9.', tit. 20, lib. 10, 7V. «,; 
y Goyena, tom. 3.% sec. 3.' del tit, 36.) ^ 

595. Sacado el quinlo cuando hay descendientes, 
y hecha su liquidacion, se deducir^ de las cuatro quin- 
tas partes restantes una tercera, si alguno de ellos 
ha sido mejorado en el t'ercio; çuya deduccion no se 
hara çuando no ecsista lal mejora. Este tercio es una 
desmembracion que se hace de las leigitimas- de los 
deraa^'descendienlesen favor precisamente de alguno 
de ellos sea de primero 6 de ulterior grado, coijio hiio, 
nieto, biznielo, &c, El residuo despues de hechasjas 
deducciones dichas, segun los casos, es lo que forma 
las legitimas de los ascendienles 6 desoendientes, el 
que se-distribuye en lo general entre ellos por igua- 
les partes {leyes 214 del Estilo; y 2.% tit. 6.\ lib. 
40, N. R.\ Sala, Derecho Real.tom. \.\lib. %.\ tit. 
6.% mm. 1 a/ 5; y Goyena, iom. 2.% tit. 10.) 

596. . Si se hubiesen hecho por el finado en vida 
algunas donaciones simples 6 causales k sus hijos, sa 
importe se colacionard en estp eslado. de la opera- 
cion; es decir, se agregar^ k aquel liquido divisiole, y 
como si fuera una cantidad ecsistenl^ en realidad. 



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►RACTiCl FORINSE> 330 

Esla colacioii tiene por objeto el qoe se aomeite por 
su medio el capital divisible, y resolten igoalados to- 
dos los hijos, impot&ndose en so parte la cantidad qoe 
respectivamente hnbieren percibtdo en vlda de sos 
padres por dichas dojiaciones. Si estas foeron he- 
chas por ambos conyoges, se traera k colacion solo 
la mitad perteueciente al finado; y si el qoe falleci6 
no foë el q'oe hizo la donacion, sioo el qoe vive, 
nada se colacionara hasta qoe este moera y hayan de 
dividirse sos bienes {teyes 3.% tit. 15, P. 6.^; 5.% 
tiL 3.^* y 9.% tit. 6.°, lib. 10, A'. R.; Sala, lugar cita- 
do, mms, 6 al 12; y Goijena, tom. 2.% tit, 30.) 

597. En el caso, tiempo y modo de hacer la co- 
lacion de estas donaciones no se distingoen lassim- 
ples de las caosales^ ni las hechas a las hijas por 
'via de dote; pero si hay ona notabilisiraa diferen- 
cia en coanto a los efeclos de dicha colacion, y la 
manera y caso de impotarlas al hacer la divisiçn de 
los bienes hereditarios: poes coando la douacion es 
^imple se impota primeramente como mejora del ter- 
<5io; si no cabe en ella, se estiende a la del qointo; 
y si'tambien escede, se aplica a la legitima; enlen- 
diëndose inoficiosaen coanto sea mayor qoe el imporle 
de dichas tres irapotaciones, coyo ecseso debera devpl- 
vei^e k la masa comon de los' bienes. Se fdnda la 
fflanera dicha de hacer la impotacion en qoe se prer 
sume qoe el padre qoiso mejorar al hijo a qoien enr 
Irego la donacion simple, poesto que sin necesidad.vip 
bizo de mejor condicion qoe k los demas hermaiios: 
y por eso sold se repota como adelanto de so, legi^ 
tima, coando escede del importe de las dos mejor^s 
feferidas, qoe son las linicas qoe poede hacer el padre 
m fayor de nno de sos hijos (% 10, tit 6.°, lib. 10, 
iV. R.\ y Goyenay tom. 2.% mms. 2162 y 2191.) 
. 598. Coando la don^cion es caosal se verifica la 
impuiacion por el orden inverso; esto es, aplicando- 
la primero como adelanto de la legitiioa; si escede del 
importe de esta, i la niejora del tercio;si aoB esma- 



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SiO rilAGTtCA FOUNSK. 

yoT^ & la del qainto, y si tatnpoco se cabre, seii 
iDoficiosa en cuanto al esceso. El fundamento de es- 
ta imputacion consiste en la presuncion de qne el 
padre no quiso mejorar la condicion del bijo & 
quien hizola donacion, pues si leenlregftaquellds bie- 
nes, noTuë por su libre voluntad, sino impulsado por 
la causa que le decidi6 k obrar asi; y por lo tanto 
fiolo en el caso de no lener cabimento en la le^iti-* 
ma, es cqando por la prrdileccion que le mostro se 
6U|>one quiso mejorarlo sobre losdemasbijos. Se impata 
siempre primero la mejora del tercio que la del qointo, 
porque no se debe tocara este sino en caso de absoluta 
necesidad, en razon k estar eslablecido en favordel 
alma del testador (fe|/ 5.*, tit, 3,% tib. 40, iV. R.\ 
y Goftena m el mismo kgar.) 

599. Si la donacion es becfaa k la bija por via 
de dote, no ba de estimarse jamas para imputarla, 
como mejorada en iercio ni quinto; pudiendo unica- 
mpute cuando së traiga k colacion aplicarse por sa 
legitima, teniëndose en la parle qne escediere al im- 
porte de esta como inoflciosa, y debiëndo devolver 
este esceso h la masa divisible de bienes. Pero se coo-^ 
ce&e h 1a dotada el beneflcio de que paeda compa^ 
tar la donacion recibida en e! tiempo en que se le 
bizo 6 en el de la muerte del testador, segun eli* 
çicre^ por ser eo ana u otra ëpoca mayor el caudal de 
sus padres y tener cabimenlo la dote (teyes 5.* y 6.% 
tit. 3% m. «0, IS\ «.) 

600. Toda la doctpina qae se ha sentado respec- 
to k colacion ë imputacion de donaciones hechas por 
el padre k sns hijos, tiene aplicacion unicamente eo 
el caso de que el donante uada dispusiera en vida 
acerca de dicbos particulares , porque es cuando 
puede tener cabida la presuncion referida: mas si 
enel testamento, 6 de otro modo espres6 su voluntad 
mandando que no se entienda mejorado sa bijo tal 
por la donacion que le hiciera, o qae se considere 
mejorado solamento en el tercio, 6 qae desde luego 



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fUfinu rounftK. 344 

le rmpate oomp mejora la donacion, siendo eaasal, n 
otra eosa semejante, debe ëstarse k lo que mandaro 
m tal que sea dentro del eireulo de las faeullades 
qae las leyes te conceden eoino teslador en estos ca- 
80S {teyes 3.% tit. I^, P. 6.'; y la, tiL 6.\ /il. 10> iV. «.; 
yGoyena^ tom.2J'y num. 2491 .( 

ftOI . Verifieada la colacion de las donaciones do 
la manera dicha, si las faiibiere, se coptinua ia par* 
ticioQ, dividtëndose el residuo qne resultare despues 
de las deducciones referidas, cou e) aumentode las 
donaciones colacionadas, en tanlas partes igualescuan- 
tos bijos bërederos baya, pues estas ser&n sus %i- 
limas; quedando asi terminada k liquidacion de los bte* 
nes. Segurdanaente se proceder^ h formar las hrjueks de 
eada participe 6 sea la totalrdad de lo, que tes cor^ 
responda por euajqiiier conceplo en la hereneia, de- 
signiindoles los bienes con qne se han de enbrir sus 
respectivos derechos (Febrero por GutterreZy tom. 4.^ 
tap, 9.% mm. 14; G(H/ena, tom. 3.% num. 2619; j 
EscricheyDwc. razon^, patabra Hijuela.) 

602. La hijuela, pues, ronsta de dos partes,^ que 
6on, el ttaber 6 reunion y suma de las|)articipacionea 
.que hayan eorrespondido a aquel heredero; y Idadjudi'- 
eacion 6 pagoy 6 sea la noia de Jos bienes que se le 
aplican de los comprendidos en Io& inventarios has- 
ta que cubran con el valor de sus apreeios el im-^ 
porte del baber fijado antes; cuidando de qae & ca- 
da participe se le adjudiquen bienesde todasJas cla- 
ses que haya, & fin 4e qi>e se igualen todos y se 
eviten agravios y FecIanaacioDes. i)e manera que el 
haber de la \iuda v. g. con»prenderi sa ëote,. para- 
fernales y bienes que adquiriera en s« particular, la 
milad de los gananciales^ cl leeho cuotidiano, el le- 
gado 6 mejpra del qointo qae se la bubiere heeho 
&c.; y en la adjudipaciou se h fiari pagocon los bie- 
nes qae ecsistan dë los oue aportara at matrimonio, 
coD la casa tal, euates olivares, tantos bueyes, la 
ropa de sa uso &c.; basta completar el totarimpor«^ 



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342 FRACTICA FORENSE. 

le de sn iaber. El de uno de los hijos compren- 
der^ su legilima, la mejora del tercio y remanen- 
te delquintO, un legado &c.; y se le hara pago con 
tanlos cle una donacion simple que recibio en \ida 
del teslador, una casa en tal- parle, dos \inas en cual 
&c.; y asi respeclo a los demas bijos 6 participes 
en la herencia, segun los derechos que k cada uno 
correspondan {Febreropor Gnlierrez, tom. S^yCap. 2."*; 
y tom. 4.^, cap. 9.°; y Goyena, fom. 2/, secs. 4.', 5/ 
y 6.* del ttt. 31; y tom. 3/, mms. 2619 y sigmentes.) 

603. Hecha asi la opëracion, se estender& una no- 
ta en que se estampen los resultados parciales de ca- 
da una de las liquidaciones, divisiones y deduccio- 
'nes praclicadas, reuniëndolas todas en una suma, la 
que comparada con la general a que asciende el in- 
ventario 6 sea el cuerpo lolal de . hacJenda, se de- 
duce k primera \ista de la igualdad de ambas la 
esactitud de lodo lo hecho: k esta nota se llama por 
lo mismo comprobacion de la particion ejecutada. Des- 
pues se sentar^n, si se estimare necesario, cierta& 
declaraçtones 6 advertencias en que se da la razon de 
algunas particularidades de la particion, se aclaraD 
algunos estremos de ella, 6 se fija lo que (Jeba ha- 
cerse en algunos casos que puedan ocurrir sobre el 
resultado de lamisma operacion: v^ g. se declara que 
k F. ,se le ban adjudicado tales bienes para pago de 
las deudas por ser el encargado de-esteobjeto: se de- 
clara igualmente que si en lo sucesivo aparecieren 
mas bienes pertenecientes & ftte caudal se dividir&n 
en la misma forma que Ibs in\entariados: que si re- 
sultare algun gravamen a cualquiera de las fincasad- 
judicadas, 6 ser de la pertenencia de un tercëroen 
todo 6 parte, responderan los comparticipes en la he- 
rencia h prorata de la përdida que sufriere por tal 
concepto el k quien se habia adjudicado la cosa gra- 
vada 6 agena; y asi otras semejanles {Gut. y Goyenaen 
los iugares citaaos.) 

604; Si en el caudal inventariado se comprendie- 



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PRACTICA PORKNSE. 343 

ren bieues de disliirtas personas de la nrisma fami- 
lia que hubieren fallecido anles, por no haberse he- 
cho la^ oportnnas particiones cuando murio cada una 
de ellas; como que eslo produce diferenles derechos 
en los participes que han de variar necesariamente 
la operacion, debera praclrcarse nna division separa- 
da de los bienes que se liquiden de la perlenencia 
de cada cual tfe los finados, empezando por los que 
por su muerte transmilieron primera dereclios a los 
otros ya difuntos, hasta lleçar& los herederos que vi- 
ven cuandosehace la operacion. Ejecutado asi, se uni- 
rin las divisiones parcrates a la general, ci fin de que 
aparezca hecba la -particion de todo el caudal inven- 
tariado con el 6rden y chridad apelecidos. Igualmen- 
te se deba practicar una distribucion especial de la 
hijuela que hubiere correspondido al hijo que mu- 
rio antes que su padre enlre los descendientes que 
dejara 4 su fallecimiento [Gut. y Goyem en los mimos 
Ing^ares.) . > 

60&. PVacticadd por el orden dicho la particion 
con las variaciones y modificaciones que ecsija ca- 
da caso que se presente, se termina espresando quc 
se ha i-ealfzado fiel y Jegilmente sin agravib de hin- 
gun rnteresado; la firman los contadores, y la piTsen- 
lan al Juez para su aprobacion. Si no se hubiesen 
avenido los partidores en algunos estremos de la ope- 
racion, cada uno la estendera segun su parecer, y am- 
bas $e presentaran aFjuzgado; en cayo caso se pue- 
de nombrar un tercero, para que forme olra eonfor- 
me a lo cpie crea justo en visla de las dos hechas, 
6 prëvEa audiencia de los inleresadosaprohar desde lue- 
go una de laspresentadas j.or los prrmeros partidores 
{Feb.por Gut, tom, 3.", cap. 2.\ num. 27;. y Goxjena^ 
tom'. 2.% ntm. 2271.) 

606. Becha la presentacion al Juez de la parti- 
cion, manda dar vista de eila a los interesados, quie- 
nes siOa consrderan bien fomada, convicnen en'su 
aprobacion; y si no, hacen la reclamacion que pro- 



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3ii f RACTICA rORflflSI. 

eeda, que generalmente puede fundarse 6 en defec- 
los en la liquidacion y aislribucion dei caudai, por 
que no' se tiayan lenido presentes ios verdaderos de- 
rectios de cada parte; 6 en la mala aplicaciop de los 
bienes por baber adjudicado k uno los mejores y k 
otro los de menos mërito, cuando debe bacerse esta 
distribucion repartiendo entre todos con igualdad los 
buenos y los malos. Tambien puede solicilarse la in- 
validacion de una particion por no haberse becho an- 
te Juez competente; por no haber sido citados para 
su formacion todos los interesados; por haberse com- 
prendido en ella personas estranas creyëndolas parti- 
cipes en la herencia; por restitucion pedidaen tiem- 
po por quien disfrute deeste beneficio; por lesion enor- 
me 6 enormisima; y por fraude 6 colusion queen ella 
se cometiera {Gutierrez, tom. 3.*, cap. 2.% num. 27; 
y tom. 4.^ cap. 9.\ § 4.**; y Goyena, tom. 2.*«wi»2271 ; 
ytom. 3.% secs. i.* y 2.' del lit. 37.) 

607. Estas reclamacionçs, babiendo oposicion por 
las olras partes, se sustancian y deciden en \ia or- 
dinai-ia; y terminadas por sentencia consentida6eie- 
eutoriada, si por ella se aprueba la division practicaaa, 
se har& k los participes en la herencia entrega de 
hs bienes Qpmprendidos eo sus respectivas hijuelas, 

Jde ios titulos de su pertenencia,. lo mismo que si 
esde luego se hubiese aprobado por conformidad de 
las partes; y si por el contrario se desaprueba, de- 
herk rehacerse en todo 6 en la parte que se decla-' 
rë inv&lida; volviendo despues h daV inteligencia de lo 
ejecutado ultimamente^ los interesados, paraqueen sa 
visla pidan su aprobacion, 6 reclamen los agravios 
nuevamente causados, segun lo que proceda, hasta 
que por sentencia lirme quede aprobada definitiva— 
fliente la particion, y pueda procederse ^la entreffa 
de los bienesv en la forma dicha {Gut. y Goyena eu tos 
iugares cils.) 

608. Comoestosjuicios son universales k elloshao 
de acamularse por necesidad, segun las reglas dadat 



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FBACTICA FORBnlB. )45 

re8pecio& la acumulacion, todas las incidencias y de« 
pendencias de los raismos; es decir, cuantas itcla- 
niaciones se deduzcan conlra la dependencia, ë inci- 
dentes que se promuevan durante sli curfo^ ya sean 
procedentes de oblipaciones conlraidas |or el tcslrdcr, 
ya despues d^ su falleciraiento por les it| rcsrntr.r- 
les de la lestamenlaria. De mariora qne trdos Ics 
pleiiosque estuNieran pendientes altirmpo de la muer- 
te de aquel, y los que se susciiairn dfS[U€s for 
cualquier,' concepto , se deben acumular i lcs au- 
los universales ; verificandose esto del mismo mo- 
do que se egecuta la de procesos, segun se Vspli* 
c6 en su lugar. El Juez compelentfe ante quien se 
han de hacer dichas acumulaciohes, y que ha de con- 
tinuar conociendo de losjuicios universales referidos, 
lo esel queprevinola l^islamentaria. f IVifl^^ ftt ^//c«i. 
4 .'' de esia obra, el cap. k'\ sec. 2.^ del tit. 8.") 

609. Mienlras nose haya realizado*Ia division de 
losbienes heredilarios, y permanezcan unidos forman- 
do uu todo duniversalidad, cuantas reclamaciones se 
hicieren, y acciones S9 entablen contra ellos 6 ej H- 
nado, se dirigirin^ la lestamentaria; pero locgo que 
se hayan dividido y entregado sus respeclivas hijue- 
las k los herederos, se deduciran contra estos en su 
particular, los que seran responsables al pago de las 
doudas que resuUaren contra los bieues hcrcdilarios, 
hasla donde alcance la parte que perciLieian y rada 
mas: A no ser que hubiesen recibido fa hereiicia sin • 
Inventario, pues entonces, como iio se i-'aLe cuaiito c& 
el imporle de aquella, se confundcn sus bicncscon 
los que poseyeran en su particular, y han de rcspon- 
der de. lodas las obligaciones que resulten conlra el 
teslador & quien represenlan. Si alguro de dichos he* 
rederos hubicre ensgeriadosu parlici|aeioii y cFlnxicre 
insolNente, los dcmas cin}|iiiin con cnliffar la ^u* 
naa correspondiente segun la parte qre ictiLicran,. 
porque ya estan divididos los dereehos y obligacio— 
ciones, y solo pueden ecsigirse k prorata; teniendo qu? 



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^46 PRACTICA FORENSir. 

esperar.el acreedof por la parte del insolvenle a que 
venga k mçjor for^tuna (%^^ 5/, 7/ y 10, tit, 6.*, 
P, 6.-) 

610. Tambkn quedan todos los beredeços respon- 
sables entrç si a la eviccion y sanearaiento por los 
bienes que reciben; y a cubrir en la raisma propor- 
cion dicha cualquier olro gravimen que no se tuvie- 
ra presente, 6 por otra razon dejara de incluirseen 
la particion, y mengiie el derecho de algunos de los 
participes {Guiierrez, tom, i.'', cap, .9.% § 2.°; y Go- 
yena tom, 3.°, sec, 3.° dei tit.^l.) La accion para 
pedir la division de una herencia y provocar dichos 
juicios universales dura tantocuanto el derecho a los 
bienes de qoe se compone; es' decir, Ireinla aiios, 
porq^ue tal es la duracion de hs acciones mistas de 
real y personal a cuya clasb*pertenece aquella (Guh 
tom. 3.%' cap. 2.**, mms. 10 dl 12; y Goyena^ tom 2.% 
%m^. 2249 a/ 2251.) 



SKCCION SEGUNDA. 



De los juiicios ablDtestafo. 



.611 . Cuando el finado no otorgo testam^nto, ni hi- 
Eo ninguuaolra manifestacion desu lihima voluntad, 
se dieoque ha muerto afim/^^/aio, y vendran a here- 
dar los bienes que deje a su muerl'e siis parientes mas 
cercanos; cntrando primero los descendientes, si no 
los hay, los ascendientes, y si tarapoco, loscolaterales; 
que es el orden establecido por las leyes cntreestos he- 



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PRACTTCA n)RENSE. 347 

rederos, qne por Id lanlo ^e \hm^n legittmos 6 legales ^-^ 
Estemismo orden dc succesion lendr^ lugar siempre 
que el leslador no insliluyere beriederos en su leslamen- 
lo,6 los nombrare invilidamente, 6 los designados ha- 
yan rauerlo 6 inbabililadose dë a,lgun m'odo para po-, 
der heredar {leyes del tit. iS, P, 6."; \^ dla 5.', lasl^ 
13 yU, tit. 20, /tfe. 10, IS. R,\ y Goyena, tom. 2.% tit. 
26.) 

612. En el ca'so de baber de provocarse losjui- 
ciosde abinleslato, |o priraero que se debe bacer es pe^ 
dir al Juez los que se crean con derecbo a bereda^r 
los bienes del difunto, que les declare como sus he- 
rederos legitrmos, k cuyo intento babrin de acredi- 
tar por medio de las parlidas de*enlierro y sacra- 
menlales, li otros documentos, y de una informacion 
lesliflcal que ofreceran, que el finado murio intes- 
lado, y que eHos son sus parientes mas cereanos con 
derecBo k heredar segun la ley; porque si estan in- 
capacitados por alguna causa, 6 si aunque sean pa- 
rieiites, se hallan fuera del dëcimo grado computa- 
do civilmente^ que es hasta donde en la actualidad 
seestiendeel derecboa las berencias inlesladas, no sg 
l^s podra considerar como lales herederos. El Jnez ad- 
mite la informacion ©frecida, y eon vista dc su re- 
soliado y de los documentos aducidos, hace la decla- 
racion de herederos solicitada 6 la deniega, segun lo 
qoe eslime pi;ocedente. Hechaesto asi, sehaa por pro- 
vocados los iuicios universalesde abinlestato, si yaqn- 
tes no lo estaban de oficio, coma se esplic6 al principia 
de la seccion anterior, y se conlinuan y terminan por 
çl mismo 6rden, trimiles y formalidades que los dc 
teslaraenlaria; pudiendo tambien estos berederos ha- 
cer los convenios y operaciones estrajudicrales que tu- 
>'ieren por conveniente en los raismos casos ymanera 
Qoe los testamentarios (%e^ U, /i7. 6.'; 6.', ttt. 13,. 
P' 6.*; y la de \& de Mayo de 1835; y Goljem tom, 
2^%ftr26.) 



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TITULO DIEZ Y 8EI8. 






613. ' QidaDdo an bombre por efecto de varia» 
desgracias que le hubieren ocurrido, 6 por otra cau- 
sa ba llegado k contraer deudas cuyo importe ascien*' 
de k raas que. el valor de sus bienes, y se \ë mo- 
lestado por sus acreedores que le reclaman el abono 
de los crëdilos, esta en el caso de declararse en ron- 
curso, 6 sea, de que se reunan 6 concurr.an lodoft 
los acreëdores para adoptar los medios mas eficaces 
y h proposilo k fin de garanlir y realizar con los bie- 
nes del doudor comun sus respectivos dereehos; 

644. £1 concurso de acreedorës lalamente tomado 
es de cuatro especies, k saber: espera 6 moratoriaf 
remision 6 quita, cesion de bienes 6 concurso mlunta-- 
rioy y concurso necesario 6 pleiio u ocurrencia de acree^ 
dores. Las dos primeras, propiamente hablando, na 
son concursos^ sino mas bien cierto benelicio. 6 gra* 
cia que los acreedores hacen &su deudor eomun. |)e 
cada una de ellas tratarë por su 6rden y con la de- 



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fAAOnCA rOBBNSB. 3i9 

bida teparacion {Feb. porGut., tm. S.% cap. 3.\ fmm. 
i;y Goy$my tom. 7.*, num. 6462.) 



SECCIONPRIMERA. 



De ias esperas y qoitas. 



!>• las Mperai. 



64 K. La espera 6 moratoria es nn plazo 6 respiro 
que 86 concede k nn deudor de muchos para el pa-* 
go de sus dëbitos. Cuando esta gracia se dispensa 
por losmisroos acreedores se Jlama propiamente es- 
pera; y moratoria, cuando era concedida por el So^ 
Derano 6 su Consejo de Castitla, como podia bacer^r- 
86 antes; pues hoy est^ prohibido que se hagan es- 
(as concesiones por el Gobierno, ni por Tribunal al<- 
gnno, qujedando tal facultad reservada esclusivaroen- 
te k los acreedores como duenos de sus crëditos (le^ 
yes 33, tit. 18; y 4.% tit. 24. P. 3.%- 5.% tit. 45, 
P. 5.«; t.\ tit. 33, lib. 11, A. /?.; y Rl.decretode 
24 de Marxo 4834; Ctiriafiiip., part. i.\ g 24, num. 
4; Gutierrez en dtcho lugar^ num 195; Goyena en el 
mismOj nums. 6242 y 6213; y Escriche, Dic. raz., pal. 
Espera.) 

64^. Para obtener la rooratoria, cuando uno se 



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350 PRACTICA FOHENSE. 

veia cargado de d^bilos y sin biene^ suficientes con 
que pagaiios, aunque con esperanzas fundadas de ine- 
jorar su fortuna en cierlo liempo, ya por nego- 
ciaciones que luviera pendientes, ya por otras que 
pensara realizar, acudia al Soberano 6 su Consejo 
^le Castilla, para qjie pcnetrado del estado en que se 
hallaba, y de sus esperanzas. y deseos, le concediese 
un plazo para satisficer a sus acreedores, en el que 
no podia ser molestado por ellos, debiendo pagarles 
integramente a su vencjmiento {tas letjesciladas, y di- 
chos autores en hs mismiys lu^ares.) 

617. • Esta solicilud se hacia por medio de un es- 
crito en que se senlaban los fundamentos qae le ser- 
vian de apoyo, acompafiando uaa lista de los acree- 
dores, y otra de los bienes que poseyera el .deudor 
<5on toda especificacipn. EI Consejo en su vista solia 
sustanciarla de tres maneras, asaber: 6 concedia des— 
de luego la moratoria pretendida, lo que tenia lugar 
cuando se conxencia a primera»\ista de su justicia, 
siendo el qae la solicitaba persona de elevada clase y 
dignidad como un Duque, un Arjobispo; 6 mandaba 
dar traslado de ella h, los acreedores, para que perso- 
R&ndose la aceptasen o contradijesen, siguiëndose en 
caso de oposicion un juicio ordinario; 6 en fin daba 
comision al Juez del pueblo del deudor, para que to- 
mando los conocimienlos necesarios sobre la cerleza 
de lo alcgado, y oyendo instructiva y sumariamen- 
te A los acreedores, remitiese despues lo actuado con 
un inforrae suyo, en cuyavista el Consejo concedia 6 
negaba la peticion. Estos dos iiltimos medios lenian 
lugar generalmente en los casos ordinarios {hs mismas 
Uyes y autores.) 

618. Para aprovecharse de la moratoria, y que 
surliese efecto si se concwlia, era indispensable se 
prçstase fianza por el deudor a favor de sus acreedo- 
res, en la que garanlizara k estos el pago de sus cre— 
dltos luego que venciese el plazo 6 espera concedlda; 
k no ser que se lc relevase espresamente y por una 



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I^RACTiCA FOHENSE. 35t 

gracla especial (le esta obligacion, lo que se conc^ 
(Jia muy rara \ez. Despues^se conocio que las mo- 
ralorias, como perjudiciates a lerceros, no debian en 
JHSlicia plorgarse sino por los mismos inleresados; 
y asi se prohibio que se diera curso a ningun?^ so-- 
licilud en que se prelendie^e aquella gracia dirigida 
al Soberano 6k cualquiera de los Tribunales(% 33, 
/*/. 48, P, 3.^ 1.% tU. 33, lib, il, A^. /?.; y real dec. de 
21 de Marzo 1834.) 

619. La espera propiamenle dicba podian conce- 
derla enlonces y ahora los acreedores, como que son 
los linicos que tienen inleresen el percibo de susjcre- 
dilos: y para que se entienda legilima, es necesario 
que los quft convengan en su concesion sean verda- 
deros, teniendo comprobacjo su derecho por inslru- 
mentos fehacientes o de otro modo, y no por la sim- 
ple confe&ion 6 reconocimiento del deudor, pues co- 
mo pefjudicial k ierceras personas, no puede conae- 
dërsele mërito alguno legal {leij 5.*, tit. 15, P. 5/; 
Ctiriafilip.,parl. 2,% §24; Gutienez, tom. 5.% cav. 3.% 
§ 3/; Goyena^ tom. 7.*, tit. 99; y Escriche en el lugar 
refertdo.) 

620. Para obieher dicha gracia, puede el deudor 
comunque se halle en tal caso proceder de rtislin- 
los modos: 1.** Solicilarla estrajudicialmenle de ca- 
da acreedor en particular, ecsigiendo a los que es- 
ten conformes que les firmen un papel simple 6 es- 
critura en que ^conste la concesion; siendo indiferen- 
le que cada unoestienda un documeiito, 6 qae se for- 
me uno solo que todos autoricen: 2.^ Citarles es- 
trajudicial y amistosaraente a un lugar determinado 
en un mismo dia y hora., para que haciendoles pre- 
sente su situacion y deseos le acuerden dicha gracia: 
3/ Presenlar desde luego al juzgado un escrilo acom- 
paiiado de una Ijst^ de crëditps y otra de bienes, pa-^ 
ra que les haga citar^ y que compareciendo el dia que 
se designe i;la presçncia judicial, oigan las peti- 
cione^ de su deiiidor y acuerden la espera, si la cre-s 



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35S ; fRicncA foibt<ss. 

yeren procedenle {Autores citados antes en los lugans 
mismos.) 

621* Si en el primero y»egundo caso obliene qae 
lodos lo5 acraedores accedan a la espera que les p?- 
d^, nada mas hay que bacer; como no sea que pa- 
ra dar mas firmeza a lo becho, cuando se hubiere 
80I0 estendido un documenlo privado, seacuda al Juez 
para que apruebe el convenio; en cuyas circunstan- 
cias para coivceder la aprobaeion, deberi decretarse 
anles que los inleresados S3 ratifiquen en lo qae apa- 
rece convenido, reconociendo sus respeclivas firmas. 
No habiendo conseguido que la mayoria deestosac- 
ceda & U espera, nada habr^, adelantado; pero si la 
mayoria estd porella, se present'i^ra al Juez refiriën- 
dole en un escrilo lo ocurrido. ju^itifi^ando la conce* 
sion qiie haci;»n los raas de sus acreedor(^s, y solici- 
tando S9 condene k los renuenles que forman la rai-r 
noria h que esten y pasen por lo convenido por aque- 
llos, decIaraudos3 valida la espera preteudida; Man- 
dari el juzgidor ante lodo qne los que estenpor la 
espera se ralifiquen, y aparociendo cierta la conce- 
sion y c|ue efectivamenle compouen la mayoria, con- 
denara a los otros k que esten y pasen por lo acor- 
dado por aquella. Contra esta providencia puede re- 
clamar cualquieca d3 lo^renuentes que.se crea agra- 
vlado, haciendo \er el juslo motivo que le asiste pa- 
ra no conformarse con ella, sobre lo que ën este ca- 
80 habr^ de seguirse una instancia ordinaria. Tam^ 
bien puede hacer igual reclamacion el dëudor comun 
cuando aquel proveido sea denegatorio de la aproba-^ 
cion que solicitara; la que se sustanciara y decidir& del 
mismo modo que diqaeMdi {los mismos autores en los lu^ 
gares dichos.) 

622. En el caso de que la espera se pida jadi*>- 
eialmente, deber^ el Juez citar k junta general de 
acreedores, y reanidos en el 4Jia, bora y lugar que 
al intento se senalen^.se les leera 6 har4 presente la 
joUcitud de sa deador, quieo poede apoyarla de pa^ 



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labra, si -qufsi^re, esponiëndo las causas que le impul- 
san 4 obrar asi, y el bien que resultar^ de çonceder la 
espera a Ips acreedores y a ël mismo. Aquellos con 
presencia de lodo disculensobre el parlicular, y acuer-: 
(lan despues lo que crean conveniente concediendo 6 
liegando lo pedldo por el deudor. Si la concesion 6 dcr- 
negacion es por unanimidad, el Juez se liraita a apro- 
bar lo delerminado; y si resulta solo por mayorla, Jo 
aprobaratambien, condënando k los de la niinoria & que 
<?sten y pasen por lo que acordara aquella: quedando 
«iempre a salvo su derecho a los que formaran esta 6 al 
deudorpara reclamar conlra lo decidido, lo que se rea- 
Vmrk en la manera que se dijo en el parrafo anlerior; 
pero Ilevindoj^e siempre h efecto lo convenido y apro- 
bado, sin perjuicio de estar a las resullas que produz- 
ca dicba reclamacion {los mitores dichos en los mismos 
lugares.) e 

623. La mayoria en esle y demas acuerdos y ac- 
tos'en que baya Volacion de los acreedores en los con- 
«ursos, no se gradua por el niimero de las personas cou- 
eurrentes que toman parte en ella; sino por el importe 
de los crëditps que representan: de modo q^ie si el crë- 
dito de uno 6 dos es de cienlo, y todos tos de los demas 
soman solo ochenla, el voto del uno 6 dos formarin la 
mayoria, aunque losreslantes sean veinieo treinta për- 
sonas. Si resultare ser iguales los de una parle k los de 
la otraeu cuanto al importe de loscrëditos, se enten- 
dcra mayoria la donde haya mayor niimero de personas; 
y si en ëslo tambien hubiere empale, se estara por los 
qne favoi-ezcan al deudor (% 5.% ftV. 15, P. 5/) 

624.^ ^oncedida la esperii, esta obligado el deudor 
k dar fianza k favor de sus acreedores, que les garanti- 
re el pago inlegro yipuntual de los crëdilos al venci- 
mientod'*! plazo asignado, la quë bs^ de ser k satisfac- 
cion de Ids misnpios intefesados; no pudiendo dejar de 
prMarla, si ha de surtir efec^o la espera, k no ser que 
tes acr^ores la femitan por h mucha confianza que 
les inspire el'd^tidpr comun 6 porolras causa&j pues-^ 

TOMOII. 23 



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954 fAACTICA^ FOHKMU 

to qud cualquiera puede reounciar las garantia;^ t$- 
lablecidas k favor de su derëcho Uey 7/, ///. 32, /ifc. 
41, A- R.) 

625. E\ efëcio que produce la espera es el de que lo» 
acreedores no pueden roienlras dure moleslar k su 
deudor, para obtener el paso de sus crëdilos, aunque 
estubiere vencido 6 \enza el dia de su solucion. Co- 
mo es una gracia voluntaria en los acreedores, que son 
lossolos interesados en el cobro de los crëditos pue- 
den acordarla siempre y en cualquier tiçmpo que el 
deudor la solicite y k ellos les parezca, aunque es- 
t4 ya declarddo el copcurso y tambien dictada senteji- 
cia de graduacioq. £1 .termino d duracion de laes- 
pera es arbitrario en los acreedores, como duenos que 
800 de 9US respecthos cr6dilt)s; massi fueren mercaue- 
res 6 comerciantes los deudores k\o nias que puede es- 
lenderse es k cinco anos segun la ley; plazo que de- 
bia tambien ser el m^csimum porque el Consejo con- 
cediera la moratoria, y por el que puede obligarse & 
los lenuentes de la minoria i que esten por la espera 
acordada por la mayoria {ley 7>, tit. 2ijib. HyN. R.i 
y los aulores refs. en los lugares çits.) 

626. El comerciante que se balle en el caso de pe^, 
dir espera k sus acreedores, pued^ obteiierla estrajudi- 
cialmente en la misma forma que cualquiera otro deu- 
dor; pero si est& ya dec)arado en quiebra, aunque tam- 
bien se halla facullado por lo general paia hacer consus 
acreedores sobre el pago de^ sus deuaas los conveuios^ 
de espera u otros que teogau por conveniente, ba de 
ejecutarse c^n cierlos requisitos. Ën prinier lugar esla 
prohibido el celebrar dichas avenencias a los que se al- 
zaron con susbienes; k losquebrados fraudulentos, des^e 
que de estas actuaciones haya de conocer elJuez ordi-^ 
nario por inhibiçion del Tribunal de Comerçio, en los ca^ 
sos prevenidos; y i&i Jos fugados despues de baber obtenido, 
salvQConducto, que no se preseolarenal llamamientoju- 
dicial. £s lorzoso ademas que cualquiera proposicioo da 
fOnyeDiiose disçuta eo junta i;eneral de acreedores, y do 



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►RACTICA FORENftl. 365 

en reuniones privadas; la quedebe.convocar el Joesde 
la ouiebra siempre que se le pida con tal intento por 
el (leudor: y rëunida esta, ba de darse prëviamente 
nnanoticia esacta & los que concurran del estado de 
la administracion de la quiebra, procedi^ndose en se- 

Suida k discutir la proposicion hecha por el dendor y 
espuesa su votacion para admitirla 6 desecharla. La 
mayoria se entender^ en este caso la votacion quereii-^ 
na la mitad yuna mas de las personas ^otantes,- con 
tal oue representen las tres qnintas partes al meno^ del 
total importe de loscr^ditos, yel volo deesta forma- 
r^ resolucioii. La mugerdel quebrado que reclamecrë- 
ditos contra este, ne tiene \oz ni sufragio en estas de- 
liberacioues sobre convenio. Los acreedores de domi- 
nio y los hipotecarios pueden abstenerse de tomar par* 
te en la resolucion de la junta; y haciindolo asi» no 
les perjudicara en sus respectivos derechos lo qne esta 
acuerde; pero si toman en ella voz y voto, quedarin 
sometidos como los demas al convenio que resulte ile^ 
ift$ 2.-, 6.' y 7.-, tiL 32, lib. 1 1. N. R.\ y arts. UiTal 
tmd€lC6d. mercantU.) 

627. Este convenio ha de firmarse por el qoebradp 
y acreedores eo la misma junta pena de nulidad, y ba- 
jo la responsabilidad del cartulario; remiti^ndoBet den- 
tro de las veinte y cuatfo horas signientes ai Tribunal 
que conozca de la qutebra para su aprobacion. Esta 
no puede decretarse hasta despues de pasados ochodtaa, 
dentro de los cuales los acreedores disidentes y los qne 
no concorrieron a la jiinta^ podr&n oponerse, a que se 
apruebe el convenio por defeclo de sustanciacioti en las 
actuaciones y diligencias dichas, colusion del deudor 
con un acreedor, falta de personalidad legitiraa en al- 
guno de los que hubioren concurrido con voto para for- 
mar la mayoria, 6 ecsageracion fraudulenla del valor 
de algun credito para reunir las tres quintas partes q^ue 
constiluye la mayoria. Si se hiciere dicha oposicion, se 
iostanciar^ coa.audiencia del quebradot y sindicosdel 
roncurso/si ya estuvieren en ejercicio, en el KlTmiob 



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3BC. fRACTICA lOBlM^E. 



: f 



preciso de Ireinla dias; en cuyo plazo se han de b^p^r 
por las partes todas tas ale^acioDes y pruebas qae les 
convengan; y finalizado, dictar& el Tribunal la pro^i- 
dencia que corresponda, admiliëndosesoloen un.efeç- 
to las apelftciones qne conlra ella se inlerpusierei. 
Cnando no se baga 1^1 Dposicion en los referidos o^ 
dtas. el Tribunalaccederiilaaprobacion del convejUo, 
tt no resultare contra h\ alguna nulidad roanifieslafterii. 
4166 aHmde dtcho CM.) ' '^ 

628. Aprobado el convenio; ser& pbligatorio para 
todos, escepto los açrëedores de dominio ë bipolecarios 
qoe se hubiesen abslenido de loraar parte.ën la defibe- 
racion: y si por M ha de enlregarseel deudor otra vez 
enel manejode susbienes^se nombrari por la junta 
un acreedor para que iniervenga en sus negocios, has- 
ta que cumpla integramenle 1o pactado conJo$ scnBedo- 
res, k menos que se hubiese acordado en la jiunlta espre- 
'Samente ofra cosa. Cuandp el convenio se hiciefe anles 
de la calificacion-dela quiebra, y fos sindicos hubieren 
pedido que se deçlare de çuaria 6 quinla clase; xleberi 
elTrlbunal suspender el dar providencia sijbre ^u apro- 
bacipn, hasta que se resuelva definitivamente aquella; 
y si resullare que se iiihibedel conPcimiënlo djç ella 
por ser fraoduIenU 6 de afeandijentq, quedari por dere^ 
cho noloelePnvëniocëMrado Ykr^. 1160 al iAm dd 
'msmoCdd.) • '■■ -.^r- t- •'.: ' «^ <•• „ ■-' '- ^ ^•^•••■-' ^ 






De .la qiHla 6 remision. 



lnpita^ rmision e& un beneficio que con- 
e^den los acreedores 4 su deudor comun e» que 



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PnACTICA rORENSE. 357 

le quilan 6 dimilen'una parle del tolal de sus *cre- 
ditos respectivos, con tal que el roslo se les abone sin 
necesidad fle rcclaraaciopes judicialea. La^uila puede 
soircitarla el dftudor que se viere con nias deuduii que 
bienes, y lemiere ser declaradoen, concurso necesario, 
para que pagando la parte a que quedaren reducidos 
loscrëditos, se libre de los niales consiguientesi la de- 
ciaraeion de la quiebra, y le queden tal vez algunos 
corlos bienes con que despues continuar manejandose 

Eara alender k sus necesidades. Los acreedores son ar- 
itros en acçeder 6 noa esla peticion, segun vicren que 
sea 6 no favorable h su derecho, y al del deudor iquien 
quieran conceder dicha gracia. EI efeclo de la quila es , 
librar k este de las reclamaciones de sus acreedores, con 
los qoe curaple abonimdoles la sutna a que hayan que-^ 
dado reducidos los cr^ditos; sin que puedan reclamarle 
enlonces ni despues la parte remilida, aunque viniere 
en cualquier tiempo aquel k mejor forluna y Iliegare k 
ser rico {lejies 5i, (it. U; y 6.", tiHo, P. 5.-, Grego- 
rio Lopez, glosa a la misma; Fehreropor Gut, tom. 5.'', 
cc7>. 3.". § 4.*; Goijenay tom. 7.", tit. 100; y Escricke, 
Dic. raz., art. Quita.) 

630. Los medios para pedir la concesion de laqui- 
ta, y de acordarla los acreedores son iguales en un 
todo a los que se esplicaron antes para obteoer la espe- 
ra; con la diferencia de que el acuerdo de la mayoria no 
perjudicara a los acreedores bipotecarios especiales y 
prendarios, si no se conformaren eon el, cuaudo tos quc 
concedieren la quita sean de otras clases menos prefe- 
rentes; ni tampoco al (^ue por la gran entidad de su 
crëdito represente por si solo la mayoria, en el caso de 
que Do coDCurriera k la junta en que se acordara aquella 
{ley 6.*, tit. 15^ P. 5.''; y los mismos autores en dichos 
lugares.) 

631. Esta gracia nunca ha podido concederse raas 
que por los mismos acreedores, porque son los linicos 
interesados, y nadie puede causar perjuicio k un lerçe- 
ro; en lo que se difereneiaba de la espera cuando esta pe- 



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358 FRACTICA FORmc 

dia decretarse por el Soberano 6sn Consejo, porqae auo 
entonces se conoci6 que el mal que se caosaba k los 
acreedores con la quita era efectivo ë insnbsanable, 
paesto qne la parte remilida no podia reclamarse en 
tiempo alguno; cnandoel producidoporla moratoriaera 
transitorio, pues solo consistia en tener que aguardar k 
que transcurriera el plazoasignado en ella, encuyo caso 
oabian de percibir sus crëditosintegros y sin descnento 
alguno f% 32, ftV. <8; y 4.*, tit. 24, P. 3/; y los auto- 
res citaaos en hs lugares referidos.) Los comerciantes 
paeden tambien obtener este beneficio de sus acreedo- 
res; teniendo aplicacion para su obtencion las mismas 
reglas y circnnstancias qoe se espresaron respecto k las 
esperas, pues la quita es el efecto de un convenio ce- 
lebrado entre el deudor y sos acreedores (leyes 2/, 6.» 
y 7.% tii. 32, lib. H,N. R.\ y arts, 4U7 a/ H62 rfe/ 
CAd. ntercantiti) 



SECCION SEGUNDA. 



Jk la cesiM 4e bieiies 6 coneurso ^otmitaruL 



empiimMm I. 



Be la eesion y sa» efeetos. 



632. For eesim 6 dimision ie bienes^ qne (aiBbiës 



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PHAGtlGi FOllEIflE. 859 

s6 Ilatua coneurso voluntario 6 preventm, se entiende la 
esponl&nea presentacion de nn deudor anlesu Juez, ha* 
ciendodejacion de los bieues que posea k favor de sai 
. acreedores, cuyos crëditos no puede salisfaçer, porquo 
su imporle escede al valor total de aquellos; para qae 
cobr&ndose estos segun su prëlacion y grado basta 
donde alcance, quede libre de sus inolestias y recla- 
manones. Es por consiguienle la cesion un remcdio 6 
beneficio legal inlroducido a favor de los deudores mi* 
serables, que srn culpa ni dolo, ^ino por desgracias im* 

Erevistas, ha venidoa menos su fortuna, y no poseen ya 
ienes suficienles para satisfacer integraraente k su^ 
acreedores: y se dice beneficio, porque en efecto por la 
cesion se libraba el deudor de la prision, cuando esta 
tenia lugar pbr deudas; y tambien le evita tas preten* 
fiiones de^ Ibs acreedores eon los que cumple por este 
raedio, porque k quien Ak lo que tiene, no se le puede 
ecsigir nias, nosiëndoles por consiguiente responsable 
a olra cosa que a lo aue monten los bienes; y por ul- 
limo go^fi asiraismo del beneficio decempetencia, cuan- 
doviniendo H raejor forluna fuere demandado por su$ 
acreedores para que les pagne lo que aun resultare de- 
berles (%e^ 1 .•, 3.' y 4.% t{t.\^,P. B.*; Curia fiHp.^ 
part. 2.', § 25; Feb. porGutierrez, tom. b.\ cap. 3.% % 
t .^- Goyma, tom. 7.% tit. 97; y Escriche, Dic. rai.^ art. 
Cesion de bienes.) 

633. Gualquiera deudor que se balle en et casodi- 
cbo, puede bacer cesion de bienes, aunque sel^i menor» 
iglesia, 6 corporacion, con tal que eslos praetiquen an- 
tes la competente informacion de utilidad y necesidad, 
, como lo deben hacer para realizar la enagenacion de 
gus bienes raices y preciosos; puesto que la çesion es 
una verdadera enagenacion hecha & favor delosacree- 
dores: y aunque la ley no ecsige dicho requisito pa* 
ra este caso especial, y muchos autores lo estiman fn- 
necesario, me parece 'preciso por la razon indicada, y 
porque siempre se logra por este medio evitar reclama- 
ciones y responsabilidades^ que en otro caso pudieraa 



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360 mCUCA FOREKSE. 

tlirigirse corilra los tutoresoi'epresent^nlesqaehieie- 
roD Ta cesion, y los Jueces que la admitieran (% 4 .*, (it. 
J5, P. 5."; y losmismos atitores cilados,) 

634. No se concede este beileficlo: 

\.''=k los arrendadpres de renlas realesni sus fiado- 
res (ley 9.% tit. 32, lib. 41, JS. R.) 

2/z=A losque se hubicren alzado con sus bienes li 
ocuUado 6 malversado algunos de ellosmaliciosa y frau- 
dulenlamentë para burlar a sus acreedores [leyes 4.% ttt. 
iS, P.S.'; i.'y2.\tit.^lJib.H,]\\R.) 

3.''=X\ qm dilapido sus biënes, los enageno en 
fraude de aquellos; siendo nulos cuantos con.tratos y 
convenios celebi-are con algunos de eslos en perjuicib 
de los demas, y las enagenacioues que hiciere. para de- 
fraudarlos (%^^ 4.% 7.% 8% 9.% f^y <2, tit. 45, P. 
5.«; 2.- y 7.% tit. 32, lib. 41 , JV. /?.) 

4.''=A1 q'ue tomo cantidades prestadas con animo de 
alzarse con ellas; lo que se presuroe solo ën el becho 
deecsigirks dentro de los seis raeses anterior^s al diu 
en quese presente en quiebra(% 7.'\ 6V. 32, /ift. 44, 
iV. li ; Feoreropor Gutierrez, tom. 5.*", cap. 3f«, num. 
5; y^Goyenay tom. 7.°, tmm. 6167:) 

5/=:AI que habiendo oblenido espera 6 quila, no 
cuftpliolocohvenido por Ipsacreedores; porque se su- 
pone que procëdi6 maliciosamente para enganarlos {Gre* 
gorio Lopez, glosa 4.' d laley 5.*, tit. 45, P. 5.f; Ciiria 
filip.j part. 2-^ §23, mm. 6; y Goyena, tom. 7.*, num. 
6168.) 

6i^i=:A los criminales por las deudas que procedan 
de las condeuas pecuniarias, aunque si se les admite la 
cesion eh cuanlo k las indemnizaciones civiles 6 abono 
de perjuicios h que fuere penado {ley 8.', tiu 32, lib. 
44, N. R.\ Ctiria filip. lugar citado, num. 3.) 

635. Ninguno podia renunciar al beneficio de la 
cesion, aunque lo hiciera conjuramenlo, porquecomo 
debia estar preso el deudor que.no gozaba de ël, k 
hadie se conceptuaba aotorizado para privarse de su 
libevtad arbitrariamcnle; y mucho menos si leiria fami- 



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PRA€Tia P0HEN81:. - 36f 

Ka que.dependiese de il, ^ k quieoës perrjtidicm ca* 
tal reouncia: pero como en la aetualidad no liene lo^ 
gar la prision por dëudas, parece que podra v^lida- 
mente renunciarse la cesion de bienes, pues todos pue-- 
dcn Jibi-einenle dimitir los derechoso beneficios esta- 
blecidos k $u favor. {Caps. 28, DeJurefurm.; y 9.** 
De Pactis, num. 6/; C^ria filip. luger dicko, mim. 
7; Gutierrez en el mismOy num. 2; y Goyma, tom. ?.• 
num. 6163,) 

636. L^ roanera de bacer la cesioii uri deudor e^ 
preseular un escrilo al Juez en el que refiriendo las 
drcunstancias en que se encuentra, baga la dtmision 
de los bienes que posea k favor d^ sus acreedores: k 
^le escrito debe acompanar dos listas una eap.resiva 
de los oombres de aquellos, su domicilio y el importe 
de susrespeclivoscreditos, y otra de sus bienestodos, 
rentas, derechosy acciones; jurando al final de ambas 
que las ba formado Qçl y legaimente sio haber omi- 
lido ni ocultado cosa alguna, y protestando que si en 
adelante descubriere 6 recordare que tiehe mas bie- 
ne^ 6 deudas, lo harji presente al instante arjuzga- 
do(/#|^,4.% tit. 45, P. 5.»; y l.\ tU. 32, lib. 11, 
-(V. /{,; CAria en el citado luyar^ nums. 8 y 9; Gutier-- 
rez en el mismOj nums 9 al H; Goyena, tom. 7.* num. 
W73; y Escricke^ art. reeordado dnies.) 

637. Ël Juez ha por presentado el escrito;y lis- 
tas, admite la cesion cuanto ha lugar en deiecho, y 
cita 4 juuta general de acreedores, para que en ella 
se discuta la admision detinitiva de la cesion; y de- 
clarada por bien hecha, que se proceda al nombra- 
iniento ae sindicos, y'administradoresdelosbiënes; La. 
citacion para esta junta deber^ ser personal, como quer 
w la primera que se hace 4 los interesados; babien- 
do de notificarse los acreëdores que se iiallarei) en. 
I& poblacion personalmente 6 por cedula con arreglo 
i la ley sobre nolificaciones; los que estën fuera cuyo 
paradero conste, por ecsortos dirijidos a lospuebles 
de su residehcia; y los que se ignore el lugar don- 



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M2 PIACTICA FOAENSe. 

<le «5 encaetitren 6 sean desconocidos, por adtctos y 
pregones. En todo caso deben en tos juicios de cob^ 
carso hacerse citaciones por edictos, por si se bubie- 
sen omitido en ia lista maliciosa 6 casualmenle algn- 
nos acreedores^ k fin de que llegue k noticia de todos 
y puedan personarse k reclamar el derecho que les asls- 
ta, evitlindose todo moti\o de nulidad. (Jetfes y auto- 
res citados ën los mismos hgares.) 

638. Llegado el dia seiialado para la indicada jun- 
ia, se celebra ante el Juez con asistencia del Escri- 
bano y de todos los acreedores que quieran conca- 
rrir. Ën ella se da prinaeramente ciienta del escrito 
y listas j)resentadas por el deudor, y de lo demas ac- 
taado basta entoac^s; yen i^eguida los acreedores dls- 
cuten sobre. si se est& 6 no en el caso de estimarse 
por bien becba la cesion, alegando cada cuallas ra- 
zones que tenga para opinar de uno u olro modo. Des- 
pues de discutido, se procede k la votacion, y si re- 
sulta admitida por todos la cesion, aprueba e) Jner 
el acuerdo, qneaando firme aqoella: si solo se admi- 
te por mayoria, Jambien serci aprobado, cohdenindo* 
se & los de la minoria k que esten y pasen por lo acor- 
dado; pero siempre queda a esta en salvo su derecho pa- 
ra reclamaf contra el voto de la mayoria, cuya soli- 
citud se suslancrar& en via ordinaria con aodieBcia de 
los represeotantes del cojficurso. 

639. Guando la totalidad 6 mayoria de acreedorei 
recbacen la cesion, el Joez aprobara tambien lo acor- 
dado por aquellos; pero el deodor que es ent6nces el 
perjudicad<^, puede reclamar contra semejante determi- 
oacioii, insisliendo en queselejadmita la cesion hecha; 
cnya peticion se sus^nciar^ tambien en via ordinaria 
con aadiencia de los acreedores. Seran causas bastantes. 
para tener por improcedente la cesion, ademas de qae 
erdeudor se balle en cualquiera de Tas circunstancias 
espresadas antes; el que no haya tres aereedores al me- 
nns, pues con menor namero no puede eesistir concor- 

. fio; y el qua no se observaraD en su presentacion los re- 



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rHAGTICA F(ilKMiE. 36^ 

qoi^los que se ban ^prmdo (CutkrreZy hgar citado^ 
num. 44; y Goyena, tom. 7.% num. 6473, caso 5.') 

SiO. Declarada por bieD becha la ce8ioD,ya porqna 
los acreedores se conformaseD desde loego eon eila, ya 
porqae asi se baya egeculoriado, si se ba seguido algo- 
oa de dicbas reclamaciones, suriirii los efectos siguien** 
tes: . * . 

^.•iiiQae DO puedeel deudorser recoDvenido di mo- 
lestado iudicialmente por ninguno de sus acreedores en 
parlicular. 

l»=Que la cesion se considera como un juicio 
UQiversal, y todos tieoen que acudir al concurso pa- 
ra deducir cualquiera pretension contra el deudor, aco- 
motindose a estos autos todos los ramos pendien4es 6 
qoe se formen coBtra el concurss^o, pues es uno de los 
casos de laacumulacion necesaria. 

3.*=:Que compete al cedente la escepcion de no es- 
tar obligado k responder en juicio k los acreedo- 
res que no fueren pagados, porque fallen bienes pa* 
ra ello, aunque mejore de fortuna; k no ser que le 
sobre algo despues de mantenerse segun su estado, 
poes contra este sobrante se puede repelir, porque 
la obligacion de pagar no se estingue con la co* 
sion; y asi podri ser apremiado soloen cuanto^pueda, 
limilaoion que seltama heneficio de competenda. 

Como esia escepcion espersonal, no aprovecba alfia- 
dor del deudor, el que podr^ ser compelido k que'pague 
ei dëlicit que no alcanoaren k cubrir fos bienes del deu- 
dor {Jey 3^,tiL 45, P. 5.%- Cfiriakjsn dicho §, num. 44; 
Gulierrez enel mismOy nuni. 49; Goyenay tom. l.\ sec,> 
3.' iel tit. 97; y Escriche en el art. cit.) 

644 . En la misma junta general en que se trata so- 
bre 1a cesion, cuando esta queda aprobada, se procedo 
segttidamente al nombramiento de sindico 6 sea defen^ 
sor del concurso, y de admiuistrador de los blenes del 
mismo; cuyos nombramientos se hacen k piuralidad de 
yotosporlos mismos acreedores, pudiendoser elegidat 
una, dos 6 mas personas parja cada cargo, sean 6 no iDt- 



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^t* >IIACTlCfA FOHEKSE. 

teresados en el concurso. La naision y ol)ligactones M 
sindicoest^n reduoidas k fepresentar ef concurso, 6 sea 
launivërsalidad de los acreedof^s, reclamar siis acci6- 
nes f dereehos, y d«fendeHo de cualquiefa f»elicioii 
judicial oesirajudicial que se ertlable conlra ët; es en 
una palabra como el procorador del concurso. Su en- 
cargo es gratuilo y voluntario, y ciun despues de acpp- 
tado puede renunciaflo con taf que no së hagaanlera- 
p^tivamente. Una vez jiorabrado, no piiede ser reraovi- 
do por los acreBdores^, sino con justa causa; y cuantas 
veces se trate de nombrar nuevo sindico, 6 de reroover 
oadmitir la renunciadel nombrado, sedeber&n convo- 
car los aoreedores & junta general enlaque se trala- 
raderparUcular, lievandose a efeclo en todo caso fos 
acuerdos de la mhyori^ (Pebrero por GutkrreZy^d" 
tado, nums. 24, 25 y 26; Goyem, dicko tom.nms. 
6483 a/ 6189; y Escriche, Diccion: raz,, art\ Cesion de 
bienes.) " 

642. El cargo de administrador tambien es volun- 
tario, pero produce el tanto que puede ecsigir todoad- 
ministrador de bienes agenos, qne generalmenle es iin 
diez por cienio: y esti facultado el nombrado para re- 
nunciarlo lo mismo que ei sindico. Sus dereehos y oWi- 
gaciones son los propios de todo administrador, tanlo ^D 
el maaejo de los bienës, recaudacion de sus fratos y 
rentas &c., como en la rendicion de teuentas y demas; 
y por ello para encargarse en la admiDisiracion, Jia 
de prestar fianzas a satisfaccion de los acreedores; k flo 
ser que estos le reloven de ellas por la mucha confiaii- 
za que tengan en la persona elegida., Puede asiinrsmo 
ser removido 6 separadp de la adminisiracion coo josta 
çausa por los acreedories, nombr&ndose biro en su Iti- 
gar, lo que se ejecutara celebr&ndose junta de estos ai 
inteiiio. Una misma persona* puede ser nombratda sla- 
dico y administrador i la vez^ pues estos cargos no son 
imcompatibles, y asi sucedeen losmasde los concor- 
sos {dickos autores en tos mismos tuffnres.) Los co- 
mercianies pueden tainbien hacefr cesfon de bienes; pe- 



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roesla se entiendesi^inpre q«i^bra,y serige enlera^ 
ineole por lasrcglas de^tal: de elta se tratai'a en la 
secciou 4.« de esle litula (cfr^^. 'M76 y iill del Cod. 
de Comercio,) 



Capilulo II. 



De la legiUmacion de k)s cr^ditos. 



643. Hecbo el nomlrainioulo de sindicos y admi-- 
Tiistradores, y entregadoseslos delos bienes del deudor; 
se procedera al ecs&men y reconocimiento 6 legitima-^ 
cioD de ioserëditos^ y para ello se citaraa juntage-- 
neral ^e acreedores; i la que deberi concurrir cada in- 
teresado llevandoel documeato en que funde su respoc-* 
tiyo derecho: el sindico suele presentar a la junta una 
nota con la califieacion que de ellos estimare justa, se- 
g(|fi lod datos que resulten de autos y los que baya po- 
didb adqnirir privadamente. Con \isia deesta nota. y 
deTinstrumepto presentado por el aci*eedor, que nnncii 
p6dr& ser dë reconocimiQnto 6 confesion becoa |M)r #i 
mlsiDO deudor cuando ya estë conçursado,. porqae su 
solo dicho no puede perjudicar k tercerQs ceoH) lo^n 
los demas acreedores, se discuteen la junt^a^cadë 
ta certezii 6 suplantacion del cr^dito,. y s^ ,voia; qne-. 
dando admitido como legitimo, si ^nsi laaicaendft 1» itft- 
voria, 6 desechado por iiegitimo, si esta Jo d$clara4»t. 
bel liiismo modo se continua ia operacion rrfspecta it 
ead^ nho de Ibsdemascrëdito^; resultando deolaradoS: 
como verdaderos acreedores del. concursadq uqicam^n-' 
te^ los que se bayan reconocido como tales; aprobaoëe 
despues el Juez los acuerdos de la junta {^uL en elmis- 



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^Li^'i^itSf •*]' ?< y3*Jif«Goywfl, lom, 7.',«uiW. 
6490 o/em. y e/ 64 98.) 

644. La minoria 6 caalqaier iridividuo de ellapue- 
de reclamar conlrael acuerdo de la mavoria en quese 
nayaadmilido 6 desechado un crëdilo, siempre quees- 
time mjasla la caliricaclon, siguiëndose al inlenlo an 
jnicio ordinario eutre los reclaroantes y d sindico en 
representacion del cdncurso; ësiindose en cuanto 4la 
admision 6 denegacion del crëdilo k lo que se declare 
en la sentencia que en dicho juicio recaiga, luego qae 
6816 consenlida 6 ejecaloriada. Lo roi«mo puede hacer 
el acreedor fcuyo derecho no ha sidoreconocido por la 
junta; siendo lambien igual el resultado del juicio or- 
dinario que se siga con este objeto. El acreedor que en 
la junla no pudiere presentar documenlo alguno pOrque 
carezca de el, puede solicitar, v se le ha de conceder un 
teraiino que se oi>ea bastantë 'jjara iustificai' el dere- 
cho que reclama; y hecho, se dara caenta en la prime- 
ra jnnlaqne secelebre; quedando admitido6 desecto- 

.40, segun lo que decida la mayoria, y pudiendo hacer- 
«e contra este açuerdo las mismas reclam^ciones por 
ej qae se crea agravi^o que en los casos dichos antet 
{m fHumos mUtrës.) 

645. Para SustaiMfiar «ada uiia de las solfcitodet 
que «e han Indicado, y.denias que puedaii bcurrirse 
ep.qoese versen inlerëses de un parilculilr que se di- 
rige conlra el concttrso 6 cstte cfohtra aquël, S Qn de m- 
lar invoJttcraciones y enlorpt^i mlRntos, se formari nn 
r^mo separado, conteSlando el sih'dico eu cada mo,i 
deducieodo las prelensiones que conven^attat mfinm 
k qflilen .pepresënla: unlëndose solo % la'pieja' prtnci- 
1»! aquHBMaa aeiaaisiones qu^ hagari relaftioii 'ita & 
venalidad de lo8 acreedores, coraoisobpe mmhfym^J^ 
t»de.sindicos6adttiinistrador, sn rëmocië^,, ^qduioii 
oe eaentas por ios misraos, aanqne S6bre ^itgravteft, 
si selesopusiereri, se formarli ramo separiiBt^)(«ihre «1- 
gonaproposiolon qaebiciere'eldeudof, rasjdntasycoiH 
venios qnese celebren por los acreëdores y otras seme- 



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PJUCTKA KOteTfAE, 307 

j«Qtes {Gut. en dmUmaJm^, ntms. 28 y 29; y Goyena 
en dicho tomo^ nnms. ^3^6194.) 

646. Como todos los costo3 que se van originafldo 
60 las actuaciones y diligencias que se practiquen k ins^ 
tancia del sindico» y los demas gastos que se ocurran 
para la defensa y mantenimiento de los derecbos det 
concurso^ 6 para el cumplimientode las cargas y obli- 
gaoiooes que pesan sobre el mismo, han de satisracer- 
secon sus bienes y rentas; cuando en poder del admi«^ 
oistrador no ecsistieren fondos para cubrirlos, acudi- 
tk el sindico al Juez k fin de que cite k junta general 
de acreedores., y en e|la se le facuUe 6 autorice para 
la enagenaciofl de esto^ 6 los otros efectos 6 fincas del 
cencurso; 6 biën quesevendan judicialmenteentreg&n- 
dosele su imporle con el objeto indicado. El Juez acce* 
de k esta peticion, y celebrada la junta, se ejemtarfc 
iqaello que en la misma se determine. 



Çapitnl^ III. 



Be 1& gTadnacion de los crMli6s y su$ ef6do«. 



647. Practicaiia la legitimaciod de los ci^ditos, se 
procederji k su clasifica^M ygradmcim^ l^^k califi- 
car Ja preferencia 6 mejor derecbo de los no^ respee-^ 
lo de los.btros; lo que se verifica tambien citanëe A 
iiiiteflto & los acreedores k janta general. Ën ^Mt el sin-* 
4iCQ preseniar& uo estado en qoe, seguu los datos que 
tëfl^, baga la graduacion de çr^ditos que considera** 
reiflaas arreglada: y dada coeuta de ël y del resuha^ 
do de loB autos^ cada acreeder alegar4 de palabra lo 
qae tqviere por conveniente sobre la preferencia de su 
^rMito, impugnando la de los demas; y despues de dis- 



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368 PRACTMJA ponmi;. 



euiidos e^tos particulares, sd mocQdetk a ta votdcidn 
del que se ha de coloicar enprimer li>gar c6mo mas 
privilëgiado, despuesdel que haya de ocnpar'el segCin- 



do, y asi soccesivameDle, resuHando acordadoloquede^ 
cida la mayor'ra. Pero si alguno de' los podtergados së 
ëreyereagraviado con la d(?terminacion de lajuriila,' po- 
drireclaraar para qoe sç lë coloqfcie en ^el lugarque *l 
jttzgue le corresponde, oyendcse y snsianciAiidoseestA 
soliciiud en via ordinaria; ëst&ndose despuesA lo que se 
decida por providencia cotiseniida 6 ejecuioriadsi. 
: 648. Si no iresiilla mayoria ni conformidad en la 
junta, porque se dividen lOs votantes en distinlafe opi** 
Qiones, ser^preciso qne la clasificacion se pida y ej^ 
cute judiciaimente, con coyoobjeio pl-esenlari elafcreT^ 
edor que se crea mas privilegiado, escrrtosolieilaBdoselë 
ëeclare la preferen<!ia que le corresponde, del que së 
confiere traslado k losdëmas.. Ëvacuado por uno ce^ 
futando la peiicion del primero, y preiendiendo sq le 
dë k ël la preferencia por las razonesqoe alegar^p.a1ra 
ello, se manda que corra el trasla^o, esto es, que pa- 
sen los autos a otro alcfee'dof 'para que lo evacue, hasta 
que eonlesiado por iodos, vuelva oira vez al primere 
(|ue alego de su preferencia; a fin de que baciëndose 
cargode los fandamentosespaeslos porloscaKiigariies, 
los desvirtue, y robustezca lasoliciiud que iiene hecha; 
volviendo & darse otro trasladoa los demas, hasia que 
haya dos escriios por cadaparto,comoen on juicioor- 
dtoariSj^y pues lal es la nraldraleza del que se vaesplit^ii- 
d(); Esta m sxisian^ia coYi a»dieHcia de iod^ (os acre^- 
dore^eo fariiimlar y mo con la del sindico sotameQte; 
^rqoe^como^los Uifei^sës de c^ada uno {K)r1ri' general' 
esian[eiib))osiciofiCon'-Ios dMo^ilëma^, n<) pnede hii- 
berual^l*e))i^settj^,6om(|n c|ae bstefieiHl^ V*^^^* 
seguh sueede #11 lad etta& ii^iaii^ias y *^teëlftioiaefMe» 
queseliadei) k riombm ^el concurso, eri^ë lod^*l<id 
acree(b)re8' tlefien urios ^iakis^mos iniereses y derebhos 
(F^l por Gufierrez, tom\ 5.^, cap. 3.*, S 4.*; J^ Ghief^l 
t$m. ri.\$mkms 5.* y 6.« deliit. 97.; — ' * ' 



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PRA€Tlt!A fORBHJIE. 3A9 

949. Cuando en este JQieio de clasiiicacion ge ale* 
garen heohos dudosos que sea preciso justificar, lo re- 
ciblri el Juez h, prueba por via ordinaria, y se conli- 
nuar^ la sustanciacion hasla de(initiva por los mismos 
tr^miles que ios pleilos de esta especie; diclftndose en 
seguida, o desde luego qiie terminen los alegatos, si las 
coestrones que se hubiesen agitado fueren de derecho, 
ia sentencia c^ correspooda, que se liama de gra^ 
dmcion, por la que se bace del iugar y tiempo en ane 
segun stt preferencia, se han de satisfacer los cr^ai- 
los. De esta providencia puede apelar el que se crea 
agraviado, como se hacë de cualquiera otra gravosa 
en los juicios ordinarios, cuyo reciirso se admitir& li- 
bremente y en ambos efectos: siendo lambien suplica- 
ble enigaal forma la s3(itencia de vista que deoi- 
diere la alzada, hasta qufe recaiga ejecuioria. Si la dic- 
lada en 8t»*!:unda instancia fuere coiBrra^itoria de la 
dei Juez inferior, podr^ ejecutarse h instancia de cual- 

Jaiera de los acreedores, no obstante que se soplique 
e ella por aljg'uno que se sienta agraviado; pero pa- 
raello se ha^ë dar por el que pida la ejecucion k 
/avor del suplicante la fianza que se llama de oe^m- 
dor de mejor derecho,, por la que se asegura, aue si 
aquel que ostenta mejpr derecho obtuviere en la sA- 
plica y fnere deciarado preferente, se le responderi 
del importe dë su crëdilo y demas resultas del jui- 
cio {ley 40, hY. 32, lib. ii, iV. R.; dichos autores en 
lo$ mimos^ hffm'es; y Escriche, Dic, ras., drt. Ceeion 
debienes-) ' 

650. Para formarla gradoacion de los crëditos ha 
de 4enerse presente: 

l.^iiirLa clase a que corresponde cada uno de las ay^ 
nocldas en derecho; porquescgnn sea, uno^ se consi- 
deraran roas privilegiados qne otros, debiendo aquellM 
ser colooados para su pago con antelacion k estos. 

2.°=EI liempo 6 fecha de los cr^ditos que haya de 
nna misma clasev pues respecto k ellos tieneaplica- 
cion el sabido principio de derc oho, qui prior est Um- 
TOMOII. 24 * 



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$70' PllACtlGA fOBEMSE. 

pore, potior estjuniCiiria fUip., tom. 2.% /16. 2.% cap. 
12; Sala^derecho real, tom. L% lib. i.\ tit. 18, num^ 
11 y 12; Gutierrez^, cap. d.'^citado, § 2.'; y Goyëv^j 
tonh 4.% <i/. 55.) 

654. Se esceptuan sin embargo los impendiarioso 
refaccionarios, porque en ellos se aplica aquel prin- 
cipio en sentido inverso; es decir, que el primeroen 
tiempo es poslerior en derecho; siendo la razon dees- 
ta diferencia, el que a no ser por el ultimo que dio 
su dinera 6 efectos .para la reparacion'de la cosa, no 
ecsistiria esta al menos en el estado en que se halla, 
apesar de los reparos 6 beneficios que antes se le bu- 
bieran hecho; pudiendo hasta ciertopunlo considera?- 
se çomo participe en la misma cosa, porque en la me- 
jora est^ represenlado el capital que diera. Maspa- 
ra ser tenido por verdaderd impendiario, es in- 
dispensable conste, que en efecto se invirtio la su- 
ma 6 efectos que diera en reparar la cosa, no sien- 
do suficiente que se esprese asi en el documento del 
crëdito; porjque esto pudo ponerse por defraudar k otrO» 
acreedores, 6 bien aunque se tomara eldinerocon lail 
objeto^ haberlo distra^do a otros usos difemites {le^es 
26, 28 y 29,;//. 13 P. 3.'; y hs autores citados en^ 
dichos tugares.) 

Wi. Para fijar la fecha k que ba de aienderse 
al calificar la jprëferencia de un cr^dito, se tendna 
presente el dia del vencimiento de la obligacion, y 
no el çn quelas parles celebraran el contrato; porque 
pudo no ser efecUvp hasla algun tiempo depues, co- 
mo si se contrajo desde cierto. dia 6 bajo condicion; 
ni tiimpoco el que se hubiese fijado para el pago, pues 
aunque no pueda reclamarse ha^ta que no venza el pla- 
zo, ecsiste y es eficaz la obligacion desde que se con- 
trajo. Asi es que sera preferido en el primer caso el 
acreedor postetioral condicional anterior, cuya con- 
dieion apn no se haya cumplido cuando se contrai- 
ga. li|. pbIig«5ion con aquel; y en el segundo el pri- 
mei». ea la obligacion aunque posterior en la paga. 



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PRACTIGA FOREKSE. 271 

al que bicievd despues uu coniriato para cumfifirlo al/ 
momenlo, y antes del dia eu que se hayade realizar io 
eçtipulado por anuel {los mismos autores,) 

653. Laclasilicacion que debe hacerse de los crë-. 
dilos de diversa especie, enlendiëndose su preferencia 
y antelacion segun el orden con que van sentados, es la^ 
siguienle: 

4 ."^^F^os acreedores dë dommiOy 6 sea los que recla- 
mau como suya alguua cosa que se ha comprendi,- 
do en el concurso; como son los deponenles y como- 
danles cjue soliciten la devolucion dë los bienes depo- 
sitados dados en comodato, &c.*, puesestos piden la, 
cosas suyas quë nada lienen que ver con los bienes y 
deuda^ del concursado (ley 9.% /lY. 3.^; 11 y 12, ftV. 14, 
P. 5.-) ' ^ . ' 

%^=Lo^sinyularmenteprivil€giados, que son aque- 
llos i quienes el derecho concede privilegio y pre- 
lacion en atencion al origen y procedencia de $m 
crëditos; como el sirviente y jornalero por su salario 
6 jornal; el Juez, Abogado y curial por sus honora- 
rips y derechos; el que supli6 para los gastos de la 
uilima enfermedad, entierro 6 funeral del deudor di-. 
fun{o,'j6 para los costos de la formacion de inyentario^ 
aperlura del testamento cerrado, &c. {leyes 12, tit. 13,, 
P. 1.»; 30, tit. 13, P. 3.'; j8.% tit. 6.% P. 6.*; An- 
tonio Gomez en la ley 3Q de Toro\ Sala, Derecho real, en 
el lugar referido, num. 13; y los demas oMtores cUadas 
mtes.) . ' 

i.^=L()^hipoteeariosprivilegiadoSyQomo son anle tOr 
dos el fisco y la muger por su dote y parafen]tales,., 
osus hijosy herederos propios; entendiëndose este pri- 
vilegio sobre todos los hipotecarios espresos y t&citos pos- 
teriores, y los Ikitos anterioi^es; raas no sobre los es- 
presos quesean anleriores {leyes 17, ^i/. 11, P. 4.'; 
33, tit. 13, P. 5."; y €regorio Lovez, glosa 6.* a rft- 
<;Aa%, J3.) Tambien^ pertenecen a la tercera clas^, 
como hipolecarios lacttos privilegiados, aunque su 
priyilee^Qeslioiitadoit la co^ eii que tienen lahi- 



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372 ' mACxrcA FOBiNsi. 

pdleca, los refaccionarios m la çosa reparadaV e^ 
duefio de una flnca arrfendada en los frcrlos de 
la misma, y efectos que se encuentren denlro 'dfe 
ella, para el cobro de su renta; el que dio dinero pa- 
ra hacer las labores en un predio rfistico 6 recofec- 
lar la cosecha, y el que facilit6 la especie if granos 
para la siembra en losfrutos que produzcan; d ven- 
dedor de la fihca enagenada al contado y oo pagada 
ën la cosa misma para cobrar su precro; el que pres- 
16 dineros sin interes paira comprar una cosa, en la 
misma que con esta suma se adquiriera; el enjTitëu- 
ta y censualista en la cosa dada en enfit6usis 6 cen- 
sida, para el oobro del c&non 6 redilos devengados; 
y el que presto al deudor para sus alimentos y ma-' 
nutencion necesaria (teyes.5.\tit. 8.';^6,28, 29y 30, 
tic. 43, P. 8.«; 6% W. 11,7*. fO; y 15, tit. 31, lib.H, 
N. A; y Gulierrez, tom, 5.% cap 3/, § 2.% mms 1 61 , , 
0/463, 470, 172 y 183.) 

i/=Los hipoteearios no primtegiados poT el 6rdfen dë 
fechas, sea su hipoteca tacita 6 e^presa, esçecial' 6 
general, convencional, legal, pretoria 6 judiCtal, con 
entrega de bienes 6 sin ella {leyes 27 w 34, liT. 43, 
P. 5,^ Sata, Derecho real; tom. 4.% ft&. 2.% til. 48, 
nums. 47 y 48; y Gutierres, tom. S,% ca^. 3.% § 2/, 
mm. 90.) 

S.^^Las que tienen prtoilegio personaly qne lo es liTii- 
camente el que hizo un dep6sit6 ifregular, eniregan- 
do bienes fungibles sin cerrarlos ni sellarloscon al- 
gnna cublerta, y que por consiguiente han podidousar- 
«e porel deposilario (ley 9.*, /t/. 3.'; y 42, iU. 14, 
P. 5.') ; • • 

6.**=Lo8 escriturarios sin hipoteca (feye^ 44, /tf. 44, 
P. 5.«, tf 5.% Ht. 24, lib. 40, iV. R.) 

7.*=rLo8 valistas d quirografarios cuyo documento es- 
të estendido en papel seljado de aquel ano, y de h 
dase que corresponde segun la entid^d del crMito {di- 
cha ley 5.*) 

8.*=Los simples valistas, 6 sean los que teiigatt un 



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rAAGTIGA FORENSE. 373 

documeaio estendido eu papel oomun firma$)oyreco- 
uocido por el dçudor 6 por testigos {la misma % 
5.-; yla\\, tiL 14, P. 5.*) 

654. Luego que ^a sentencia de graduaciou este 
consenlida o eje^utoriada,^ se llevara a efeclo hacien- 
do , pago a. los acreedoresr sej{un el 6rdeu en que bayan 
sido ctasificados, basta dondealcailcen los bienes del eon- 
curso; saiisfaciendo inlegramente a los del grtnvero, 
segundo y lercer grado, v. g., disiiibuyendo el resto 
a proraia entre los del çuarlo^ y quedando sin 
percibir cosa alguua los del qMtpto, sesto y demas pos- 
teriores. Para h^acer estos pagos deberan e'nageriarse los 
bienes^ precediendo sus aprecios,. en publrca subasta, a 
fin da que produzcan ta mayor suma posible; losque 
se adjudicaran a los^ acreedores en la forma ordina- 
ria, si rio hubiere postores que los subasten. Tambieii^ 
deberan Irquidarse. anties las cuenlas del adrainistva- 
dor; dedu.ciendo los gastos y d^smejoras de los mis- 
mps^ para que asi rçsulle de mi raodo posiAivo et ver- 
dadero^y liquido imporle del caudiil ecsistenle,, y apa- 
rezca jacantidad fija con que se cuenla para hacer 
el pago de los ci^edilos {ley^ i.% ftV.. 15, P. 5.*) 

655. El acreedop que no se per^oo«a*e desdb el prinr^ 
eipio en el concurso, puede hacerlo despucsen cual- 
quier tiempo,^ si ba lenid^ justa causa para no^ ba— 
nerse presentado an,te$;: pues aunque aparezca que fu^ 
citado^ fodra hacer prueba^ para desvirtuarla contu— 
macLa en que hubfere incurrido, fundAndose' en que 
la declaracion del eoncurso no ha Ilegado hasta en-^ 
t(kices a su noiiciay 6 en ({ue lia estado^ legitimameute 
impedido para haQerlo*, li otra causa semejante. Si 
cuando se personare, esluviere ya hecho ef pago 4 
los acreedo«es> no- tendra preferencia,- ni podri recla- 
mar cojalra to hecho, aunquesea sucrëdito mas- prt- 
vilegiado que el de los demas; ano ser que reclama- 
se en tierapo lanulidadde laaciuado^^porqueen efec- 
to se hubiese cometido algun vicio que la produzca 
{Febrero por Gutierrez, tom, 5.", çap. 3.% num.. 30;, 
y Goyena^ tom. 7.% num. 6196.) * 



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374 PRACTiCA FOREnSE. 

656. Cuando el deudor sin fraude ni malicia pdt- 

gare antes de bacer la cesion de bienes, 6 de serde- 

clarado en quiebra k alguno de sus acreedores» no se 

reyocar^ la solucion; aonque )os no pagados sean mas 

.preferenles, y se presenten despues en el concurso re- 

clamando el priyilegio de sus crëditos, porcjue aque- 
Ha pagase ejecul<5 legitiuiamente y de buena fe. Lo con- 
trario sucederia cuando' se bubiese becho maliciosa- 
mente y por defraudar k los acreedores de meior dë- 
recho; pues entonces se declararia nula la sofucion, 
J se haria devoher el imporle del credito percibido 
ilegalmente por el acreedor menos privilegiado (fejr9.*, 
tit. 15,i>. 5.*) 

657. Coffio este juicio de cesion es universal, aël 
deben acomularse necesariamente todas las demandas 
pendtentes 6 que se entablen contra el deudor comuo 
despues de formadoel conciirso; lo quese verificari de 
la misma manera que se esplic6 en el lomo 4.® nu- 
mero 619 de esta obra^ Si durante la suslanciacjon del 
concurso biciere el deudor algunas proposiciones de 
pago k sus acreedores, 6 solicitai-e le esperen 6 qui- 
ten parte de sus dëudas, para que le devu'elvan sus 
bienes, y pueda manejandolos negociar y cumplir lo 
ofrecido; seri dido en lodo caso, y en junla general 
que citari el Juez con esle fin, se discutir&n y \o- 
tar&n las proposiciones hecbas, como tambien las con- 
diciones y garantias que ecsigieren los acreedores pa- 
ra acceder a la solicitud de su deudor; siendo esta 
concedida 6 negada, segun lo que resulte aprobado por 
la mayoria {Febreropor Gutierrez, lugar ciiadoj ntms. 
45 y 16; y Goyena, tom. 7.'', nums. 617* caso 6.% 
y 6174.) 

658. Asimismo podran los acreedores entre si, co- 
mo que son los unicos interesados, celebrar los eon- 
venios y transacciones que tuvieren por convenienle en 
cualauier eslado del iuicio, presenlando lo conveni- 
do al Juez para que lo apruebe y quede firme y va- 
Içdero eu todo tiempo. Por estemedio ptoeden has- 



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PtACtfOA FORENSt. 37fc 

fa terminar* ei concurso, y bacerse pago de sos cr^ 
ditos en la forma queconvengan; cuyos ajostes 6 tran-^ 
sacciones se celebrar^n jndicialroentepormediodees- 
crttos 6 en juntas generales; 6 estrajodicialmente con- 
signandolos en instrumentos pubiicos 6 prii^ados, 6 pre-^ 
sentitndolos al juzgado despues de hechos k fin de 
que los aproebe para su mayor \alidacion, k loqoe 
accederii el Joez prë\ia la ratificacion de losinte^ 
resados. Goando solo la mayoria haya admitido el coh^ 
venio, pediran los quo compusieron esta,quese con- 
d(?n« a los Venuenles k estar y pasar por lo acorda-*^ 
do, proeediëndose del mismo modo que en los casoa 
en que solo hay determinaciones de la mayoria es-r 
pl^codos antes; y quedando k los de la minoria, y al 
deudor en su caso es[iedito so derecho para reclamar 
conlra lales acoerdos en \ia ordinaria. 



SffcCION TERCERA. 



Del cencorsd Decesario 6 ocurrencia de acree-^ 
deres. 



•689. £1 eonenrs6 mmario i pkitb y ocurrmcia de^ 
acreedores es el qne se forma por estos mismossin que 
los convoque el deudor, y aun sJii su Gonocimiento 
y çontra sii voluntad. Para.queproceda^ es iodispen- 
sabie baya al menos 4res acreedorës que pidau en- . 
tonces, 6 esten ya de antemano' soUcrtando el pago 
de sus criditos, y que ei deodor no posea bienes Das- 
tantes para solvenlarlos lodos. Poede empezarse pre- 
sentando los ires h mas on eserito ante el Joez del 



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376 PiACTicA roAeMAf; 

deodorr solicitando <|tte se \e d^lbre en eonctursone^ 
cesario, y qoe sele inlervengan todos sus bienea, citAn* 
dose a junta gëneral de acreedoresparafaacer^'l nonir. 
bramiento de sindico y adroinistrador, poniendo aqoe- 
llos en buen recaudo, para que con su importe se 
les haga pago en su dia hasta donde alcan<^ de sus 
criditoa respeclivos. (Gwtferm, tcm. 5.°, 4^p. *i.%f^um^, 
H y 37; y Gotfem^ iom. 7.% mms %{1^ cnfo &% 
y6206.) 

660. Puede tambien principiar este coneurso cuan- 
do varios acreedores hayan demandado cadauao se-- 
paradamente al deudor comun para que sattsfaga h> 
que les adeuda, habiendo sobre esto autos peudientes; 
y uno de ellos, li otro que hasta entonces no haya 
reclamado, sabedor de la ecsistencia de aquellas de- 
mandas, y del estado en que se encuentra el deodor, 
solicita al juzgado que le declare en concurso y lo 
demas que se dijo antes. Si resulta que hay eu efec- 
to tres 6 mas acreedores, y que |). deudor no tiene 
bienes bastautes par pagar 4 todos, el Juez accede a 
la declaracion solicitada, agregando que se entienda 
becha cuanto ha lugar en derechoy y convoca en el 
mismo auto a junta general de acreedorcs con igual 
objeto, y del pi'opio modo que se ejecula en el con- 
curso volunlario. 

661. Ën esta juntase oyen las reclamaciones que 
cofitra la provideucia del Juez hiciere el deudor 6 
eualquier acreedor que con ella se creyere agravia- 
do, y no resultando aTenencia, habr&ii despues de 
formalizarse por escrito, sustanei&ndose hasta quer^ 
caiga sentencia firme en \ia ordinaria. £u .adeiaule 
se continuar^n praciicaBdo las mismas diligeQcias y ac- 
tuaciones, qne se esplicaroa antes en el concurso. vo- 
luntario, hasta hacer %\ pago a los acreedored, paes 
ambos juicios se snstaucian y terminan de igualma^ 
nera; not&ndose entre amb^ las solas diferëocias si- 
guientes: 

4.'=Que tienen distinto origen, pues el de cesion 



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FRi^lTKU FiOREIi^E, 377 

pro/^ede de la volualad del deudor, y el otro de la 
ocarrencia de los acreedores, aunque aquel lo.resi^ta 
y por eso se leda el nçmbre de necesario. 

2/=Que causan diferenles efectos^ porque en el 
primerose libraba e\ deudor de la prision, cuando 
procedia esta en los cpncursos, y de las moleslias de 
sus acreedores, mientras no \iniese a mejor fortuna 
y aun en tal caso goza del beneficio de competencia; 
y eu el segundo no disfruta de uinguna de dichas çon- 
sideraciones. 

3/i=:Qae el voluntaiio es juicio universal que alrae 
& si todos los pleitos que se sigan contra los bieues 
del concurso, y el ncccsario no; porque los acreedo- . 
res pueden continuar sus gestiones en el juzgado que 
tengan f>or conveniente acudiendo despues al del con- 
curso Con lestimonio de la sentencia, para obtenerel 
pagoen el lugar y grado que les correspondan (Febre- 
ropor Gutierrez,'lom. ^.\ cdp. 3A § 2.^ y Goyena, 
tom. l.\ iit. 98.) 

662. Aunqueosta tercera diferencia la establecen 
generalmeute los autores, ni puede concebirse atendi- 
da la doctrina legal, ui estaen practica, porque segun 
esta se hace conslantemente io contrario. Opuesta es4 
las reglas del dereçbo, porqoe decJaradoelconcurso, no 
puedë ya seguirse gestion alguna relaliva k el que no 
se presente en este juicio por falta de reo a quien di- 
rigirla en otro diferente; pues el deudor no puede ya 
serlo, tanto porque desde que se le concursa se le pri- 
va de la administmeiOB y mauejo de sus bienes y nego- 
cios, cuanto porque ya hay terceros interesados que 
son los acreedores a qulenes so puede perjudicar en sus. 
derechos, y de nada serviria lo que se actuase sin su 
acidieiicia ë intervencion: y caso de que se quieran en-^ 
teuderlas aeiuaetoiH3Con esios 6 ol siiidico que losre- 
presenta, tendria que buscarseles.en su fuero,.esto es, 
enëljuzgado donde est^ radicado el<cQncurso, y pre-^ 
venida ya la jurisdiccion. 

663. AdeVnasque eicaso prap^ie&to' es nne di^ Ia» 



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578 PAACTtCA FOftll^SC. 

de acumulacion necesaria, porqae lo accesorlo debe se- 
guir6*lo principal; donde obran los anlecedentes, alli 
se ha de Iratar de los corisiguientes; y ne puede tam-. 
poco dividir^e lacontinencia" de lacausa, como sucede- 
ria si se admitiera la doctrina sentada por los antorcs. 
Podria tamblen seguirse de admitir la opinion de es- 
tos, que resultasen en losdistintos joz'gados en quese 
sustanciaran las reclamaciones de cada acreedor dos 
providencias que envolviesen contradiccion; y que cuan- 
do obtuvieran sentencia favorable y se personasen en 
elconcurso ^cobrar, ya se hubiera terminado este, y 
hecho el pago k los demas acreedores cuya ecsisteniia 
y legitimidad constaba; y era precijjo 6 repetrr contraca- 
da uno de ellos paraque devolviesen loque percibieron, 
suscil^ndose un otrb llligio sobre preferencia; 6 queel 
noevamente presentado se quedase imposibilitado de 
hacer efectivo su crMito, nunque fuera mas privilegia- 
do que los demas. Por estas razones incontestables, y 
otras que ocurren con facilidad, en la prictica se con- 
sidera universal el concurso necesario, como lo es el 
voluntario, se obligaA todos los acreedores a qaese per- 
sonen en el juzgado donde radica; y sedecreta la acu- 
nittlacion & este de todo litigio particular que se sus- 
cite, 6 estë pendiente contra el deudor comun y sos 
hienes. 



SECCiON CUARTA. 

Do las quiebras de los cenfrciaBtes. 

66i. Aunque el nombrc genërico dc quiebra cs pro- 

. Digitized by VjOOQIC 



pfo M concurso volantario y necesario qne se acaban 
de esplicar, con lodo seaplica con mas propieëad gene- 
ralmentë k los qne tiencn lugar entre comerciaites; ^ 
se entiende por ella la suspensiou 6 eesacion qse hace 
un comerciante del pago corriente de sus obligacinnes. 
La qoiebra puede ser de cinco clases, y son: 

4 .•=:Suspension de pagos, aunque el deudor tenga 
bienessuficientes para hacerlo. 
2.»z=Insolvencia fortuila. 
3.*z=:lnsoIvencia culpable. 
4.'=InsoIvencia fraudulenla. * 

5.*=Alzamienlo de bienes, 

Todo procedimiento de quiebra se ha de fundar enr 
obligaciones y deudas contraidas en el cemercio, sin' 
perjuicio de acumularse al concurso las dcmas deudas 
de otra especie que tenga el quebrado {arts, 1004 at 
^015 del cddigo mercantil.) 

665. El procediiniento de la quiebra se divide en 
cinco secciones y otras tanias piezas de autos separa- 
das, que son: 

1.*=:be lo relativoii la declaracion dc la quiebra, y ' 
disposiciones consiguientes k ella y su ejecucion, el 
nombramiento dç sindico, su desistimienlo, separa- 
cion y nnevo nombramienlo, y los convenios enlre el 
quebrado y los acreedores que pongan termino al pro- 
cedimiento. 

2.*=:De las diligencias sobrc la oCupacion de los 
bienes del deudor, y todo lo referenle k su admi- 
nlstracion. 

3."=De todo lo que hace relacion a las acciones con- 
siguiente^ a la retroaccion de la qniebra; y sobre 
los contratos, enagenaciones y otros actos adminis- 
trallvos que hiciera el deudor antesde la declaracion 
de aquella. 

4.«=Del ecs&raen y reconocimienio de los ci^ditos 
cofitrael duebrado, la graduacion y pago dc los q«e re* 
saUen legitimos. 

5.»z=De la calificacion de la quiebra y rehabilita* 
cion del quebrado. 



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380 rRA€Tifi4 raBSKsc. 

Cada seccioD se pmlr^ sabdividir eii la^hifiielas ^ 
se estimen nëcesarias pat*a el bueo 6rdeo y clafidadde) 
procedimiento, y no iinpedir su raptdo curao con imji^ 
dencias que m se puedao austanciar ^ la v^4e. I^s hi-^ 
juelas se formaran cn r^imos separados iar(s, 169 ^ 17& 
de la ley de enjuiciam.) . ' 



CapittiiU I, 



De la declaracion de ia qulebra. 



666. Puede solicitarse esta declaracion poreldeu-- 
dor por medio de la cesion de bieaes, y por^cualqoier 
acreedor del mis'uo, con tal queeslc aci^dite $u per«H 
nalidad con teslimonio de la ejecucion que Uaya 'en^ 
tablado, y que pruebe la cesaoion de pagos dp aqoeL 
Justificados eslos eslremos, debe declararse la quiebra 
sin cilacion ni audiencia del deudor:* pero esle pue-* 
de pedir reposicion del auto eo quë se declare aque- 
lla en el l^rmino de ocho dias contados desde stt no- 
tificacion al misrao, sin perjuicio de que selUive k efec^ 
lo hasla que otra cosa se deter«aine. Sobre ^ta reclaroa- 
cion se forma ramo.separado con lestimonio de. loi 
anteeedentes, y se enlrega al quebrado por tres dias 
para que on eUos formaUce su oposieioo. Del escrito 
en que asi lo haga, se confiere trasladoal ascreedoro 
acreedon^s quc hobieren solidtado U declaracioa oil 
quiebi*a; recibt^dose al mismo tiempofl iqcidenle4 
prueba por via de juslificacion y tërmino de weiiil» 
ilisH precisos, dentrode los cvales se han de praeticar 
las que las partes articulen; y pasados se enflregaa jt 
estas los autos por su orden con tërmino de dos dia» 
para que se instruyaUy se llaman h la vista eoi). cLta— 



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rilACtlCA FOEINSE. 384 

cidfl, y s« dicta la providencifi qoe correspottda fiC'- 
got) im mëritos de lo acluado; la quc se ej€cutar4 no 
obstonlecnalquiera recurso que. contra ella se ontablf^. 
{arls. 1016 fl/ 4034 delditho cod.; y 474 a/478 de la 
t^de enfuioiam,) 

667. Si el acreedor conviniere desde loego en la re-: 
posioion; 6 si dentro de los ocbo dias porque se le 
(ii ël tra^ado no lo evaetra, la decloracion de ia qiiie^ 
kaqaedasin efecto sin mas triimiteni suManciacion.. 
Caando ftrereesle el resultado de lo oposicion, 6 se 
diere seniencin favorable ai deudor, se ponfe iertifl^ 
eado del auto en las demas ptezas de la qtiiebi*a; pro- 
vevëflidose en ellas lo convenienle, para la reflosicion 
m deodor en el ej^jrcicio de sus derechos, quejdaudo- 
le 'k siho la accion para reclamar el abpno de perjujr* . 
ciosen viaordinariaW/^. 4039 al'iOdlk' del fmmocidr, 
jf 4-76 a/'480 de laciL ley.) 

668. flaciëndose la peticion para que se le declare 
cn quiebra por el mismo deudor, debe presentar escri- 
lo ^n que asi to solicite dentro de los tres dias ^- 
gaientesi al de la cesaoion de pagos, en el coal de-^ 
sigftara su hafcHacion, escrilorio, almacenes, y esrfa-^ 
blecfnaiento de comercio que tenga;al q«e ha de acom^ 

KSar el balance general de sus negocios, y ona re- 
nS^ de las causas directas 6 iadireclas que hityam 
infioido en la qoiebra, y io firmar&'ermismo 6 su re- 
presei^taBle mn poder ëspecial [aris. 4 01 7 al 4 0S3 dtl 
eUi c&d.i,y 474 de la mima ky.) 
^ 669. Coaodo se^ declara la qoiebra, deben decre-f* 
tarseat mismo tiempo todas las determinaoiones rela-^ 
tivas al nombramiento de Joez comisario, que ba de 
eimargarse en las incidencias del asunto, el arresto 
dei deador^ la ocupaoiondesus biene&y libros, nom* 
bnmiieftto de deposttario de los mismos, pubiicacioni 
de la qoiebra por edietos y en los periodicos, detea- 
cion de. la oorrespondencia. del qoebrado, y la con^ 
voeacioD de sus acreedores k iuoia general. Poeslo 
el aoto dë declaracio^ cU qoiebra, no puedeQ conti- 



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3811 PRACTICA F0RETI9E. 

nuarse ias ejecacion^s ui olras deroa'ndas civtles conr' 
tlra et qoolirado, que esten pendientes en cnalquiera. 
jnzgado 6 tribnnal; las que deberan.remitirseal qpe 
conozca d^l concurso para su ficuu>ulacion, y ^^^Di" 
das se unen k la pieza sobre graduacion decredi.ios. 
Estas y las que se siguieran k instanoia del deudor 
contra terceros se continuar^n por los sindico».(at!(^.« 
1044 al 1063, 1090 y 1091 det c6d. tefr, 181 fl/189y 
236 de la ley de enjuiciam.) 

670. Para la junta general de acr^edores que së 
indic6 antes, se presentara por el coniisario al tribu'' 
nal un estadode los acreedores del quebrado, queba 
de formar en los tres dias siguientesa la declaracion 
de la quiebra, y segun ël se citaran estos por iët^, 
mino de treinta dias k lo roenos, contados desde di- 
cha declaracion, emplazandose asimismo al deudor no 
alzado personalmente 6 por cëdnla, si no pu<]liere ser 
habido, para qoe tanibien concurra por'si 6 por me- 
dio de apoderado, y se pasan los autos al Juez co** 
misario. Los acreedores poedeu igualmenie apoderar 
persona qoe les represente, d&ndole poder bastantaal 
intento; debiendo para ser admitidos como tales acre- 
e^ores hallarse incloidos en la lista de estcs,6 justi^ 
ficar previamenie sos creditos liqoidos, si no.estaa, 
comprendidos en ella. El objeto de estajunla cs el mift- ' 
mo queel deia primera que se convoca en losconoor* 
sos comunes. £1 quebrado que hobiere complido con 
los reqoisitos que ecsigen los articolos 1017 al 1021 dek 
codigo mercantil, tiene derecho 4 ser alimenlado coit 
ios bienes del concurso {arls. 1064 a/ 1099 dediohocod.'^ 
f/ 190 a/193 de la ley ciiada) 

671. Verificado el nombramiento €le siadico*, cu- 
yo numero se ba de haber fijado de antemano por e4< 
Tril)onal apropuesta dei Juez comisario en la pro- 
vidi^ncia en que se mande convomr la juntai y .<|ue 
no ha de esceder dc tres; poedo: impugoarse pW ta- 
cha legal, siempre que en la oii^saa junta hiayapro^. 
iestado en contra el reclaiupnk,5.yvtjufi.feftftblesti(lc— . 



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PRi€TtCA POUN&E. 383 

mjimla en el lërmiqo preciso de tercero. dia, De ella 
se confiere traslado al sindieo^coulra quiei) se dirije, 
d que uo obslanle empieza a'desempenar su encargo 
prëvia su aceptacton y juramento, siguiendose la ins- 
(aocia taasla su rei^Iucion en ramo separado porloft 
trtmites de un juicio ordinario (flrts. 1068 al 1070 
Hcddigp de Comrcio; 190 y 194 fl/ 198 de la Jey de 
enjuiciam.) . . ' 

672, Si en dicha junta o en otru que despuei^se 
celebre, se hiciere algun con\enio ^nlre el deudory 
fcs acreedores, deben cilarse por ediclos k . los que tie- 
nen derecho k oponerse para que lo deduzcan, si qui- 
«ieren ejercitarlo, en el tirmino de ocho dias; nopu- 
dlendo pedir cosaalguna en contrario los que se hu-* 
bieren conformado con el convcnio. De la reclamacion 
que se hiciere se 6k \ista al concursado por tresdias, 
y en el mismo auto]|; se recibe el pleito a prueba por 
treinta, baciëndose con citacion de hs partes Us aue 
estas articulen. Despues se entregan los aulos por doa 
dias perentorios i cada ui)a con el solo objçto de (]ue 
se instruyan, y seguidamente se procede 4 la \iftta 
con prë\ia citacion. Si e.n los referidosocho dias na- 
da se reclama contra el con\enio, se aprueba por el 
Tribunal y es obligatorio para todos los acreedores (arU. 
1147 fl/ 1165 del citado codigo] j^ 199 al 205 de la re- 
eordada ley.) 



Capitiil« n. 



De la administracion de la quiebra. 



673. Principia la pieza de autos sobre cste par- 
ticular por un teslimonio de la declaracio n de la quie- 



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384 pra(:tica poRENst. 

bra, uoiëndbse a conlinaacioti el invënlario de todos 
los bi^nes ecsistent^s en el lugar del domicilio d^l 
deudor; y en seguida se espidën oficios a los Jueces 
de.los phebtos en donde bstya olros de la naisma- per- 
teijencja para su ocupacion, inventario y dep6sito, 
los que devuellos diligenciados, se agregaran i este ra- 
mo {arts. 4046 del cddigo mercantil; 206 y 207 de la ley 
de eniuiciam.) 
674. Se iran despues a^regando a dicha piezasc- 



1.*— Tadas las actuaciones relativas ala estraccion 
de caudalcs. 

2/^Las sobre aulorizacion para la venta de los 
bienes 6 efectos, y gastos necesarrosquo se ocurran. 

3."=:Un leslinionio del nombrarniento de sindicos, 
su aceptacion y juraraenlo. ' 

A.°=zLas cuentas que rindi el depdsilario; 

5/=:Las pretensiones de los sindicos sobre gaslos' 
estrabrdiarios. 

6:°'— EI jtisliprecio y venta del caudal concursado. ' 

7.*=:Las reclamacipnes que se hieieren conlra ef siu- 
4ico porque comprara los bienes del concurso. 

8.'=Las transacciones que se ajustaren en Ips plei- 
tos pendienles. ^ 

g/^iLas cuentas de la adminislracion de los bifenes; 

10.:=2:Las repeliciones de los acreedores cohtra los 
sindicos por mala vehsacion en el desempenode stis 
cargos {arls. 1079 al 4093 del mismo codtgo; y 208 
al 222 de la ley citadQ.\^ ^^, , 






i^ 



^ 



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FJtACTieA FORiHM. 385 



C«pMi4»UI. 



De loft efeclos de la relroaccion de la quiebra. 



675. Como puede el deudor baber eelebrado an- 
te^ de la declaraci^n dela qaiebraarguno^coiilratos6 
convehios dotosos para dcfraudar i sas legltimos acr€i6^ 
dores; ya baciendo enagenaciones sitouladas, ya malba- 
ralando sus bien«s pfara realizar metilico y ocuUarlo, 
ya donijidolos &c. en los dias irimediatos anteriores 
A aqoella declaraoion; es preciso que formado elcon- 
eurso se retmtraiga esle al tiempo en que se ejecu- 
taron dichos aetos fraudulenlos, para que se rescindan 
» anulen, y se evile todo perjuicipi los acroedores: 
a esto se llama retroaccion de la quiebra, y esel ob- 
jeto do la lercera pieza separada de los aulos de la 
iBisma {arts. 1038 al 4042- d^/ c6digo de comereio; 
y 223 de ia Uy de enjuieiamimito.) 

616, Pueden solicltar dicba retroaccion fos sindi- 
cos 6 los mismos acreedores, si aquellos fue^en omi- 
sos en este particular. Para ello los sindicos en el 
tërmino de diez dias de haberse encargado de loft libros 
y papeles de la quiebra, tienen obligacion de formar 
tr^sestados: 

1.*=De los pagos hechos por el deudor en los ul- 
limos quince dias precedentes k la quiebra de obli- 
gacionescuyo plazoaunno eslu^iese entonces \encido. 

2.*^De ios coniraloscelebradosen Joi tr«inta dias 
anteriores qne crean sospechosos de serfrandulentos. 

3.«=De las donaciones eulre ^ivos que faubiere hecbo 
el qiiebrado qne no tengau el car&cter dB reuqmerdtlb^ 

TOJfOH. 25 



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386 PKACTIGA FOm^^SE. 

rias {arts. >I039 al 1011 del dicho cidigo] y 223 al ni 
de la referida lejf,) 

677. La demanda sobre nulidad d*e pagos hecbos 
ha de presentarse aeompanada de la prueba documen- 
tal que ecsista, 6 preparada con lii confesion del deu- 
dor. De ella se confiere traslado al que recibi6 el pa- 
go por tres dias precisos, y se continua la suslancia- 
cion por via prdinaria; recibiëndose & prueba en caso 
necesario por tërmino de ochOs enlreg&ndose despues 
los autos k las partes por su 6rden para que se ins- 
trnyan solo por dos, y fall^ndose en seguida defini- 
tivamenle [arts. 228 al 231 de la recordada ley.) 

678. Si resultaren por la sentencia final celebra- 
d^ algunos contratos nulos 6 donaciones ineflcaces, 
s^e entablara un juicio posesorio sumario para reiute- 
grar al concurso de los bienes que se enagen&ran por 
ellos, justitic&ndose ia demanda con la presentacion 
de la escritura del convenio ^donacion, cuya nulidad 
se reclama en via ordinaria. Estos juicios sobre nu- 
lidad 6 recision de contratos hecbos en fr&ude de los 
acreedores, se sustancian ante el Juez del fuero & que 
corresponda el demandado; y la sentencia que recai- 
g^ en cualquiera de las dicbas reclamaciones debe lle- 
varse a efecto,^4 pesar de los recursos que contra eUa 
se entablaren [arts. 232 al 234 de la ley citada.) 



Capftalo IV. 

De ia iegitimacion y graduacion de los erëdites. 



679/ La^egitimacton y graduacion de los crëdi- 
tos se practicaran en janta general de acr^ores. Coa 
«stas gesiiones se forma una pieza separada, efi )a 
<iue se pon^ p^r cabeza ei estado general de los acree- 



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PRACTICi. FOBEIIiE. Wl 

dores, dictandose provid^neia m que se fiie el pia- 
zo que se les concede pafa que presenleu k los sin- 
dicos losdoeumenlos justlticativos de susorëditos, el que 
flo ha de e$ceder de sesenta dias en casos ordinarios, 
y el en cfue haya de celebrarse la junta gei>eral par 
ra su eosinaeo y reconot^mientOj ^oe ha'de scr^ el 
dttbdëeiinodespuesde veneido diofao tecmino^oH^. 4100 
'cl iiOi del codigo mrç(mtil;y i^de la ieu de eryui- 
mndenio.) 

680* Entregados alos siildicoslosdocumentos:, fojE?- 
maran un estado general dn los crëdi^os en los 
ocho dias siguientms, y dada cuenCa en la junta^ 9e 
discote y votii la admision 6 esclusion de.cada iioo, 
formando resolucion el voto de la mayoria, que lan- 
to e^ este cpnio en las demas casoi de votacion, la 
forman la mitad y uno mas del niimetx) de votantes 
que representen las Ires quintas partes del irapoFle 
lotal de loscrëdiios. Si estas resoluciones fuesen gra* 
vosas A algunos de los interesados, podrin los quese 
crean agraviados reclamar en el tërmino de Ireinla 
4'm, bien para que se reconozca como legitirao el crë- 
ditoquefuera desechado, bien para que se escluya 
iino que indebidamente sc admitio como verdadero, 
entabliuKlose al intento demanda formal, que se sus- 
taiieiara con los sindicos en ramo separado por via 
ordinaria {arts. MOk a/ 4112 deldichocod. y 237 al 
239 de h mismn ley.) 

681. Tambiea se discutirA y votari del propio mo- 

do en otra junta, que se celebrar^ despues en el tër- 

mino de qiiinc^ dias desde el reconocimiento de les 

crëditos» la graduacion de e^tos segun la pr^lacion de 

. cada uno. Deben spr colocados: 

1 .^=Los acr^ores de dominio. 

2.''x=Los bipotecariog privilegiados^ segunlas feobaa 
y antelaoiQB de. sus priviiegios. 
. 3.<»z=:Los,hipotecarios y prendarios por el 6rdeo de 
fechas. 

4.'*=;=Los nesorilurarios por el mi&mo 6rden. .,: ^ i 



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"398 FRACTICA FOHiNSE. 

*^* 5/=Los ftereHores por lotras de cambio, pa^ar^, 
Hbranzas, ^iinples recibos, cuentas corrienles, u olro 

olitiilo que feaya sido declarado sin prefei-enda, los qae 
<^far4n soeldo ^ libra, y sin eonsideracion alguna k 
SUB fecbas^ {arts. MiialU^i def cddigo mercanHL) 

'i'i 682. Anles de su celebraeion presenlarin los sindicos 

v^ luei c^rofeario cuairo ëstadoe de los acteedores <|de 
bayan 9ido recon^idos como legiiimos clasificados por 
ei orden dicho, comprendiendo en el primero los de 

-ctotainio; en el segundolos hipotecarios legales y con- 

^^fenoionales por el orden de su prelacron; en el ter- 
eero loa escriturarios por el mismo 6rden; y losco- 

,iiiui)esindi»lintamente en elcoarto. Hall&udolos el Juez 
conformes con lo acordadopof la junta deecs&men, 

:los pasara inmodiatamente al tribunal que conoce de 

tl4 quiebra, uara que se d<^. cuenla de ellos el dia de 

Ja reunion. tos acreedores de dominio deber&n ser en- 
tpegados en sus bienes desde luego, sin necesidad de 

'^m lo deCamine la junta y aun antes de quesece- 
leiire; Puede tambien reclamar xontra lo acordado 
por esta el que se considere agraviado en el tërmino 
de ocho dias; reclamtcion que se sHstanciai*& en via 

.ordinaria coroo las anieriores; estando todos obliga-, 
dos i pasar porel acuerdo de la iunta, si im> lo con- 
tradijeren en dicho ptazo: peronooDstanteesladeroaB- 

v^a, se llevark i efecto to deiej'tninado^ en l^ }anta, 
quedando lodo sujeto al resultadodel juicioquesesiga 
iarts. Hg8 cf/ 4 ♦Sf8; dd cidigo ref.\^ 210 «f/ 242 de \la 
Uij eU. antes.) • ^ '• . 

>' 6^3. Con.«ujecioti al actade k junla de gradoa- 
*bion ise'prpc<etie al reparlimienlo de Iob fondoa di^ 
ponibles por el orden de^^ clasfes y prelacidn acordadas 
en ella; y las cantidades qoe correspondan i losque 

i 4^gbn 'dmandas 'peiKlienies, se conser^an en el arca 
del concurso. Si se hubiesereclamado ooiitra la prefe- 

t>eaefa:de'algnno, debet^ estedar fian^a & responder de 
la cantidad que rectba, si fuere vencido, y ha deen- 
treg&rsele el importe de su crëdilo, Las tfncas y efec- 



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PBAGTICA FOARDISK. 389 

tosqte ecsisUin al iiempo de bacer el pago a los acree- 
doresy deber&D vender&e en suhasta pablica, para poi^ 
suprecio hacer dicfaoa abonos [arU. 4129 a/ 11 J6 del 
cidigo dieho; y 242 de la misma ktf.) . 



Cniiitalo V. 



M ki califlcacion de la quiebra y rehalalitacioh d«l qucbrado. 



684. Como el que la quiebra sea de una u olra; 
clase de las cjaco en que se dividen produce'dife- 
rettlps mponsabilidades y consideraciones en. eli 
deudor, es indispensable caliricaila conipi*endiendp- 
la cn la que corresponda, Se forma con este olnelo 
una pieza separada, que da prineipio fjpn el infor- 
me que el Juez coniisario de la qoiebra debe pasar 
al Tribu^al con aireglo al resultado de los libroe y 
papeles del qiiebrado: los sindicos deben lambien deor, 
tro de los quince priracros dias de su uombraipien- 
to, presentar una esposicion circunslanciada cou pre- 
tension formal sobro la calificacion de la quiehra, y uni'^. 
da a los autosse coufiere traslado (h? ella aldeudor poi? 
lërmino de nueve dias {aris, 1137 al 1140 del c6dw 
go de eofiiercio; fid y 244 de la leu de en/uiciamienio.) 

685. . Si no lo cTacua en esle plazo, se procede a 
la vista, pfëvio senalamienlo del dia en que haya dij 
verificarse que se tac(j saber u las parles, dictandQn 
se despues la resolucion qwe aparezca justa: mas si 
lo coniesta oponiendose k la pretension de lo$ sindi-i 
cos, se reeibe este incidenle h prueba por el termi-f 
no qiie se eslime prpciso^ y que no podracscederdo 
cuarenta dias que es rl m6csimuD[i. Transcurrido, sa 
uneh las pruebas k los aulos, y se enlregan por su 



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390- PklCTk.^ FORENtB. 

6rden h los iftl^resados para qae se inslriiyan, ftjin- 
ddse despues el dia de la visia, y decidiëndose en 
seguida lo que corresponda [arts. 1140 al H43 del 
cddigo citado; y 245 al 248 de la misma^ ley.) 

686. Cuando la quiebra es declarada de primera 
6 segunda clase; deberi ponerse al quebrado en liber- 
tad, si aun estaba arrestado: si de tercera, se le in^- 
pt)ne la pena de reclusion desde tres meses a un aiio, 
segun loscasos; y si de cuarta 6 quinta, se inhibe 
el Tribunal de coniercio de su conocimiento, y pasa 
los aulos al Juez de primera inslancia respedivo, pa- 
ra que proceda criminalmento contra el deudor con 
arreglo a las leyes, cesando la represenlacion de los 
sindicos en este procedimiento y pasando al prorao- 
Idr fiscal; i no ser que aquellos sean autorizados en 
junta general de acreedores para personarse en ella. 
En Ite tres primeros casos la providencia es apelable 
siri perinicio dë poner en libertad al quebrado; pe- 
ro en ios dos ulliraos causa ejecutoria [kyes 4 .' d 
la 7.S HL 3|; tib. If, N. ft.; y arts. 4143 a/1126 
del c6d. dicho; y ^iS al 250 de la tey cii.) 

687. Concloso ieste punto puëde el deiidor cuya 
qttiebra se haya califlcado de primera, sëgunda 6 ter- 
cera clase, solicitar ante el Tribunal que hubiere co- 
nocldo det concurso, y en la misraa pieza de califi- 
çacion, së le rehabjlite para volver h ejercer el co- 
flfercio; lo que se conceder^ al de la primera y se- 
gdnd^, si resulta que ha satisfecho lodas las obliga- 
eiohes conocidas; y al de la tercera, acredTtando ade-^ 
Iftas el cumplimientp de la pena correccional quesc 
h impusiera. Los quebrados de la cuarla y quinta 
çlase no pueden ser rehabilitados para ejercernueva- 
liienlë el comercio. Las reelamaciones sobre rehabili- 
tacton se suslançian en juicio ordinario, en el qoe 
tnfformar& si procede 6 noel Juez comisario: y se en- 
tenderin las actuaciones con un proraotor 6 defen- 
sdr que se ftombre al intento, 6 con el Promolor fis- 
cal^ si' se bubiere seguido el juicio de concurso an- 



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rRACTIGA FORSNSE. 



391 



te an JuiBz de primera instancia« segun alganos au- 
(ores, pues la iey no tnarca la persona con quien 
hayan deentenderse eslos acluados {arts, 1168 a/H75 
del cddigo. mercaniU; y 251 de la ley de enjuicia- 
miento\ yiumga^ Ekmentos depractica^ lom, ^.% pdgs. 
31 y 32.) 




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PARTEOBIHTi. - 

BE LOS JlJlcrOS ECLESIASTICOS. 

TITULO DIEZ Y SIETE. 

SECCION PRIMERA. 
De Ids eapellaiiias y sos clases. 



688. ^apellania m general es la carga de celëbrar 
en capilla, iglesia 6 altar una 6 muchas misas, se- 
gun hubrese. dispuesto el fundador de ella, con el de- 
recho k petcibir los emolumentos senalados al inlen- 
to por el mismo de los bienes que foVman su ^ota- 
cion. Las capellanias son mercenartas 6 lakaks^ y ecle- 
sidsticas 6 colattvas: las primeras son las que se fon- 
dan sin autori^acion del Obispo, y puede disfrularlas 



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rRACnCA IK)R£9(SC. • 993 

cualqaiera de io& Uaraado^ en la fandacion, aunqae 
'Sea lego, 6 iBuger; »6 siendo aproposito por no e^ii* 
mFse sus reatas eciesijtsticas, para ser promo>idD &• 
ordene^ el que las obtenga; y por lo tanto, aunqoe 
se tlaman cap^llBpiasy es solo impropianiente, pnes no 
son oirace^a^oe tegados pios, 6 memorias perpetuasde* 
iBisas, qbe se rigen por las reglasgeherales de los patro- 
nates y mayorazgos. Tanlo parasu proYision,cuantopara- 
la rendicion desus cuentas, administracion &c., el Juez 
competente es el real ordinario; correspondiendo so- 
lamente al eclesiastico conocer sobre «1 cumplimien- 
^ to de la parte piadosa 6 carga pia impuesta por la. 
fundacion. Las colativas 6 eclesiaslicas son beneGcios' 
eelesi&sticos^aunque impropios, necesitan para su erec- 
eioo la licencia det Prelado^ diocesano, y han de ser 
servidas precisamentepor clërigos, siendo saficientes; 
si sus rentas akanzan a cubrir lacantidad marcada por 
oongrua susientacion, para que ii titulode ellas sean 
ord^nados los que las obtengan. £1 Juez que dehe 
conocer de todo lo relativo ii su provision y cola-^ 
ctoD, posesioB, cuentas, cumplimienlo de cargas, ad- 
ministracion, visita &c. esel Ordinario eciest^stico del 
lugar ei) qoe se bayan fundado(cap. 4.% De rdigios. 
demb.; Febrero por Gutierrez, lom. t.% cap. 40; y 
Eseriche^ Dic. rnzon., pakbra Capellania.) 

689. Pueden tambien ser las capellanias colati- 
vas gei^cias & ie sanffre, paironadas y de jtire. Son 
laa primeras aquellas k cuyo disft*ute son llamado& 
los parientes del fundador, 6 de las personas que es^ 
le sefialara como cabezas de lineas; bastando por cqo-k 
sigttiente" para solicitarlas y oblenerlas, ademas de; 
reunirlos requisilos generales que ecsigen los c&nones,. 
que se aeredita dicho parenlesco en el grado mas inme- 
diaiode los llamados en la fundacion. Patronadas son 
las en que hay nombrada una persona h quien el fun- 
dador ha concedido el derecho de patroDOto, 6seadë 

tmentar eJ clërigo que haya de servirla. De /nr^ se 
laman aquellas cuya presenlacion de persona, pro\i-* 



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394 PR4CTIGA F0ABf6SE. 

stoD y colftcioo t^rresponde sii ordinario eclesiiaticd; 
y se nombran de ^rt 6 de derecho, porqoe segon esle 
el Prelado diocesano es el colador ordinario dc todoa^ 
lo5i beneficios eclesiislicos de su dj6cesis; y si el fonda- 
dor puede prevenir se prefieran sus pariënles, 6 nom- 
brar patrono es por escepcion 6 gracia qne se le eon- 
cede como premio del servicio que presla i la igie- 
sta en la iustitucion de la capellania (/«i/ 45» /fY. 45^ 
P. i .'; \j los autores citados en los msnw k$garesJ) 

690. Las gentilicias puëden al misn>o tiempo ser 
patronadas, si el instituidor ademas de ttamar k sus 
parient^s- para su disfrute, nombra personas a quie- 
nes concede el patronato; y pueden lambien hacer- 
sede^ur^ tanto aquelias como las patronadas, bien ab- 
soluta y perpëtuamenle, como si faltasen los parien- 
ies llamados por el fundador; 6 bien por una vez, co- 
mo sucederia cuando en una vacante que ocurrtera no se 
gersonaran a solicitarla ninguno de los Uamados^ aun 
<|«0 los hubiese, 6 no presentara el pairono uiia persona 
para que lasirviera en los seis meses, si es clërigo, 6 cua- 
tro, si lego, que es el plazoque los canoties cooceëen 
k los patronos para usar de este derecbo; pues en taleft 
casos, como la capeHaoia no debia permanecer vacante, 
sin darse cumplimiento AMos fines piadososy deseos 
del fundador, usaba libremente de su derecho propio 
el Ordinario, y hacia la pi*ovision y colacion de [a ca- 
pHania en la persona que juzgara masdigna segtio las 
leyesde la Iglesia, con tal que reuniera en lo postble las 
dema^ cualidades ecsigidas porla fnndacion {cap. 3.*" y 
27^ Dejure patrm.\ tinico det mismo tit. rn6/; 3.', Desu- 
plenda negtig. Prmlat.', leij \\, tit. 45, P. i/; y fiti- 
iierrez lugar cit., nums. 7, 8 y 9.) 

(>94. Para evitar l.os males consigulentes aiprurito 
inmoderado defundar capellanias, y qoe seatnorliza- 
ran los bienes de su dotacion, se mando no se erigiesen 
lo mismo que sncediA con' los vinculos y mayoraz- 
gos, como no se impetrara para ello iic^acia delSobe- 
ntno; habiëndose despues probibido absoluttmente sa 



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PAACTiCA F01IEN6E. 395 

* 

famlacton; maod&ndose ademas por ana byla, conel 
objete de que no bubiese de eslas instituoioues in-'* 
dotadas^ y a litulo de ellas se ordenasen ciërigos stn 
renta, que fuesen el desdoro det estado eclesi^tico^ 
que las erigidas desde luego con tan cortos bienes que 
ito rindiesen al ano la tercera parte de la congrua si-- 
nodal, y las qjie por las injurias de los tiempos ^. 
hubiesen reducido a igual estremo, se estinguiesen^ 
aplicando sus rentas 4 dotaciones de curatos, manu- 
lencion de bospitales, li otros usos piadosossemejan-^ 
tes, si erau de libre colacion del ordinario; y si»pa- 
tronadas 6 gentilirias, que.se reputasen en todos sus 
efectos comp laicales 6 Ie|[ados ptos; pero con la obli- 
gacion en u(ko yotrocaso de baberse de cumplirsits 
cargas por cualquiera personao corporacion que dis- 
fruta^ede sus rentas {BuUa Apostolici miuisterii delno- 
cendo XIU; y letjes 47, M. 5,°; 6.', tit. 42; i.\ 2/, 
7.« y 8.\lil. 16, iib. L% A. R.\ »ar/. 45 rftf lade 
47 de SeUembre 4820, restabl. en 30 de Agosto de 
1836.) 

692. Tambien se mando con el propio fin se reu- 
iiiesen los beneficios cui*ados 6 simpies de poca rea- 
ia y las capellanias incongruas, formando de \arios 
uno solo en cuanto a su provision y servicio; para lo 
qoe se promovia el oportuno espediente que se nom- 
braba de reunion; cuya sustanciacion era instructiva 
con audiencia del fiscal eclesi&stiro, pero qne podia 
hacerse conteociosa, si se personaba oponiëndose al— 
gaao que se considerase coii derecbo & cualquiera de^ 
las fund^iones que se trataban de reunir; para lo^ 
que se les ihvitaba por medio de edictosque se firr 
jaban at intento, k la manera que en los autos so- 
bre obtencion de una capeliania. Para decretar dicba 
rennion habia siempre de tënerse presente que los be*^ 
neficios ocapellanias en que së verificase fueran igua* 
les 6 seioejanteç en las condiciones y llanfiamientot 
de stis respec}tvas fundaciones; cuidando, si tuvieran 
distintos patronos y Uamamieotos de personas para stt 



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396 PRiVtlTICA FOHlENJitE. 

disfrcite, (}« fijai*. k ^debida alterrtativaM lcMtos, 4 fin 
de que en eada vacanle enlriaseii los qae Correspon- 
dieran de los llamados en las dislintas fiindaciones. 
Hecha la i^eunfon se colaban a iina sola persona. lo- 
das jttntas en las vacantes que ocurrieran succesivai^ 
Hiente, como si tio' fuesen mas que ttna {ffuUa Apos-^' 
lolici ' minislerii de Imtencio Xlll; tf leges 1 .% '2.*, ?.• 
y8.\iU.4dJib. L\ N. R.) ' 

693. Con i)osterioridad se mand6 que no se pro- 
veyesen las capellanias colativas^ que fuesen vacan- 
dOy^k no ser que las fcclamasen los ya presenlados 
por los patronos, 6 que ya hubiera & aquella fecha' 
pleito pendiente sobre su provisioii; quedando desde 
Inego aplicadas al estado las rentas de las vacanies 
y que vacasen, como los demas bienes qne pertene*- 
cieron al cfero regular y secular. En cnanto & hts 
laicales, como se consideran a inanera de legados pios 
6 patronatos de legos, estan indudablemente compren- 
didas en la ley de desvineuhicion, pudiendo con ar- 
reglo k ella enagenarse por los actuales poseed^rei* 
la' mitad de ios bieaes que forman ^ dolacion, sal- 
vas s»s cargas de justicia; pasatido la otra milad 
al inmedialo sucesor, comfo bienes iibres por faka de 
aquel, lo mismo que sucede respectb A los mayoraz- 
gos y demas vincuiaciones {ley de ^l de StHembre 4$ 
4820 citaia\ y reaks ordenes de iO de Enero, y 5 rf^ 
A^. 1837.) 

694. Con ias fentas que produzea nm capellania 
se han de pagar sus cargas y obligaciones, comomi- 
sas, anivemrios, limosnas &c.; perteneciend^ al ca-- 
pellan como propio lo que se llama el superabU, 6 
sea el sobrantë 6 producto liquido despues de salis- 
fechas aquellas. EI oumplimjento de dichas ca^gas f*© 
hra de hacer constar k la autoridad eele«ikstica, k ctt- 
yo intento deben visitarse cada tres Aiios las capeHa- 
l>ias, ^to. es, rendir sus administradores Jas cuenla* 
al Juez Vfsitador por ante el co^itador , nombrado al- 
int^to por el Obispo; pudiendo^ser aprenliados k que 



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HRACTr^U VOBEnSE^. 397 

ki rindan caso de que no lo bieioren \olunla- 
riainenle {Gulierrez y Escrtche en los lugares cilad6s 
anles,] 

695. Para obUner et goce cle una capellania es ne- 
cesario tener a lo menos eatorçe anos eumpiidos; ysi 
esla aneja k ella la cura de almas veinte y cinco: pe- 
ro si el fundador lo previene, pueden oblenerse las 
priffleras desde la edad de siete anos; bastandopara 
opeoerse a las de sangre estar u^cido y baiitisado; 
eo cuyo caso finalizado el -pleito, se declara ei dere- 
cho al menor, mas no se le dk la colacion ni posesion 
basta que baya cumplido dicba edad, y se hublere or- 
denado siquiera de tonsura. En el entretanto, como du- 
laate cualqoi^a vacante, si )a administraoion de la 
capellania esl& conflada por la fundacion al patrono, 
* A .alguna corporaci(y« o parlicular; recaudar& sus 
renlas para entregar de^ue^ el 9Hpernbit ai que fue- 
re Mmkado capetlan: mos si est^ & cargo d^ este 
mismo, Idego que vaea, pasa/i una persona que bay 
-nombrada con cste encargo yse llama çor lo mismo 
admmsttfad^ de mpellanlas vacantes, 6 se^ dcsign^ 
olra especialmentcpara aquel caso nue merezca la con- 
fianra dtel Juez eclesiAstico; la que dëbe como los otros 
adminigtradoi^ recan^lar las rentas, bacer se cum- 
plan suft cargas, y conserVar el sobranle para entre- 
gario al que fuere' noTttibrado eapellan, luego que se 
'le ilë la posesion de ella. Cuando se d^clara unaca- 
peilaniav que dnba ser admtnistrada por ël capeUah, 
i favor de un impilbero qM liene padre 6 abuelo, 
puedë concederse la administracion al que de estos 
^ga & su cargo al agraoiado, ha«ta qiie Itegue k edad 
^'me pueda admiinistiiir porsi, eon lal que ofrez- 
ca ai itfzgado las garai^tias suficiefifes para conliar- 
le dieno' en^argo (oiip. 7.% § /fria/, De etection^ H 
Mndtmoii(.,in%J'\ Cmc. tndent., mp 6.% Ises. ?t3; 
Sff^gp. \% \ses. 24, Oe reform.\ % 3.*, iitlMs; P. 4 .'; 
tfeb. ppr Gut. j tm: 1 .% ctq>. 40, num. 2lO.) 



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398 PRAGTICA FOREISSE. 



SECCION SEGUKDA. 



Oeljiiicio de oposieion h tapellaiiias eolativai. 



696. Paede vacar uiia capeHaoia por muerte, ca- 
s^mieoto, renunciao iahabilitaeion del que la obte- 
nia; debiendo tambien declararse vacante euando, ha- 
biëndola obtenido un lego, no se ordenare en el tiem- 
po que al intento se le hubiere asigtiado; o .euando 
si^do cl^rigo de menores no se prx)mueve pudiefiito 
k ordenes mayores. En eslos dos ultiroos ca^os es ne- 
cesariQ Tormar sobi^ la declaracion de la vacante un 
e^pedienle instructivo que pucde promoverse'i iiis- 
tancia de cualquierinleresado; en ël que se presta au— 
dienciaal capeilan y al fiscal de la jurtsdicCion. 

697. Hallandose vacante la capcUaniat el que se 
creyera con derecbo a obtenerl^a por ser uno de los 
Uamados en la fundacion, presentaba un escrito en el 
juzgado eclesi&^tico de la dio^esis en que estaba 10»-- 
Utnida, haciendo oposicioB i ella; es decir^ s^icttaQ- 
do se convocasen todos los que pudieran considerarse 
çon derecbo para que se personaran y consu coaoun- 
rencia se declarase tocarle y pertenecerie ia capelU^ 
nla mediante su preferenciai k losddmas, d&ndoie eo^^ 
lacipn y canonic^k ii^titucion de la misma, y poniëfi— 
dole en posesiM de susJ)ienos con recudimieato de 
frutos desde |a vacasile. Aesie edcrito.debia acompa- 
nar la partida de casamiento 6 defuncioi del Altto^ 
capellan, 6 cualquiera otro documento en que c6M^ 



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ntA€Tl€A fORCNSE. 399 

lake ()iiefaabi» vaciido. El inet proveia afii^ adtniliendo la 
Dposicion, y'mandabaesp^dir ediclos convocando & los 
j4rteiite& qne secreyesen con derecho al gocedtlaca- 
jk^tfaDia, para que se personascfn i deducirlo on eH^r- 
mino proporoionado que para ello se les seilalaba: para 
4a formacion de eslosedictos debera tenerseA la vis- 
ta la fafidacion.^cayo intentose manda la baje del 
archivo h la mesa del juzgado el encargado en dicha 
dependeneia. 

6®8. Lo8 edictos se rfmiten al cura 6 rector de 
la i^lesia en que esi^ fundada, 6 sea en que ha de 
servirse la capellania, para q«e los lea al oferiorio de 
la misa mayor de un dia festivo, y fije copia deellos 
en los parajes pttbUcos de la iglesia: devolviëndoI(^ 
pasado q«e sea el plazo senalado con f^^rtificaeion de 
. halsiers^ hecho su publicacion. Venidos los edictos cum- 
plidos, el opositor presenta iin escrito acusando la re- 
neidia i los parientes citados que no han compare- 
cido; ai qoe se ptovee autoeilandotos nuevamënlepa- 
ra qtie compareican i*la priroera audiencid, 6 ^ pa- 
ra la del dia biibil inmediato. Pasada esta se acti^ 
saseguhda y tercera rebeldia en k)s mi^mos tërminos 
* agreg^ndose en la lUtima quesetengan por escIusos& 
los citados y no compareci^ntes, y se reciban los au- 
los k jproeba en la formu ordinaria;Ji lo que accedeei 
JneE. Est(» ^M^ritos son todos heobo^ solo por Procura- 
dor, aQnqne el do oposicion es mejor que lo forme 
^nLetrado, porque contiëne alegacionesde denecbo. 
699. Durante dichas actuacionos pueden personar- 
se baciendo igual t>posicion todos los qne se conside- 
ren con mqor dereçho al disfrote de la capellania; 
y aunfque se hayan declarado esclusos pornohaber- 
se presentado en los diferentes t^rminos concedidosal 
intento^ estim facultados para bace^lo durante toda la 
^tanoiacion de los autos, y aun despueide hallar- 
se consentidao ejiecutoriada la providencia quereca- 
yëre, con tal oue aun no se haya dado la colaciou 
ae la capellauia al que hubiere obtenido en elia; pues 



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400 PirA€TIGA FORKIlSft. 

el efecto.dë laesclusion es el misno qoe el de la de^ 
clacacion de contaniaz eu los juicios civiles, quë ptte- 
de personarse DQ obstante el rebelde en çualqQier es» 
kad^ de la sastaneiae^on, aunque le perjudica todo Ip 
afituado hasta en^toBces: coa la diferencht.qaë eo Uis 
pleitos de oposiçion, vuehen los autos k rectbirse k 
prueba para que pueda justilicar su dereebo el nue- 
yf^. o()ositor; lo que no.sucede m U>& comuuesen que 
el liligante contumaz que se persona despiiiea, toma 
los autos para seguirlos. ea el estado en qae se balla- 
baa cuando se presento en ellos. 

700. Cuan'do la oposicion se hiciere daradte el Xit" 
mitto fijado en los edictos, y hasla que ^ deciareii 
por esclusos los no comparecientes-, po es neeesam 
espr^r en el escrito, sino que es de los prefe- 
i^idos por et fundador, como lojrjustificar^ easttdia, 
admitiëndola el Juez lisa y llanamente. Mas caando 
se persooe despues, es necesario que desde luego de- 
linee el parentesco ea que funde su derecbo; porque 
on este caso se sospeoba esmaliciosa lao^osicion'por 
m haberse heebo ^n el tiempo eoucedido para ello; 

)f ppr la misma razon se confiere traslado de eUa a 
os opositores que ya esiuviereo personados antet; pa-* ' 
ra en \ista de lo que esponganv ^oveer ,su admision 
A denegacion, seguu coiTesponda. 
. 701. Admitida la oposicion de un Utigante ptie- 
fdn ëf pararse de ella, y del derecliio que teiisa a ia 
OiipellaDia en cualquier estodo de los autos, y aun 
(Jçisp^çs de que se le baya dedarado y oolado, con 
lal, do que si se ordefio a titulo-de ella^ acredite \t 
^^ueda losufiiciehte paramantenei'Sjecon deeenota. Ei 
aemstiffiiento se ejeimla per medio de un escrito pre- 
sentado por el Procuradpr con poder especial, en el 
.quese manda que s/s ratifique; o por mediode ana 
efcritqra publica otorigada con tal objeto cuya cepia 
s^ ,presenta en autos; tenieadose poi* dosistido y por iio 
parte en j^ litigio por provideiicia.que se dicta en vis- 
ta de fe)s datos referidos. 



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PRAenCA FORENftB. 40( 

702. Recibidos los autbs &prneba,el tërmina d^« 
ella, las maneras de articularla y hacerla, y las cla- 
ses que son admisibles en estos juicios, aunque por 
lo general se usan ia testifical y de iqstrumentos, son 
en todo iguales k las que tieiien lugar en los pleitos 
civiles ordinarios* Los instrumentos propios para acre-- 
ditar el parentesco con losllamados en la fuiidacion, 
son las partidas sacramentales de bautismo y casa- 
miento por donde se vaya mostrando el entronque 
del opositor con el primer llamado; pudiendo tam- 
bien presentar, si no se encontraren dichas partidas, 
testamentos, cartas dotales, reconocimientos de bijos, 
li otros cualesquiera documentos en que^ aparezcan he- 
chas declaraciones del parentesco que se desee jus- 
tificar. Ës ademas en estos casos precisa. la prueba 
testifical, para que resulte dëftiostrada la identidad 
de las personas que aparecen de las partidas 6 do- 
cumentos; esto es, q'ue aqueMos que se^nombran en los 
mismos, son en efecto los ascendientes del opositor, 
y no otras personas de familia diferente que llevasen 
igual nombre y apellido. 

703. En los interfogatorios que en estos juicios se 
presenten arlicula^ndo prueba, debe procurafse «om- 
prender en cada pregunta a lo mas dos 6 trcs gene- 
raciones; para evitar la confusion que se originaria, 
si una larga sërie se comprendiese toda en una in- 
terrogacion: no debiendo tarapoco ponerse una sola 
en cada una para no ser demasiado difusos. Asimis- 
mo se cuidara para mayor claridad poner siempre en 
liltimo Ittgar, cuando se designeri dos c6nyuge8 como 
padres de alguno, aquel por el que se vaya k con- 
tinuar el entronque; porque en las capellanias es in- 
diferente pro^enga el parentesco de varones 6 hem- 
bras, y asi se concibe mejor el enlace de unos con otros. 

704. Si la prueba que conviniere hacer en un ca- 
so fuese eursu totalidad 6 en parte }a misma ya 
praeticada en otros autos, se solicitarS se ponga tes- 
timonio de ella, pidiendo se le en^ ^guen dichas ac- 

TOKon, r^ 



'"JL 'C^7£0j^Ji0og{e 



402 . PRACTICA FORENSE. 

laacioDes para hacer el senalamieiito de io que faa- 
ya de teslimoniarse: k lo que accede cl Jnez, prac- 
ticandose con cilacion contraria. Cuando elque soli- 
cite la capallania sea pariente del liitimo capeilan 6 
de otro anlerior, le bastari acredilar esle parentesco 
con tal que entronque con ia persona con qaien el 

f»oseedor justilico su enlace con ei primer llamado en 
a fundacion. 

705. En las capellanias ^ aliende al computar el 
mejor derecho de los opositores k la procsimidad del 
parentesco con el fnndador 6 los primeros llamados 
por este, y no con el liltimo poseedor, como sucede 
en los mayorazgos: y aunque el instituidor no lla- 
me espresamente k personas determinadas para el go- 
ce de una capellania, deben en todo caso preferirse, 
h losestranos los que justifiquen ser sus parientes, y 
entre estos los mas procsimos k los masremotos. Cuan- 
do se personaren dos 6 mas parientes en igual gra- 
do, sei^ preferido el mas digno; si en esto fueren 
iguales, elde masedad; y si tambien convinieren en ella, 
el mas pobre: k no ser que en la fundacion se hu- 
biese dispuesto otra cosa, pues entonces ha de estar- 
se por el que reuna las cualidades 6 requisitos que 
en esta se ecsijan; en lo que es ^rbitro el fundador, 
porque esta facultado para imponer todas las condi- 
ciones que quiera, con tal que sean honestas y no 
contrarias k los canones y leyes. 

706. Sobre si el doble vinculo de parentesco en 
igual grado da preferencia respecto al que acredita 
ser parienle solo por un lado, hay opiniones, soste- 
niendo unos que no, porque tanto dista el uno co- 
mo el otro del instituidor 6 primer Ilamado; y otros 
que ]ha de darse preferëncia al que reuna los dos 'vin- 
culos, porque tiene mas sangre del fundador, y es 
por tanto mas pariente suyo, aunque estë k igual "dis- 
tancia que el otro, y se presume le tendria mayorafec- 
to y predileccion, si viviese, para darle con preferen- 
cia el dfrecho k disfrutar la capellania. La primera 



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PRACTfCAr FORENSE' 403 

de estas opiniones me parece la mas fundada, por- 
qne en los dereclios eclesiislicos no liene Ingar la su- 
ceston heredilaria ni la sangre, sino solamente el lla- 
mamiento que hiciera el fundador. 

707. En el caso de que se oponga una sola per- 
sona, se llama la oposicion ddnico', y no por eso 
dejartde tener que probarse el derechoque sealegue, 
poes sin que eslo consle, nopuede darse la capellania 
a persona alguna por digna que sea; de cuyas pruebas 
y alegaciones sa dar& vista al Fiscal de la jorisdic- 
eion para que en defensa de los c&nones y la fun- 
dacion, impugne 6 sostenga las pretencipnes del opo- 
sitor, segun eslime procedente. A esle funcionario se 
le oir4 tambien e,n los demas pleitos de capellanlas 
siempre que el Juez lo estime necesario. Cuando se 
espera con algun fudamento que no ha de haber coo- 
posilor, suele en ef ju^gado eclesiislico de Sevilla 
pedirse la practica dc la pruebiai en el mismo escri- 
to de oposicion, lo que se concede: y si en efecto 
ningilno oiro se opone, se da, pasado el termino de 
los emplazamientos, visla al Fiscal, quien encontran-, 
do justificado el dere^cho del opositor unico, convie- 
ne en su soHcitud, y se falla desde luego el juicio. 
Si por el contrario se presenta algnn coopositor, fe- . 
cibidos los autos k prueba, pedira el que la tenia 
ya' hecha, pero sin citacion de su adversario, que 
se ralifiquen dentro del termino probatorio los tes- 
ligos, y se cotejen los documenlos presenlados, prë- 
via aquella citacion, y surte el mismo efecto que sl 
eat&nces se hubiera practicado. 

708. La demas sustanciacion de los pleito^ de opo- 
sicion k capellanias es del todo igual a la de un jui- 
cio ordinario; solo que aun en Sevilla se dan cuatro 
escrilos de alegatos de bien probado, por que como 
hasta esle caso no se han hecho alopciones algunas 
por las partes, se ha creido necesario por la pr&c- 
tica dar esa amplitud legal, que no tiene lugar en 
los juicios civiles que se siguen en dicha ciudad. 



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404 PRAGTIGA lORENSE. 

709. En la senlencia definiliva se declara Jocar 
y pertenecer el derecho k aquellacapellania k tal opo- 
sitor, como pariente mas inmediato que ha justifi- 
cado ser del fundador 6 del primer liamado por este, 
fijjindole plazo para que se ordene, si no lo esik; y man- 
dando se le dë despues la colacion de ella ën la forma 
ordinaria. La cotocion es la verdadera dacion del bene- 
ficio 6 capellania, y creacion. de la persoua agracia- 
da en beneficiado h capellan; y se reduce a una cere- 
monia que hace el Juez, y es en mucbas iglesiasla 
imposicion de jun bonete en la cabeza al pretendien- 
te 6 su procurador, quien se hallara hincado de ro- 
dillas ante aquel; lo que se estiende asi por diligen- 
cia en los autos para que conste. La posesion se ik 
despues en la iglesia donde est4 fundada la capella- 
nia por un notario eclesiastico k presencia del cura ' 
6 rector de ella y dos testigos; estendiëndose tambien 
por diligencia. 

710. De la sentencia querecaigaen estos juicios 
se pjjede apelar para ante al superior ihmediato; cu- 
yo recurso se admitiri siempre en ambos efecios, y 
se sustanciar^ por alegacion lo mismo que las alzadas 
en los pleitos civiles ordinarios: despuf^ se puede vol- 
ver 4 apelar, 6 suplicar hasta que recaigan.tres sen- 
tencias conformes, o haya habido cinco instancias; en 
cuyo caso, aunque jio hubieren recaido las tres sen- 
tencias coformes, debe la ultima causar ejecutoria, se- 
gun la opinion mas generalmente recibida. Las se- 
gundas, terceras, y demas instancias se ver&n tambien 
por alegacion en . todo caso. {Puede verse sobre la mcH 
terta de esta seccion d Berardi, In Jus Eclesidst.^ Apen- 
dice finaldel tom. 2.°.) 






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PHACTICA rORfitfSE. i06 



SECCION TERCERA. 



De los jmm sobre prapiedad de l«s bienes de la^ 
capelianias colativas. 



744. Segan la allima ley sobre la materia, los 
bienes que componen la dolacion de las capeilanias 
cojativas k cayo gOce estin Ilamadasdeterminadas fa- 
milias, deben-^adjudicarse como de libre disposition k 
los individuos de estas en quienes concurra la circuns- 
tancia de preferente parentesco, segun los llamamien- 
tos hechos en la fundadonsin diferencia de secso, edad, 
coiidicion ni estado. Pero si dicbas capellanias estuvie- 
ren aciualmente poseidas porcapellanes declarados co- 
mo tales, aunque se podr& hacer aquella adjudicacion, 
continuarAn estos disfrutando losbienescomo usufruc- 
tuarios raientrasfueren capellanes bajo las mismas con- 
diciones dela fundacion: i^no ser que sean ellosmis- 
mos los que tengan derecho k la çropiedad, puesenton- 
ces pueden usarlo como otro pariente cualquiera; pu- 
diendo tambien, si se les declarala propiedad de losbie- 
nes, disponer de ellos como libres, solo en el caso de que 
dejen de ser capellanes quedando la fundacion vacante 
por alguna causa can6nica, pues mientras lo sean, han 
de conservarlos integros, para que sus frutos continuen 
"siendo la renta eclesiastica que debë tener todo ca- 
pellan, y de quë no puede d^sposeerse por su sola vo- 
luntad. Aquellas sobre cuya provision hubiera plei- 
to p^diente al liempo de la publicacion de esta 



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406 PRACTIGA rOIlETISB* 

ley, deberan proveerse como anles, quedando en el ca- 
sodelasquese hallan poseidas {arts. I> al 9.' de la 
ley de i9 de A goslo 1 841 .) 

712. El Juez de primera instancia del parlido en 
donde eslen sitos todos 6 Ja mayor parle de iosbienes de 
cada capellania, es el competente para hacer dicha ad- 
judicacipn. Para obtenerla se sigue un juicio ordina- 
rio por todos sus trimites ë instancias, en cuya de- 
manda se debe pëdir se fijen edictos por un tërmino 
competente, los que se inserlar&n tambien en los perio- 
dicos oficiales de la provincia y de la corte, en que se 
cite k todos los que se crean con derecho k aquellos bie- 
.nes, para que en dicho plazo se personen en el juzga- 
do a deducirlo en forma: k dicha demanda deber^ 
ajcompanar laescrilura de fuiidacion, y demas documen- 
tos que entonces tenga el actor para justificar su dere- 
cho; pudiendo en el tërminode prueba articular y ha- 
cer la demas que le-coji^veDga, €uandose personen olres 
opositpres, con eljiosse sustaneiara el juicio; perosi uo 
se presei^^a mas que el qae entablolademanda, se con- 
qeA^rk audiencia y personalidad al Promotor fiscal. Da- 
da por conseiitida 6 ejecutoriada la providencia, se 
pQndr^ en posesion de losbienesal quehubiereobie- 
nido la declaracion del derecho; elque.aun cuando po- 
dr4 disponerde ello^ y enagenarlos libremenle, ha de 
^r siempre con la obligacion decumplir las cargas de 
justicia k qqe eslen afectos; las que tambien debe satis- 
facer el pariente desde que, hechala adjudicacion k su 
favor, se le dë la posesion de dichos J)ienes (orto. 10 y 
iide/aleyeitada.) 



C^^^^^^S 



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TITULODrEZYOGHO. 



mm M® ^wiiii2^@ Mnms m&^ 



SECCIONPRIMERA. 



De las defliaDdas de esprasales^ y m sas(aBciacioli. 



713. ^He entiende porespmsales, la promesa reci- 
proca Y aceptada que bacea un hombre y una muger 
de que se casarin el uno con el otro en cierto ti»m- 
po. Aifnqae son v&lidos cuandose celebran por per- 
sonas h&biles para contraerlos, y en el fuero de Fa con- 
ciencia obiigan sin mas solemnidades, k no ser que 
haya algnna justa causa que impidasu cumplimien- 
lo; con todo con arreglo k ia pragmitica eJe 4803 
(leyiS, HL2.% tib. 40, N-.. jR.)es indispensabte en la 
aGlualidad para que se pueda corapeler & los conlra- 
yenles a que los realicen, que ala demanda acom- 
pafle una escrilnr.a publica en que conste la celebra- 



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408 . ^ PRACTICA FORENSE. 

cioD de Io3 esponsales, qae baya sido otorgada oon ple- 
na libertad y conocimienlo por los contrayentes; y 
con licencia y autorizacion de sus respectivos padres, 
6 por su muerte, de aquellos que deben prestar su 
cojisentimiento para la celebracion del matrimonio con 
arreglo k la mismd pragm^tica; y ademas que los olor- 
gantes sean piiberes, 6 si no lo eran cuando su cele- , 
bracion, que ratifiquen solemnemente la promesa, lue- 
go que lleguen k dicha edad {kyes 1." y 6.% tit. 1.**, ^ 
P. 4.«; 9/, 10, 17 y 18, tit. 2.', lib. 10, N. /?.; cdm. 
1 .*• y 3.°, cmsa 30, cne$tion &.■; y caps. 31, De Sponsalib.; 
8.^ y 13, De Desponsat. impuber.\ y linico delmismo lit. 
tn 6.°) Deber^ tambien 'presentarse con la demanda 
certificacion de haberse evSicuado el juicio de paz que 
las leyes ecsigen, porque es asunto eh que cabe ave- 
nencia para llevar k efecto los esponsales 6 para in- 
validarlos. 

714. Presentada la dems^nda con estos requisilos 
deber^ admitirla desde luegoel Juez eclesi&stico, que 
es el competente para conocer de ella {ley 1.^^ tit. 
1.%P. 4.*); y conferir& traslado k la parte demanda- 
da por el tërmino de nueve dias, siguiëndose en un 
todo la ritualidad propia de un juicio ordinario k 
cuya clase corresponde. Terminada la sustanciacion, 
se dictar^sentencia condenando al renuente ^ que cuna- 
pla los esponsales, si no seba probado su ineficacia 
por alguna causa; 6 se le declarari libre de tal obli- 
gacion, si hubiere acreditado algjin vicio en su cele- 
bracion quelos invalide, d alguna causa bastante pa- 
ra que se consideren concluidos. Tambien se puede 
intentar demanda acompaiiada da iguales requisitos, 
para que se declare insnfioiente la escritura y libre 
ae toda obligacion ^los otorgantes para contraerma- 
trimonio con quien tengan por convenieute; la que se 
sustancia como un juicio ordinario }o mismo que la 
anterior {Elizondoy PrdcL Univer.y tom. 7.*, c(y). 15, 
num.M.) 

715. Si la parte oondenada k Uevar k efecto los 



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PRA€TIGil FOaeNSE. 409 

espODsaleB, se negare apesar de ello k m i*ealizacion, 
deberi ser ecsoriada y apremiada lodo lo posible pa- 
ra que cumpla con lo mandado y celebre el matri- 
moDio: mas cuando insistiere no obstante en su ne*- 
gativa, no se le casar^ forzadamente, porque no ha- 
Biendo consentimiento, bo puede ecsistir el contrato 
y falta la materia para el sacramento; y porque se- 
rian innpmerables los males que se seguirian de ta- 
les matrimonios. Agotados pues, los apremios pruden- 
tes, consejos saludables, y demas medios dë persna- 
sion, si no obstante insiste el renuente en su negati- 
>a, la condena quedari redncida 4 que nopuedaca- 
sarse con. otra persona, y si es el hombre y tiene bie- 
nes k que resarza k la muger los perjuicios, dofin- 
dola 6 de otro modo, 6 lo que es io mismo, a que 
abone el quod inkrest, como sucede en las demas con- 
Tenciones cuando median hechos nudos, que no quie- 
ren prestarse por el obligado; cuya reclamacion de 
per]4jicios como puramenle civil, debe sustanciarse 
apte el Juez real {c(ws. 10 j/ 17, De Sponsal.; ley 7.*, 
tit, 1/. P. 4.*; y Escriche, Dic. razon., ;)o/a6ra Es- 
l)onsaIes.) Si vinie^udo la demanda acompaiiada de los 
requisitos referidos, no la admitiere el Juez, 6 le die- 
re curso faltandole alguno de los precisos, y pedida 
reposicion, insistiere en lo mandatlo, se entablar6. un 
recurso de fuerza Uamado de esponsales del que se Ira- 
-tar^ en su lugar. , 

716. Los esponsales v&lidos producen con los pa- 
rientes en primer grado del esposo 6 esposa un im- 
pedimenio dirimenle, y para casar con cualquiera otra 
persbna impediente; y por lo tanto se le negar^ la 
autorizacion para contraer ^matrimonio k cualquiera 
de los esposos, interin no obtenga permiso de su con- 
sorte, libr&ndole de la obligacion contraida, pues co- 
mo contrato consensual, puede terminar con el mii- 
tuo discenso; 6 hasta que consiga dispensa de su San- 
tidad por juslas causasque alegue para ello {leyes 9." 
y 12, tit. L\ P. 4."; y Conc, tHdent,,ses.2i, cap. 3.% 
De reform. matrim.) 



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410 PJiiUmGA PORENSE. 

717. Los impedimentos indieados deben pfodacir 
efecto, aunque uo conston los esponsalës por eserilu- 
ra publica, con tal que se justifique anieel Juezde 
la iglesia su ecsistencia y validez, sin que por elto se 
infrinja la pragm&tica de 4803; poraue en ella se pro- 
hibe pueda compelerse a persona aiguna al cumpli- 
miento de esponsales, si no ecsisten las solëmnidades 
que previene, pero uo deciara nuios los en que no iti- 
tervengan: y en el caso propuesto na se trata de obli- 
gar k los contrayentes k que los lleven k efecto, sino 
solo ,de no permitir se casen con otra persona, qae 
es un efecto canouico que no se ha invalidado ui po^ ' 
dido invalidar por la recordada ley. La doctrina anle- 
dicha no impide que si ha habido desfloramiento se 
pueda deducir la accion criminal correspondiente con- 
tra el que lo cometio; cn.ya causa se sustanctar^ por los 
mismos tr&mites que las demas, y en el iuzgado civil 
que sea competehte. Tambien puede entablarse, si hu- 
bo prdle, contra su autor la demanda ordidaria de re- 
conocimiento y alimentos de aquella, ante el Juez 
real del domicilio del demandado, i instancia de la 
madre, del mismo hijo, si ya«s mayor d^ edad, ^de 
su curador, si aun no lo fuere. . 



SECCION SEGUNDA. 



De les pleitos de diyorci«. 



718. La palabra ditorcto significa toda separacion 
quc ocurre entre los que haiji contraido verdadero ma- 



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PRAGTICA FORËKSE. 411 

Irimonio; de tnodo que sera divorcio, cuando se de- 
clare la disolucion del \inculo matrimonial por cau- 
sa batstante que sobreyenga para elio despues de con- 
traido \ilidamente; y lambien cuando se sepiren los 
conyuges solamente de la cohabitacion, subsistiendo 
cl vittculo. Con todo, vulgarmente se toma siempre 
el divorcio en este ultimo sentido, considerando que 
en el primero es una nulidad *del matrimonio [leyes 
\.\ 2.« y 3.», tit. 10, P. 4.'; Berardi, In Jus Ecle- 
siast.y tom. 3,"^, disert. 7.*; Devoti, Instituc. Canin,, 
iom. 2.*, sec. II dettit. 2.**; y Escriche, Dic. raz., pa- 
lahra Divorcio.) 

719. No siempre que un c6nyugue quiera sepa- 
rarse de su companero y vivir con independencia de 
ël, esla facultado para hacerlo; pues se necesila que 
ecsista una causa can6nica que molive la separacion, 
y que mediante ella, se declare el divorcio judicial - 
menie por la autortdad eclesi^stica. Las causas mas 
frecuentes, basiantes para producir el divorcio en cuan- 
to & la cohaCbitacion son el adulterio del marido 6 la 
muger, y la sevicia 6 trato cruel del . uno para con 
el otro; sin embargo que hay otras menos freciienlos 
como la enfermedad çronica contagiosa que padezca nn 
conyuge, el incurrir cualquiera deellos en idolatria6 
heregia grave, y otras semejantes: y se autoriza en 
ëstos casos porla Iglesia la separacion, porque resul- 
tarian mayores perjuicios de que çontinuase unido 
aquel matrimonio que de separarlo, y de dos males 
necesarios es preciso escoger el menor. Lo dicho no 
se opone k que si ambos consortes de comun acuer- 
do quieren guardar castidad, y abslenerse de la co- 
habitacion, puedan hacerlo; con tal de que 'perma- 
nezcan viviendo unidos, y en todo lo demas comover- 
daderos casados. Son causas para producir el divor- 
cio en cuanto al vinculo, la profesion religiosa de uno 
de los* conyuges, cuando aun este el matrimoijio ra- 
to; y la'conversion de uno de ellos infiel k la reli- 
gion cristiana, no queriendo el olro converlirse, aun- 



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41 2 PRACTICA F0RBN8E. 

que estë ya consumado {leyes del tit. 40, P. 4/; S. 
PaUo d los Corintios, epist. 4.% cap. 7.**; Canones 4.' 
y siguienteSy ecmsa 20, cuestion i.'; 5.**, causa 28, 
cuesL ,i^; 6.", causaSl, cnest. 1/; 4.** y 6.*. caura 
32, cuestion L% caps. 2.°, 6.'' y 7.% De divort.\y L% 
2.% 4.^7.* y 14, Deeomers. co»y.; 3/ De adulter.; 
8/ y 13, Derestit. spoliat.] Conc. trid.^ses. 24, c(ik 
;20«f^ 5-.% 6.", 7.« y 8.°; y los Autores citados endi- 
chos' lugares.) 

720. Cuando pues, el marido 6 la muger tenga 
alguna de las causas que producen el divorcio en 
cuanto k la cohabitacron, puede, si ann quisiere 6 
pudiere tolerar el \ivir unido con su consorte, per- 
manecer asi; pero %\ quiere fundado en dicha cansa, 
s6lici.tav la separacion, est^ facultado para entablar 
al intento la correspondiente demanda- A ella debe 
preceder el juicio de conciliacion que ecsigen las le- 
yes çomo requisilo prëvioen toda demanda, porquees 
negocio susceptible de avenencia. Si los conyuges di- 
mitiendose las causas que motivaran el divorcio, se 
avienen & vivir. unidosy en buena armonia, debe apro- 
bar el Juez conciliador este convenio: mas en el ca- 
so de que las partes se conforraasen k vivir divorcia- 
das, porque convinieran ën la certeza y suficiencia de 
Jas causas espuestas, no puede el Alcalde darle su 
aprobacion; debiendo ser su providencia como en el 
caso en que estuviercn discordes, uue se unan y con- 
tinuen viviendo juntos, si en el termino prudencial 
que les senaie, no presentan certificacion de estarles 
admitida la demanda de divorcio en el juzgado ecle- 
siastico. Y es la razon de no poderse aprobar dcoD- 
venio en e&te caso, tjue en la union de los matrimonios 
no est&n solamente interesados. los c6nyuges, sino tan- 
bien el bien de la sociedad y de ^a iglesia, por <5au- 
sa de los graves males nu)raies y fisicos que soo con- 
siguientes k la separacion de los casados, y este ter- 
cer interesado no puede por tanto convenir nunca en 
que se desunan arbitrariamenle los c6nyuges, y se oca- 



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i: 



PRACTICA FOREKSE. il3 

sionen dichos males, siho solo cuando por causa decla^ 
rada judicialmente por bastanle para el divorcio, sea 
una necesidad el decretarlo. Adenias, que si se aulo- 
rizara dicha separacion por el Alcalde en el caso pro- 
pnesto, se decidiria la suficiencia de las causas alega- 
das por la jufisdiccion civil, incapaz para conocer en 
materia espiritual y de sacramentos, coino lo es el ma- 
Irimono [ley 8.% tit. 40, P. 4.*; art. 4.^ de la ley deiSde 
Mayo \%t\ , restah* en 30 de Ag. 1836; y Berardi en el 
kg. cit.) 1 

721. Con la certificacion de haberse evacuadosin 
avenencia el juicio conciiialorio, se presentarA la do- 
manda al Juez eclesiiistico del lugar del domicilio de 
los conyuges, como unico competente en Ik materia; 
y ea ella se espresarit que hace tanto tiompo conlra- 
'o matrimonio con F., habiendo cumplido siempro con 
os deberes de su estado, pero aquel se ha portado de 
este 6 el otro modo indemdo; se van refiriendo las 
causas en que se funda la solicitud, y se concluye 
suplicando que se reciba informacion sumaria segun 
los bechos alegados^ y dada labastante, que se admita 
la demanda, declarando& su tiempo el divor^io qmad 
thorum et mutuam cohabitationem. En este escrito debe 
^presarse con especificacion el ultimo hecho que mo- 
tiva la demanda, y de ël han de hacer parlicular 
mencion los testigos, manifestando que despues de ocur- 
rido no se ha amislado espresa ni tacilamenle el ac- 
tor con el otro conyuge; pues si solo iJn dia y aun 
menos han estado despues en buona union, ya sc en- 
tiende- dimitida la causa, y no puede alegarse para 
que produzca el divorcio. Empieza esle juicio por in- 
formacion testifical, porque desde luogo que seenla- 
bla la demanda se causa con la separacion y dopo- 
sito consiguientes un perjuicio directo almatrimonio, 
al c6nyuge contra quien se dirige, y al bien publi- 
co interesado en la union y conservacion de aquet {leyes 
2.*y12, tit.9.% 2.% 7.* y 8.% tit. 40, P. 4.*; cdn. 
^nliovumj caiusadi, cuest. 6.^; €(q>. {."^ De consanguin. 



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414 rRACTICA FOHEKSE. 

€t affmit.; cap. Accedentibus, Deexes. PrxBkA.; Con- 
cil. trident.^ sesioh 24, cdnon 12; y caip. ^jDere- 
format. en la misma sesion.) 

722. Presentado el libelo en lostërininos dichos, 
manda el Juez que pase al Fiscal, para quedigau 
las causas que en el mismo se alegan, son 6 no de 
las quemarcan los c^oones como bastantes parapro- 
ducirel divorcio. Este funcmoario, cuando eslima que 
las causas son justas, se limita ^ decir que no tie- 
ne reparo en qu^ se dë la informacipn ofrfecida: 
y si creyere lo contrario, sentarii las razones en que 
funde su opinion. El Jue& en vista de e^ta censura 
y de la demanda, proveer& admitiendo 6 negando la 
inforraacion: pudiendo la parte, si decretare esto lil- 
limo, pedir reposicion y apelar en caso de que çe 
maude estar a lo proveido. .Guando se admita ia in- 
formacioii, se presentaran y ecsaminarin los testigos. y , 
dcspues se manda que vuelvan los autos i la cen- 
sura fisCaL 

. 723. Este reconoce las deposiciones de los testigos, 
y ve si eslan 6 no probadas las causas espuestas; sien- 
do su dictimen en caso afirmativo, que no se le ofre- 
ce repa.ro en que se admila la demanda; y en el nega- 
tivo, que se entreguen los aulos al actor para que pida 
lo quc a su dcrecho convenga, esto es, la; ampliacion 
de la justificacion i fln de que aparezcan acredita- 
das las causas del divorcio, por no ser basiantes las 
declaraciones recibidas. El Juez provee lo que esli- 
ma procedonle en vista de todo; pudiendo lapa.rlepe- 
dir reposicion y apelar del aulo en que se deniegoe 
la admision de la demanda, cuando lo creyere gravoso. 

724. En los juzgados'eclesiasticos de Sevilla se 
acoslumbra estender las providencias en vista, 6 que 
causan estado primeramente por deorelo, y segoiia- 
mente por auto; esto eis, se pone la fecha y lo que 
se manda, rubric&ndolo el Juez; y despues con la for- 
mula ordinaria de los aulos' se sieftta el mismoman- 
dalo, aulorizandolo el Juez y el Kotario: las pr^vi- 



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PRACTICA FORENSE. , 445 

dencias de mera suslanciacion las firma sblo este lil- 
t'mo. Segun lo dicho, el decrelo que se dicta admi- 
liendo la demanda de divorcioes; SevUla tantos de tnl 
mes y ano. Traslado, di poder y eonteste: y en ol 
aoto se espresafa, que babiendo visto aquellas actua- 
ciones, se-mandë dar tra&lado k la parte demanda- 
da, para que otergando poder bastante a Procurador 
del Juzgado, lo centesle en eltermino legal ordina- . 
rio; lo que provey6, mand6 y firmo &c. 

725. Notiflcado este proveido al demandado, pocos 
pleitos de divorcio se continuan hasta sn fina4,,pues 
presentando certificado de estar adraitida la deman- 
da, la autoridad civil no se puede entrometer en quo 
los c6nyuges vivan 6 no separados, porque eslo (iepen- 
de ent6nces esclusivamente del ëcsito del juicio in- 
coado; nilaeclesi^lica cuida tampocb de agitar su eon- 
corso, no obstante que debiera hacerlo. de oficio 6 k 
instancia del Fiscal por el interes piiblico y particu- 
lar que resulta de la union de los matrimoiiios; ni 
ya hay empeno por par.te de los litigantes en termi- 
narlo, puesto que de hechb han conseguido la sepa- 
racion. Asi es que solamente cuando alguno de es- 
tos, sea por resentimiento contra su consorle, sea por- 
que desee vivir unido coh el, quiera continuarlo vo- 
luntariamente hasta el fin, es cuando se presta a eva- 
cuar dicho Iraslado, apremiar^ para su despacho al 
colitigante, y continuara la sustaneiacion hasta que 
recaiga sentencia final que se - ejecntorie 6 declare 
consentida. 

726. Desde que sc confiere traslado de la demau-' 
daen adelante hasta que recae sentencia ejecutoria, si- 
gue el pleito de divorcio en todas las instanëias Io§ 
mismos tramites de un juicio ordinario; debiendo en 
el tern)ino de prueba, con cilacion de las partes, fa- 
tificarse y abonarse en su caso los testigos quo decla- 
raron en la informacion sumaria, k fin de que sus de- 
posiciones sirvan de verdadera prueba. La demanda de 
divorcio produce siempre un juicio civil, aunqne las 



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4^6 PKACTICA rORENSE. 

caasas en que se funde sean en si delitos, y seacre- 
dite su ecsistencia; pues en ë\ solo se alegan coino mo- 
tivos justos para el divorcio, y nocriminalmente pa- 
ra la imposicion de una pena a su autor; ni esto po-;- 
dria hacerse en el juzgado eclesiiistico, sinoen elre^ 
al comounico competentc paracbnocer de los delitos de 
los legos. Esto noimpidesin embargo que en tal caso, 
como en los demas semejantes^ pueda la parte ofen- 
dida acudir k los juzgados civiles k entabiar y seguir. 
una Gausa.crirainai por el deiito cometido, y aun que 
los mismos Juëces la formen de oficio cuando el cri- 
men sea publico. 

727. Apesar de la igualdad que se ha dicho hay en- 
tre el pleito de divorcio y un juicio ordinario, ecsisten 
sin embargQ en aquel varias anomalias, ademas de la 
mauera irregular con que prindpia, segun se ha es- 
plicado, y de las parliculandades propias de los jui- 
cios eclesiasticos, como el que tengan mas de tres ins- 
lancias, que de las apeiaciones que se llevan k la Ro- 
ta se conozea por delegacion en la misma diocësis en 
que se sigui6 el pleito por un Juez sinodal, y otras se- 
mejanles. Estas son: 

4.«— Que sin embargo de ser un pleito civil, se oye 
al Fiscal por el icteres del piiblico y bien del matri- 
, monio que se A^ersa en el. 

1!/:izQue en cualquier estado del juicioy aun de^ 
pues de dictada y ejecutoriada lasentencia, enquelos- 
conyuges litigantes se amisten y unan, aunque sea'so- 
lo por una npche, se entiende concluido el pleito en 
lermino$quesidespues vuelven isusoilarse nuevosmo- 
tivos de desavenencia, y quiere alguno de elloi divor- 
oiarse, hay que principiar otra vez «1 jiiicio, como si 
nada se hubiera actuado antes; y se han dë alegar caa- 
sas nuevas y baslantes para producir el divorcio, piies. 
las anleriores quedaron dimitidassoloen el hechodeha- 
berse reunido (/et/ 2.\ tU. 9.% P. k-, cdns. 3.^y 5.«, 
'causa 32, cue$t, 5."; y B^rardi, Injus eclesidsL, tom. 3.*, 
J)uert..l.\ eap, 2.*») . ^ 



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PBAGliCA FORENSB. 417 

3>=Qtte no se admite la prueba de confesion, pues 
podian las partes estar de acuerdo en la separacion y 
declarar aunque falsamente la ecsistencia de la cau- 
sa alegada {cdns. 1 .* y 2.*, cmsa 33, cuest. 1 .*; 3.*, 
cmsa 35, cuest. 6.'; caps. 5.'*y 7.% Defrigid. et malef.\ 
3.* y 5.% De eo quicognovit;M, De sent. etrejudtcat.; 
y 2.** Qui matrimon. acus.) 

4.*'=:Qcie no obstante tjonve^igan los litigantes en la 
certeza de los hechos alegados, y aun en las preten- 
siones sobre li separacion, no se entiende por eso flna- 
lisado ël juicio, sino que se ha de continuar por to- 
dos sus tr&mites basta que recaiga sentencia firme {los 
mismos cdnones citados anies"^ y Berardi en el referi-^ 
dolugar, cap. 1.") 

5.»=:Que en caso de duda siempre se ha de estar 
por el matrimonio como causa favorable {Berardi Ith' . 
gar citado.) 

728. Si al contestar el c6nyuge demandado el tras- 
lado quç se le confiere de la demanda 'de divorcio, 
conviniere en que este se verifique, dando por ciërtas 
las causas alegadas, 6 fund^udose en otras que espre- 
se por su parte/ deber&. continuarse el pleito con an- 
diencia del Fiscal; porque pueden los litigantes estar 
de ^cuerdo para ello, y es necesario haya qoien sos- 
tenga el matrimenio por el interes que resulta de su 
union y conservaoion {Berardi en el mismo lugar.) 

7^. Guando en defiuitiva aparezcan probadaslas 
causas que se alegaron para el divorcio, y el deman- 
dado no hubiere podido justificar lo contrario, se dic- 
tar^ sentencia declarando aquel: pero se denegar^, aun- 
que se pruebe'el adulterio, cuando el reo hubiere tam- 
bien acreditado que el actor ha incurrido en la mis* 
ma infidelidad; o si fuë la muger la que lo hizo por 
sugestiones 6 dje consentimiento 6 con ayuda de su ma- 
rido, pues en estos casos se supone enervada la 
accion para reclamar el uno con la de igual natura- 
leza que nace al otro a virtud del mismo dclito que 
ha comçtido aquel {ley 6.% tit. 9.% P. 4."; cdns. L* 
TOMOH. 27 



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41 8 PHACTICA FORE^SE. 

y 2.% cmsa*i% cuest. Q^\ caps. 4.*»y5.^ Dedieort; 
6." y 7.°, De adulter.\ yBerardienel referido lugar^ 

730. GoD motivo del pleito de divorcio tienen se- 
neralmenle Ingar varios incidenles, cuales son' sobre 
el deposito de la muger; sobre prestacion de alimen- 
tQs i esta; para el abono de litis espensas que debe 
liacer el marido k ia raisma; sobre cual dë los con- 
yuges ha de relener los hijos; sobre la administra- 
cion de los bfenes y devolucion de la dote; de to- 
dos los que se conocera por el Juezreal,esceptoel de 
dep6sito que pertenece a la jurisdiccion eclesi&stica, 
aunque tambien puede sustanciarse ante aquei^ (% 
20, tit. \.\ lib. 2.', N. H.) Respecto al modode pe- 
dir y ejecutar el deposito,. y de obtener el abon^) de 
alimentos ya se trato'en los'capitulos 4.** y6.'*dela 
)5eccion 3.* del tit. 13: siendo una necesidad en es- 
te caso se verifique aquel, por pvitar las desagrada- 
bles consecuencias propias de continuar unidas dos 
personas que liligan sobre su separacion, y entre las 
que median causas gravos de desavenencia; y tambien 
que se presten estos, pdrque el marido como dueno y 
administrador de los brenes es quien tiene tal obliga- 
cion (^Escriche, Dic. rajion. palabra Divorcio.) 

731. Por igual motivd debe tambien abonar k la 
ntkugef las litis-espensas cuando no sea pobre, tanto 
en los autos de divorcio, cuanto en los demas inci- 
dentes diehos que se promuevan; cuya prestacion, si 
no la hiciere volnnlariamente, se le" ecsige en juicio 
acndiendo para ello al Juez dvil que sea competen- 
le. Para entablar osta solidtud es necesario se eva- 
cue antes el requisilo de la conciliacion, y con cer- 
tificado del acto, se presenta escrito acompanado tam- 
bien de un testimonio en que conste la admision de 
la demanda de divorcio, en el cuai se solicita se ba- 
ga saber al marido que entregue cuatrocienlo^ 6 qui- 
niento^ reales al Procurador eclesiiistico, y otros fan- 
tos al civil bajo su recibo, para que vayan cubrien- 



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PRACTICA FOREN^E* 419 

do los gastos en los pleitos pendientes; de cuya can- 
tidad le rendir^n cuentas en su dia. EI Juez lo de- 
creta asi; y sin periuicio de la entrega de la can- 
tidad, y de que se le ecsija por apremio, si nocum- 
ple lo mandado, puede reclamar contra este auto ale- 
^ando su falta de bienes para cubrir dichos gastos, 
u otra eausa semejante, sobre lo que se oir^ a am- 
bos litigantes en via ordinaria. 

732. Respecto k cual de los conyuges haya de rer- 
. tener los hijos en caso de separacion inculpablë de 
estos, solo hay dispuesto en derecho {leyes 3.', til. 8.*, 
lib. 3.« del F. R.\ y 3.% tit. 49, P. i.") que lojs que 
se hallen en la lactancia, 6 sea hasta que cumplan 
tres anos, debe criarlos la madre, y el padre cuando 
sean mayores de dicha edad: pero nada se pre\iene acerca 
• de en poder de cual de ellos deban permanecer cuando se 
separen, aunque parece lo mas justo y equitalivo que- 
den los que no hayan salido de la lactancia con la ma- 
dre, y los mayores con el padre, porque es quien me- 
jor puede atender a su educacion y alimento, y no 
aquella a causa de la debilidad de su secso y ordi- 
naria escasez de medios de subsistencia; k pesar de 
lo que se dice vulgarmente de que los varones debea 
permanecer con eslay las hembras con aquel. Con to- 
do, los hijos suelen quedar de hecho cuando ocurre 
la separacion de sus padres con uno u otro, segun 
el mayor 6 menorcarinp que respectivamente lespro- 
fesen, y el mejor trato y amor con que lo^ distinga 
cualquiera de ellos, li otra causa qpe pueda influir 
6n esto. 

. 733. Si los conyuges no lienen interes on que sea de * 
etro modo, pennaneceran asi mientras subsisla el di- 
vorcio; mas si sucede lo contrario, cuando la separa- 
cion proviene de culpa de uno de los padres, deben los 
bijos quedar en guardadel inocenle. Sierapre que hu- 
biere causa justa para que los hijos uo deban estar con 
el padreoJa madre, ya poi; su relajada conducta 6 aban- 
dono, ya'porque siendo hembras las pervierta 6 pros- 



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420 PHACTICA FaRBNSB. 

tittiya, 6 por olros motivos semejantes, puede el 
cAnyuge deseoso del bienestar de sus hijos acudrr al 
Juez , solicitando mande que pasen 6 permanez- 
can en su poder. A esla demanda como suscepli- 
ble de a\enimiento debe preceder juicio de concilia- 
cfon, cuyo certifi«:ado y el de hallarse admitida la 
demanda de divorcio acompafiaran a lamismaryse 
suslanciara, en via ordinaria, si el consorte demah- 
dado se opusiere k lo pedido (% 3.% foV. 49, P. 4.*) 

734. La devolucion de ia dote y demas bienes de 
la muger que el marido adminislra, es otro inciden- 

'te que tienc lugar luego que së decreta el divorcio; 
pues separada la sociedad leg^l que produce el ma- 
'trimonio, ccsa la'razon porque Iraya aquel de rete- 
ner^ichos bienes, dëbiendo ser enlregados d su ver- 
dadero dueiio qiiees la muger. Si hecha por esla la re- 
ferida pretehsion, el marido se opusiere, porque alegue 
que ha ganado •el sefiprio de la dotepor el adulterio 
cometido por su consorte, en el caso de que esto pue- 
da tener lugar, li otra razon que juzgue bastante pa- 
ra impugnar la entrega; se promover& un liligio que ha- 
hrh de sustanciarse en via ordinaria, al que debera prece- 
der juicio conciliatoriocomo en los deraas casoscomu- 
Ties; presentandose con la demanda certificacion de dicho 
acto y otra de la declaracion final del divorcio (Jeyes 
42, tit. 9.% 23 y 31, tit.M P. 4.») 

735. Tambien puede solicitarse por la moger, lan- 
to en caso de divorcio, como en cualquier otro en 
que ocurra igual motivo, que se pri\e al marido de 
la administracion de la dote, y aun de los bienes pro- 
pios de este por ser un dilapidador, 6 porqae los ten- 
ga abandonados; pues de dejarlos en su poder se perde- 
rin^ causindose jos males consigaientes k la esposa y 
los hijos: para etlo presentara la demanda en forma, 
y se sustanciara y terminar^. como un juicio ordina- 
rio. A inslancia del marido podri asimismo entablar- 
fee igual solicitud contra su muger, cuando esta se 
halle administrando los bienes parafernales, y los mal- 



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FRACTICA FOliENSE. i2i 

verse 6 abaqdone, para que no se pierdan y ceda efi 

Jerjuicio de la sociedad conyogal (leyes 29 tit. M, 
\ 4.*; 5.*,hV 41, P. 5.*; Gregorio Lopez, glosa i^4 
laley /3, ftV. 16, P. 6 '; Antonio Gomez, Varias^ tom. 
%,\cap. M,ntm. 31 ;y Escriche, Dic. raz.^palabra 
Prodigo.) 



SECCION TERCERA. 



Del jaicio sobre nalidad del matrioiODio* 



736. • Cuando se contrae matrirtionio 'mediando un 
impedimento de los llamados dirimntes, 6 sea de los 
que lodirimen 6 iuvalidan, debe declararse nulo aquel, 
quedando los conyuges separados, y por lo general 
en aptilud para contraer nuevas nupcias cuando quie- 
ran con diierente persona: cuya uulidad se ha de re- 
clamar no solamente & inslancia de parte, sino aun 
del flscal, siempre que se sepa 6 sospeche la ecsis-' 
tencia dei impedimento; porque no puede permitirse 
que subsista una union pecaminosa ë ilegitima, co- 
mo la qae en lal caso habria entre- aquellos.c6nyu- 
ges. Pero si el impedimento fuere de los que depen- 
den de la voluntad dc aquellos, como el de fuerza 
y miedo, el crror &c.,entonces solamente puede pe- 
dir la nulidad uno de los consortes, debiëndose ra- 
lificar' el matrimonio, caando consientan en perma- 
necer unidos, no obstante la causa que pudiera inva- 
lidario. Los c6nyuges por si, aunque sepan que hay 
un impedimento bastante k qinular su casamiento, no 



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422 ' PnACTICA FORENS^. 

pueden lenerlo por lal, sçpar&ndose arbilrariamenle; 
sino quees preciso se haga ante la auloridaid judi- 
cial de la Iglesia, con conocimiento de causa, y con 
mucha n^adurez y delenimi6nto, por razon de los gra- 
\es males que se seguirian k la sociedad y4 lamo- 
rai religiosa y piiblica, si se permitiera aquella libre 
facullad k los inleresados (cop. %\^DesponsaL etma— 
trim.; Devotiy Instit. Cdnon., sec. 9.* del tit. 2.°; Be— 
rardi, In jus eclesidst.y tom. 3.**, dwrf. 7.*, caps. 4." 
y 3.°; y Escriche^ Dic. razonado, art. Irapedimento 
dirimente.) 

737. Los impedimentos dirimentes loscomprenden 
los autores en estos versos latinos: . 

Error, conditio, votum, cognatio, crimen, 
Cultus dispdritas, vis, ordo, ligamen, honestas, 
Si sis affiniSy siforti coire neguibis, 
Sipdroqui et diipltcis desit prcesentia testis, 
liaptave sit mulier, nec parti reddita tutoe\ 
Hmc faciendavetant connubia, facta retractant., 

Esto es: el error en la persona con quien se con— 
trae, corao si creyendo casarse con Juana, lo hizo 
equivocadamente con Francisca: la condicion, como.si 
es esclava;. y entendido de otro modo, la condicion 
que se oponga k los fines 6 bien estar del matrimo- 
uio: el voto solemne de castidad 6 de entrar en re— 
ligion: el crimen de homicidio perpetrado por un c6n- 
yuge en la persona ,del otro, habiendo siao complice 
de cualquiera modo el tercero con quien v& k con- 
traerse el matrimonio: el adulterio cometido con este 
lercero con el pacto nubendi 6 de casarsd con ël;y el 
adulterio y homicidio con dicho pacto, aunque no hu- 
biere complicidild en la muerte: la disparidad de cul- 
los, como el ser un conyuge cristiano y otro musul- 
man 6 idolatra: la fuerza 6 miedo grave ^ue para.ce- 
lebrar el matriraoniose inflera k alguno o ambos con- 
Irayentes: el eslar el hombre ordenado m sacris 6 de 



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PRAGTIGA FORENSE. 423 

mayores: el hallarse uno de ellos 6 los dos ligados 
6 casados anles con olra persona: la publica hones- 
lidad, como entre on conyuge que haya celebrado 
matrimonio rato y los parienles del otro hasta el cuar- 
to grado; y uno que hubiere pontraido esponsales va- 
fidos, y los parientes en primer grado dcl otro espo- 
so: la aflnidad, 6 sea el parentesco de un conyuge 
eon los del otro hasta el cuarto grado, en el matri-t 
monio consomado: la impotencia para consumarlo por 
caosa perpëtua ë invenciblc: la falta de asisteHcia a 
la celebracion del casamiento del p&rrocoy dos testigos, 
pues estan declarados nuloslos matrimonios clandesti- 
Bos poi el Concilio de Trento: y si fuë robada la muger, 
y no depositada en parte segura ë independiente, para 
qae pueda libremente espresar antes su voluntad, porque 
se supone que ha habido fuerza 6 miedo {let/es 10, 11 , 
12, U, 15,16,17 y19, tit. %% 5.M7 6.% Iff/. 4/; 4.« 
y6.\ tit. 6.«; 2.% 3.% 7.\y8.% tit. 7.^ y 2.% tit. 8.% P. 
4.;; 16, tit. 17, P. 7.-;y'l2, tit. i.%tib. d.'del F. R.\ 
cdns. 15, çausa 28, cuest. 1 ."; Quod autem, causa 29, 
cuest. 1 .*; 4.' y 8.** de la misma causa, cuest. 2.*; 4.'* y 
5.**, causa^t^cuest. 1.*;cap^. 4.", Deconjug. serv.; l.^'y 
De convers. infidel.\ 1 .** er/, 8.% De eo qui duxit in ma- 
trim.; 2.% 4.* y 6.*^, De his quoe vi metusve causa fiunt; 
1.** y 2.^, Qm clerici vel voventes; 1.% De clericis 
eonjugat.; 1.% 3.' y 5.°, Defrigid. et malef.; 7.% De 
condit. apposit.;!."", Deraptor.;. Unico, De vo/o, m 6.^ 
y Unico de spomalib., in 6.®; Concilio trident.^, ses. 
24, cdns. 2." y 9.»; y caps. 1 .% 2.% 3.% 4.% 3.° y 
6.% De reformat. matrim.; Constit. Ad romanum, de 
S. Pio Y\ los autores cits. antes en lo mismos hga- 
res; y Berardi en el tom. 3."*, diseri. j.") 

7'38. Caando, pues, ecsista una de las. causas di- 
cbas, no puede ni debe celebrarse el maU-imonio; mas 
si por ocultacion maliciosa, 6 ignorancia: del impedi- 
mento se contrajese de* hecho, entonces liene lugar el 
juicio de nulidad, para que se decl^re insubsistente e 
inv^lido. Cuando solo hayauit impedimento de loslla- 



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424 ' PRACTICU FORENSE. 

mados impedtentes, aunqne no' debe veriflcarse el ma- 
Irimonio; se Conlrae vilidamenle si se celebra, que- 
dando los c6nynges responsables moralmeiite por aquel 
defeclo que han cometido {los mismos autores en dichos 
lugares.) 

73d. Para principiar el pjeito de nulidad no se 
ecsige la celebracion prëvia del juicio de paz, por- 
que es caso en que no puede haber avenencia de las 
partes; pues interin no se declare por sentenciaju- 
dicial la v&lidez 6 nulidad del matrimonio, no pue- 
den los c6hyuges continuar viviendo unidos.ni con- 
siderarse libres como si no ecsistiese aquei vinculo. 
Luego puando aparezca indicada ]a ecsistencia de un 
impedimento dirimente entre dos casados, deke pro- 
moverse el juicio de nuiidad, siendo indispensable pa- 
ra que sea admitida la demanda, que preceda infor- 
macion sumaria sobre la certeza del impëdimento, pa- 
siindose antes y despues de dada al Fiscal del mis- 
mo modo y por igual razon que se dijo en los piei- 
tos de divorcio. 

. 740. Admitida la demanda, y confefido traslado al 
otro conyuge, se çontinua la sustanciacion por todoa 
los tramites de un juicio ordinario, hasta que recai- 
ga sentencia que cause ejecutoria. Este litigio tiene 
sin embargo las anomalias siguientes: 

4 .«z=Que cttando las partes quieran y se avengan en 
continuar viviendo juntos 6 en separarse, porque es- 
teu convencidos de la verdad del impedinaento legal 
qiie ecsiste, no pueden hacerlo; y si lo hicieran^ uq 
surtiria efecto alguna, k no ser que ratifiquen el ma- 
trimonto en los casos que pueda bacerse, segun se di'^ 
jo en el niimerp 736. 

2.»z=:ftue en lodo caso se ha de sustanciar con au- 
dienciadelFiscal eclesiistico, y de otra persona que se 
nombre al intenio con el caricter de defensor del ma- 
trimonio. 

3.*=Que como causa favorable en caso de duda, 
ba de e&tarse siempre por la validez del sacramenta; 



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PRACTICA F9RE1SSE. 425 

debiendo soto ser declaraija su nulidad en casosniuy. 
marcados y procisos 



4/r=zQue la sonlGnciadefuiiUva, qualqui(M"a que 'sea 
nun'ca pasa en auloridad de cosa juzgada; pudiendo- 
se en todo licMiipo abrir de nuevo el juicio fenecido, 
admiliendose otras alcgaciones, pruebas, &c., si las 
hubiere, para hacer se varie ia providencia que se hu- 
biere dictado antes. 

5.'— Que ol dcfonsor dei malrimonio debe precisa- 
mente apelar y aun suplicar de la senlencia que se 
dicte contra el matrimonio, hasta que haya dos con- 
formes que lo invaliden; y aun entonces puede inlen- 
• larse iin nuevo rocurso hasta que rocaiga ojeculoria, si 
la ullima sentencia la creyere injusta, pero ,no tiene 
obligacion de hacerlo como en el primer caso {Const. 
de Benedicto XIV de 3 de JSoviembre de Am.) 

741. Algunos sostienen que el defensor del ma- 
trimonio lodebeser el mismo Fiscal: pero el Sr. Benedic- 
lo XIV, que fuë quien raand6 hacer dicho nombra- 
iniento con el fin de que hubiese una persona cuya 
linica misioo fuese la de soslener el vinculo del 
matrimonio, no habl6 de aquel funcionario, sino de 
uno que se designase especialmente con tal objeto, 
Bo estimando baslante la inter\encion del Fiscal, por- 
que representa k la ley, y debe ser tau imparcial co-. 
mo ella misma; cuando el defensor por el contrario 
ha de tomar un interes por la causa que patrocina, co- 
mo lo haçe el Letrado y Procurador de una parte li- 
tigante; sosteniëndola con calor y pasion, aunquesiem- 
pre en el circulo. legal; entablando cuantas prelen- 
siones y recursos creyere convenientes al derecho ybien- 
estar de su representado. 

742. Esta medidase adopt6 por la autoridad pon- 
tificia para evitar lo mas posible que se declare la nu- 
lidad de los matrimonios, por causa de los gravisimos 
males qUe generalmente son consecuencia forzosa de 
dicha declaracion: y por eso dije que los Jueces ecle- 
si&sticos deben ser muy cautos y circunspectos en anu* 



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426 PRACTICA FORENSE. 

lar aquel sagrado vincalo; debiendo hacerlo solamen- 
te cuando aparezca uri'a prueba clara y robusla de la 
ecsistencia de uno de los impedimentos dirimentej, y 
ninguna atendible en cohtra que la desvirtue; no ba- 
biendotiampoco medio alguno legal para ralificarlo, ya 
qiie en su celebracion se hubiese cometido aquel defec- 
lo. Debe tambien por igual razon hacerse el misrao 
nombramienle de defensor del matrimonio, cuando se 
entable pleilo sobre divorcio en cuantoal vinculoconY 
Iraido legalmente en los casosque se espresaron en quë 
puede lener l^gar esta separacion {los autores citados 
en los luga^s referidos.) 




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PiRTE SESTA. 



DB LOS RECIRSOS ORDINARIOS Y ESTRAORDINARIOS. 



TITULO DIEZ Y NUEVE. 



SECCIO^ PRIMERA. 



De los reeursos de iiulidad, apelacioB y suplica. 



7i3. ^omoen el lomo4.% capitulos 2.% 3.*» y *."d'e 
laseccion 2.vtit. 10, se trat6delenidamente de la'noli- 
dad, apelacion y siiplicacon todo lo referente&su in- 
lerposicion, suslanciacion y efectos; y en sus respectivos 



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428 PRACTICA^FORENSE. 

logares se han ido recordando las alteraciones que en 
delerminados casos sufre la doctrina general sobre es- 
los recursos; nada me parece debe anadirse ahora, 
aunque se haya hecho aqui mencion de ellos, porec- 
sigirlo asi el ordeu de las materias que se van espli- 
cando; limit^ndome por tanto a remitir sobre el parti- 
ticular los lectores k los lugares citados. 



SECCION SEGUNDA. 



Dfl recarso de qaeja 6 prot'eecioo. 



' 744. Siempre que alguno de los-litigantes nota- 
re abusos 6 faitas comelidas por el Juez inferior en 
la administracion de justicia; 6 bien cuando le denic' 
gue la audiencia, 6 la admision de los recursos or- 
dinarios, puede acudir al Superior inmediato de aq'uel 

fior medio de un recurso que se Uama de queja, por 
a que se da contra los .procediraientos arbitrarios del 
Juez; y de proteccion por la que solicita el que lo in- 
lerpone, Se reduce pues, este rocurso k presentarse 
la parte agraviada a la superioridad con uu escrito 
firmado de Letrado y Procurador con poder bastan- 
te, haciendo referencia de los autos, y espresando los 
fundamenlos en que apoya la queja; al cual paraque 
surta mejor efecfo, es oportuno acompane un testimo- 
nio de los actuados que motiven la queja que babri 
ecsigidb anles el Juez inferior, y los demas documen- 
los que puedan servir al mismo objeto. En es- 
te escrito se pide que admitiendo el reburso, së Hbre 



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PRACTIGA FORENSK. 429 

carla^rden al indicado Xuez, para que adminislre jus- 
ticia, arreglando sus determinaciones k derecho y eri- 
tando los escesos 6 faltas que han dado causa^ la que- 
ja, sobre lo que se ie conmine con una multa u olra 
pena semejante 6 mayor, segun fuere la importancia 
y gravedad de la arbitrariedad y abusos cometidos 
{art. 59; y facultad 9.* del 58, reglamento provts. de 
psticia.) 

. 745. El Superior con presencia del escrito y docu- 
mentos que manda traer k la visla por el Relator, falla 
admitiendo el recurso y acc6diendo i lo solicitado, si 
lo estima procedente; o deniega la queja, si lacreye- 
re infundada. Cuando el recurso no aparece justifi- 
cado .con documentos y descansa en datos de poco va- 
,lor la queja dada, manda el Tribunal despachar carta- 
6rdën incitatim 6 qhijatoria alluez, dindolenoticia de 
la solicilud heCha, y previniëndole que adminislre jus- 
ticia sin dar lugar k quejas; la que recibida por es- 
te, pone un auto para que se obedezca y curapla, ha- 
Hindose en l?i necesidad de observar lo due el.Sape^ 




pags. 138 y sigmentes.) 

746. Pero si los dociimentos aducidosjuslifieahfk 
queja; 6 el fundamento deesta e&deimportancia, de^ 
creta; el Tribunal que se despache carta-orden al Juez 
para que en un breve t^rmino, informe con justifica- 
cion sobre el contenido del recurso, cuya copia lesti- 
moniada se le remite adjunta. Se entiende por infor- 
mar con justificacion, que diga en defensadesus ac- 
tos judiciales lo que crea conveniento, acreditando su 
alegacion con un testimonio que acompanara al in- 
forme, sacado por el cartulario de lo, que resultiBf de 
autos referente al particular de la queja. Recibido 
el infQrme y testimonio en la Superioridad, sue- 
le esta diir vista de el al recurrente, para que con- 
tesle lo que tenga a bien en apoyo del recurso que 



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TITULO VEINTE. 



SEeCION PRIMERA. 



recarso de segaada soplicaciao. 



750. ënomo este reeurso, que iambien se llama 
de /a ley de Segovia^ al presenie no iiene caso'4qae 
aplicarse, k no ser respecio de los negocios incoados 
hasta el13 de Agosto de 4836, en que. segun lasle- 
yes enionces vigenie^, pudiera proceder; me pafece 
seri suficienie dar solo una iiffera noiicia de su na- 
tiiraleza, caso y iramites. Por el se entiende un re- 
curso k manera de apelacion que se elevaba antesi 
S. M. 6 su Consejo, y despues al Supremo Tribunal 
de jnsticia conira las providencias de revista de ias 
Audiencias, que se estimaban gravosas en los nego- 



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FRACTICA rORËNSE. 433 

cios 6n que lenia lugar, para.que sft reformasen, 
arreglaudolas a justicia {leyes 4;*, tit. 24, P. 3.*; y, 
4.% /i/. 22,7*. M, iV. /?.; ar/. 36 delrealam. prov.; 
262^ 285 rfe /a Co/j^/. de 1812; y 1.'» rfe/ realdecl 
de 4 rf« Nomembre 1838.) 

751. Para que tuviera lugar la segunda suplicacion 
eii^ un pleito, era forzoso que fuese arduo; qup hubie- 
ra empi^zadoen las Audiencias por vcrdadera (lemanda 
como caso de corte; que fuera sobre matcVia civil, 
pyes no procedia en la criminal ni en las liscales, 
qoe ascendiese el importe de lo que se liligara al 
valor de tres mil doblas de oro de cabeza, si la cues- 
lion giraba sobre propiedad, y seis mil si sobre po- 
sesion; que no se tratase sobre la tenoacia de ma-^ 
yorazgos o vinculos, porque entonces no V»i* lugar; 
que las sentencias de vista y revista en pl^itos pose- 
sorios no fuesen conformes, pues siendolo, tampoco 
procedia; y que se intentase contra la dofinitiva de 
revista, y no las interlocutorias, aunque tnviesen fuer- 
za de definitivas o gravamen irreparabl* {kyes 1.% 
4.-, 5.% 6.', .13, 14, 16 y 17, tit. 22, lib. 11, 
A\ B.) 

752. Kl suplicante habia de dar fianza, para que 
faese admitido el recurso, de que si el auto de re- 
vista de la Audiencia era coufirmado, pagaria como 
por pena mrl y quinientas doblas de oro, o sean vein- 
le y un mil cualrocienlos cuarenta \ un reales y 
seis mrs. vellon, graduando el \alor de cada do- 
bla 4 calorce reales y diez maravedis. Esta snma, si 
era condenado cn elia el recurrente, se disiribuia por 
iguales partes entre el fisco, el litiganle coiitrario y 
los Oidores que dictaron la sentencia suplicada. Si el 
reclamanle era el Fiscal de S. M., bastaba que el re- 
ceplor de penas de C&mara se constituyese responsa- 
ble al pago de roil doblas, pues el lisco no lenia par- 
le cn esta pena, si la sentencia era confirmada. Cuan- 
do el que instruia el recurso se separaba de ël eti el 
tërmino de tres meses desde su interposicion, se li- 

TOMO II. 28 



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4S4 riU€TI€il FORENSE. 

braba de dicha pena; pero si lo verificaba despues, 
era condenado en ella, corao si la providencia se hu- 
biese confirmado {leyes 1.% 2/ y 42, tit. 22 eilado; 
Ciiria filip., part. 5.% § 5/; Fëb. por Gut., tm. 5.% 
lib. 4.", cap, 3.°; Covarrubias, De veter. mmismat.y 
cap. 6.**; w Goyena\ tom. 6.*, tit. 85.) 

753. La ley senala para inlerponer esle recurso 
ei plazo fatal de veinte dias conlados desde el si- 
guiente arl de la nolificacion de la sentencia de re- 
vista. Ha de instruirse como la apeiacion anle el mis- 
mo Tribunai que conoci6 de los autos, para anle el 
Supremo dc justicia; debiendo acompanar al escrito, 
el Procurador, poder especial; y una certiflcacion de 
haber depositado las mil y.quinientas doblas de fian- 
za, u otorgado obligacion suticiente k responder de 
ellas; baslando al pobre prestar caucion juratoria de 
pagar dicha suma, si en eila fuese condenado, cuaii- 
do llegue a mejor fortuna. De este escrito se cpnfle- 
re traslado k la otra parte y al Fiscal de S. M.; y 
, evacuado, ^e admite 6 niega el recurso por la Au- 
diencia; pudiendo en caso de denëgacion apelarse pa- 
ra el Supremo Tribunal de juslicia. Admitido, debe 
el 5up]içanle presentarse al soperior para mejorarlo 
en el precis© tërmino de cuarenta dias, 6 de noven- 
la si procedia de las Audiencias de Mallorca y Ca- 
narias, a^ompauando teslimonio de su interposicion 
y admision, que le debe facilitar la Audiencia. La 

Irarte suplicada podia adherirse al recurso como en 
a apelacion y en tgual caso {leyes 1 .\ 2.% 3.* y «o- 
ta 4." del dicho tit^ 22; Caria y Gutierrez en los /w- 
§ares eitados.) 

754. Presenlado el suplicante al Tribunal Suprë- 
mo, se notificaba i S. M. por ua Notario de los rei-- 
D'os la iuterposicion del ivc^irso, cuya notificacion no 
€s boy precisa, y seguidamente se espide provision 
A la Audiencia para la remesa de aulos originales. 
Venidos^ se enlregan & las partes para que sus Le- 
Irados se instifuyan y puedan informar verbalfflente 



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PHACTICA rORETISB. 435 

en eslrados; se Ilaman despues k la visla por el Re- 
lalor, y se' decjde el recurso definitlvamente; contra 
euyo falio no liay apelacion, siiplica, nl olra recla- 
macion algona. Antes se sustanciabaen unasalaes- 
pecial del Consejo llamada de mil y quinientas por el 
numero de doblas que se depositaba. Tamblen tenia 
logar en tos -pieitos civiles de los militares que reu- 
Bieraii los requisitos dichos, llev&ndose eiUonces de 
las sentencias de revista del Consejo de la Guerra, 
boy Supremo Tribunal de Guerra y Marina. Asi- 
mismo procedia en igual caso contra las sentencias de 
revista dadas en el Cousejo de los 6rdenes {h^yes 7.', 
8.-, 9.*, 22 y 23, tU. 22, lib. 11, iV. R.; dec. de 
28 de JSov. 1836; y los autores citados en los mismos 
lugares.) 



SECCION SEGUNDA. 
Del reenrso de iDJastieia aotoria. 

CapUalo I. 

De la injusticia noM>|r'a en los negocios cemuBes. 



755. El recurso de injusticia notoria procedia 
tambien contra las ejecutorias de los Tribunales su- 
periores en que se hubiese cometido aquella injusti- 



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436 ' * PRACTICA FOKEN&E. 

€ia. Aunqpe los practicos ban disputado bastante so- 
bre lo que ba de enlenderse por injmticia mtmaj 
ptiede €on lodo decirse es la qne cometen los Tribu- 
irales juzgando arbitrariamenle, contra los meritos de 
los aolos, con manifiesta infraccion de las leyes y 
disposiciones terminantes del derecho. Este recurso lo 
mismo que el de segunda suplicacion puede hoy so- 
lamente tener lugar en los pleilosque estu\iesen prin- 
cipiadosen 13de Agosto de 4836 {leyes L" yi.^'.tit. 
2a, //6. 11, N. R.\ arts. 262 de la Consti'tucien de 
1812; y 1.' del decreto de 4 de JSommbre 1838; 
Conde de la Cahada, Inst. Prdct. , part. 3.% cap. 5."*; 
^Hzondo,. Pract. Unwers., toni 6.% part. 1.*, cap. 10; 
Feb. por Guti&trez, tom. 5."^, lib. 4.®, cap. 4;°; y Go- 
yena, ^om.. 6.% tit. 86.) 

756. No procedft el recurso de injustieia notoria 
en los pldtos en que ha lugar el de segunda supli- 
cacion, ni en los posesorios cualquiera que sea su en- 
tidad V circonstancias, ni coulra las sentencias de 
Tista, k no ser que causeo ejecutoria, ni contra au- 
los interlocutorios, i jnenos que contu\iesen gravi- 
men irreparable \m la defmitiva, \\i en las causas 
tjriminales. Se inslrdia antes en la Sala de Gobier- 
TiD del Consejo, y ^lefpues* <>n mia de Jas del Tribu- 
Tial Supremo de Juslicia; y para ser admilido es in- 
dispensable que el recurrente deposite 6 afiance ba- 
jo la responsabilidad del Escribano que otorgalaes- 
critura, la cantidad de quinientos ducados, que se le 
imponen como pena, cd^o de confirmarse la senten- 
cia reclamada; la que se distribuye por terceras par- 
tes entre el fisco, los Oidores qne dictaron la provi- 
denda, y el liligante tontrario: si la parte es po- 
bre bastari que de caucion juratoria lo niismo que 
en el recurso de segunda suplicacion. El Aboga- 
do que Instruye este recurso es responsable de la ver- 
dad, esaciiliid, y procedencia de lo que en el alega 
y pide; debiendo por tanto ser coiMlenado en una mul- 
ta proporcionada cqaudo aparezca lo contrario {leyes 



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PRACTICA FORENSE. 437 

?.* y 3.*, (it. 23 citado] y los mismos autores en di-^ 
chos lugarës.) 

757. Se interpono directamenle en el Supremo Tri- 
bonal, quien manda k la Andiencia informe sobre 
su conlenido, y reraita un testimonio lilpral 6 com- 
polsa de las acluacione.s: lo que evacuado, së entre- 
gan los autos a las partes para que se instruyan, y 
mandandose traer a la \ista por el Relafor, se dfc- 
tael fallo i|ue en juslicia corresponda; contra el que 
cualquiera que sea, no se concedeofro recurso algu- 
no. En cuanto a! termino en que doba interponerse 
nada provienen las loyes, senlaudose por los esposi- 
tores como la opinion mas probable, que puede inten- 
tarse siempre quo no haya pasado mucho tiempo'des-^ 
de que se hizo saber la providencia injusla, y que 
las partes no la hayan consentido espresa 6 taeita— 
mente por algun acto ])os\erior. Tambien procedra et 
recurso de injusticia' notoria lo mismo que el de se-^ 
gunda suplicacion en los pleilos de militares, instru- 
yëndosi^ anles en el Consejo de la Ijuerra, hoy Tri— 
bunal especial de Guorra y Marina; y contralas sen— 
tencias del Consejo de las ordenes, elevandose al Su— 
premo {leyes 4.', 2.", 4-"" y 5.», iit, 23 dicho; y los au— 
tores citados in los tvyares referidos.) 



Caiiitalo II. 



Del recurdO de injusUcia notoria en los pleiios de comeccio^^ 



758. Conlra las sentencias de vista no sirplicaHes 
y las de revisla en los casos que procede la supdE- 
ca en pleilos mercantilos no se eoncode olro recttr- 
so, cuando se crean gravosas, (jue el de injusticia nor- 



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438 PRACTICA FORE!ISe. 

toria. Para que lenga lugar es preciso se inierpon- 
ga de aulo definilivo, y en asunto en que el \akir 
de la cosa liiigiosa ascienda a cincuenta mil i^ales 
\eIlon. Segun el c6(ligo de comercio se entiende por 
injusticia notoria, la que comete la Audiencia vio- 
lando manifiestamente en la liUima instancia los tr^* 
miles sustanciales del procedimiento, 6 fallando defi- 
nitivamenle en la misma instancia contra ley espresa 
{ark. 1217 y 1218 del C6d. merc.) 

759. Ha de interponerse ante el Tribunal a qud 
6 sea el que dicto la senlencia reclamada, en el pre- 
ciso tërmino de treinta dias conlados desde que se no- 
tifico aquella; k cuyo intento debera el Procurador 
presonlar poder especial. Del escrito en que se ins- 
truya se confiere traslado k la otra parte por tres dias, 
y despues s(^ decidira la admision 6 deuegacion del 
recurso. En este mismo auto. cuando se admita, se 
manda quo el recurrente deposite en el establecimieu- 
to destinado para ios dep6sitosjudiciales. cinco mil y 

Suinientos reales de velldn; pena de ser declarado por 
esierto el recurso k peticion de la otra parte, si no 
lo hiciere en el tormino que se le asigne al inten- 
to {arts. i35 al 438 de la ley de enjuiciam,) 

760. Acreditado que se ha becho eJ aeposito re- 
ferido, se remiton los autos originales al Supremo 
Tribunal de justicia, emplazandose k las partes pa- 
ra que comparezean & usar de su derecho ante dicha 
superioridad en el t^rmino preciso de Ireinla dias. 
Personadas estas, se les entregan los aulos por su 6r- 
den con tërmino de diez dias perentorios k cada una, 
con el solo objeto de que sus defensores se iDstruyaD 
y puedan informar el dia de la vista, sin qun se ad- 
mitan nuevos alegatos, documentos, ni peticiones que 
entonces quieran hacerse. Devueltos los autos, se se- 
nalar^ el dia para la vista, haciendolo saber k las 
partes; dict&ndose despues el fallo que corresponda. 
Si este es confirmatorio de la senlencia reclamada, 
se condenar^ en la cantidad dëpositada al recurren- 



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PRACTICA FOREKSE. i39 

te, la que se distribiitr& por terceras partes dei mis- 
1110 modo que en los pleitos comunes« La interposi- 
cion de este recurso no im[)ide que se ejecule la pro- 
videncia contra que se instruye, d&ndose fianza bas- 
tante a re8|)0niler do las resiillas de aquel {arts. 439 
al 445 de dicha lëy de enjuiciam.) 



StXCIONTKRCERA. 



Df^ recarso estraordinario de nnlidad. 



761. Publicado el decreto en que se estableci6 el 

recurso de nulidad, se suscito desdo luego la duda, 

por no espresarse manifiestamenle en ol, de si que- 

daban o no rofundidos on oste los do segunda supli- 

cacion e injuslicia notoria conocidos antes. Algunos 

practicos opinaron quo no, porque osios çslan esiable- 

cidos fior loyos especiales, las que no se enlienden 

dorogadas sino por olra poslorior on que se haga es- 

presa moncion de ellas, 6 que contonga precoplos en- 

tëramente contrariosa las anteriores, lo que nosuce- 

de on el docrolo citado. Sin erabnrgo yo creo mas 

fundado ol parecor de otros muehos que siontan la 

conlrario, sosteniendo que solo procoderan acnTellos 

rocursos en los pleitos pendientes on 13 de Agosto- 

do 48H6, como se previene en el decreto; porque asi 

paroco lo indican las palabrasde la inlroduccimi del 

mismo on que se osprosa, que deseandh poner tirmi' 

na ai mtorpecimento que se esperimenta en la admi-- 

nislracion de jusliaa por no haberse aun decididh <^ 



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440 PIIACTiCA FORËNSE 

rias consnllas pendientes sobre reeursos de segunda su^ 
plicacion ë inps(tcia notoria !^c.; y porque asi se de- 
duce de prevenirse se admilan los que procedieren 
en los p'leilos pendientes en el lërmino de 20 dias 
conlados despues de dos raeses de la fecha del decre- 
lo, segun se establece en los articulos 4.* y 2/' Ade- 
mas que en ël se comprenden como casosde nulidad 
casi lodos los de estos recursos; y se manda que en 
los negocios mercantiles se conlinue observando lo dis- 
pueslo en el Codigo sobre los d*e injuslicia noloria 
(arL 24); lo que demuestra evidenlemenle que el Go^ 
bicrno considero desd^ luego derogados aquellos por 
la inlroduccion del nuevo recurso de nulidad.Tam- 
bien robusloco esta opinion el art. 261, facultad 9.% 
de la Conslit. de 1812; el Heal decreto de 20 de 
agoslo de1836; y la resolucion de las Corles de 31 
de Enero de 1837, pues conlienen iguales limitacio- 
nes respeclo k la admision de dichos recui'sos. 

762. Ha lugar Si el de nulidad conlra las senten- 
cias de revisla de las Audiencias y del Tribunal es- 
pecial de guerra y marina en lo que no sean confor- 
mos con las de vista, cuando fueren contrarias a ley es- 
presa y terminante. Si la parte en que difieren ambas 
providencias es inseparable de laenque estin confor- 
mes, tendri lugar el recurso de nulidad contra todo 
el fallo de revisla (arl. 5/ del realdec. de 4 de JSot). 
1838.).. 

763. Procede igualmente eonira las ejecutorias de 
dichos Tribunales, cuando ftn las instancias de vista 6 
revista se hayan infrjngido las leyes de enjuiciamien- 
to en alguno de los casos siguientes: 

1.°=Por defecto del emplazamiento en tiempo y for- 
ma de las personas que deben ser citadas en juicio. 

2.^=i:Por falta de persoDalidad en los litigantes para 
comparecer en juicio, 6 de poder suficiente en el Proca- 
rador que los represënte. 

3.*»=Por no haberse hecho la citacion para prueba y 
definitiva, 6 para cualquiera diligencia probaioria. 



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PRACTICA FORENSE. 44i 

i.^'^Perno haberse permilido a las partes haeer la 
prueba que les fuera convenienle, siendo perlinenle y 
admisible. 

5.«i=Por haberse omilido la nolificacion del aulo de . 
prueba, 6 de la senlencia definiliva, 6 baborse bccho 
fuera de liempo y forraa. 

6.''=rPor denegacion de la suplica no obstante ser 
conforme 4 derecho. 

7.«=Por incompetencia de jorisdiccion {art. 4.'' del 
dicho dec.) 

764 Para que proceda el recurso en cualqulera de 
estos siele casos es necesario se haya solicilado la nu- 
lidad antes que recaiga senlencia en la inslancia res- 
pectiva, y que no hublere surtido efeclo la reclama- 
cion. Sin embargo si la nulidad reclamada y desa- 
tendida en una instancia pudiere subsaiiarse en la 
ulterior, deberi repetirse en elUi la solicilud por si 
asi se consiguiere su it^medio. El recurso de nulidad 
no tieue lugar en las causas crimiiialrs, ni en los plei- 
tos posesorios y ejectttivos {arts. 5.** y 6.° del mismo 
decreto.) 

768. Debe interponerse cuando proceda en la Au- 
diencia 6 Tribunal a qu6, 6 sea en el que se han segui- 
do los autos, por un escrilo Urmado de. Letrado en 
el cual se cite la ley 6 doclrina legal infringida, y 
por medio de Procurador con |)oder especial paraVllo. 
Si eareciese de ël y su principal se halla aosente, lo 
manifestdra asi protestando presentarlo luego (|ue le 
sea remitido; acuyo intento el Tribunal le asignar&con 
CQdlidad de improrogable el lërmino que estime nece- 
sario, segun las distancias y estadode las comunicacio- 
nes. El t^rmino para inslruir este lecurso es el de diez 
dias precisos contados desde el siguiente al de la no- 
lificacion de lasentencia que lo motiva («W. 7.*» delde- 
cretoctt.) 

766. A su adraision precederi un depAsito de diez 
milreales que haga la^parte que lo interponga; pudien- 
ilo darse eu vez de de|>6sito fianza suflcieate, pero 



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H^ PUiU^TIGA FORENSE. 

en doblecaniidad. Al litigante pobre le bastar& obli- 

Sai'se por escritura piiblica 6 apud acta k respoiider de 
icha suina, euando veiiga d oiejor fortuna. Los fisca- 
lesde S. M. no estan obligados a bacer deposito ni fian- 
za alguna cuando instruyeren este recurso. Sobre la su- 
ficiencia de la fianza dicha ën caso de dada debe oirse 
k la parle conlraria y al fiscal de S. M. {arL 8.* de 
dicho realdec.) 

767. Inlerpuestode una manera legal Jo admitir& 
el Tribunal d qd, cuaud) lo e.>lim'* procedente, sin raas 
trainitesfli sustanciacion, y mandara nMuitir al Supro- 
nio de Justicia el todo 6 la parte de aulos que se crea 
suficiente* previa citacion de los interesados, para quc 
comparezcan k usar de su derecho dentro de Ireinta 
dias contados dosde el en que se notificare el autode 
admision y emplazamienlo: este tërmino sera de cin- 
cuenta dias para los recursos que se interpongan de la 
Audienciade Mallorca, y de*sesenta paralosde Cana- 
rias(ar/. 9.° del ref.dec.) 

768. S^. enlrogaran originales k la parte recurrente 
de conformidad coo su adversario, y con la obllgaeioD 
de satisfacer prëviamente el porte del correo, la pieza 
6 piezas que se considereu bastantes para la decision 
del recurso: pero siempre se acompanaran el memoriai 
ajustado en copia autorizada, y origiuales 6 por lesli- 
monio lileral, si eesistiesen en otra pieza, la sentencia 
que causo ejecutoria, la reclamacion de la nulidad co- 
raetida, y lodo lo relativo ;i la inlerposirion y admision 
del recurso, con un informe en que el Tribunal maui- 
fieste los fundamentos de hecbo y de derecho que tii- 
viera presenles para diclar su fallo {art. 9.'* cit.) 

769. La sentencia de que se interponga este recpr- 
sose ejecutara, si lo solicitnre la parle que la obluvo, 
dando fianzas suficienles de responder a ias resullas, 
para cuya ejecucion se sacara el oportuno testimonio 
{art. \Odeldec. dicho.) 

770. El auto en que se deniegue la admision del 
recurso de uulidad por el Tribunal d quoy es apeiable 



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PRACTICA FORENSE, "143 

para ante el Supremo. Si se interpu&iere esta alzada, 
aqad maodar^ estoudor tesiimonio de loconducente por 
senalamienlo de los inleresados, y lo remltiri al Su- 
premo en el plazo de quince-dias conlados desde el in- 
mediato al en que se Rolilico el aulo de que se interpuso 
la alzada, emplazanda a ks | artes para qne se pe.rso- 
Ben en dicha suporioridad k usar de sy dereehoen el 
termino seiialado anteriormonto para la mojora del re- 
curso de nulidad. Vehidos los aulos al Tribunal Supre- 
mo, se raandaran enlrogar a las parles para que se ins-r 
truyan e informen el dia do la vista, y Nerificada osta, 
se fallara el incidenlo dofinilivamente, y sin ullerior i»e- 
clamacion (art. \i del mismo dec.) 

774. Recibidos los autos en el Supromo, si pasado 
el lërmino del omplazamiento no so hubioro personado 
la parte recurrente en el caso de apelacion, 6 de haber- 
se admitido la reclamacion de nulidad, se declarara k 
peticion de la otra por desi«Mlo ol rocurso, condonan- 
do a aquella al pago de las costas causadas, y ademas 
CM) el segundo caso a la pordida de la mitad de la can- 
lidad deposilada li ofrecida en fianza; la que se dis- 
Iribuira lo mismo que la totalidad cuando fuere en ella' 
condonado, segun se dir& despoes {arts. 12 y 22 del dt- 
cho dec.) 

772. Personados ambos litigantos en el Tribunal 
Supremo, lo que debei-in hacor por modio de Procura- 
dor, se/ les entregar&n los autos para inslroccion de 
sus respectivos Leirados por un lormino suficiente, que 
nodobe esceder de treinla dias a cada uno. Devuellos 
y hecbo, si sepidiere, el colejo dol momorial ajuslado, 
se senalar^ el dia para la vista dol rocurso, y se pro- 
cederai ella, dandose cuenta por el Relalor, precedion- 
do citacion de las parte^: a la vista y su decision con- 
cur* iran siete Ministros. A la do los rocursos que se 
iuterpusieren de las sentoncias de la Sala de justicia 
del Tribunal especial de guerra y marrna, asisliriin los 
Alinistros y Fiscal togado de la niisma que no hapn 
eAlendidoantesen ei negocio, tom^ndose delSupremode 



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hlk piur/riCA forense. 

J4isticia ios qiie faiUren Itasta complelar diclio niimero. 
La sentencia se pronunciarëi en todo caso dentro de los 
quince dias siguientes al en que se veritico la \ista, y 
cotttraellano procede recurso ni reclaraacion alguna: 
en la misma se hara espresa declaracion de si ha 6 no 
. lu^ar al rccurso, sf*ntfuidose Jos fundamentos Legales 
doj fal lo (ar/5. 13, 14, 15, 16, y 17 del mencionada 
decreto.) 

773. Cuando se declare habcr lugar al recurso por 
ser 1(1 providencia contraria a ley espresa y lerminan- 
to, el Supremo devolvera los autos.al Tribunal de que 
proc^den, para que sobre el fondo de ia cueslion de- 
tormine en liltima instancia lo que 'ëstime procedente 
en justicia; cuyo fallo han de dictarlo siete Ministros 
distintos di^ los quo tomaron parte en las anteriores 
instancias, En el caso de^ que se declare la proceden- 
cia dol ivcurso por infraccion de las leyes de enjui- 
ciamiento, se dovolvorau los autos al Tribunal d qu6 
para que roponiendo el proceso al e^ado queteniaan- 
l«s de cometerso la nulidad, lo sustancie y delermi- 
no con ari*eglo a las leyçs por Minislros diferenles 
•do los quo intorvinioron en los fallos anteriores. Si 
la declaracion de nulidad recayese en autos seguidos 
en et Tribiinal de guorra y marina, 6 en Audiencias 
que no constaren dol niimero necesario de Ministros 
habilos, so remitiran por of Supremo para los efectos 
espresados antos, k la Audiencia que estë mas iiime- 
diata iarts. 18^ 19 y 20 del citado real dec.) 

774. Contra el fallo del Tribunal a quien se remi- 
tan los aulos para que se diclo la providoncia que cor- 
responda, despues de declarada la nulidad, no ba lu- 
gara rocurso alguno, sahoel de responsabilidad cootra 
los Ministnas que lo hubioron diclado. Aunque ostos 
incurran on olla, ^u docision sor& slompre firm<» y 
teudra fuerza de cosa juzgada entro los litigantes. Siem- 
pre que se doclare no habor lugar al recurso, secon- 
denara a la parle quo lo intorpuso en las coslas, y en 
la përdida de la caulidad deposilada; la queeutaiices 



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PRACTICA FORËNgE. 445 

se repartiii por mitad entre la parte contraria y los 
fondos de justicia. Apesar de que cuando no se do- 
posita dicha suma, se prestan fianzas por el doble de 
su importe, llegado el caso de la esaccion, solo se 
ejecuta por la cantidad simple, 6 sean los diez mil 
reales que se imponen como pena; siendo el objelo 
d(' que se requiera doblo en caso de fianza, el que 
aun cuando se irroguen gastos, y ^ disminuya e) \a- 
lor de ios bienes dados en garaDtia^ siempre puedan 
realizai*se los dichos diez mil reales. Las.sentencjas 
qne el Tribunal Supremo dictare en los recursos 4e 
nulidad, y. las que provcan las Audiencias k c^nse- 
cuencia de ia declaracion se publicaran en la gace- 
ta del Gobierno. En los pleitos mercantiles, ademas 
de la doctrina sentada, continuar^ observ^ndose lo 
dispuesto en el Codigo de comercio sobre los dc in- 
justicia notoria {arts. 24, 22, 23 y H del ref. real 
decreto.) 



SEGCION CUARTA. 



De los recnrsos qne se llevan ^ la Real Persona. 



775. Ëstos recursos se hacian directamente al So- 
berano por uno de los interesados para la revision y 
reforma do una sentencia ejecutoriada, li olra deler- 
minacion de cualquiera autoridad, contra la que ya 
m> podiu tener lugarninguna otra reclamacion judicial 
ordinaria niestraordinaria de las conocidas: y seveian y 
decidian por el mismo Soberano avocando a si la cau- 



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446 PRAGTICil FOREmiE. 

sa, 6 por el Tribunal, juiitao persona que luviera k 
bien nombrar al intento. La justicia de lales recursos 
se fundaba en la suprema jurisdiccion que al Rey per- 
tenece en toda lo nacion para protejer k sus subor- 
dinados conlra las demasias de las autoridades loca- 
les, y hacer se les administre curaplidamentc la jos- 
ticia que reclameii {leyes 18, tit. 23, P. 3.'; </ y 
8.% tit. 6,% lib. 3.\ JN., R.) 

776. No se concedia*esta nuevaaodiencia y revision 
del proceso. auuque era de pura gracia, sl no en negoeios 
de gran entidad, alendidas las cualidades de las per- 
^nas y circunstancias del caso , y cuando ecsitia 
una causa legal que convencfiesesu justicia y necesidad; 
a cuyo intento solian antes tomarse informes con justi- 
ficacion del mismo Tribunal co ntra quien se instruia ia 
queja, 6 de alguno de sus Ministros li otra autoridad 
que* mëreciera la confianza del Sobevano. 

777. Como en estos recursos todo era efecto de nna 
merced especialisima del Principe, no habia tërmi- 
no marcado, ni causa, circunstancia particular 6 caso 
para su interppsicion y admision, Podia entablarlj^ 
cualquier interesado, y auh los Fiscales de S. M. en 
los asuntos en que Jntervienen como partes ; y se 
interponia por si, 6 por medio de Procurador con po- 
der especial. Concedida la gracia de la revision del 
proceso ya finalizado, se volvia a ver ppr sus roismos 
meritos, y sin nuevasalegacionesni pruebas; pero siern- 
pre con audiencia de todas las partes que babian li- 
tigado 6 sus sucesores: en algun caso raro y estra- 
ordinario en que hubiese causa baslante para ello, se 
hacia eslensiva la gracia a que se abriese el juicio, 
recibiëndose nu^vamente alegaciones y pruebas. 

778. Admitido el recurso, aprovechaba k ambas 
partes, y por lo tanto no podia ya separarse de ël el recur- 
rente, inoser con consentimiento desu colitigaute. Por 
regla general no se concedia esta gracia al conlumaz, tl 
que se le hubiera ya denegado antes en el mismo nego- 
cio, ui al que se le agraciaba una vez se le otorgaba otra; 



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PRACTICA F0RËN8E. 447 

Cero si podia solicitarlael colitigante del que ya la hu- 
iese obienido antes. Tenia lugar lanto en negocios 
civiles como en criminales, y lo mismo en los ordi- 
narios, que en los estraordinarios, sumarios y ejecu- 
tivos, y aun en asuntos no contenciosos; como para 
la conmutacion de Alliraas\oluntades, contratosy ma- 
yorazgos; para obtener privilegio de nobleza, carta de 
naturaleza los eslrangeros, . enagenacion de oficios pii- 
blicos, 6 de bienes concejalea; para alcanzar dispen- 
sas de edad; para suplir el discenso paterno err ma- 
ieria de casamietttos, cnando hubiose tambien nega- 
do la licencia la autoridad civil de la provincia; y 
olros semejantes que se conocen con el nombre de rfi>- 
pensas de ley 6 gracias al sacar de que se lpalar& 
mas adelante. 

779. En la actualidad solo tienen lugar en ma- 
lerias gubemativas; pues en los asuntosjudiciales e>ta 
absolutamente prohibido que se vuelvan h abrir los plei- 
los fenecidos, y que el Soberano ni ninguna olra po- 
testad mas que la judicial pueda conocer de tales ne- 
gocios; y esta haciëndolo por los tr&mites, y en las 
inslancias y recursos raarcados por las leyes; no que- 
dando a las partes que aun despues se sientan agra- 
viadas olro remedio que el de la responsabilidad con-^ 
tra los Jueces que dictiiran las providencias, en el ca- 
«0 en quç sea procedente segun derecho {artkth 
los 242, 243 , 254 y 262 de la Constit. de 1812; y 
63 de tade 1«37.) 



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TITULO VEINTE Y UNO. 






SECCION PRIMERA. 



De los recorsos de foerza eo gejieral. 



780. Muerza es segun una ley (1.*, tit. 40, P. 
7.") cosa que es fecha d otro torticeramnie de qtte 
non se puede amparar el que la rescihe: por lo cual 
sierapre que los Jueces eclesiasticos comelen semejan- 
te violencia y escesoen el ejercicio de sus funciones, 
se dice que hacen fuerza k los interesados a quienes 
gravan; nombrindose recursosde fuerza los eslable— 
cidos para levantar cuaato antes tal grav&men. Es 
pues, el reijurso de fuerza, una siiplica 6 queja res- 
petuosa que ss elpsva i S. M. 6 sus Tribunaiesen su 
norabre, implorando la regia proteccion contra las ve- 
jaciones y abusos que cometen los Jueces ecleiiasli— 



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FRAGflGA FOHEIfSK. 449 

cos en el ejercicio de su autoridad, para que se re- 
medien haci^.ndoles 'observat las leyes de lalglesiay 
del Ëslado {Gomez y Negro, Element. de prdcL, pdg. 
U6; Escriche, Dicc. razon., ar^. Recurso de fuerza; 
y Goyena tom 7.°, ««im. 6370.) 

781. El origen de eslos recursos es anliquisimo 
en Espaiia, pues ya se aulorizan en un rescripto es- 
pedido por la reina Doiia Maria madre de D. Fernan- 
do IV de Caslilla, estando.de Gobernadora durante la 
ausencia de su hijo; y aun antes, aunque no se trate 
de ellos como hoy se conocen, se hace mencion de la 
real proteccion en caso de que no se administrejus- 
ticia en los juzgados eclesiSisticos, en el ckmn 12del 
Concilio 13 de Toledo: asi es, que en unas leyes re- 
cbpiladas se dice que los reyes de Castilla de antigua 
costumbre aprobada, usada y guardada, por derecho. 
y costumbre, mmemona/ pueden conocer de la§ injurias, 
Vlolencias, y fuerzas que acaecen entre los Prelados 
y eelesi&sticas personas (leyes 4.', 2.*, 5.*t/ 8.', tit. 2.% 
lib. 2.% N. R.) 

782. A algunos espositores ha parecido atentatoria 
esla facultad, y una intromision ilegalyarbitrariade 
la potestad real en las atribuciones peculiares d^ la 
eclesi&slica; porque siendo ambas independientes en- 
tre si, y de diversa linea y especie, es un atentado 
lodo acto por el que la una se entromela k conocer 
de negocios propios de la otra. Pero la juslicia de los 
recarsos de ftierza se cdnoce desde luego, si se con- 
sidera que la poleslad en \irlud dela cualconocede 
ellos el Soberano temporal, no procede del poderju- 
dicial, ni^ de la jurisdicciqn que de ël nace; sino de 
otra regalia que los publicistas Uamah alta protec-r 
cion 6 tuicion, que el gefe de loda sociedad ejerce so- 
bre sus subdiios, cualqujera que sea' su eslado, con- 
dicion y calegoria, para hacer que por ningun otro 
se le oprima ni \eje indebidamenle, conteniendo i los 
que abusando de su posicion y facultades cometan aque- 

lli^ escesos. Y como los Jueces eclesi&sticos no por- 

TOMO II. 29 



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150 PRAGTIGA FORENSE. 

que egerzan la jurisdiccion de la'iglesia dejan deitor 
individuos de la sociedad civil, ni de estar obligado^ 
k respelar lasleyes y los derechos de sus semejanles, 
aunque sean clërigos y eslën somelidos & su poteslad; 
de aqui el deber del Soherano de amparar & todo el 
que sea vejado u oprimido-contra juslicia por dichos 
Juece^, y su legilima poleslad para hacer que eslos 
se coniengan en los limiles de sus atribuciones, se- 
gun los c^nones y leyes, pues fuera de ellos, ya no 
ejercen Terdadera jurisdiccion, sino una opresion y tira- 
nia qoe rechaza lodo derecho {Conde ae la Canada, 
Eecursos de fuerzay art, 1.°, caps. 1.® y 10; y Goyena, 
tom. 7.% seccion 2.* del tit, 103;) 

783. Luego el Rey en los recursos de fuerza no 
hace olra cosa mas que proteger k sus subordiuados 
sean clërigos 6 legos, conlra lasdemasiasde los Jue- 
ces eclesi&slicos, asi como lo ejecuta en los de qneja 
6 prolecciou conlra Jos escesos de los civiles, hacien- 
do asimismo se respeten y cumplan lOs c&nones y leyes, 
de cuya observancia depende el bien y la tranquili- 
dad de la Iglesia y del Estado; lo que lejos de opo- 
nerse d las inmunidades eclesikslicas, es muy Con- 
forme y consiguiente k su espiritu y preceplos. 

784. Nueslros Monarcjts leniendo presentes estos 
principios, han procurado bermanar con la independen-^ 
da y respeto debido k las 'auloridades de la Iglesia, 
el ejercicio de aquella regalia, limitandosuconocimien- 
to en los recursos de fuerza al solo hecho de si se 
h& 6 n6 cometido esla, sin enlrometerse en el fon- 
do del negocio para juzgar de su justicia h injusti- 
cia, coartando su uso k la jurisdiccion eciesi&stica. Y 
se ha dicho que el conocimiento qne toma la potes- 
tad temporal en- estos casos es de puro hecho, por que 
aun^cuando algunos sostienen no se halla diferencia 

, entre el conocimiento de hecho y de dereoho, median- 
tc& que para decidir en uno y otro caso, siemnre 
ha de tenerse presente lo dispuesto en las leyes apli- 
cando por tauto el derecho; con todo, aqui se usa de 



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rRiGTiGA roEmi. 454 

aqnella espresion para manifeslar qoe el conocimien- 
to qne toma el Soberano en dichos recursos es li- 
mita()o k la calificacion de un hecho, cual es ei de 
la fuerza, sin determinar cosa alguna sobre lacues- 
tion pendiente en el pleita en que aquella se come- 
ta {los mismos autores en dichos lugares.) 

78&. Demostrada la justicia CQn q^e la poiestad real 
cbnoce de esios recursos, parece oportuno antes de pasar 
k su aplicacion, tocar aunque ligeramente doscuestio* 
nes que se agitan con calor por ios espositores, k sal)er: 
^ 4/=Si Iqs recursos defuena son 6 qo judiciales. 

2/=Si la sentencia que los decide es 6 no suplicable. 

Segun lo indicado antes, en mi opinioti no son ju- 
diciales dichos recursos , pues para que lo fnesen 
era preciso conceder que su conocimiento dimanaba dei 
poder jndicial, y que por lo tanto la potestad real po- 
dia jnzgar h la eciesiasiica, snponiëndola inferior y 
dependiente de aqnella« lo que es un absurdo. Por otra. 
parie si los recursos de fuerza fuesen un verdadero jui- 
cio, deberian comprender una formal disputa 6 cues- 
iion entre actor y reo anle el Juez, que es lo que consii- 
tuye la esencia de todo juicio; y lejos de ser asi, lo 

3ne se \ë en ellos es una parie que se queja de las 
emasias y escesos de un Juez eclesi&siico, para que 
se le haga enir^r en sus deberes, faliando la conien- 
sion 6 dispuia entre los liiiganies. Tampoco en esios 
recnrsos hay coniesiacion a la demanda, que es la base 
de todo jnicio, y sin la que no puede 'ecsisiir algu- 
no de ellos, porque sin contestacion no hay dispuia, 
y sin esta no puede haber liligio. Ademas la cnesiion 
pendienle entre los litigantes cuando se insiruye el re- 
cnrso de fuerza, qneda sin decidir y en el mismo es- 
iado en qoë se hallaba antes de su inierposicion {Conde 
de la Cafiaday Recursos defuerzay part. 1 .% cap. 40; y 
Goyenaj tom. 7.% sec. 4 .• dd tit. 407.) 

786. Goincidiendo con esiomismo las disposiciones 
del derecho y la prjictica consianie de los Tribuna- 
les, han establecido que las sentencias definitivas de 



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462 PIUCTfCi FORRNSJ&. 

tales recur^s Do 9'3an abjolalorias ni ceDdenalorias, 
y (|ue nadase mande en ella^ sobre el hecho del re- 
corso; sino que se declare quç se cometeono la fuer- 
za, para que el Juez eclesiaslico la levanle, remedian- 
do el esceso que la BaoAiva. En lo que tambien con- 
\iene la sustanciacioh escepcional y estraordinaria que 
feeidi iiios reoursos de fuerza, puesno hay alegacio- 
nes, ni pFuebas, ni mas que el escritotle su inlerposi- 
cion, la venida ,de los aulos, y la sentencia que re- 
cae en^vislade su resultado; siendo por lanto el 
conociiniento qiie la autoridad real toma en estos ca- 
sos puramente instruciivo 6 informativo para dispen- 
sar la proteccion que ha reclamado el recurrënle ((7on- 
rfe de la Canada y ijloyem eti los lugarës citados.) 
i 787. Decidida en tal senlido la primera cue^tion, 
creo muy sencilla la resolucion de la segunda;* por- 
que es-indudable que si los recursos de fuerza noson 
judiciales, tampoco deben ser suplicables sus providen- 
cias, mediante k que la suplica liene solo lugar en los 
juicios y casos ordinarLos, Ademas que las leye.s que 
introdujeron eslos recursos "especiales y eslraordina- 
rios, no,conceder( tal reclamacion, y como casosque 
80 separan del orden re^ular y suslancial de losjui- 
eios, no pueden lener en ellos aplicacion las disposi- 
cione^ generales del derecho sobre la procedencia de 
ia siiplica (C(mf?e de la Canada, Recmsos de fuerza, 
part. 1.% cajh H; y^ Goyena, tom. .7.% sec. 2.% del 
Ut. 407.) • 

788. Tambien^' los recursos de fuerza se les pue^ 
de oonsiderar cual una verdadera queja de despojo 
y como su restitucion la sentencia que; los decide; 
y' no siendo suplicablës los fallos que recaen en los 
ihterdictos de despojo, aunque fuesen primeras pro- 
ifidencias cuando el interdiclo se interpusiera por 
caso de corte; es indudabk que tampoco deben serlo 
los que terininan dicho recurso, Por iiltimo se apoya 
esta opinion en una ley recopilada (7.% //^.,2.% Hb. 2.* 
iV. R.) en qoe se manda que los recursog de fuerza da 



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PIUteiMlJL FORItiaB.' 483 

que conozea la Aadiencia de sGalicia, m poedan' ir 
por apela^ioQ m eii otra më^nera algtina\& laCbanci^ 
lleria de Valladolid, que era Tribunal de grados de 
aqaella; pues aunqoe se habla solo dp. la de Galicia, 
como 80 encuentra recopilada' dicha ley enlre las del 
reino, yno hay ningunarazon para afirmar que fuefee 
una escepcion lo que en ella se dispone, ballandose por 
el coQ4rario los mtsmos fundamentos para aplicarla & 
lOs demas casos y Tribunales; sin duda puede con- 
siderarse edmo una Ifey general denegatoria de la su- 
plica eu los recursos de fuerza, por elconocido prid- 
cipio juridico ubi ehdem e$^ raUo, ibi et eademjuris 
disposUiq esse debët. Pov estos fundamentos la pr&cti- 
ca conforoie con la opiuion de muchos^ cëlebres juris- 
consultos no admite suplicaciouicontra las sentencias 
que deciden \m reeursos de fuerza {los mismos autores 
en dichos lugares.) 

789. Hay sin embargo intër^^retes que apinan de- 
ben ser. suplicablesi^ dichos fallos en toda caso, porque 
se deciden en ellos por priraera vez puntosdegran im- 
porlancia e mteres, y pudiera por error li olro moti- 
vo (ausarse en la sentencia del Tribunal un agra^io 
digno de reparacion: argumento que no deja de ser 
. atendible, aunque para mi son- de mas peso las raaso- 
nësespuestas por laanlerioropiniori. Perala que me ph- 
rece insoslenible bajo lodos conceplos es la de algu- 
nbs, y enlre ellds el cëlebre Ov arrubias, que mraan- 
do un.tërraino medio, atirman liene lugar la supli- 
ca en los recursos en conocer y proceder siempre, por 
el agravio que puede causarse con cualquiera decision 
& la jurisdiccion oivil 6 la ecJesiaistica; y en lea en 
el modo cuando se deniegoe h fuerza, pues sr ecsis- 
tia esta en realidad, se perpetuaria el agravioy vi«- 
lencia causada^ caso de uo admilrrse )a suplica; 
mas no cuando se declarase aquella, porque esle faila 
favorece la libertad y iio perjudica a ningun tercero. 

790. Dije que ësta opinionera insostenible, porque 
en ella se desiguala la suert^ de lo^ liiigantes, qne debt 



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454 PBACTICA FOK£MSE. 

segttii prineipios de jttslicia, ser idëntica en todo caso; 
pues attnqtte se sttpone qae en declararse la fuerza i 
nadie se gravst, es un absardo en razon k qae si en efec- 
to no procediese aquella, se agraviaria h la jarisdic- . 
cion eclesi^stica y al litigante contrario al qae ins*- 
tray6 el recarso, sin qae les qaedase medio para levan- 
tar el vej&men causado. Tambien se atacaria la liber- 
tad so pretesto d'e protegerla, en el caso deser &ella 
mas favorable el aato del Jtiez de la Iglesia qae el de- 
cisorio del recttrso; como sacederia coando pedida la 
prision de an reo en el jazgado eclesi^stico, se dene- 
gase porque se creyera improcedente, y'entabl&ndo- 
se por ello recurso de faerza, la Aadiencia declarase 
qae la hacia el Jaez en no acceder k la prision soH- 
citada. Laego si se concede qae la suplicacion es ad- 
misible algana vez en los recarsos de faetza, nece- 
sario es que lo sea igualmente en todas las demas, 
para no incidir en la injasticia 'indicada (Condede/a 
Canada, Recursos de fmrza, part, 1 .*, cap. 4 T, y Go- 
yena, tom. 7.°, sec. 2.* del tit. 407.) 

791 . La prictica no obstante, segun se recordo an- 
tes, hii adoptado al menosen Sevilla la opinion con- 
traria; de modo qae de la sentencia (jae decide an re-; 
carso de faerza no se admile la sdplica que se in— 
terponga. Sin embargo, cuando el Tribanal dictase 
Stt fallo infringiendo el orden dë Sttstanciacion del, 
recurso, sin decidir sobre la ecslslencia 6 no de la f ucr- 
za; como si negase la admision de aquel sin mandar 
antes la venida de los autos, ni tenerlos & la vista; 
si omitiera la citacion y aadiencia delas partes 6 de* 
iina de ellas &c., en lo que cometeria una verdadera 
nttiidad; puede suplicarse de tal proveido, porque no 
es el propio para decidir el recurso, ni sobre si en aquel 
casohabia 6 no fuerza, gira el agraviocausado; sino so- 
bre la nulidad ë infraccion de ley cometidas en la 
providencia. 

792. Aunque todos los recursos de fuerza son en 
H estraordinarios propiamente bablando, porque se se- 



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. FRAGtlCil rOEI^SE. 455 

paraa del orden regalar del proçedimiento en ios 
jaicios, y dimanan no del poder judiciaK sino de la 
regalia de alta proteccion que ejerce el Soberano so- 
bre todos sus siibdilos; sedividen por los prticticosen - 
ordinarios 6 mas frecuentes, y eslraordinarios 6 menos 
frecuentes. Los pnmeros son aquollos quc se inlerpo- 
nen y deciden en las Audiencias lerriloriales, y su 
uso es'comun y frecTuente; y los segundos los que se 
elevan al Tribunal Suprerao y se ven muy raras ve- 
ces. Unos y qtros se dividen tambien en dos elases, k 
saber; recttrsos en conocer y proceder , y en el modo de 
conocer y proceder\ y aunque algunos autores ainaden 
otra especie que forman con los en otorgar i no otorgar 
las apetaciones , estos no son otra cosa que casos de los 
recursos en el modo; pues en ellos se trata, como des- 
pues se verSi, de una infraccion de ley cometida por 
el Juez eclesiiistico en el raodo de admitirlas apelacio- 
nes, cuando preceptua aquella que procedan libre- 
mente, y este las deniega, 6 vice-versa {Conde de la 
Camda, Recursos de fuerza; Covarrubias y Çoyena.) 

793. Algnnos qui.eren que todos los recursos de fuer- 
za en e^ modo se reduzcan k los de otorgar 6 nolas 
apelaciones; pues dicen-que diclado el fallo que cau- 
se la fuerza, debe apelarse por ser ordinario este^ re- 
curso ; y solo çuando fuera denegado 6 admitido 
de un modo indebido, habride instruirse el defuerza 
como estraordinario, el que no debe usafse sino k falta 
delos ordinarios. Pero si se adraitiera tat opinion, se 
perpetuaria la fuerza ycuando quisierausarse de esle 
recurso, ya no seria tiempo oportuno; porque si apelada 
la providencia gravosa, el Juez otor^aba la alzada de la 
manera debida, y el superior eclesi&stico la confir- 
maba, ni la fuerza se alzaria, ni ya tendria lugar ei 
recurso, pues habia pasado la ocasion de prepararlo e 
instruirlo. Ademas, admilida dicha opinion , iniitiles 
serian en todo caso los recijrsos de fuerza; porque la 
ley concede siempre remedios ordinarios para levan- 
tar cl agravio causado en uua providencia: asi es que 



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456 ' PRAeTIGA rOREIfSC. 

. si inlerpuesla apelacion del aulo gravoso, no era ad- 
milida cual correspondiera serlo, podia segan dere- 
cho pedirse reposicion, y apelarse en caso de ser de- 
negada esta; y aun tamj)ien elevar un recurso de que- 

'jaal Superior eclesi4slico,'que son todos remeëios or- 
dinanos. Siendo, pues, el objeto-de los recursos de fuerza 
el levantar inmediatamente la violencia 6 agraviocau- 
sado, sin dar lugar h que se dilale por razon de los 

^ tramites largos en lo general de las reclamacioues or- 

• dinarias, porque a no ser asi no se habrian creado; se 
;conoceclaramente la improcedencia de laopinion que 

• he combatido. 

794. Los tribunales competentes para conocer de los 
recursosde fiierza son las Aadiencias y el Supremo de 
justicia: k aquellas se llevau lodos los ordinarios en co- 
nocer y proceder y en el modo; escepto los que se inier- 
. ponen conlra los juzgados eclesiasticos superiores de ia 
corle, como la Nunciatura, el Consejo de las Ordenes, Co- 
lecturia de Espolios, Comisaria de Cruzada etc, que se 
elevan adicho Tribunal Supremo. Tambien pertenece k 
esle mismo el conocimiento de los recursos deprot^ccion 
del santo Concilio de Trento, de retencion de bulas, de 
millones, de los asuntos pertenecientes al patronato real, 
y cuando ecsistian del de proteccion deregulares, y de 
nuevos diezmos. Del de esponsales, aunque lo enumeran 
los autores entre los estraordinarios, se conoce en las 
Audiencias respectivas. Asimismo podia acudir aestas 
interinainentey hasta que, persooada laparteen el Tri- 
bunal Supremo, decidlera estc lo que correspondiese, 
pidiendo la proteccion un regular que se viese oprimido 
por su snperioY (Jeyes del iit, 2.% bb. 2.% iV. J?.; dtspos. 
4.^ del art 58; y 8.=* rfe/90 del reglamento provisional; 
real decreio de 3\ de Ociubre de 1835; dispos. 8.* del 
art. 261 y el 266 de la Const, de 1812; Conde dela Ca- 
nada, Reciirsos de {uerza\ y Goyena, tom. ,7.°, sec. 3/ 



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PRACTICA trOBERSE. 457 



SECCION SEGUNDA. 



De I«s recnrsM de faerza ordiaarios i frecueDtet . 

Pe lo8 recursosdt filerza en conocer y pr.oceder. 



795. Esle recurso es una queja que el Fiscal, el Juez, 
6 cualquier olro interesado presenta a la Audiencia con- 
tra los Jueceseclesiasticos que conocen de negocios no 
sujetos a su jurisdiccion, escodiendose de Ins lirailes de 
ella; para que usando de la autoridad y rogaliaque las 
leyes la conceden, doclare ki pertenoncia de dicha juris- 
diecion, y contenga a aquellos en ol circulo de sus de- 
beres [Conde de la Canada y Covarrubias, Recursos de 
fuerza; y Goyena, tom, 1 ,\ ntims. 6394 1/ 6395.) 

7&6. El recUrso on coiiocer y procodor no necesita 
çreparacion; perosi so hace proponiendo la declinatoria 
6 inhibitorla, no perjudica, ni se comete por eHoiin 
error. Puede intenturse en cualquier estado det negocio, 
y aun despuos de finalizado ydehallarse consonttda 6 
ejecutoriada la pro\idencra,porquelajurrsdfccion usur- 
pada debe siempre \iniUcarse; y porque el Juez eclesilis* 
tico traspasaudo los limites de su potegtad,escoino ud 



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^dS. F^AGTIGA FORENSE. 

particalar cualquiera que nada faace vklido, aunque 
susta!icie,6 determine porsl un negocio judicial. A pe- 
sar de que algunos aulores sienlan que liene lambienlu- 
gar este recurso contra los escesos de los jueces legos, 
que se enlrometen k conocer deasunto'spropios de laju* 
risdiccion eclesiistica; con todo en practica al recur- 
soquese lleva contra tal atentado se llama de queja^ 
aplic&ndosç solo el nombre de ft^rza k los que pro- 
ceden por esceso de los Jueces de la iclesia (Elizm- 
do, Pract. mmr. forense,. tom. 3.", vag. 378, num. 
29; Conde de la Camda, Recursos de fuerza, part. </, 
cap. 7/; y part. 3.* caps. 1 .° y 2/; Goyenq, tom. 7.* 
///104; y Escriehe,.Dic. razon, artic. Recursos de 
.fuerza.) 

797. Lo^ principales casos.en que 'tiene lagar eite 
recurso son: 

1/=:Cuando el eclesiistico conoce entre legos de 
un asunto puramente profano, y nosujeto &sajuri8- 
diccion. . 

^.^'^iEn el caso de inmunidad local. 

^.»=Cuando el Superior eclesi&stico conlra lo pre- 
vcnido en el Concilio de Trento avoca.i si ei cono- 
cimiento de un ne^ocio en primera instancia, inbi- 
biendo k sus inferiores ordinarios. 

4.«=Cuando en la ejecucion de las sentencias prcH 
cede el eClesiastico a prender los legos, embargarles 6 
venderles sus bienes sin impartir el auxilio del bra- 
z<y secular. 

5.**=Cuando recusado el eclesiaslico, 6 requerido de 
inhibicion com6 incompetente,'no se nombran 4rbi' 
tros para que determinen sobre la recusacion 6 io- 
competencia; 6 nombrados no deciden, 6 la fallan mal; 
pues si eotonces aquel continua çonociendo, tiene tam- 
Dien lugar dicb^ recurso: porque auu se duda que lal 
negocio eslë sojeto k su jurisdiccion. De estos cinco 
casos el primero es el mas frecuente y comun,ypor 
lo mismo se esplicarA con mayor detencion; peroen to- 
dos ellos, aunque con algunas corlas variaciones hi- 



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PRACTIGA FOAEKSI. 459 

ja$ de cada caso especial, la sustanciacion por lo g^ 
oeral es la jnisiua, y çasi idëntico su reeultado {Conr- 
cilio de Trento, ses^ 24, cap, 20, De reform.; hyes 
40, 47 y 24, tit. 2.°, lib. 2.%iV. R.; disposic. 9:^ del 
art. 90 del reglam. provisional; Conde de ta Canada^ 
ensu citada dbraj part. L^j caps. 2.% 3.% 6.* y 6.*; 
y part. 2.", caps. 3.* y 9.*; y Goyena, tom. 7,% je(?c*. 
2.», 3.% 4.* t/ 5.' rfc/ tit. 104.) 

798. Conio esle recurso no necesilai preparacion, 
desde luego que se conozca la fuerza que comete el 
Jffez eclesi&stico se acude k la Audiencia, por medio 
de Procurador con poder bastante, cop un.escrito en 
el que, por ser el linico, se espresar&n con la mayor 
claridad y distincion todos los fundamentos en que se 
apoye la queja; y se concluira suplicando se admi- 
ta el recurso, y se manden \enir los autos al Tribu- 
nal, para que ,en su \isla se declare la fuerza que es- 
t4 haciendo ei eclesi&stico, dict&ndose el auto liamado 
de legos (leyes 17 y 2^, tit. 2.% lib. i.\ ]\. i?.; Con-^ 
de de la Ca^da en dicho lugar, cap. 7.*; y GoyenUy 
tont. citado, sec. 1.* del tit. 104.) 

799. De esta solicitud puede darse vista' desde^Iue- 
go al Fiscal de S. M. para que sobre ella espouga 
sn dictamen, k quien siempre debe oirsele despues, 
venidos que sean tos autos, porque como defensor de 
la real jurisdiccion, tieue personalidad en eslos re- 
cursos: si e^te funcionario conviene en su censura con 
h inlencion del recurrente, se dice queaiwjt?arae/re- 
eurso. Guando el Fiscal ba evacuado su dicl^men, 6 
desdef luego, si no seestima necesario darle vista has- 
ta que vengan los autos, se manda despacbar real 
provision ordinaria eclesi^stica para la remesa de los 
actuados; la que se dirige al Notario ante quien pen- 
den; no haciëndolo directamente al Juez, ya porque 
como persona eclesiikstica se estima exenta de la ju- 
risdiccion del Tribunal, ya por la deferencia que siem- 
pre se tiene <^ la Iglesia y sus autoridades. Sielju2-^ 
gado eclcsi&slico conlra quien se inslruje el recur- 



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460 mcXlCA FORKNfiC 

m së encuentra en la misdia poblaeion en que resi- 
ck la Audieiicia, no se lespide dioba provision, sina 
que se manda que el Notario venga con los autosa 
hacer la rclacion de ellos; el que los pasa i la esr- 
cribaiiia de Camara correspondiente para que esta de 
cuenla A la Sala, en razon a no ballarse en prkcti- 
ca que ^\ misQio Notario se presente en el Tribunal 
h relalar los aulos {ley W, tiL 2.% lib. 2.% 7V. JR.; 
y tos autores citados en los mismos tugares.) 

800. Luego'que el Notario rçcibe la provision, la 
presenta ia su Juez^ estando esie en la obligacionde 
cumplimenlarla, y mapdar se remitan los aulos inle- 
gros y origijiales k la Audiencia; pues de lo cofitra- 
rio ' çe* pedira y despachari sobre-carta para que cum- 
pla con la reraision prfevenida, ' pudiendb por seme- 
jante falta imponersele un apsrcibimienlo o pena, con 
tal que no soa corporal, que podr& estendersCi segun 
la gravedad del caso, basta su etttrana)niento del rei- 
no, y ociipacion de sus teraporalidades. Requeridoes- 
t« Juez con la proYision, y con raayor ftjndaraento des- 
pues de la reraesa de los autos k la Audiebcia, oo 
piiede ya continuar acluando cosa alguna, ni inno- 
var nada en el negocio de que proeede el recurso,. bas- 
ta que dëcidido esle, le sean devuellos para dtt cob- 
linuacion; y si lo biciera, cometeriaun atentadoqne 
habria de revoCc>rse a si^ co5la(% 23, tit. 2.% lib. 2.* 
N, R,\ y dnicay tit. !2.\ lih. "i^delsuptem.diamiS' 
ma; dtchos mto^'es m hs referidos luyares^ y Elizoih' 
dOy Prdot. miv,, iom. "i,'' pay. 390, nims. 53 y 6i.] 

801. Si el Juez eclesiastico no remile los aulos in- 
legros.y driginales, pedira la parte interesada que se 
despache mieva real provision llamada de autos dimi- 
mtas\ ballandose enloncesaquel precisadoi 'mandarel 
ramo 6 trozo de aulos que se bubiere quedado eu el 
juzgado bajo las antedichas penas. Si en aquel nego- 
ciose hubiespn impueslo algunas censiiras porel ecle- 
siastico, se pide, y el Tribunal accede aellodesdelue- 
go, se suspendan por ochenta dias, que se gradaan 



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PRACTI^^i rORSNSB. 461 * 

«iificientes para la deciBion del fecnrsd; p^ro si no 
bastasen, se solicilaray concedera su proroga pdr aH 
gitnos dias mas; debiendo el Jaez ecle^iastico olor- 
gar dioha suspension y pr6roga por el tërmi)io que 
se le pidi6re(jB/tzoiido,^tow. eiL ntm, SQ) Cmde .de la 
Canada,Re€ur$os de fuerza, parL 4 .% cap. 7.*»; y Goye-/ 
na, tonw 7.% sec. L\^ del tU. 104, y el mm. ^ 6476.)' 

802. Venidos los autos ii la Audiencia, se dA vis- 
ta de elios al Fi^cal de S» M* para que conf>re*enr 
cia de suresullado, eslienda su dictamen sobi^lapror 
cedcncia del recurse interpue^to, 6 insista 6 refoiraio 
el que ya pusiera, si se le oyo antes de espedirse la 
provision para la remesa de los actuadoa; ydespuesse 
entregan k las parte& para el solo objeto de que se 
instruyan y puedan sus Abogados inforna^r verbalmeut- 
te el dia de iavista. Verificado asi, seniandan f!)asar 
lo8 autos al Relator, y hëcho eK apuiite de eHos, sc 
sefiala el dia en que ha de verse , concurren.previa 
su eitacion, I6s interesados y sus defonsores, si quisie- 
ren, & informar de palabra alTribunal sobre la Jus- 
ticia de ^us clientes: y lerminada la vista, recae Ja 
provideociadeclarando 6 negando la fuerza, s>gun lo 
que la Sala estime procede»te: la queno siendosupli- 
cable, segUn se sento antes, debe como ejeculoria lle-t 
varse desde luego a efecto {los autpres citados enios 
lugares dickos,) i 

803. En el caso de que la Audiencia juzgue qi^ 
hay verdadera fuerza, dictara el aulo . nonibrado dë 
legos, por el que se declara que. el negocio aquël es. 
ageno^.la jurisdiccion eclesia^tica, mahdando se pa-^ 
sen los autos al Juez real que çon^ponda,, quien 
conoc^-a de aquel liligio, como si el eclesic'^lico na- 
da hubiera actuadoantes. Se Uama de %o^ el aulo 
dicho, porque el negocio se declara , lajcal y propio 
de la jurisdiccion de esta clase. No creyendo el Tri- 
bunal procedente la fuerza, lo decide asi , y manda 
se devuelvan los aulos al juzgado eclesiistico, paraque 
los coutinue segun su estado como si no hubiese ocu- 



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A€A PRACTICA FOBEHSE; 

806. Sobre si esle reeurso tiene lugar en las sen- 
lejicias definitivas cuando en ellas se infringe abier- 
tamente una ley, 6 sold es procedenle en las inler- 
Jocutorias hay disputa enlre losespositores; sostenien- 
do unos que no puede adraitirse en el primer caso, 
por que contra las definitivas hay espedito el reme- 
dio ordinario. de la apelacirtn, eslablecido por las le- 
yes y, canohes para cuajido sean injustas 6 nulas, y 
»i prbcediese el recurso de fuerza, inutil seria aque- 
lla en los iiogocios eclesiaslicos. Otros dicen, que de- 
1)0 admitirse coatra dichos fallos, porque siendo, el 
objeto do todo rpciirso de fui'rza el levantar inmedia- 
tamente la \ ioloncia causada, que se dilataria yaun se 
perpetuaria si se acudiese a los remedios ordinarios; 
os indudable que igual doctrlna ha de tener lugar en 
losautos definitivos que on los inlerlocutorios: y porque 
si solo por la razon de que habiendo remedios ordi- 
narios, no sc dcbe acudir a los estraordinarios, co- 
mo son los rccursos de fuerza, fuese alendible di- 
cha opinion, no iGndrian .estos aplicacion cn ningun 
caso; pues en toclos conceden las lëyes. y cinones re- 
elamacionos ordinarias contra las determiiiaciones nu- 
las 6 injustas de los Juoces eclesiisticos {los autores 
cilados] Comrrubias, Ramos del Manzano^ Salcedo^ Go- 
mez ij JSegro, y oiros.) 

807. Los defensores de la primera opinion oponen 
a la que se acaba de sentar, quë dicho recurso ne 
puede proceder, por que es imposible se prepare co- 
rao debe hacerse para que sea admitido; pues no es 
dable pedir reposiçion del' auto definitivo, en razon 
a que ei Juez luego que lo dicta functus fuit officio 
suo, y ya carece de potestad para reformaro variar en 
ej cosa alguna. Mas se conlesta, que siendonula la pro- 
videncia dada con notoria infraccion de ley, el Juez na- 
da hace dictandola, y su jnrisdiccion pbr tanto per- 
manece integra para fallar; por lo que pedida quele sea 
la reforma 6 \ariacion de la senlenciaporcontener nu- ' 
lidad, lendra facultad para bacerlo, declar&ndola invi- 



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PRA€T1CA FORENiE. . 465 

lida, »y dic^ando enlonces la providencia que segan 
las leyes correspc^jda; la pre^^ciracion, pues, del recur- 
so de fueraa en esle caso es reclamar dicha nuiidad 
por medio de un eseriio; protestando de lo contrario 
el rcal aucsilio contra la fuerza. Aunque en la pric- 
tica nada hay resueUo y conslanle sobre esla coestion, 
la opinion que niega el recnrso me parece la mas fun- 
dada y legal, al menos mientras no aparezoa en la de- 
finiiiva una infraccion de ley tan marcada que pro- 
duzca nulidad notoria (/o^ mismos autores,) ' 

808. Tiene iugar el recurso de fuerza en el mo- 
do en estos casos: 

\ /=Cuando el eclesiistico iofringe abiertamente al- 
guua *ley oc&non. * 

2.'=:Cuando falta al orden legal de la sustancia- 
cion de los juicios con injusldcia notoria. • 

3,^=Conira las providencias injustas que se dicten 
en la visilacion. 

i.'^mCuandb sea omiso 6 deniegue la administra- 
cion de justicia. 

5.°=rCuando los regulares eran oprimidos por sus 
superior^s {hs esposilores referidos.) 

809. En cada uno de estos casos necesita prepa- 
racion para sor admilido; la que consiste en pedir re- 
posicion del aulo que causa la violencia en la for- 
ma y terminos ordinarios, proteslando de lo conlra- 
rio el real auxilio coftlra l^ fuerza: si suslanciado es- 
te articulo como corresponde, se manda llevar & efec- 
lo lo proveido, esl& ya preparado el recurso; y con. 
lesUmonio de eslas ullimas acluaciones, que seecsi- 
je al inlenlo, se instruyo dosde luego. Para preparar- 
lo por denegacion de juslicia 6 andiencia, como no 
hay aulo de pedir reposicion, se interpelaal Juez pa- 
ra- que provea a lo solicilado hasla tercera vez, pro- 
lestando en la ultima e l uso del auxilio contra la fuer- 
za {hs autores dichos en los lugares citados antes,) 

810. Interpueslo cl lecurso en el Tribunal com- 
peleQte, se da \ista al Viscal de S. JW. para que di- 

TOMO u. 30 



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iM PRACTICA FORr;KftE 

ga si, aanqae por la parte solo se inslruyeen el noio^ 
do, liene higar en aquel caso el eu conocer y pro- 
ceder, y lo interpoiiga por si como defensor de la real 
jurisdiccion; cuya vista puede no darse basta que ba- 
yan \enido los autos originales del juzgado eclesias- 
lico, como se espreso en el capitttlo anlerior. Si dicho 
ministerio \iere que en efecto bay mëritos para ins- 
truir el recurso en conocer y lo hace , se dice que 
lo mejora; ysi no, devuelve los autos con sola esla 
nota: el Fiscal los ha mta; 6 efUerado ei Fiscal; lo 
que significa que no se considera parte en el recur- 
so por ser solo en el modo, y versai-se unicamenle los 
intereses de las partes. Tambien suele algunas^ veces 
en esle caso cstender una censura e« que emlte sa 
opinion sobre la procedencia 6 improcedencia del re- 
curso, pero sin bacer sobre ello peticion alguna, y 
solo con el objelo de que sirvade ilustracion al Tri- 
bunal. La sustanciacipn ulterior basta su terminacion 
es igual ci la esplicada respecto k los recurso* en co- 
noccr y proceder; variando unicamente en que no se 
dk mas audiencia a la parte liseal, a no ser que ba- 
ya mejorado el recurso (/o^ autores cttados antes en los 
mismos iugares,) 



CapHulo III. 

De lo8 recursos de fuerza cn otorgar y no olorgalr las apelaciones. 



811. Estos recursos sonespecies de los en el mo- 
do, como se sento antes; y tiene lugar el en olorgar 
cuando el Juez eclesiistico admite las apelaciones en 
casos prohibidos por derecho, 6 en ambos efeclos, de- 
biendo serlq solo en uno. Sp prepara pidiendo repo- 



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FRA€T1CA 70H€NW. 487 

stciondel auto en qae se ba olorgado la apelacion; 
pero como el Jiiez diclindola concIuy6 con la poles- 
tad de reformarlo, se asrega en el escrito, que rea- 
9umienio en ^i la jurisdicmn de que voluntariamenie 
y de hecho se ha aespojado, se sirva reponer dicho au- 
lo &c.; porque por esle medio se figura que nada 
ha hecho, y que conserva in habitu, la jurisdiccion, 
por haber diclado una providencia nula, comoopues- 
ta a las leyes: en el mismo escrilo se debe prolestar 
tambien el real auxilio contra la fuerza. Si sustancia- 
do el articulo, el Juez falla que 'se estë k lo pro- 
veido, con testimonio de estas. actuaciones se instruye 
el recurso en la Audiencia del modo esplicado an- 
tes; el que se conlinua y decide' como cualquier olro 
en el raodo. 

812. Procede el recurso de fuerza en no otorgar 
las apelaciones, siempre que el Juez eclesi&stico de- 
niega las que son admisibles segun derech.o, 6 las ad- 
mite solo en un efecto, debiendo ser en ambos. Ne- 
cesita tambien preparacion; y se reduce k presentar 
iin escrito volviendo h apelar del mismo auto gra- 
voso de que antes se habia apelado, haciendo ver Ja 
procedencia de la alzada interpuesta y la necesidad 
t!3 su libre admision, proteslando do lo conlrario el 
auxilio çontra la fuena; 6 bien pedir reposicion del 
auto denegatorio de laapelacion, insistien^oen la in-. 
terpuesta anles como se dijo respecto al recurso en 
otorgar. Si se manda estar k lo decrelado , con tes- 
timonio de eslo, se puede ya iustruir el recurso; sien- 
<lo su iuterposicion y tramites los mismos que en los 
«n el modo. 

813. Alguna vez puede admitirse el recurso enro 
otorgar sin previa preparacion, porque la urgencia del 
caso no permila la tardanza; como si en la providen- 
ciase delermina una cosa que ejecutada, ya no pue- 
<ia deshacerse el mal que cause. Si la apelacion se hu- 
biere interpuesto condicional 6 subsidiariamente, y sin 
formalizarla detidamente se propone el recurso, por- 



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^ PRAOUA fQRBNSE. ' 

que el Juez do la admLliera, recaeri eo ël el aoto de 
qainto gënero por no ser aqn la fuerza de presenie 
Ueyes 2.\ 3.« y 17, tiL 2.% lib. 2.°, JS. R.\ Conde de 
la CauQda, Recursos de fuerza , part. i .% cap. 8.% 
ElizondOy Praet. univ., tom. 3.% pdg, 402, mms. 
So al 81; y Goyena.tom. 1.% tit. 106.) 



Capitalo IV. 



Del reciirso de fuerza por inmunklad local. 



81 4. Cuando açogido un reo k una Iglesia que go- 
za del privilegio delasilo, segun se esplico en el cap. 
8.° de la seccion 2.'' del lil. 14, y snslanciado el su- 
mario, solicilare el Juez real def eclesiaslico que .^. 
haga la libre enlrega del refugiado, por ser el deli- 
lo q^ie se le alribuye do los esceptuados por su gra- 
\^edad del beneflcio de la inmunidad, y eslese u^ga- 
re a ello, porque crea el delito de los comprendidos 
en las leyes del asilo; lienc lugar un recursodefuej'- 
l\% en couocer y proceder, para que el eclesiaslicode- 
je espedila la jurisdiccion dei civil que se vë entorpe- 
cida 6 invadida por aquel [jleijes del tit. 4.% lib. 4.", 
A\ R.\ Conde de la Camda^ Reonrsos de fuena, pari. 
2.% çap. 3.°; y Goyena, iom. 1.% sec. d."" deliit. 104.) 

813. En lal caso debe el Juez real remilir. desde 
luego el procoso a la Audiencia del terrilorio por me- 
dio del Fiscal dc S. M. a fin de que csle ministe- 
rio en defensa de la jurisdiccion lemporal, inlerpon- 



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PRAGTIGA FORfittSE. 469 

ga el recurso que se llama de inmmidad haxl lus- 
truido, se le da la misma sasUnciacion que & los de- 
mas en conocer y proceder: y si la decision del Tri- 
bunal es favorable a las prelensiones del Juez lego, de-' 
Yuelta que le sea la causa, la cohlinuara hasta su 
final por los tramiles ordinarios, imponiëndo al reo en 
defiiiiliva la pena que corresponda, comosi no se hu-' 
biese acogido a sagrado; y si fuere contraria, eslo es, 
si en ella se declara que eJ delilo es de los compren- 
didos en el asilo, seguir^ susianciando la.causa enlos 
lerminos mtsmos qoe se esplicaron trjtandode este, 
y la fallara imponiendo al procesado la penai mode- 
Fada que determinan las leyes \igentes sobre inmo- 
nidad {las mimas leyts^ y los autorës citddos en di-^ 
chos 'luffares.) 



SECON TERCEftA. 



De los Recarsos de faeraa estraordinarios. 



Capitiilo 1. 



Del recurso de fuerza de relencion de bulas-. 

8\ 6. Las bolas que se espiden por la Dataria, Can- 
celaria y Curia, y que tienen 6 pueden tener tehdencia 
k los negocios piiblicos; derogacion directa 6 iudireota 



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470 mCTIGA FaRETCSff. . 

del Santo Concilio de Trento; de la disciplina recibida 
en el reino, 6 \iolacion de las regalias de la corona; 6 
que causair perjuicios al piiblieo 6 a los intereses de u» 
tercero, esl4 mandado que para ponerlas en ejecucioa 
hayan primero de pasarse por el Supremo Tribunal de 
Justicia, para que en ël se ecsaminen con audienciadet 
Fiscal de S. M., y se vea si en efecto se oponen ë alacan 
en cualquier modo k alguno de los objetos dicfaos^ 
para decr«tar su retencion, yque se saplique i S. S. 
a fin dd que las retire; 6 en otro caso se le ponga el pa- 
se6exequ(iiur vëgiOyY pueda llevarse k efectolo ais- 
puestoen la bata {leyes i.\ 2.% 6.", 7.% 8.", 9/ y 44, 
coHsus n&tas, HL i.% lih. 2.* 7V. R.; dispostciones 4.* y 
H del arL90 delreglam. prov.; Conde de laCanada^ 
Recursos defuerm, part. 2.', caps. 5.'' al 8.*, 10 y 41 ; 
Escriche^ Dic. razon., palahra Bula; tf Goyena^ tomol .*^ 
tit. 108.) 

817. Si contra esta disposicfonencuentra algun Juez 
6 pariicular ^que se esti dando cumplimiento k una bu- 
la^ 6 la recibe eritonces para que se lo dë; deber^ el 
primero mandarla recoger inmediatamente; y el segun- 
do dar parte al Juzgado para quelo haga; y forman- 
do eloportnno espediente, lo remitira con la bula al 
Tribuu^I Supremo para queelFiscal de S. M, rrKtruya 
en suvista, si lo cree procedente, un recurso de fuer— 
za, que esenconocer yproceder, i fin de oblener la 
relencion de aquella bula, caso de no ser admisible 
su conlenido; 6 bien pedir^ que se la ponga el pasCy. 
si sucede lo contrario. Hechoasi, ë instruido el Tri- 
bunal con vista de todo, declarari la fuerza, mandan— 
do retener la bula, y que se 'suplique, cuandp com- 
prenda algunos de I6s vicios espresados antes; 6poreI 
contrario le pondr& el exequalur regio, si conoce que 
puede en juslicia d&rsele el cumplimiento, decretan- 
do se devuelva para su ejecucion al lugar de donde 
fue remitida 6 al que se dirigiera (leyes 2.' y 14, 
tit. 3.^ lib. 2.^, iV. K.; y los autores citados en los 
mismos higares.) 



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PRACTICA IX)RfiKSE. 474 

84 8. Posteriormen te së ha encargado de noevo la ob- 
servancia de las leyes que precepluan la prosentacion 
de las bulas en el Tribuual Supremo con el objeto 
dicho, 'haciendo estensivo este requisila indispensa- 
bje. para que se publiquen y pongaii en ejecucion, a to- 
das las bulas, breves y rescriplos qne se espidan por 
cualquier Tribuual de la Corle de Homa, esceptuando- 
se solo los relativos a negocios reservados de concien- 
cia {Real decreto de i9 de Abritde 1841.) 



€Ap4tiil<» II. 



Del recoi'so de fiierza dc niillones. 



8i9. Se llama miHones o sisaix una contribucion 
impuesta sobic la carne, vino, aceile, vinagre, &c. 
que se vende por menor, la que en su principio fuë 
voluntaria, y despues se hizo forzosa como las demas, 
y a cuyo pago ostan obligados lanto los legos como 
los eclesiasticos. Cuando el Juez de estos entorpezca 
de algun modo Ta recaudacibn de dicho impuesto, 6 
no auxilie debidamenlo en caso necesario k la auto- 
ridad real, que trate de apfemidr a su pago k los 
clërigos conlribuyenles; enlonces ha lugar el recur- 
so de fuerza llamada de millones, que^ es en conocer 
y proceder, por hallarse esclusivamente k cargo de 
la jurisdiccion de los Intendentes el cobro de todas 
las contribuciones ; debieudo instniirse en el S«- 
premo Trrbunal de Juslicia, para que d^olaradiat la 
fuerza, se consiga que el Juez eclesiaslico cumplacon 
su deber en justa observai>cia de las leyes, deiando 
espedita, 6 auxiliando la }»risdiccion real en el caso 



3*zedbyG00gIe 



472 PRACTIGA F0REN8E. 

dicho (% 15, /tV. 2.% lib. 2/, iV; R.; Conde de la 
Cmada, Recursos de fuerza, parl. 2.% cap. 4.°; 6V 
^2 y JNegro, Elem. de prdcl.y pags. 458 y 459; y 
Goyem, tom, 7.% ^embn 7.*, rfc/ //(. 404.) • 

820. Este recurso tiene tambien lugar cuando se 
trata de cobrar las demas conlribuciones ë irapues- 
tos piiblicos, en el misrao caso que se liasentadoen 
el parrafo antcrior; el que se inlerpone anle el pro- 
pio Tribunal Supremo, y se suslancia de igual modo 
que el de millones {Canada, Gomez y ISegrOy y Goye- 
na en los lugares citados.) 



Capitnlo III. 



Del rccurso de fuerza de esponsales. 



821. Esle recurso, aunque se interpone como los 
ordinarios en las Audiencias respeclivas, es general- 
menlc por razon de su poca frecuencia conlado por 
los praclicos entre los estraordinarios. Tiene lugar en 
el caso en que el Juez eclesiaslico en contravencion 
i lo dispueslo en lat pragmSlica de 4803, admile de- 
mandas de esponsales sin que sc acompafie escrilura 

Imblica de su celebracion, 6 la presenlada carecede 
os requisitos que ecsije dicha ley; 6 por el contrario 
niega la admision de las que se deduzcan acomnaiia- 
das de todas las solemnidades y circunslancias iega- 
les. Se prepara, instruye, sustancia, y determina en 
la manera raisma que uo recurso en el modo de co- 
Docer y proceder & cuya clase corresponde, pues en el 
caso en que liene lugar bay una verdadera infraccion 



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.PRAaiCA FOIIENSE. 473 

de ley, y la m.Ueria dc es^ponsales esl^i sugela a la 
jurisdiccion de la iglesia {teij 48, tit. 2.°, //6. 40, A. 
R.; Gomez y JSegro, Elem- de pract., pag. '\6\; y Go- 
yena, taph l.\ nums. 6460 al 64.66.) 

822. Segun algunos aulores Uene ^mbien lugar esle 
recurso cuando ej Juez eclesiaslico compele con censu- 
ras al codtrayente q»ie resisteabiertamenleelcumpli- 
miento de los kponsales dccl^rados vilidos; en cuyo caso* 
es tambien en ol modo, y ^e sustancia, y docide co- 
mo ios demas- de csla clasc [Commibias, Recnrsos de 
fuerza, tit. 28, macs. 1.'' y siguientes] Gomz JSegro, 
y Goyena en los lugares citados.} 



Capltalo IV. 



l)cl recurso defuerza en asuntos del real patronalo.. 



823. A este recurso suelen los esposiloros llamar— 
le simplemenle de proteccion\ y es en conocer y pro- 
ceder, porquc cn el S3 reclama conlra la usurpafcion 
6 despojo que se bace al Rey dela auloridad y fa- 
cullades que le compelën en virlud del real palrona- 
to que egerce en las Iglesias dc la monarquia, ënlor- 
peciendo 6 impidiondo su uso {le\jes de los tits. 17 
y 48, lib. 4!% A. /}.; yConde de la Canada^ Recur- 
sos de fuerza, part. 3.% cap. 3.** num. 4.) 

824. Desde muy anliguo se ba reconocido cons- 
lantemenle al Soberano como patrono nato de todas las 
catedrales y colegialas del reino, përleneciëndole por 
ta-nto el derecho de presenlacion de las personas que 
han de desempenar .los Arzobispados, Obispados, Pre- 
lacias y Abadias vacantes. Tambien le compete por 
derecho el nombramienlo de los .que sirvan lasdig- 



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474 * rnACTiCA foiibksë. 

nidatles, canonicalos, prcbendas y benefleios mayores 
que vacaren eii los ocbo meses Ilamados apostdlicos, 
porque anlM dal concordalo de 4753 pertenecia su pro- 
visioft a laSilla a|)0it61ica, y son Enoro, Febrero, Abril, 
Mayo, Julio, Agosto, Octubre, y No^iembre; pues en 
los cuatro restanles, cdrresponde dicha facultad & los 
Drdinarios eclesiasticos: es«epto cuando se halle va- 
cante la Sc^de episcopal, en cuyo caso todos los me- 
SGS corrospondeh al Rey, tanto Vespeclo a los benefi- 
c;os dichos que vacaren durante ellos, cuanto de ios 
qne lo esluvieron a la muerte del Prelado hasta que 
lorae la posesion real el que se nombrenuevamente. 
De esla regla general se escluyen cincuenta y dos be- 
neficios, cuya provision se reservo su Santidad, y ade-* 
mas los sugetos al patronato eclesiistrco, cuya pre- 
sentacion qnedd k los patronatos los cuatro meses res- 
lante* {leyes 1> y 4.« lU. M; 4/ y 8.% til. i8, lib. 
4." N. It.; y Canada. part. 3." citada, caps. 3.* al 

825. Siempre pues, que las autoridades eclesi&s- 
ticas usurpen 6 coarten en algun modo el uso de es— 
ta regalia, ya proveyendo por si dicbos beneficios y 
prelacias, ya impidiendo 6 despreciando las propucs- 
tas (jue para su provision hiciere el Soberano; haceft 
notoria fuerza y tiene liigar un recurso de esla clase 
que se interporie en el Tribunal Supremo deJusticia^ 
y antes en la Camara y Consejo real, bien a instan- 
cia de uno de los Fiscales del misrao, 6 bien del agra- 
ciado con el nombramiento {leyes de los tits. citados; 
y las 12, 13 t/ 14, tit, Z.% lih. 2.«» N. /?.; y Canada 
en cl' mismo lugnr.) 



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PAACnCA FORKNSE. 475 



Capllolo V. 



De los recursos de fucrzji de proteccion de regulares, y de nuevos 
diezmos. 



826. El fi'curso da proleccion de regulares se in- 
lerponia en el Consejo de Castilla, y despues en e I 
Tribunal Supremo, cuando un regular se veia vejado 
y perseguido por sus superiores para que se le anipa- 
rase y librase de sus arbilrariedades ë injuslicias: per- 
tenecia k los en elmodo deconocer y proceder, porque 
en la form^ era en. lo que se comelia el esceso, pues- 
to que los regulares estaban sometidos k la jurisdic- 
cion de sos prelados. Hoy esclaustrados todos los re- 
ligiosos, y no ecsistiendo tal dependencia ni potestad 
especial, 'ni aun los mismos prcladog que la egereian 
no tiene lugar el caso de este recurso. {disp. 40 del 
art. 90 dcl reglam. prov.; Conde de la Cahada^ Re— 
cursos de fuerza, part. I.*, cap. 4.*;y part. 2.% caps. 

827. Se llamaban nuevos diezmos k los que se ec- 
sigian de especies que no acostumbraban k diezmar, a 
distincion de los diezmos novaies que son los qtie se 
cobraban de los frulos de tierras nuovamente rotura- 
das y metidas en labor, 6 que habia mas de treinta 
afios que no se labraban, y de fluevo se ponian en 
cultivo. Y cuaodo los Jueces de la Iglesia obli- 
Çaban judici.alraente a los conlribuyentes a pagar nue- 
"vos diezmos, lo que estaba prohibido, podian los in- 
teresados entablar este recurso, para que se levanta- 
se la fuerza causada cou dicha esaccioU; iuterpouiën- 



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A76 PRACTICA FOBENSE. 

dolo en cl Tiibunal Supremo de Juslicia. En la ac- 
lualidad como ba cesado dei todo el pago<le losdiez- 
mos, no tiene lampoco cas!) cl recurso referido {ley 
9.% ///. t:\ lih. %\ N. R.t disp. k^delart.90 del 
regiam, praoisionaL\ Conde de la Caiiada, part. 2-", 
cap. 9."; ?/ Etizondo, Prdcticamiversal, tom. 4.** pdg. 405 
numero 92.) 




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PARTE SEPTHi. 



DE LOS NEGOCIOS CONTENCIOSOS QLE TIENEN Li'GAll EN MA- 

TERIAS ADMINISTRATIVAS Y DE LOS ESPEDIEISTËS INSTRLXTIVOS 

Y GCBERNATIVOS QIE SE SIGLET^ EN DIFERBTSTtiS THIBUNaLES 

Y JLZGADOS. 



TITULO VEINTE Y D08. 



D^ Hi^^ awi^i^^ t^is. m 



^25 






828- jfflil liablar aqni de los Consejos provincialesy 
delReal, no losvamosa considcraV^n su organizacion y 
airibuciones gubernativas, por no ser propio de la obra 
que escribimos y si dc un Iratado de derecho admis- 
tralivo; sino bajo el sojo conceplo de Tribunales de 
justicia cuando conocen de negociosque producen ver- 
dadera contencion entre [^orles, 6 sea un juicio for- 
mal, si bien limitado a las malerias puramenledeadmi- 
nistracion, que iioy forman un ramo del todo inde- 



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478 PRACTICA FORENSE. 

pendienlede la poleslad judicial, y cuyos limiles, aun- 
que no lan desiijidados cual seiia de apeiecer, no se 
halian ya confundidos codqo sucedia por lo general 
anleriorraente. 



SECCION PRIMERA. 



De los juicios de q<ie se coDoce ëo los consejos^ro- 
yineiaies 6 de administraeion. 



829. A mas de las facullades consulli vas y gubernati- 
\as que compete k estas Corporaciones en su respectiva 
provincia, segun las leyes, reales ordenes y reglamen- 
tos, cuya esplicacion no os de nueslro prop6silo,.les 
corresponde como Tribtfuales oir y fallar cuando pa- 
sen k contenciosas las cuestiones relalivas. 

4.*^=Al aso y distribucion de los bienes y apro- 
vechamientos provinciales y comunales. 

2.*=AI repartimiento y esaccion individual de lo- 
da especie de cargas municipales y provinciales cuya 
cobranza no vaya unida k la de las Contribuciones 
del Esfado. 

3.'*=:Alcumplimiento, inteligencia^, rescision y efec- 
tos de los contratos y remates celebrados con la ad- 
ministracion civil, 6 con las provinciales y municipa- 
les para toda especie de servicios y obras piiblicas- 

4.^=A1 resarcimiento de los daiios y perjuicios oca- 
sionados por la ejecucion de las obras publicas. 

5.**=:A la incomodidad 6 insalubridad de las fabri- 
cas, establecimientos, talleres, maquinasii oficios^y su 
remocion k otros puntos. 



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PRAeiiCA roRKHfts. 479 

Ç.''=:A1 deslinde de los terminos correspondieutes k 
pueblos y Ayuntamientos, cuando estas cuestioues pro- 
cedan de una 'disposicion adminislrativa. 

7/=:Al doslinde y amojonamiento de los montes que 
pertenecen al Estado, k ios puebloso alos es'ableci- 
mientos publicos, reservando las cuesliones sobre la 
propiedad k los Tribunales competentes. 

8^=kl curso, uavegacion y flote de los rios y ca- 
nales, obras hechas en sus c&uces y mkgenes, y pri- 
mera dislribucion de susaguas paraViegos yotros usos. 

9.«=Y por ultlmo,en todos los puntos contenciosos 
de los diferentes ramos de la administracion civil, para 
los ciiales no establezcan las leyes juzgados especia- 
Ips; y en lodo aquello a que en lo sucesivo se estienda 
la jurisdiccion de dichos cuerpos {arts. 6.*» al 9.** de la, 
ley sobre organizacion y alriouciones de hs Consejos 
provinciales de 2 de Alril de 4845.) 

830. Para que resulte acuerdo en dichas corporaciones 
en los negocios eontenciosos de su incumbeneia, se requie- 
re la asistencia de tres vocales al menqs, de losque 
el uno ha de ser precisamente lelrado. En esle nii- 
mero se contara tambien al Gefe politico cuando asi?- 
ta como Presidenle, cuyo \olo conio el de cualquier 
otro que ocupe ia presidencia, seri decisivo en caso de 
empale. EI tnismo Consejo elegira por mayoria abso- 
lula para çada negocio quo oçurra, un consejeropo- 
nenle; pudiendo ser designado uuo mismo para \a- 
rios asuntos consecutivps, sin que pueda escusarse de 
este encargo^ a noser mediando un impediraenlo bas- 
tante a juicio del mismo Consejo. Serii de cargo del 
nombrado proponer a la deliberacion de eslelospun- 
los de hecho y de derecho sobre que hayan de re- 
caer susfallos, yredaclar Uis providencias que dicta- 
re, las quë han de ser inolivadas [arls. 14, 15, y 
16 de la ley de 2 de Abrilcilada, 1.% y 2.** dcl regla- 
mento de L^ de OcMhre de 1845.) 

831. A los Consejos provinciales sc le dara el Irata- 
miento impersonal y ca<Ja uno lendra un Secreiario que 



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486 PRACTICA P(iRfiRSE. 

lo sera por ahora un oficial de ia- respecliva Gefa- 
tura polilica, nombrado por el Gefe, q«e procorara que 
sea lelrado^ si lo hubiere. Tendran ademas dos ugie- 
res de cuya incurabenciaen io conlencioso esliacerlas 
nolifiçaciones, citaciones y eniplazamienlos a las par- 
les, y los embargos y demas diligencias que bayan de 
practicarse fuera de la Audiencia y de la Secrelaria 
por orden del Consejo. Ni el Secretario nilosugie- 
res llevar&.n por ahora derechos algunos alas parles, 
satisfaciendo eslas solamente el importe del papel se- 
llado que se invierta y los demas ^aslos indispensa- 
bles que se causaren a su instancia. Si los ugieres 
tuvieren que salir delaCapital para evacuar diligen- 
cias judiciales, se les abonaran lasdielas que el Gefe 
politico, oido ante el Consejo, le haya fijaclo previa- 
niente, las que satisfara la parle a coya inslanciase 
pratique la diligencia [arts, 3.% 5.% i.\ 9.% y 12, 
del citado refildm,) 

832. En el caso de que alguno de los Consejeros no 
inspireconfianza a loscontendientes y qne ec'sisla una 
causa legal para ello, podr^ ser recusado, escepto el 
Gefe polilico. Son causas baslantes parala recusaciou; 
1.°, ser parienle por consanguinidad 6 afinidad hasta 
el cuarto grado civil inclusive de algunas de las par- 
tes: 2."* Tener pendiente, 6 haber seguirfo denlro de 
los Ires anos procedentes causa crirainal con algono 
de los litiganles, su conyuge, 6 sus consangoineos 6 
afines en linea recta: 3.° Estar siguiendo o baber te-r 
nido en los seis meses procedentes ploilo civil con 
algunas de las personas mencionadas antes, con tal 
que el pleilo empezara antesdel dia en quesepropo- 
ne la recu^acion: A.^ Ser tutores, curadores, 6 defen- 
sores de cualquiera de las partes, 6 adminislrador de 
algun establecimiento 6 companiaque sea inleresado 
en el Iftigio {art, 43 del referido reglam,) 

833. Cuando los hechos en que se funde la recusacion 
sean anteriores al pleiHo, uo podran proponerla losli- 
liganles despues de haber contestado la denaandaode- 



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PRACTICA FOREIfSB. 481 

docido esoepcioQ dilatoria, ftaho si aquellos vinieren 
posteriormente k su notic^a, en cuyo caso deber&n 
Dacerlo luego que los sepan. La recusacion ha de pro- 
ponerse por escrito firmado por la parte 6 su repre- 
sentante: de ë\ se dari. comuniçacion al recusado, qne 
podr^ responder por escrito 6 de palabra ante el Con- 
sejo. Si este lo creyere necesario, recibir& k prueba el 
incidente; y ejecutada la que se estime |\reeisd, 6 des- 
de luego qiie conteste el rçcusado, si no Jia de ha- 
ber prueba, se falla inmediatamente admitiendo 6 ne- 
gando la recusacion sin ulterior recurso. El recusado 
no podr& asistir k la vista ni votacion de este inci- 
dente; y admitida la recusacion, se abstendr^ de co- 
nocer en el negocio {arts. 44, 43 y 46 de diehore^ 
glamento.) 

834. Los negocios contenciosos que tengan lugar ante 
los Consejos provinciales pueden sostenerse entre parti- 
culares, oentrealgono de estos y la administracion. 
Cuando se susciten k instancia de esta, se incoar&el pro- 
cedimiento con un eserito 6 memoria documentada que 
el Gefe politico mandar^ pasar al Cousejo: en los que 
se entabled k instancia de particulares 6 corporaciones, 
empezari con la demanda documentada que esten- 
dera por escrito el actor, pudiendo autorizarla ël solo 
6 su apoderado; 6 bien valerse para ello de aboga- 
do y procorador. En todo caso la firmar^ tambien el 
interesado si supiere, 6 su representante, y la entre- 
gar& personalmente 6 por medio del apoderado en la 
secretaria del Gobierno politico. El nombramiento de 
apoderado puede hacerse en las actuaciones por dili- 
gencia que aulorice el Secretario del Consejo anle tes- 
tigos. Si en \isla de su conlenido creyere el Gefe que 
el asonto queja motiva es de su esclusiva pertenen- 
cia, la resolveV& gubernativamente por si, y comuni- 
car^ su resolucion al interesado: mas si este insistie- 
re en que el negocio no es de la comnetencia del Ge- 
fe politico, sino delConsejo provinciai, podri reour- 
. rir al Ministerio de la Gobernacion, por el que, oido 

34 TOMO u. 



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W2 PHACnCA FOREKSE. 

el Consejo Real, se decidir& lo conveniente. Giian^ 
<lo el Gefe esliinare el asnnlo de la conipelencia det 
Consejo provincial, mandarii que se dë cuenfa ieste 
de la demanda por la secretaria del poismo {arts. 8.\ 
21, 22,^ 23, 24, 25, 26 y 37 del reglam. ctlado,) 

835. Pasada la demanda al Consejo,^ ëste nranda- 
r^ emplazar al demandado, d&ndole inteligencia de 
aquella, para aue la conteste: el tërmino dei empla- 
iamiento ser^ a lo mas de nueve dias, y uno mas 
por cada cinco leguas que diste de la Capital el lu— 
gar del domicilio del citado; debiendo tenerseen cuen- 
ta al seiialarlo el estado en que ent6nces se hallen las 
comunicaciones. Cuando la demauda se dirija conlra 
la administracion se mandar^ pasar al Gefe politico 
quien la devolvera al Cons^jo con la debida coniesta— 
cion k la mayor brevedad posibl^, sin que en ningun 
caso pueda diiatarlo por masde treintadias. Los em- 
plazamienlos dirijidos k particulares se barin en cë- 
dulas 6 despachos que contengan literalmente la de- 
manda 6 memoria, y una relacion espresiva de los 
documentos que se hayan presenlado con ella {arts. 
27 y 28 del mismo regkm,) 

836. EI demanclado podri contestar directamenle 
la demanda aleganflo escepciones perentorias, 6 promo- 
ver un arliculo de inconteslacion fundado en alga-- 
nas dilatorias, 6 bien hacer olras pretensiones inci- 
dentales que crea necesarias y procedentes en aquel 
caso; teniendo .de termino para presenlar cualquiera 
de dichos escritosel seiialado en el emplazamiento. De 
la solicitud que se conlenga en cada uno de los in- 
cidentes mencionados, se conferir^ traslado &la otra 
parte por tërmino a lo mas de seis dias. y k lo me- 
nos de dos; igual plazo se concederi para evacuar cufti- 
quier otro traslado que ociirra {art. 29 del dicho re- 
glamento.) 

837. En la demanda y conlestacion y en los de- 
ma$ escrilos que ocurran, antes de fijarse la preten-T 
sioii, se estender& ppr p^rrafos numefados ud resumen 



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PHACtlGA FOREtfSC. 48S 

d6 Io3 pantos de hecho y de derecho que susien-^ 
ie el qae presenta el escrito*. £q Ios 4e demanda 
7 contestaCioQ caidara el actor y demaQdado de es- 

1)resar, to que se ^ecutara por medio de un otrosi^ 
a casa habitacion que eligieren para quë en eila se 
les hagau las citaciones y notificaciones. Si alguno 
de ellos no verificare dicha designacion, las notifi- 
caciones que le conciernan se har^n en . los estradqs. 
De toda notificacion que hicieren losugieres seesten- 
der4 una cëdula original autorizada por ellos mismos, 
y ademas una copia para eutregar \ cada una de 
las partes: esta entrega sehar^ personalmente al in- 
teresado en 1a casa designada, si se hallare en ella, 
y en su defecto al dueno 6 inquilino de la misma, 
individuos de la familia 6 criados por el orden que 
aqui se es{^resa. La persona & quien se^ entregue la 
copia, firmara su recibo en la cëdula original, si pu* 
diere, y si n6, un testigo & su ruego, uniëndola en 
sAguida al espediente. Ëstas cëdulas contendr^n la pro- 
videncia que se bace saber: las notificaciones en que 
no se guarde la^forma esplicada, ser&n nulas {arts. 
30, 31 y 32 iel reglamento espresado.) 

838. Solo ser^n admisib{es como escepciones dila* 
torias la de incompetencia del Cpnsejo para conocer 
de aquel negocio, y la falta de personalidad en el 
demandante, ya por carecer de las caalidades nece* 
sarias para comparecer en juicio, ya por no acredi- 
tar debidamente el caracter 6 represeniacion con que 
teclama. Si leasistieren al demandado varias escep- 
cioaes dilatorias las propondr^ y se sustanciaf&n to- 
das h la vez. Las escepciones qae no sean de las mar^^- 
cadas antes no podr&n suspendfer niimpedir el curso 
del juicio. Sobre dichas escepciones solo se admitir^ 
un escrito de cada parte; y sobre ia cuestion prin- 
çipal 6 de fondo podr&n presentarse & lo mas dos; 
(ar/Sf. 33, 84,. 35 y 36 del referido reglamento.) 

839' Ternitnada jiadiscusion por escrito, se pasa- 
r&n las actaaciooes al Consejero ponente, y a prc^ue*- 



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ia snya decidirli el Consejo si se ba de sefialar ^ia 
para la vista publica 6 se ha de recibir k praeba; 
marcando en esle caso la que haya de hacerse, y el 
tërmino que se ha de conceder 4 las partes para prac- 
licarla. Este plazo nt> podri en caso alguno esceder 
de treinta di?is. Las diligencias probatorias que sehicie- 
ren fuerade audiencia , se ejecutaran ante el vice-pre- 
sidente; &escepcion del caso en que el Consejo estime 
cohveniente asistir k algun re(X)nocimiento 6 visla 
OGular. Tambien podri el Consejo delegar la pr&eli- 
ca de las espresadas diligencias a los Jueces de prime- 
ra instancia y los Alcaldes de los pueblos. Los es- 
pedientes no se entregaran nunca k las partes; pero 
estar^n de manifiesto en la secretaria del Consejo pa- 
ra que ellas 6 sus representantes saquen los apun- 
les y copias que les convengan {arts. 38", 39 y 40 del 
mismo reglamento,) 

840. Evacuada la prueba, si se cstim6 necesaria, 
6 en otro caso terminadala discusion por ëscrito, sin 
mas actuaciones ni diligencias se seiialarJi dia para 
ia vista; la que tendrS. lugar k puerta abierta, fue- 
ra de los casos en que la publicidad puedadAr oca- 
sion k que se perturbe el 6rden;-para que un pleilo 
pueda verse k puerta cerrada , debe acordarse pre- 
viamente por el Cohsejo. La vista comenzar& haciendo 
el SecMario relaclon del espedieote: y en seguidalas 

SarteS 6*$us defensorës espondrcin de palabra por su 
rden lo que crean conddcente k su defensa. Cuando la 
controversia interese S, la administracion, el Gefe po- 
Ifticp, si 16 creyere conveniente, podri nombrar nn 
defensor que sostenga. ios derechos de aquella, 6 
.autorizar patra que le nombren a las ^orporaciones 6 
funcionarios admiriistrativps sobre cuyos actcs verse la 
cuestiohdel litigio. Terminada ia^yista,' podrii el Con- 
isejo, cuando lo ëslimare necesarib/para'ni^or ^pro- 
veer, pedir iiiformës d mafidaf' pr|actiçar rtialqaieradi- 
ligencia de priieba 'que^ no se^ Ja de testigpi {ar(s. k\ 
ci k^ del reglamenii'citado.) " " ' * 



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PIACTICA ]$OBE!!^$E. iSfS 

841. CoDcloida la Visla y bechas, las dUigeDcia& 
que para mejor proveer se hubieren decreiado, pro- 
cederi el Consejo a la mayor brevedad posible k de- 
cidir definitivamenle el negocio; diclandose la sen- 
tencia & mas lardar en el lërinino precisode sieledias 
aontados desde el ^srgurenle & aquel en que se con- 
eluyo para deiniliva, Los Consejos no podran abs- 
tenerse de fallar en nitigun negocio a titulo de seros- 
Guras 6 incorapletas las ieyes 6 disposiciones legales, 
e de no e&tar en ellas previsto el caso que moliva 
el litigio. La votacion para el lallo se hara k puerta 
cerrada; y para proceder a clla el Consejer,o ponen- 
le son^eleri & la deliberacion del Consejo lospuntos 
de hecho y de cferecho sobre que debarecaer la sea- 
tencia, yotandose succesivamente por su 6rden, y en 
ultimo lugar la decisiou geueral, q^ue haya de d ictar^ 
se. Yotarli prinaero^el pouente y despues los Cbnseje- 
los por el orden inverso-de su precedencia, haciëndo- 
lo el ultimo el Presidjente. Cuando hubierediscusion, 
el Presidehte har& un sucinto resiimen de ella antes 
de procederse k la votacion {arts. 4&^ 47 y 48 def re^ 
§iamento dicho.) 

'842. Las sentencias que dictaren los Consejos se- 

rkn siempre molivadas; haciendo lo misuM) cou las pro- 

videncias iuterlocutoriasque asujuiciolorequieran: los 

fundamentosseespondr^n claray sucintamente, com- 

prendiendo los puntos cuestionables de hocbo y .de 

derecha y principios 6 disposiciones legales que les sean 

aplicables. Ninguna de los- votantes dejari de fir- 

mar el acuerdo de la mayoria, aunque hubie^e dis- 

cordado de ella; pero podr&n dentro de veintë y cua- 

Uro horas satvar su voto motivandolo en un Ubro que 

al intento custodiar& et Secretauio. Al maigen de las 

sentencias anotari este los nombres de los ConsejeroS' 

que asistierou k la vista y dictaron aquella. El Presi- 

oenle y Secretario la firmarSn dentro de veinle y cua- 

tro horas de habers6 dictado. En todavotacion a que^ 

aslUa el Gefe politico, su voto %erk decisivo en gusç^- 



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486 PRAGTICA FOIHHSI. 

de empate. Si al votar resultare discordia, se Ter& el 
negocio por mas Consejeros, y se votari el negocio por 
]os primeros y los segundos: en este caso ser^n diri- 
mentes los Consejeros propietarios que no hubieren con- 
currido k la \isfa, y por su falla los supernuraera- 
rios iiendo llamados por el 6rden de su precedencia 
{arls. ^6 de la ley de 2 ie Abril de 4845; yi! 9 al 
63 del reglamenio de i .• de Octttbre del msmo afio.) 

843. Cuando alguna de las partes, apesar de ba- 
ber sido emplazada 6 citada debidamente, no acudie- 
re k esponer sus defensas; el Consejo k peticion de 
los demas interesados decidir& el asuntd en rebeldia: 
por parle de la administracion se enliende hecha la 
peficion dicha desde el piomenfo en que el Secre- 
tario espone al Consejo haber pasado el fërmino se- 
fialado sin que el contrario se haya personado, y lo cer- 
lifica asi en las acluaciones. La rebeldia podr& acu- 
sarse por escrito 6 de palabra: en este ultimo caso 
el Secreiario estenderii la oportuna diligencia que fir- 
mar&n las parles inleresadas. Acusada que sea la re- 
beldfa el Coosejo proceder^ k fallar el pleilo. Para me- 
jor proveer en este caso podr& el Consejo mandar nrac- 
ticar las pruebas que eslime convenientes con tal que 
no sea la de tesligos {arts, ,54, 55 y 56 dël reglatn. 
fnencionado.y 

844. La sentencia dictada en rebeldfa, se notifi- 
mit por cëdula 6 despacho cuando sea posible; se 
fijari ademas en la Sala del Consejo y se ins>ertar& 
en el boletin. oBcial de la proviucia. La insercion se 
acreditar^ uniendo un ejemplar del bolefin al espe^^ 
diente, y la fijacion por diligencia que en el mismo 
estienda el Secretario. Contraesfa sentenciapodrii in- 
tentarsc el recurso de rescision ante el Consejo que 
la dictara; sin que pueda interponerse apelacion ni 
otro recurso alguno mientras no se decida el de res- 
cision, Esta puede^solicitarse en el tërminode quin-* 
ce dias contados. desde el siçuiente k la puhlicaeioo 
de la sentencia: mas cuandoia parte contumaz se ba- 



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PIUGTICA FOunsi. i87 

Ilara ansente de la provincia, podra el Consejo sto- 
Salarle en la misma sentencia un plaze mas largo pa- 
ya que pneda intentar la rescisien {arts. 57, 58 y 
69 ael reglam. dicho.) 

845. Ëste recurso no suspende la ejecueron de las 
sentencias dadas en rebeldia^ k menos que el Gonsejo 
al dictarlas baya ordenado lo' coalcarioc perola eje* 
cucion seentender4siempresLn per|aiciode dicborecur- 
so y de su resultado^ si se ii^tentare; por la que se 
llevar& k efecto aqueUa dando'previamente laoportu- 
na fianza, siempre q^ue el Consejolacreyereopqrtunat 
el que obtuvo en ella y solicita su eiecucioa por sl 
fnere declarada invalida. Admitido eL recurso de res- 
cision se oir^n al reclamaate sus defensas(^t;oncediën-: 
dole para esponerlas y probarlas la mitad k lo sumo 
del termino ordinario-. La parte que poc segunda vez 
fuere coudeBada en rebeldia, no podri, entablar el re- 
curso de rescision en el misma negocio {arU. 60, 61 
y 62 del regiam. msmo.) 

846. Los Consejos no podr&n reformar $u propia 
sentencia una vezL dada; pero cou'tra Las dictadas en ca- 
60s ordloarios pueden intentarse tres recursos que son 
el de inUrpretacion ante el mismo Consejo; el deape- 
loGion yelde nulidad para anteel Consejo ceaL Tiena 
lugar er primero^ cuando^ la sentencia en su parte dis- 
posiliva fuere- contradictoria, ambTgya u oscuraënsus. 
elausuias; habiendo. pai*a interponerlo el plazo de cin--^ 
co dias contados desde la notificaeion de la senten-^ 
€ia. Esle recurso no suspende la ejecucioa de aque- 
Ua: mas el Consejo,^ si las cfrcunstancias lo ecsigie- 
ren, podr& sobreseer en la ejecucion de toda lasen- 
tencia 6 parte de eirahasta que se verifique suaclara* 
cion. Cuando elConseja^ oidaslas^^.partes, estimane pro- 
cedeDte el recurso,. lo admilir& dirimipndo^ dentro de 
tercero dia la contradiccion, ambigiiedad 6 oscuridad 
que ofrezca la senlencia. Ko tiene lugar esle recurscK 
contra la providencia ja interpretada, nirespectoi la 
de interpretaciou (arts. 18 de la ley de 2 de Abrtt 



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4®8 PRACTldA FORBtfSB. 

de 1846; y 63 al 6T del cilado reglam.) ' 

847. El recurso de apelacioii solo puede lener la- 
gar coQtra las sentencias dictadas por los Consejos en 

{>rimera inslancia en liligios cuyo valor 6 interesde 
a cosa objeto de la demanda, pudiendo sujetarse 4 
una apreciacion material, ascienda k lo menos k dos 
mil i!'eales: ha de intentarse eneltërmino de diezdias 
contados desde la fecha en que se noiific6 la provi- 
dencia; yse interpoqe en el mismo Consejo de ad- 
mihistracion para ante el Real. Ën el caso en Xfue 
del ecsimen de las cuentas presentadas por el depo- 
sitario 6 mayordomo de los fondos publicos, resulta- 
re algun alcance contra. ël, de que se sihtiere agra- 
viado y quts5ere ser oido en justicia, entablara anle 
el Consejo provincial la demanda, depositando anlesel 
impprte del alcance; la que se sustanciari del modo que 
las demas coutenciosas administrativas, Ilev&ndose las 
apelaciones que ise entablen contra la sentencia que reca- 
yere al Tribunal mayor de cuentas {art. i9de la ley citada 
de 2 de Ahril\ 68 , 69 j/ 70 del reglam. espresado; 
y i09 de la leu de Ayur^tamientos de 8 de Enero de 
4845.) 

848. La parte que no apela puede adherirse al rc- 
curso hasta el dia de la vista esclusive. La apelacion 
no suspenderi la ejecucion de, lo senienciado, salvo el 
caso en que en la misma sentencia se hubiere man- 
dado lo contrario. No puede apelarse de las provi- 
dencias interlocutorias ; debiendo reclamarse las nu- 
lidades y agravios que contuvieren en el Consejo real 
con los recursos de apelacioii y nulidad que ^e inten- 
taren de las senlencias definitivas {arts. 70, 71 y 72 
del referido reglam.) - 

849. EI recurso de nulidad contra las senlencias 
de los Consejos provinciales solo tiene lugar en los 
casos siguientes: 

1.°=Cuando el asunto no fuere de la compelencia 
de la jurisdiccion admiuistrativa. 
^.•=:Cuando no hubiere dictado la providcncia «1 



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PRACTICA FORENSE. *8i> 

niiifa^o de Cbnsejeros que es necesario coneurra, se-r 
gun se esplic6 antes. 

3.*»=Cuando la senlencia fuere conlraria en su te- 
nor al leslo espreso de las leyes, reales deçrelos y 
ordençs \igentes. 

4.«r=:Cuando alguna de las parles careciere de po- 
der baslafate 6 de capacidad paraliligar. ' 

S.omCuando no hubiere sido empla^ado en tiem- 
po y forma alguno de los interesados. 

6.*=Cuando no se hubiere citado oportuna y de- 
bidamente & cualquiera- de las partes para prueba 6 
sentencia. 

7.'>=Guando se hubiere denegado la admision de la 
prueba necesaria para que pudiera dictarse una sen- 
tencia jusla {art. 73 del mismo reglam^) 

850. Para que proceda el recurso de nulidad eh 
los casos 4.% 5.% 6.*» y 7.° espresados antes, es pre- 
ciso que en la primera instancia se ha^a reclamado 
sin ëfectb en tiempo y forma la niilidad cometida* 
Eit los negocios de mayor cuantia 6 de dos mil rs. 
para arriba no puede intentai*se el recurso de nulidad 
porseparadodel deapelacion. Aqnel se inlerpone en to- 
do caso en el mismo tërmino y forma. que este: sie^- 
do de la incumbencia del Gefe politico instruirlos^, 
cuando loscrea procedentes, contra las sentencias que 
sean gravosas k la administracion. La ejecucion de las 
sentencias dictadas por los Consejos corresponde k los 
agentes delaadministracion; pero si hubiere de. pro- 
cederse por remate 6 \enta de bienes, aquellos remi- 
iirkn su cumplimiento y la dëcision de hs cuestior 
nes que, corao tercerias y otras, sobrevinieren acerca ' 
deello, i los Tribonales ordinarios. En tçdos losca- 
sos ë incidentes que ocurran en la su.stanciacion de 
las cuestiones contencioso-adminislrativag no previs- 
tos por las reglas que quedan esplicadas, ,se a\empe- 
rarin los Consejos i la legislacion y jurisprudencia 
eomunes, en cuanto su aplicacion sea coppatible coji 
el r&pido curso que deben llevar tales liligios, y con el 



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490 F&iÇTIGArOIlBNSK. 

egpirita y letra de las leyës vigentes sobre la mate- 
ria {artt. M de la ley de. 2 de Abril de 4846; y 74 
al 77 reglam, citado de \ .♦ de Octubre dtl mismo ano^ 



SCCCION SEGUNDA. 



Del procedimicnio eontencioso en el Gonsejo real. 



851 , A este cuerpo supremo y consultivo, que fu6 
creado para obtener la mejor administracion posible 
d(^l Ëstado, corresponden varias atribuciones admfnis- 
trativasy consultivas cuya esplicacion no esdeestelu- 
gar por lo que nos limitaremos k esponer sus facuUa- 
deg en lo contencioso, y la forma y trimites quean- 
te ël ban de observarse en los negocios que bajo lal 
concepto conpeten k su jurisdiccion {ky 6 dejulto rfe4848) 

852. Correspoode al Consejo conocer en primera ina- 
fancia: 

l.'^De iasdemandas contenciosas sobre el cumpli- 
miento, inteligencia, rescision y efectos de losremalesy 
contratos celebrados direclamenle por el Gobierno 6 por 
Jas Direcciones generalesde los diferentes ramosdela 
administracion civil. 

2.°=rDe las de igual clase k que den lugar las tesolu- 
ciones de losMinistros de S. M.,cuando el Gobierno 
acuerde previamente someter al conocimienlo del Con- 
sejo las reclamaciones de las parles.. 

a.'^^De los recursos de reposicion, aclaracion y revi- 
sion de sus providencias y resoluciones, de que despue^ 
sehablarji. 



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PllAClfCA TORU^U. 494 

Compete al mismo como tpibunal de alzadas el 
conociroieoto de las apelacionesy nulidad de laa re- 
Boluciones de los Coiisejos provinciales, y de cualquiera 
otra autoridad que entienda f n primera instancia de 
negocios conlencioso-adminislrati\os (/ey de 6 de Juli$ 
citada\ real decreto de 22 de Seticmbre del mismo ano; 
y art$. 1 / j lil.** del regtcmento de 30 de Uiciembre. 

de me.) 

853. Ëstos negocios se sustancian, instruyëndose Io$ 
espedientes y preparandose las resoluciones por una 
seccion especial en* que, inriasde las refe^entes i ca- 
da uno de los ministerios se balla diNidido el Con- 
sejo/ compoesta de cinco Consejerosordinarios, de los 
queel unoseri el ponenle y hari de relator, un Fis- 
cal y dos abogados liscales con el niimero necesario de 
aucsiliares, Secretario y Ugieres, que en general ten- 
dran las mismas atribuciones que los delos Consejos 
provinciales. La resoiueion detiuitiva del asunto se toma- 
rk eu Consejo pleno k puerta cerrada y Ih formari ia ma- 
yoria absolula de votos; siendo piiblica la \isla, k que 
asistir^n losdefensores de las partes para informar depa- 
labra acerca de la justicia de sus clientes. Sobre la reso- 
lucion del Consejo reraeri un real decreto que forroari la 
sentencia deGniliva, y ser& leido publicamente en Con- 
sejo pleno {ley de 6 de Julto de i8ib;real deeretode 
22 de Setiembre del mismo ano; y arts. S."" al 34 del 
reglam. citado.) 

853. Los Consejeros reales poeden ser recusados en 
los propios tërroinos y por iguales causas que los pro- 
vinciales: y aunque las partes pueden defenderse k si 
mismas , 'deben \alerse de Letradosdel.Consejoen to- 
dos los puntos en que este considerenecesaria la in- 
tervencion de dichos funcionarios; los que asisitrlin & 
la vista publica en traje de ceremonia. Son Letrados 
del Consejo todos los incorporados en el Colegio de 
Abogados de la Corte que ten^an estudio abierto {arti. 
27, 28 y del 32 al 40 de iichoreglam.) 



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49% PRACTICA FOREMSE. 



Capfiule^ f. 



Bel procedimieiUo ante el Conseio real en primera y linica instaBcia. 



835. Las demandas k iDs4aDcfa de la adminisiracio» 
las propondra el Fiscalpor u»a memoria k \irtud de 6r— 
den 6 instrucciones del MiDJslro del ramo& que corres- 
ponda el negocio: y las conlra ella, se pasarau al respec- 
livo minislerio porel vice-presidenle, para que slelmU 
nistro creyeie que procede desde luego la \ia contencio— 
sa, paseai Consejo el espedienle^para susustanciacioa. 
Si cree debe fallarse gubernalivamente, lo harS asiden— 
tro de un mes, oyfendo antes al Consejo. En cuanto i la 
forma y requisites de dichas memprras y de las demaa— 
das de los partieular^s së observar^ lo^mismo que en la& 
quft se preseftlan en los Coasëjos provinciales; pero ni 
en ellas ni en ningun olro escrtto se prestara juramen- 
to alguno {arU. &9 a/60 del espresado reglamento.) 

856. Los emplazamientos y oitaciones se barao a la 
parte de.T.andada 6 at Fiscal cuanda lo sea la adminis- 
Iracion, por medio de' un Ugier, y con las formalidades 
que se actuan tos que tienen lugar en losConsejospro*- 
>inciaIes:€ua»d<vnose hallare k quien entregar la cedu- 
la de citacion, se hara al Promotor fiscal, y si la parte 
seeneuenlra ansentede Madrid, se verificar&por medio de 
despacho al Juez desu domicilio; y si se ignorare su pa- 
radero, se insertar^en la gacetay boietinoficial. EI Pro- 
motor avisar^ a las parles cuyas cëdulas reciba, cuando se- 
pa desu paradero, y sentar^en un registrotbdaslasqne le 
fuerenentregadas. £1 terminpdelemplazamientoes igtiat 
al que se concede en los Consejos provinciales. EI dia pe— 



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PRACTIGA f^llEKiMC. 493 

TiuUimo flel emplazamienlo, së pjBrsonara en la sesionel 
emplazado con la c^dula que hubiere recibido {arts, 59, 
62, y de/ 63 cfl^b del misrno reglamenk).) 

857. Podran solo alegarse como ^scepciones diialorias, 
la falta de personalidad en.el aclor 6 su abogado por ca- 
recer de poder baslante, la incompetencia del Consejo y 
la Htispeiidencia. Si compitieren varias, se propondr&n 
todas a la vez; las que se presenten despues, no suspën- 
^eran el curso de ia demanda. Deellas se dar& trasla- 
^o al actor, quien lieneseis dias para evacuarlo; pasado 
sin hacerlo, proveer^ la seccion loque estime en jusii- 
^ia. Si el aclor fuere estrangero, puede el deman- 
ilado escusarse de contestar mientras no afianze aquei 
debidamente las resultas del juicio {arts. 86 al 88 del 
reglamt. dtado.) 

868. La demanda se eontes(tar& m e1 tërminode 
veinte dias contados desde el siguiemte a! del empla- 
zamiento, 6 al en que se deneg6 la dilatoria, si se 
propuso. Si la seccion estimare necesaria la rëplica y 
diiplica, le conceder^ k cada parte diez dias con di- 
cho objeto. Los hechos se alegar&n con precisipn, y la 
parte a que perjudiquen los confesari 6 negar^ lla- 
namente, pues el silencio 6 cualquiera evasiva respec- 
to k ellos se* podra estimar por confesion. Los abo^ 
gados se comunicaran eritre si copia de los escri- 
tos que presentaren'; haciëndose constar sji entrega por 
recibo firmado al pië del original, ën <ixie se espr^ 
sar& el tërmino del tfaslad<> * comuntcacion, Aca-- 
bada la discusion escrita, se senala el dia para la vis- 
la, la que se harik por el Consejo^ plent) ii puerla abier- 
ta, salvo si la publlcidad pudiere causar esckadalo. 
En ella infor'mapan verbalmente los defensores una vei, 
pudiendo replicar, si el Gonsejo lo esiimare necesario. 
{mrts. 89 aMOO iel pr*opi6regtam:) 

859. ta parte que citada n6 fcomparezca^ serA .de^- 
darada contumaz, acusada qu^ le sea la rebeldia por 
i?i contraria; fallkndose el negocio; cbndenando ensu 
caso al demandado en lo qu6 aparezca justo, oabsol- 






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494 NUCtitA FORBMSe. 

Tiendo dei la demanda al reo. Las actuaciones en re- 
beldia, recurso de rescision que puede ëntablarsecon- 
tra la decision que recaiga del declarado por cOntu- 
maz, tërmino, forma y efectos delmismo, son iguales 
k lo esplicado en este caso respei^to a los Consejos 
provinciales (orto. 101 «/ 421 del espresado regla- 
mentoS) 

860. Si por mediar hechos importantes no conve- 
nidos pot las partes, se creyere necesaria la pr.ueba, 
se admitir^ el litigio k ella, senalando el dia en que 
haya de practicarse; la que se veriflcar& i presencia 
de los liligantes y porlogeneral en la manera qne se 
ejecula en los juicios de menor cuantia y procesos cri- 
minales. Podrën hacerse cualesquiera de las clasesde 
prueba conocidas en d^^recho, observ&ndose en su pric- 
tica y casos de su admision los mismosrequisitosque 
en los pleitos comunes; escepto las variaciones que se 
indicar^n. Respecto k las posiciones, los Consejeros asis- 
lentes podrin hacer con lavenia del Presidente 4mas 
de las que dirige una parte k otra, las nuevas pre- 
gnntasque estimen oportunas: estanda tambien facul- 
tados los litigantes para dirigirse reciprocamënte con 
igual permiso las interrogaciones y observaciones que 
crean convenientes k su derecho; las posiciones que se ^ 
hubieren de ecsijir por la parte que litigue con el Es- ^ 
tado, no se bar^n al Fiscal 6 su representante;sino k 
los empleados en la administracion k que conciernan 
los hechos, presentAndolas siempre por escrito, y eva-r 
ou&ndolas estos por mediode informcs {arts. del MLlol 
441 del mismo reglam.) 

861. La prueba testifical ba de recaer sobre los he- 
chos qoe se hayan marcadocomo pertinentes en la proi 
Tideocia en que se admita aqaella; y tresdias antes de 
eTacnarse la informacion, se ppndr^ de manifiesto en la 
Seoretaria una lista comprensiva de los nombres, profe- 
sian y domicilio de los testigos preseotados por las partes, 
las qae poeden oponerseat ecs&men de caalqai^aeeUat 
qae no est^ comprendido 6 clarMMfHte d^gnadb ea la 



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MUCnCA VORBRSB. iW 

lista respectiva. LostestigosqaerebasensQ presentacioD, 
ser&n citados para que lo bagan por cëdula con dos diai 
*de anti'cipacion al menos; y si -no coraparecieren vo- 
luntariamente, podr^n ser conducidosi la audiencia pu^ 
blica por la fuerza, y aon arrestados, basta que eva- 
cuen la deçiaracion. No se admitir&n como lestigos a los 
ascendientes, descendientes, hermanos, tios y sobrinos 
por consanguinidad 6 afinidad de una de las paries, ni la 
conjunta persona, aunqueestë dtvorciado deeila: apesar 
de quelosdemasser&n admitidos,' setendran en cuenr 
talas circunstanciasen qde se encuentren para laapre- 
ciacion de su dicbo. Los testigos ecsaminados perma- 
necer&B en los estrados basta que se concluya la infor-* 
macion, k menos que la seccion determjne otra cosa. 
Coando apareciere contradiccion entre las declaracio- 
nes de unos y otros, podran ser careados cntre si. Si 
' la informacion ofreciere indicios graves de falso ies- 
timonio 6 soborno de los testigos; la seccion manda- 
ri prender acto conlinuo k los presunios reos, y los pon- 
dra k disposicion del Juez competente, k quien remi- 
iirk el tanto de culpa. A peticion dela parte que de- 
see presentar nuevos testigos, podri prorogarse el tër- 
mino de prueba, pero no se conceder& mas que una 
pr6roga {nrts. 142 ai 166 del reglam. dtcho.) 

862. Cuando se creyere preciso un reconocimien- 
lo facullativo^ se fijara anies el objelo sobre que ba- 
ya de recaer; y denlro.de las veiute y cuatro horas 
sigoientes k la nolificacion de la providencia relativa 
al partieular, las partesde comun acuerdo nombrar&n 
nno 6 Ires peritos que lo pracliquen^; y no baciëndo- 
lo, la seccion 6 el Consejo en su caso har& la desig- 
nacion en igual niiraero, siendo el de uno siempre que 
se trate de un objeto de poco valor. Los nombrados 
podr&n ser recusados k la manera que en los negocios 
comunes, pero en el tërmino preciso de tres dias si- 
guientes al de su nombramiento. Si los peritos pudie- 
ren dar su dictimen en el acto, lo harin verbalmen- 
ta eo la audiencia piiblica; y si necesitar^n hacer an-* 



aitizetbyGoOgle 



4^6 PRACnCA FOREME^ 

tes algan reconocimiento. ocnlar, lo e&tender&n despues 
por escrilo, firm&ndololos que sapieren. Cnando lasec- 
cion necësilare mayor escUrecimienlo, puedje hacer a 
los peritos las preguntas conducenfes sobre el dict4- 
men; y aun decretar an nuevo reconocimienlo siempre 
que por el primero no apareciere suficientemenle ilustra- 
dala ouestion. Dei mismo modo en todo caso qaese cre- 
yere-oportuno, se podr^ acordar la inspeccion ocular 
{arts. 167 al 180 del mencionado reglam.) 

863. En el caso de argiiirse de falso algun doca- 
mento piiblico 6 autëntico presentado, 6 de no tenerlo 
por legitimo siendo privado; se procedferS. k sa cote- 
jo 6 reconocimiento, si manifestare la parte que lo 
presento que intenta valerse de ël, y la olra que 
no lo tierie por legal y verdadero, debiëndose lambien 
espresar las causas que eCsistan para ap'oyar la false- 
dad que së le atribuya. El cotejo se har^ con la ma- 
triz, si es piiblico el docixmento, 6 con otros indubi- 
tados; habiendo de marcarse los instrumentos de que 
piensa servirse al intento, los quelaspartes 6 sus defen- 
sores se comunicar&n reciprocamente. Con el objeto de an 
cotejo puede mandarse traer la matriz, dejando copia au- 
torizada en el protocolo, que harct las veces de ia ori- 
ginal hasta que evacuado aquel, se vuelva & sa lugar. 
Caando no haya docamentos' que ambos litigantes 
tengan por indubitados para el cotejo, se tendrin 
por tales los auU^nticos 6 pdblicos, los privados reco- 
nocidos, y la parte no impugnada del inslrumento argiii^ 
do de falso: inas si no ecsistiere alguno de estos, pue- 
de ecsigir el interesado k su adversario que forme 
en el aclo un cuerpo de escritura sobre lo que le vaya 
dictando; y si se negare k escribirlo, se le tendri por 
confeso y por legitimo el doCumento^ impugnado. A 
falta de lo espresado, podr&n valerse las partes de otros 
medios dejirueba, procediëndose en cada uno deellos 
del modo esplicado antes: si la seccion creyere nece- 
sario oir sobre el particular el dictifflen de perilos, po- 
^k hacerlo, nombrëndolos de oficio ën numero igual 



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bA ësipresiidoit'Mpeoto ji la pris&batie tstoitapeAt {atfts. 
181 a iOH del replam, mtsm.) 

8644. Las provideneias inteHoeutorias serin dic- 
tadas por la seccion dela conteBGioso^ lossietedias 
ite tener estado los aiitos para proveerias; y lasdefi- 
nitivas i )os quinoe eonlados desde el st^uienle k ha* 
liarse concliisos. Ësiasse motiYaran siempre, y aquellas 
cuamlosean decisorias de la r^esicion que se haya pedi* 
dodeotras. Para<lietarel Gonsejo sa fallo se seoiar&n 
antes, k propuesta de la Seccion, las cuestiMes de hecho 
y de derecho peAdientes de su reaoluoion; y se vola- 
rk por separado cada una de ellas^ empeeandosiem^ 
pre por las de hecbo. Guando estuiriefen en estado 
de fallarse unos particulares y otros no de los com^ 
prendidqs en cl htigio, podritn deoidirse desde luego 
aqueilos, y los demas cuando e^len cooclusos; 6 bien 
dejarlos todos para el fiival , segun lo estime el Con^ 
sejo' ateadidas tas cireunstancias del oaso/Las provt- 
dencias definitivas se estender&n siemp.re en for- 
ma de reales decFetos vefrendados por el Minlstro de 
ia Gobemacion: y cuando S. M. no tuviere k hiejx 
conformarsecon Iar6sola£iondeaqu6l,di€tar&en Conse- 
}& de MinistrDs el real decrelo motivado que estime 
jn%\J^. {art&. .%Olk >a^2i^del cMloreghm.^ 

865. DeiiUo de tm . diasiCODtados de^e la noti^ 
flcacion de una providencia la parte 4 quiën perjudir- 
cpie podrjt soli^itar su repeaidon anle el €onsejd61a 
Seccion respeetivatiiente. Eate incid^nte se decidir& con 
cëëula ppevia de^pUzanienlo y uo Iraslado.que e\'a* 
cue la parte emplazada; y del fallo <|iie en. e\ recal- 
gikseaeonfirmatorioo revocatorio, no pucdd pedirsd iKie- 
va repofiicioO/ De W providencias definittvsis puede 
pedirse adlaracioin en el l^rmioo de cioco 4ias4eita&- 
da sa parie disposiliva. fvëre oseura6M)brgQaeo3sas 
cl4usulas {arts. 2SA o/ 227 ^ H i^ M regkmenta 
i€itadai^ 

. 866y ^endrjt lambien lugar el rei[Hirso4te reyisioft 
-ftfl 4o|^««s0a sigttiente^: , . . ^ . 

Tono ji. 3SI( 



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M6 PRiCIIGA F6IIMf£ 

'i;'>=srgt hQbiiere •^ooiradiçcina on ^iMdiftpoftieimnes. 

2.*=Si hubiere recatdo sobre cosa no pedida.: ', 

'£h*»=etSi6n eHa de hubiere omilido proveer siobre algu- 
Bo/de los piartieelares^ de ladesnaodav ^ - 

/t/czSi se hubiere dictpdo por niimero >menor dt 
Gonsejc^oS' <de ios <)ue:para su valrdez çc requieretr^ 
' ^.«mSi foë dictada en virlutf de confeaiones 6 alU- 
namiefitos hechos por los defenaores siapodersuficteole, 
babiendo sido cofttradiefaos por la.parte .y demo^i^a^ 
da su ilalsedad. . . 

6.'^=rSi despues de diotada, sc obtitvieran dobumen^ 
lo& decisi^s qoe no podieroa. preseniarsei iiempo^ por 
hhber' sido relenidos por (oerza i&ayor 6 por:ohra:dela 
parte cdntraria. ' 

< v7.*t=Sv recayo en viriudfde.documenlos flile ftie- 
m\ declarados falsos, 6 que al iLempo dë dictarse ig*- 
noraba el iutere^ado su fatsedad. ^ i . 

;8;*»4=Si babiënd^se dictadoen virtodjie pmeba l^ 
irri(tal^ de poilciones, fueren despue^s peniKlos. como 
faJsarios los testigos 6 la parte declaraiUe. • > 
.: 9>:s=Sise hubiere ol)tenido en virtud de coalquiete 
Octra sbrpresa 6^'maquinacio4i fraudttlenta. 
* '40. Si se faa fallado contra menores 6 priVados de 
la administradon de sas bienes, cuando sos^tuiorcs 
u ouradores bubieren' descuiiiadb , la pnes^itaolOB k 
sti. f^vor de documen^os: decisivos. , ; 
/i 44; ^ rëeay^^ coniraBo deudoren periuicio de bqs 
aot^dores por fr&ude 6 colision de aquel^ podr4 pe- 
dirse la revisioA por estos ^ sos ^ucesores (orf. 228 o/ 
Ti^deirmtidoyegtametiib.) 

£67;^ Si $e btBrbiere incivrrido ;n la>setUencia<efy;eroor 
snatefial ëa dQant&& losnombpos, coalidodes()^ete«»^ 
s«Ni^i.6bde>'Siiapfe ^&lcni^; uo babr& tugar a Isunr 
ausiofi,^8kt6.9ol^ &>4a Tccttfiëaeioiii d^l'idefeoto: to qtk 

868. El recurso de rëvision debe interponer^W'el 
iëiitiM «fei4M^.tteises:c»niadoi<fdstj^Q£ifeP'i%ti 
de la sentencia en los casos 'k^'al'^t^ d««de^ufcU^ 



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ctttoërilby, 6 eli frSttdcf 'cdmeiddo wii5l«#!delij&.v»Kfc«t; 
tfeia* •dtf^'se' hiyo' f^bef dliM^Of te.'provid^ncia des*- 
pdes (le-^iHni)Ii(MI» Aifllt^aAad'MaiiM^iiimssriio'ëele 
notifico en esta ëpoca,'podr& intentarel reçors^n 4m 
cuatro afios que tiene para pedir restitucion; y des- 
de que llego a noticia de los acreedoreso sus cansa- 
babientesen el ullin]i0. Pero en ningun case proce- 
derii dicho recnrso C(ra[id&^^'a''eStë prescrita la accion 
6 la sentencia que lo motive. Las demandas de acia- 
racion y revision ^e instruiran pon los mismos tr&mi- 
tes (fnolafi dema^ .esplic^idAsen este capUiila; y oqsus- 
pender&n la ejëcucion de kt sentencia, i menos que 
el Consejo segun las circunstancias acuerde otra co^ 
sa; pudiendo tambien en su caso ecsigir fianza al de- 
mandado 6 al que activarela ejecucion. Guando dicha 
demanddfse^fiiAdare^ cobCefttones 6 allapaittientoë.ebn- 
l^ntdi^ en- eH-ca«a 5f)*, eli defensor a«^/laft» hwo:*fiiB5- 
f6 lencausado^ipor ;^ JueK oompeleniev k quien ^{iasft^ 
rjt 'lin-laiiHO de to {st^ntenoia en que seinfralTdP'UMdii^ 
i^a^ p^r'a({tiëllos fati^ Uato^. (on^. -m al' ^i% ifo/ 

''869i ' CuaiRto' eli^Consejo estime prooëdenie el re^ 
^Utso ^ '^clftra^on^ '6'de revisio^^ lo'.adn»tii'& deela^ 
tantlo'eii'el'^j^lKier^easo la dida^ oscuridad'delt 
sentetfciai^stty varia^'en; el fonda^c^deterinihaëiotaeaf; 
f i*e$ëi6i^le]i4d esr ël ^gundo^f n todo 6 ^rte lapfovkleneia 
itiprigiii^^'prtmjVeudo i lavez ^obfeJaeiegllonfpri- 
«#rd4*l'4^i''(ltfe^ darr^poftda en j'ttsKoia en Ju^aii)le'to 
tfëgsemandaba m el fallo rsscindtdoj Sr^d^reçur^- 
iM-^e' ruAdtli^ <en contradJccion de çro^Uteneiës, mmt 
^i|jd>iki' l«i^tlttQa/en fedbav mandainrëose Ilev|ir<4'4:i>- 
iNr l^' pfitktëmv El Seerotario «Bteo4er& it tmitiMaeiMi 
<k h ^^mita^ de la resolBdon pi^imiiiva^ la de acli^ 
raciod of*^nevi6ion qu» sobre ella recayere • (arir. GOSl 
^ M9 diiidich reakm,) - . .: : 7? 

870; t Nuu«a tendri lugat el rec«frsb»desolsiwioilb 
4^^jCMtra ttikiiëde$iu4it& mIm^ que!^ioliiiliiQfei4ttt«^ 



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aolaracioniyira^fiiM r; y S-^cootr^Jairdefiiuti.s^iflfl* 
mel C9ec^4le revislem :feubl«re rwi4o ide, nAjei^o «)lw 
^ iofidi!^ 4leiil«t cilestion i^fiacipat («r^. ^WA^^i «'»^ 





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.w874.^ iaterpuesta la altlija aftte-leljft^na^kfpro^ifil- 
eial ^j el casoi termino y'moda qnet ,st3^splic4i,we» 
su J^trgar^: y ; feecho! ^aberial apeladi; idebara. p^r^inisirr 
fie hel 1 a0diaiTlie:efi eijponsejo l^eal paita iae}Oflari(>} 'ileftr 
4trt) ëërfofe iti^^s «^Bladofc5:ae^i;qae::terji«inaroo-lr(» 
diez para iuslruir el recurso en la Panin^ula^^ |8*- 
las ^yacenles,^ de?$ei8 B()eses,tsihesien>Caiariaf;.<le- 
^oimidOi ! la;4eniAnda^dë) lagraviosr & q»P ao^npan^- 
f&f !MW^ 4^trti)fi«a€ion: idb bliber. anierpiie^iQ »61 jeciHiço 
y de'babeise,Mtificado: riil!apladOie«i/ U^po y.ior- 
«ia;, y oina isacaib o6n?ci4acion de Jai ^e5ieiiei*iap?l3^ 
dSaiy' dfr; 4a^ .protranza sobre <jue bubtiere,ro(a4f)e; {(d^r 
diieMO: tener losiideiaas redjuisiioade las4^na»n(dafti(|pf 
^i preseo.tan enr el Gonsfjo.; 8i el rapelante.rftP >Bft^ 
jsmm ei ree!l^so,.ae deolam^a mr desiertp. y,1a senr 
4wcia ;por::c^se«Hda y fjrftie a la , priflirera! r^bfl^ia 
i|iie :k mmek eKal^elado: u^aindmQ icoiopamcijere. ea^ 
4^V i^eiiCoAtinuar&> la insta«fiia^en su:> rebftldAa inris. 
MBi al^5b dejL refgimhde/m tte)i)fc. rff/^*«6n)c i \;^ 
872. La seccion podr^ a palM^ ëë^fartftv aoiaHlar 
Iftoie^^adcioii; di-toprd^idieeeiatVciika^ftdQ jiioiH^ hiz^ ei 
-^mfeJQ^ tpitMrttioiaHi^ 6 by^ s» isufij^simu m t ffi j ca«> 



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dimi;rario< f iuri 'qbe di^ fiaBzii el dt>eta(to -eusëDJd 
prboeda; si el inlterior m \ë irftpus^aal ^bligaoionv 
LiH tr&mii^s de este rei^ufrto si$u igualei kh% esplic^^ 
dos redpe^H>^4a^ primëras demaBdas es elConbcjo; 
f^vo no«s<^'admilir& prëteRsioo '>Hi tigoepeioD' al|^£da 
oueva, k m mt i^uë no se tiaya podido propon^r «a 
primera iiislaiifcia, m lU^poco prueba nfn^una; * aAtf^ 
qoe el. Goisejo o la sceoion ^en su <5asopaira mejer pVo- 
veër, pu^e decrelar por sl >a prictka 4a aK)iieHas nue 
se eslimarea vloidsas 6 inkufif^ienti^s, y las que se de^ 
jaran de bao'er en primera instanëia (or(^. 256 it/M* 
del teglm. -dicho.) ' ' '* - ^ •- 

87».. El €onse}0<!k>nfiTm*jri 6 revoearit el fello-»j^lai 
do-en todo 6 parte,'Se^gtin pro^ia, fMPOVeyiçndo dë ttuev* 
bre los puntos en qudre^vocnre. Si laftpe^oiQn laefe'so^ 
sobfe . «n ' incfdënte, sc Saltari solo fe^nre ël, reservandld 
aliftferior'ladftcisioiide lo principal;iiiO'rien|u^revOGa^ 
do^ei auto apëiado, todas las purie^ pictieftftqQe seiteeldi 
porelniismoCbi^sejoet dicho punlo. £sl6 'n<» p(Kir4 '{a<^ 
Hav sobi^ ningnn pariiciiilar qne no se bubiere^ pf^ 
pUeslb a la declsioft det ir(fei?iwn sakvo si' ser^lria^a^ 
tle<^ipensacic^p por caasapbst^ior 4« la deftnitl'vS apef 
lada, de intereses vencidos <lespttesv<te la mis¥Bra/6 
de daiiQS y. periuidios causados d^de'SK prouuncisymien* 
miinlo. <Ëi>Sm»iet»vii^ del Consejo remltir;^ al^ dël in- 
ferior cerlificacion del real dpcretO''efoe coiileDga la 
resalucim finat m la^^egundla insbnck deoti^d^ la^ 
seu^nir en quo se' puWiq». I^ pecur*s' dë ^^ra^ 
cion y revision de ouese habl6 afltes4eridr&D 'ifiiat^ 
fiiente$ ittgaii cmHra'm M^entenbias (ficiadfis dn efde 
»pel«cioin, en los uiismo^ • tërminos y lorm* i es^ica^Os 
{art^i'iei ed Wl^ddetpr^s<idi>r^^ '^ 

87*;, Elrecorso denulidad inlerpuedld*cou*^<la«» 
resolueiones del Consejo de admfenislr^ion se sasiatt*- 
ciara de itf^nli«o vRiodo qoe etdeapelaeion:r>y erCon— 
sejt) fallari el pro(»Bo cn deiioUba: en* los* ea^sos ^J"^ 
yi 3^*» del art; 73 d*l reglam; de Ifs Gbns€^08 f)r<»- 
vinciales, devolvteijdioio Jab^irfertisri-pajci^su ejtciteifft;. 



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haiiAru^beriiiffld pacte9 aci|ian.dou(}dy oomo. ^vi^^^Qi) 
conveairi^ datel cj^s l.f del citaag: afl;;. y eri los 4^^ 
5^M!Ci.^^ ¥*3.| del misnio el ^CQnsejd, ^i procediiere^ re- 
pppdjfëOlobi aoto&M m y e^ado, qoeit^ian :^ftles ^e 
(gosatersert^ ^uiida^, y los devolverji al /inf^rior pari^ 
qiieiios^.tOMiiliDD^ con .arrëgh) ^ la&Jejes {arti. 863 a 
m rf^/ir^am. de 30 .rf^ J^i dem^^'r- • ' 
oSp'^^; t^siplazod sQnalados^ po^^^^ dias en losoMticio^ 
yfj,reoi]r9e^<»)DlienidQsen estli^seccion se entendeiT^n tiii^ 
tel^ y 4jq) cotoproHdeçin* el de su, f^^a mebide. su 
f^lmiento, ni podran tCoar4arse> m es^lepdeitseMpK^ 
el Conspjo fuera de los casos en que ^e le resetva 
%pitf«^«»(e ia -facuttad; defaaceri^ £1 traRscui;r-o de 
jt^ti^rrtimt BeiMtlado para el ejereioiOide aljgen. de^, 
ifiçha stnupaneftrlo^eii ejecucibn', /Uaeii la pferdida del 
j^^^on0|i$ino. fEodo tërmino ëd suspendei^por ta miiëiv 
le^dfr^Jaopapte* iatereaada^ y no cunpezariiA eormr;»cm- 
jFA >los Jierederosj ^ina despues'de patsado el tieopo eo^- 
£fi^i#(i)P|tra'haeer inven-tdtrio ^piaradeliberar^iLolpla^ 
z^dejjBttJds. al arbitrio jdel .Gftn^ejo ;»er&n del liempo 
4;kji^tilt£UBeiite i^sario :para i|U0 ^$;^jecttla elaoto 
ft^6 q«i6.flë! ieonbedeo-, pudipndo sin embargoiM'orogaiv 
*e |w4tista:cai»a^^^* 26^a/>27i delreglam. dm^) 
-i!'83ffei j Sari ooadedada a (satfefacer dan^s y peri»iiioios: 
.f:f1.^4ç|iA ^arjte quef^Ucjtirë s#fiateinientOidet^ri»fcT 
l*> pc;nJabos iBftivos. u , 

B l ^if ^a^etfë' valieue de* Talsas ate^gaeiODes; 'ftegatiisas » 
4)j:^ba$, stepiiitaatoQes^ealun^ 
4tefWprQJridn i^.midieteQ* 'V . •/ - i * . [j.i; 
^b3)^=;;ba^oejsii> l^ijtftaiOf fundliimtitJ^ diedojei^ ret^ 
^iiOi*%i)iateppfetacipnv mvi^r lujltdad: 6 apelactoD 
de una seutenciaivj(r^iii0 faere Asasc^Hible de Bllod; '. 
snii.^'^qiieUa'rçuf a; aipela^ de ealiniard.ltemefaria 
-^lQualqilieriftlifft^'Ciasaf. ':ii r* ■;. ) :• !) .//:•<: .? •:. 
- -6)**J:5:ta qtie ieiivirt^d de efentencia 6 ACtei^cancr- 
''lSiQa^Hpoir ^m medio^ilegitimo de estinj^ii:se;las ofalt^ 
•gafi}oa$|vs:lnibiefë ^dense^ido (fiib s^ ppocediera ooni^ 
,lm:taDsgers(ma:<qbteineS:de[sa ftd^^s^cioi^ < . 



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6.**=La que con desprecio de las providencias del 
Consejo infringieren la prohibicion que se le hubie- 
re impueslo, 6 no restituyere los bienes que delenta- 
re (art. ilo-^jt^fe^lam. f^eferidfi.) rr, 

877. La ëbndiena dë danos y perjulcios compreH- 
de la indemnizacion de todos los causados: y cuando 
hayan de satisfacerse eslos, y alguna multa de los bie- 
nes del condenado, S3 dara la preferencia al pago de 
los pepjuiotos. $»r4ii tanibien coodettados al aJt^ono de 
danos y perjurjcios lus acluarios y ugiëres qae hu- 
bieren- practicado una dili^encia nula. Los -aetUarios 
Aefensares y ogieres que inffiiigiereti e3te reglatt.QQ^ 
to 6 no quisieren contormarsç <^ob sus disposiciones, 
podr&n ser condenados en una multa de 500 rs. por 
cada contravencion, aunque no cause nulidad, 6en 4000 
si reincidieren en el curso de un mismo ano: sobre 
la imposicion ^de estas penas ser& oido el castigado^ 

Erëvio deposito de la oiQUa, si- en 'ella consistieren. 
as multas que impusiere.el Gonsejo no podr&n es- 
ceder de 10,000 rs. {arU. 276 ol «82 del reglamntQ 
m'smo.) 










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. f- 



TITULO VEINTE Y TRË8. 







SECCION PRtMERlV. 



De los espedieRtes qoe se forman en los juzgadosde 
primera instancia. 



878. Como en sujj v^speclivos lugares se ba Iralado 
de los espedientes que se fnslruyeu para ei uorabramien- 
to de tulores y curadores^ los menores; sobre habilila- 
cion de uria muger casada para comparecer eu juicio; 
8obre acreditar lacuatidad de pobreza; parahaceruna 
informacion adperpëtuam; para oblener la entregao ad- 
miniitracion de los bienes de un ausente y otros; omito 
el hablar aqui de ellos, limit^ndome por tanto aesplicar 
los. mas frecuentes de que hasla ahom no se ba be- 
€ho meiliciou cspeciai. 



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¥ftAy.«ril:ir i*#R*:^«E. SiSr' 






1 pel cspcclienle sobre'cnagcnacicu dc bichcs dc ui('i|ores. ' ■ 



M paedën^ vendeliRfi! ^ ni grav^TSë eh niodo alfiUM, k m 
s^r cuabdo hmk' nec^ddad ^ i^suliiR'a ^us doefios cotr: 
nocld^ utilklad 4e su-enagenacion ^^fpivanftenj y .>i 
fitt de kdrfediiar iqa^B HiMsleii dichas t'irctinslaflcias; y; 
^u^ ioi lutoii^s 6 euradf^e^- de dq^eHos adqmeniil) JfaN 
ciilt^d para ejectlan la rndkada 'cnaigenaeionv oa 10-« 
dispëns^bl0'|)romftv^r on^^i^diente anle ^4 ? Jde* Qfr+i 
diht>r}o d§ atfael tntgai^j^ el'qae einpii^za' por im escri^ 
. 16 ^m prës6iiia»'erh'e{)^e^riliiirte deJ' liaertor dlietio, dfe 
los bienes, en el cual se refiere el caso ysfe demueS^ 
tra la utilidad y nocosidad de la enagenacion de lal 
6 cual finca^o alhaja; y së concluye suplicando se 
admila informacion sumaria que desde luego se ofre- 
cc al tenor de lo alefta(ifw.>y«|i^^2i '^^ suficiente que 
se le autorice para la venta 6 gravdmen que se sp- 
licita: tambien sc acompanaran a esle escrilo, si los 
hay, los documentos.en que consten algunos delos e>~ 
trëTnos'';t!^ftdtts(f£0/^1)(^, lilA 8V^.' 8.«;M4; (ft. H^ Pi 
i.'; i.\ti'L 5.^ 8.«, tit. i3, IK 3.^ t/t8, ti(. 46, P. 6.-; 
Febrero por G\(tierrez, tom. 3.*', cap. 1.% m(m. 85; y Go- 
yena, tom. 1.', nums.^H o/ 574.) 

880. Kl Juez admilie la infpr^a^ciop ofrecid^,, en 
la^c^e adema^de los t^sligos q^^; sp. preseplen como 
sabedores-de k^j l>echosv, bain. de^d^poner lambie/i 
<segont co9l«wbi:ft'eWkiSeyii!la,, tft»8 i^ib^gad^s bajo su re^- 
ponsal)ilidad',^b»-e; lU' n^içmAi^i VM-MJJLidad. di?.. lo so- 



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5M !rAA€Vi!CAf(MtSMU. 

licitado por el tutor 6 carador,/undandos^en las razo- 
nes de derecho que ecsislan en aquel c<iso. Cuando las 
causas alegadas se apoyen en objetos de alguna cien- 
cia arle, habrinide^stt^^etstroi^ados siempie per^itos 
en la maleria; como si se espone que la fincaestarui- 
nosn, arqnitectos, . &c. {las mismas leyes y autorës: y 
Zmiga,, £(çmt. depract., tm. 2.'', pdg. 33D.) 

88 1 . Practicado asi , y apareciendo comp^obadas las 
circunstancias dicbas, acordar^ ei Juez la autorizacion 
pedida, 6 la nogar&si resulta lo contrario; procediëndo- 
»e w el pruher caso k la enagenaçioiv e» publica 8ul)as- 
fei, para evilar todo fraude y perjuicio i loa menoi-es; 
puespor medio de la licilacion oblepdraa aqii^Uos ^ 
raayor prefcio posible porla fiiica; debiendo eslç. apli-i 
oarse ^ los usos mas convenienles;y \i«^ntciJ0S9S:&t l^s ra^ 
Rores, sobreio que^en su difa rendiran laoporMinaoue^'^ 
ta. IgvalesbdleiDhidades y reqvisttos se e(;si]eo> yattii;4 
veces licencia real^ para gi^^var'^ veiHler fifie^s^ M- 
hajas dei Iglesias^ fuiidacibnes ipiadosas, çorporacione^ 
V bienessugeCos arestitucion (lasmimas leyesiks 4 .^u 
2.r,W.44, P. I.*; la 63, /iV. 49,Pi 3.«; » lo$ wiQrfs 
eitados antes:) . . - . : 



Capitnlo M. 



Pel esjiedieAteisabre |icr«(}itar la buena coiulacta, limiii^ de 8ai«rt 
dnobleza. 



882. Cuando eonviene & algUno ju^ificarsu coali- 
dad de nobleza, su limpieza desangre ^o buena condno-^ 
ta, presentari^ al Juez del lugar 6 Alcalde constitQfiiMft) 
un memorial 6 escrito en qu^ lo soIid:te, ofrectendo so- 
bre ello inrormacion suifiëiria. EI Juez laadmite con 



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FRACTIC/i irOBWgI. Mf? 

cit^K^ii d^l Stndico dei pjiteblo; y dada çon treft tesli- 
gos^ue m ec^ea k io nieaoft, se maiida pa^ar el espedien- 
S^ ji,dichp\fanGiQnario, para queen \ista de su resultado 
esponga K^ç|ue.se te ofrezca^n justicia: despues SjC 
traen las ^cluaciones.a la \i&ta, y ise falla aproban- 
dala ju^liric!9cu>n cuantobalugar en demhOi, caando 
apareoe acreditada la inte6cio.n del aclor; A ge denicga 
dicba aprobaeion en el caso eontrario. Ai escrito qu^ se 
pre$enta debeu aoompianar cualesquiera docunientoi, 
cofno ejedtitorias de nobieza, anteriores inforn^aciones, 
cte. qoejusliBquen de algun modo ia solicitiKi dedn- 
(cida(teve*22 y 23, /iV. 27, lib. H, ^. tt.\ y Ziiniga^ 
Element.de prGct., tom. i.\pagi 334.) ^ 

883« ; £a cl casoquedicba. informacion oourra ba- 
ciarseen au(os peodientes'y 6 cuando baya alguno ^quien 
iaterese que aparezoajustificadoiocoDtrario, ^eiepres- 
t^ aadiencia; y «i se opone, se ie admite la oontra-justi- 
ficacion que ofrezca y documentos que acompaiie, y së 
decide ei espediente, segun io que aparezca justo en 
\ista de io actuado por ambas parlet. 



CapfiiHo II. 



De los espedientes para la subista de bienes nacioaales . 



. 884'. ■ Declarados ei) vtttta los bienes nacioni1?s''q(re 
soQ propiedacF dei laiNuQion, para Uevarla k efecto, es ue- 
eesario se-cftlebr(^ tina ^ubaBla por anle los Jucces de 
primera'instatfçtirde''tosijcapitaIe$ de (jrovincia, y otra 
«n la«6rte; e^c'pto cuaniio la cosa que va a ena^enar- 
se sea«le poco valor, ppei enlonces solo se egecula anle 
4icho* Jueces. Para reaiizai-: la subasla indicada se for- 



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508 'm^imcAmtmm, 

nia-tth e^>6di^vt0 rjn^ auli4i*tiMk ; un 1i§^fifeditf oi^M|«afl;fci- 

preseiitii mlquim pJi*i'sofia qnc! (les^e'ndquirii^ toibie-^ 
nt?sque liayau<le s.ul>asiarde,enel cual sttlicrta^ftpre^ 
€10 y que se puMique ^fi retnale^: tse oye instracUttati^ 
menle al onojtYgado en l^s apbkrio^ de ^moi^tisa^ 
cion y al Sindico' del ptreblo; së e'^ecuia el apn^cio 
por ei pi^iio que nbmbra dicbo * eiicargada ; -y sfe 
anbnijiii por edi€los,r que >se^ fiianen'tos paraj(^'ptfblM 
cm ysein<^erlan en los peri^rlicos, el dia, ibnvA y>te- 
gar (*n'que i^ ha d(i celebi^ar el ren^fal^, f)&raiq'{ie ao^- 
dan los licifladoivs (ine -quieran Udqtiirirlcte a ba'6er>fi 
posluras que lengart a bi^n. llegaldo el diu ^fiaiiado, sfe 
Hev^a ^: efeoin^ 1a subaslii cm eitac.ion de laa per^as 
di^jhas en lafmi-sma: foritta gue^ldsohttnfirlas (r^iltl^ 

Mfw$(fM mimo aH(^;*'ifi dëcretod^ las^ Ci)rkis de 26 de 



eapltalo 1\. 

T)cl cspcdicnlc p »ra la adopcion dehijes. 



88H. . La persona que dësee adoptar a Otra en lugar 
de hijo 6 nieto, acudira al Juez de primcra instaocia por 
mediojdei Kiiasoljçittud lilnda^a, en la qne.bega ye^las 
causas qiie%^S)rpelen;^>baT^eraqu0Ua pifeleoëioqf y qae 
tfnm lai ott^cunslancias qi^las lom fiCsigen paraaae 
proceda la adopeioti: & «Ita debercraiCOttjpHBanJesdo^ 
cumentos c^m acrediten U e^puesto^ : y ofrecer samaria 
informacipn para ,|n$tifioaiF io&qQc rnd^comprettdan los 
instram^nto^ gduaidos^ ËMuez>bb pop, pr^senlada hdnAr 



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Uneja ettj los docmmmWsqueJaacfiiWpafil?n,.yaëfi)J4rt 
la iirfocm^etori.ofirrCHla eon cilacioudeiProinolorfis^jaU 
yjd«diëi)cia:del adoplsindo, m padvGo persiQna4« quieo 
4epeoda, $ino.^ttt^iore 00 eda;1 de qn^.pjycda.n^anife^ 
Ui? pof ,si stt ^oluntad {//^Vfjs .c/W///. >1.6; .y /a 8^!", 0. 

' «86- .Dada.laiu^lificacion y.ev^çMftdas lasaudion- 
ptasd^cbas^ tteflja el jluetel espfdienle a la 'Vijfcia, y 
si -d^^e) resuHa quelaad^ppion puedej)j|cersei^egui) de^ 
repbo, y quee6 vwitaJQ*a;ai:a4opt»ndaratt4Dri«a a( atlop* 
lante paraque la realicc, ecsigiendoloque otor.gue.esr 
eritura publica coo lasgaranliasnecesarias, dequeen- 
tregara todos los bienes del adoptado asus berederos 
legitinQos, sisiendoaun infante, falleciere en la edad 
pupilarsin bac^r/ testanealo (%ec ^ite^/o^ antes,) 



CapHnlo V. 

Del ëspcdiontc sobrc insinuacion de las donacioncs cuanlinsar*. 

887. Es inoficiosa segun derecbo toda donacion quc 
esceda de 50Q ntar^vedis de o.ro» o. sean .25,600 rs. 
vn.; salvo las que se hagan, al fisco, k i^lesias, para 
redimir cautrvos ii otras obras pias semejantes; y por 
lo mismo el que quicra donar mayor surna 6 bienes 
qae la importen, debe acudir al Juezlle primera ins- 
tancia del ipaittido; pam fobteoër talcollad ide bm^ërla 
ir^iidatamnlev !&'^ ^ue^se* llariia %nmuacifm,pidmQiu\^ 
efitei fin prësentam tina soHdlud ^ di<:^(^ luQZ*en la 
lcfite; Bftaaiitfstje* loS';i)Yo^iVDs 'queiie.Jinpulsan.avobcar 
^1/7; qiDs ;)e quedan iaDn bione&;sufiK»effitei(i(Hira,^irr 
'%iii';bdott^dtfMei(Tftegiinr^>o;e$«ad<H ae^pafia^dp la .ei^ 



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ofitliVA de' la dortacioti, y los d<^eQniet>U)s fUe jmtl^ 
flqueh los heclios aleg^ds, sr losj httbienev'Y si n& 
on-eciettd(^ sobre ellos ioformacion &ort»aria de lesii- 
gos, la que adrtiillr& ël Juex con eitacion fiscal, coii-- 
cediendo 6 negando la aprobacion solicitada, segirii: i^e^ 
sullen 6 no comprobados los estremos dichos. Ëile es-- 
pediente se ^nti^^ga oifigihal & la K^atte intferesada, 6 
t^strmonio de ël para guarda de'su defëclio (fei^*9.*, 
tit. i.\ P. 5.^ 7.V lil 12,:/*; ^.' delF. n.\ »2.% 
tit. 1.% Hb. 4^, J^.' R:\ yGoyend,tbm.3.\ seccs^ *.» 
y &.' del tit. iS.) . - 



SECClON SEGUNBAi 



De Ids espedientes qne se forman en Ins aadiene ias. 



€«pitalo 1. 

-■*;.:.■* .; :^ ■ • -.:••':, i^ -'nrK>i> t-/:i!'p 'ujft I • ^v' > *'» 
-• M .. ; '•,. ., • :. ;,v |,;;»:w;'-^^ '^.;:^1) , :V-i*!';'j(n • i;l *•*»■''» 

'>^ 886v Al Soberaab i le eCMnpele. faci>lUii, Iflkediafidb 
l'ttsta Dania, ^ra oonceder kieeta^ 4irq)6nsa$ daile'yiiiue 
ae Ifaman' gii^itiSiQl 4i^ciit,cmlii^ m\\ii^^ eihantJt^ 
pacion^s y^^egitimacioups ''de feijos^'diq^eii^de edqd 
pttraPittitoi4nlfl*i^t: mi* :bieiiesi (un v meflQT, j}arn qoe. Im 
Ytudtts qoe' cofltraen aefeutidas mi|«^asf cwwwveB»la lu*- 



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FRACT^A FOMKMCv 544 

tela de Biis fcijos meiKrres, para que uii A.bog«do obu. 
lëngi e1 litolo de Escribatio, para snplir la fahMilde 
conllrmaclon <le un^ privilegio, para cbntootar Allimas 
volunlades, dispensa de formdlidaJdos 'en \os ofictos re** 
ntinciablei, ooncedë^ faeuUad & los propielarios de oft- 
cios enagenadcis para qiie nombren 'tenteodes 6^p?i- 
dores, para ecsaminarse en alguna facullad 6 jJfoftsfon 
en lugar diferente del designado por la ley, sobre ha- 
bilitar k los Clërigos Abogados para que puedan des- 
pachar asunlos civiles, y en fin toda-dispensa que al- 
tere las condiciones ^e^Rllft^iftirias de dichos oficios 
y profesiones, y otros casos semejantes. Pero no pue- 
den concederse dispensas de la edad que se ecsige pa- 
i*a. «ÇT E^rib^no, Procuvador, Mëdico, Ciruiano y otros 
de igual ^clase, ni respecto a falta de cursos acadëmi- 
cos (leyes 4/, tit. 5.% /*. 10, N. B. ; y latleM de 
Abrilde 4838.) 

889. Para que la Corona conceda cualquiera de 
\m gracMis referidas, se necesita acudir 41 la Au- 
dienciii coa una doiidtad, aoompanandoolra alSoh 
berano, 4$ ifiic nundu instrttir 'sobi^ ello el oportu- 
M etipediente! en ^ictia fnstancia deber&n ëspi^e&a»^ 
fte tos fflottvoB ; racvooftles y fundados que bav y ha^ 
cen'ttecesariaJ la dfepensa^ porque no ecsisliehdo afpne^ 
llosi,' 00 se concëdera la gracia. Incoadp el ësped^en- 
lo, el Tribtiftial lo manda pasar al Juez do' prime^ra 
instahcra del /mrtido de donde sea veciho el gpptioan- 
te,;6 dofldn radique 'cl ofleio sobre qoe verse 4a so-* 
Hcilud; qtiien oye inslrttcllvamente ^ los que pueda 
intëresar :6 perjudicarla dispensa, reoibe las informa- 
ciohes 'f ^dociimeiitos q\ne los interesadosfle presisnleh 
criaf^oryo (leUuderecho, y »*an p«?eile decfetar otrasdiU^ 
g^rtclas de ofiaio, cuando^lnscreaneceparias;, para avëi- 
ri^ar tn^jor Ut^ v^d^ 'del caso, y con! mi infiriiite 
soyd de^eUe d'fe«|)ediet)t« 4fHnn Aodienciai' Estato 
'l«fea»*U3in^l)9ui'a^fiseal, y isifnoftrteen^ »ttfi- 

d^1)iëm«ti«e6iMtririil9,n9mOlkbMla4'> infbrmmnonfffii^ ids 
•M{^o>^'(|tr^'jit£gire^ pi<^ci6osrpor s^ remitiend6(o 



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d* uiievo al imir:^ i©ai>da-p<>r.4iiUnap?te\arJo4l Q<kr 
biernov adompfmado tj^ 8vvjpfori>ie,'par^ ,que S. M;. 
en- visla'fde .lodo coqced^ 6 ui^^^ie la .^racia pvc^tefl- 
dida; debien(la> eiv ^l jpri]»er ca^.alm^r, elJnieresst* 
do \oi dei^eclios; sejialado^ en la? larlfas segun la gra- 
cia que hftya solicilado ifceal, orde^ rf# .IrP de, Ahril 






Df Usi p^Jiiid^fentfS en solicitiid dë/jnjçgado:* t pt^mMof to fidtftljesi ■ 



';890i. El letrado qiie se.:etteu0nteafen el casode as- 
fHfst a que se ;le DOflibr^e fMbra <le«e8vpi?nar unjtt^ga* 
do3depiTirtM»ra:instanfeia 6 iua3upfoiftOitoria figftal;jdebOipre- 
%HA%vik la l^Uiiita ^uberaaiivd deJa^iiudienoia f^PieetlYa 
unbsDlloniKldiri^ida^altSobei^miOi* aeoippa«ddai4ei^ li^ 
l^jtlai Abogadoy ide pmaV iel^Ki^ioiftide istt ccnmIiick 
ta iboffal ly polttkli, BBiPf^tida .de baiHisifto, <^rN^r 
.ciwnmv;dei;aa' hkbif siA) protieeadio, muUadio^tUijapejrJ^ 
AtbidQ:.j»d[icialrofnte'>en jeir4esfempolo4e Isu prpCesiofi, 
de^ haber ejerc^do J4; atogaeiai loa/jaflt^ mareados por 
Ja Jeyv de ircuuir los otimMieiiuisilos quel4 .itis*^ 
Qp^ecsige, yjsu relaoion de^ m^eH'^osdoGumeutada de 
{lo$ que MivierejLaJunta, eti su.oonsoriieo6ia* mandafor-^ 
^ar .e^l op^^uttb e.»pi9|liiea4e que; pasa;al/Frseal 4el 
Tribunalf piaraque e^/du. Ni^a eapjD^p^a loconveniau- 
ti^*4o.!qu6i becho^ por, aiedioid^.io^ciad pifle informes 
M^xfHA de las duatidadei y; ciroun$tahciaii del iAter^ 
^ado k las. persoilasF ?&. quienes orae 4 propofcilef. que 
>g0aeralinenlë sAd: eiJuez c|e prynEera iJMtafiscia^<el;Pro- 
aj^^orli^id y oLpresM^ate de| Ay^tamienlo;: loSiVie 



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PHACTICA FOnEKSE. 543 

evacriados, vuelvc el psppdiente k la censura fiscah 
V hallandolo suricientcinonle instniido , se remite al 
(lobierno para su' resolucion, acompafiado de iin infor- 
me especial de la Junla ((5rrfen de la Regencia provi- 
sionai de 28 de Enero de 1841 ; y real dec. de 5 de Ene^ 
f'odemk:) 

89>1. Lps Jdeces y Promotores que afepirën k ser as- 
cendidos en sa carrera, debcr&n promover las mislnas 
gesliones y diligëncias dichas para que sn solicitud 
se remita al Gobierno. Los pretendiente^ no emplea- 
dos aun, pueden dirigir la instancia al Ministeriode 
Gracia y Justicia en derechura, pero acompahada de 
los documenlos y requisitos que se han referido [las 
mtsmas drdenes citadas antes,) 



Capitalo III. 



De los espcdieiites que se forman para la* provision de eseribanias 
vacantes. 



892. Cuan-do vaca una escribania, el Ayuntamien to 
del pueblo debe ponerlo en conocimienlo de la Junta gu- 
bernalivade la Audiencia, laque empezar&un espediente 
instruclivo, tomando al iritenlolosconocimientos opor- 
tunos acerca de la necesldad y conveniencia de su pro- 
vision; pues si no la hubiere, no se proveeri nueva- 
mente: mas si resulta que se esti en elcasode nom- 
brar persona qtie la sirva, se procederi para ello de di- 
ferente modo segun los casos {reales ordenes de M de 
Mayo rf^1837; \% de Oclubre de i 83S; yrealdec. de 
b de Enero deiSkk.) ' . 

893. Si la escribania vacanle pertenece k amorti- 
zacion, desde luego que resulle la necesidad de que 
se provea , oficiar^ la Juuta allntendente para que 

TOMO II. 33 



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154 i rHACTICA FOREMSfi. 

'de la manera ordinaria publique, y celebre su suba&- 
ta; y ejecutado asi,reniita el espediente que forme al 
intento. Yenidoeste, se mandan tomar los informesopor- 
iunos aëerca de la conducta y cualidades de la per- 
-sona h cuyo favor se bubiere rematado el oficio; des- 
pues se pasa al Fiscal de S. M. Con el finde quecon 
presencia de ^l estienda su dict&men; y pueslo, se re- 
mite original todo al Gobierno, para que resnelva en 
6U vista aprobando lo hecbo, y babiendo por nombra- 
do al Interesado; 6 negando su aprobacion, y devol- 
vlëndolo paraquese rehaga 6 reforme, segun losde- 
fectos en que se hubiese apoyado dicha negativa {las 
drdenes citadas.) 

894. Cuando la escribania que v^ ^ proveersesea 
de la pertenencia de un particular 6 de nombramien- 
todela municipalidad li otracorporacion, deber^n udir- 
se al espediente referido los titulos aue prueben la 
propiedad, 6 privilegio para hacer el nombramiento 
y el que hu4)iere recaido en la persona que bade ser- 
virla, conlinu&ndose en lo demas como en el caso an- 
terior. Para el nombramiento de Notario de los rei* 
nos es necesario tambien se forme un espediente se- 
mejante al anterior, que igualmente se remitir& des- 
pues de sustanciado & la resolucion del Gobierno {ias 
mismas reales drdenes.) 




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TITULO YEINTE Y CUATRO. 






SECCION PRIMËRA. 



De Im qae se fornaii por k& alcaldesy ayaRtamiejitM. 



Capftnlo I. 



Del espedienle para rt reparUmientodeKraiiosdel pteito y su reln- 
, tegro. 



895. Sn hi ëpoca oportuna deben los Ayuntamjen- 
tos fijar edictos invilando k los vecinos que, por ca- 
reeer de trigo propio d otros granos, deseen ODtener< 



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546 PRAmCA FOnENSE. 

Jos del Posilo para la siembra de las lieiras qne dis- 
fruleii, k fln de que en cierto lermino que al inlen- 
to se les marque, presenten relaciones juradas-del gra- 
no qne neoesitan, y las iierras.que iiemn prepara- 
das para senibrnr n barbechadas en aquel ano. Pa- 
^ado dicho plazo, y tresdias masqueaun puedencon- 
cederse, se nombran dos vecinos labradores 6 inleli- 
genles k quienes se pasan las relaciones presenladas, 
% (ifl de. que inforpiados de su veracidad o defectos, 
formen el repartimlehtoquc Tstimaren justo; en e\ que 
deller6av ser aiendidbs con prefcrencia.los que bubie- 
ren salisfecho en todo <) parle ^us descubierto^ a favof 
del mismo estabieciraienlOj v los mas necesilados {arls. 
43 y 14 de !a ley 4.% ///. 20, /*. 7/, A. IL; 2i de la 
de 3 de Fcbrero rf^ 1823, rcsL ën 30 de Agosto de 1836; 
y caso 5.'' del 80 de la de 8 de Enero de 1845.) 

896. De dicho reparlimiento y calilicacion sc dh 
cuenta al AyuDlamienlo por su Secretario, y si lo con- 
sidera arreglado lo aprueba 6 modifica en casoconlra- 
rio: public^ndose despuesotro ediclo para que los inte- 
resados se personen en la secretaria k enterarse de lo he- 
cho, y puedan e^oner los agFavios.que crean se !es tian 
inferidoen el reparlimiento, 6dar^eporsatisfechos,clian- 
do lo.eslimen bien ejecutado. Si se proponen algunos a- 
gravios, se pasa el espedienle otra vez h los reparlido- 
res para que en visla de todo obren segun ecsija la 
equiclad y juslicia: ciuiudo.iodavia haya quien con— 
sidere mal hedia la oporacion,*puede quejarse al Gefe 
polilico; quien, oido el Consejo provincial resolvera lo 
conveniente. {art, 1 5 rf^ dicha ley 4 ."; y la deS de Emro 
citddd.) 

897. Terminado el espedienle se procede 4 hacer 
la distribucion de los granos con sujecion al reparti- 
miento aprobado; ecsigiendo prëviamente k los que han 
derecibulos queotorguen una escrilura en que se obli- 
guen k devolver los que tomen y las creces , que 
son medio celemiu mas por cada fauega que b^yao 
llevado, k cuyo iutenta darau fladoresabonados e bi- 



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poiecarAn bienes suficienles k cubrir dicha respon^ 
sabi idad. hslas escriluras se esliendeti en un libro (lue 
se Jieva al inlenlo, las flrraa el dëudor y fiador 
un testigo k su ruogo y el Seci-etario del Ayun- 
lamiento, y surlen el misrao efecto<iuesi se otorga- 
ran en el prolocolo de un Escribano piiblicofflr^ 17 
de ialejf i.^eitadala ^,-ynotail dol dicho tit. 20; y 
nal cëdula de 15 de Julio de 1815.) 

898. Llesado el tiempo de la recoleccion inraedia-^ 
la, tienen obligacion los que han lomado granos del 
rosito de devolverlos en dineros o en la misma es- 
pecie con las creces d^ qne se hablo antes; debion- 
do llevar losgranos k la panera, sin entrojarlos en 
SHs casas, desde la era misma en que se encuentFen. 
^i no lo hicieren asi , formara el Secretario del 
Ayuntamiento una nola de los deudores, para que por 
acuerdo de la corporacion, se les requiera al pago de 
io que respectivamente adeude;! y lo veriliquen en e\ 
plazo que para ello.se les asigne (arts. 18 y 19 de 
tanusmalpij 4.'"; ynotaM, tU. W,hl. l.\ yV. /?.; real 
orden de ilj dë Octutfre de 18?4; y cireular de fa Su^ 
perintendencia general de i8 de Jmio de 1819.) 

899. Cuando ni aun asi se logre el cobro, forma- 
ra el Secrelario otra Usta de los descubiertos, y dada 
cuenta al Ayuntamrento, esle manda pasar al Alcal- 
de cerliricacioi) del . acuerdo en que se hayan decrc- 
lado tos api^mios, y del importe de las deudas, per^ 
sona^ obligadas y sus fiadores con referencta k los 
libros y asientos del p<isito: con ella y copia de -la 
escrituTa de obligacion se forma un espediente de apre- 
mio conlra cada deudor por el mismo Alcalde y por 
ante el SecJ-«lario, en ei que con atidiencia 'del Siui- 
dico que hace las veces de actor, se siguen los rais- 
mos tiiraites y formalidades que en lu via de apremioen - 
ne^oeios comunes- {arte. 20 dedichaley A."; 217 y 218 d^ 
lade- 3 ieFebrero da 4823; yla deS de Emro rfe 4845/) 

900. Si durani^ su sustanciacion se suscUare al- 
gMUjaiilispula que jprodujere coutension, como sisje pp%- 



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548 rftACTICA FOBKNM. 

ne por el apreiniado alguna jasta escepcion qoe ecsi- 
ge conocimienlo de causa, si se deduce tercëria de do- 
minio 6 prelacion elc; debe el Alcalde pasar el es- 
pedienie al Juez de priniera iuslaucia del partido, porr 
que solo tiene iurisdiccion para conocer de ël mien- 
tras conserve ei car^cter de gubernativo.. Tambien se 
reparte k veces dinero del p6sito con igual ob- 
jeto que los grauos, y llegado el casode su pago pue- 
de bacerse en especie 6 dinero, abon&ndose por cre- 
ces 6 rëditos del dinero ^ razon de un tres porcien- 
to (arts. \% de la misma ley 4.*; 248 de Ja de 'i 
de Febrero cUada; y real Cëdula de i5 dë Julio de 
1815.) 



Capitalo II. 



Oe'losespedieiites para el reparto y enagenacion de las Uerras de 

propios. 



901 . Los terrenos de Propios de los puebtos, escepto 
los destinados especialmente al servicio del publico, co- 
mo los ejidos, las plazas, calles etc, se ba manda- 
do se enagenen k particulares, debiendo por e) tan- 
lo ser preferidos los vecinos& los forasteros; cuyas ena- 
Çenaciones han ' de ejecutarse por los Gefes politicos 
por los Ayuntamientos con cttacion del Sindico en 
puDliea snbasta, ya en yenta real k dinero 6 papel 
de crëdito contra el Estado, ya k censo enfitëutico; 
7 los que no sa enagenen, deben repartirse entre los 
Tecinos labradores 6 yunteros que no tengan tierras 
bastantes para ocupar sus yilntas propias; dividiëndo* 
•6 en soertes de k octho fanegas, y ditndose por cada 



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I 



rAAmCA FORKNir. 51 9" 

nDla una snerte. Tambron se han de distribuir a ca- 
a uno do los braceros qne lo soliciten suertes de k 
tres fanegasproearandosean de lasmas cereanasal pue- 
blo {ley a, hX 25, lib. 7.% N. «.; fa de 4 de Enertr 
ie 1813; reales irdenes de 24 de Agosto de 4834; 3 
de iVarzo de 1835; y i dt Jmio de tsai.) 

-90*. L^s tierras ya repartidas anle8,.na se mcruf- 
ran en la nueva distribucion, mrentras hs que las- 
disfrut^n las tengan labradas y abonen ef c&non «|tie* 
se les asignar^ en el reparto, de que despuesse ha— 
blar&; el que §i dejaren de paçar un afio^ pertfe— 
rku el derecho iellas^ y quedaransujeta^i nuevo re- 

Grtimiento. %&n igual pena tncurren los que las reci— 
n nuevamente en las drstribuciones posteriores y de— 
jen de pagar {tey 17, ttt. 25, Itb. 7.%JV. ft-> 

903. Las tierras de Propros repartid'as & vfrttid d9 
la real cedula de 1770^en.que han venido sucedien* 
do los representantes^ de los que lasrecibicroOr pas^n^ 
do el cinon como sf fuesen verdarferos enfflfusfs; 
las distribuidas & virtud del decreto de bs Coirtos de 
4 de Enero do 1813; las obtenidas del mismo moda 
por ordenes suporioiTS hasta 13 de Mayo de 1837; y 
aun los lerrenos dc iguat perlenencta coiupadnS' arbi— 
trariamente, que hayan sido mejorados^ pfc^ntando vir- 
nas 6 arbolados; deben conservarse k las personas qne 
los disfruten, con tal que abonen^ los que no lo tuvie- 
ren senalado desde el principio, un dfl« por çtenlerso^ 
bre el valor del terretto aote& de ser ipptido eu cuU 
livo 6 de haberse hedio las mejoras {reaf ordm de S 
de Marzo de 18*4; decretos de las Cortesde &^de Mar^ 
«0, y 13 rff Mayo de 1837; y oiro- d^ la Reyenda prth- 
mional de' 9 de^Febreror dm 1841*..) 

. 904. Para realizar dichos repartUniftntos di^ Tas Ifer- 
ras de Proptos que aun naesten enagenadas 6 di^ri— 
boidas, debera el Ayunlamienlo acoroiir la foittractoiu. 
de dn espedientë^ eii el que eoa cofMoiiarento del Sin- 
dico se nombrao inleligeutes que bagan ta medicion de^ 
bs terrenos^ los separen en suerles de la cabida dictia,. 



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520 . PRAGTIGA FORENSE. 

y les a&ignea.elc&noa anual, 6 sea el tanto que por 
su disfrute ha de abonarse al foudo de propios en ca- 
da ano; lo qne ejecutado, se anunciara al piiblico pa- 
ra que los labradores y braceros que deseen oblener— 
las, y se hallen en el caso de la ley, se presenieu re- 
clamandolas en el termino que se les asigne al inlen- 
to. Pagado, se d& cuenla al Ayuntamienlo de lasins- 
lancias presenladas, y aun pueden personarse k hacer- 
las verbalmenle los aue no las hubiesen forraado por 
esCrilb: la Municipalidad, leniendo presente l^s cua- 
lidades y circunslancias (le los pretendientes çon au- 
diencia del Sindico, forma el repario 6 distribucion de 
la manera que considera justa; remitiendose despues 
el espediente ci la Gefalura politica para su apro— 
bacion. Devuelto que *sea obtenida esta, o reform'ado 
en los iermiuos que lo haya eslimado conyeniente ol 
Gofe , se procede k dar pdsesion & los agraciados 
de sus rospeotivas suertes; a los que sëi les debëu 
oiorgar las correspondientes escrituras en que const^ 
la legilima adquisicion de Jas tierras, y la obligacion 
k salisfacer el c&non anual asignado por ellas (leyes 
47 y 18, tit 25y. Hb. 7:% N, R.; la de 4 de Enero 
de i 81 3 ; y arls. 1 04 y 1 05 rfe la de 3 de Febrëro de 4 823; 
81 de la de 8 de 'Enero de 1845; y la de 2 de Abril del 
mismo ano.) 



Capitido III. 



De los espedienteg para que se derriben y labrdip naeVjaipente ios 
ediftcios ruinosos. 



905. Ya se dijo hablandode la* denunoias de obra 
vieja en en el cap. ^/, sec. 2.* dël lit. 4», que ciuando 



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PRAGTIGA FOREKSE. ^M 

se nolase que algun cdificio se hallaba ruinoso,6 des- 
Iruido en su pjrle estorior, podia promoverse y decretar- 
se de oficio por los Alcaldes de los |)ueblos, 6 bien a pe- 
licion del Sindico 6 de cunrqBiem \ex5nio su derri- 
bo y reparacion, k fin de evitar el dano qUe de caer- 
se podia sobrevenir al Necindarip, y de que no se con- 
vierlan las poblaciones en monlones çle ruinas, siqo que 
por el contrario se conserven y berniosce el aspeclo 
piiblico; y se esplico alli la ritbalidad y lormalidades 
de lales dennncias. De raanera que abora bastara de- 
eir, que lan luego como por parte dado por nn arqui- 
leclo ^ maeslrode obras en defectodeaq«el,6 norolro 
ffledio Couste al Alcalde que una c<vsa se balla rui-r 
Bosa, deber4 mandar se forme el ojmrluno espeëienle 
V que se baga saber al cVueKO dc ia linca la derri-* 
fee y reedifique; cotnpeliendele u que la \einla 6dA 
4 censo caso de qae carezca de mfdios paia poslimr la 
obra. Si estos espedkMites por cuaiquiera razduse hi- 
cierep contenciosos, debei*a inmediatamente el Alcalr 
de pasarlos al Juez Ae primera inslanc4a para. la de* 
cision de ia cueslion suscilada; pero sin- dejar de^esr- 
tiouar cuando baya lerminos babiles; por que el derribo 
y obra se ejeculen de la manera debida, y baj(» la 
direccion de uu arquitecto* Si algunu se creyere agra- 
\iado con estas pro\idencid8 del Alcalde, loiiusmo que 
con las demasque diere en negocios gubprnalivos, po- 
dra acodir en queja al (Jefe Volilico de la provincia 
ikye» 7/ y nota 4.«* del tit, *19, lib. 3.?; 4.'" y mta 5.% 
Ut. 23; 2.% tit.^s lib. l.';^.y l.\ tii. 22, lib. 8.\ JS\ 
R:\reales Cidulas de 2 OcMre de 48H; y 21 de AbrU 
de 4828; real orden de 1 de Efiero rfr 4835; y art. 209 
de la ley de 3 de Febrero de 1 323; y Insde ^ de Eneko ^ 
^deAbrildeiSkb.) 



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522 FRACTIGA FORENSB. 



CapiUilo IV. 



De los espddtentes para la subast^ de los abastos pdblicos. 



906. Los arbitrios manicipales impaestos sobre las 
Yentas do carne, vino, aguardiente, vinagre ect., A sea 
el derecho de ecsigirlos, se arrienda anualmente por 
los Ayuutamientos, debiendo hacerse en publica su- 
basta.' A este fin se publica por edictos el rematë, los 
que se fijan por termino de treinta dias, marc&ndose 
e\ presupuesto 6 cantidad en que esti'i valorada la renta, 

Jformandosi3 un pliego de las condiciones con que se 
a de verificar la subasta; y para ello se iiistruyp el 
oportuno espediente. Llegado ol dia senalado, se abre 
ei remate por el Alcalde con asistencia del Sindico y 
de un regidor nombrado al intento; se admiten las pos- 
luras que se hicieren, C'On tal qne cubran la cantidad 
del presupuesto; entendiendose la mejor, no la que su- 
badcdicha suma, pues no debe admitirse, sino la qae 
mejore las condiciones de la suhasta, obligiindose k 
vender al publico la espeoie mas barata y de mejor ca- 
lidad, a fin de que redunde en beneticio del mismo 
vecindtirk), que es lo que quiere la ley. Dada la hora 
ën que ha dë finalizarse el acto, se cierra la subasta, 
declar&ndose la reuta k favor del mejor postor; pa- 
diendo despues admitirse en el termino de noventa dias 
la puja de) cuarto, esceplo en el abasto de las carnes, 
en que solo tiene lugar, segun la ley, el pri- 
mer remate. Guando alguno se creyere agraviado con 
las decisioues del Ayunlamienlo en el caso dicbo, 
y demas que ocifrran sobre Propios, P6sitos y otros 



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PRACTIGA FORBNSE. 523 

particulares de qae conoce la muDicipalidad; recar- 
rir&n a la misma para 'qoe reforme su acuerdo, 
y si no lo obluvieren , Ilevar&n sus quejas al Gefe 
poMiicty {kyes 8.', U, 26, ^^ 26, M. 16; y 49, UL 
47, tib. 7.% N: R.\ arts. 94 y 92 de ta de 3 de Fehr. 
de ,4823; y tas de 8 de Enero, yide Abritde 4845.) 

897. Ën eslas subaslas no debe inleresarse direc- 
ta ni indirectamerite ningun capituiar, ni dependien- 
te del Ayuntamiento; y se hade procurar bajola resr- 
ponsabilidad de losque las autorizan, que el rematante 
otorgue la correspondiente escritura a sohënlar el 
importe de la renta, daudo fianzas suficienjles k sa- 
tisfaccion y tambien bajo la responsabilidad de los mis- 
mos. Si no se presentasen licitadores cuyas posturas 
seau admisibles, laadministraciondela rentay elabas* 
toquedar&n k cargo del Ayuntainiento. Solo erarrenda-^ 
dor, despues de baber sido'aprobado el espedienle, si con- 
ira ël se intenlare alguna reclamacion, piiede libremente 
vender la es|)ecie sobre que gra\a el arbilrio arrendado; 
y los demas vecinos quequieran dedicarse'^ ignal espe- 
culacion, han decouvenirse oconcerlarse antes coo 61 
sobre la canlidad quer deben abonarle por las ventas 
qne hicieren; para indemnizarle de lo que deje de 
espender por causa de los puestos publicos que esta- 
blecen los otros, y le sirva de ayuda para pagar la 
renta en que consistio elarriendo(% 27, /i/. 46, /lA. 
7.%.A. ft.; y arts. 80 y 81, cap.%.'' de ta instruc- 
eion de 4846; 9, 41 y 42, cap. 9.- de ta de 1828; 
circutares de ta Vireccion genfral de Propios de 46 
de Marzo de 4829; y 6 de Abril de ,1838 ; y teal 
drden de ii de Febrero de 4840.) 



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524 fRACTICA FOUENSE. 



VHpHnlo V. 



D«l cspediente parael repartimientode contribucione^. 



908. Al priHcipio dë cadti ano debeir los Ayunta- 
miontos formar iin padroii general en que compren- 
dan lodos los vecinos y forasteros que lengan algunos 
bienes, profosron 6 induslrla en el pu^blo y su tor- 
mino, marcando por clases lo que k cada itno le cor- 
responda; y beclio, «e practica el amUlaramienio b %9t 
el lanlo que se gradiia de ntiliJades anuales a cada 

-cual por dichos couceplos. Para ejecular esla ullima 
operacion con el lino y justicia debidos , y evilar 
lodo agravio ^ los iiiteresados, Meben nombrarse per- 
sonas de probidad *e inteligentes, que la realicen en 
union con dos niayores contribuyeiites nombrados por 
los hacendados forasteros, y dos pdr cada clase de Jos 
vecinos [art. 89, cap. 8." dc la instmcciim dc 16 dt 
Ahril de '\S\6; resolacion del Hegente del reino de U 
de Junio de 1841; i/ real decreto de 2^ de Mayo 4845.) 

909. Hecho el amillnramienlo, y sabido por cou- 
siguiente el iotal de ulilidades 6 caudal imponible, 
como lambien el importe de la contribuc*M)n que ha 

•de ecsigirse, se hace la competente comparacion. y dis- 
tribucion, sacandose el lanto por cienlo que a cada 
individuo corresponde por sus bienes, induslria, elc; 
que es lo quc deben pagnren aqiiel ano por la con- 
Iribucion. El resultado de estci operacion 6 reparlo 
ejeculado, y los bienes y utilidades que han st'r\ido 
para formarlo,'se pone al publico en la secretaria ca- 



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PRACTICA F0Rfi7<SE. fi2ë 

pitular par qyinco dias pai*a que los coolribuyonjes com- 
preodidos en el, espongan al Ayuntanjienlo lo^ lagra- 
vios que crean se les ban inferido; los que se toma- 
ran en cousideracion y se desbaran,.si se estiman pro- 
cedentes, .0 se desecharan en caso contrario; remitiëi)- 
dose en seguida el espediente al Intendenle para su 
aprobacion {arts. 90 de dicha instruccion; 47 de la 
ieu de 3 de Febrerode 1 823; y realdecreto de 23 de Maya 
cjtado.) 

910/ Si algnn conlribuyente creyere injusta la de- 
cision del Ayunlajniento sobre los agra\ios querecla- 
mare , puede açudir en queja a diclia autoridad 

i)ara que se le adminislre justjcia : a la quc tam- 
ien returren los pueblos, cuando tienen por esce- 
. sivos los cupos que se les han designado por sus conT- 
Iribuciones, para que se modifiquen y arregleji k lo 
juslo. El Inlendeulesin.perjuicio de que selleve k efec- 
to el reparlo hecbo , y con el fin de indemnizar- 
lo en el inmedialo, si fuere jusla la queja, loma iusr 
tructivamente en uno y otro caso los informes que es- 
tima necesarios, y decide lo que considera arreglado, 
segun los datos adquiridos, sin que contra su falloha- 
ya ulterior reclamacion (arts. 90 ?/ 91 de la citada ley 
de 3 rfe Fehrero\ y real decreio referido.) 



Caplialo IV. 

De otros espedientes que se forman por los 'Ayuntamientos. 



911. Siempre que deba praclicarse alguna obra de 
ulilidad piiblica, como la construccion de un cemen- 
terio, circel, camino 6 fuente, la composicion de los 
mismos, 6 4e cualquier oiro ediGcio publica, la ad- 



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526 PRACTIGA FmMSR 

qutsicion de terreno para elfo etc; es forzoso se ins- 
truya un espediente en que con audien^tia del Sindi- 
co se haga conslar la necesidad y conveniencia de di- 
cha obra, y su costo 6 presupuesto degastos aproc^ 
stmadamente por declaracion de peritos, que recono- 
eicndo la operacion que ha de hacerse, formen ia gra- 
duacion 6 aprecio debidos. Ejecntado asi, se remite ei 
espediente al Gefe politieo eon el fin de que aprue- 
be la obra y los gastos que han de bacerse y se pa- 
sen en cuentas como legitinrios , si estos esceden de 
200 reales en pueblos de menos de 200vecinos; de500 
en los de 300 k 4000; y de 2Q00 en los restantes, pues 
cuando no pasen de dichas sumas, no es necesaria ia 
autorizacipn indicada para hacer tales gastos. Tam- 
bien se acudira al mismo con el fin de que facui- . 
te al Ayuntamiento para qae haga una derrama veci- 
nal, cnando no alcancen a cubrir el presupuesto di- 
cho los fondos municipales {leyes de 3 de Febrero de 
4823; 8 de Enero, y%de Abril de 1845.) 



SECCiON SEGUNDA. 



De los espedientes qne se instrnyen por los Gefes 
politieos, Dipntaclones y Consejos provineiales. 



Capiiiilo 1. 

Del espediënte sobre habiHtacion para ca^arse por discenso patemo. 

9i^2. Segun lareal pragm&tica de i80Z{leyiS, tit. 



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mCTICA FORENSE. S27 

2.^ lib, 40, A. B.) cualquiora que no baya cumpli- 
^o las edades que en la misma se marcan, necesi- 
ta obtenerel consentimientode sus padres, abueloso cu* 
radores para contraer matrimonio; debiendo, sl estos 
se lo niegan irracionalmente 6 sin causa bastante, ob- 
ienerlo del Gefe politico de la pro\incia, que es la 
antoridad aue la ley ha facultado para suplir aquel 
indispensabie requisito. Para ello presentara el inte* 
resado una instancia en que refiera los becbos, y supli- 
que se le conceda licencia para contraer elmatrimonio 
deque ha hablado: el Gefe ecsige informes sobre el con- 
tenido de ia esposicion, que suele remitir original, 
las cualidades, medios de subsistencia con que cuen- 
te el pretendientey demas circunstancias del mismoal 
Alcalqe del pueblo de su domicilio; k quien le en- 
carga los reciba tambien del Cura p^rroco. Igualmen- 
te se previene que averigiie del padre, abuelo 6 quien 
debiera darle el consentimiento para el matrimonio, 
si en efecto se lo ha negado, y si insiste en la nega- 
tiva, espresando las causas, en el caso de que lenga 
a bien manifestarlas. Ejecutado asi, y devueito el es- 
pediente al Gefe politico; este lo ecsamina y pone su 
decreto concediendo el permiso para el casamiento ^ 
negindolo, segun lo que crea procedente (leyesiSJiL 
2.% lib. 40, iV. R.; la de H de Abril de 1843, m- 
tablecida en 30 de Agosio de 4836; art. 264 de la 
de 3 de Febrero de 4 823; la de%de A bril de 4 845; y Go- 
yena, tom. 4 .**, num. 480.) 



Capiialo U. 

. Del esi>ediente para la espropiacion fbrzo&a. 
943. A nadiese puede obiigar, generalmente ba- 



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828 PttACT ICA FOttENSE. , 

blando, k que eflagene ftus cosas, sinaquisiere bacerlo 
valunlariamenle: pero si en la enagenaçion se : in- 
tëresa la causa publiea, puede ser compelldo a ello eft 
la forma y medianle las solemnid{\des que las leyes 
eslablecen. Cuando, pues, ocurra un caso de espropia- 
cion por ulilidad comnn, se inslruira un espedienle 
ante el Gefe Politico en el que debert^ hacei*se constar ante 
todocon audiencia del Sindico, que es realmente de nece- 
sidad y utiUdad publica aqaella enagenacion; lo que 
se pondrii seguidamente en conocimiento del duefio 
k quien se oye inslructivaraente, para que si quisie- 
re buenamente prestarse a ella, nombre peritos qm 
en union con los que designe el Ayunlamjento 6 cor- 
poracion a quien inlerese la adquisiciou, aprecien la 
finca que ha de enagenarse, bajaapercibimiento que 
de lo contrario se nombrar^n de oficio, como lambien 
tercero en caso de disCordia, par.lndoles el perjuicio 
consiguiente: si uo quistei'e el doeno presl^rse k lo di- 
eho, se egecutar^ de oticio con su citacion; 

91 4. Hecho asi, y verificado el aprecio , debe- 
rk abonarse al duefio de los fondos publioos el im- 
porte a que ascendiera aquel en raetalico , ade- 
mas los dafios y perjuicios que se le siguieren porla 
enagënacion, y un tres por ciento sobre el precioin-*- 
tegro de la lasacion: obligandosele despues, si noqui- 
siere hacerlo voluntariamente a que otorgue la corres- 
pondiente escrilura de venla; en la inteligencia que 
de lo contrario se estiende de oticio. Si el propielar 
rio creyere tener justas causas para resislir laenage- 
iiacion, podra opouerse k ella, sobre lo que esi^ondri 
lo convenienle; recayendo en seguida la resolucion del 
Gefe Polilico con audiencia del Consejo provincial. Cuan- 
do el dueno de la propie'dad no se conforme con dicha re- 
solucion, se reraitira el espedienle original al Gobierno 
quien lo decidiri definilivamenle prëvioslos informes 
que estime oporlunos {leyes de Mk de Julio de 1836; y 
%deAhril de 1845.) 



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PRACTIGA FORENSE. S29 



Capitiito 111« 



Be los demas espedienles que se instruyen anle los Gefes poHtleos, 
Consejos y Diputaciones pro\inciales. 



945. Otros muchos espedientes se forman en las Ge- 
faturas politicas, ya sobre aprobaciou de tos que para los 
diferentes (ibjetos referidosen la seccion anterior les re- 
miten los Ayuntamientos y AlCaldes conslitucionales, 
ya sohre supresion de Ayuntamientos en pueblos que 
no pueden sostenerlos por razon de su corto vecindario, 
6 creacibn de ellos en los que deban tenerlos por haber 
aumentado so poblacion; ya sobre qoejas que.se ins- 
truyan conlra los Alcaldes y Ayuntamientos por escesos 
perpetrados en el ejercitio dosu jnrisdiccion gubernaliva 
6 adminislrali\a, y en el desempeiio de los demas aclos 
que las leyes han cometido a su autoridad, para que 
se les corrija y haga entrar en sus deberes, levantando 
k los recurrenles los agravios causados; ya en fin so- 
bre los demas objetos sometidos por las leyës a la juris- 
diccioB gubernaliva de dichas autoridades. Todos se 
sustancian reuniondo los anlecedentes necesafios, y aun 
pidiendo informes k las mismas municipalidades 6 
Alcalde^ conlra quienes se dirigen las quejas, en el 
casp de ser el espediente de esta clase, 6 a quien in- 
lerese en los demas: se forma despues por la mesa 
del respeclivo negociado un ostracto de todo lo que 
resulta para dar cnenta alGefe, al que acompaiiarA. el 
dicl4raen de la misma sobre el punlo pondiente 
queha de decidirse: despues el. Seci-^tano de laGefa- 
tura dk cuentaen su respeclivo caso 4 aqt^ella autori- 
dad, quien prëvia audiencia del Consejo 6 Diputacion 
TOMO n. 34 



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•636 PllAOTIGA FORENSK. 

provincial, cuando poi' la ley sea preciso oir 80 diclamen, 
siempre que el lo eslimo oporluno, decreta definiliva- 
mente lo que crea juslo, segun las disposiciones vigeutos; 
sin que contra su dclerminacion hayalugar a. otrore- 
curso, que uha queja estraordinaria al Gobierno, pa- 
raqueremedie el tnal causadoyecsija laresponsabilidad 
que proceda coiitra dicho funcionario en el caso de que 
hava fallado k sus deberes (% de 3 de Febrero de 
1823; y la de^de AbrildeiSi^!) 

916. En las Kputaciones provinciales se instruyen^ 
tambien cspedientes, que se sustancian de un modo' 
airilogo al espUcado antes, sobre los puntos soraetidos hoy 
k snconociraientoque son: 4/ repartir enlre los Ayun- 
tamienlos de la provincia Uiscontribucionesgenerales del 
Estado, y lasderraraas para gastos provinciales de cual- 
quieraclase;2.*» sefialar a los Ayuntamientosel numero de 
bombres que les corresponda para el reemplazo del ejër- 
cilo: 3." decidir en las primeras sesiones de cada afio, 
y antes deproceder k nuevos reparlimientos las reclama- 
ciouesque«ehubieren hecho contra los ejeculados antes: 
4." y en fin todo lo referenle al interës provincial en raa- 
teria de obrasy mejoras publicas, modo de administrar 6 
arrendar los bienes y fondos provinciales , y demas 
quelas leyes sometieren kh deliooracion de dicbas Cor- 
poraciones {ley de 8 de Enero de 4845.) 




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TltULO VEIHTE Y CIHCO. 



mmm mm ^mmmwi'itm 



SECCION PRIMERA. 



De los espedientels qoe iDstrnyen los Alealdos eons- 
titneionales para la reeandaeion de eontribneiones. 



917. JËios AyuDlamiëatos de los pueblos son los en-* 
cargados de la recaudacion de la mayor parte de ias 
contribnciones reales, y de ella como de las cantida- 
des qUe cobren' han de responder k las intendencias 
respectivas. Hecho y aprobado el repartimiento enlre 
los contribuyentes del cupo que haya cabido al pue- 
blo en la forma que se dijo antes, se procederi a la 
cobranza de las cuotas que respectivamente deban sa- 



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532 PRACTICA FORGKSB. 

tisfacer aqaellos; para lo cual se fija un plazb, anun- 
ciandolo por mëdip de odiclos, en el que hayan de pre- 
sentarse los conlribuyenles k hacer el pag'o al depo- 
sitario de los fondos publicos que tiene nombrado el 
Ayunlamiento. Si pasado dicho tërmino no hubieren 
cumplido algunos, se les remitiran cëdulas en que se 
les prevenga se presenten & pagar en el plazo de tres 6 
cuatro dias que de nuevo se les senalan, bajo apefcibi- 
miento de apremio; a^iso que suele repeiirse por dos 
6 tres veces, ecsigiendo se abone al porlador cuatro 6 
seis reales por una \ez 6 diarios hasla que se ejecute 
el pago {Real instruccion.de & de Julia de i8iS\ yreeU 
decreto de 23 de 3tayo de \ 845.) 

918. Cuando ni aun por este medio se consiga que 
todos paguen, se espiden certificaciones por el secreta- 
rio con el visto bueno del recaudador de|)ositario en que, 
cpn reforencia i los libros cobratorios, se hace cons- 
tar el descubierto de loscontribuyentes morosos, las que 
se pasan al Alcaldo, para que tbrme un espediente de 
apremio contra cada deudor,.en el que obrari por ca- 
beza la pertificacion reforida. Si requerido al pago el 
apremiado no lo egeculare en el açto, se le erabargan 
bienessuficientes k cubrir el adeudo y las coslas, y se 
conlinua por los mismos tramites que los apremios co- 
munes, hasta consoguir el pago k la Hacienda nacional; 
con la sola diferencia de que Ilegado el caso de subas- 
tarse los bienos se pregonaran por tres dias, si son mue- 
bles, y por nueve, si raices, y que tendran lugar los 
demas privijegios que corrospondën a la Haciendapii- 
blica, que se pencionaron cuando se espHco el juicio 
egecutivo [lareal instruccion xj decreto citados; y art, 216 
de la ley de 3 de Febrero de '1823.) 



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PRmiGA rOAENSK. 53S 



SECCION SEGUNDA. 



De los espedicntcs qne se forman en las intendencias. 



949. En las capilales de provincia en que ecsis* 
len las inlendencias, la cobranza de la mayor' parte de 
los inipuestos reales se bace por aquellas directaraen- 
te; y para ello se procede del mismo modo que se ha 
dicho respecto a los Ayunlamienlos en la seccion an- 
terior, hasta que sea preciso despachar los apre- 
mios conlra los contribuyenles que no hayan salis^ 
fecho sus cuotas, apesar de ias repetidas invitaciones 
bechas al intento. Llegado esle caso, se espiden cer- 
tificaciones de cada descubierlo por la conladuria de 
rentas, las que se entregan k la porsona que como 
Juez comisionado haya autorizado el Intendente para 
que forme los espedienles de apremio, los que se sus- 
tanciaran y lerminaran por dicho comisionado de la ma- 
neraesplicadaantes; d&ndose despues cuentaalcoroilen- 
lexiei resulCado de cada nm {real mtruccion de 6 de Juha 
de 1828; i/ real decreto de 23 de Maijo de 1843.) 
"' 920. Guando. los Ayunlamientos de los pueblos no 
cumplen con entregar en la lesoreria de proviucia los 
citpos que por conlribuciones realos han correspondido* 
a aqueJlos, se les apreraia por modio. de oficiosyor— 
denes espedidas por ol Inlendonlo para que realicen. 
la cobranza y cumplan con aquol deber, hasla que 
en efeclo lo verifiquen. Mas si rosullan indiçaciones 
6 datos de que no se cobra por omision 6 parcialida^ 



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K34 PRACTIGA FORENSE. 

del Ayuntamiento, 6 que se han percibido las cuotas 
de los conlribuyentes, y se han consumido 6 dilapida- 
do por el mismo recaudador 6 depositario, 6 por los 
concejales; se despacba comisioo k cafgo de una per- 
sona que merezca la confianza del Intendenle, para 

3ue constituyëndose en f 1 pueblo donde ecsistan los 
eudores, instruya contra ellos mancomunadamente 
ë insdlidum un espediente de apremio hasta lograr la 
cobranza del adeudo, suslanciandolo del modo anlesin- 
dicado; pndiendo, caso de resultar fraudes, ocultacio- 
nes, 6 dilapidaciones maliciosas, formarse un incidcMH 
le criminal contra sus autores, el que se remitira 4 
la Subdelogacion de rentas, donde se sigue por los 
trfrmites ordinarios como un verdadero proceso crimi- 
hal {real instruccion citada; y /a de i8 de Octubrede 
48'24; reaks drdenes de 27 de Marzo rfe1837;49(/e 
Mayo, yTlde Diciembre de 4838.) 

9H. Tambien se instruyen olros espedlentes en las 
Intendencias con diferentes objetos, ya para el remale 
de las rentas publicas y bienes que corren k cargo dc 
ellas, ya sobre aprobacion de los remates de abaslos 
celebrados en los pueblos, ya para decidir sobre las 
quejas que se den cpntra los Ayuntamientos 6 comi- 
sionados por escesosque perpetren en el repartimiento 6 
cobranza delas contribuciones &c.; losquese sustanciai> 
llamandoi Ja visla los antecedentes k que se refie- 
ran; ecsijiendoinforraes de las personas 6 corporaciones 
que tengan conocimiento de aquellos parliculares, y deba 
ofrseles; redactando la mcsa en que estë radicado 
su dict4men; y dando cuentade todoello al Intendeate, 
quien en su vista decide lo que corresponda. Para cobrar 
las renlas y descubierlosi favor de losarbitrios deamor- 
tizacionse inslruyen espedientesdeapremioporelencar- 
gadoprincipal del rarao, oiapersonaen quien delegue, los 
que se suslancian del misrao modo que los formados para 
la recaudacion de contribuciones. Cuando se hagan con- 
tenciosos, se pasarin para su segutmiento k la Subde- 
legacion de rentas de la provincia {Reaks drdeneseifadas; 
y la de 25 de Nov. de 4839.) 



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APENDICE. 

DELOS 
TERMINOS m SEfiALAlV LAS LEYES^ 

PARA PRACTICAR LOS ACTOS 

JK ara terminar la prtmera instancra eri los pIeiU)» 
eivilps se sensrtan por la ley 3^ ailos. 

Para td. en las^ causas criminales 2 id. 

Id. en los Jiizgadps eclesiatylicosen ambos casos 2 td. 

Los irbilros han de linarrzarla en el lërraino inar- 
cado en el compromisOy y si no se designo en el de 3 ««o*, 

Los Trrbunales superiores edesrasticos y civUes han 
(le concluir las segundas y terceras instandas en el 
plazo de 1 arTo, h no ser qoe hubiere justa ©ausa que 
ias dilale mas. 

Para decidir una compelencia se senalan 8 dias^. 

Id. las qtie tengan lugar en Fas cuusas de iunden- 
cia 48 horas. ' > 

Puede proponerse la recijsacion a los Jtreces su- 
periores hasla 15 dias anles del sefialado para la vo- 
tacion del negocio. 

Para probar esla recusacion deniro de la provincia 
M diasy fuera de ella 60. 



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536 PRACTICA FORENSE. 

Para probarla en4os tribunales de comercio 40 dias.- 

En los misroos tribunales para iustificar las causas 
de la recusacion prppuesta a un arbilro 8 dias. 

Para recusar los Jueces del jurado en losdelitos de 
imprenta se sefialan 2 dias; y se decidira el incidente 
en tërmino de 3: en el caso de necesitarse prueba, se har& 
esta y fallard el purito en el de 40. , 

Para que surta efecto la informacion ad perpeluam 
ha de presenlarse al Juez del domicilio en el tërmino 
de 4 ano. 

Para solicitar la posesion de los bieiies de qn au- 
sente basta que se le crea muerto, y no se sepa dc ël en el 
espacio de 10 anos. '. 

Se presume que un hjombre ba muevto sin btra prue- 
ba, cuandodesdesu nacimiento ba'n transcuTrido400a/lo^. 

Para proponer las acciones reales y las hipoleca- 
rias 30 atios. . , 

Id. para las personaleg 20. . 

Id. parar las posesorias 4 ano. 

Id. para denunciar un impreso 6 meses^y 2\ fuere in— 
jurioso 3 anos. 

Id. para deducir la accion ejecutiva' 40 anos. 

La escepcion de non nimerata pecmia ha de propo- 
nerse en el tërraino de 2 anos: 

La accion del interdiclo de despojo y la de denun- 
cia de danos se prescriben por 4 ano y dia. 

Para reclamar sobre el derribo de ia obra nue\a pres- 
tada la fianza, 3meses. 

Para contestar la demanda 9 dias. 

Para replicar 6 id. . 

Si es por reconvencion 9 dias. 

Para que proceda lacompensacion de una deuda li- 
quida, ha de liquidarse en el preciso tërmino de 40 dias. 

Para duplicar 6 id. 

Para proponer las escepciones dilatorias 9 id. 

Para lasperentorias 20 id. 

La notificacion de una providençia ha de hacersee! 
mismo dia que se dicte^ 6 a mas tardar en el siguieu- 
te habil. 



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FIIACTICA FORENSE. 537 

PaVa ser oido sobrola pososion el reo contumaZy ba- 
biendo prpcodiclo asenlamienlo, si fue |)or c'tccion per- 
sonal 4 mes, si por real 2. 

Para recibir el pieilo a prueba 6 dias, 

El lërmino de prueba ordinario rs de 80 dias, si 
ha de hacerse en la pro\incia; 420 sifuera; y Ç^meses, 
si en las Islas adyacenlos 6 fuera dol reino. 

Esle tërmino por via de justificacion es de 79 dias, 

Para juslificar la procpdeucia del termiiio ultrama- 
rino eslraordinario 30 dias, 

El ullramarinoes de 1 afio 6 roassegun las dislancias. 

En los juicios de menor cuantia para la prueba se 
seiialara 1 dia poslerioi* al quiniOj y auterior al duo- 
dëcimo desde que se pone esto aulo; y para hacer la 
prueba se conceden lo nasii r/m^; si hubiere que ec- 
saminar testi^'os que se hallaren fuera de la ppblacion^ 
piiede estenderse ha^la 8. 

En los tribunales de eomercio el terraino ordinari0 
probatorio es de 80 dias: cuando la prueba haya de 
hacerse fuera de Espana, pero en lerritorio europeo, 
6 en las Ganarias es de 6 meses; si en las Antilias, Con- 
linenles de Amërica, Africa, 6 escalas de Levanle, 
de I ano; y de 2, si en Filipinas li otroparagedel mundo 
no espresado anles. 

Para alegar de bien probado 6 dias 4 cada parte. 

Para lachar testigosen el juicio ordinario 6 rfm. 

Para probar las tacbas lo mas 40 id. 

Para proponerlas en las causas criminales a los tesli- 
gos del plenario 3 dias desde que declararon:* & los 
del sumario 3 desde la ratificacion, 6 dentro del ter— 
mino que se conceda para la acusacion 6 defensa. 

Para justificarlas en las criminales^ el tërmino qiie 
reste para la prueba; y si no queda bastante, se po- 
dra senalar uno arbitrario que no pase de la mitad del 
concedido para la proeba de lo principal. 

Para pedir restitucion del tërmino probatorio 15 dias. 

Para prohar por restitucion lo mas 40 id. 

Para evacuar los traslados que se confieran sobre 



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538 PRACTICA FORENSe. 

publicacion de probanzas, restiLucion, reposiciou y cual- 
quier otro incidente 6 peticion a que no se seiiala un 
tormino especial, 3 dias. 

Para diclar providencia definitiva en los negocios 
ci\ile8 20 dias, 

Id. en los criminales, si la causa no pasa de 500 folios^ 
8 dias; si escedo,. 12. 

Ën las Audioncias on uno y otro caso, SO. • 

En las causas de infidoncia, 3 dias. 

Eri los juicios do monor cuantia, 4.. 

En los deconciliacion,4. 

En los verbalos sobre faltas, iAhoras. 

Para dictar las intcrlocutorias 6 dias en pleitos civileSy 
y 3 en los criminales. 

Para las sentencias'on los Tribunales Superiores, si 
hay informacion on dorecho, 60 dias. 

En los Tribunalos morcantilos se ha de diclar pro- 
yidoncia simplomonte intorloculoria en.la andiencia 
inmodiata a la prosontacion dol oscrito 6 praclicade 
la diligoncia quo molive ol aulo. Los interlocutorios 
que causan oslado a los 3 dias desde que so dio cuenta 
dol negocio; y los dofiriilivosa los 10 desde que se 
finalizo la visla. En los juicios ejeculivos ha de diclarse 
sonloncia concluida que soa la vista, 6 lo mas tarde 
en l.a audioncia inmodiata. 

Para aclarar oadicionar una sentencia, 24 horas. 

Para apolar, 5 dias. 

En las causas por dolilos livianos, 2td. 

En los juicios sobra faltas, 3 id. 

Para la roduccion de los laudos 6 senlonciasde losar- 
bilradoros, lOf'rf. 

Para podir roposicion 3d/(i«sogun unos,y Ssegun otros. 

Para pedir la ntilidad do una sentencia ante el misoio 
Jnoz que la ha diclado, GO rfias. 

Parainstruir ol rocui'so do nulidad do la senlenciadic- 
tada en un juicio |ior dolilo doimpronta, 5 dias. 

Para ol omplazamionto al Tribunal Suporior en ploi- 
tos ci\iles y criminalos dosiguara ol Juez ei tiempo 



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rRACTlCA rOREISSE. 539 

que estime sufieionte; y si no lo hace, h.nllSndosc el 
Tribunal en la misnia poblacion que el Juzgado, ten- 
dran las parles 3 dias para personarse en aquel; 16 
cuando esle en la misma pro\iiicia; y iO cuando se en- 
cuenlre faera de ella. 

En los negociosde menofcuantia seseiialanen elem- 
pIazamiento15rfm; en los mercanliles 20; en las cau- 
sas de infidencia 8; y en los jqicios sobre faltas iO. 

Paralaespresion de agravios, y contestacionen lasape- 
Jaciojjes, 6 dias. 

Para suplicar de sentenciasdi?finitivas y espresar agra- 
\ios, 40 rf/fl*;de inlerlocutorias, 3 id. 

Para suplicar en pleitos de comercio 10 dias, y para 
espresar agravios 6 despues de los 10. 

Se sustanci;u»c\n y decidiran las apelaciones en los 
pleilos de menor cuantiaen el plazo de 6 dias. 

Para que se lleven a efeetoMas sentencias en que 
haya condena k enlregar dinero 6 cbsa raueble, se 
conceden 20 dias\ y si es raiz -3. En, los jnicios de 
menor cuantia se senalan para su ejecueion 2 dias. 
' Ën las causas criminales las sentencias absolutorias y 
las de presidio han de ejecutarse inmedialamente. 

Para llevar k efecto las de muerle se conceden al reo 
3 dias, 

Para id. en causas de infidencia 48 horas, 

En los pleitosmercantilesse ejecularci la sentencia por 
apremio, si se solicita su cumplimiento en el tërmino de 
3 meses; si no se seguira la via ejeculiva. 

Se libra el ejecutado del pago de lascosta^, si abona el- 
principal dentro de 2i horas desde el requerimienlo; y 
si dentro de72, noise le ecsigira la dëcima. 

EI tërmino de los pregones del albala es de 3 dias ca- 
da nno siendo los bienes muebles, y 9 si son raices: que 
unidos los 3 y aumentando el dia^e cada pregon que 
no se cuerita, forman el total de i^diasen el primer ca- 
80, y 30 en el segundo. . , 

Si es intcresada la Hacieiida publica sera el total 
de este lcrmino de 3 dias para los bienes muebles, y 9 
para los raices- 



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540 PRACTIGA FORENSE 

Para hacer efeclivas las coslas en los jiiicios de menor 
cuantia, si seha de proceder conlra losbienes, ser& re- 
querido el dondor por 2 dias, y se pregonarin aquellos 
por 3 siendo muebles, y por 9 si son raices. 

Para oponerse ei ejeculado se le conceden 3 dias. 

En los pleiios decomercio se da Iraslado de la oposi- 
cion por 2 dias precisos. 

El l^rmino del encargado esde iOid. 

El de la prueba ordinaria que puede hacerse en el jui- 
cio ejeculivo es de 1 mes siendo denlro de la provincia 
u obispado; 2 si fuera, pero en la Peninsula, y 6 si en 
reino estrafio. 

Se requiere al deudor conel mandamienlo de apremio 
al pago por termino delO dias. . 

Id. con el inandamieiito con cargo 10 id. 

Id. con el sin cargo para que pague en el acto. 

El cuarlo pregon es de 30 6 4 2 dias segun los bienes 
sean raices 6 muebles. 

Para la puja dei diezmoo medio diezmo 15 dias. 

Para la tiol cuarlo 3 meses. 

Para pedir por lesion enoime 4 anos, y por cnormisi- 
ma 30. 

Para la restilucion 4 ono^;ysies menor aderaas el 
tienipo que le quede hasta cumplir la mayor edad. 

Para el relraclo concedido al deudor, si son bienes 
• muebles 3 dias; si raices 9. 

Para el que compote al parienlc 6 çoraunero, 9. 

Se da vista del remale por 3 dias k cada parte, 

Para declarar que un remateseha hecho porel que 
loobtuvo a nombre 6 por encargo de olro, se conceden 
24 horas. ^ 

Para contestar k una terceria 9 dias. 

Para desauciar a.un coionoes preciso hacorselo saber lo 
raas tarde 3 dias despues de finalizado el arriendo, y si 
estese hizo por tif'mrK) ilimitado, 1 ano antes deque se 
quiera que deje desocupada la finca. 
. Para qite un inquilino se mude y doje des(K5upada la ca- 
sa que disfrute se le conceden 40 dias. 



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^ PRACTIGA FORfiNSE. 841 

Dar&cuentael Juez al Tribunal de la preveiicion de 
una causa en el lermino de 3 dias. 

Ha de recibirse la declaraeion indagaloria dentro de 
24 horas. 

Podra estar un hombre detenido lo mas24 horas. 

Se seiialan para la acusacion lo mas 9 dks. 

Id. para ladefensa 9. 

Si la causa es por infidencia ser6n 3 dias para cada 
uno de dichos aclos. 

El raismo t^rmino se concede para la acusacion y de- 
fensa en las causas por defraudacion a la Hacienda pii- 
blica. 

En las comunes si se ^defienden unidos dos 6 mas, se 
puede eslender el lermino de la defensa hasla i6 dias,- 

Si fueren mucbos, y no pudieren defejiderse junlos, se 
pondrade manifieslo la causa en la escribania çor 15 
dias, est^ndolo por 14 horas en cada uno. 

Para nombrar Abogado y Procurador los reos en las de 
infidencia se le conceden 24 horas. 

Para presenlar eslos y el Promolor Jas lislas de los 
tesligos 24 horas. 

Para subsanar el Juez los defeclos que nole en la causa 
ya conclusa, siendo de las comunes, 3 dias. 

El mksimum del termino probatorio en las causas cri- 
minales es el mi^mo que en los pleitos civiles. 

En las causas de contrabandoel lermino probatorioes 
de 8 rfia^ cuanda ha habido aprehension de los generos: 
masen olrocaso seran 30 rfm, que k peticion de parte 
pueden prorogarse hastaGO. 

El sentenciado k presidio se pondra a disposicion del 
Gefe de el en el termino de 3 dias. 

EI Juez eclesiastico debera degradar al clerigo que ha 
sido condenado por la autoridad civil en el plazo de 6 
dias. 

Al reo profugo se cila por 3 pregones, siendo el tërrai- 
no de cada uno 9 dias. 

AI mismo se dk Iraslado de la acusacion por 9 id. 

Se llevar^n k efccte las penas pecuniarias impueslas 



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54^ PAACTICA FOREKSE. 

al reo ausente pasado 4 am de m imposicion. 

Para empezar la formacion de inventarios senaia la 
ley 30 diaSy y para concluirlos 60 mas. 
* Si los liace ei Juez por si porque los bienes 6 su mayor 
parle consislan en dinero o alajas de menores 6 ausen- 
tes, ha de finalizarse en el lërmino de 2 dias. 

Si en la concesion de la espeia no se ba asigna- 
do lermino, se enliende por 5 anqs\ plazb que es el 
mdcsimum que puede concederse cuanao el deudor sea 
comercianle 6 mercader. 

Los acreedores que lengan que reclamar en concur- 
so de comercianles coiUra los acuerdos de la mayoria 
y aprobacion que el Tribunal diere h dichas resolu- 
ciones, • deberan hacerlo en el plazo preciso de 8 dias. 

EI Juçz de laquiebra que'presida las juntas de acree- 
dores en dichos concursos, pasara los autos al Tribu- 
nal para su aprobacion en eL lërmino de 24 horas. 

Si se formaliza oposicion para que no se aprue- 
be la concesion de la cspera 6 quita, deberi suslan- 
ciarse y decidirse en el plazo de 30 dias. 

Para que sedeclare cn quiebra uri comercianlc Asa 
instancia, ha de pedirlo dentro de 3 dias desde que 
ceso en sus pagos corrientes. 

Para reclamar el deudor comerciante conlra el au- 
lo de declaracion de la quiebra 8 dias; y parafor- 
malizar la oposicion 2 id. 

Este incidente se recibirft a prueba por 20 dias^ y 
despues se entregara k las partes para que se instra- 
yan por 2 a cada una. 

Se citari h *los acreedores k junta despues de la de- 
claracion de la quiebra por lërmino de 30" dias. 

El Juez Comisarib formari un estado de los acreedo- 
res que presentark al Tribunal er\ los 3 dias siguientes 
k aquellai declaracion. 

Ha dc impugnarse el nombramiçnto de Sindicos en 
el termino de 3 dias. . 

Deben los Siridicos formar.loseslados para la relroac- 
cion de la q^uiebra en el termino de 10dw;para la 



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PRA€TIGA FO|lET<SE. 943 

tegtllfnacion de los crëdilos en el de 8; y para la eali- 
ficacion^de la qiiiebra presentariin una instancia en el 
plazo de 16 dias. 

Los agraviados con la admision 6 repulsion de credi- 
tos contra la quiebra podr^n reclaoiar durante los 30 
dias siguientes. 

Contra lo acordado enjunta general sobre la gra- 
duacion de los creditos se puede reclamar en el tër- 
mino de 8 dias. 

Us reclamaciones sobre clasificacion de la quiebra 
podrin recibirse a pruoba lo raas por 40 dias, 

Para instruir el recursode segunda suplicacion estan 
seilalados 20 dias. 

Para mejorarlo en el Consejo 40 trf., y si procede 
de las Audiencias de Mallorca y Canarias 90. 

Para desislirse de este recurso sin incurriren pena 
3 meses desde su interposicion. 

Para instruir el de injusticia notoria en pleitos co- 
'mtines no seilala la ley tërmino. 

Para entablar dicho recurso en.Ios negocios mercan- 
tiles se conceden 30 diasy y de su interposicion se di 
traslado k la otra parte po.r 3. 

Se emplazan k las partes para que comparezcan an- 
te el Supremo por 20 dias precisos. 

Se entregan lo&.autos por la Superioridad paraque 
las partes. se instruyan por 10 dias k cada una. 

Parainterponer el recurso estraordinario de nulidad 
10 dias. 

Para per^narse en el Tribunal Supremo 30 id\ si 
es de la Audiencia de Mallorca 50, y si la d(^Canarias60. 

Si se deniega el recursb y se apela, pararemitir el tes- 
timonio al Supremose conceden 1S aias. 

Para mejorar la apelacion en dicho Tribunal el mis- 
mo tërmino quë para persOnarse a seguir el recurso. 

Para instruirse los letrados luego quo se les enlreguen 
los aulos en dicho recurso, lo mas 30 dias k cada uno. 

Para diclar sentencia en el mismo 15 dias. 

Para interponer el rocurso de queja y los de fuer- 
za no hay senalado tormino ^spccial. 



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5i4 PRACTIGA FORF.MC. 

Para contestar la demandaen los negocios^contencio- 
so-adminislrativos en los Consejos proyincialea 9 dias, 
y uno mas por cada cinco leguas que diste de ia 
Capital el domicilio dela persona empJazada. Si eslafue- 
re la adrainistracion, deberA co^teslar en el piazo mas 
breve posible, que no podra esceder de 30 dias, 

Para contestar alasescepcionesdilatoriasque se propon- 
gan Y evacuar cualquiera otro traslado lo. mas 6 dias y 
io menos 2. 

El tërmino de prueba en estos juicios serd ^lo mas de 
30 dias. 
. La senlencia se dictara en cl plazo de 1 id. 

El recurso de rescisioncontra ella debera interponerse 
en el de 1 3 rfiflf^; 6 el mayor que se asigne, si se halia- 
^ re el agraviado fuera de la provincia. 

Ei deinterpretacion en S dias, 

Se decidira este reçursoen el termino de 3 dias. 

Para los de apelaeion y nulidad se. conceden iO id. 

Para contestar la deraanda en el Consejo real iOdia^ 
ademas de los del empiazaraienlo. 

Para replicar y duplicarante el mismo 40 dias. 

Para la prueba se s{'nalair& el dia en que baya de prao- 
ticarses, continuandose en los que sean precisos basta que 
se termine. 

Si se hubiei'en de recusar los peritos nombrados para 
un reconocimiento, se hari, enel lërmino de 3 dias. 

Las providencias inierlocutorias se dictar&n k losl dias^ 
y las definitivas a los 20. 

Para pedir reposicion anle el Çonsejo 3 dias; para so- 
licitar aclaracion 5, y para la revision 2 meses. 

Para personarse en elConsejo real en el recursode 
apelacion 6 nulidad se senalan 2 jwf^^^, si es procedonte 
de la Peninsula ë Islas adyacentes, y de 6 si es de Ca- 
narias. 

.Los tramitesy tërminos para su sustanciacion y deci- 
sion son los mismos que se han raarcado ante los Conse- 
jos provinciales en esla clase de negocios. 



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PARTE OCTAVi. 



9mmm 



FORMULARIOGEHERAL DE LOS E8GR1T0&, AUTOS Y DILI6ENCUS 

QUE PUEDEH OCilRRIR CON MAS FREGOEMGIA EI«i LOS JUICIOS T 

RECtJRSOS. 



iiDVERTEIIGIAS. 



sSIo se repetirdn tas f6rmula& gue sean iguales 6 muy 
semejantes a otras, como las notincaciones, apremibs, con->- 
testaciones etc; pues con solo mudar en su resDectivo 
caso el tratamiento del Juez, la parteque pide, loaflr* 
mativo en negativo v viceversa, el encabexamiento dicien- 
do en vez de ante v. cmo ma$ haya lugar etc, en los autot 
d mi tMlancia ect., li otras peaueneces semejantes, es sufi- 
ciente para obtener la f6rmuia que se apetezca. 

2.* Por regta general cuando se forma el primer es- 
crito que por cualquiera pretension se ha de presentar 
al Juez, y sobre lo que no hs^ actuaciones algunas pen* 
dientes, se encabezara — ante V. como mas baya lugar ect. 
-— y cuando ya recaiga sobre asuntos en que haya antos 

{)nncipiados, y de los que vi i'formar parte, auaque 
que se pida nuevamente sea solo un incidente de aque- 
llos, se ëspresara en la cabeza — en los autos seguidot d mi 
imtancia etc, Si los antecedentes que obran en el Juzga^ 
do y a que hace referencia no son todavia contenciosos^ 
TOMO II. 35 



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!Mb6 ^Ri^lCA FOlifiNSi(. 

^e acostnrabra poner en el ^spediente en vez de en los autoi. 
3.^ ('omo el objeto de las fbrmulas es solamente el de 
facilitar y arreglar cada una de las pretensiones y dili- 
gencias que se hacen en los auios dfe la manera que es 
conveniente y se practica; no precisaidente se ba de nsar 
en cada una de eHas de las mismas palabras y espresio- 
nes que se encuentren en estos modeios; ni porque dejen 
de ponerse se tendri la f6rmula por mal red?.ctada, pues 
con tal que contcnga cada una todas las partes y requi- 
sitos debidos, es suficiente: porlo quese podran susti- 
tuir en vez de las que se ballenen este Formularjo, las 
voees y espresiones que. se estimen mas d prop6sito 

Sara espresar aquel concepto, como v. g. decir en vei 
e pido justicia, juro, protesto lo necesarto etc, ; — es jus- 
ticia que pido con los juramntos y protestas necesarias: en 
vez de, dtgo que se me ha conferiao traslado etc. — evacuando 
§1 traslado conferido del escrito etc,\ y asi en otros casos se- 
ipejantes. 

i^* Las petieiones que se hacen por medio de otrosies 
se formulan de la misma m inera que cuando se presen- 
tan en escrito separado, coia la sola diferencia de que 
siendp de este ultimo modo se encabeza: N. de T. ante V, 
6 en los autos cU, digo que: y cuando es porotrosi, como 
ya en el principio del escrito^e ha usado de aquella for- 
mula, se dira soiamenle al estenderlo, otrosi digo que, ete. 

h.^ Cuando los escritos se encabezan a hombre del Pro- 
eurador, siempre que se haya de tratar del derecho de 
aquella parte se refërir^ d ella la alegacion, como quien 
babla de çtro diciendo: tal cosa pertenece d mi parte 6 de- 
fendido, 6 mi poderante esto 6 aquelto; y cuando uo haya Pro- 
cjiraddr se figurar^ como aue vd bablando el mi'smo in- 
teresado espresando; esto es ae mi pertenmcia etc. En los me- 
moriales se acostumbra hablar en impersonal diciendo: el 
esponente se reficre al dicho de F*; el aicente espera que V, 
9i sirva etc, Tambien se suelen poper figurando que ha- 
bla la misma persona como en los escritos sin Procurador. 

6.* La palabra se alega, qne entre parëntesis se en- 
euentra cn muchas f6rmulas, significa que en aquel lu- 
gar deben sentarse toflos los fundamentos y razones to- 
mados del resultado de las actuaciones pra'cticadas has- 
ta entonces, y de lo dispuesto por las leyes para aquel 
caso; i fin de mostrar su justicia, oportunidad y pro- 
€iedeneia, proeurando a) iqismo tiempo desvirtuar los'^argu- 



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PKAGTICA FaREVSE. S47 

mentos en que estribe sus solicitudes la part« contrtm. 



Fdranrias qne pueden ocurrir antes de principiaree los inieiot, y 
cualquier estado de eilos. 



Eicrito ofreciendo informacion od ferpëtmfn. 



4. F. vecino de tal parte, ante V. como mejor pro- 
ceda . y haya lugar en aerecho, y & reserva de otra ac- 
cion 6 recursoque me competa cuyo uso protesto caso ne* 
cesario di^o: que como capitan encargaao en tal buque 
hice tal viage, y. cual dia ocurrid una terrible borrasca 
en que apuradas las fuerzas, y no siendo.posible con- 
tener la embarcacion, fuë preciso para ver si asi po- 
dia evitarse el que se sumergiese y perecieran todos los 
pasageros, tripulacion, y cargamento que conducia, ali- 
jar ël buque arrojando al agua estos v aquellos fardos y 
efectos de la pertenencia de D. F. y h. N., con lo que se 
logr6